Descripción

Éstas son algunas súplicas recomendadas para invocar a Alá en cualquier situación, pero que fuera registrada en su mayoría durante la culminación de la recitación del Sagrado Corán y la peregrinación de despedida de nuestro amado Profeta Muhammad r:

¡Oh, Alá! Te ruego indulgencia y bienestar en esta vida y en la otra. ¡Oh, Alá! Te ruego indulgencia y bienestar en mis asuntos religiosos y mundanales, mi familia y mis bienes. ¡Oh, Alá! Cubre mis debilidades y sosiega mis miedos. ¡Oh, Alá! Protégeme por delante, detrás, derecha, izquierda y encima mío. Me refugio en Tu grandeza de ser engullido por la tierra

¡Oh, Alá! Concédeme un cuerpo sano. ¡Oh, Alá! Concédeme un oído sano. ¡Oh, Alá! Concédeme una vista sana. No hay otra divinidad salvo Tú. ¡Oh, Alá! Me refugio en Ti de la incredulidad y la pobreza y en Ti me amparo del tormento de la tumba. No hay otra divinidad salvo Tú.

¡Oh, Alá! Tú eres mi Señor, no hay otra divinidad salvo Tú. Me Has creado y yo soy Tu siervo; mantengo mi pacto y promesa contigo como mejor puedo. En Ti me refugio del mal que haya cometido. Reconozco Tus gracias para conmigo y reconozco mis pecados; ¡perdóname! porque nadie sino Tú perdona los pecados.

¡Oh, Alá! Me refugio en Ti de las preocupaciones y la tristeza, de la incapacidad y la holgazanería, de la avaricia y la cobardía, del peso de las deudas y de la opresión de los enemigos.

¡Oh, Alá! Decreta para mí obras piadosas en el comienzo de este día, éxito al mediodía y salvación en el final. ¡Oh, Tú que eres el más Misericordioso! Te pido que me concedas bienestar en esta vida y en la otra.

¡Oh, Alá! Te pido estar complacido con lo que Has predestinado. Te suplico una vida fresca después de la muerte y el deleite de contemplar Tu rostro. Te pido hagas que mi corazón anhele el encuentro contigo y que éste no sea en momentos de desgracias ni tribulaciones y sediciones que me desvíen.

¡Oh Alá! No permitas que oprima o sea oprimido, que agreda o sea agredido y que cometa un pecado que no perdones.

¡Oh, Alá! Me refugio en Ti de llegar a la edad de la decrepitud.

¡Oh, Alá! Guíame para que así aprenda los mejores modales, pues nadie sino Tú guías hacia ellos. Y aleja de mí las malas obras, pues nadie sino Tú alejas de ellas.

¡Oh, Alá! Perfecciona mi religión, concédeme comodidad en mi hogar y bendice mi sustento.

¡Oh, Alá! Protégeme de la crueldad y la indiferencia, de la humillación y la pobreza y protégeme de la incredulidad, la desobediencia, la discordia y la mala reputación. ¡Oh, Alá! Protégeme de la sordera, la mudez y las enfermedades graves.

¡Oh, Alá! Fortalece mi espíritu y purifícalo; Tú eres Quien mejor puede hacerlo, Tú eres su Señor y su Dueño. ¡Oh, Alá! Protégeme de saber lo que no beneficia, de tener un corazón rebelde y un espíritu insaciable y protégeme de las plegarias que no son respondidas. ¡Oh, Alá! Protégeme del mal que he cometido y del que pueda cometer, protéjame del mal que he conocido y del que pueda conocer. ¡Oh, Alá! Protégeme de que ya no me alcancen Tus gracias y Tu protección y que en su lugar, me coja Tu imprevisible castigo y toda Tu cólera.

¡Oh, Alá! Me refugio en Ti del derramamiento de sangre. ¡Oh, Alá! Protégeme de morir ahogado o quemado y también de llegar a la decrepitud. Protégeme de Satanás al momento de la muerte. Protégeme de toda codicia que conduzca a los actos viles. ¡Oh, Alá! Protégeme de las acciones reprobables, las pasiones y los caprichos. Protégeme del peso de las deudas y de la opresión de los enemigos.

¡Oh, Alá! Perfecciona mi religión, que es mi salvación, mejora la condición de esta vida en la que encuentro y la de la otra a la que retornaré. Haz que esta vida sea para mí una etapa de aprovisionamiento de buenas obras y que la muerte sea un alivio de todos los males.

¡Oh Alá! Perdóname, ten misericordia de mí, guíame y facilítame el camino, concédeme el triunfo y no la derrota. ¡Oh, Alá! Hazme un siervo agradecido, obediente, sensato y honesto. ¡Oh, Alá! Acepta mi arrepentimiento, purifica mi espíritu, responde mis plegarias, fortaléceme, tranquiliza mi corazón y pon freno a mi lengua.

¡Oh, Alá! Te pido firmeza y constancia. Te pido ser un siervo agradecido de Tus gracias y un adorador ferviente. Te pido un corazón sano y una lengua sincera. Te pido me concedas el bien y me protejas del mal. Te pido me perdones por lo que Tú conoces, pues Tú eres Omnisapiente.

¡Oh, Alá! Infúndeme la sensatez y protégeme de la maldad de mi propia alma. ¡Oh, Alá! Te pido hacer el bien, apartarme del mal y amar a los pobres. ¡Oh, Alá! Perdóname y ten misericordia de mí. Si decretas una sedición entre Tus siervos, hazme morir antes de ello. ¡Oh, Alá! Te pido me infundas el amor por Ti, por quien Tú amas y por toda obra que me acerca a ti. ¡Oh, Alá! Te pido la mejor de las plegarias, el mejor de los éxitos y la mejor de las recompensas. Afianza mi fe, acepta mi oración y perdona mis errores. Te pido los más altos grados en el Paraíso.

¡Oh, Alá! Te suplico ser recordado como una persona de bien y te pido que pongas fin a mis cargas, que purifiques mi corazón, que me protejas de las obscenidades y que perdones mis pecados. Te pido los grados más altos en el Paraíso.

¡Oh, Alá! Te pido que bendigas mi reputación, mi conocimiento, mi espíritu, mi naturaleza, mi conducta, mi familia, mi trabajo y mi entorno y te ruego que aceptes mis buenas acciones. Te pido los grados más altos en el Paraíso.

¡Oh, Alá! Tú que cambias los corazones, afirma el mío en tu religión. ¡Oh, Alá! Tú que desvías los corazones, lleva los nuestros hacia Tu obediencia. ¡Oh, Alá! Danos en abundancia, sé generoso con nosotros, danos y no nos restringas. Hónranos y no nos niegues. ¡Oh, Alá! Mejora los resultados de todos nuestros asuntos y protégenos del oprobio en este mundo y del tormento el Día del Juicio. ¡Oh, Alá! Concédenos la piedad y el temor suficiente como para no desobedecerte y concédenos la seguridad que nos permita ser pacientes ante las adversidades de este mundo.

¡Oh, Alá! Permítenos disfrutar de nuestro oído, nuestra vista y nuestra salud. ¡Oh, Alá! Concédenos la victoria contra quien nos declaran la guerra.

¡Oh, Alá! No hagas que nuestra mayor preocupación sea la vida terrenal. No nos pruebes en nuestra religión, y no nos sometas a causa de nuestros pecados a aquellos que no Te temen y no nos tienen compasión. ¡Oh, Alá! Te pido me guíes hacia las acciones que entrañan Tu misericordia y perdón, me recompenses de todo acto piadoso, me preserves de todo mal, me agracies con el Paraíso y me salves del fuego eterno. ¡Oh, Alá! No nos permitas cometer un pecado que no perdones, ni tener un defecto que no cubras, ni padecer un sufrimiento que alivies, ni profesar otra religión distinta a la Tuya.

¡Oh, Alá! Te pido que con Tu misericordia guíes mi corazón y pongas orden en mi vida, que dispongas de mis asuntos, protejas mi honor durante mis ausencias, eleves mi reputación, purifiques mi rostro, aumentes mi trabajo, me infundas rectitud, alejes de mí los conflictos y me preserves de todo mal.

¡Oh, Alá! Te pido el éxito el Día del Juicio, la bienaventuranza, el rango de los mártires, la compañía de los profetas y la victoria sobre los enemigos. ¡Oh, Alá! Te pido la felicidad en la fe. Te pido Tu misericordia, Tu protección, Tu perdón y Tu aprobación. ¡Oh, Alá! Protégeme del mal de mi propia alma.

¡Oh, Alá! Tú escuchas mis palabras, me ves y sabes mis secretos y lo que manifiesto; y por cierto que no Te oculto nada. Yo soy el pobre que implora Tu socorro y busca Tu protección y soy el arrepentido que reconoce sus pecados, por ello Te pido como lo hace el pecador arrepentido y Te suplico como lo hace el ciego temeroso y sometido a Ti que bendigas a nuestro Profeta Muhammad, a su familia y a sus compañeros.

 

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