El Islam : Esencia, leyes, creencia, disciplinas

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  El Islam: Esencia, leyes, creencia, disciplinas

Transcripción del título original en árabe:

Al Islam. Haquiqatuhu, Sharaiuhu, ´ Aqaiduhu, Nudzumuhu

Dr. Muhammad Ibn Ibrahim Al Hamad

Traductor del árabe al español: Dr. Sami El Mushtawi

Título original en árabe: Al Islam. Haquiqatuhu, Sharaiuhu, Aqaiduhu, Nudzumuhu

Autor: Dr. Muhammad Ibn Ibrahim Al Hamad

Edición española a cargo de: Dr. Sami Abdel Mordi Husain El Mushtawi

Traductor del árabe al español: Dr. Sami Abdel Mordi Husain El Mushtawi

Editor lingüístico y corrector de la versión española: Dr. Isaac Gómez Laguna

 1.1      Introducción

En el Nombre de Dios, Clemente y Misericordioso

Alabado sea Dios y que su paz y bendiciones sean con su siervo y Mensajero Muhammad, sus familiares, compañeros y seguidores.

El Islam es el Sello de las religiones y los mensajes celestiales, es completo y lo contiene todo. Dios lo ha perfeccionado, ha agraciado a Sus siervos con él y lo ha escogido como su religión.

El Islam no deja ningún asunto sin tratar y explica tanto lo ínfimo como lo grandioso, en él hay todo tipo de detalles acerca de todo, y por esa razón Dios dice que:

Nada hemos omitido en el Libro original que no haya sido comprobado. (6: 36)

Todo lo que regula la vida de las personas en general, y del musulmán en particular, se encuentra en el Islam, Habla de las creencias, de las obras, de las leyes, de las maneras de hacer las cosas, etc.

El Mensajero del Islam, Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, transmitió el Mensaje de Su Señor dejando pruebas claras sobre todos los aspectos del Islam, y no abandonó esta vida terrestre hasta que lo hubo explicado todo acerca de la religión.

El presente estudio quiere dar una imagen global del Islam, pero se trata de una tarea realmente ardua que el investigador sabe cómo comenzar, pero no cómo terminar. Esta dificultad no radica en la falta de material científico, histórico, etc., sino en la diversidad y multiplicidad de ejes sobre los que gira una investigación como la nuestra, pues el tema del Islam es inagotable. Hemos de preguntarnos: ¿cómo puede un escritor, aunque posea una capacidad excepcional, y hacerse cargo de tan magnífica tarea? Es algo difícil y probablemente inalcanzable, pero a pesar de ello el escritor debe intentarlo. Para ello debe ser extremadamente cuidadoso y metódico e intentar reunir todos los puntos claves en un solo libro, cuyo mensaje principal debe ser claro y conciso. Y todo ello debe ser hecho sin empañar ni lo más mínimo la luminosidad que conlleva Islam, que no es otra cosa que todo aquello que es beneficioso para la humanidad y que debe ser conocido por quienes buscan la verdad.

Todos los temas analizados en este estudio podrían constituir una extensísima investigación individual por sí mismos. No obstante, la rapidez de la época en que vivimos y la necesidad de tratar de todos estos temas en un sólo libro, me ha obligado a resumir los temas analizados, de manera que debo confesar que este trabajo no es sino una aproximación a planteamientos que son esenciales en el Islam.

A. Plan del estudio

Este estudio consta, además de Introducción y Conclusiones, de ocho capítulos divididos como sigue:

·       Primer capítulo. El Islam. Esencia, leyes, creencia y disciplinas.

·       Segundo capítulo. Los pilares de la fe.

·       Tercer capítulo. Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, es el Sello de los Profetas y Mensajeros.

·       Cuarto capítulo. Asuntos relacionados con lo no-visto.

·       Quinto capítulo. Asuntos vinculados con los pecados, el arrepentimiento y el Dua.

·       Sexto capítulo. El Sistema político, económico, social y familiar en el Islam.

·       Séptimo capítulo. Actitud del Islam frente a ciertos asuntos contemporáneos.

·       Octavo capítulo. Pruebas que acreditan la veracidad del Islam como religión de carácter divino.

Cada uno de estos capítulos está a su vez dividido en temas que, a su vez, se dividen en otras secciones. Además, algunos capítulos y temas comienzan con un preámbulo que sirve para dotar de unidad a la obra como conjunto y para aclarar los conceptos que se van a estudiar a continuación.

Como no podía ser de otra manera, en la conclusión ofrecemos un resumen de los resultados de esta investigación.

B. Metodología de la investigación

A la hora de desarrollar la presente investigación, hemos tenido en cuenta ciertos aspectos que enumeraremos a continuación:

1.                Hemos querido que cada uno de los capítulos goce de autonomía y pueda ser entendido como un estudio independiente, pero que, al mismo tiempo, complete al anterior e introduzca al siguiente, formando parte del conjunto global que es la obra; pues el Islam es una religión completa en la que todos sus ejes guardan relación entre sí.

2.                Hemos tenido mucho cuidado con la tipo de lenguaje empleado, especialmente en aspectos como:

a. Elección de un léxico ameno que pueda ser comprendido con facilidad tanto por los musulmanes como por los no musulmanes, especialmente occidentales.

b. Hemos establecido lazos entre la lengua original y la contemporánea, pues la primera da fuerza a la investigación y la segunda ayuda a comprender el mensaje, pero prestando atención a que el estilo no fuese ni arcaico ni demasiado coloquial.

c. Empleo de un lenguaje adecuado sin indicio alguno de provocación, acusación ni o condena.

d. Atención general al uso de la lengua y la correcta redacción.

3.                Hemos puesto sumo cuidado en la verificación de la información y en las fuentes de investigación, sean éstas antiguas o modernas.

4.                Hemos intentado que esta investigación fuese animada y alejada de la rigidez propia de los estudios académicos. Por esa razón hemos intentado mantener atento al lector atento y con cierta ansiedad, mediante la diversidad bibliográfica y mediante otros medios diversos.

5.                Nos hemos planteado este estudio desde su origen como material de enseñanza adecuado para la asignatura de Cultura Islámica.

·

Después de haber leído el resumen del planteamiento y la metodología del presente estudio, os invito a analizar sus detalles implorando a Dios Su auxilio divino. Que la paz y las bendiciones de Dios sean con el Profeta Muhammad, sus familiares, compañeros y seguidores.

Dr. Muhammad Ibn Ibrahim Al Hamad

Az-zalfa: Po Box: 460

15/5/1433

Universidad de Alqassim

Facultad de Shariah y Estudios Islámicos

Departamento de Aquidah y Corrientes contemporáneas

 1.2      PRIMER CAPÍTULO. El Islam, esencia, leyes, creencia y disciplinas

Este capítulo está dividido en los siguientes temas:

·       Primer tema.     La religión del Islam en sí

·       Segundo tema.  Fuentes de la legislación en el Islam

·       Tercer tema.      Pilares del Islam

A modo de preámbulo: La historia de la humanidad

La historia de la humanidad comienza cuando Dios creó al padre de la humanidad, Adán, la paz sea con él.

Dios creó a Adán del barro, le dio forma con Sus benditas manos y le enseñó el nombre de todas las cosas, aves, bestias, etc. Después ordenó a los ángeles que se prostraran ante Adán como muestra de respeto y dignificación hacia él. Todos los ángeles acataron la orden de Dios salvo Iblis (Satanás), que pertenecía a los genios y que, por soberbia, rechazó la petición divina. Por esa razón Dios lo hizo descender del Reino de los Cielos, vencido y humillado, y decretó para él la maldición, el fuego y la perdición total. Después de lo sucedido, Iblis pidió vivir en este mundo hasta el Día del Levantamiento y Dios le dijo «¡Estás entre los emplazados!» (7: 15), a lo que Iblis respondió «Por Tu gloria y magnificencia, los descarriaré a todos, salvo a Tus siervos piadosos, sobre los que no tendré poder» (38: 82-83). Y movido por el rencor y la envidia hacia Adán, Iblis dijo a Dios:

A causa de Tu sentencia de descarriarme y perderme, juro descarriar a la descendencia de Adán y desviarla de Tu recto camino, usando para ello todos los medios posibles. Juro que acosaré a los hijos de Adán por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda, y del lado que me sea más fácil, aprovechando todos sus descuidos y debilidades para desviarlos, a fin de que la mayor parte de ellos no Te sea fiel y no agradezca Tus mercedes. (7: 16-17)

Dios le contestó:

¡Sal del Paraíso, la morada de Mi gracia, despreciado por tu soberbia y tu desobediencia! ¡Finalmente perecerás! Y juro llenar el Infierno contigo y con todos los que te sigan. (7: 18)[1]

Dios sacó a Iblis del Jardín, le dio el poder de seducir y susurrar y fijó el plazo de su vida hasta el Día del Levantamiento, para que cometa más pecados; como consecuencia de los cuales su castigo será terrible. Iblis fue tomado como el instrumento mediante el que se distinguen las personas buenas de las malas.

Después, Dios creó a Eva a partir de Adán, para que viviera junto a él y le hiciera compañía. Ordenó a ambos vivir en la morada de la dicha, en el Paraíso, donde hay lo que ningún ojo ha visto ni ningún oído ha escuchado, ni nadie puede imaginar. Les ordenó también que gozaran de todo lo que allí había, pero para probar su fe y comprobar si acataban Su orden, les prohibió disfrutar de un determinado árbol, pero no sin antes advertirles de la enemistad que Satanás sentía hacia ellos.

Satanás los incitó a transgredir la orden de Dios, jurando y perjurando que era de los que aconsejan el bien. Les dijo que debían comer de ese árbol precisamente porque el Señor se lo había prohibido, y que de esa manera serían eternos. Finalmente consiguió convencerlos de este engaño y los condujo a comer del árbol.

Adán y su esposa desobedecieron al Señor y pronto se arrepintieron sinceramente. Se dieron cuenta de su equivocación y del daño que se habían producido a sí mismos. Por esa razón Dios le inspiró a Adán unas palabras para que las dijera en señal de arrepentimiento y petición de perdón, y cuando éste las pronunció, Dios las aceptó y le perdonó. No obstante, los cónyuges fueron hechos bajar a la Tierra, donde tuvieron obligaciones y mandamientos que cumplir. En la Tierra Dios le concedió a Adán una descendencia que con el correr del tiempo fue numerosa, y cuando finalmente murió regresó de nuevo al Paraíso.

Ahora bien, desde el momento en que Adán bajó a la Tierra, él, su cónyuge y su progenie están enemistados con Satanás y sus descendientes. Hay una lucha permanente en la que Satanás pretende alejar del buen camino a los hijos de Adán para que se acerquen a la perdición. Quiere alejarlos definitivamente del Paraíso e introducirlos para siempre en el Fuego.

Sabed que Dios no creó a las personas sin razón ni sentido, ni las deja simplemente vivir sin apoyo, sino que nos ha enviado Mensajeros para iluminar nuestras vidas y guiarnos a la dicha en este mundo y en el Otro, aclarándonos el camino verdadero que conduce a la adoración del Dios Único. El Señor comunicó a los genios y a los humanos que en caso de que Él revelase algún Libro o enviase a algún Mensajero para guiarlos y sacarlos de las tinieblas a la luz, todos deberían seguir este camino. Sabed que la persona que siga la guía y la orientación de Dios no caerá en pecado alguno en su vida mundana y no será castigado en la Otra Vida[2].

Tanto Adán como sus descendientes vivieron durante diez siglos obedeciendo a Dios y practicando la Unicidad, pero después apareció la idolatría y otras deidades fueron falsamente asociadas a Dios. Por esa razón Él envió a Noé, la paz sea con él, invitando a la gente a adorar al Único Dios y a alejarse de la idolatría.

Después de Noé hubo muchos Mensajeros en diferentes tiempos y lugares a los que Dios insufló normas diferentes para ciertos asuntos, pero todos ellos invitaban a la sumisión y adoración del Dios Único sin asociarle nada ni nadie. Después de Noé fue enviado Abraham, la paz sea con él, quien invitó a su pueblo a adorar al Único Dios y a dejar de venerar estatuas esculpidas. A continuación vinieron los Profetas Ismael e Isaac. De la progenie de éste último surgieron tan magníficos Profetas como Jacob, José, Moisés, David, Salomón y Jesús, la paz sea con todos ellos. Después de Jesús ningún otro Profeta de los hijos de Israel fue enviado, pues la profecía fue trasladada a la rama de Ismael.

Dios, altísimo sea, escogió al Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, para que fuera el último de los Profetas y Mensajeros que Dios ha mandado a la humanidad, y para que nos trajera el último Mensaje y el último Libro revelado, el Corán. Por esa razón el Mensaje de Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, es completo y contiene todos los mensajes anteriores. Es un Mensaje dirigido a genios y a humanos, a árabes y a no árabes; y es apto para todo tiempo y todo lugar, para cada nación y cada situación.

El Mensaje de Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, indica todo lo necesario para actuar correctamente y avisa sobre toda maldad. Dios no aceptará que nadie siga religión alguna que no sea la de Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él[3].

 1.2.1  Primer Tema. La religión del Islam en sí

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       ¿Qué es el Islam?

·       El Islam es la religión de la naturaleza innata.

·       Dios, altísimo sea, y el Poder que Le es propio.

·       La bondad y sus buenas consecuencias.

·       La moral en el Islam.

 1.2.2  ¿Qué es el Islam?

Desde un punto de vista lingüístico el término Islam tiene muchos significados, y todos ellos giran en torno a la sumisión, la entrega, la obediencia, la sinceridad y la manifestación de aceptación y acatamiento[4]. En el Corán el vocablo Islam también posee muchos significados, y son prácticamente los mismos que acabamos de indicar en el ámbito lingüístico. De estos significados destacaremos los siguientes:

1.                Islam como sinónimo de Ijlas, Sometimiento. Dios, enaltecido sea su nombre, dijo:

Abraham respondió a la orden de su Señor cuando Dios le solicitó que Le fuera sumiso, diciendo: Me someto al Señor de los mundos. (2: 131)

Quien se dirige a Dios con su corazón y su rostro, deja todo asunto en Sus manos y hace el bien, está realmente en el camino hacia la complacencia de Dios. (31: 22)

También dijo Dios, merecedor de toda alabanza, lo siguiente:

Si ellos discuten sobre esta religión tras haberles presentado las pruebas, no te prestes a la discusión y di: Dedico mi adoración sólo para el Dios Único. Así hacen también los creyentes que me siguen. (3: 20)

2.                Islam como Ratificación. Dios dice:

¿Acaso pretenden otra religión que la de Muhammad, que es la misma de todos los Profetas, que es la religión de Dios. Él a Quien se Le ha sometido cuanto hay en los Cielos y la Tierra por propia voluntad y elección, o por la fuerza, y a Él, a Quien únicamente será el retorno de toda la creación? (3: 83)[5]

3.                Islam como Unicidad. Ibn Al Llawzy habló de este significado y mostró como prueba de ello esta parte de la aleya coránica que dice lo siguiente:

Ciertamente hemos revelado a Moisés la Torá, que guía al camino de la verdad y la luz, con la cual juzgan los Profetas que consagraron sus almas a su Señor. (5: 44)[6]

4.                Islam como Sometimiento Total. El mismo Ibn Al Llawzy hablo de Islam como sometimiento y dio como prueba de ello una de las aleyas que acabamos de citar y repetimos a continuación:

¿Acaso pretenden otra religión que la de Muhammad, que es la misma de todos los Profetas, que es la religión de Dios, a Quien se le ha sometido cuanto hay en los Cielos y la Tierra por propia voluntad y elección, o por la fuerza, y a Él, únicamente, será el retorno de toda la creación? (3: 83)

Hay otras apreciaciones que giran en torno al término Islam, no obstante, el enfoque del presente estudio impide que las mencionemos todas.

 1.2.2.1                  El Islam en general

Islam desde un punto de vista general, es la completa sumisión a la voluntad de Dios, afirmando que todos los Profetas han predicado el Islam, la rendición y la sumisión a la voluntad de Dios; lo que significa hacer lo que Él ha ordenado y abstenerse de lo que ha prohibido.

 1.2.2.2                  El Islam particular musulmán

Desde el punto de vista de los musulmanes, el Islam es sumisión a la voluntad de Dios, obediencia y acatamiento de lo que ha enseñado el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él[7]. El Islam es la última religión, con ella Dios ha perfeccionado todas las formas de adoración anteriores y no acepta ninguna otra forma de religión. Dios dice:

La religión verdadera que complace a Dios es la creencia en Su Unicidad y el sometimiento sincero a Él. (3: 19)

Quien desee, después de haber sido enviado Muhammad, otra religión y otra ley que no sea la del Islam, Dios no lo acepta. (3: 85)

El Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

Juro por Quien sostiene mi alma en sus manos que todo Judío o Cristiano que, habiendo sabido de mí, muera sin haber afirmado la creencia para la que he sido mandado (el Corán), será uno de los habitantes del Fuego del Infierno[8].

 1.2.3  El Islam es la religión de la naturaleza innata

Desde un punto de vista lingüístico Al Fitrah significa en árabe la creación[9], en el sentido en que los explicó Ibn Mandzur mediante las siguientes palabras « [Decir que] Dios creó a la gente, significa que Él los hizo surgir de la nada». De manera que Al Fitrah se refiere al acto de inventar, de crear[10]. También se ha dicho que este término denota aquello que Dios ha puesto dentro de las personas para que éstas puedan conocerLo y reconocerLo.

No obstante, desde una óptica islámica Al Fitrah es el propio Islam, tal como nos transmiten Shaij Al Islam Ibn Taimiah y su discípulo Ibn Alqaim, que Dios se apiade del alma de ambos[11]. Al Fitrah es un signo que acredita religiosidad, pues las pruebas de la fe afirman que el ser humano posee dentro de sí el reconocimiento de la existencia del Creador y de su adoración. Por esta razón, Ibn Alqaim, que Dios se apiade de su alma, afirma que en relación con la parte de aleya coránica que dice «Mantente firme en el camino de la religión; aléjate de sus aberraciones, y sigue la línea de la adoración primigenia (la Unicidad). No podrás alejarte de ella. La Unicidad es la religión recta (30: 30) », Ikrimah, Muyahid, Al Hasan, Ibrahim, Ad-Dahhak y Qatadah sostuvieron que el Islam está presente en la parte que dice «sigue la línea de la adoración primigenia (la Unicidad)»[12].

Todo ser cree firmemente en Dios y tiene la certeza de que Él es el Soberano y Creador de todo cuanto existe, salvo aquellos dentro de los que sucedió algo que los hizo alejarse de este sentimiento[13]. Con respeto a ello, el Profeta dijo que:

Cada niño nace con una fe verdadera, pero sus padres lo convierten al judaísmo, al cristianismo o al zoroastrismo.

Cada niño nace con una fe verdadera encaminado a esta religión[14].

He creado a mis siervos puros (monoteístas) en su fe; pero los demonios se les acercaron y los desviaron de su religión[15].

Cuando el ser humano se encuentra en situaciones difíciles, busca refugio en Dios, altísimo sea. Este sentimiento no es solamente propio de los religiosos, sino que incluye también a los incrédulos y a los ateos, pues en momentos de desesperación se disipan todas las aberraciones que pudiera haber en sus mentes y gritan desde lo más profundo del alma al Hacedor de los Mundos pidiéndole auxilio. Dios, altísimo sea, dice que:

Cuando los asociadores están embarcados en una nave en el mar y les alcanza un daño relacionado con su viaje, imploran el socorro divino con mucha sinceridad para que Dios les salve del daño. Pero cuando son salvados, rápidamente vuelven a su idolatría. (29: 65)

El hecho de que nacemos ya con la naturaleza innata dentro de nuestro ser, no quiere decir que nacemos siendo conocedores de los asuntos del Islam. Al contrario, el ser humano nace sin saber nada de nada, de hecho el Corán dice que «Dios os extrajo de las entrañas de vuestra madre carentes de facultades para entender lo que existe en vuestro entorno» (16: 78). Ahora bien, tampoco ello quiere decir que el hombre nace sin saber distinguir entre idolatría y Unicidad, sino que la persona nace como dijo el Profeta, «con una fe verdadera». Nacer con la naturaleza innata dentro del ser quiere decir que la persona nace con amor a su Creador, con plena convicción en el Señorío divino y con total disposición a adorarle. Este amor significa amar todo lo que es adecuado en el entorno del ser humano y todos los alimentos y bebidas que le son beneficiosos; así, cuando nacemos queremos la leche que nos da vida y es nuestro alimento[16]. Por esta razón el Profeta dijo que los padres convierten a los niños al judaísmo, al cristianismo o al zoroastrismo, y no dijo someten, porque el sometimiento a Dios es el propio Islam, mientras que convertirse a otra práctica no islámica supone salirse de la regla por razones externas.

Cada niño sobre la faz de la tierra nace con una fe verdadera, que es el Islam; considera a Dios como el Creador, lo ama y está totalmente sometido a Él. El niño que continúa así es musulmán y no necesita hacerse musulmán al llegar a la pubertad, porque ya lo es. Pero si el niño crece en un entorno de padres no musulmanes con una religión que no sea la musulmana, es imprescindible que abrace nuevamente el Islam atestiguando que no hay otro Dios excepto Dios y que Muhammad es Su Mensajero. Posteriormente deberá aprender ciertos asuntos sobre el Islam a fin de que pueda orar y ejecutar los ritos debidos. Al Shaij Muhammad At-Tahir Ibn Ashur dijo en torno a este tema que:

[Decir que] Dios ha creado a las personas dispuestas para el monoteísmo significa que todos han sido creados con aceptación implícita de las reglas de esta religión, reglas que son apropiadas para las personas y no son contrarias a su naturaleza

La gente, pues, ni es ajena a estas reglas ni las niega. Aseverar que Dios es Único es una regla innata dentro del ser, y ello se debe a que la Unicidad es muy fácilmente comprensible para quienes poseen una mente sensata. Por esa razón, una persona que no hubiera recibido ningún tipo de influencia cultural o social diría que Dios es Uno y Único[17]. El mencionado Shaij siguió tratando sobre este tema y afirmó que:

El hecho de que el Islam esté enraizado en la naturaleza innata del ser, es algo particular y propio de las reglas específicas de esta religión. Con respecto a lo fundamental, todas las religiones celestiales comparten el tema de la naturaleza innata. En este sentido Dios afirmó que: «Dios ordenó no someterse a ningún otro sino a Él y no adorar a ningún otro sino a Él. Tal es la santa y correcta religión que comprueban las evidencias» (12: 40).

El Islam es adecuado para todos y para todas las naciones; y es actual en todas las épocas hasta el fin de los tiempos. Ello no podría ser así si las reglas del Islam no estuvieran explicadas de un modo conveniente para la naturaleza innata del ser; si no fuera tan simple como lo es la propia naturaleza innata del hombre[18].

Los textos que estudian la naturaleza del Islam, afirman que ésta es la religión aceptada por Dios como instrumento para que los seres que Él ha creado reconozcan Su existencia y Lo adoren. Pero estos mismos textos también afirman que la naturaleza innata del hombre y su firme convicción en la Potestad y el Señorío del Hacedor de los Mundos pueden ser alterados por tres tipos de factores externos:

1-    Los demonios. Son el origen y el factor principal de las alteraciones. Los demonios incluyen a los genios y humanos que intentan alejar al ser humano de lo sustancial, que no es otra cosa que su avance hacia el Creador y Sustentador.

2-    Los padres. Hemos tratado de este tema anteriormente en el hadiz que dice «sus padres lo convierten al judaísmo, al cristianismo o al zoroastrismo». En efecto, los padres son un factor transcendental, porque los niños están muy apegados a sus padres y éstos influyen tremendamente en ellos. No obstante, quizá la sociedad y los medios de comunicación ejerzan una influencia todavía mayor a la hora de alejar a la gente de lo innato que hay en su interior.

3-    La distracción. Sumergirse en la vida mundana y en el deleite que le es propio, puede influir decisivamente a la hora de que una persona se olvide de su Señor y se aleje de lo innato dentro de sí. Dios ha hablado del tema en las aleyas siguientes en las que pone de manifiesto que la distracción es un factor contra el que hemos de ser precavidos[19]:

¡Profeta!, recuérdale a la gente que tu Señor sacó del linaje de los hijos de Adán a su descendencia y su progenie y les otorgó mentes y discernimiento para reconocerlo y para testimoniar Su Unicidad y Divinidad. Entonces les dijo, ¿Acaso no soy yo vuestro Señor? Ellos respondieron: Claro que sí; Tú eres nuestro Señor. Somos testigos de esto. Hemos hecho esto para que, en el Día del Juicio Final, no digáis: No éramos conscientes de la Unicidad. Para que tampoco digáis: En realidad nuestros padres eran idólatras antes de nosotros; nosotros somos su descendencia y, consecuentemente, les hemos imitado. ¡Señor!, ¿acaso vas a castigarnos, por lo que hayan cometido nuestros padres negadores, estableciendo la idolatría en la que nos iniciaron? No tendréis ninguna excusa. (7: 172-173)

Es evidente que todo el mundo se ve afectado por uno o más de los factores mencionados (o tal vez por todos), entonces ¿cuál es la utilidad de una naturaleza innata que se deja influir por factores externos? La respuesta es que la Sapiencia de Dios decidió que la naturaleza innata actuara de esta manera para poner a prueba al hombre y ver quién actúa de acuerdo con lo que es propio e innato del ser humano y quién se desvía de ello. Dios recompensará a los que se hayan aferrado a sus raíces naturales e innatas y castigará a los que no lo hayan hecho. En efecto, pues si la naturaleza innata del hombre fuese inamovible, entre los hijos de Adán no habría creyentes y no creyentes, ni crédulos e incrédulos, y por lo tanto tampoco habría prueba alguna. Por otro lado, la naturaleza innata le aporta muchos beneficios al ser humano, entre los que destacamos los siguientes:

1.                El ser humano tiene la necesidad de rendir culto a un ser superior, pero gracias a su naturaleza innata el ser humano orienta esta necesidad hacia Dios y no hacia cualquier otra persona o ídolo. Esta necesidad es semejante al hambre, pues una persona hambrienta que no encuentra una comida adecuada, intentará calmar su hambre con cualquier alimento, independientemente de que sea bueno o malo. De igual manera que todo el mundo posee religiosidad, aunque a veces la religiosidad o el ser adorado no sean los correctos.

2.                La naturaleza innata del hombre siembra en las personas la aceptación de ser siervos de Dios y de todo lo que ello supone. Este hecho es importante porque aquello que no concuerda con su naturaleza innata del hombre no es apetecible ni fácilmente aceptable por el hombre.

3.                La naturaleza innata ayuda a elegir el camino de la verdad, especialmente cuando nos encontramos ante dos maneras de adoración, una buena y la otra no. En estas ocasiones el corazón de la persona que sigue a su naturaleza innata se sosiega y su alma se tranquiliza, lo que le permite mostrar su inclinación hacia el tipo de adoración correcto. Aunque también puede pasar que por capricho, por temor o por costumbre una persona se aferre a lo malo, tal como indica el Corán al tratar el tema del Faraón:

Los desmintieron negando su justificación de la veracidad del mensaje. La creencia en Dios dominó sus corazones; pero no se sometieron porque se había ensoberbecido a causa de la injusticia y la tiranía. (27: 14)

4.                La naturaleza innata da firmeza a la persona en el camino de la verdad en que se encuentra. La fe certera puede hacer que las personas se aferren a la verdad incluso aunque no tengan argumentos teóricos que la justifiquen o no los sepan expresar. Quizá sea precisamente el hecho de que los musulmanes sienten que el Islam es adecuado a su propia naturaleza innata lo que les da fuerzas para seguir en el camino de su religión y que nunca la abandonen por voluntad propia. De la misma manera se puede hablar de los que aceptan el Islam con tanta fuerza que ya no se pueden alejar de él; como un náufrago que se aferra a una cuerda con uñas y dientes.

Esta es mi opinión acerca de la naturaleza innata del hombre, y Dios sabe más[20].

 1.2.4  Dios, altísimo sea, y la Potestad que Le es propia

En este punto hablaremos de Dios, altísimo sea, y de Su Potestad. Además, cuando nos refiramos al primer pilar de la fe, que es la fe en Dios, trataremos también el tema de la existencia de Dios y de las pruebas de Su Unicidad.

 1.2.4.1                  Dios, altísimo sea

Dios es el Señor de todo cuanto existe. Es Soberano, Único Creador, vigila todo el universo y es Conocedor de todo. Dios sustenta a sus siervos, da la vida y decreta la muerte. Es la Perfección en sí, nada le falta, no tiene ninguna imperfección, ninguna limitación y es el único merecedor de adoraciones. Para que los siervos Lo conozcan, Dios habló de Sí mismo de la siguiente manera:

Es Dios, no hay ninguno que merezca ser adorado sino Él. Sabe lo oculto y lo manifiesto. Es el Omnicompasivo y Misericordioso. Es Dios, no hay dios sino Él. El verdadero Soberano de todo, el libre de toda falta, por encima de todo lo inapropiado, el Perfecto. Él confirmó a Sus Mensajeros con todos los milagros que les dio. Vigila todo. El Vencedor, nada lo detiene. Su poder y Su dominio son inmensos. Está libre de todo lo que no es apropiado a Su belleza y Su sublimidad. Dios está por encima de todo aquello con lo que Se lo asocia. (59: 22-24)

Sólo Dios posee el derecho de ser adorado con exclusión de todo otro. Él es el Existente, Quien dirige los asuntos de Su creación permanentemente, sin pausa ni sueño, ni nada parecido a estos efectos, puesto que no posee carencias en cosa alguna. Él es Quien con exclusividad posee el reino de los Cielos y la Tierra y nadie comparte con Él el reino. Por ello no le es posible a ninguna de sus criaturas interceder por alguien, sin el consentimiento de Dios. Él, el Altísimo, abarca toda las cosas y todos los hechos; está en Su conocimiento lo que fue y lo que será (el pasado y el futuro) y nadie puede alcanzar algo de la ciencia de Dios más que aquello que Él desea dar a conocer. Su poder es amplísimo. Abarca los Cielos y la Tierra, y no le es difícil conducir y controlarlo todo, ya que está por encima de toda carencia e incapacidad, y es de inmensa majestad y poder. (2: 255)

Sólo Él brinda tal auxilio y apoyo a los oprimidos. Su total conducción del Universo, como apreciáis, se debe a que Él es el Dios verdadero y no existe otro con Él. Los ídolos que adoran los asociadores son la falsedad carente de verdad. Solo Él es el Altísimo sobre todo y el Grandioso en dominio. (22: 62)

Di, ¡Muhammad!, a quienes dijeron burlándose: Descríbenos a tu Señor. Él es Dios, el Único, no tiene asociado. El Único que puede conceder lo suplicado. No ha tomado a nadie como hijo, ni posee padre ni madre; no hay nada ni nadie semejante a Él. (Sura, 112)

Dios, enaltecido sea su nombre, posee muchos epítetos que Él mismo ha escogido. El Sagrado Corán y la noble Sunnah del Profeta están llenos de estos epítetos, y cada uno de ellos se refiere a alguna de las características propias de Dios, altísimo sea[21]. No obstante, el nombre más conocido, más ilustre y magnífico es Dios (Allah). Este nombre posee muchas características, algunas de las cuales son las siguientes:

1.                Es el nombre por excelencia y es el Gran Nombre.

Un conjunto de sabios sostienen que Dios es el Gran Nombre y que si Su siervo se dirige al Hacedor de los Mundos mediante este nombre, Él responde; y si Le pide algo, Él se lo otorga.

2.                Es el origen de todos los atributos divinos.

Todos los epítetos están conectados con Él y lo describen. Dios, enaltecido sea Su Nombre, dice que:

Los epítetos que designan las más perfectas cualidades pertenecen exclusivamente a Dios. Invocadle mediante esos epítetos. (7: 180)

Él es Dios, la única divinidad acreedora de adoración, con exclusión de toda otra. Él es el poseedor de toda perfección y el dueño de los epítetos bellos. (20: 8)

Retomamos, por último, una cita que hemos mencionado antes porque viene muy bien al caso:

Es Dios, no hay ninguno que merezca ser adorado sino Él. Sabe lo oculto y lo manifiesto. Es el Omnicompasivo y Misericordioso. Es Dios, no hay dios sino Él. El verdadero Soberano de todo. El libre de toda falta, por encima de todo lo inapropiado, el Perfecto. Él confirmó a Sus Mensajeros con todos los milagros que les dio. Vigila todo. El Vencedor, nada lo detiene. Su poder y Su dominio son inmensos. Está libre de todo lo que no es apropiado a Su belleza y Su sublimidad. Dios está por encima de todo lo que Le asocian. (59: 22-24)

Ahora bien, hemos de tener en cuenta que los epítetos mencionados como Clemente, Misericordioso, Creador, Sustentador, Magnífico, Sabio, etc., son epítetos de Dios y nunca hay que decir que Dios es uno de los epítetos de Clemente, de Misericordioso, de Magnífico, etc. Es decir, Dios no va por detrás del resto de los epítetos, sino que estos lo siguen a él.

3.                Este nombre, Dios, contiene todos los significados de los demás atributos nobles de Dios.

Este Nombre abarca todos los nombres, mientras que cada uno de los demás Nombres indica únicamente una determinada característica divina.

4.                Es el Nombre al que se le añaden todas las recordaciones.

Por ejemplo vemos que At-Tahil es el acto/recordación de decir «Lailaha Illa Allah», que significa en español no hay dios sino Dios. Attakbir, es el acto de decir «Allahu Akbar», que significa Dios es Grande. Attahmid es el acto de decir «Al-Hamdulillah», que significa Alabado sea Dios. Attasbih es el acto de decir «Subhana Allah», que significa Glorificado sea Dios. Alhawqala, es el acto de decir «La Hawla Wala Quwata Il-La Billah», que significa No hay poder ni fuerza sino a través de Dios. Y Al Hasbalh, que es el acto de decir «Hasbiya Allahu Wa Niemal Wakil», que significa en español Me encomiendo a Dios que es el mejor protector. Todas estas recordaciones llevan dentro de sí el nombre de Dios (Allah), pues cuando el musulmán enaltece a Dios o Le da las gracias, menciona Su Nombre.

5.                El nombre Dios es el que más se repite en el Corán.

Los sabios afirman que Dios se menciona en el Corán más de dos mil doscientas veces y que está presente al comienzo de treinta y tres aleyas[22]; lo que supone una particularidad propia únicamente de este Nombre.

El origen del bendito Nombre Dios es Ilah, que significa Adorado y es uno de los nobles epítetos que se le atribuyen a Dios y se mencionan en el Corán. Dios dice que:

Vuestro Dios el Único, es Uno, y no hay dios sino Él. Y no existe poder en otro y Él es Quien posee el atributo de la misericordia y es el Misericordioso con Sus siervos al haberlos creado y formado. (2: 163)

Dios les ordenó que sólo adoraran a Dios, que es Uno y Único, porque a la luz de lo que admite legítimamente toda mente sana, el único digno de ser adorado es Dios, Santificado sea, que no tiene copartícipe en la adoración, ni en el poder de creación, ni en Sus atributos. (9: 31)

¡Profeta!, di a toda la humanidad lo siguiente: La esencia de lo que Dios me ha revelado es que no tenéis otra divinidad más que a Él y que todo lo que se me revela luego es consecuencia de este principio, y siendo tal la cuestión, debéis entregaros y aceptar únicamente a Dios. (21: 108)

Ibn Yarir en su Tafsir[23] reporta unas palabras de Ibn Abbas, que Dios esté complacido con él, que suponen lo más bello y concluyente que se haya dicho en torno a Dios: «Dios es el Señor, es el Creador, es el Dueño, es el Soberano y es merecedor de toda adoración por parte del mundo entero». Afirmación de la que se extraen dos consecuencias:

1.                La referencia a Dios se hace por medio del vocablo Aluluhiyyah, que contiene el término Ilah (Adorado), que es particular y exclusivo de Dios, tal y como lo es Alim (Sabio), Aziz (Glorioso), Hakim (Prudente), Rahim (Clemente) y todos los demás atributos divinos.

No obstante, el atributo Aluluhiyyah es la más completa y majestuosa de las descripciones, porque además de contener dentro de sí referencias al Señorío, la Soberanía y la Creación de Dios, expresa cualidades relacionadas con la majestuosidad, la plenitud, la belleza absoluta, la clemencia, la bondad, la generosidad, la gratitud, etc. Así pues, Aluluhiyyah es un excelente concepto con el que se indica que sólo Dios merece ser caracterizado mediante todas las virtudes mencionadas, y que Dios es Clemente y otorga a sus siervos toda merced, explícita e implícita; porque posee saber total, prudencia absoluta, sapiencia sin igual, bondad por excelencia, riqueza sin parangón, Gloria en sí misma y potestad absoluta.

Sabed que todo lo que no es Él, necesita de Él para todo, y que el hombre necesita adorar a Dios, únicamente a Dios, y sentir Su Señorío y el de nadie más. Dios es, pues, necesidad absoluta.

2.                La descripción vinculada con los propios siervos de Dios que Le adoran Le sirven solo a Él. En este sentido Dios dice que «Dios es adorado verdaderamente en los Cielos y en la Tierra. Él es Sabio, y Su poder lo abarca todo» (43: 84). Lo que significa que tanto los habitantes del Cielo como los de la Tierra, con y sin voluntad, adoran a Dios, Le obedecen y están bajo Su Poder y Dominio absoluto. Los siervos del Clemente obedecen Su ley, lo veneran y Le ofrecen toda la adoración espiritual posible, de acto y de palabra, dependiendo de sus grados. Dios ha hablado de todo ello en más de una Sura del Corán:

Yo soy Dios, la única divinidad, nada puede ser verdaderamente adorado que no sea Yo. Cree, pues, en Mí; adórame y persevera en la oración para ser siempre consciente de Mi recuerdo. (20: 14)

¡Profeta! Antes de ti no hemos enviado a ningún Mensajero al que no le hayamos instruido y revelado que debe comunicar a su pueblo que sólo Yo merezco adoración. Así que sed sinceros en vuestra adoración a Mí. (21: 25)

Él es el Creador y el Poseedor de los Cielos, de la Tierra y de lo que se halla entre ambos. Es Quien ordena su desenvolvimiento y el único merecedor de adoración; adórale pues tú y mantente firme en tu fe, paciente y sosegado; pues solo Él es merecedor de adoración y no hay nadie semejante que merezca la adoración o que sea designado con alguno de Sus nombres. (19: 65)

Hablaremos con más detalle sobre este tema cuando tratemos acerca de los Pilares del Islam y los Pilares de la fe.

 1.2.4.2                  El Poder de Dios, altísimo sea

Dios posee poder absoluto y completo sobre todas las cosas. Entre los epítetos de Dios, enaltecido sea Su nombre, encontramos Alqadir, el Poderoso; AlqadiIr, el Potente; y Almuqtadir, el Que todo lo puede hacer. Todos estos nombres están presentes en el Corán, pero Alqadir ocupa la primera posición en número de apariciones, le sigue AlqadiIr y finalmente aparece Almuqtadir. Con respecto a estos atributos relacionados con Su poder, el Señor dijo:

Sabed que de Dios es lo que hay en los Cielos y la Tierra y que Su poder y Su ciencia los abarcan. Tanto si manifestáis u ocultáis lo que hay en vuestras almas, Dios es Sapientísimo y Conocedor, y os juzgará por ello el Día de la Resurrección. Perdonará a quien Él quiera perdonar y castigará a quien quiera castigar... Dios todo lo puede. (2: 284)

Dios es Conocedor por excelencia, Poderoso. (35: 44)

Diles: ¡Sólo Dios es dueño de infligiros un castigo que os caiga del Cielo u os azote desde la Tierra; es capaz de convertiros en enemigos y disgregaros en diferentes sectas animadas por distintas concupiscencias, siendo adversarios los unos de los otros, castigándoos mutuamente con severidad! Piensa en cómo destacamos las evidencias con Nuestro poder. Soy el Único digno de ser adorado. (6: 65)

Y recuerda, Profeta, a los humanos el ejemplo de la vida mundana en su belleza y encanto, y en su rápida desaparición. Su ejemplo es cual agua que cae del cielo, que riega la tierra y la reverdece, y de repente sus plantas tan prósperas se secan, convirtiéndose en heno, y son dispersadas por el viento, porque Dios es Omnipotente creando y aniquilando. (18: 45)

Todos estos atributos aclaran que Dios es el Poderoso por excelencia, y que con Su Poder absoluto creó todo cuanto existe (los Cielos, la Tierra y lo que hay entre ellos) en seis días y sin ningún cansancio. Su poder lo hizo todo a la perfección y se ocupó de todos los asuntos de sus criaturas, pero ninguna de ellas puede ponerse a Su altura. El cansancio y la fatiga nunca se apoderan de Él, todo se encuentra bajo su mando y bajo su control, se hace lo que Él quiere, y no se hace lo que Él no quiere[24].

Su Poder absoluto hace que sólo podamos conocer de la Ciencia Divina aquello que Él desea que sea conocido. Con su poder Dios da la vida y decreta la muerte, resucitará a las personas para juzgarlas y recompensará a los buenos y castigará a los pecadores.

Dios es Todopoderoso, si quiere algo simplemente dice «sé», y ese algo es. Controla los corazones de las personas a su gusto, guiando y descarriando a quien quiere; hace que el creyente se vuelva incrédulo y el incrédulo se vuelva creyente; hace que el perverso se vuelva bondadoso y que el bondadoso se vuelva perverso. En relación con la parte de la Creación que la mente humana no alcanza a comprender, el Corán dice:

Solamente los sabios meditan bien en la creación de Dios y saben muy bien el secreto detrás de esta creación. (35: 28)

Ibn Yarir afirma en su obra Tafsir que Ibn Abbas, Dios esté complacido con él, dijo que los referidos en ella como sabios son precisamente «los que dicen que Dios es Todopoderoso».

·

Aunque hablaremos del Decreto Divino cuando nos refiramos a los Pilares de la fe, hemos de mencionarlo aquí, se relaciona estrechamente con el Poder divino, tal como afirma el Imam Ahmad, Dios se apiade de su alma: «el Decreto Divino es el poder de Dios[25]». Negar el Decreto Divino de Dios es negar Su Poder y eso contradice la fe en Dios. Con respecto a ello Dios dice:

Ciertamente lo hemos creado todo según lo que exige la sabiduría. (54: 49)

La orden de Dios es una ley decretada. (33: 38)

Él es el Creador de todas las cosas y las armonizó con su prudente sabiduría determinándolas con perfección para cumplir su función en el orden universal que estableció. (25: 2)

Sahih Muslim[26] transmite las siguientes palabras de Abu Hurairah, que Dios esté complacido con él:

Cuando los idólatras de la Meca polemizaron en torno al Decreto Divino, Dios reveló estas aleyas: Los malos entre estos y aquellos serán introducidos en fuego ardiente. Ese día serán arrastrados sobre sus rostros, y se les dirá: Probad el sufrimiento del Infierno. Ciertamente lo hemos creado todo según lo que exige la sabiduría. (54: 47-49)

Ibn Abbas, que Dios esté complacido con él, dijo que:

El Decreto Divino es la base de la Unicidad. La persona que cree en la Unicidad y en el Decreto Divino es como la persona que evita caerse en un abismo agarrándose de una cuerda fuerte prolijamente confeccionada en sus ataduras. Sabed que si una persona cree en la Unicidad de Dios, pero no cree en el Decreto Divino, en realidad no cree en la Unicidad[27].

La relación entre el Poder de Dios y el Decreto Divino es obvia, pero, además, se cuenta que Awf escuchó decir a Al Hasan lo siguiente:

El hombre que no cree en el Decreto Divino no cree en el Islam, porque Dios, altísimo sea, lo ha decretado todo: creó a la gente según lo que exige la Sabiduría Divina, decretó para cada uno de nosotros unos determinados años de vida, un determinado sustento, unas determinadas desgracias y una determinada salud[28].

Trataremos sobre las loables huellas de este tema, cuando hablemos de los Pilares de la fe.

 1.2.5  La bondad y sus buenas consecuencias

 1.2.5.1                  ¿Qué es Albirr (bondad, virtud, etc.)?

El vocablo islámico Albirr se repite a menudo en el Corán y en la Sunnah con muchos significados relacionados con bondad y éxito, tanto desde un punto de vista mundana como religioso. Por esta razón, los sabios musulmanes han interpretado este término de diferentes maneras, unos dijeron que es bondad, mientras que otros sostienen que es el bien.

Az-Zayyay dijo que «algunos -sabios- opinan que Albirr son todas las buenas acciones que te acercan a Dios». Por su parte, Abu Mansur afirmó que:

Albirr es todo lo bueno en esta vida terrestre y en la Otra. En cuanto a esta vida terrestre, el término se refiere a todas las mercedes, gracias y guía para el buen camino que Dios ha concedido al hombre. Con respecto a la Otra Vida, se refiere al éxito de conseguir la dicha perpetua del Paraíso[29].

Al Shaij Abderrahman As-Sadi, que Dios se apiade de su alma, fue uno de los mejores en interpretar este término, y lo hizo de la siguiente manera:

Albirr es un sustantivo concluyente en el que se encuentra recogida toda la creencia relacionada con la fe, toda obra vinculada con el corazón, toda acción propia del cuerpo, todo lo que debes hacer y todo lo que no debes hacer[30].

Esta última interpretación es adecuadísima, completa y suficiente, por esa razón creemos que no hace falta ahondar más sobre el término.

 1.2.5.2                  Albirr en el Sagrado Corán

Albirr es mencionado muchas veces en el Sagrado Corán, en muchas formas y contextos. Por ejemplo:

1-               Albirr como lazo entre la gente. Con respecto a lo que Dios dice:

Creyentes, no expongáis el nombre de Dios a abundantes juramentos. Esto se contradice con la glorificación de Su nombre y Su majestad. Que os abstengáis de emplear Su nombre en juramentos redunda en un bien efectivo, en la piedad y en la capacidad de contribuir al bienestar entre la gente. (2: 224)

Dios no os prohíbe que seáis generosos y confraternicéis con aquellos incrédulos que no os han combatido ni os han expulsado de vuestros hogares. Dios quiere a quienes son amables y conservan los lazos de amistad. (60: 8)

2-               Albirr como sinónimo de obediencia. Con respecto a lo que Dios dice:

(…) benevolente para con sus padres (…) (19: 14)

(…) benevolente para con mi madre (…) (19: 32)

3-               Albirr como sinónimo de obrar bien. Con respecto a lo que Dios dice:

(…) cooperad entre vosotros en la bondad y en la piedad (…) (5: 2)

La piedad es la abstinencia de cometer pecados, de modo que cuando se une piedad a Albirr, este último término se convierte en la denominación de todo acto de obediencia.

4-               Albirr como sinónimo del cuidado de la ley de Dios. El término Albirr se refiere al cuidado de la ley de Dios, como el propio Dios explica:

No vais a llegar al grado de Albirr hasta que gastéis de lo que más apreciéis (…) (3: 92)

La firmeza y el sostén de la religión, así como la suma del bien, no consisten en orientarse hacia un punto determinado a oriente o a poniente. No, el dominio del bien consiste en diversos asuntos y cuestiones, algunas de las cuales forman parte de la doctrina perfecta y real y otras constituyen parte fundamental de las virtudes, las oraciones y los ritos (…) (2: 177)

¡Exigís de la gente que haga muchas obras de bien, que sean obedientes a Dios y se alejen del pecado y la rebeldía, mientras vosotros no cumplís con lo que proclamáis! (2: 44)[31]

 1.2.5.3                  Albirr en la Sunnah

El término Albirr también se menciona muchas veces en la Sunnah. Se emplea en general con un significado similar al que tiene en el Corán, pero la Sunnah le otorga ciertas interpretaciones propias como es noble carácter, tranquilidad del alma, etc.

Con respecto a esto, en el hadiz de Sahih Muslim de Annawas Ibn Saman se afirma que el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo que:

La virtud, Albirr, es el noble carácter, mientras que el vicio es aquello que se mueve dentro de ti pero te desagrada que la gente se entere de ello[32].

Por su parte Wabissah Ibn Maabad dijo:

Fui a ver al Profeta de Dios y al verme me dijo: ¿Has venido a verme para consultarme sobre el Albirr? Sí. Contesté. Dijo: pregúntale a tu corazón, pues sabe que Albirr es lo que encuentras dentro de ti y en tu corazón hay tranquilidad al hacerlo, y sabe que el pecado es aquello que se mueve dentro de ti, en tu pecho. Eso es todo. No busques más dictámenes sobre el asunto[33].

Ibn Rayab, que Dios se apiade de su alma, afirmó que Albirr se refiere a las buenas relaciones entre las personas. Por esa razón, cuando se menciona a los padres se habla de Albirr que es la benevolencia. Es un tema tan importante, que aparece referido en múltiples fuentes. Así, Ibn Al Mubarak habla de la benevolencia en general y destaca la benevolencia para con los padres en su libro Al Birr Was-Ssilah (La bondad y el mantenimiento de firmes lazos). Asimismo en el Sahih de Al-Bujari se toca el mismo tema en Yamii de Attirmizi. En el hadiz de Bahz Ibn Hakiim el abuelo de éste tuvo la siguiente conversación con el Profeta:

¡Mensajero de Dios! ¿Con quién debo ser benévolo? El Mensajero dijo: con tu madre. Luego el hombre preguntó: ¿y con quién después de mi madre? El Profeta contestó: con tu padre. Luego el hombre preguntó: ¿y con quién después de mi padre? El Profeta contestó: con los parientes más cercanos, luego con los más lejanos[34].

Ibn Omar, que Dios esté complacido con él, decía que el «Albirr es muy simple: rostro sonriente y dulces palabras»[35]. Ibn Rayab dijo que Albirr es hacer toda obra buena, sea ésta pública o privada, y citó esta aleya coránica que hemos mencionado recientemente:

La firmeza y el sostén de la religión y la suma del bien no consisten en orientarse hacia un punto determinado hacia oriente o poniente. No, el dominio del bien consiste en diversos asuntos y cuestiones, algunas de las cuales forman parte de la doctrina perfecta y real y otras constituyen parte fundamental de las virtudes, las oraciones y los ritos. De entre las cuestiones que integran la doctrina, se destacan: la fe en Dios, en el Día de la Resurrección y la reunión de todas las criaturas y el Juicio y sus consecuencias en el Día del Juicio; la fe y la creencia en los ángeles y en los Libros revelados a los Profetas, y la fe en los mismos Profetas. Y de las prácticas fundamentales mencionamos: dar de los propios bienes con satisfacción y de buen corazón a los parientes pobres y a los huérfanos, y a aquellos que se hallan en fuerte necesidad y al borde de la miseria, y a los viajeros cuyas provisiones y medios se han agotado y no tienen lo necesario que los ayude a llegar a destino, y a los mendicantes a quienes la necesidad les obligó a pedir ayuda, y a la liberación de esclavos. En tercer lugar mencionamos la persistencia en el deber de la oración. En cuarto lugar está la obligación de restar y pagar de los bienes y réditos el Zakat que determina la Ley coránica. En quinto lugar se indica que hay que cumplir sin mengua con las promesas y pactos convenidos respecto a lo personal y a los bienes comprometidos. En sexto lugar está la paciencia, la calma y la resignación si al creyente le alcanza daño o perjuicio en su persona o sus bienes, o a la hora de luchar contra los enemigos del Islam en caso de guerra. Aquellos que cumplen con estas creencias y hacen estas buenas obras y acciones, tienen una fe verdadera, son veraces en la práctica y en la fe, y son los que se previenen contra la incredulidad y los vicios alejándose de los mismos. (2: 177)

Se ha dicho que al ser consultado sobre la fe, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, recitó esta misma aleya[36].

A la luz de todo lo dicho, se observa que Albirr conlleva todo aquello que significa:

a)               Adoración de Dios a nivel personal e interior. La fe en Dios y en el Día de la Resurrección, la reunión de todas las criaturas, el Juicio Final y sus consecuencias en el Día de la Resurrección, la fe y la creencia en los ángeles y en los Libros revelados a los Profetas, y la fe en los mismos Profetas.

b)               Prácticas religiosas fundamentales. Dar de los propios bienes con satisfacción y de buen corazón: a los parientes y huérfanos pobres; a aquellos que tienen una gran necesidad y están al borde de la miseria; a los viajeros cuyas provisiones y medios se han agotado y no tienen lo necesario para llegar a su destino; a los mendigos que piden ayuda por necesidad; y a fin de liberar esclavos.

c)                La persistencia en el deber de la oración.

d)               Pagar el Zakat correspondiente que determina la Ley coránica.

e)               Paciencia, calma y resignación, si al creyente le alcanza daño o perjuicio en su persona o sus bienes, o en el caso de guerra contra los enemigos del Islam.

Se ha dicho también que la religión es noble carácter. Como hemos visto anteriormente, en el hadiz Wabissah el Profeta dijo «consulta a tu corazón», pues sabe que Albirr es el sosiego que la persona siente tras ver lo que hay en su interior. Y no sólo explicó el Albirr de esta manera, sino también lo lícito (en el hadiz Zaalabah y en otros). Todo ello quiere decir que Dios puso dentro de sus siervos tanto la capacidad de reconocer la verdad y apegarse a ella, como el deseo de alejarse totalmente del pecado[37].

Ibn Rayab afirma que la respuesta que el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dio en el hadiz de An-Nawas reúne todo lo expuesto en las secciones anteriores. Eso se debe a que el noble carácter, que se caracteriza por todo aquello que nos enseña el Islam, consiste en gozar de la noble moral de la que habló Dios en referencia al Profeta Muhammad: «Ciertamente posees el carácter y la moral más nobles, y Dios ha hecho que sean en ti innatos». (68: 4) Además Aishah, que Dios esté complacido con ella, dijo que el carácter del Profeta era el propio Corán[38]. Esta calificación es el mayor galardón posible, pues significa que el Corán es personalidad del Profeta[39], que no cometía pecado alguno y que aplicaba las enseñanzas coránicas de la manera más pura.

De esta manera hemos aclarado algo de los significados de Albirr y sus grandes beneficios.

 1.2.6  La moral en el Islam

El tema de la moral ocupa un lugar privilegiado dentro de la religión musulmana, y está muy relacionada con el carácter. De hecho, moral es en árabe ajlaq, que no es sino la forma plural de julq o juluq que se traduce en español como carácter[40]. Ambas cosas, moral y carácter, gozan de gran importancia en el Islam, tal y como confirma Ibn Mandzur citando la siguiente aleya en la que Dios se refiere al Profeta Muhammad:

Ciertamente posees el carácter y la moral más nobles, y Dios ha hecho que sean en ti innatos. (68: 4)

¡Cuán magnífico es el Señor! ¡Cuán sutil! Pues Dios le dio estas cualidades al Profeta con generosidad y después alabó su actitud[41].

 1.2.6.1                  La Buena Moral

El término buena moral está compuesto por dos vocablos, moral y buena (husn). Ibn Mandzur dice, citando a Alazhari, que buena o bueno define algo hermoso, y no es sino lo contrario de lo malo. Y dijo, citando a Al Yawhari, que el plural de Husn es Mahasin que es antónimo de Masawii, es decir, Maldad[42].

Ahora bien, hay muchas definiciones y muy parecidas unas a otras del término Buena Moral. De manera general se podría decir que consiste en poseer moralidad y virtudes como por ejemplo: tener un rostro sonriente, ser una persona gentil en el trato, poseer dignidad, saber perdonar, no molestar, colaborar con otras personas, ser transparente, ser paciente, ser valiente, etc. El Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

Teme a Dios donde quiera que estés y si cometes una mala acción, haz inmediatamente una buena que borre la falta anterior. Y compórtate con la gente correctamente[43].

Shaij Al Islam, Ibn Taimiah, que Dios se apiade de su alma, explicó que comportarse con la gente correctamente significa cosas como: saludar al que no rompe la relación contigo, ser benévolo con él, rogar a Dios por él, alabar sus actitudes y visitarle. Pero también es perdonar a quien haya sido injusto contigo en asuntos de reputación, riqueza y sangre. Algunos de los puntos mencionados son obligatorios para los musulmanes, mientras que otros son simplemente recomendables[44].

Al Shaij Muhammad At-Tahir Ibn Ashur consideraba que la moral del Profeta Muhammad se hallaba en la cúspide, y que era superior a todas las demás. Era mucho más que una buena conducta porque él trataba a la gente con bondad, independientemente de la situación en la que se encontrara[45].

 1.2.6.2                  El Carácter Noble

El Carácter Noble forma parte de la buena moral. Al Yahidz nos dice que el juluq (carácter) es un estado especial en el que las personas hacen cosas de manera espontánea y, aunque hay quienes lo poseen de manera innata, otras deben esforzarse y entrenarse para lograrlo[46]. Shaij Al Islam, Ibn Taimiah, Muyahid y muchos otros, que Dios se apiade de sus almas, opinaban que el mejor carácter es el propio credo musulmán; y afirmaban (concordando con las palabras de Aishah) que el carácter del Profeta Muhammad era el propio Corán, puesto que el Mensajero aplicaba sus enseñanzas con sumo agrado y convicción[47]. Qatadah, por su parte, dijo que el Profeta ordenaba lo que Dios ordenaba y prohibía lo que Él prohibía.

Al Shaij Muhammad At-Tahir Ibn Ashur consideraba que el carácter noble es lo más espléndido, es la plenitud es sí[48]. Y añadió que lo más completo del carácter noble es despreocuparse de las cosas mundanas, conocer la verdad, reconocerle a cada cual lo que merece y saber perdonar; es ser buen religioso, benevolente, justo, paciente ante las adversidades, modesto, generoso, pudoroso, valiente, sonriente, tranquilo, seguro y clemente; y es ser de los que mejor tratan a los demás. Y continuó diciendo que el carácter noble se encuentra dentro de la persona y se manifiesta cuando habla, cuando educa a su familia y cuando come y bebe. Se muestra en el resplandor de su rostro, en su firmeza, en sus movimientos y en su tranquilidad. Todo ello levanta gran admiración y hace que la persona caracterizada por un carácter noble circule revestida de valor entre los demás.

Al Shaij Muhammad At-Tahir Ibn Ashur afirmó que todas estas características se hicieron patentes en el Profeta, como se aprecia en su manejo de la nación, en su elocuencia al hablar y en su precisión a la hora de elegir sus palabras antes de pronunciarlas. Dios otorgó al Profeta Muhammad un carácter sublime que es exclusivamente suyo[49].

 1.2.6.3                  Virtudes relacionadas con el carácter noble

En la legislación islámica hay multitud de puntos claves que hablan de las virtudes vinculadas al carácter noble y atribuyen a quien goza de este loable comportamiento todo lo bueno, tanto en este mundo como en el Otro. No obstante, dentro de lo vasto del tema, nosotros vamos a incidir en los siguientes puntos para explicar qué significa tener un carácter noble:

1.                Es aplicar en la práctica diaria una orden divina, puesto que Dios dice «Profeta! Apártate de los ignorantes. Sigue el camino de la prédica. Sé indulgente con la gente y ordénales practicar lo reconocido por la razón». (7: 199)

2.                Es obedecer al Mensajero de Dios, puesto que él ordenó en muchos hadices que tuviéramos un carácter noble, tal y como hemos visto en el hadiz citado anteriormente:

Teme a Dios donde quiera que estés y si cometes una mala acción, haz inmediatamente una buena que borre la falta anterior. Y compórtate con la gente correctamente[50].

3.                Es seguir la senda del Profeta, pues Dios dijo lo siguiente:

En el Mensajero de Dios tenéis, ciertamente, un gran ejemplo para quienes anhelan la misericordia de Dios, la dicha del último Día, y para los que recuerdan mucho a Dios en toda situación: dureza, prosperidad, etc. (33: 21)

4.                Es ascender de grado, pues el Profeta dijo que la buena conducta puede hacer que una persona alcance el grado del que ayuna[51].

5.                Nos ayuda a entrar en el Paraíso, pues el Profeta dijo:

 Sabed que lo que mejor nos conduce al Paraíso es la atención a los asuntos divinos y tener un carácter noble[52].

6.                Nos permite estar cerca del Profeta el Día de la Resurrección, pues el Profeta dijo:

Entre los que más amo están las personas que gozan de Noble carácter, y serán de los más próximos a mí el Día de la Resurrección[53].

7.                Nos permite ganar la complacencia divina. En este sentido Usamah Ibn ShuraIq afirmó lo siguiente:

Estábamos sentados con el Mensajero de Dios como si unos pájaros se hubieran posado sobre nuestras cabezas, porque ninguno de nosotros pronunciaba palabra alguna. De repente un grupo de personas se presentó y preguntó: ¿Quiénes son los siervos de Dios a los que Dios ama más que a los demás? El Profeta contestó: son quienes poseen un noble carácter[54].

8.                El carácter noble es lo más pesado en la balanza del Día de la Resurrección. Así, Abu Addarda contó que el Mensajero de Dios dijo:

El Día de La Resurrección nada pesa más en la balanza del siervo de Dios que su carácter noble[55].

9.                El carácter noble y la buena vecindad alargan la vida y otorgan posición en el mundo terrenal, tal como nos explicó el Profeta[56].

10.          Ayuda a ganar los corazones de la gente, facilitando los asuntos de la vida terrenal y la salvación de toda maldad.

11.          Proporciona un buen recuerdo de la persona y un incremento en el conocimiento del hombre.

12.          Otorga tranquilidad, buena vida, salvación de la maldad[57].

 1.2.6.4                  ¿Es posible adquirir el carácter noble?

El carácter noble es innato y natural en algunas personas, pero también se puede conseguir mediante entrenamiento. Acerca de este asunto Dios dice lo siguiente:

Dios, alabado sea, no cambia la condición de un pueblo de la adversidad, del infortunio y de la estrechez a la abundancia; de la fortaleza a la flaqueza y la debilidad; de la ignorancia y del oscurantismo al conocimiento y la sabiduría, hasta que ellos mismos hayan cambiado en sus almas todo lo que atañe a la esencia de su vida y a lo que aspiran. (13: 11)

¡Bienaventurado será quien purifique su alma con la obediencia y las buenas acciones! (91: 9)

El Profeta dijo que:

El conocimiento se obtiene aprendiéndolo, pero también la paciencia. Sabed que la persona que busca lo bueno, sin duda lo encontrará, y quien busca lo malo también lo encontrará[58].

Y a todo ello añadió «trata a la gente con buenos modales». Estos fragmentos y muchos otros demuestran que es posible el cambio, y que adquirir un carácter noble no es difícil ni imposible; aunque esto contradiga la opinión de quienes no creen posible el cambio y consideran que el carácter de las personas, sea éste bueno o malo, está en su naturaleza. Si esto fuera realmente así, no habría necesidad alguna de dar consejos, ni de exhortar o reflexionar.

La manera de adquirir un carácter noble es alejarse de los vicios y apegarse a las virtudes, modales y conductas más nobles, tener perseverancia y practicarlas en la vida. Es seguir las reglas de la legislación islámica al respecto. De esta manera no hay duda de que Dios te otorgará un carácter noble, pues es Él Quien otorga virtudes y modales nobles a quien quiere de Sus siervos[59].

 1.2.7  Segundo tema. Fuentes de la Legislación islámica

Este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       Esencia del Sagrado Corán y su autenticidad.

·       Qué es la Sunnah y su importancia.

·       Métodos de conservación de la Sunnah.

·       El lugar que Ocupa la Sunnah en relación con el Corán.

El Libro de Dios, el Corán, y la Sunnah son las dos fuentes de la legislación islámica. De ambas se extraen todas las creencias islámicas, leyes, reglas, fórmulas, etc.

En este tema explicaremos el significado de ambas fuentes, los argumentos que las apoyan y otros detalles.

 1.2.8  El Corán y su importancia

 1.2.8.1                  ¿Qué es el Corán?

Desde un punto de vista lingüístico, el término árabe Corán es un infinitivo equivalente a fu‘lân. Es como decir ghufrán, shukran y ruyhan. Algunos lingüistas afirman que Corán tiene su origen en qaraa y en quiraah (leer y lectura respectivamente). Por el contrario, otros sostienen que Corán es un nombre propio sin etimología alguna, mientras que algunos interpretan Corán como recolección, porque reúne todas las Suras y las coloca unas junto a otras[60]. Sea como sea, Corán es el nombre propio del Libro de Dios, del mismo modo que todos los Libros celestiales anteriores han tenido nombre (p.ej. Torá y Evangelio).

El Corán ha recibido muchas definiciones desde el punto de vista de la religión, pero la más bella de todas y la que mejor aúna el resto de las definiciones es la siguiente:

El Corán es la palabra literal de Dios y es, en sí, un milagro. Fue revelado al último Mensajero de Dios, Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y ha sido transmitido en forma de Tawatur, de generación en generación, y su recitación constituye adoración[61].

 1.2.8.2                  Importancia del Corán

El hecho de decir que el Corán es la palabra literal de Dios y es en sí un milagro, implica afirmar que el Corán no es la palabra de ningún genio, humano, ángel, Profeta o Mensajero, sino que es la Palabra del Señor, y es adecuada a Su Majestuosidad. La parte que dice que «Fue revelado al último Mensajero de Dios, Muhammad», significa que se trata de un Texto Sagrado, igual que los Libros revelados anteriormente, como las Páginas de Abraham, la Torá revelada a Moisés y el Evangelio revelado a Jesús, la paz sea con él. Decir Tawatur significa que ha pasado de generación en generación sin alteraciones, con el mismo contenido que lo transmitió Dios por boca del Profeta Muhammad. Por último, decir que «su recitación constituye adoración» aleja al Corán del hadiz Al Qudsi, cuya recitación no es adoración[62], aunque es la propia palabra de Dios.

 1.2.8.3                  Nombres del Sagrado Corán

Dios ha dado al Corán más de cincuenta nombres, pero de entre todos ellos destacamos los dos siguientes:

         a) Al Kitab (El Libro). El Corán es denominado así porque reúne muchos relatos, aleyas, reglas e historias.

         b) Az-Kizkr (El Recuerdo). El Corán recibe también esta denominación porque, por un lado, incluye consejos, advertencias e historias propias de pueblos anteriores al Islam. Y, por otro lado, a causa del honor de quienes creen en él y confirman lo que dice. Este honor se debe a que el Corán distingue la verdad de la falsedad[63].

 1.2.8.4                  Lugar privilegiado y transmisión sin alteraciones del Sagrado Corán

El Corán es el último de los Libros celestiales y su Sello final, porque incluye a todos los anteriores y es el más extenso y completo. Por esa razón Dios dice:

¡Profeta! Te hemos revelado el Libro (el Corán) que ordena la verdad en todos sus mandatos y narraciones, que confirma y salvaguarda Nuestros Libros anteriores, corroborando su veracidad, y preservado de toda tergiversación. (5: 48)

Por su desafío, sus preceptos y su manera de guiar hacia el bien, el Corán no puede sino ser una revelación de Dios. Es además una aclaración que confirma los preceptos verídicos revelados en los Libros divinos que lo precedieron, esclareciendo lo prescripto y afirmando las verdades y las leyes. El Corán es el Libro indudable revelado por Dios, milagroso e inimitable. (10: 37)

(…) es la verdad revelada que afirma la veracidad de los Libros celestiales y la de los Profetas precedentes, además de aclarar todo lo que atañe a la religión, guía por la senda recta y abre las puertas de la misericordia de Dios ante aquellos creyentes sinceros que toman al Corán como guía. (12: 111)

Los sabios exegetas coránicos afirman que el segmento «que confirma y salvaguarda Nuestros Libros anteriores» quiere decir que el Corán corrobora y apoya todo lo auténtico y original que hay en estos Libros, pero niega y desecha toda tergiversación que las personas hayan podido cometer. Dios no acepta ninguna otra forma de adoración que no esté en este magnífico Libro[64], pues quienes verdaderamente siguen los Libros anteriores, se aferran al Corán:

Quienes recibieron la Torá y el Evangelio antes de que el Corán fuera revelado, creyeron en estos Libros y en la verdad que contenían acerca de Muhammad y su Libro. Son aquellos que creen en éste y su Libro. Y cuando se les lee el Corán dicen con rapidez declarando la fe: Creemos en él, es la verdad que proviene de nuestro Señor, nosotros conocemos a Muhammad y a su Libro antes de su revelación y nos hemos sometido a él antes de su lectura. (28: 52-53)

Al Shaij Abderrahman Assadi dijo con respecto a este mismo segmento («confirma y salvaguarda Nuestros Libros anteriores») que en el Corán está todo lo que los Libros celestiales contienen y aún más, pues tiene más órdenes divinas y más tranquilidad para el alma. Afirma, además, que:

El Corán confirma toda verdad anterior a él, ordena obedecerla, empuja a su cumplimiento y muestra más vías para llegar a ella.

Es el Libro que contiene toda noticia anterior y posterior. Es poseedor de las leyes y la sabiduría, de manera que las leyes que se encuentran en los Libros anteriores son verídicas sólo si el Corán las confirma, pero si no las confirma no debemos obedecerlas, porque ello significa que han sido tergiversadas. Si procedieran realmente de Dios, serían iguales a las del Corán[65].

El Corán es el último Mensaje de Dios tanto para genios como para humanos y, a diferencia de los otros Libros celestiales, no se limita a un único pueblo o a una determinada época, sino que es para todos y para siempre. Nadie puede añadir nada en el Corán ni eliminar nada de él[66], porque Dios se ha encargado de que quede protegido contra todo tipo de añadidura, reducción o tergiversación:

Hemos revelado el Corán y somos sus custodios para que no sufra ni alteración, ni tergiversación hasta el Día de la Resurrección. (15: 9)

Uno de los aspectos que muestran la magnificencia del Corán a nivel individual, es su capacidad para cautivar los corazones de las personas. Quienquiera que escuche atentamente el Corán, encontrará sosiego dentro de sí; aun cuando no lo pueda comprender cabalmente, e incluso aunque no domine la lengua árabe.

A nivel de sociedades, se aprecia que el Corán eleva el rango de las naciones y las conduce al éxito. Mediante el Corán Dios ubicó en la cúspide de las naciones a los árabes, que habían vivido en la oscuridad total antes de conocerlo. Los convirtió en guías y en una de las mejores naciones que jamás hayan existido.

De las múltiples características del Corán destacaremos que es permanentemente cautivador y que, a pesar de haber sido infinitamente recitado, su dulzura sigue atrayendo a multitudes hacia su recitación y salmodia. Otra de sus características es que Dios ha facilitado su recitación y su memorización, lo que permite que muchos niños musulmanes lo memoricen. La última de las características que mencionaremos en este apartado es que el Corán no deja sin mencionar ni el más mínimo detalle e incluye las leyes más justas, lo más noble, lo más loable y lo más concluyente. Toda persona sensata lo puede apreciar, incluso los no musulmanes[67].

Continuaremos con este tema cuando tratemos de los milagros de los que habla el Sagrado Corán.

 1.2.9  La Sunnah y su importancia

 1.2.9.1                  ¿Qué es la Sunnah?

Para Ibn Mandzur Sunnah son los hechos de la vida de una persona, sean éstos buenos o malos[68]. Por su parte, Labid Ibn Rabiah opina que Sunnah significa método, tal y como expresa mediante los siguientes versos:

Pertenezco a un pueblo cuyos padres tallaron su método. Sabed que cada grupo humano posee su método y tiene su guía[69].

Desde la perspectiva de la religión musulmana, los sabios islámicos emplean el término Sunnah con diversos sentidos que dependen de la especialidad de cada uno. No obstante, ahora nos interesa el sentido de Sunnah en boca de los sabios del hadiz, la segunda fuente de la legislación islámica[70]. De acuerdo con este planteamiento, Sunnah es todo lo que el Profeta dejó como legado del Islam: palabras, actos y afirmaciones; características propias de su personalidad y apariencia; su propia vida, tanto antes como después de la misión[71]; de manera que Sunnah es sinónimo de Hadiz. Por esa razón, cuando tratamos de la legislación islámica, hablamos tanto del Corán como de la Sunnah; es decir, de los hadices del Profeta Muhammad.

Intentaremos aclarar ahora algunos de los conceptos mencionados:

1.                En múltiples ocasiones el Profeta empleó sus palabras para explicar leyes, creencias y conductas islámicas, como cuando, por ejemplo, dijo que: «las obras están sujetas a las intenciones»[72].

2.                Los hechos del Profeta han llegado hasta nosotros por medio de sus compañeros, que Dios esté complacido con ellos, quienes nos transmitieron los actos que el Profeta realizó, como son las abluciones, las oraciones, las devociones, el ayuno, etc.

3.                La confirmación del Profeta son las acciones de los compañeros del Profeta que éste aceptó explícitamente, expresando su agrado, o tácitamente, no hablando en contra de ellas ni negándolas. La aceptación tácita quedó bien ilustrada, por ejemplo, en aquella ocasión en la que los abisinios se estaban divirtiendo con sus flechas en la mezquita y el Profeta ni criticó esta actitud ni se pronunció acerca de ella.

4.                Cuando hablan de la apariencia del Profeta, hacen mención a sus rasgos físicos: color rojizo del rostro, altura, sonrisa, etc. Mientras que cuando hablan de sus características morales, hacen mención a sus modales y a su conducta en general.

5.                Al decir «antes de la misión», se refieren a toda su vida antes de ser Profeta; por el contrario, cuando hablan de «después de la misión» se refieren a todo lo que vino después de ser Profeta, puesto que él es el guía para todos. Con respecto a lo cual el Señor dijo lo siguiente:

Tenéis en el Mensajero de Dios un gran ejemplo, para los que anhelan la misericordia de Dios, la dicha del último Día, y para los que recuerdan mucho a Dios en toda situación: dureza, prosperidad, etc. (33: 21)

 1.2.9.2                  Importancia de la Sunnah

La Sunnah es la segunda fuente de la legislación islámica y es parte de aquello que Dios se encarga de conservar, tal y como afirma en esta aleya:

Hemos revelado el Corán, Az-zikr, y somos sus custodios de manera que no sufra ni alteración, ni tergiversación hasta el Día de la Resurrección. (15: 9)

Esta promesa divina incluye tanto al Corán como a la Sunnah, la cual explica el Corán y es la sabiduría que Dios insufló en el corazón del Profeta Muhammad, tal y como Él mismo afirma:

Dios reveló el Corán, que es la balanza de la verdad, e introdujo la sabiduría en tu corazón; y te enseño la jurisprudencia y el juicio que sólo conociste por la revelación, porque la gracia de Dios para contigo es infinita. (4: 113)

Tan importante es la Sunnah que Ibn Hazm, que Dios se apiade de su alma, afirmó que la Revelación Divina se compone de dos partes, el Corán y la Sunnah, aunque hay diferencia entre ambas partes:

1-               El Corán es la revelación recitada construida magistral y milagrosamente.

2-               La Sunnah es la revelación leída que no es de autoría divina, ni es milagrosa, ni recitada. Es, como sabemos, todo lo que el Profeta dijo e hizo, y todo lo que aclaró con respecto a los deseos del Señor. Acerca de ello, Dios dice:

A ti te revelamos, Profeta, el Corán para que desveles a los humanos los preceptos de la fe que encierra y para que les hagas reflexionar sobre ellos con la esperanza de que se corrijan y se encaminen al bien. (16: 44)[73]

Hemos dicho más arriba que el Corán y la Sunnah han pasado de generación en generación sin alteración alguna, el sabio Shaij Al Islam Ibn Taimiayah corrobora esta afirmación y añade que no se puede decir lo mismo de los Libros anteriores, pues éstos sí sufrieron alteraciones.

Ahora bien, el hecho de que el Corán y la Sunnah estén protegidos por Dios no significa que no haya personas que no intenten modificarlos, pues tales intentos sucedieron en el pasado y quizá estén sucediendo también en el presente. Ibn Taimiayah afirma que el demonio efectivamente ha conducido a algunas personas a tergiversar los hadices cambiando algunos vocablos de sus contextos o alterando su cadena de transmisión. No obstante, Dios siempre ha elegido sabios de la nación islámica capaces de refutar las tergiversaciones y dejar al descubierto las artimañas de los ignorantes, mentirosos y embusteros; de tal manera que las palabras del Señor han podido llegar hasta nosotros sin mácula[74].

Ibn Taimiayah también añade que en caso de que haya algún error en la interpretación del Corán o en la transmisión de los hadices, Dios designará a personas doctas en la materia que corrijan el error y dejen al descubierto las mentiras de los ignorantes. Y afirma lo siguiente:

Siempre habrá un grupo de esta nación [la musulmana] aferrado a la Verdad. Y todo continuará de esta manera hasta el día del Juicio Final.

Dado que la nación musulmana es la última [nación], no habrá más Profetas, ni habrá más Libros Sagrados.

Las naciones anteriores alteraban lo que Dios había revelado, por esa razón Él enviaba Profetas para corregir, ordenar y prohibir, pero después de Muhammad no hay otro [Profeta]. Dios se ha encargado de proteger lo que Él había revelado. Esta nación no se unirá en torno a la aberración. Dios ha designado a sabios de esta nación a lo largo del tiempo y en todo lugar para proteger lo que Él ha revelado[75].

Así pues, el Corán es la primera fuente del Islam, creencia, legislación y moral. Constituye en sí un gran milagro porque es la Palabra de Dios que fue revelada al Mensajero de Dios por medio del ángel Gabriel, el Confiable. El Corán pasa de generación en generación con absoluta integridad, su recitación constituye adoración y se encuentra escrito en un Libro, Almushaf.

La Sunnah, que también se llama hadiz profético, es todo aquello que el Profeta dijo e hizo para explicar la creencia y detallar las leyes islámicas. Todo lo que recoge la Sunnah es fruto o de la inspiración divina o del propio esfuerzo del Mensajero de Dios (que nunca se equivoca), y siempre nos explica lo que Dios quiere de nosotros:

A ti te revelamos, Profeta, el Corán para que desveles a los humanos los preceptos de la fe que encierra y para que les hagas reflexionar sobre ellos con la esperanza de que se corrijan y se encaminen al bien. (16: 44)

Por estas razones sostenemos que la Sunnah también es revelación, aunque diferente al Corán, como ya hemos indicado anteriormente y remarcamos a continuación:

·       El Sagrado Corán es revelación recitada y su recitación constituye adoración.

·       La Sunnah es revelación no recitada y su recitación no constituye adoración.

El Corán es la primera fuente del Islam y la Sunnah es la segunda. Ambas fuentes son necesarias, pues nadie (ni los simples creyentes ni los sabios) puede comprender la legislación islámica sin tenerlas ambas presentes, ni ningún estudio sobre Ley Islámica puede ser llevado a cabo sin recurrir a ellas[76].

 1.2.9.3                  Obligatoriedad de seguir la Sunnah del Profeta

La Sunnah se encuentra en el segundo lugar de la legislación islámica, justo detrás del Corán, tal como demuestran las siguientes pruebas (y muchas otras que no nombramos aquí):

a.                Obligatoriedad de creer en el Mensajero, la paz sea con él.

Para ser creyente hay que creer en el Mensajero y aceptar lo que dice, pues es sabido que Dios ha escogido cuidadosamente a quienes han transmitido Su Mensaje. Lo repite en diversas ocasiones, entre las que destacamos las siguientes:

Sólo Dios sabe perfectamente quién merece y es digno de recibir Su mensaje. Él solo elige a quien quiere de Sus siervos para encomendarle Su mensaje (...) (6: 124)

Nuestros Enviados cumplen con su misión de amonestar, advertir y dadivar (…) (16: 35)

¡Creyentes! Someteos a Dios y sedle leales y creed en Su Mensajero Muhammad; creed en el Libro que le fue revelado y obrad según se indica en él; creed asimismo en los Libros revelados anteriormente, tal como fueron revelados sin ninguna tergiversación ni omisión. (4: 136)

Creed en Él [Dios] y en Su Mensajero que no sabe leer ni escribir. Él cree en Dios y en los Libros revelados. Seguidle en lo que hace y dice, para ser guiados y para que maduréis en vuestra reflexión. (7: 158)

Sobre este último versículo, que indica que hay que obrar de acuerdo con lo que el Mensajero Muhammad diga, el Imam Ashafii aclaró que la aleya muestra que primeramente se debe creer en Dios y después en su Mensajero, y que eso da plenitud a la fe[77].

b.               El Sagrado Corán.

En el Sagrado Corán hay muchas aleyas que establecen que debemos obedecer al Mensajero de Dios.

¡Creyentes! Creed en lo que os aportó Muhammad. Obedeced a Dios y a Su Enviado, así como a aquellos que os gobiernan como musulmanes que observan la verdad y la justicia, y observan y practican las leyes divinas. Si surge alguna diferencia entre vosotros, acudid a lo que Dios os prescribió en el Libro y a lo que Su Enviado estipuló. (4: 59)

En esta aleya Dios dice de manera explícita que para resolver las posibles diferencias que pueda haber entre musulmanes se debe recurrir a lo que Dios prescribió en el Corán y a lo que el Profeta estipuló, es decir a la Sunnah.

Y, por si no fuera bastante con lo dicho hasta ahora, veamos que más dice el Señor a este respecto. Es sumamente elocuente y es de mucho significado esta aseveración divina:

Tomad las leyes que os trae el Mensajero y dejad las que os prohíbe. (59: 7)

¡Por tu Señor! Nunca serán creyentes, adeptos a lo justo y sometidos a la verdad hasta que te tomen como juez en sus disensiones, acepten tu sentencia sin recelo alguno y se sometan espontáneamente a ti; como se someten los verdaderos creyentes. (4: 65)

c.                 Obligatoriedad de obedecer la Sunnah de acuerdo con los propios hadices del Mensajero.

El Profeta Muhammad nos informa por medio de los hadices que leeremos a continuación de que Dios le entregó no sólo el Corán, sino también la Sunnah. Esa es la razón por la que hay que aferrarse a ella y aplicarla de la misma manera que se debe aplicar lo que hay en el Corán:

Aquel que me obedece ha obedecido a Dios. Cualquiera que se rebela contra mí se ha rebelado contra Dios.

Os he dejado dos guías para que, si os aferráis a ellas, no os podáis desviar: El Libro de Dios y mi Sunnah[78].

Ciertamente quien viva de vosotros (después de mi muerte) verá muchas diferencias. Así que aferraos a mi Sunnah y la Sunnah de los califas bien guiados, agarradlas con los dientes; tened cuidado con los asuntos inventados, ya que cada asunto inventado es una innovación y cada innovación es un desvío[79].

El Profeta advirtió acerca de aquellos que se aferran únicamente al Libro de Dios, como vemos en la siguiente cita recogida por Almiqdad Ibn Maad Karib, que Dios esté complacido con él:

Está a punto de salir un hombre saciado acostado en su sofá al que le llegará un dicho mío, pero él dirá: entre nosotros y vosotros está el Libro de Dios, lo que él permite, nosotros lo permitimos, y lo que él prohíbe, nosotros lo prohibimos. Dice el Mensajero: ciertamente se me otorgó el Libro y algo similar junto a él[80].

d.               El Consenso. Los musulmanes acordaron la obligatoriedad de aplicar la Sunnah

Los sabios aplicaron la Sunnah como respuesta a la orden de Dios y como ratificación de su confianza en el Profeta. En general, los musulmanes aplicaron las reglas de la Sunnah del mismo modo que las del Corán porque ésta es base fundamental del Islam, como lo asegura Dios de la siguiente manera:

¡Profeta! Diles a esos incrédulos lo siguiente: No os digo que tengo la facultad de disponer de lo que pertenece a Dios para satisfacer vuestras peticiones, ni que conozco el más allá que Dios no me ha enseñado, ni tampoco os digo que sea un ángel capaz de ascender al cielo. Di: Soy tan solo un humano que sigue lo que Dios le revela. ¡Profeta! Di: ¿Acaso perciben la verdad de la misma manera el que está correctamente guiado y el que se ha descarriado? (6: 50)

Hemos visto anteriormente que Dios nos ordenó tomar al Profeta como juez y a obedecer sus sentencias:

Si surge alguna diferencia entre vosotros, acudid a lo que Dios os prescribió en el Libro y a lo que Su Enviado estipuló. (4: 59)

Para que todo fuera claro y transparente, Dios, enaltecido sea su nombre, advirtió sobre las consecuencias de desobedecer al Profeta:

Que se precavan quienes infringen las leyes de Dios, del castigo que les azotará en esta vida (como los terremotos o la sequía) y del castigo más severo aún en el Más Allá, el castigo del fuego infernal. (24: 63)

Estas aleyas son en sí una gran prueba para seguir la Sunnah, y es por eso que los sabios acordaron que después de que el Profeta abandonara este mundo terrenal, la Sunnah estaría encargada de juzgar a los musulmanes.

 1.2.9.4                  Métodos de conservación de la Sunnah

Hemos visto que la Sunnah es parte de la revelación, del Dzikr, y que Dios se ha encargado de mantenerla sin tacha. Ahora bien, el modo que Dios eligió para conservar la Sunnah fue la elección de hombres que se consagraron a su estudio y separaron lo correcto de lo incorrecto (lo que había sido alterado). El estudio de la Sunnah se constituyó como una ciencia propia que pasaba de generación en generación. Todos estos estudiosos se aferraron a la Sunnah, la aplicaron y la conservaron para que los musulmanes entendieran muchos de los asuntos del Islam y continuaran en la senda del Mensajero de Dios[81].

 1.2.9.5                  El respeto que se debe a la Sunnah y el lugar eminente que ocupan sus sabios

La Sunnah es una fuente de la legislación islámica, por esa razón ha recibido el mismo respeto que el propio Mensajero de Dios.

Dios ordenó mostrar respeto y veneración por el Mensajero de Dios, y alabó la actitud de quienes, por respeto, bajaban la voz cuando lo acompañaban. Por lo tanto, no es de extrañar que los sabios sientan una enorme obediencia por sus hechos y dichos; es decir, por la Sunnah. Veamos algunos ejemplos:

1-               Amru Ibn Maimun relató que en cierta ocasión Ibn Masuud se estaba dirigiendo a la gente diciendo que «el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo…», pero el respeto hacia el Mensajero de Dios le obligó a detenerse, alterado y con la frente empapada en sudor. En otro relato, el mismo Ibn Masuud se mostró con los ojos llenos de lágrimas y con el rostro preocupado.

2-               En una ocasión en la que Ibn Siriin se estaba riendo, se puso muy serio al escuchar uno de los hadices del Profeta.

3-               Alqadi Iyad en su libro Ash-Shifa (Tomo 2/43) nos habla del gran respeto que el Imam Malik, que Dios se apiade de su alma, sentía por la Sunnah. Cuando el Imam Malik quería hablar sobre la Sunnah se bañaba, se perfumaba, se ponía ropa nueva, se colocaba su turbante y se sentaba en un lugar sobresaliente con suma devoción. Mientras hablaba de hadices nunca se apagaba el incienso que había a su alrededor. Siempre lo hacía de esta manera y decía que lo hacía porque le agradaba respetar el Hadiz del Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y que detestaba hablar de la Sunnah con premura o de pie.

Todas estas loables actitudes se deben al respeto que los sabios sentían por la Sunnah, cuya importancia sólo es sobrepasada por el Libro de Dios, el Corán[82].

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Dios, enaltecido sea su nombre, incentiva que el musulmán adquiera conocimiento y alaba la labor de los sabios. Por esa razón dijo que éstos son los que más Le temen y que no son iguales que los que no saben[83]; y los honró estableciendo un firme lazo entre el testimonio de los sabios, el de los ángeles y el Suyo propio en relación con un tema tan importante como es la Unicidad Divina.

El Profeta Muhammad también incentiva al musulmán para que aprenda, pues dijo que los sabios eran los herederos de los Profetas, y que los ángeles reposan sus alas ante aquellos que buscan el saber y el conocimiento islámico[84]. La persona que investiga la ciencia del Hadiz y se preocupa de su aprendizaje y enseñanza, será honrada con elogios. Dedicar la vida al cuidado de la Sunnah es mejor que dedicarla a adoraciones voluntarias, porque en ese cuidado se explica el propio Corán, se revivifica la Sunnah del Profeta y se toma a éste como modelo en la transmisión del Islam.

La única recompensa que recibirá quien así actúe es el honor y la gran virtud de haber mencionado y saludado al Profeta. Pero, con respecto a ello el Profeta dijo que «los que más me nombran y saludan son los que más derecho tendrán a estar junto a mí el Día del Levantamiento»[85]. Pero además, actuar así es cumplir con la orden de transmitir el Islam, tal y como indica el Mensajero:

Que Dios ilumine el rostro de aquella persona que escuchó algo de mí y se lo transmitió a los demás (...) Que transmitan sobre mí aunque sea una sola frase[86].

 1.2.9.5.1          Respeto hacia la Sunnah por parte de los seguidores de los compañeros del Profeta

Cuando supieron del gran valor que tiene el conocimiento, los compañeros del Profeta, que Dios esté complacido con ellos, prefirieron permanecer junto a él y sus enseñanzas que trabajar en asuntos mundanos. Algunos de ellos, como Omar Ibn Aljat-Tab y su vecino de Medina[87], incluso llegaron a turnarse para no abandonar la loable costumbre de adquirir el saber islámico.

Los compañeros recibían las enseñanzas del Profeta en todo momento y lugar, en sus centros de reunión, estando con él de viaje, etc. El Profeta, por su parte, enseñaba los hadices a sus compañeros de un modo magistral y transmitía sus palabras con precisión y esmero apoyándose en la buena presentación, el dialogo, el ejemplo, la repetición de sus palabras, etc. Y no abandonó este mundo hasta que se lo hubo enseñado absolutamente todo.

De todo eso han dado testimonio incluso algunos de sus enemigos idólatras, pues Muslim escribe que los enemigos de Salman Al Farisi intentaban ofenderlo diciéndole que «Tu Profeta te lo está enseñando todo ¡te está enseñando incluso a defecar!»[88]. Cuando el Profeta abandonó este mundo, sus compañeros se dieron cuenta de que el saber que habían adquirido era sagrado, y que debían transmitirlo para no ser alcanzados por la amenaza coránica que dice lo siguiente:

Los que pretenden negar vuestra religión son de dos grupos: Un grupo es el formado por las personas del Libro que conocen la verdad y la ocultan a sabiendas y por obstinación; mientras que el segundo es el grupo de los paganos asociadores, cuyos ojos están ciegos respecto a la verdad y han tomado múltiples dioses en lugar del Dios Único. Los de las Escrituras que conocen las pruebas de tu veracidad, Muhammad, comprobaron la verdad en tu religión y luego ocultaron las evidencias y las apartaron del alcance de la gente. Dios volcará Su ira sobre ellos y los apartará de Su misericordia, y serán maldecidos por los ángeles y por los creyentes de los humanos y los genios. Los creyentes también rogarán a Dios que expulse de Su misericordia a la gente del Libro que sea injusta. (2: 159)

Los compañeros del Profeta comprendieron el lugar privilegiado que este conocimiento ocupa, y se esforzaron al máximo por aprenderlo y transmitirlo. Ibn Abbas afirmó que si llegaba a sus oídos algún hadiz de algún compañero del Profeta, viajaba para consultarle sobre ello, y en caso de que el compañero del Profeta estuviera durmiendo la siesta, se quedaba en el umbral de su puerta aguantando el viento hasta que despertaba[89]. Ahmad (3: 459) cuanta la historia de Yabir, que viajó a Siria en busca de un hadiz relatado por Abdullah Ibn Anis. Por su parte, Abu Ayub viajó desde Egipto a Medina en busca de un hadiz relatado por Uqbah Ibn Amir[90].

Cuando los compañeros del Profeta escuchaban algún hadiz, lo estudiaban para memorizarlo y, para tener la certeza de que lo recordaban correctamente, cada uno de ellos escuchaba atentamente cómo lo repetían sus compañeros. Algunos de ellos recurrirían a la escritura para facilitar la memorización los hadices. Otros necesitaban mucho tiempo para poder recordarlos; en concreto de Abu Hurairah se nos ha transmitido que pasaba la noche entera memorizando los hadices[91], por esa razón Dios dotó a esta primera generación de buena memoria[92].

En suma, nuestros antepasados se preocuparon enormemente por el hadiz, gracias a lo cual la legislación islámica estuvo bien protegida. Que Dios les otorgue el bien a todos ellos[93].

 1.2.9.5.2          Esfuerzos de los sabios de la Sunnah para conservar los Hadices

A pesar de las advertencias y las amenazas divinas, en los últimos años de la época de los compañeros del Mensajero hubo personas que intencionalmente mintieron acerca de los hadices del Profeta. La mayoría de ellos eran ateos que fingían ser musulmanes y querían sembrar dudas en torno al Islam y a la Sunnah. Hubo un segundo grupo de personas que potenciaron la separación y el sectarismo, sobre los que el Corán dice que «Hay quienes dividieron la religión y formaron sectas. Cada una de ellas cree que está en lo correcto» (30: 32). El tercer grupo fue el de los rapsodas, que quisieron obtener fama relatando gran cantidad de historias extraordinarias y conmovedoras.

Cuando los sabios del hadiz se enteraron de todo eso, se enfrentaron con seriedad a todos los embusteros y refutaron todo lo inapropiado. De esta forma, los hadices del Profeta Muhammad se salvaron de estas aberraciones y quedaron intactos para seguir regando los corazones.

Para conservar la Sunnah intacta, tal cual la había pronunciado el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, los sabios del hadiz crearon reglas y sólidas bases, entre las que destacamos las siguientes:

1-           Ajustarse a la cadena de transmisión (Al Isnad) e indicar el nombre de quienes relatan el hadiz.

Es una ciencia característica de la nación musulmana mediante la que se conoce la fuente del hadiz y quiénes son los que lo relataron; pudiendo de esta manera el hadiz ser aceptado o rechazado.

Abdullah Ibn Al Mubarak nos advierte de que la cadena de transmisión es una parte integrante de la religión que evita que las personas digan cosas sin sentido[94].

2-               Examinar a quienes relatan los hadices.

Es necesario verificar qué lugar ocupa la persona que relata el hadiz dentro de la ciencia (del hadiz), examinando su sinceridad y veracidad, su nobleza y su fiabilidad como relator para asegurarnos de su idoneidad (o no) para tal responsabilidad.

3-               Verificación total de lo relatado.

Quien relataba un hadiz debía conocerlo perfectamente de memoria, y debía saber además ante quién podía relatarlo.

·

Hasta tal punto estas criterios de control fueron efectivos que cuando le preguntaron a Ibn Al Mubarak cuál era su opinión acerca de los hadices introducidos por mentirosos, respondió que para ello estaban los sabios del hadiz. Estas reglas consiguieron purificar los hadices y separar los auténticos de los falsos. Como consecuencia, los mentirosos fueron descubiertos, puestos en evidencia y borrados del mapa. Porque, tal y como nos dice Sufian Az-Zawri «Dios nunca ha protegido a persona alguna que mienta en torno al hadiz», y el propio Dios lo confirma de la siguiente manera:

Revelamos el Corán, cuya advertencia será perdurable, y somos sus custodios para que no sufra alteración ni tergiversación hasta el Día de la Resurrección. (15: 9)

 1.2.9.6                  Recopilación del Hadiz

Aunque de manera general el Profeta prohibió la escritura de los hadices, la permitió bajo ciertas circunstancias y para ciertas personas[95].

Es erróneo decir que el Mensajero de Dios prohibió la escritura de los hadices porque no los tenía en alta estima, como algunos perversos creen. Tampoco se debe a que escasearan los útiles de escritura o a que hubiera pocas personas instruidas capaces de escribir, pues entre los compañeros del Profeta había quienes sabían leer y escribir, e incluso lo hacían de manera habitual junto a sus hijos[96]. En realidad, la escritura de los hadices se prohibió para que los musulmanes se preocuparan por estudiar el Corán en pergaminos y folios y memorizarlo, dejando el tema de los hadices para las reuniones con el Mensajero de Dios.

La prohibición se debió también a evitar que el Corán y los hadices se escribieran en una misma página y que, quienes no fueran expertos en el tema, pudieran confundirlos. Por esa razón, se les concedió el permiso de plasmar por escrito los hadices a quienes podían distinguir el Texto coránico de los hadices, como Abdullah Ibn Amru, y en casos de necesidad, como sucedió con Abi Shah[97].

Se sabe también que en ciertas ocasiones el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, escribió misivas a aquellos que tenían pactos con los musulmanes y que envió cartas a los jefes de estado que había en su época invitándolos al Islam[98]. De esta manera quedó confirmado que se puede dejar por escrito el hadiz.

Los compañeros del Profeta comprendieron bien la razón por la cual se prohibía la escritura; unos dejaron de hacerlo y otros siguieron escribiendo por necesidad[99]. Ahora bien, una vez que se evidenció la diferencia entre el Corán y el hadiz, ya no hubo necesidad de prohibición alguna, pero sí un abrumadora necesidad de recopilar la Sunnah. Por esa razón en los últimos años del primer siglo de la hégira, los musulmanes comenzaron a escribirla por orden de Abdul Aziz Ibn Maruan y de su hijo Omar. Ya en el segundo siglo de la hégira, la escritura de los hadices se generalizó[100] y se hacía de forma regular por personas muy diferentes. Esta situación continuó hasta la época de Al-Bujari, de Muslim y de otros hombres consagrados a la Sunnah, quienes lo anotaron todo en sus libros y separaron los hadices correctos de los incorrectos. Y, gracias a Dios, sus escritos han llegado a nuestras manos sin alteración ni tergiversación alguna. Se conserva así una de las fuentes de la legislación islámica, de modo que no hay excusa alguna para no seguir las órdenes de la ley de Dios, y Le estamos muy agradecidos por tan loable tarea[101].

Recapitulando diremos que las principales fuentes del Islam, el Libro de Dios (el Corán) y la Sunnah del Profeta, han llegado hasta nosotros en perfecto estado y sin alteración alguna.

 1.2.9.7                  Importancia de la Sunnah en relación con el Sagrado Corán

El Profeta Muhammad fue el encargado de transmitir a los siervos de Dios la legislación divina, que se compone de:

a.      Revelación divina. Es el Sagrado Corán, y su recitación constituye adoración.

b.      Aclaración del Corán, confirmación y legislación divina. Es la Sunnah cuya recitación no constituye adoración y no se encuentra en el mismo lugar que el Corán.

El modo de ejecución de algunas de las reglas y ritos referidos en el Corán era desconocido para las personas de la época, por esa razón Dios encargó al Profeta que lo aclarase todo:

A ti te revelamos, Profeta, el Corán para que desveles a los humanos los preceptos de la fe que encierra y para que les hagas reflexionar sobre ellos con la esperanza de que se corrijan y se encaminen al bien. (16: 44)

Y no te hemos revelado el Corán sino para evidenciar la verdad a los humanos, para que aclares sus malentendidos religiosos y para que sirva de guía absoluta y misericordia para los que creen en Dios y en el Libro que Él reveló. (16: 64)

El Profeta Muhammad acató la orden del Señor y explicó a la gente lo que Él había revelado por medio de la Sunnah[102].

El Libro de Dios contiene las reglas generales de las leyes divinas, las cuales son absolutamente inalterables y se deben aplicar siempre de misma manera con independencia de épocas, lugares y sociedades. Por esa razón en todo tiempo, momento y situación, el Corán ofrece las reglas adecuadas como para conducir a las personas al desarrollo y al progreso y para que todo el mundo tenga éxito en esta vida mundana y en la Otra. Además, junto a esas leyes y bases fundamentales, el Corán también ofrece creencia, adoración, relatos de pueblos anteriores al Islam, fórmulas generales y fórmulas relacionadas con la manera islámica de actuar.

La Sunnah interpreta las partes dificultosas del texto coránico, detalla los fragmentos que están demasiado resumidos, restringe los que son demasiado extensos, y explica sus reglas y propósitos. No obstante, la Sunnah también establece ciertas normas que aunque no se mencionan textualmente en el Corán, se basan en las reglas y principios de éste. Se ha de recordar que aunque la Sunnah sigue en importancia al Corán, porque es la aplicación práctica de lo que hay éste, también es revelación y fuente de la legislación islámica, aunque con una importancia menor que la del propio Corán.

Resumiendo todo lo dicho, observaremos que la Sunnah se relaciona con el Corán de cuatro maneras:

1.                Confirma lo que hay en el Corán. Como por ejemplo los hadices que prohíben la usura u ordenan orar, ayunar, decir la verdad, alejarse de la mentira, etc.

2.                Aclara ciertos contenidos del Sagrado Corán de diferentes maneras:

a.      Detalla aquello que el Corán expone de manera condensada o resumida. Así, por ejemplo, en relación con la oración el Profeta dijo «rezad como me han visto hacerlo»[103], y detalló las horas en las que se debía rezar, las cantidades de Rakaat, etc. Explicó también las particularidades y los ritos de la peregrinación con todo detalle, y dijo «tomad de mí vuestros ritos»[104]. Aclaró las clases de bienes en que el musulmán debe pagar el Zakat, las cantidades, etc.

Otro ejemplo sería el caso en el que el Mensajero de Dios excluyó a los Profetas de la siguiente regla general con la que el Corán habla de las herencias:

Dios os ordena que hagáis herederos a vuestros hijos y a vuestros padres cuando os alcanza la muerte, haciendo reinar la justicia y la concordia, acordando entregar al varón el equivalente de lo que corresponde a dos hija, etc. (4: 11)

En relación con esta norma, el Mensajero de Dios dijo que «Los Profetas no dejan herencia a los suyos, lo que dejan es caridad»[105], exceptuando de esa manera a los Profetas del derecho a la herencia.

b.      Restringe lo que está muy extendido en el Corán. Por ejemplo, con respecto a este texto coránico «Amputad la mano de aquel o aquella que robe como castigo por su delito y para que ello sirva para disuadir a los demás» (5: 38), se nos dice que «Cierta vez fue llevado un ladrón al Profeta y al ladrón le amputaron la mano por la muñeca»[106], de manera que la Sunnah determinó que la amputación se debía realizar a la altura de la muñeca (porque el vocablo árabe mano se refiere a todo el brazo, el antebrazo y la palma de la mano).

3.                Puntualiza un origen establecido en el Corán.

El Sagrado Corán se preocupa de que unas personas no se aprovechen de las otras, tal y como expone en la siguiente aleya:

¡Creyentes! No hagáis transacciones fraudulentas con vuestra hacienda; os está permitido el comercio mediante el mutuo consentimiento; no os arruinéis unos a otros desviándoos de las órdenes de vuestro Señor. No incurráis en delito entre hermanos. (4: 29)

No obstante, el Profeta, tomando esta aleya como origen, habla de un asunto concreto, como es el de la venta de fruta antes de que el proceso de maduración haya comenzado y sea visible. Cuando el Mensajero de Dios emigró a Medina vio que los agricultores vendían las frutas antes de que hubieran comenzado a madurar. Esto podía traer sorpresas desagradables para vendedores y compradores, porque era imposible prever si realmente podrían recolectar la fruta, o si esta se malograría a causa del mal tiempo o de alguna plaga. Por eso, el Profeta prohibió este tipo de ventas y dijo en alusión a la aleya coránica que hemos citado anteriormente: «¿Qué pasaría si Dios no permitiese que saliesen los frutos? ¿Osaría un hermano apoderarse injustamente de los bienes de su hermano?»[107].

4.                Establece reglas que no se encuentran en el Corán.

Entre este tipo de reglas destacamos, a modo de ejemplo, las siguientes: prohibió consumir carne de burro doméstico o de cualquier animal carnívoro con colmillos; prohibió tomar en matrimonio al mismo tiempo a una mujer y a una de sus tías paternas o maternas; e impuso un periodo de luto, Iddah, mayor para la mujer que perdía a su marido. El Imam Ash-Shfi asegura que Dios concedió al Profeta el derecho de legislar sobre cualquier asunto que Él mismo no hubiera mencionado, pues el Señor dijo que:

Tú, Muhammad, mediante el Corán llevas a la gente por el camino recto. El camino de Dios. (42: 52-53)

Por su parte, Shaij Al Islam Ibn Taimiyah afirmó muy cabalmente que no todo lo que hay en la Sunnah debe estar explícito en el Corán, pues el Profeta es el intermediario entre Dios y nosotros en cuanto a prohibiciones, permisos, etc.[108]. Sin embargo, Dios nos ordena acatar todo lo que se recoge en la Sunnah, tanto si es materia relacionada con el Corán, como si no lo es[109].

Ha quedado claro, pues, que la Sunnah es la segunda fuente de la legislación islámica y que Dios nos ha ordenado acatarla[110].

 1.2.10                    Tercer tema. Pilares del Islam

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       El testimonio de fe Ash-Shahadatan.

·       La oración.

·       Zakat.

·       El ayuno.

·       La peregrinación.

Los cimientos sobre los que el Islam ha sido edificado son cinco:

1-      Atestiguar que no existe otra divinidad con derecho de ser adorada, aparte de Dios, y que Muhammad es Su Mensajero.

2-      Observar las oraciones.

3-      Pagar el Zakat.

4-      Ayunar en el mes de Ramadán.

5-      Peregrinar a la Casa (Kaabah) si se cuenta con los medios.

Ibn Omar recoge el hadiz en el que el Mensajero de Dios habla de los pilares del Islam:

El Islam se fundamenta en cinco pilares: Atestiguar que no hay otra divinidad con derecho de ser adorada, sino Dios, y que Muhammad es el Mensajero de Dios, observar las oraciones, pagar el Zakat, ayunar en el mes de Ramadán y peregrinar a la Casa (Kaabah) si se cuenta con los medios[111].

Estos pilares hacen de los musulmanes una nación apegada a la verdadera religión que trata a la gente con justicia y veracidad. Estos puntos son en verdad los fundamentos de la religión porque cuando un musulmán cumple cabalmente con estos cinco pilares, también pone en práctica de manera óptima los otros preceptos del Islam.

Una nación, cualquier nación, se engrandece gracias a la fortaleza de su fe, pero si no tiene una fe adecuada, tampoco serán buenos los asuntos mundanos de los que se ocupe esta nación.

 1.2.11                    El testimonio de fe: Ash-Shahadatan

Ash-Shahadatan nos ofrece el testimonio de fe del primer pilar del Islam que, como sabemos, es que no hay otra divinidad que tenga el derecho de ser adorada aparte de Dios, y que Muhammad es Su Mensajero.

Pasamos a continuación a explicar este gran pilar del Islam.

 1.2.11.1             ¿Qué significa que no hay otra divinidad con derecho de ser adorada, sino Dios?

Esta aseveración afirma la Unicidad absoluta de Dios. El significado de «no hay otra divinidad con derecho a ser adorada, sino Dios» es que aunque en el mundo hay muchas cosas que los seres humanos adoran, el único que tiene el verdadero derecho de ser adorado es Dios. Por esa razón el Corán dice:

Sólo Él, Dios, brinda tal auxilio y apoyo a los oprimidos. Su total conducción del Universo, como apreciáis, se debe a que Él es el Dios verdadero y no existe otro como Él. Los ídolos que adoran los asociadores son la falsedad carente de verdad. Solo Él es el Altísimo por encima de todo y el Grandioso en dominio. (22: 62)

Vemos aquí dos bases: negación y afirmación. Al decir que «no hay otra divinidad», negamos el carácter divino a todo lo que no sea Dios; pero al decir «sino Dios», afirmamos que Dios es el único merecedor de ser adorado.

Es un estilo de expresión árabe llamado uslûb alqasr que posee la elocuencia y la fuerza estilística de dos oraciones juntas: una afirmativa y otra negativa. Es uno de los estilos árabes más expresivos, y se utiliza para dar fuerza a los conceptos y asegurarlos en la mente para disipar toda duda[112].

·

Ahora bien, la afirmación de «no hay otra divinidad con derecho de ser adorada, sino Dios» conlleva siete condiciones:

1.                El conocimiento, que es antónimo de la ignorancia.

2.                La certeza, que anula toda duda.

3.                La sinceridad, que consagra la adoración sólo a Dios.

4.                La verdad, que es antónimo de la mentira.

5.                El amor.

6.                El sometimiento.

7.                La aceptación sin rechazo alguno[113].

·

Como hemos dicho, el significado de Ash-Shahadatan es atestiguar que el único dios es Dios y que sólo Él puede ser adorado. La persona que pronuncia la frase Ash-Shahadatan y entiende correctamente lo que está diciendo, es un musulmán de verdad. Por el contrario, quien actúa sin estar convencido de lo que esta frase contiene es un hipócrita. Y, por último, la persona que simplemente repite esta frase verbalmente y no actúa consecuentemente es Kafir, incrédula.

Entendemos, por lo tanto, que no basta con repetir «no hay otra divinidad con derecho de ser adorada, sino Dios», sino que hay que ponerla en práctica[114].

 1.2.11.2            El significado de «Muhammad es Mensajero de Dios»

Esta frase expresa que debemos: creer y obedecer al Profeta y todo lo que dice; alejarnos de lo que ha prohibido; adorar a Dios como el Profeta nos indicó y de ninguna otra manera; y, en general, tomar sus palabras por encima de las de cualquier otra persona[115].

 1.2.11.3            La razón por la que se incluye «Ash-Shahadatan»

Eso se debe a que Ash-Shahadatan constituye la base de las obras aceptadas. La obra de ningún musulmán es aceptada a menos que sea realizada por y para Dios, y de acuerdo con las enseñanzas del Profeta.

Ningún acto de culto será aceptado a menos que sea realizado sinceramente por la causa de Dios y de acuerdo con la Sunnah del Mensajero de Dios, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él[116].

 1.2.12                    La Oración

 1.2.12.1            Qué es Oración

Lingüísticamente hablando el salat (oración) significa imploración y glorificación. Por esa razón a los rezos específicos se les denomina salat, porque por medio de ellos no solo se reza sino que también se glorifica a Dios, exaltado y bendito sea.

Cuando se emplea salat aplicado a Dios, este término significa la clemencia de Dios para con sus siervos. Es diferente cuando se aplica a ángeles, genios y humanos, en cuyo caso significa levantarse, sentarse, implorar a Dios y glorificarle. Por último, cuando aplicamos salat a aves y bestias significa glorificación a Dios. Sólo cabe añadir que, en general, el término salat significa veneración y dignificación[117]. La denominación de salat se debe a que contiene todo lo mencionado de imploración, glorificación, veneración y dignificación[118].

Desde una perspectiva religiosa, salat es la adoración que implica dichos y hechos específicos, que comienza con takbir (es decir hay que pronunciar Allahu Akar) y concluye con Salam (paz)[119]. Mediante la expresión Iqamat Asalah se hace referencia a la aproximación a Dios, enaltecido sea Su Nombre a través del salat en su debido horario y de forma perfecta.

El Salat está compuesto por una serie de obligaciones, condiciones, actos y muchas otras reglas (que no es el momento de detallar porque se encuentran en muchos libros que tratan específicamente sobre ello[120]) que si no se efectúan correctamente disminuyen la recompensa obtenida por la ejecución del salat.

En el Libro de Dios y en la Sunnah del Profeta se especifica que es obligatorio hacer salat y saber del tema[121].

 1.2.12.2            La importancia del Salat y su privilegiada posición

En el Islam los cinco rezos diarios (salat) gozan de una posición privilegiada como se detalla a continuación:

1.                Es lo más importante después del Ash-Shahadatan.

2.                La orden de hacer Salat le fue dada al Profeta Muhammad cuando ya estaba en el cielo, frente al resto de los fundamentos del Islam, que fueron establecidos estando el Profeta Muhammad todavía en la Tierra.

3.                Esta orden fue dada directamente por Dios, mientras que todas las otras órdenes fueron dadas al Profeta por medio del ángel Gabriel.

4.                Es la cúspide del sometimiento y la proximidad del fiel con respecto a Dios.

5.                Es la adoración más completa y más bella, pues el corazón está muy atento durante toda ella[122], contiene alabanzas y agradecimientos al Hacedor de los Mundos y se compone de recitaciones del Corán y de salutaciones al Profeta y a sus familiares. Y a todo ello se añaden los ruegos y las súplicas que realizan los siervos piadosos de Dios. Es una adoración completa incluso desde un punto de vista corporal, pues durante el rezo el fiel se levanta, se sienta, se arrodilla, etc., de manera que todos los miembros corporales adoran a Dios.

6.                Su ejecución es muy agradable y alegra el corazón. El Profeta Muhammad dijo «Preferí para mí de vuestro mundo el perfume y las mujeres, y el momento cúspide, qurrat aini, para mí es durante el rezo»[123]. Qurrat aini es una expresión árabe que significa el agrado de mis ojos y se refiere a lo que más agrada al ser humano, al amor de Dios, el Ser Supremo junto al que los fieles sienten el mayor bienestar[124].

Para los verdaderos siervos del Señor, el rezo es un sosiego total en el que hay conversación con el Señor y tranquilidad del alma. Durante la oración la dicha, el sometimiento y la cercanía son totales, especialmente durante la prosternación que es el momento en el que el siervo se siente más cercano a Dios. Por eso, el Profeta le decía a Bilal: «¡Eh, Bilal!, quiero descansar, llama a la oración».

El que ama encuentra en el salat su verdadero sosiego, pero para quien vive en la aberración el salat es difícil y pesado, no siente la cercanía del Señor y lo realiza de una manera apresurada y sin interés[125].

 1.2.13                    El Zakat

Lingüísticamente Zakat es crecimiento, incremento y purificación[126]. No obstante, en la Shariah el término se refiere a una cantidad de dinero o bienes que, en un determinado momento, se entrega a ciertas personas que lo merecen como acto de adoración a Dios (Itai Zakat)[127]. Este acto fue denominado así porque purifica e incrementa los bienes.

Es obligatorio cumplir con el Zakat porque Dios dice «haced las oraciones y pagad el Zakat» (73: 20). Por esa razón, todos los sabios sostienen que es un pilar del Islam, de manera que quien no cree en ello es un incrédulo y quien no paga el Zakat es perverso[128].

 1.2.13.1            Importancia del Zakat y sus beneficios

La importancia del zakat hizo que se lo asociara al salat y que el Corán lo mencione ochenta y dos veces. Es uno de los más bellos pilares del Islam, pues establece solidaridad, benevolencia, fraternidad y cooperación entre todos los musulmanes. Mediante el Zakat, Dios incrementa el lado espiritual y caritativo de las personas y las purifica de toda avaricia, que es un defecto que puede acabar con la virtud y la prosperidad de todos los miembros de la sociedad musulmana. Es una ayuda que las personas acomodadas ofrecen a aquellos hermanos que merecen la ayuda. Es un lazo de unión y hermandad entre los musulmanes, es un freno a la enfermedad de la envidia y somete el sentimiento de superioridad que los ricos sienten sobre los pobres.

Mediante el zakat se aprecia que el Islam es un credo de solidaridad que ayuda al pobre que es incapaz de subsistir. Pero también muestra que el Islam es un credo justo y equitativo que se aleja del comunismo y del capitalismo, una religión de libertad que permite que las personas se enriquezcan a cambio de su esfuerzo y trabajo.

·

A diferencia de los impuestos, que se pagan por obligación oficial, el zakat se da por iniciativa religiosa, es un acto de adoración (y una obligación) que ofrece diversos beneficios económicos tanto para el individuo como para la comunidad:

1.                Es un medio que redistribuye los ingresos y la riqueza en la sociedad. Es un medio de justicia económica acerca del que hoy en día hablan los economistas independientemente del nombre que le den al asunto.

2.                Incentiva la inversión. Se sabe que la persona que posee fondos monetarios debe invertirlos para ganar beneficios. Se sabe asimismo que la inversión en distintos proyectos es buena para la economía y el estado incentiva a hacerlo de distintas maneras.

3.                Es un medio de seguridad que ayuda a crear un ambiente adecuado de recuperación económica y acabar con la pobreza; y paralelamente es un medio para luchar contra la delincuencia (pues la pobreza es uno de los factores del aumento del crimen).

4.                Es un medio que mejora la vida a muchos sectores de la sociedad. Mejora su estado de vida, de salud y de educación. Ayuda a que todas las clases sociales participen activamente en el desarrollo económico.

5.                El propio estado se ve aliviado gracias al aporte del Zakat que se entrega a los huérfanos, discapacitados, etc.[129]

 1.2.13.2            Sobre qué posesiones se paga el Zakat

El zakat se paga sobre cuatro tipos de posesiones:

1.      Oro, plata y lo que hay en el lugar de los mismos, como es el dinero o los billetes que en la actualidad se usan.

2.      Camellos, vacas y ovejas.

3.      Cultivos como el trigo, frutos como los dátiles o metales como el hierro.

4.      Transacciones comerciales (como actos de compraventa) de las cuales se obtiene un beneficio económico[130].

Si alguien posee una de estas cosas, debe pagar el Zakat tal y como se encuentra detallado en los libros escritos sobre estos temas.

 1.2.13.3            A quién se da el zakat

El Corán ha detallado el tema en esta aleya coránica que dice lo siguiente:

Las dádivas obligatorias están exclusivamente destinadas a aquellos que no disponen de lo que necesitan, a los enfermos que no pueden ganarse la vida y no disponen de dinero, a los recaudadores y administradores de las mismas, a los atemorizados, por ser todos ellos aptos para servir al Islam y pueden aportar sus servicios y su apoyo; están destinadas asimismo a los que difunden el Islam y lo divulgan; a la liberación de los esclavos y al rescate de los prisioneros; están destinadas también a ayudar a los endeudados que no pueden afrontar aquellas deudas que no hayan sido contraídas cometiendo pecados, agresiones o indecencias; asimismo para subvencionar a los ejércitos y ayudarlos en su lucha en aras de Dios; a todo aquello que pueda relacionarse con los casos del bien y la solidaridad y para ayudar a los viajeros desprovistos del sostén de sus familiares y de sus bienes. Dios prescribió el tributo obligatorio (el Zakat) para que sea empleado en beneficio de Sus siervos; Dios, alabado sea, bien conoce lo que favorece a Sus criaturas, y es Prudente en lo que prescribe. (9: 60)

El Zakat no se puede entregar a ninguna otra persona aparte de las mencionadas[131].

 1.2.14                    El ayuno

Lingüísticamente hacer ayuno es contenerse y abstenerse de algo, de comer, de beber, de tener relaciones maritales, etc.[132]. Pero en la Shariah es adorar a Dios absteniéndose desde el alba hasta la puesta del sol[133] de acciones que anulan el ayuno[134], como es comer, beber y mantener relaciones maritales.

En el año dos de la hégira, en Shaban, fue dada la orden divina de ayunar en el mes de Ramadán, y el propio Profeta lo llevó a la práctica durante nueve años antes de fallecer.

El ayuno del Ramadán es uno de los pilares magníficos del Islam, lo que está acreditado por el Corán, la Sunnah y el Consenso de los sabios. Así, Dios dice en el Corán:

¡Creyentes!, Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, temáis a Alá. (2: 183)

El Profeta dijo que el Islam había sido edificado sobre cinco pilares, y nombró el ayuno de Ramadán como uno de ellos. Por su parte, los sabios del Islam acordaron unánimemente que quien no ayuna es kafir (incrédulo)[135].

 1.2.14.1            Virtudes del ayuno de Ramadán

Pero el ayuno no es obligación sin más, sino que tiene grandes virtudes, entre las que destacamos las siguientes:

1.      Perdona los pecados anteriores. Abu Hrairah aseguró que el Profeta había dicho que Dios le perdona todos los pecados a quien ayuna por y para Él[136].

2.      Es uno de los factores que mejor conducen a la piedad y al cuidado de las leyes de Dios:

Así como os hemos prescrito Nuestra disposición de la “compensación equitativa e igualitaria” y la de testar, en beneficio y reforma de mejoramiento de vuestra sociedad y la protección de vuestras familias y sus derechos, también hemos creado la ley del ayuno para disciplina de vuestras personas y ordenamiento de vuestras pasiones e inclinaciones, y como preferencia por vosotros respecto al animal irracional que se guía solamente por sus atavismos, sentido único de la supervivencia y apetitos naturales. La imposición que hemos ordenado del ayuno es igual a la que impusimos a los puebles anteriores a vosotros. Entonces no consideréis gravosa tal imposición, puesto que la impusimos a todo el género humano. La obligación y el deber de ayuno y su cumplimiento, os sirven para bien cultivar y educar vuestras personas en la piedad y en la reafirmación de vuestras conciencias y para perfeccionar vuestras personas. (2: 183)

Cuando Al Shaij Assadi interpretó esta aleya dijo que el ayuno es una de las mejores razones de la piedad, porque en él hay obediencia y acatamiento a la orden divina, pero también anhelo de la recompensa del Señor; y todo ello constituye la religiosidad en sí. El que ayuna se habitúa a la presencia de Dios y se aproxima más a Él, lo que le ayuda a obrar correctamente y a no cometer pecados. Esto último es fundamental en la vida del musulmán porque disminuye la presencia del demonio en nuestro interior, pues este ser corre dentro de las personas igual que la sangre dentro de las venas. Pero, además, el rico que siente el hambre dentro de sí comprende mejor a los pobres y necesitados, y les da gustosamente algo de su dinero[137].

3.                Abu Hrairah nos transmite que el Profeta dijo que el ayuno es protección[138]. Ibn Alarabi afirma lo mismo basándose en el hecho de que la persona que ayuna se abstiene de los placeres mundanos que conducen al fuego infernal. En el más allá Dios protege del fuego infernal a quienes se protegen a sí mismos en esta vida[139].

4.                El olor de la boca de un ayunante es más dulce para Dios que el fragante aroma del almizcle[140].

5.                Dios recompensa por el ayuno, pues el hadiz nos transmite que Dios dice que «El ayuno es Mío y soy Yo Quien recompensa por él».

 1.2.14.2            Otros beneficios del ayuno y la sabiduría que hay tras él

El ayuno presenta una serie de beneficios de indudable valor:

1.                Enseña al hombre a conducirse en la vida, a controlarse y a alejarse de lo vano e inútil.

2.                Enseña sinceridad.

3.                Educa el alma y fortalece al ser dotándole de la moral más noble. Por eso el hombre adquiere mayor benevolencia para con sus padres, parientes y vecinos.

4.                Es fuente de salud corporal, espiritual, mental e incluso intelectual.

El que ayuna responde a la llamada divina, se renueva y se transforma en una persona con buen pensamiento y mucha felicidad. El ayuno enseña a meditar y a reflexionar sobre las maravillas del Creador, por lo que es idóneo para la salud espiritual e intelectual. Además, los médicos afirman que el ayuno es fuente de salud corporal porque limpia los intestinos y remueve impurezas, eliminando grasas y purificando el cuerpo por dentro.

Aunque podríamos continuar interminablemente con el tema de los beneficios del ayuno, de momento habremos de conformarnos con estas breves pinceladas[141].

 1.2.15                    La peregrinación (el Hayy)

Hayy (peregrinación) significa de manera general en árabe procurar algo y dirigirse a algún sitio[142]. Ahora bien, en la Shariah el Hayy es peregrinar a la Meca durante la época del Hayy (Shaw-wal, dzul qidah, dzul hiyya) y realizar los ritos que corresponden. Estos ritos son el Ihram, que consisten en ponerse las prendas propias del Hayy a partir de un lugar predeterminado; el Tawaf, la circunvalación de la Kaabah; el Saey, la caminata apresurada; permanecer en Arafat, etc.[143]

En Al Masnad (3/325-334) se menciona que cuando el Profeta fue consultado sobre la bondad de la peregrinación, respondió que era «ofrecer alimento y propagar el saludo». En otro relato, el Profeta afirmó que ésta consistía en «hablar cortésmente»[144].

 1.2.15.1            Estatus legal del Hayy

El Hayy es fundamental en el Islam, pues es uno de los cinco pilares que nombró el Profeta, y Dios lo impuso como orden a Sus siervos siempre y cuando éstos dispongan de salud y de medios económicos:

Es una obligación peregrinar a esta Casa si se encuentran en condiciones de hacerlo [físicas y económicas]. Y quien niegue lo que Dios ha prescrito, que sepa que Dios prescinde de todas las criaturas. (3: 97)

Además, en los Sunan de Abu Daud, Ibn Abbas dijo que la peregrinación es obligatoria al menos una vez en la vida, aunque la persona puede hacerla más veces como adoración voluntaria[145].

 1.2.15.2            Beneficios del Hayy

Hay muchos beneficios y bendiciones a nivel individual y a nivel de toda la nación musulmana. El Corán dice que quienes hagan la peregrinación «encontrarán beneficios», en este mundo y también en el Otro. Al interpretar esta aleya, Al Shaij Assadi dijo que la gente que está en la Casa de Dios obtiene con sus rezos beneficios religiosos que no se encuentran en ningún otro lugar. En este sentido, el hadiz del Profeta indica que éste dijo: «La única recompensa para una peregrinación piadosa, es el Paraíso»[146]. Asimismo, hay beneficios de carácter mundano (ganancias) que son producto del comercio que algunos hacen durante la peregrinación[147].

 1.3      SEGUNDO CAPÍTULO. Los Pilares de la fe

Este capítulo analizaremos los siguientes temas:

·       Primer tema. Creer en Dios, altísimo sea.

·       Segundo tema. Creer en los ángeles.

·       Tercer tema. Creer en los Libros.

·       Cuarto tema. Creer en los Mensajeros.

·       Quinto tema. Creer en el Día Final.

·       Sexto tema. Creer en el destino.

El Islam es creencia y legislación, por esa razón en los capítulos anteriores hemos hablado sobre la legislación islámica y sobre de los pilares del Islam.

En este capítulo hablaremos sobre la Creencia Islámica, que incluye todo lo que Dios y Su Mensajero Muhammad nos transmitieron y se cimenta en los siguientes seis pilares de la fe:

1-    Creer en Dios, Altísimo sea

2-    Creer en los Ángeles

3-    Creer en los Libros

4-    Creer en los Mensajeros

5-    Creer en el Día Final

6-    Creer en el Destino

 1.3.1  Primer tema. Creer en Dios, altísimo sea

En este tema hablaremos sobre las siguientes secciones:

·       Qué se entiende por creer en Dios, sus frutos y pruebas.

·       Pruebas del Islam que confirman la Unicidad de Dios.

·       Pruebas que acreditan la creencia en Dios.

 1.3.2  Qué es creer en Dios, en sus frutos y en sus pruebas

Creer en Dios implica las siguientes cuatro creencias:

1.      Creer en Su existencia. Es creer que Dios existe y que nunca hubo nada antes de Él, ni habrá nada después de Él.

2.      Creer en Su Señorío. Él es el Señor y Soberano de todo, es Único y no tiene socio alguno, etc.

3.      Creer en Sus atributos y nombres. Dios es poseedor de la majestuosidad y de los atributos, nombres y epítetos más nobles, y no tiene ningún defecto[148].

4.      Creer en Su divinidad. Dios es el único Creador y tiene a su cargo todo el universo. Es el único merecedor de ser adorado. Cualquier adoración dirigida a otra persona, animal o cosa es inválida[149].

Creer en Dios tiene innumerables frutos en este mundo y en el del más allá, tanto para el individuo como para la sociedad. De entre todos ellos, destacamos los siguientes:

1.    Creer en Dios hace que el musulmán tenga la certeza absoluta de que está bien guiado y de que es el sucesor de Dios en la Tierra.

2.    Creer en Dios hace que el hombre viva mejor y con dignidad, que se oriente hacia las buenas obras y que cuente siempre con las bendiciones de Dios y Su auxilio y apoyo.

3.    Creer en Dios supone ascender de grado, eliminar los pecados, entrar en el Paraíso y salvarse del fuego eterno.

En resumen, creer en Dios aporta todo lo que es bueno, mientras que la pérdida de la fe supone la perdición y la aniquilación[150].

 1.3.3  Pruebas del Islam que confirman la Unicidad de Dios

Hay muchas pruebas de la Unicidad de Dios, pero la más fehaciente es Su propio testimonio, enaltecido sea su nombre:

Dios se expresa por medio de Sus innegables pruebas y señales en el Universo ante aquellos que están dotados de razón. Él es Uno, sin asociado alguno, y Él es Quien se ocupa de los asuntos de Su creación con justicia. Los ángeles puros y los sabios confirman con certidumbre que Él, Todopoderoso, es el único Dios, es invencible y Su sabiduría lo abarca todo. (3: 8)

Asimismo la naturaleza innata, los textos islámicos, la mente y las evidencias manifiestas indican la Unicidad de Dios y que Él es el Único Creador y Sustentador de sus siervos. Todo esto quiere decir que Dios es Uno solo y que es Poseedor de los tres tipos de Unicidad:

-      Tawhid ar-Rububiyya. Unicidad de Poder.

-      Tawhid al-Uluhiyya. Unicidad de Divinidad.

-      Tawhid al-Asmaa’ was-Sifaat. Unicidad de Nombres y Atributos.

La persona que no cree en alguno de estos tres tipos de Unicidad, no cree en ninguno, pues todas están relacionadas. Así, por ejemplo, la persona que invoca a un ser que no es Dios en un asunto que atañe a la religión, es una persona que no cree en el Tawhid al-Uluhiyya (Unicidad de la Divinidad). Esta invocación es de por sí un error y está considerado como asociación, lo que conlleva que la persona no cree en el Tawhid ar-Rububiyya (Unicidad del Señorío). Además, el que invoca a otro ser, cree en sus acciones y actos, lo que significa que no y cree en el Tawhid al-Asmaa’ was-Sifaat (Unicidad de Nombres y Atributos)[151] del Señor.

Las referencias que los textos hacen a la Unicidad de Dios son muy conocidas y evidentes, pues todos los Mensajeros, todos los Libros Sagrados y todas las leyes y prácticas que éstos contienen afirman sin dejar ningún resquicio a la duda, la absoluta Unicidad de Dios[152].

Al exponer el Islam hemos indicado que es la religión de la naturaleza innata y la hemos descrito.

Más adelante expondremos pruebas acerca de la Unicidad de Dios basadas en lo razonable y lo manifiesto.

Por lo demás, el tema de la Unicidad del Señor es muy conocido, de manera que creemos que es innecesario ahondar en el mismo.

 1.3.4  Pruebas que acreditan la creencia en Dios

 1.3.4.1                  Pruebas de la razón

Las pruebas de la razón que acreditan la creencia en Dios se basan en la lógica indiscutible de que las cosas creadas no pueden haber aparecido de repente y por la casualidad. Dado que todas las cosas eran inexistentes antes de ser creadas, debe necesariamente haber un Creador de todo.

Decir que todo fue creado accidentalmente es una aberración. La inmensidad de este universo, su perfección y su hermosura es la prueba fehaciente que refuta los argumentos de las personas que defienden que la Creación fue accidental. Hay quienes afirman que todo (el universo, el hombre, los seres vivos, la propia vida, etc.) fue creado por la naturaleza. Pero es fácil explicarles, que la propia naturaleza es parte de la Creación, y no el propio Creador, porque antes de ser creada no existía. Se evidencia así que no hay nada ni nadie capaz de crear aparte del Creador. El Corán lo indica muy claramente de la siguiente manera:

¿Acaso fueron creados sin Creador? ¿O es que se crearon a sí mismos? ¿Por qué no reconocen a ningún Creador digno de ser adorado? (52: 35)

Cuando Yubair Ibn Mutam escuchó al Profeta Muhammad pronunciar la aleya que acabamos de mencionar dijo que esta aleya había hecho que la fe echara raíces en su corazón[153]. Por eso, Dios, a través del Corán, invita a la meditación y a la reflexión, y en muchas aleyas acusa a los fieles de no razonar y de no reflexionar lo suficiente. Muchos grandes pensadores europeos que realmente buscaban ser guiados, fueron llevados a la fe gracias, precisamente, a que usaron en su propio beneficio sus brillantes mentes.

El ateísmo y la incredulidad son propios de las personas que han aprendido las cosas a medias y han perdido la sensibilidad de la naturaleza innata propia del hombre. Por el contrario, la persona que examina libros como Allah Yatayyalla Fi Asr Al Ilm (escrito por treinta autores especialistas en astronomía y ciencias naturales) ο como The Man Does Not Stand Alone (escrito por Abraham Cressy Morrison), comprende que tanto el verdadero sabio como el hombre común son creyentes. Se entiende, entonces, que la naturaleza de la mente humana conduce a la Unicidad de Dios[154].

Carece, por lo tanto, de fuerza la opinión de quienes afirman que el universo fue creado accidentalmente, pues quienes afirman tales cosas deberían responder a la pregunta de ¿cómo?

El doctor Morrison, al que nos hemos referido anteriormente, presenta la que podría ser llamada la ley de la probabilidad compuesta, que explica mediante un sencillo experimento consistente en: a) coger diez monedas de 10 céntimos; b) numerarlas del uno al diez; c) meterlas en el bolsillo; d) revolverlas bien; e) sacarlas de una en una; y f) repetir el proceso varias veces y anotar los resultados.

Comprobaríamos que las probabilidades de sacar las monedas (aunque sólo se trate de diez) en un orden determinado son escasísimas. En efecto, la probabilidad matemática de sacar el número uno la primera vez es una entre diez; la probabilidad de sacar el uno y el dos en forma sucesiva es de uno entre cien; la probabilidad de sacar el uno, el dos y el tres es de uno entre mil; mientras que la probabilidad de sacarlas todas en orden del uno hasta el diez, sería de uno en diez billones. Si esta probabilidad nos parece alta y difícil, hemos de pensar que en nuestra tierra no encontramos diez variables, sino miles (o incluso más), y todas ellas son necesarias para la vida. ¿Qué número de probabilidades necesitaría el universo para formarse si dependiera de la casualidad?

Todo lo que hay en el universo dice que es obra de Dios, Sabio, Prudente y Experto. Pero el hombre es terco, por esa razón el Señor dice lo siguiente:

¡Qué ingrato es el hombre, cuán desagradecido es para con las bondades que Dios le dio!

¿Acaso no piensa en aquello de lo qué fue creado? De esperma empezó su creación, y lo configuró proporcionadamente a su fin. (80: 17-19)

La persona que afirma que la naturaleza es la que ha creado el universo, profiere una gran mentira que no tiene argumento alguno y que no hace falta siquiera contestar.

Una de estas teorías es la de Darwin, según la cual el origen del hombre es un pequeño animal que apareció en el agua. En un proceso de millones de años, este pequeño animal fue modificando sus características para adaptarse a su entorno, y éstas fueron heredadas por sus hijos, los cuales continuaron el mismo proceso hasta llegar al ser humano. Acabamos de ofrecer un resumen muy apresurado de una teoría que se sabe que es falsa[155]. Pero supongamos momentáneamente que es cierta, en ese caso deberíamos hacernos la siguiente pregunta «¿Quién creó al pequeño animal y quién lo hizo desarrollarse hasta llegar a lo que es hoy?». Llegaríamos a la misma respuesta: «Dios».

 1.3.4.2                  Pruebas perceptibles

De entre las pruebas perceptibles que acreditan la creencia en Dios, nombramos las siguientes:

1.      La repuesta divina a las súplicas.

Los ejemplos en los que Dios socorre a los siervos que le piden auxilio son innumerables, y están relacionados tanto con los Profetas como con otras personas. Dios dijo en relación con Noé, la paz sea con él, lo siguiente:

Noé invocó a su Señor diciendo: Mi gente me ha vencido ¡Véngate de ellos por mí! Y abrimos las puertas del Cielo vertiendo inmensas y continuas cantidades de agua. Y hendimos la Tierra para hacer brotar manantiales abundantes. Es así como las aguas del Cielo con las de la Tierra se juntaron para aniquilar a los incrédulos, como lo decretó Dios, el Altísimo. (54: 10-12)

Y a Jonás, la paz sea con él, que rogó como veremos a continuación, el Señor le concedió lo que esperaba, lo salvó de su angustia y lo sacó de las entrañas de la ballena:

(…) invocó a su Señor suplicándole y reconociendo su error: ¡Señor! Tú eres el Único, en verdad, digno de adoración, con exclusión de cualquier otro, yo te enaltezco sobre todo lo que no coincide con tu majestad, y reconozco que me he perjudicado a mí mismo haciendo lo que no te placía. (21: 87)

Y acerca de Job, la paz sea con él, Dios dijo:

¡Muhammad! Recuerda a Nuestro siervo Job, cuando clamó hacia su Señor: El demonio me ha tocado con enfermedad y padecimiento. Le respondimos, y le dijimos: Golpea el suelo con tus pies y tendrás agua fresca para lavarte y para beber; de este modo desaparecerá tu cansancio. Y le concedimos que recuperara a su familia que lo había dejado solo en su momento de crisis. Y Nuestra Misericordia le otorgó más familia. Lo hicimos para que supiera que el resultado de la paciencia es la alegría y la felicidad. Job había jurado que pegaría a uno de sus familiares cierta cantidad de golpes con una vara. Dios quiso que Job cumpliera con su juramento, pero tomando un haz de ramas que contenía la misma cantidad de ramas que los golpes que tenía que dar, para que Job no perjurara. Dios le agració por ser paciente. ¡Qué excelente siervo Job! Él se arrepentía mucho y encomendaba todos sus asuntos a Dios. (38: 41-43)

En el Sahih de Al-Bujari, Anas cuenta el siguiente relato:

Cierto viernes en el que Profeta estaba predicando, un beduino irrumpió y dijo: ¡Profeta de Dios!, hemos perdido todo lo que tenemos y los niños tienen mucha hambre, ruega a Dios por nosotros para que llueva. Entonces, el Profeta alzó sus manos y lo hizo. Las nubes se agitaron y se amontonaron. Estando todavía en el púlpito, la gente pudo ver la barba del Profeta empapada por la lluvia. El viernes siguiente este mismo beduino o tal vez otro se levantó y dijo: ¡Profeta de Dios!, fueron destruidas las casas y hubo inundaciones, ruega a Dios por nosotros para que no caiga más lluvia. El Profeta alzó sus manos y dijo: ¡Eh Dios!, que la lluvia esté a nuestro alrededor y no encima de nosotros, y cada vez que el Profeta volteaba su cara hacia un lado el día se aclaraba y dejó de llover[156].

Incluso en nuestros días vemos que Dios responde a las súplicas de las personas que merecen que Él las atienda. Muchas veces hemos escuchado de gente que ha ido a la mezquita para rezar a Dios y pedirle que haga llover, y antes de salir de la mezquita, ya estaba lloviendo. Eso es una prueba clara del Poder y la Unicidad de Dios, enaltecido sea su nombre.

2. La veracidad de los Mensajeros, la paz sea con ellos.

Dios escogió a los Mensajeros de entre los mejores y los que tenían las mejores cualidades, los hizo destacar y los auxilió de manera clara y decisiva, permitiéndoles que vencieran a sus enemigos. Sus loables cualidades y nobles modales, junto con los milagros que (por medio de Dios) se les atribuyen nos hacen entender que han sido enviados por Dios, y creemos en ellos, en su veracidad y en su mensaje[157].

3. La propia creación del hombre

Dios creó al hombre con la mejor imagen jamás existente y por eso Él dijo:

Os dio la mejor de las formas y la mejor legislación. (64: 3)

(...) hemos creado al género humano en la más perfecta proporción y con la mejor conformación. (95: 4)

Al pensar en su propia creación y al ver la perfección que le fue dada, el hombre reconoce necesariamente que tras todo ello hay un Dios, Creador y Sabio y que es el Único Creador. En este sentido, Al Ashaij Aberrahman Assady dice acerca de la aleya «Y el alma, y Quien la creó y la equilibró, y le otorgó capacidades y dotes» (91: 7), que desde todos los puntos de vista, la creación del alma es una gran señal divina. El alma es muy sutil, liviana, movediza y posee muchas cualidades (la voluntad, fijar objetivos, el amor, etc.). Si no fuera por el alma, el cuerpo sería inerte como una estatua, sin utilidad alguna. El hecho de que el alma sea tan perfecta es una señal muy grande; una de las más importantes pruebas de que Dios existe y de que merece ser adorado[158].

4. La guía de sus criaturas

Dios guía a la totalidad de los seres vivientes hacia todo lo que es beneficioso para ellos, y lo expresa en la presente aleya:

Nuestro Señor es Quien otorgó el don de existir a todo lo existente, y le dio la forma que Él quiso y lo impulsó a cumplir el papel para el que fue creado. (20: 50)

¿Quién, si no Dios, es capaz de guiar al hombre nada más salir del vientre materno en busca de las mamas de su madre? ¿Quién es capaz de enseñar al recién nacido cómo mamar? Sabed que la lactancia no es fácil, pues requiere el movimiento combinado de los músculos del rostro, de la lengua, del cuello, de la mandíbula, y todo ello debe ir acompañado de la respiración… Y, sin embargo, aunque el recién nacido no tiene ninguna experiencia previa, lo hace con suma naturalidad. ¿Quién se lo ha enseñado? Dios, claro, pues como acabamos de mencionar:

Dios es Quien otorgó el don de existir a todo lo existente, y le dio la forma que Él quiso y lo impulsó a cumplir el papel para el cual fue creado. (20: 50)

Posteriormente también es Dios quien guía al hombre adulto para buscar su sustento en la tierra, y muchas otras cosas. Y lo mismo hace Dios con las aves, bestias y demás seres vivientes.

Todo lo dicho acredita la existencia de Dios, Su perfección, Su prudencia y Su actuación ante la Creación. Pues todo lo que Él ha creado obedece a Su plan divino, todo encaja y es, al mismo tiempo, una señal maravillosa de la Creación que indica que Dios es el Señor y Soberano de todo, es perfecto, es Todopoderoso[159].

5. En el horizonte

Todo el mundo mira hacia el horizonte, los creyentes y los no creyentes, pero si estos últimos meditasen bien, llegarían a la conclusión de que la mano de Dios está allí, y dirían que Dios es Único y no tiene igual.

Al Ashaij Aberrahman Assady comenta sobre esta aleya «Pronto les mostraremos nuestras señales maravillosas en los Cielos y en la Tierra y en sus propios cuerpos» (41: 53), que Dios muestra las señales de su majestuosidad haciendo evidente que Él es la verdad más pura. Pero hay quienes creen y quienes no, de la misma manera que aunque todos miran al horizonte unos ven a Dios y otros no, y todo ello se debe a que Dios conduce hacia la fe a quien quiere ser guiado, pero no a quien no quiere serlo.

Al Ashaij Aberrahman Assady dijo también, aunque en otro ámbito, que cada vez que una persona sensata reflexiona sobre las maravillas que ve a su alrededor, se da cuenta de que todas las cosas han sido creadas por Dios. Todas las cosas son señales divinas, libros abiertos y pruebas que acreditan que Dios es la verdad y que es Único. Las muestras están presentes en los cielos y en la tierra, e incluso dentro del propio ser humano. Dios se hace cargo de todo lo que vemos y lo que no vemos, todo está organizado mediante cálculos divinos que allanan el camino para que las personas puedan cumplir las misiones que Él decreta. Por eso, todo necesita de Dios, tanto los mundos visibles como los invisibles del más allá, pero Él no tiene necesidad de nada ni de nadie. No hay más dios que Dios, ni otro soberano aparte de Él[160].

Últimamente ha habido muchos descubrimientos, inventos y aciertos científicos. Los investigadores descubren cada vez más secretos del gran universo que los dejan atónitos y les hacen comprender su propia debilidad, pues todavía hay muchas cosas desconocidas para nosotros.

Lo dicho indica que hay un Dios, Sabio y merecedor de ser adorado, pero a quienes no tienen buena vista (o no quieren tenerla), todo les parece nublado, aunque estén a plena luz del día.

6. Todo lo que existe adora a Dios

Dios, altísimo sea, ha puesto en todos los seres de la Creación (animados e inanimados) la semilla que indica que Él es único. Todos ellos reconocen la divinidad del Hacedor de los Mundos, todos Lo adoran, todos se someten a Él y todos muestran su debilidad ante Su majestuosidad.

Aunque cada ser adora a Dios de diferente modo, el ser que lo adora de la manera más noble y digna es el hombre. Sin embargo es menester decir que el hombre es también el único ser que, en ocasiones, se aparta de Dios y del perfecto sistema establecido por Él. En cualquier caso, la adoración más honorable es la que profesan los Profetas, pues éstos no sólo adoran a su Señor y están consagrados a Él, sino que invitan a otras personas a hacer lo mismo.

Además de la manera de adorar de los humanos, existe la manera en que adoran los ángeles, los genios, los seres animados y los seres inanimados. Mucha gente cree que los animales y los seres inanimados no adoran a Dios, o que incluso no razonan y no perciben nada. Sin embargo, sabemos que todo lo que hay en el universo está sometido a Dios, altísimo sea, y por lo tanto lo adora, independientemente de que nosotros no consigamos entender la forma en que lo hacen. Hay muchas y muy variadas formas de adorar Dios[161], y Él mismo nos dice lo siguiente en referencia a la adoración que todos los seres Le deben:

¡Hombre de buen criterio! ¿No sabes que prestan obediencia a Dios quienes están en los Cielos, y quienes están en la Tierra y que el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles, las bestias y muchas gentes creen en Dios y obedecen sus enseñanzas, mientras que muchas personas han rechazado la fe en Él y no cumplen sus enseñanzas, mereciendo así el tormento y la humillación? (22: 18)

El término coránico habla de prosternación, pero ello no significa que deba ser como la de los humanos, pues cada especie de seres se prosterna a su manera. Y continúa el Señor hablando de las alabanzas de las especies existentes:

¡Profeta! ¿No reparaste en que todo cuanto hay en los Cielos y la Tierra glorifica a Dios, incluso los pájaros cuando despliegan sus alas? Todas aquellas maravillosas evidencias, amén de exceptuar a Dios de toda indigna coparticipación con nadie, están sometidos a Sus leyes, cumpliendo la función que Él les asignó. Dios Omnisapiente está bien enterado de las oraciones y de las alabanzas de cada uno de sus siervos y de todo cuanto éstos hacen ¿Cómo es posible que los incrédulos no crean en Él? (24: 41)

El hadiz de Abu Addarda habla de pedirle perdón a Dios de la siguiente manera:

He oído al Mensajero de Dios decir: Todo lo que se encuentra en los cielos y en la tierra, e incluso las ballenas dentro del agua, ruegan a Dios que perdone a quien se encamina en pro del conocimiento, que perdone a ese ser humano que busca el saber[162].

En cuanto al sometimiento, Dios dice:

¿Acaso pretenden otra religión que la de Muhammad, que es la misma de todos los Profetas, que es la religión de Dios, a Quien se le ha sometido cuanto hay en los Cielos y la Tierra por propia voluntad y elección, o por la fuerza, y a Él, únicamente, será el retorno de toda la creación? (3: 83)

Hay muchas otras referencias, pero creemos que no es el momento de mencionarlas todas[163]. Por otro lado, nosotros hemos de saber que todos los seres de la Creación adoran al Señor, pero no necesitamos saber el modo que Dios ha decidido que cada clase de ser lo adore[164].

7. Diversidad de sabor, aroma y colores en las plantas

Es otra prueba perceptible que acredita la Unicidad de Dios. Las aguas bajan del cielo sin color, sabor, ni aroma y caen sobre la tierra árida, pero después, con el favor de Dios, surgen plantas de sabor, aroma y colores distintos; frutas dulces y amargas; verdes, amarillas, negras, etc. Incluso algunas frutas de la misma especie gozan de una sorprendente diversidad. La uva, por ejemplo, nace en viñas y en parras, hay uvas ácidas y dulces, verdes, rojas, negras, etc. Hay uvas grandes, pequeñas, redondas, alargadas, con pepitas, sin pepitas, etc. Lo mismo podríamos decir con respecto a las palmeras, que aunque se riegan con la misma agua producen frutos de diferente sabor y características. ¿Quién creo tan gran variedad? No podría ser otro, sino el Señor, y por esa razón Él mismo nos dice que:

Dios es el que determina toda la Creación, la predestina y la encamina, Dios es aquél que hizo brotar de la Tierra lo que sustenta a los animales, transformándolo luego en heno seco verduzco. (87: 3-5).

8. Distintas lenguas

Los diferentes pueblos, e incluso las diferentes personas, emplean lenguas distintas, pero ¿quién enseñó al hombre todas esas lenguas? La respuesta es simple, fue Dios, Uno y Único, lo que constituye una gran prueba de la Unicidad de Dios[165].

 1.3.5  Segundo tema. Creer en los ángeles

En este tema estudiaremos las siguientes secciones:

·       Qué es creer en los ángeles.

·       Los ángeles poseen cuerpos.

·       Relación entre humanos y ángeles.

 1.3.6  Qué es creer en los ángeles

El término árabe para ángel es Malak y significa enviado[166]. Se relaciona con el verbo Alaka, enviar, de cuya raíz surge Malak, pero también Aluk, mensaje.

Para el Islam los ángeles son unos seres que no pertenecen a nuestro mundo. Dios los creó de luz y los dotó de fuerza absoluta para ejecutar Sus órdenes. Son absolutamente sumisos a Él y existen en un gran número, pero sólo Dios sabe cuántos son en realidad[167]. Como el resto de la Creación, los ángeles también adoran a Dios y no poseen características divinas ni soberanía alguna, de manera que no tienen el poder para crear o sustentar, ni se les puede ni debe adorar.

Creer en los ángeles implica lo siguiente:

1.               Creer en su existencia.

2.               Creer en sus nombres. En caso de que el Señor haya decidido comunicarnos sus nombres, como es el caso de Gabriel. En el resto de los casos, creemos en su existencia sin necesidad de saber sus nombres.

3.               Creer en sus características. Hemos de creer en todas las características de los ángeles que el Señor haya decidido comunicarnos (como sucede con sus nombres). En el caso de Gabriel, el Profeta afirmó que poseía seiscientas alas que cubrían el horizonte.

Hemos de tener en cuenta que Un ángel puede tener forma de hombre, con la anuencia de Dios, que es lo que sucedió con Gabriel cuando fue enviado a María, madre del Mesías, la paz sea con ambos, pues el Corán dice que «se presentó como un perfecto hombre» (19: 17). Gabriel también adoptó forma humana cuando visitó al Profeta mientras éste estaba sentado con sus compañeros. Se presentó como un hombre que llevaba ropa muy blanca, cabello intensamente negro y no mostraba ningún signo de haber viajado, a pesar de que nadie parecía conocerlo. Se arrodilló frente al Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, apoyó sus rodillas contra las del Mensajero y puso las manos en sus muslos. Luego le consultó sobre el Islam, la fe, la excelencia en la adoración (Al Ihsan) y sobre la Hora y sus Señales. Una vez que el Profeta le hubo contestado, les dijo a sus compañeros que: «Ciertamente ha sido Gabriel, que ha venido para enseñaros vuestra religión»[168].

También tomaron forma humana los ángeles que fueron enviados a Abraham y a Lot, la paz sea con ambos.

4.               Creer en las obras que llevan a cabo y de las que tenemos noticia. Algunas de esas obras consisten en alabar a Dios y adorarle día y noche sin cansancio ni aburrimiento. En otras ocasiones se trata de tareas específicas que el Señor encarga a algunos ángeles, como es el caso de Gabriel, que es el encargado de la revelación divina a los Profetas y Mensajeros; o de Miguel, que está a cargo de las plantas; o de Malik, que es el custodio del infierno; o de los ángeles guardianes, etc.

La creencia en los ángeles nos reporta ciertos beneficios como los siguientes:

1.               Comprender el Poderío y la Magnificencia de Dios. Ello es debido a que la magnitud de lo creado constituye la Magnificencia del Creador.

2.               Agradecer a Dios el cuidado dado a los hijos de Adán. Dios encargó a los ángeles cuidar de los hijos de Adán, registrar sus obras, etc.

3.               Aproximarse más a Dios a través del amor a los ángeles, pues ellos cumplen todo aquello que a Dios les ordena[169].

 1.3.7  Los ángeles poseen cuerpos

Los textos sagrados del Islam aseguran que los ángeles poseen cuerpos.

Algunas personas sostienen equivocadamente que los ángeles no tienen cuerpos, sino que son fuerzas del bien que están dentro de las criaturas de Dios. No obstante, esta postura es insostenible, pues tanto Dios como Su Profeta y el Consenso unánime de los sabios afirman que los ángeles poseen cuerpos:

Dios dice: Las hermosas alabanzas son para Dios, Único Creador de los Cielos y de la Tierra sin ejemplos anteriores. Hizo que hubiera ángeles con alas de diferentes cantidades, dobles, triples y cuádruples y enviados para su gente. (35: 1)

También dice con respecto a las personas que están en el Paraíso:

Tal es el maravilloso destino: permanecer eternamente en el Paraíso de las delicias con Quienes hayan sido virtuosos en su fe y en sus obras, con sus padres, sus esposas y sus proles, y los ángeles se les acercan por todas partes y les dicen: ¡Que la permanente salvaguardia esté con vosotros por vuestra paciencia y perseverancia ante la adversidad y por haber reprimido vuestra concupiscencia! ¡Qué magnífica morada y que magnífico fin! (13: 23-24)

En los dos Sahih del hadiz de Abu Hurairah, que Dios esté complacido con él, se afirma que el Profeta, la paz y bendiciones sean con él, dijo:

Cuando Dios ama a un siervo llama al ángel Gabriel (la paz sea con él) y le dice: ¡Oh Gabriel! Dios ama a cierta persona, ámala tú también. Entonces Gabriel (la paz sea con él) lo ama y reúne a los ángeles y les dice: Dios ama a cierta persona, amadla vosotros también. Entonces los ángeles lo aman y luego se decreta que esta persona sea amada en la tierra, por todos los que lo rodean[170].

En el Sahih de Albujar del hadiz de Abu Hurairah, que Dios esté complacido con él, se indica que el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, dijo:

Los ángeles se colocan el viernes en las puertas de la mezquita, y registran a los que entran: este es el primero, este es el segundo… Una vez que el Imam sube al Mimbar (púlpito), los ángeles cierran los registros y se sientan a escuchar el recuerdo de Dios.

Estos textos acreditan que los ángeles tienen cuerpos, y de la misma opinión son todos los sabios del Islam[171].

 1.3.8  Relación entre humanos y ángeles

Hay una firme relación entre los seres humanos y los ángeles, pero los puntos en común más importantes son los siguientes.

1.               Los ángeles están presentes en la creación de cada persona. Abdullah Ibn Mas'ud, que Dios esté complacido con él, relató lo siguiente:

Nos ha relatado el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, siempre veraz y digno de confianza lo siguiente: En verdad que la creación de cada uno de vosotros se realiza en el vientre de su madre: durante cuarenta días tiene forma de germen; por un periodo de tiempo igual es un coágulo; durante otros cuarenta días es un pedazo de carne; y luego se le envía el ángel que sopla el espíritu en él (...)[172].

2.               Los ángeles protegen a los hijos de Adán. Los ángeles acompañan y protegen a los seres humanos en todos los estadios de sus vidas, por esa razón el Corán dice lo siguiente:

Dios conoce todas las condiciones de vuestra vida: todos vuestros dichos y vuestras acciones, sabe lo que escondéis y lo que declaráis, en vuestros dichos y en vuestros hechos, conoce quien se oculta en la oscuridad de la noche y quien se muestra a la luz del día. De todo ello Él está enterado. En verdad que Él, alabado sea, es Quien os gobierna; asignó a cada uno de vosotros ángeles custodios que se turnan sucesivamente y que os escoltan por delante y por detrás, por orden de Dios. (13: 10-11).

3.               Los ángeles son emisarios de Dios para sus Profetas y Mensajeros. Ya hemos dicho que Gabriel es el ángel que está a cargo de esta misión y en relación con él, el Corán dice:

Quien sea enemigo de Gabriel es también enemigo de Dios, puesto que Gabriel no trajo el Libro como si él fuera el autor, sino que lo transmitió por orden de Dios y como confirmación de los Libros celestiales anteriores y de vuestro propio Libro; el Corán es guía y dádiva para los creyentes. (2: 97)

El Espíritu confiable [el Arcángel Gabriel], la paz sea con él, fue el encargado de transmitir el Corán (...) a tu corazón y te capacitó para memorizarlo y entenderlo, de manera que permanezca firmemente en tu memoria, para que adviertas del castigo reservado a los rebeldes. (26: 193-194)

4.               Los ángeles incentivan a la gente a hacer el bien. Dios ha designado un ángel y un genio para cada humano que nos recomiendan respectivamente hacer el bien y el mal. De manera muy aclaratoria, el hadiz en Sahih Muslim, según Ibn Masuud, nos transmite la siguiente historia del Mensajero de Dios:

[El Profeta decía a los fieles] A cada uno de vosotros le ha sido enviado un acompañante de entre los genios y otro de entre los ángeles. Y le preguntaron, ¿Y a ti, Mensajero de Dios? Y éste respondió: Y a mí, sólo que Dios me ha ayudado contra el genio y éste se ha convertido al Islam, así que solamente me ordena el bien[173].

Este ángel que nos acompaña tiene la misión de recomendarnos hacer el bien; por el contrario, nuestro acompañante genio intenta guiarnos por la senda del mal. Ibn Masuud trae a colación la siguiente historia del Mensajero de Dios:

Hijo de Adán, debes saber que tanto Satanás como el ángel te susurran. El ángel te inspira a hacer el bien y Satanás, a hacer el mal. Si encuentras dentro de ti la influencia del ángel, da las gracias a Dios y alábale. Pero si encuentras dentro de ti los susurros de Satanás, pídele refugio a Dios.

Y después el Profeta Muhammad leyó esta aleya:

Satanás os atemoriza con el empobrecimiento y os disuade de hacer toda buena obra para alejaros de la caridad y de hacer donaciones para obras del bien, y os tienta con las perversidades y las rebeldías, mientras que Dios os asegura el perdón de vuestros pecados y una amplia recompensa en este mundo y el Otro, si dais de vuestros bienes para obras de bien. Dios posee extenso y amplio perdón y tiene poder para enriqueceros. A Él nada se le oculta de vuestros asuntos. (2: 268)[174]

5.               Los ángeles anotan las obras de los hijos de Adán. Dios ha dispuesto para cada persona dos ángeles que le acompañan en todo momento y registran todos los actos (buenos y malos) que realizan a lo largo de su vida. Acerca de estos ángeles el Corán dice:

Y Yo, en Mi sabiduría, estoy más cerca de él que su aorta, que es lo más íntimo en su ser, donde se juntan los dos ángeles guardianes uno a la derecha y el otro a la izquierda, para registrar sus obras. Nadie dice nada sin que haya un ángel escriba listo para registrar sus palabras. (50: 16-18)

Ciertamente con vosotros hay ángeles guardianes, fieles a Mí, registrando lo que hay de bien y de mal. (82: 10-12)

6.               Los ángeles se hacen cargo del alma de las personas cuando concluye su vida terrenal. Dios es muy explícito en este tema, así que nos limitaremos a Sus propias palabras:

Él es el Soberano Absoluto, con Su poder sobre Sus siervos, y os envía ángeles custodios que registran cuanto hacéis hasta que la muerte alcance a cada uno de vosotros; cuando Nuestros ángeles, obedientes en todo lo que les encomendamos, recojan vuestras almas. Luego los muertos serán resucitados y todos se congregarán ante su Señor, el único que los juzgará con su absoluta justicia; Él es el más diestro y rápido de los jueces. (6: 61-62)

El ángel de la muerte, encargado de vuestros espíritus, os hará morir cuando termine vuestra vida mundana. Y seréis retornados a Dios. (32: 11)

Mientras que los ángeles recogen las almas de los creyentes con suavidad, en el caso de los incrédulos los ángeles les arrancan el alma de una manera muy violenta:

Si vieras a los infames sufrir en la agonía de la muerte cuando los ángeles les arrancan el alma de los cuerpos violentamente, presenciarías algo espantoso, cuando se les dice: Ahora empezáis a recibir lo que merecéis como castigo humillante, en compensación por las falsedades que sosteníais acerca de Dios, por vuestra soberbia y por la falta de discernimiento en la contemplación de las maravillas del Universo relatadas por el Corán. (6: 93)

¡Mensajero! Si vieras el terrible espanto que azotará a esos incrédulos cuando, al morir, los ángeles les arrebaten sus almas y les golpeen en sus rostros y por detrás, diciéndoles: ¡Sufrid, pues, el suplicio del fuego por culpa de vuestras malas acciones! (8: 50)

¿Cuál será la actitud de los incrédulos cuando los ángeles los recojan y les golpeen en la cara y la espalda humillándolos? (47: 27)

7.               Los ángeles aman a los creyentes. Los ángeles aman a los creyentes y ruegan a Dios por ellos. Y lo hacen especialmente por aquellos que instruyen a otros, por los que esperan en las mezquitas el rezo común, por los que rezan en la primera fila, por los que hacen las filas unidas y sin huecos, por los que rezan antes del alba, por los que hacen recordaciones y mencionan al nombre del Profeta y por los que visitan a los enfermos.

El amor que sienten por los creyentes, hace que los ángeles digan amén cuando escuchan las suplicas de los creyentes, que pidan perdón a Dios por ellos, que se presenten para presenciar las sesiones en que los creyentes hacen recordaciones a Dios, que registren a los asistentes para la oración del viernes, que se queden a escuchar al musulmán que recita el Corán, que luchen al lado de los creyentes en las batallas, etc.[175]

8.                Los ángeles detestan a los incrédulos. Los ángeles no solo detestan a los incrédulos, sino que también los maldicen.

 1.3.9  ¿Son mejores los ángeles o los humanos virtuosos?

Acerca del tema de si son mejores los ángeles o los humanos virtuosos se ha discutido ampliamente desde antaño, pero es importante mencionar que Shaij Al Islam Ibn Taimiah dijo lo siguiente:

Algunos hombres virtuosos que han concluido sus vidas en plenitud y de la mejor manera posible son mejores que los ángeles. Cuando estos hombres entran en el Paraíso, ocupan los puestos más elevados, el Clemente [Dios] les saluda y ellos se deleitan contemplando el rostro divino, y los ángeles están a su servicio.

Sin embargo, también dijo que:

Los ángeles son mejores que los hombres, teniendo en cuenta que hoy por hoy están en las alturas adorando permanentemente a Dios. Muy lejos de lo que los hijos de Adán hacen en este mundo. Sin duda alguna, los ángeles ahora son los mejores.

Dos textos del mismo sabio contradictorios, pero Ibn Al Qayem da respuesta al asunto, diciendo que «Finalmente Dios sabe la verdad al respecto»[176].

 1.3.10                     Tercer tema. Creer en los Libros

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       Qué es creer en los Libros.

·       Similitudes y diferencias entre los Libros Celestiales.

·       El Corán, la Torá y el Evangelio.

 1.3.11                    Qué es creer en los Libros

El término Kutab en árabe significa libro y escrito. Proviene de la raíz K-T-B que tiene un significado general de juntar y unir, y de ella proviene también la palabra katib, que significa el que une. Ahora bien, katib puede emplearse tanto con el sentido de escritor (el que une las letras) como con el de sastre (el que une las telas). Por esa razón el poeta Alahariri escribió los siguientes versos acerca de los sastres: «Le dicen escritor y nunca sus manos escribieron letra alguna, tampoco nadie leyó lo que dicen haber escrito»[177].

Desde el punto de vista islámico hablamos de los Libros que Dios, altísimo sea, reveló al mundo por medio de sus Mensajeros para guiar a las personas en el camino de la felicidad en este mundo terrenal y en el Otro[178].

·

Creer en los libros conlleva una serie de pautas entre las que destacamos las siguientes:

1.                Creer que son revelaciones divinas. No necesitamos profundizar más en esta apreciación.

2.                Creer en sus nombres. Debemos creer en el nombre del Libro que fue revelado y en el Mensajero a quien le fue revelado, de esa manera decimos: el Corán revelado a Muhammad; la Torá, a Moisés; el Evangelio, a Jesús; mientras que los Salmos pertenecen a David, la paz sea con todos ellos. No obstante, aunque no sepamos el nombre de alguna revelación divina, creemos igualmente en la misma.

3.                Creer en sus relatos. Hemos de creer en todos los relatos que aparecen en el Corán y en todos los relatos que aparecen en los otros Libros y que no hayan sido tergiversados.

4.                Aplicar sus reglas, a menos que ésas hayan sido abrogadas. Debemos aceptar las reglas que aparecen en el Corán y someternos a ellas, aunque no las comprendamos plenamente. No obstante, todos los Libros anteriores al Corán han sido abrogados para protegernos contra las tergiversaciones que hayan podido sufrir. Dios dice:

¡Profeta! Te hemos revelado el Libro (el Corán) que ordena la verdad en todas sus prescripciones y sus narraciones, confirmando y salvaguardando Nuestros Libros anteriores, corroborando la veracidad de éstos, y celador de los mismos por haberlo preservado de toda tergiversación. (5: 48)

Por esa razón solo las reglas de los Libros anteriores que coincidan con las del Corán, serán de aplicación para los musulmanes[179].

 1.3.11.1            Importancia de creer en los Libros

Creer en los Libros es de una importancia capital debido a (entre otras) las siguientes razones:

1.                Los libros son el origen de nuestra creencia, son un pilar de la fe y ésta no es tal si no creemos en los Libros.

2.                Dios alabó la actitud de Sus Mensajeros:

Los Profetas anteriores cuyo ejemplo sigue Muhammad, son aquellos que transmiten el mensaje de Dios y le temen a Él solamente. Solo Dios puede juzgarlos. (33: 39)

3.                Dios lo anunció en el Corán:

Todo lo que hemos transmitido a Nuestro Enviado Muhammad es la verdad y el Enviado ha creído en ello, y junto con Él también han creído los creyentes sinceros. Cada uno de ellos cree en Dios, Sus ángeles, Sus Libros revelados y Sus Mensajeros. (2: 285)

4.                Dios ordenó a los creyentes creer en los Libros:

Y decidles: Creemos en Dios y en lo que nos ha revelado en el Corán y creemos asimismo en lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac y a Jacob y a sus hijos, y en la Torá que Dios comunicó a Moisés, la original sin tergiversaciones, y el Evangelio que Dios comunicó a Jesús sin sus tergiversaciones, en lo que fue comunicado a todos los Profetas por su Señor, entre los cuales no hacemos distinciones, teniendo fe en algunos o descreyendo y negando a otros. Con estas afirmaciones nuestras acatamos las disposiciones de Dios. (2: 136)

5.                Dios ha aniquilado naciones enteras por desmentir los Mensajes divinos. Vemos, por ejemplo, lo que dijo sobre Salih:

Y antes de que los alcanzara el castigo, su hermano Salih les advirtió, diciéndoles: ¡Gente mía! Os he transmitido las órdenes y prohibiciones de mi Señor. Os he aconsejado sinceramente, pero vuestra soberbia y rebeldía os han incitado a odiar a aquellos que os aconsejan. (7: 79)

6.                La persona que niega algo de lo que Dios ha revelado es kafir, no creyente en Dios. Con respecto a los cuales Dios dice lo siguiente:

Ciertamente que todos los mensajes divinos son, en realidad, un solo mensaje, y este mismo mensaje emana de Dios. ¡Creyentes! Someteos, pues, a Dios y sedle leales y creed en Su Mensajero Muhammad; creed en el Libro que le fue revelado y obrad según está mencionado en el mismo; creed asimismo en los Libros revelados anteriormente, tal como fueron revelados sin ninguna tergiversación ni omisión. Pues aquél que descree en Dios Creador de todo cuanto existe, que descree en sus ángeles, en el mundo oculto, en Sus Libros, en Sus Mensajeros, y no cree en el Día del Juicio Final, se extravía del sendero recto y penetra en la senda del error. (4: 136)

 1.3.11.2            Beneficios de creer en los Libros

Se obtienen muchos beneficios de creer en los Libros, entre los que nombramos los siguientes:

1.                Comprender la atención que Dios ha prestado a las personas a lo largo de la historia.

2.                Comprender la sabiduría divina, pues Dios legisló a cada pueblo de la manera adecuada para ellos.

3.                Tomar la revelación divina como fuente fidedigna y alejarse de interpretaciones particulares, pues en ocasiones éstas están cargadas de opiniones personales que nos siempre son acertadas.

4.                Encaminarse por el sendero de la rectitud sin desvíos.

5.                Alegrarse por ello, pues el Corán dice:

Diles, ¡Mensajero!: Regocijaos con la gracia de Dios y Su misericordia para con vosotros porque ha revelado el Corán y ha expuesto las leyes del Islam, lo que es preferible a todo cuanto los humanos puedan atesorar en su vida mundana, porque ello alimenta vuestros corazones y los cura de sus dolencias. (10: 58)

6.                Dar las gracias a Dios por esta merced divina.

7.                Estar a salvo de todo pensamiento caótico relacionado con la creencia y sus principios[180].

 1.3.11.3            Pruebas sobre la creencia en los Libros

Acerca de la necesidad de creer en los Libros nos ofrece pruebas tanto el Libro de Dios, el Corán, como la Sunnah. Así, el Corán nos dice lo siguiente:

¡Creyentes! Someteos, pues, a Dios y sedle leales y creed en Su Mensajero Muhammad; creed en el Libro que le fue revelado y obrad según está mencionado en el mismo; creed asimismo en los Libros revelados anteriormente (…) (4: 136)

Di: Creo en todos los Libros que Dios reveló a Sus Enviados. (42: 15)

También poseemos pruebas en el célebre hadiz en el que el Profeta contestó al ángel Gabriel diciendo: «la fe es: creer en Dios, sus ángeles, sus Libros y sus Mensajeros»[181].

 1.3.11.4            La razón por la que fueron revelados los Libros

Todos los Libros divinos fueron revelados con la intención de disipar las tinieblas e iluminar las almas de las personas poniendo ante sus ojos la necesidad de creer en el Único y sin igual Dios[182]. Y para que, mediante esta creencia, las personas sean guiadas hacia el buen camino y vivan felices sobre la faz de la tierra.

 1.3.11.5            Contradecir la creencia en los Libros

Contradice la creencia en los Libros quien no cree en ellos, o reniega de ellos o los tergiversa. También contradice los Libros aquel que se aleja del Corán o afirma que ha sido abrogado, que le falta algo, que no debe ser empleado como juez en nuestras vidas, etc.

 1.3.12                    Similitudes y diferencias entre los Libros celestiales

Todos los Libros Celestiales presentan diferencias y puntos en común.

 1.3.12.1            Semejanzas entre los Libros Sagrados

Los Libros Sagrados tienen muchos puntos en común entre sí.

1.                Procedencia única. Todos han sido revelados por Dios.

2.                Objetivo común. Todos invitan a adorar a Dios, Único y sin igual. Todos los Libros enseñan que debemos someternos a Él, que es decir al Islam, la religión de todos los Mensajeros.

3.                Idéntica creencia. Todos contienen las mismas creencias (que no han sido abrogadas[183]) en el Más Allá, en los Mensajeros, en la Resurrección, en el Día Final, etc.

4.                Idénticas reglas generales. Todos ratifican ciertas reglas generales e imprescindibles para la humanidad, como son la recompensa y el castigo. Recibirá una recompensa quien haya actuado bien, y un castigo quien haya actuado mal; pues nadie debe cargar con los pecados de los demás.

Pero, además, todos los Libros hablan de la purificación del alma y afirman que el verdadero éxito radica en ello; de la obediencia a Dios; de la primacía del Más Allá sobre lo mundana; etc.

5.                Justicia e igualdad. Todos los Profetas, la paz sea con ellos, hablaron de justicia y de igualdad.

6.                Lucha contra la corrupción. Es común en todas las revelaciones hablar en contra de la corrupción, sea ésta religiosa (relacionada con la creencia, con los mandamientos de la naturaleza innata, etc.) sea de otro tipo (agresión, robo, estafa, etc.).

7.                Moral y carácter nobles. Todos los Libros hablan de ello, como es perdonar a los que nos ofenden, tener paciencia, hablar cortésmente, ser benevolentes con nuestros padres, cumplir las promesas, visitar a los parientes, agasajar al huésped, ser humildes, ser caritativos, etc.

8.                Adoraciones. Muchas adoraciones a Dios son comunes en todos los Libros y son mandamientos de los Mensajeros anteriores a Muhammad, la paz sea con todos ellos; como por ejemplo la oración, el zakat, el ayuno, la peregrinación, etc.

 1.3.12.2            Diferencias entre los Libros Sagrados

Los Libros Sagrados se diferencian entre sí acusa de la legislación. La legislación de Jesús se diferencia de la de Moisés en algunos puntos, y la de Muhammad se diferencia de la de los dos anteriores en otros puntos. Dios lo explica de la siguiente manera:

¡Humanos! Hemos estipulado una norma para cada una de vuestras naciones que evidencia la verdad, y un camino religioso claro para transitarlo (…) (5: 48)

Ello no significa que las diferencias sean muy grandes, sino que hay ciertas diferencias que dependen de las características propias de cada nación, como son la forma de orar, el número de rezos, los cálculos del zakat, algunos ritos, etc. En ocasiones, Dios ha declarado algo lícito en una legislación, pero ilícito en otra, por razones desconocidas para nosotros. Veamos algunos ejemplos:

1.                El ayuno. Antiguamente la persona que ayunaba rompía su ayuno apenas se ocultaba el sol. A partir de ese momento era lícito comer, beber y mantener relaciones maritales hasta al alba. Ahora bien, esto era así siempre y cuando la persona siguiera despierta, pues si se dormía antes del amanecer, tenía que seguir ayunando hasta la puesta del sol del día siguiente. Dios nos alivió al respecto permitiéndonos romper el ayuno entre el ocaso y el alba, independientemente de que durmamos o no:

Dios os permite acercaros a vuestras esposas en las noches de los días de ayuno, porque existen vínculos que os unen a ellas y ellas a vosotros en el transcurrir de la vida y el común habitáculo, y porque os es difícil apartaros de ellas y porque así se os alivia la convivencia. Dios sabe que renunciabais a una parte de vuestros derechos, mortificabais vuestras personas, inhibiéndoos de acercaros a ellas en las noches del mes de Ramadán y decidió aliviaros de tales extremos y perdonar vuestra actitud de renuncia. Ahora que sabéis que vuestras relaciones están permitidas por Dios, no tengáis inconvenientes ni sentimientos de culpa por acercaros a vuestras esposas; gozad de lo que Dios os ha permitido; alimentaos y bebed durante el transcurso de las noches de Ramadán, en el lapso que llega hasta que percibáis la luz de la aurora diferenciándose de la oscuridad nocturna, como se diferencian en sus colores el hilo blanco del negro. Comprobado esto, comenzad a ayunar y completad vuestro ayuno hasta que el sol se oculte. (2: 187)

2.                Cubrir las partes privadas (Aurah), durante el lavado ritual del musulmán (Ghusl). Eso no era obligatorio para los hijos de Israel, tal como se nos indica en el hadiz según Al-Bujari y Muslim: «los hijos de Israel se bañaban desnudos y unos miraban a otros, Moisés se bañaba apartado de ellos»[184].

3.                Asuntos prohibidos. Hay varias maneras de comportarse que, aunque estuvieron permitidas en ciertas legislaciones, fueron posteriormente prohibidas, como veremos con los siguientes ejemplos:

a.    Dios permitió a los hijos de Adán casarse entre sí, pero después lo prohibió.

b.    En la legislación de Abraham existía el concubinato, de hecho el propio Abraham tenía a Agar como concubina, pero Dios lo prohibió en la Torá.

c.     En el pasado un hombre podía estar casado al mismo tiempo con dos hermanas, tal como hizo Jacob (se casó con sus primas maternas Lea y Raquel, hermanas entre sí), pero en la Torá se prohibió este tipo de matrimonio.

Estos ejemplos bastarán a modo de ilustración, pero es interesante observar que Dios menciona en el Corán algunas de las prohibiciones que afectaban a los judíos, con la intención de mostrar los cambios que se aplicaron sobre esta legislación:

Esto es lo que les fue vedado. En cuanto a los judíos, les hemos vedado el consumo de la carne, la grasa, las entrañas de los animales provistos de zarpas, tal como los felinos; y de los ovinos y bovinos les hemos vedado solamente su grasa, excepto la que llevan en el lomo y la que se encuentra en las entrañas y la que está adherida a los huesos. Estas prohibiciones les fueron prescritas como castigo por su iniquidad, con el fin de detener la concupiscencia de sus almas. Somos veraces en todo lo que hemos narrado. (6: 146)

Posteriormente Jesús, la paz sea con él, declaró lícitas algunas cosas que habían sido ilícitas para los hijos de Israel. Luego, la legislación de Muhammad, la paz sea con él, puso las bases consistentes en declarar lícito todo lo bueno y saludable, e ilícito todo lo perjudicial. Además, a diferencia de otras legislaciones, extendió su legislación a todas las personas del mundo[185].

 1.3.13                    El Corán, la Torá y el Evangelio

El Corán, la Torá y el Evangelio son los tres mejores Libros Sagrados.

 1.3.13.1            El Sagrado Corán

El Corán es el último Libro Sagrado, es el más extenso, detallado y es el que da crédito de la veracidad de las demás Escrituras Sagradas.

Hemos hablado sobre el Corán cuando hemos tratado el tema de las fuentes de la legislación islámica, y volveremos a retomar el tema cuando tratemos el tema de los milagros del Corán.

 1.3.13.2            La Torá

Torá significa en hebreo legislación, ley y guía[186], y es el Libro revelado a Moisés, la paz sea con él, como luz y guía para las personas:

En verdad hemos revelado a Moisés la Torá que guía al camino de la verdad y la luz, con la cual juzgan los Profetas que consagraron sus almas a su Señor, y también los exégetas que siguen el sendero de los Profetas, y los escribas a quienes estaban encomendadas la observancia y la custodia del Libro de Dios y que dan testimonio ante Ti de que es el verdadero. (5: 44)

Hemos revelado la Torá a Moisés, para agraciar a quienes observan estrictamente la religión. Contiene el esclarecimiento detallado de todo lo que es conveniente y guía hacia la senda recta, y misericordia para aquellos que la siguen; para que los israelitas crean en el retorno a Dios el Día del Juicio Final para ser juzgados por el cumplimiento de lo que les prescribió. (6: 154)

 1.3.13.2.1    Libros de la Torá

En ocasiones encontramos menciones simultáneas al Corán y a la Torá, lo cual es debido a que éstos dos son los mejores Libros Sagrados revelados por Dios[187]. No obstante, la Torá que hoy en día poseen los judíos y que, de acuerdo con su modo de ver (erróneo, como veremos más abajo), es la auténtica legislación escrita de mano de Moisés, está compuesta por cinco libros (por esa razón también se la denomina Pentateuco, que en griego significa cinco libros): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio[188]:

1.                Génesis. Narra la creación del mundo, del hombre, del diluvio, del nacimiento de Abraham, etc., y llega cronológicamente hasta la muerte de José, la paz sea con él.

2.                Éxodo. Habla de la vida de los hijos de Israel en Egipto, desde la muerte de José, la paz sea con él, hasta que salieron de Egipto junto a Moisés y Josué, hijo de Nun, y lo que sucedió después del Éxodo.

3.                Levítico. Legisla los sacrificios, la consagración de los sacerdotes y la pureza y la santidad (en relación con Dios y con los demás).

4.                Números. Habla de las tribus de los hijos de Israel desde Jacob.

5.                Deuteronomio. Repite las órdenes y prohibiciones y termina con la muerte de Moisés, la paz sea con él[189].

 1.3.13.2.2    Tergiversación de la Torá

Todo aquel que tiene una mente sensata, con más razón aun un buen musulmán, sabe que a la Torá que hoy se encuentra en las manos de los judíos le falta mucho de lo que fue revelado a Moisés, la paz sea con él. Demostramos nuestra afirmación mediante las razones siguientes:

a.                La Pérdida de textos de la Torá. La Torá ha sido objeto de añadidos y tergiversaciones a lo largo de la historia. Pero, lo que es más importante, sufrió siete destrucciones entre los años 945 a.C. y 613 d.C., lo que implica la pérdida total del texto y de su cadena de la transmisión.

b.               Contiene aberraciones que nada tienen que ver con la creencia revelada a los Mensajeros.

c.                 Contiene ofensas a Dios, Todopoderoso. En el texto conservado se afirman cosas como que Jacob fue capaz de aguantar toda la noche peleando contra el Señor. También dicen que «Dios se lamentó por haber creado a la gente» y «al ver a la gente cometer pecados lloró y fue visitado por los ángeles». ¡Válgame Dios! ¡Gloria a Dios!

d.               Contiene ofensas a los Profetas. Entre otras cosas, el texto conservado dice que «el Profeta de Dios, Aarón, construyó un becerro y lo adoró junto a los hijos de Israel»; y que «Lot bebió alcohol hasta la ebriedad, luego cometió incesto con sus propias hijas, una tras la otra»; y que «Salomón abjuró, adoró ídolos, construyó templos para los mismos».

e.                La ciencia moderna acredita que la Torá posee muchos errores científicos.

Hay libros tales como La Biblia, el Corán y la Ciencia de Maurice Bucaille, donde queda claro que hay errores en la Torá que no se dan en el Corán.

 1.3.13.3            El Evangelio

El término Evangelio proviene del griego y significa buena nueva (buenas noticias). Para los musulmanes el Evangelio es el Libro revelado a Jesús, la paz sea con él, con el que confirma y completa la Torá. El Evangelio guía por la senda recta, distingue la verdad de la falsedad e invita a la adoración del Único Dios, sin igual. No obstante, una vez que Jesús fue elevado a los Cielos por el Señor, el Evangelio sufrió muchas tergiversaciones y se añadieron y se eliminaron partes.

 1.3.13.3.1    El Evangelio después de Jesús, la paz sea con él

La Biblia es el Libro Sagrado para los cristianos e incluye el Antiguo Testamento[190] (es decir, la Torá y los Libros añadidos a la misma) y el Nuevo Testamento (los Evangelios y las Cartas de los Apóstoles). La legislación existente en la Torá quedó abrogada por San Pablo, pero para los cristianos siguen vigentes muchas otras cosas, como es todo lo relacionado con la creación de los Cielos y la Tierra, Adán y Eva, los relatos de los Profetas, etc. Siguen empleando también ciertos ruegos en sus rezos, especialmente los Salmos que contienen muchas súplicas[191].

El Antiguo Testamento es la Torá de los judíos más una serie de libros diferentes que cada tipo de cristianismo añade (protestantes, católicos u ortodoxos)[192]. El Nuevo Testamento por su parte incluye los Evangelios y otros libros que, en total, conforman la siguiente lista: Evangelio según San Mateo, Evangelio según San Marcos, Evangelio según San Lucas, Evangelio según San Juan, Hechos de los Apóstoles, Carta a los Romanos, Primera Carta a los Corintios, Segunda Carta a los Corintios, Carta a los Gálatas, Carta a los Efesios, Carta a los Filipenses, Carta a los Colosenses, Carta a Filemón, Primera Carta a los Tesalonicenses, Segunda Carta a los Tesalonicenses, Primera Carta a Timoteo, Segunda Carta a Timoteo, Carta a Tito, Carta a los Hebreos, Carta de Santiago, Primera Carta de Pedro, Segunda Carta de Pedro, Carta de Judas, Primera Carta de Juan, Segunda Carta de Juan, Tercera Carta de Juan y Apocalipsis.

 1.3.13.3.2    Los Evangelios considerados por los cristianos

De entre los libros que acabamos de mencionar, cuatro son los Evangelios que narran los hechos y dichos de Jesús y que fueron escritos por los cuatro evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan):

a.                El Evangelio según Mateo. Mateo es uno de los Doce Apóstoles y escribió su Evangelio en hebreo, aunque la última copia encontrada estaba escrita en griego. Hay discrepancias en torno a quién lo escribió verdaderamente y quién fue el traductor.

b.               El Evangelio según Marcos. En realidad se llamaba Juan pero lo llamaban Marcos y así pasó a la historia. No fue uno de los doce Apóstoles pero es considerado santo (San Juan). Es de origen judío, su familia vivía en Jerusalén en el momento de la aparición de Jesús y fue uno de los primeros en creer en él[193]. Era un hombre activo que propagó el Cristianismo en Antioquía, el norte de África, Egipto y Roma. Fue asesinado en el 62 d.C.

c.                 El Evangelio según Lucas. Dicen que Lucas nació en Antioquía, estudio y practicó la medicina y acompañó a San Pablo en sus viajes.

d.               El Evangelio según Juan. Es el apóstol que Jesús más amaba, hay quienes dicen que es un individuo desconocido y fue quien habló de la Trinidad.

 1.3.13.3.3    Críticas a los Evangelios que existen hoy en día

Muchos sabios musulmanes, tanto de la antigüedad como de hoy en día, y muchos sabios cristianos que abrazaron el Islam o que no se sometieron a los mandamientos heredados sin cerciorarse de ellos, criticaron severamente los Evangelios. A la cabeza de ellos están Shaij Al Islam Ibn Taimiyah en su libro Alyawab Assahih Liman Baddala Din Al Masih, e Ibn Alqayem en su libro Hidayat Al Hayara Fi Aywibat Al Yahud Wannasara. Entre los contemporáneos destacamos a Shaij Rahmatullah Al Hindi en su libro Idzhar Al Haqq, y a Shaij Muhammad Abu Zahrah en su libro Muhadarat Fi Annasraniyah.

De entre los sabios cristianos que abrazaron el Islam nombramos a Shaij Ziyadah Ibn Yahya Arrasi en su libro Albahz Assarih Fi Ayuma Addin Assahih, y al Shaij Ibrahim Jalil Ahmad en su libro Muhadarat Fi Muqaranatil Adyan.

A continuación citaremos algunas de las críticas que estos sabios han esgrimido:

a.    Según las cartas del Apóstol San Pablo, los primeros cristianos creían que Dios había revelado al Mesías un Libro llamado Evangelio, pero no sabían nada de él.

b.    Los Libros que hoy por hoy se encuentran en las manos de los cristianos no fueron dictados por el Mesías, la paz sea con él, ni fueron revelaciones divinas, sino que fueron escritos en épocas posteriores.

c.     Hubo tergiversaciones.

d.    Hay muchas contradicciones entre los Evangelios, así Shaij Rhmatullah Al Hindien registró más de cien contradicciones en su libro Idzhar Al Haqq.

e.    Los cristianos desconocen el momento exacto en que los Evangelios fueron considerados sagrados, simplemente sostienen que comenzaron a tener un carácter sacro paulatinamente durante el siglo IV d.C.

f.      No poseen cadena de transmisión alguna. Los cristianos simplemente encontraron estos Evangelios y creyeron en ellos sin tener pruebas fehacientes de su santidad.

g.     Difaman a Dios, Altísimo sea, y atribuyen a los Profetas actos obscenos.

h.    Entran en contradicciones con la ciencia como lo ha mostrado Maurice Bucaille.

i.       No poseen ninguna visión específica de sistema político, social, económico o científico[194].

En resumen, los Evangelios que se conservan hoy en día, no son los que fueron revelados a Jesús, la paz sea con él, sino que son una mezcla de religiones y ritos hindúes, griegos y egipcios antiguos. No obstante, el Corán afirma que, a pesar de todo, poseen algo de la verdad de las palabras de Jesús.       

 1.3.13.4             Vigencia de la Tora y el Evangelio tras la Revelación del Corán

Las razones que hemos expuesto indican que la Torá y el Evangelio no deben seguir siendo observados. Y ello no se debe únicamente a que estos Libros fueron revelados para unas épocas y unos pueblos determinados (incluso aunque consideráramos que su contenido no hubiera sido tergiversado), sino también a que fueron abrogados tras la revelación del Corán. Se debe obrar únicamente de acuerdo con lo que el Corán afirma y, por esa razón, el Profeta Muhammad dijo que «cualquier judío o cristiano de esta época que oye mi llamada y se muere sin creer en mí pertenecerá al infierno»[195].

 1.3.14                     Cuarto tema. Creer en los Mensajeros

En este tema analizaremos a las siguientes secciones:

·       Qué se entiende por profecía y por Mensaje.

·       La realidad en torno a los Profetas y Mensajeros y su infalibilidad.

·       El Sello de la Profecía.

 1.3.15                    Qué se entiende por profecía y por Mensaje

 1.3.15.1            ¿Qué significa Profecía y Mensajero?

En árabe el término Profecía es nubuwwah y se le atribuyen tres posibles formas etimológicas:

1. Proviene de naba, que significa noticia de gran envergadura y resonancia, de manera que nubuwwah significa anuncios.

2. Proviene de nabawah, que significa altura, de manera que nubuwwah significa elevación de rango.

3. Proviene de nabi, que significa camino, de manera que nubuwwah es el camino para llegar a Dios, Todopoderoso[196].

La profecía se refiere a todo eso, pues es anuncio, noticia de gran envergadura y resonancia que Dios da a sus siervos a través de Sus Profetas que gozan de esta elevación de rango propia de ellos y conducen al camino de Dios. Pese a ello, nos inclinamos hacia el primer acercamiento etimológico que relaciona el término con naba (noticia de gran envergadura y resonancia) debido a que encontramos en el Corán variadas aleyas que relacionan nubuwwah con naba, pues confirman que es el Profeta quien comunica lo que Dios quiere decir a sus siervos[197]:

¡Leal Profeta! Informa a todos mis siervos de que soy Indulgentísimo y Misericordiosísimo y de que perdono los pecados de los arrepentidos que creen y practican el bien. (15: 49)

Recuerda aquella ocasión en la que el Profeta contó a una de sus esposas un secreto. Cuando ella lo desveló a otra, Dios hizo saber a Su Profeta la divulgación del secreto; éste expuso a su esposa parte de ello y le escondió (por generosidad) otra parte. Cuando el Profeta le habló de ello, ella dijo: ¿Quién te lo hizo saber?, él dijo: Me lo hizo saber El que todo lo sabe, Aquel de Quien nada se puede ocultar. (66: 3)

La palabra Mensajero en árabe es Rasul y proviene de Rasala que tiene el sentido de orientar sin parar (se puede decir, por ejemplo, que «la leche rasala» en el sentido de que sale sin cesar). Mensajero es, entonces, el que orienta a las personas o el que recibe la revelación divina constantemente[198].

Desde la óptica islámica, la Profecía es lo que sucede cuando Dios elige a un hombre para recibir revelaciones divinas y transmitirlas a otras personas. Y lo que el Profeta transmite es el Mensaje, independientemente de la diferencia que hay entre Profeta y Mensajero que expondremos a continuación[199].

 1.3.15.2            Diferencia entre Profeta y Mensajero

Hay muchas apreciaciones y críticas en torno a las definiciones de Profeta y de Mensajero, aunque suelen coincidir en que todos los Mensajeros son Profetas, pero no todos los Profetas son Mensajeros.

Aunque los sabios no alcanzan un consenso absoluto, se puede decir de manera general que un Profeta es quien debe advertir a su gente sobre la aplicación de una legislación anterior; quizá tenga el cometido de exhortar a las personas acerca del cumplimiento de dicha legislación, o quizá deba transmitir ciertos preceptos divinos acerca de ella. Éste es el caso de los Profetas de los hijos de Israel, pues ninguno trajo una nueva legislación, sino que todos seguían la Torá y tenían la misión de renovar las enseñanzas de los Mensajeros anteriores.

Por su parte, el Mensajero es aquel que Dios ha enviado con la misión de transmitir una legislación a ciertas personas que la desconocen; independientemente de si esta legislación es realmente nueva o simplemente es desconocida para estas personas, e independientemente de si el Mensajero transmite toda una nueva legislación o simplemente un cambio de algunas reglas establecidos por la legislación anterior[200].

 1.3.15.3            Pruebas de la Profecía

La Profecía es un gran mandato divino cuya veracidad se demuestra mediante muchas pruebas, de tal manera que si un mentiroso dijera que es Profeta sin serlo, antes o después Dios mostraría su mentira con escándalo ante la gente.

Entre las pruebas que prueban la autenticidad de una Profecía están las señales que denominamos milagros y la propia persona de Profeta, el cual acomete grandes obras, tiene modales intachables, le precede una gran reputación y transmite confianza y veracidad.

Estas son, pues, las características de los Profetas que reciben revelaciones divinas y son auxiliados por Dios. Más adelante ahondaremos en este tema cuando tratemos los milagros de los Mensajeros.

 1.3.16                    La realidad en torno a los Profetas y Mensajeros y su infalibilidad

 1.3.16.1            Beneficios relacionados con la fe en ellos

Los Profetas y Mensajeros reciben un encargo de Dios, pero no poseen ni señorío divino ni cualidades divinas. Son personas que tienen características y necesidades humanas (enfermedades, sueño, muerte, hambre, sed, etc.), aunque se diferencian de la gente ordinaria porque son los adoradores de Dios por excelencia; y por ese motivo Dios los alaba y los elogia de la siguiente manera:

(Sobre Noé) Era un siervo agradecido. (17: 3)

(Sobre Muhammad) Es Él Quien reveló a Su siervo Muhammad el Corán como discernimiento entre la verdad y la falsedad para que fuese amonestador y una advertencia para la humanidad. (25: 1)

(Sobre Abraham, Isaac y Jacob) Y recuerda a nuestros siervos Abraham, Isaac y Jacob. Ellos tenían firmeza en la religión y en el mundo terrenal, además de ser clarividentes. Fueron favorecidos con un mérito: recordar siempre la otra Morada y hacérsela recordar a la gente. Nosotros los consideramos entre los predilectos elegidos. (38: 45-47)

(Sobre Jesús) Jesús no es sino un siervo al que agraciamos por la profecía, y pusimos como ejemplo (por haber sido creado sin padre) ante los hijos de Israel, para que meditaran sobre nuestro poder. (43: 59)

Los Mensajeros son las mejores personas, pero recibir el Mensaje Divino es una elección del Señor que no depende del esfuerzo personal que cada uno de nosotros haga.

 1.3.16.2            Infalibilidad de Profetas y Mensajeros

Hay unanimidad entre los sabios del Islam acerca de la infalibilidad que todos los Profetas y Mensajeros de Dios tienen a la hora de hacerse cargo del Mensaje divino y trasladarlo a otras personas. Los Profetas y Mensajeros transmiten el deseo divino tal cual les ha sido revelado, sin añadir ni aportar nada nuevo. En efecto, Dios se encargó de que el Profeta Muhammad, la paz sea con él, no olvidase nada de lo revelado:

Haremos de ti, Muhammad, un recitador inspirado, sin que olvides lo que hayas memorizado. Salvo lo que disponga Dios que olvides; (...) (87: 6-7)

Los Mensajeros son infalibles y no ocultan nada de lo revelado, pues ello constituiría traición a Dios. Εso es imposible para los Mensajeros, pues aunque poseen características humanas, éstas no perjudican su infalibilidad:

(…) si él [Muhammad] nos atribuyese algo que no fuese una transmisión nuestra (es decir: si forjara él una aleya) lo tomaríamos por su derecha fuertemente para luego cercenarle la vena yugular y así moriría inmediatamente. (69: 44-46)

Abraham, por ejemplo, sintió miedo cuando vio que los ángeles que hospedaba no movían sus manos hacia la comida que les había ofrecido. Moisés, la paz sea con él, se encolerizó al ver que su pueblo estaba adorando al becerro de oro, y su enfado le hizo tirar al suelo las tablas de los mandamientos, y agarrar con ira a su hermano porque creía que éste había actuado negligentemente.

Sin embargo, aunque el Profeta nunca olvidó nada del Mensaje divino o de los asuntos del Islam, en una ocasión olvidó una parte de la oración cuando estaba en pleno rezo[201]. El Mensajero de Dios explicó que él era humano, y que era natural que en ocasiones olvidara algo, y dijo «soy humano y olvido como vosotros, si eso me sucede, pues recordadme lo que haya olvidado»[202].

No obstante, en caso de que los Profetas se equivoquen en cosas como, por ejemplo, impartir justica entre la gente, Dios los corrige prontamente y los conduce hacia la verdad; de tal manera que después de la corrección divina, se hacen mejores que antes.

Ahora bien, por cuanto respecta a vicios y pecados capitales, los Profetas y Mensajeros son infalibles[203].

 1.3.16.3            Qué implica creer en los Mensajeros

Creer en los Mensajeros implica estos cuatro aspectos:

1.                Creer que su Mensaje es la verdad pura que emana de Dios, enaltecido sea su nombre. No creer en uno solo de los Mensajes divinos es como no creer en ninguno. Por esa razón el Corán dice que «el pueblo de Noé desmintió a los Mensajeros» pues, aunque la gente de Noé había refutado sólo a uno de ellos (al propio Noé), Dios consideró que refutaban a todos los Mensajeros.

2.                Creer tanto en los Mensajeros cuyos nombres conocemos (Muhammad, Abraham, Moisés, Noé, Jesús, etc.), como en aquellos de los que desconocemos los nombres, porque el Señor afirma que:

¡Muhammad!, antes de ti, hemos enviado Mensajeros; de algunos te hemos hablado, de otros no. (40: 78)

3.                Creer en los relatos verídicos que ellos nos han transmitido.

4.                Aplicar la legislación del último de ellos que es Muhammad, la paz sea con él, y que fue enviado a toda la humanidad, tal y como afirma el Corán:

¡Por tu Señor!, nunca serán creyentes, seguidores de lo justo, sometidos a la verdad hasta que te tomen como juez en sus disensiones, acepten tu sentencia sin angustia alguna, y se sometan espontáneamente a ti; como se someten los verdaderos creyentes. (4: 65)

 1.3.16.4            Beneficios relacionados con la creencia en los Profetas y en los Mensajeros

La creencia en los Profetas y Mensajeros nos aporta muchos beneficios, entre los de destacamos los siguientes:

1.                Comprender la Misericordia de Dios, pues nos ha enviado a Sus Profetas y Mensajeros para conducirnos de las tinieblas a la luz, y para enseñarnos la verdadera senda de la adoración a Dios, a la que no podemos llegar por nosotros solos.

2.                Agradecimiento a Dios por el cuidado dado a los hijos de Adán.

3.                Aproximarse más a Dios a través del amor a los Profetas y Mensajeros, pues ellos cumplen todo aquello que Dios les ordena[204].

 1.3.17                    El Sello de la Profecía

El Sello de la Profecía es la finalización del envío de Mensajes Divinos a las personas. El último de los Mensajes fue el que nos transmitió Muhammad, la paz sea con él, y la revelación celestial concluyó con su muerte. Esta creencia es fundamental para el Islam, y quien dice lo contrario no es creyente y refuta al Profeta, tal y como argumentan el Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios:

Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, para que no pudiese casarse con su ex esposa, ya divorciada, sino que es el Enviado de Dios, y el Sello de los Profetas. Tenía que llevar a cabo su misión, sin tener miedo a nadie. Dios sabe de todo. (33: 40)

No habrá pues Mensajero ni Profeta alguno después de Muhammad. Así lo aseveraron los exégetas del Corán, desde los comienzos del Islam hasta hoy. Ahora bien, esta realidad se confirma también por medio del raciocinio, pues hay aleyas que afirman que el Mensaje del Profeta y el Corán son para todo el mundo:

Muhammad, di a la gente: soy Mensajero de Dios para todos. (7: 158)

¡Profeta!, di a los que te desmienten y piden algo que corrobore tu misión: ¿Cuál es el testimonio fidedigno para creerlo? Y di: Ciertamente Dios es el Testigo Supremo entre vosotros y yo acerca de la autenticidad de lo que os traigo; este Corán me fue revelado como prueba de mi veracidad para amonestaros con él, tanto a vosotros como a quienes tengan conocimiento de él; es la prueba irrefutable de la verdad absoluta, porque sois incapaces de traer algo que se le asemeje. Y pregúntales: ¿Osaríais aseverar que existen otras divinidades copartícipes de Dios? Y diles: Yo no testimonio esto. Ciertamente el único que es digno de ser adorado es Dios y no me considero responsable de los ídolos copartícipes que Le atribuís. (6: 19)

El Profeta Muhammad puso énfasis en el tema del Sello de la Profecía, como atestigua la Sunnah. El Mensajero confirmó en múltiples ocasiones (públicas y privadas) que el ciclo del Mensaje divino había sido completado. Al examinar la Sunnah, encontramos muchos hadices (los cuales son mutawatir, es decir, de transmisión ininterrumpida[205]) que confirman el Sello de la Profecía, pero a modo de ejemplo bastará con uno solo:

Habrá en mi nación mentirosos que dirán ser Profetas. Pero sabed que yo soy el último Profeta y no habrá más Profetas después de mí[206].

 1.3.17.1            ¿Qué se entiende por milagro, hecho prodigioso y asunto diabólico?

Cuando hablamos de milagro, de hecho prodigioso (karamah) y de asunto diabólico nos referimos a tres tipos de acciones que están fuera de lo común[207] y que pasamos a definir a continuación

·                   Los milagros son actos sobrenaturales realizados por Dios para apoyar a su Profeta y teniendo al propio Profeta como intermediario.

·                   El karamah (hecho prodigioso) es un tipo de milagro mediante el que Dios realiza actos prodigiosos de carácter religioso o mundano para favorecer al Profeta. Pero se diferencian de los milagros de los que acabamos de hablar, en que no tienen como intermediarios a Profetas, sino a personas muy piadosas que siguen de cerca la fe y la legislación islámica (se las denomina awliya, cuyo singular es wali).

·                   Los asuntos diabólicos son también hechos sobrenaturales, pero en este caso se atribuyen a personas muy alejadas de la religiosidad y de la verdad, que se encuentran llenas de pecados. Son en realidad artimañas de los demonios con las que pretenden alejar a la gente del camino de Dios. Entre algunos de estos asuntos diabólicos está, por ejemplo, el hecho de que se metan dentro de los ídolos y que conversen con los que los adoran, o que eleven por los aires a una persona perversa, etc.

 1.3.17.2            Pretensión de ser Profeta

En los primeros años del Islam, pero también en los tiempos modernos, aparecieron ciertos falsos profetas que reunían algunas características comunes como son la ignorancia, el fanatismo (tribal y nacional) y la ira propia de judíos y cristianos. Veamos a continuación algunos de estos falsos profetas:

·                   En los comienzos del Islam destacan las figuras de: Al Aswad Alansi, Tulaihah Ibn Juwailid, Musailamah y Sayyay Attaghlibiyyah.

·                   En la época omeya y abasida aparecieron: Al Mujtar Ibn Ubaid, Al Hariz Ibn Said, Bayan Ibn Samman, Al Mughirah Al Ayyly, Abu Aljttan Alasady y Ali Ibn Al Fadl Al Humalry.

·                   En la época contemporánea han aparecido otros tantos tales como: Muhammad Ibn Ali Ash-SHirazzi, líder del movimiento Babiyyah; Husain Ibn Ali Almazandarani, líder del Behaísmo; y Ahmad Alqadiani, líder del movimiento Alqadianiyah.

El tema de los falsos profetas está muy alejado del enfoque de nuestra investigación, de manera que lo que hemos dicho sobre ellos bastará a modo de aproximación[208].

 1.3.17.3            Características de nuestro Profeta Muhammad

Se ha hablado muchísimo de las características del Profeta Muhammad, por lo que a continuación nos limitaremos a exponer lo más destacado:

1.                Su Mensaje es universal. Todos los Profetas anteriores habían sido enviados a un determinado pueblo, pero Muhammad es universal[209]:

Profeta, di a la gente: Es cierto que yo soy el Enviado de Dios a todos vosotros, sin discriminación alguna entre el árabe y el no árabe, ni entre el negro y el blanco. (7: 158)

Todos los Profetas fueron enviados específicamente a un pueblo, yo he sido enviado a todo el mundo[210].

2.                El propio Dios se encargó de hacer triunfar la religión que el Profeta Muhammad transmitió:

Él es quien tomó a su cargo de completar Su luz enviando a Muhammad con las pruebas y las evidencias de la verdadera religión: el Islam, para hacerla prevalecer sobre todas las demás religiones anteriores; aunque ello disguste a los idólatras, Dios hará prevalecer el Islam con toda seguridad. (9: 33)

3.                Dios es Quien protege el Corán que nos comunicó el Profeta Muhammad:

Para que la exhortación del Profeta tenga vigencia hasta el Día de la Resurrección, no enviamos a los ángeles, sino que revelamos el Corán, cuya advertencia será perdurable, y somos sus custodios de manera que no sufra ni alteración, ni tergiversación hasta el Día de la Resurrección. (15: 9)

4.                La religión del Profeta Muhammad es completa y apta para toda época y todo tiempo.

Hoy os he completado las prescripciones de vuestra religión, he culminado el mensaje con mis mercedes y he elegido el Islam como vuestra religión. (5: 3)

5.                El Profeta fue temido por el enemigo incluso estando a un mes de distancia del mismo.

Tuvo derecho a obtener el botín de guerra y toda la tierra es mezquita para él; por esa razón, cuando llega la hora del rezo el musulmán puede rezar allí donde se encuentre[211].

6.                Es el que tendrá más seguidores el día del Levantamiento.

7.                Intercederá a nuestro favor el día de la Resurrección.

8.                Es el primero en entrar en el Paraíso y su nación también será la primera.

9.                Etc.

 1.3.18                     Quinto tema. Creer en el Día Final

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       Creer en el Último Día (al-Yaum al-Ajir).

·       El Soplo en el Cuerno.

·       La Resurrección.

·       El Levantamiento, las Cuentas, la Balanza y los Registros de las Obras.

·       El Estanque del Profeta (el Haud) y el Sendero (el Sirat).

·       El Paraíso y el Infierno.

 1.3.19                    Creer en el Último Día (al-Yaum al-Ajir)

Creer en el Último Día (al-Yaum al-Ajir) conlleva creer en todo lo que guarda relación con este tema, como, por ejemplo: las señales de la llegada de la Hora; la muerte y lo que viene después; todo lo relacionado con lo que le sucede al muerto dentro de su tumba; el castigo y la dicha en la tumba; el Soplo del Cuerno; la salida de la gente de sus tumbas; la recompensa divina; las Cuentas. Y más cosas, como creer en los difíciles momentos del Día de la Resurrección; en los detalles de la propia Resurrección; en los Registros donde se anotan las obras de las personas; en la Balanza; en el Sirat; en el Puente; en el Estanque del Profeta (el Haud); en la Intercesión, etc. Y, por supuesto, supone creer en el Paraíso y sus dichas, y que la mayor de todas ellas es en contemplar el rostro del Señor, enaltecido sea su nombre. Pero también supone creer que los pecados de los incrédulos conllevan la retirada de la misericordia de Dios y que serán castigados en el fuego infernal[212].

 1.3.19.1            La importancia de creer en el Último Día

Creer en el Último Día es de vital importancia, por las razones que destacamos a continuación:

1-               Es uno de los seis pilares de la fe. En el célebre hadiz de Gabriel se lee:

Fe significa creer en Dios, Sus Ángeles, Sus Mensajeros, Sus Libros, el Último Día, y creer en el Decreto (Qadr), tanto si es positivo como negativo[213].

2-               Los textos islámicos repiten continuamente el lazo que une la creencia en el Último Día con la creencia en Dios.

3-               El Corán alaba a quienes creen en ese día y amenaza a los incrédulos:

Los creyentes son aquellos que (…) tienen certeza en la otra Vida y lo que hay en ella como recompensa y castigo. (27: 3)

[Los incrédulos] (…) no creen en la otra Vida ni lo que acontecerá en ella. (11: 19)

4-               Los muchos nombres con los que se hace referencia al Último Día. Este punto tiene mucha importancia, como explica Al Qurtubi:

En el habla de los árabes, los objetos que son trascendentes tienen muchos nombres ¿Acaso no lo veis en la importancia que la espada tiene para ellos? Por ser tan trascendente, la espada tiene quinientos nombres. La importancia y la trascendencia propia del Último Día (al-Yaum al-Ajir), hace que le fueron dados muchos nombres y epítetos[214].

 1.3.19.2            Beneficios relacionados con la creencia en el Último Día

Creer en el Último Día es muy beneficioso tanto para la comunidad como para el individuo. Veamos, pues, algunos de estos beneficios:

1.                Cumplir con una adoración divina, puesto que creer en el Último Día lo es.

2.                Incrementar la fe. Como es sabido, creer en el Último Día es uno de los seis pilares de la fe. Por esa razón, cada vez que el musulmán ahonda en el tema, aumenta su fe.

3.                Revivir dentro de nosotros el anhelo y el temor. Creer en el Último Día nos lleva a obrar bien para ganar la complacencia divina y nos aleja de los pecados por temor al castigo.

4.                Interiorizar el favor de Dios, Su Justicia y Su Sabiduría para con nosotros, pues gracias a ello Dios juzga con justicia entre sus siervos.

5.                Ser moderado tanto en los momentos de prosperidad como en momentos difíciles. El creyente no se excede en los momentos de prosperidad, sino que da gracias a Dios; tampoco se desespera en los momentos difíciles y se aferra a la paciencia. El Profeta Mohammed (Saaw) dijo:

Qué sorprendente es la situación del creyente, todos sus asuntos son un bien para él. Cuando le acontece algo que le produce alegría da las gracias a Dios por ello y es recompensado; y cuando le sucede algo que lo entristece, lo supera con paciencia y resignación, y también es recompensado por ello. Y esto sólo ocurre con el siervo creyente[215].

6.                Gozar de buenos modales. El musulmán aprende a ser generoso y dadivoso porque sabe que lo que él ofrece ahora, lo encontrará pronto y en la Otra vida. Por eso, puedes ver al musulmán haciendo obras de caridad y gastando con generosidad algo del poco dinero que posee.

7.                Garantizarle el consuelo y la tranquilidad al creyente que no alcanza algo en esta vida. El creyente no se desespera por lo que no puede lograr en este mundo, porque sabe que en la Otra vida lo encontrará todo[216].

A continuación hablaremos con más detalle de lo que sucederá el Día del Juicio Final.

 1.3.20                    El Soplo en el Cuerno

El Corán dice que «se soplará en el Cuerno» (18: 99)[217] en referencia al acto que ejecutará Israfil, uno de los ángeles que llevan el trono, en el momento indicado el Día de la Resurrección[218]. El Soplo en el Cuerno está acreditado por el Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios. Así, el Corán dice:

En verdad se soplará el cuerno y morirá todo lo que hay en los Cielos y en la Tierra, con la excepción de quien Dios quiera; después se soplará nuevamente y verás que todos saldrán de sus tumbas a la espera de su destino. (39: 68)

Por su parte, el Sahih de Muslim nos informa de qu el Profeta dijo lo siguiente:

Se soplará en el cuerno. Al escucharlo, toda persona se estremecerá y todo el mundo perecerá. Luego, lloverá abundantemente, de la lluvia saldrán los cuerpos de la gente. Después, se soplará nuevamente y verás que todos saldrán de sus tumbas a la espera de su destino[219].

·

Habrá dos soplos, el de la muerte y el de la resurrección:

a. El soplo de la muerte. Este soplo se llama el estremecedor, el de la muerte y el del grito y lo realizará el ángel Israfil. En cuanto él sople todo el mundo perecerá y la tierra se estremecerá y las rígidas y firmes montañas se convertirán en arena amontonada y dispersa. Sucederá todo lo que está explicado en la Sura Al Infitar y en la Sura Attakwir.

b. El soplo de la resurrección. Este soplo se llama también soplo fragoroso y en cuanto sea emitido todos saldrán de sus tumbas a la espera de su destino.

Hemos de indicar que algunos sabios opinan que son tres soplos: a) El soplo Estremecedor, sin muerte; b) El soplo de la Muerte; y c) El soplo de la Resurrección[220]. No obstante, esta pequeña diferencia no afecta en nada ni a la importancia ni al resultado del Soplo del Cuerno.

 1.3.21                    La Resurrección

El Islam entiende la Resurrección como la revivificación de los muertos el Día de la Resurrección para ser juzgados

 1.3.21.1            Pruebas que confirman la Resurrección

El Libro de Dios, la Sunnah, el Consenso de los Sabios, la mente y la naturaleza innata acreditan y confirman la Resurrección, pues es lógico y natural que Dios juzgue a las personas y que las recompense o las castigue.

 1.3.21.1.1    Pruebas que se encuentran en el Corán y en la Sunnah

Los argumentos y pruebas son innumerables, pero centrémonos por el momento en lo que dice el Corán:

Después de todo lo expuesto acerca de vuestro origen, hijos de Adán, sin duda moriréis. Después seréis resucitados para el Juicio Final, el Día de la Resurrección. (23: 15-16)

¿Pensabais erradamente que os habíamos creado en vano, sin prudente sabiduría, y corrompisteis la tierra creyendo que jamás retornaríais a Nos para ser juzgados? ¡No! (23: 115)

Los incrédulos alegan falsamente que no serán resucitados después de su muerte. Muhammad, diles que no es como ellos dicen: Juro por mi Señor que seréis resucitados después de la muerte y seréis informados de todo lo que hicisteis en esta vida y luego seréis retribuidos por ello. La Resurrección, la rendición de cuentas y la Retribución son muy fáciles para Dios. (64: 7)

En la Sura de la Vaca tenemos cinco ejemplos en los que Dios hizo que Sus siervos vieran cómo resucitaba a los muertos:

1-               La gente del pueblo de Moisés, la paz sea con él, dijeron a su Profeta que no le creerían hasta ver a Dios, así que Él los hizo perecer. El Corán narra el suceso de la manera siguiente:

Y recordad cuando dijisteis a Moisés: No haremos ante ti ninguna profesión de fe hasta que veamos a Dios claramente con nuestros ojos, sin que nada nos Lo oculte; y así cayó sobre vosotros un rayo y fuego desde el Cielo que os aterrorizaron y fue un castigo por vuestra obstinación y vuestra iniquidad y por exigir lo que es imposible que ocurra, para satisfacer vuestro deseo; comprobasteis y visteis vuestra nefasta situación y lo que os alcanzó de desgracia por los efectos del rayo. (2: 55)

2-               Los hijos de Israel polemizaban sobre un asesinato, Dios les ordenó sacrificar una vaca y golpear al muerto con una parte de ella. Lo hicieron y el muerto se levantó y les habló del asesino.

3-               Dios hizo morir a todos los que salieron de sus casas por miedo a la muerte, pero luego los devolvió a la vida.

4-               Un individuo llegó a una ciudad derruida, con sus viviendas derrumbadas y sus pobladores aniquilados, y se preguntó: «¿Qué hará Dios para revivir a todos estos muertos?». Dios le dio muerte y lo dejó en tal estado cien años, luego lo resucitó para mostrarle la facilidad de la resurrección y eliminar su incredulidad acerca de ello.

5-               Abraham dijo «Señor mío, hazme ver cómo revives a los muertos», y su Señor le inquirió respecto a su fe en la revivificación de los muertos, a fin de que Abraham en su respuesta confirmara la eliminación de toda duda respecto a su creencia. Dios le dijo:

Toma cuatro aves vivas y tenlas contigo para identificarlas y reconocerlas claramente, luego sacrifícalas y divídelas en partes, y coloca sobre cada uno de los montes circundantes una parte de ellas, luego llámalas y verás que vienen volando hacia ti dotadas de vida como antes, y has de saber que nada es impedimento para Dios. Él posee la más efectiva sabiduría en toda cuestión.

Por su parte, el Profeta Muhammad dice que «el día de la Resurrección, la gente será resucitada descalza e incircuncisa».

 1.3.21.1.2    Pruebas mentales

Las pruebas mentales se dividen en dos grupos:

a. Dios puede resucitar con facilidad lo que Él mismo ha creado.

Dios ha creado los cielos, la Tierra, los seres humanos y todo lo que existe sin un modelo previo y es capaz de resucitarlo todo. El Corán dice:

Dios, Altísimo, es Quien crea a los humanos sin ejemplo anterior y, después de muertos les hace vivir de nuevo, siendo la resurrección más fácil que la creación. Dios merece la calificación ideal que prueba Su poder absoluto y Su sabiduría tanto en los Cielos como en la Tierra. (30: 27)

No Nos es dificultosa su evidencia, pues Nos iniciamos su creación, y así como los creamos en un principio, de igual modo los recrearemos. Hemos prometido esto con promesa de verdad, pues siempre concretamos lo que prometemos hacer. (21: 104)

Dios ha contestado al hombre que dudaba sobre el tema de la Resurrección diciéndole:

Muhammad, Dile: Les dará vida Quien les creó por primera vez; El que pudo hacerlo de la nada, lo puede hacer otra vez; es Sabio, nada le es difícil y reunirá todas las partes dispersas. (36: 79)

b. Dios revivifica la tierra árida.

Vemos que la tierra árida sin verdor alguno se vuelve verde rápidamente cuando recibe las lluvias. Dios es Quien dio vida a esta tierra y es capaz de revivir a los muertos. El Corán dice:

Entre Sus maravillas está lo siguiente: que tú ves la tierra árida y cuando hacemos descender las aguas, se alegra, y sobre ella se agitan las plantas. Quien revive la tierra, después de muerta, es capaz de revivir a los muertos. Porque es Todopoderoso. (41: 39)

Hicimos bajar del cielo agua que trae mucho bien y beneficios; con esa agua hicimos brotar jardines con árboles, flores y frutas; y hacemos brotar con ella los granos de siembra que son cosechados. Las palmeras, que parecen elevarse hasta el cielo, cuyos racimos están cargados de frutos. Los hicimos brotar para alimento de nuestros siervos y dimos vida a la Tierra yerma cuyas plantas estaban secas; es así como los muertos saldrán de las tumbas el Día de la Resurrección. (50: 9-11)

 1.3.21.2            El lugar que ocupa la Resurrección en la fe del musulmán

Creer en la Resurrección es creer en el Día Final y en lo no-visto. Dios habla de este tema y nos aclara su importancia en muchas aleyas del Sagrado Corán (algunas de las cuales ya hemos visto). Asimismo, elogia la postura de quienes creen en la Resurrección y rechaza a quienes la refutan.

 1.3.21.3            Los desmentidores de la Resurrección

Negar la resurrección es renegar de la fe, y la persona que niega la Resurrección es considerada Kafir. Con respecto a ellos Dios dice lo siguiente:

Los incrédulos alegan falsamente que no serán resucitados después de su muerte. Diles, Muhammad, que no es como ellos dicen: Juro por mi Señor que seréis resucitados después de la muerte y seréis informados de todo lo que hicisteis en esta vida y luego seréis retribuidos por ello. La Resurrección, la rendición de cuentas y la Retribución son cosas muy fáciles para Dios. (64: 7)

Abu Hurairah, que Dios esté complacido con él, reproduce las palabras de Dios tal como las recoge el Profeta:

El hijo de Adán me ha desmentido y no tenía que hacerlo. Me ha insultado y no tenía que hacerlo. En cuanto a lo primero, el hijo de Adán dijo: Yo no le voy a resucitar. Sabed que eso es cosa fácil para Mí. En cuanto al insulto se trata, el hijo de Adán dijo que Dios ha engendrado. Sabed que soy Único, eterno, no he tomado a nadie como hijo, ni poseo padre ni madre; no hay nada ni nadie semejante a Dios[221].

 1.3.22                     El Levantamiento, las Cuentas, la Balanza y el Registro de las Obras

 1.3.22.1            El Levantamiento

Alquiyamah (Levantamiento) deriva lingüísticamente del verbo qama que significa levantarse. Es uno de los nombres del Día Final pero se desconoce con exactitud la razón por la que se emplea como sinónimo del Día Final; con respecto a ello hay cuatro opiniones principales:

a- Porque el término contiene las connotaciones necesarias.

b- Porque ese día las personas salen de sus tumbas.

c-  Porque ese día las personas se levantan tras recibir la orden de Dios.

d-  Porque ese día el Arcángel Gabriel y los otros ángeles se alinean humildemente[222].

 1.3.22.1.1    Importancia del Día Final

La importancia del Día Final es tremenda, es un día simultáneamente grandioso, pavoroso, grave, largo, etc., como se atestigua a continuación:

Es un día cuya duración es de cincuenta mil años terrenales. (70: 4)

Por cierto que esos incrédulos aman la vida mundana y la prefieren al Más Allá, abandonando tras sus espaldas un día grave por sus dificultades, terriblemente atemorizador, pero no hacen aquello que puede salvarles de ello. (76: 27)

¿No piensan estos mermadores que serán resucitados en un día aterrador? (83: 4-5)

En ese día terrible si una madre está amamantando a un niño, lo apartará de sus senos y dejará de hacerlo, y si hay una embarazada, el miedo y el terror harán que aborte. La mirada de la gente será errática y sus pasos vacilantes, como si estuvieran borrachos. Ese día no importará el linaje que las personas tuvieran en vida. Los incrédulos lo ofrecerán todo para salvarse, pero no lo conseguirán.

 1.3.22.1.2    La aproximación del sol

El sol se aproximará hasta menos de dos kilómetros y su fuerza será terrible; nuestros antecesores dicen que «si el sol saliese hoy como sucederá el Día del Levantamiento, la tierra se quemaría, las rocas se derretirían y los ríos se secarían». El calor del sol hará sudar a mucha gente en un grado que dependerá de los actos que hayan cometido en vida[223]. Habrá personas que quedarán empapadas hasta los pies, otras hasta las rodillas, otras hasta el pecho y otras incluso hasta el cuello. Está todo anotado en el libro titulado Sahih y en otros libros[224].

 1.3.22.1.3    La gente que tendrá sombra el Día del Levantamiento

No obstante, el Profeta nos advierte de que Dios protegerá con Su Sombra a aquellos que hayan cometido buenas obras en vida[225]:

Hay siete clases de personas a las que Dios protegerá con Su Sombra en el día que no habrá más sombra que la Suya: A los gobernantes justos; a los jóvenes que dedican su juventud a la adoración de Dios; a los hombres cuyos corazones están ligados a las mezquitas; a los hombres que se aman el uno al otro por Dios, por su causa se visitan y por Él se despiden; a los hombres que dan generosamente de tal modo que su mano izquierda no se entera de lo que da su mano derecha; a los hombres a quienes mujeres bellas y de alto rango intentaron seducir pero ellos respondieron que temían a Dios; a los hombres que recuerdan a Dios en su soledad y sus ojos derraman lágrimas[226].

 1.3.22.2            Las Cuentas

Etimológicamente Al Hisab (las cuentas) derivan de hasaba, que quiere decir contar y enumerar[227]. Desde un punto de vista islámico, la Cuenta es la enumeración y comunicación a cada uno de los siervos de los actos buenos y malos que haya realizado durante su vida mundana[228].

 1.3.22.2.1    Pruebas que acreditan las Cuentas[229]

Las Cuentas quedan acreditadas por el Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios. El Corán nos dice lo siguiente:

Ciertamente con la muerte y la Resurrección retornarán a Dios. Luego pertenece sólo a Dios juzgarlos y castigarlos. (88: 25-26)

Por lo que a la Sunnah respecta, vemos que el Profeta Muhammad decía durante su oración: «Dios, júzgame de un modo fácil». Aishah, que Dios esté complacido con ella, le preguntó: «¿Cuál es el modo fácil?». Y el Profeta contestó: «que cuando se mire en el registro del siervo, el registro se cierre sin juicio alguno y el siervo sea así perdonado por Dios»[230].

En los dos libros Sahih, Aishah afirma que el Profeta dijo: «Quien sea llamado a rendir cuentas el Día de la Resurrección, será castigado». Aishah replicó: «¿Acaso Dios, altísimo sea, no dijo: “A quien le sea entregado el registro de sus acciones por la diestra, será juzgado con dulzura (84: 7-8)?». El Profeta respondió: «Se refiere a la propia entrega del registro y nada más; pero si se llega a interrogar acerca de los asuntos anotados en los registros, el siervo perecerá»[231].

Por su parte, el Consenso de los Sabios presenta unanimidad acerca de la rendición de Cuentas.

La Rendición de Cuentas es, además, un asunto que la propia lógica humana ratifica, pues es sabido que Dios ha revelado Libros Sagrados, ha enviado Profetas y Mensajeros y ha ordenado que sus siervos cumplan con las enseñanzas divinas. Pero nada de todo ello tendría sentido si no hubiera Rendición de Cuentas, se trataría de una banalidad que Dios, enaltecido sea Su nombre, nunca cometería; algo que el Corán indica explícitamente:

La sentencia de Dios, el Día del Juicio Final, será equitativa y precisa. Preguntaremos a las personas a quienes los Mensajeros fueron enviados si recibieron el mensaje y con qué respondieron a los enviados. Asimismo, preguntaremos a los enviados: ¿Transmitisteis lo que vuestro Señor os ha revelado? ¿De qué manera os han contestado vuestros pueblos? Les informaremos a todos, con veracidad, de todo cuanto hicieron porque hemos registrado todas sus obras, pues en todo momento estuvimos entre ellos y sabíamos lo que estaban haciendo. (7: 6-7)

 1.3.22.2.2    ¿De qué manera será la Rendición de Cuentas?

Los textos afirman que la humanidad al completo se presentará ante Dios y Él hará que todos sean conscientes de lo que hicieron durante su vida terrenal; les mostrará los pecados y actos indebidos que cometieron y ellos los confirmarán. Y llevará a cabo este proceso con los que fueron creyentes y con los que no lo fueron, con los pecadores y con los aplicados en la fe y les informará del castigo o de la recompensa de sus obras. Las Cuentas incluyen todo lo que Dios dirá a Sus siervos y las explicaciones que ellos darán.

 1.3.22.2.3    Tipos de Cuentas

Habrá Cuentas fáciles y difíciles. Habrá reproches. Habrá perdón divino. Habrá recompensas y castigo. Todo lo hará Dios, enaltecido sea Su nombre, Clemente y Misericordioso.

 1.3.22.2.4    Las bases sobre las cuales se realizarán las Cuentas.

Si Dios, Altísimo sea, castigara a todos sus siervos no estaría haciendo injusticia alguna, puesto que es Soberano y Dueño de todo, incluso de sus siervos. Pese a ello, Dios juzgará acorde con Su sabiduría y con ciertas reglas que Él ha indicado en varias ocasiones. De todas ellas, a continuación mostraremos las siguientes:

a-    Habrá plena justicia, sin la más mínima transgresión.

b-   Nadie será juzgado por los pecados de otra persona.

c-    Se expondrán todas las obras cometidas por las personas.

d-   Se multiplicarán las buenas obras.

e-    Habrá testigos en contra de los hipócritas e incrédulos[232].

 1.3.22.2.5    ¿A quién afecta la Rendición de Cuentas?

La Rendición de Cuentas afecta a todos los seres humanos, con excepción de los setenta mil que fueron excluidos por el Profeta en su hadiz. El Imán Al-Bujari narró en su Sahih de Ibn Abbas, que Dios esté complacido con él, que el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

Me fueron mostradas las naciones, y algunos Profetas pasaron con unos pocos seguidores, y otros pasaron sin seguidores. Luego vi una gran multitud y dije: ¿Qué es esto? ¿Es ésta mi nación? Me dijeron: No, ésos son Moisés y su gente. Dijeron: Mira hacia allá, y allá, en los horizontes del cielo. Había una multitud que colmaba el horizonte. Dijeron: Ésa es tu nación, y de ella, setenta mil entrarán en el Paraíso sin rendir cuentas. Entonces él (el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él) entró en su casa sin dar más explicaciones. La gente empezó a discutir sobre lo que él les había comunicado, y decía: Nosotros somos los que hemos creído en Dios y seguido a Su Mensajero, nosotros somos ellos. Otros decían: Son nuestros hijos los que han nacido en el Islam mientras nosotros nacimos en el Paganismo (yaahiliyyah). El Profeta escuchó lo que estaban hablando, salió y dijo: Ellos son los que no creen en malos augurios, y no se marcan con hierros calientes; depositan su confianza únicamente en su Señor.

 1.3.22.2.6    ¿Cómo serán juzgados los incrédulos?

Shaij Al Islam Ibn Taimiah dijo que «Dios juzgará a la gente y hará saber a quienes creen en Él sus faltas y ellos, por su parte, las confirmarán». Todo esto está explicado en el Corán y en la Sunnah. Sin embargo, los incrédulos no serán juzgados de esta manera, porque ellos no tienen obras buenas. En su caso simplemente se les enumerará sus acciones, se enterarán de ellas y serán castigados[233].

 1.3.22.2.7    La primera nación que será juzgada

La primera nación que será juzgada es la de Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, pues el propio Profeta confirmó que:

Somos la última nación en aparecer en el mundo, pero seremos la primera en el Día de la Resurrección y la nación musulmana será la primera en cuanto a la rendición de cuentas se trata[234].

Y en la misma línea Ibn Abbas dijo que «somos la última nación en aparecer, pero la primera en el Día de la Resurrección»[235].

 1.3.22.2.8    Asuntos sobre los que seremos juzgados

El Profeta nos ha dicho que lo primero sobre lo que seremos juzgados es la oración. El siervo que pase el examen de esta prueba, pasará todo lo demás. Pero es muy difícil que el siervo que no supere la prueba de la oración, pase lo que vendrá después de la misma[236].

 1.3.22.2.9    Lo primero que Dios juzga entre la gente

El Profeta Muhammad señala que el primero de los actos que el Señor juzgará el Día del Levantamiento será el de la sangre derramada injustamente[237].

 1.3.22.3            La Balanza

La palabra almizan (balanza) tiene su origen etimológico en meuzan (equilibrio). La balanza es un aparato que consta de dos platillos, y sirve para pesar algo que se pone en uno de los platillos mientras que en el otro se coloca un contrapeso[238]. Desde un punto de vista Islámico, el término hace referencia exactamente a lo mismo, a la Balanza que empleará el Señor el Día del Juicio Final para valorar las obras de sus siervos, para calcular el peso de las obras de sus siervos[239].

 1.3.22.3.1    Pruebas que acreditan el Almizan

Como mucho de lo que vamos viendo, el Almizan también está acreditado por el Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios. El Libro de Dios dice lo siguiente:

Colocaremos las balanzas de la justicia el Día de la Resurrección para pesar y juzgar las acciones de todas las almas, y ningún alma será perjudicada por la mengua de sus buenas acciones o por el aumento de las malas, ni tan siquiera en lo equivalente al peso de una semilla. Es suficiente que Nos seamos Quien juzga, para asegurar que ningún alma se verá perjudicada. (21: 47)

El Profeta por su parte dijo lo siguiente:

Sabed que hay dos locuciones apreciadas por Dios, el Clemente, fáciles de pronunciar y pesadas en la balanza. Éstas son: Subhana AllahI Wabihamdihi, Subhana AllahI Al Adzim, [alabado sea Dios, te glorificamos y alabado sea Dios, poseedor de toda Magnificencia][240].

Con respecto al Consenso de los Sabios no tenemos nada que decir porque nuestros antepasados confirmaron claramente la Balanza.

 1.3.22.3.2    ¿Es la Balanza algo material o se emplea de manera metafórica?

Es material, posee dos platillos, brazo, escala, etc., tal como nos instruyó el exégeta de Attahawiyyah hablando acerca de la Sunnah.

 1.3.22.3.3    ¿Qué se pesa en la Balanza?

En la Balanza serán pesadas las obras de los siervos ya que el Día del Juicio Final, Dios las convertirá en objetos materiales con su peso correspondiente. Las buenas obras estarán en uno de los platillos, y las malas en el otro.

Hay ciertas variantes con respecto a lo que acabamos de decir, pues hay quienes opinan que se pesarán los registros de las obras, y no las propias obras; o incluso que será la propia persona lo que será colocado en la balanza[241]. Estas opiniones no están exentas de pruebas pues, por ejemplo, quienes opinan que lo que se pone en la balanza es la propia persona se basan en el hadiz de Abu Hurairah, que afirma que «[el Profeta dijo que] el Día de la Resurrección el hombre más pesado no valdrá el peso de un ala de zancudo». Y siguió diciendo: «recitad: el Día de la Resurrección no tendrán peso alguno. (18: 105)».

Sea como sea, estas opiniones no modifican en absoluto la importancia de la Balanza y de la valoración de los actos de las personas. Por esa razón el exégeta de Attahawiyyah sostiene que todo es válido: el peso de las obras, el peso de la persona, etc. Tenemos que creer en todo, sin añadir ni quitar nada. Por esa razón, algunos sabios del Islam unificaron criterios en torno a todo ello (tal como nos lo ha referido Al Shaij Ibn Al Uzaimin) y concluyeron que el Día del Juicio serán pesados los registros, pero como éstos ganan o pierden peso según las cantidades de obras que tengan anotadas, pues que el peso realmente depende de las obras. La referencia al peso de la persona tiene que ver con el valor y la honra del ser y no con el peso físico. Esta opinión parece la más acertada, pero Dios sabe más[242].

 1.3.22.3.4    ¿La Balanza es una sola o son muchas?

Hay opiniones distintas sobre el tema. Hay quienes opinan que el Día del Juicio habrá una sola Balanza. Otros sostienen que habrá tantas Balanzas como naciones, individuos y obras; y que por esa razón el Corán habla de Balanzas en plural. Sostienen que los hadices emplean Balanza en singular porque usan el nombre genérico. Ambas opiniones son válidas. Dios sabe más[243].

 1.3.22.3.5    ¿Por qué se emplea la Balanza?

Para ver la justicia divina[244].

 1.3.22.4            Apertura de Registros

Los Registros son las páginas donde se anotan las obras de las personas y la Apertura de Registros se produce, como su nombre indica, cuando éstos se abren para ver lo que hay en ellos.

Hay todavía un término más que debemos conocer, la Entrega de Registros, que hace referencia al momento en que Dios hace entrega de éstos a cada una de las almas y al modo en que Él lo hace:

A quien le sea entregado el registro de sus acciones por la diestra, será juzgado con dulzura, y retornará a su congregación gozosa de creyentes. Aquél al que le sea entregado su registro por la izquierda, por detrás de su espalda, como desprecio, deseará su desaparición e ingresará en el Infierno. (84: 7-12)

 1.3.22.4.1    Pruebas que acreditan la Apertura de Registros

La Entrega de Registros está acreditada por el Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios[245]. Éstos últimos siempre lo han aceptado y por lo que a las pruebas coránicas se refiere, bastará con leer la aleya que acabamos de enunciar. A continuación nos remitiremos, por tanto, únicamente a la Sunnah. Y en ella se nos comunica que Aishah, que Dios esté complacido con ella, consultó al Mensajero de la siguiente manera: «¿La gente se acordará de los suyos?». El Mensajero contestó:

Debes saber que hay tres situaciones en que nadie se acuerda del otro. Frente a la Balanza, pues la persona estará muy pendiente de ver si el platillo de las obras buenas pesa más o menos que el de las malas. En el momento de la Apertura de Registros, pues estará preocupada y sin saber si va a recibir el suyo por la derecha, por la izquierda o por detrás de su espalda. Y en el momento del Sirat, pues será colocado sobre el fuego infernal y no sabrá si va a cruzar o no[246].

 1.3.22.4.2    ¿Cómo se recibe el Registro?

El creyente lo recibirá con la mano derecha y expresará su inmensa alegría diciendo a quienes se encuentren a su alrededor: «¡Tomad, leed mi libro!» (69: 19). El incrédulo, sin embargo, lo tomará por la izquierda o por detrás de su espalda, y dirá arrepentido y apesadumbrado: «¡Pobre de mí! ¡Ojalá no me hubiera sido entregado mi libro ni supiese (el resultado) de mi juicio!» (69: 25-26).

 1.3.23                    Εl Estanque del Profeta (Haud) y el Sendero (Sirat)

 1.3.23.1            Εl Estanque del Profeta (el Haud)

El Haud (cuyo plural es ahwadd) es un término árabe que hace referencia al lugar en que se juntan las aguas, pero islámicamente es el Estanque del Profeta en que se juntan las aguas que proceden de Alkawzar.

El Estanque del Profeta está acreditado por el Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios. La credibilidad de la que goza en el Consenso de los Sabios es continua, por lo que no hablaremos de ello[247]. Centrándonos, pues, en el Corán vemos que este dice que:

Por cierto que te colmamos con la abundancia y la opulencia imperecedera en la vida terrenal y en la Otra (Alkawzar). (108: 1)

En cuanto a la Sunnah se trata, hay muchos hadices narrados por más de treinta compañeros del Profeta, según dice el exégeta del Attahawiyyah[248]. A modo de ejemplo citamos los siguientes Hadices acordados por Al-Bujari y Muslim:

El Profeta dijo: estaré esperándoos junto al Haud. La persona que circule cerca de mí beberá. Sabed que el que beba del Haud jamás tendrá sed. Conoceré a gente a la que no podré darles agua del Haud[249].

Anas, que Dios esté complacido con él, nos transmite que al ascender a los cielos el Profeta dijo: «pasé por un río cóncavo, cuyas riberas eran de perla», y preguntó «Gabriel, ¿qué es?», éste respondió «es el Alkawzar»[250].

 1.3.23.1.1    Características del Haud

A la luz de los hadices, se entiende que el Haud es un grandioso receptor de las aguas del Alkawzar. Sus aguas son sumamente blancas, más blancas que la leche y la plata, más frías que el hielo, más dulces que la miel, más aromáticas que el almizcle. Dentro del Haud se ven piedrecillas y almizcle, perlas y barras de oro, y toda clase de joyas maravillosas. Es muy amplio, la amplitud del Haud es equivalente a una caminata de un mes y su longitud y rincones son igual. Las copas para beber de él son tantas como las estrellas en el cielo, y quien beba de sus aguas nunca tendrá sed y su agua nunca se agotará[251].

Hay otras descripciones del mismo en otros hadices[252]

 1.3.23.1.2    Origen de las copas del Haud.

Las copas que se emplean para beber agua del Haud provienen del Paraíso tal y como señalan los hadices. De estos hadices destacamos el del Sahih Muslim relatado por Abu Dzar que dijo:

Y yo dije: Profeta de Dios, ¿de dónde proceden las copas del Haud? Y él respondió: Juro por Dios, que sostiene mi alma en sus manos, que mi estanque será más ancho que la distancia que hay entre Aylah [ciudad de Siria] y Adén [ciudad del Yemen], su agua será más blanca que la nieve, más dulce que la miel diluida en leche, y sus copas dispuestas más numerosas que las estrellas.

Muslim recoge el siguiente hadiz narrado por Zawban en el que Profeta, al ser consultado acerca del estanque, dijo que «el estanque es la desembocadura de dos grandes ríos del Paraíso, uno es de oro y el otro, de plata»[253].

 1.3.23.1.3    ¿El Estanque pertenece al Profeta Muhammad?

Algunos hadices afirman que cada Profeta tendrá su propio Estanque, sin embargo el del Profeta Muhammad es el más grande, el más importante, el más dulce y el que contiene más gente[254]. Hay algunos hadices al respecto, como por ejemplo el hadiz del Profeta que reza lo siguiente:

Cada Profeta tendrá su estanque y cada uno se enorgullece por tener a mucha gente que le sigue en el estanque. Espero ser el que más seguidores tenga[255].

 1.3.23.1.4    ¿El Estanque existe ahora?

Sí, como confirma el hadiz del Profeta relatado por Uqbah Ibn Amir (recogido por Al-Bujari y Muslim) que dice:

Cierta vez el Profeta rezó por los fallecidos en Uhud la oración fúnebre, luego ascendió al púlpito y dijo: Juro por Dios que ahora mismo estoy mirando a mi estanque[256].

 1.3.23.1.5    ¿Quiénes se aproximan al estanque?

Los creyentes sinceros y seguidores del Profeta estarán cerca del Estanque, pero los que quieran cambiar la religión se alejarán de él. El Profeta dijo que sus compañeros le dirían: «¡No sabes lo que hicieron después de ti!»[257]. Muslim afirma que Abu Said Al Judri relató acerca del Profeta:

Entonces se me dirá: Ellos cambiaron después de ti. Y yo diré: ¡Alejaos, alejaos!

También según Muslim, Aishah relata algo similar:

No sabes lo que hicieron después de ti [Profeta], se han alejado de tu senda[258].

 1.3.23.2            El Sirat, el Sendero

Sirat significa en árabe vía recta[259], y en el ámbito islámico se refiere al Puente que se extiende sobre el infierno y que las personas deben cruzar para llegar al Paraíso[260]. Está atestiguado por el Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios. El Corán dice:

Sabed que todos vosotros, criaturas, miraréis y veréis el Infierno, los incrédulos seréis introducidos en él, pero el creyente lo verá pasar. Esto se concretará en realidad, pues es disposición de Dios. (19: 71)

La Sunnah ofrece varias pruebas, como es el largo hadiz de Abu Said Al Judari, que se encuentra en los dos Sahih y dice:

(…) el Sirat será colocado sobre el fuego infernal. En ese instante la intercesión vendrá y se escuchará: Dios, salve, salve[261].

Hay quienes interpretan que esta aleya indica que los creyentes pasarán sobre el infierno y lo cruzarán. Otros, sin embargo, opinan que esta aleya indica que los creyentes entrarán realmente en el infierno, y serán posteriormente liberados[262].

 1.3.23.2.1    ¿Cómo es el Sendero?

Abu Said Al Judari, que Dios esté complacido con él, dijo que en una ocasión alguien le preguntó al Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, lo siguiente: ¿Cómo es? Y él respondió: Es muy liso, tiene ganchos y espinas parecidas a las de Nayd llamada Assadan. Abu Said dijo: Me han dicho que es más fino que el pelo y más afilado que la espada.

En los dos Sahih según relata Abu Hurairah, que Dios esté complacido con él, se afirma que el Profeta en un largo hadiz dijo: «Habrá ganchos semejantes a las espinas de Assadan», y prosiguió diciendo, «¿Habéis visto las espinas de Assadan?». «Sí», contestaron los compañeros. El Profeta dijo «Así son los ganchos y solo Dios sabe cuán grandes son. Estos ganchos atrapan a las personas y, dependiendo de sus obras, éstas se salvarán o no»[263].

 1.3.23.2.2    El cruce sobre el Sirat

El Sirat se ubica sobre el Infierno, es el sendero que hay entre el Paraíso y el Infierno. Cada cual cruzará el Sirat de una manera u otra dependiendo de las obras que haya hecho en vida. Shaij Al Islam Ibn Taimiyah dijo:

Hay quienes lo pasarán en un abrir y cerrar de ojos, otros lo pasarán como un relámpago, y otros como el viento. Hay quienes lo cruzarán como jinetes de caballos, otros como jinetes de camellos. Hay quienes lo harán corriendo, otros caminando y otros arrastrándose. Otra gente será atrapada por los ganchos y arrojada al fuego infernal. La persona que cruza el Sirat va directamente al Paraíso[264].

La Sunnah nos habla de ello como, por ejemplo, el largo hadiz relatado por Abu Said que se encuentra en los dos Sahih y dice: (…) los creyentes cruzarán Sirat en un abrir y cerrar de ojos, lo harán como relámpagos, como el viento, como aves, como hábiles caballos. Habrá quienes se salvarán y quienes serán alcanzados por los ganchos y arrojados al infierno.

 1.3.23.2.3    ¿Quién lo cruzará primero?

Lo hará Muhammad, la paz sea con él, y luego su nación, tal y como él expone al respecto:

Cruzaremos los primeros junto a mi nación. Nadie hablará ese día excepto los Mensajeros que dirán: “¡Dios! Salve”[265].

 1.3.23.2.4    ¿Los incrédulos cruzarán el Sirat?

Se desprende de los hadices que el cruce del Sirat es propio de los creyentes, lo que incluye a los hipócritas y a los creyentes pecadores[266]. En este sentido Ibn Rayab dijo lo siguiente:

Sabed que la gente se clasifica en los que creen y adoran a Dios, y en los que asocian otras divinidades a Dios. Estos últimos no cruzarán el Sirat sino que caerán en el infierno antes de que el Sirat esté colocado sobre el mismo[267].

 1.3.23.2.5    El Puente (Al Qantara)

El puente está ubicado entre el Paraíso y el Infierno, por eso algunos sabios del Islam lo consideran el segundo Sirat[268]. Así, Shaij Al Islam Ibn Taimiyah, después de tratar acerca del Sirat dijo lo siguiente: «una vez cruzado Sirat, la espera se hará sobre el Puente ubicado entre el Paraíso y el Infierno. Allí, Dios juzgará a la gente»[269].

 1.3.24                    El Paraíso y el Infierno

 1.3.24.1            ¿Qué es el Alyannah (el Jardín)?

El Alyannah en árabe es un gran vergel con fornidos árboles que lo cubren todo[270]. Desde la óptica islámica es la morada de la dicha que Dios ha preparado para los creyentes sinceros que siguen los pasos de Sus Mensajeros[271].

Hay diferentes opiniones acerca de por qué se denomina Jardín a esta morada, pero Al Asfahani nos transmite su opinión de la siguiente manera:

Tal vez se llame así porque recuerda a los jardines que hay en la tierra, pese a la tremenda diferencia que presenta con respecto a ellos. O tal vez sea por las tantas gracias de las que nosotros (pese a que nos lo describan) no sabemos nada, tal y como lo dice el Corán: «Nadie tiene noción de lo que Dios tiene preparado para ellos. Es una magnífica dicha que agrada a los ojos y es la recompensa por sus buenas obras». (32: 17)

 1.3.24.2            ¿Qué es el Annar (el fuego)?

En árabe annar es fuego, pero también es el calor y el juego de la guerra[272]. Desde la óptica islámica este fuego espera el Día de la Resurrección a los incrédulos que no siguieron las enseñanzas de los Mensajeros de Dios, es la morada del suplicio que Dios ha preparado para ellos[273].

 1.3.24.3            El Paraíso posee grados y el Infierno tiene niveles

Quienes vayan al Paraíso estarán en grados más o menos elevados según hayan sido sus obras, y los que vayan al infiero se ubicarán en niveles más o menos inferiores[274].

 1.3.24.4            ¿Quiénes pertenecen al Paraíso y quiénes al Infierno?

Todo creyente virtuoso estará en el Paraíso y todo incrédulo perverso, en el infierno. Dios dice con respecto a ello:

[El Paraíso está] Preparado para los que cuidaron la ley de Dios. (2: 133)

[El Paraíso] es para los que creyeron en Dios y Sus Mensajeros. Esta gran recompensa es la inmensa gracia de Dios que Él da a quien Le place de Sus siervos. (57: 21)

Los desventurados tendrán como destino el fuego, en donde respirarán con un sufrimiento atroz. (11: 106)

[El infierno está] Preparado para los que no cuidaron la ley de Dios. (2: 24)

 1.3.24.5            El Paraíso y el fuego existen ahora mismo

Como acabamos de ver en dos de las aleyas anteriores (2: 24 y 2: 133) tanto el Paraíso como el infierno existen hoy en día preparados para recibir a las personas que les corresponden. Además, en cierta ocasión el Profeta dijo que:

He visto el Paraíso y tuve en mis manos un racimo de sus uvas. Si lo hubiese tomado y os los hubiese entregado para que os lo comierais, el mundo terrenal se habría acabado. También he visto el Fuego y jamás he visto algo más terrible que eso[275].

Por su parte, Attahawi[276], Abi Alizz Al Hanafi confirman que los sabios de la Sunnah sostienen que tanto el Paraíso como el fuego son una creación de Dios que existe en estos momentos.

 1.3.24.6            El Paraíso y el Fuego durarán para siempre

Attahawi dijo el Paraíso y el fuego nunca terminarán. Hay, además, muchas aleyas del Corán que lo ratifican, como por ejemplo:

Su recompensa en la otra Vida, por su fe y buenas obras, será tener por residencia unos jardines, debajo de los cuales corren ríos, donde morarán eternamente. (98: 8)

Hay tres lugares en el Corán en los que se menciona la perpetuidad en el fuego infernal.

Los incrédulos se perjudicaron a sí mismos, perjudicaron al Mensajero y su misión, y perjudicaron a la gente ocultando la verdad. Dios no les perdonará si persisten en su incredibilidad, ni les guiará en el sendero de la salvación. Es, pues, inconcebible que Dios, enaltecido sea, perdone a esa clase de gente empecinada en el error. Serán encaminados al Infierno, en donde morarán eternamente (…) (4: 168-169)

Dios expulsó a los incrédulos de su misericordia, y les tiene preparado el fuego ardiente del que nunca saldrán. Nadie les protegerá ni defenderá. (33: 64-65)

(…) quien desobedezca a Dios y a Su Mensajero, apartándose de la religión de Dios, tendrá el fuego infernal como permanente castigo y doloroso tormento. (72: 23)

 1.3.24.7            ¿Dónde se encuentran el Paraíso y el Infierno?

El paraíso se encuentra en lo más elevado y el infierno en lo más bajo, pues el Corán dice que:

Ciertamente lo que se registra de las acciones de los piadosos está en lo más elevado. (83: 18)

Ciertamente el quehacer de los transgresores está en lo más bajo. (38: 7)

En el célebre hadiz de Albara Ibn Azib vinculado con lo que sucede dentro de la tumba, Dios dice: «registrad el libro de mi siervo en lo más elevado y devolvedlo a la tierra» y «registrad el libro de mi siervo en lo más bajo».

 1.3.24.8            ¿Qué significa creer en el Paraíso y en el Infierno?

Es creer firmemente que ambos existen hoy en día y que nunca se acabarán. Asimismo, es creer en todo lo que hay en ambos, sea de dicha o de suplicio.

Hemos expuesto muy someramente sobre el tema. Al tratar el tema de la muerte, hablaremos de las señales de la llegada de la Hora, de la Ultratumba, etc.

 1.3.25                    Sexto tema. Creer en el Destino

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       La creencia en el Destino, su importancia, pruebas y el deber del hombre frente a ello.

·       Beneficios relacionados con la creencia en el Destino.

·       El Destino y la voluntad humana (el libre albedrío).

·       Tomar el Destino como pretexto para abandonar nuestros deberes.

·       Ser guiado o descarriado.

 1.3.26                    La importancia de creer en el Destino, pruebas de ello y el deber del ser humano

Creer en el Destino es creer que Dios lo ha creado todo y lo sabe todo, y que Su poder y Su conocimiento son ilimitados[277]. No obstante, para comprender cabalmente este tema hay que entender los cuatro pilares de fe sobre los que se sostiene el Destino:

1.                Conocimiento. Dios lo sabe todo acerca de sus siervos y del universo, absolutamente todo. El saber de Dios abarca lo que hubo, lo que hay, lo que habrá y lo que nunca ha existido; y lo que pasaría si ello hubiera existido[278]. Hay muchas pruebas de ello en el Corán:

Dios es Conocedor de lo oculto. Nada se le escapa, ni siquiera el tamaño del átomo, fuera en la Tierra o en el Cielo. Lo que es más pequeño que el átomo o más grande que él, Dios lo tiene registrado en un Libro explícito. (34: 3)

2.                Todo se encuentra registrado. Dios lo tiene todo registrado todo en la Tabla Protegida:

¡Hombre sensato! Has de saber que Dios abarca (con su poder) todo lo que existe en los Cielos y en la Tierra. Todo acontecimiento queda registrado por Dios en un registro protegido. Para Él es fácil conocer todo lo registrado y protegido, sumamente fácil. (22: 70)

El Sahih Muslim Abdullah recoge que Ibn Amru Ibn Aiass escuchó al Mensajero decir:

Dios registró lo decretado para sus criaturas unos cincuenta mil años antes de la creación de los Cielos y de la Tierra[279].

El Profeta también dijo:

Sabed que a todo espíritu insuflado en un ser le ha sido decretada una ubicación en el Paraíso o en el Infierno, y si se salvará o no[280].

3.                Voluntad de Dios. Εl Poder Αbsoluto de Dios hace que suceda todo lo que Él desea y que no suceda lo que Él no desea. Nada se mueve, se detiene, se orienta o se extravía sin la voluntad de Dios[281]:

No querréis nada que no quiera Dios, el Creador del Universo. (81: 29)

Tu Señor crea todo lo que quiere mediante Su poder. Y con Su sabiduría selecciona a quien Él quiere para el mensaje. (28: 68)

Al respecto, el Profeta dijo:

Los corazones de la gente se encuentran entre dos dedos del Clemente Dios y Él los maneja como quiere[282].

4.                Creación. Creer que todo lo existente ha sido creado y le han sido otorgadas sus cualidades, capacidades y características. Todo lo que no es el propio Dios, ha sido creado por Él y antes de ser creado no existía:

Las alabanzas y el bello recuerdo sean para Dios, Creador de los Cielos y de la Tierra, de la luz y de las tinieblas (…) (6: 1)

Dios es quien ha creado la muerte y la vida con un objetivo premeditado, que es examinar cuál de vosotros obra más correctamente y con la más sincera intención. (67: 2)

Dios es Quien crea las acciones de sus siervos, pero son ellos quienes las ejecutan voluntariamente.

·

En general todos los seres humanos le dan mucha importancia al Destino, pues atañe directamente la vida de las personas. Pero esta creencia es crucial para los musulmanes, pues consiste en creer en uno de los pilares de la fe y en la Unicidad.

El Islam no impide hablar del Destino, como demuestra el hecho de que nuestros antepasados le dieron al tema suma importancia y escribieron ampliamente sobre ello. Ahora bien, para hablar del Destino, el Islam impone como condición que se haga con la intención de llegar a la verdad y conforme al Corán y a la Sunnah; si por el contrario se pretenden decir aberraciones, hay que abstenerse de hablar de este tema[283].

 1.3.26.1            Categorías del Destino

Lo que Dios ha destinado se divide en cuatro categorías:

1.               El Destino general. Se refiere a aquello que Dios ha decretado para todo lo que existe, pues Él lo conoce todo y lo ha registrado todo. Y dice al respecto:

¡Hombre sensato! Has de saber que Dios abarca (con su poder) todo lo que existe en los Cielos y en la Tierra. Así que no se Le oculta nada de las acciones de estos polemistas. Todo acontecimiento queda registrado por Dios en un registro guardado. Su conocimiento de todo lo registrado y guardado resulta fácil para Él, sumamente fácil. (22: 70)

Recurriendo a una cita que hemos empleado recientemente, observamos que el Profeta dijo en relación con este tema: «Dios lo decretó todo cincuenta mil años antes de la creación de los cielos y de la Tierra».

2.               El Destino del lapso del ser humano en la vida mundana. Tiene relación con todo lo que le sucede al individuo desde su nacimiento hasta su muerte. El Profeta dijo:

En verdad que la creación de cada uno de vosotros se realiza en el vientre de su madre: durante cuarenta días tiene forma de germen; por un periodo de tiempo igual es un coágulo; durante otros cuarenta días es un pedazo de carne; y luego se le envía el ángel que sopla el espíritu en él, y tiene la encomienda de escribir cuatro palabras (asuntos): su sustento, el plazo de su vida, sus obras y si será feliz o desgraciado[284].

3.               El Destino anual. El Destino de lo que va a suceder durante todo el año se decreta la noche del Qader, la Noche Bendita. El Corán dice:

En esta noche bendita se aclara cada asunto digno de ser aclarado, y el Corán es el que aclara la verdad y la falsedad. Por eso, fue revelado esa noche. (44: 4)

En ella descienden los ángeles y Gabriel a la Tierra, por orden de su Señor, para toda finalidad benéfica. (97: 4)

En la Noche Bendita Dios decreta todo lo que va a suceder (y no va a suceder) durante el año: vida, muerte, prosperidad, felicidad, esfuerzo, lluvia, etc. Incluso decreta qué personas van a realizar la Peregrinación y cuáles no[285].

4.               El Destino diario. Cada día Dios se ocupa de los quehaceres diarios de las personas, favoreciendo a unas y desfavoreciendo a otras[286], pues el Corán dice que:

Todos los que habitan los Cielos y la Tierra piden a Dios por sus necesidades. Dios está siempre ocupado en algo. Exalta y humilla. Concede y priva. (55: 29)

 1.3.26.2            Pruebas del Destino

El Libro de Dios, la Sunnah, el Consenso de los Sabios, la naturaleza innata, la mente y lo manifiesto atestiguan el Destino. Con respecto a ello, el Corán dice:

La orden de Dios es una ley decretada. (33: 38)

Por cierto que hemos creado todo según lo que exige la sabiduría. (54: 49)

(...) no existe cosa beneficiosa alguna cuyas fuentes no estén en nuestro poder y con abundancia. Todo, en su concesión, y en su estación; todo lo hacemos con la prudencia fijada por Nuestra sabiduría en el Universo. (15: 21)

La Sunnah nos transmite el hadiz de Gabriel que dice «(…) cree en el destino, sea favorable o adverso (…)»[287]. Por su parte, Tawuus dijo que:

He vivido para ver a algunos compañeros del Profeta Muhammad que decían: Todo está decretado. Asimismo he escuchado a Abdullah Ibn Omar decir: Todo está decretado, incluso la incapacidad y la fortuna. Junto con ello, sabed que el Profeta, merecedor de paz y bendiciones, decía: Si algún problema te alcanza, no digas: Si hubiese hecho esto o aquello, habría sucedido así o asá, sino más bien di: Es decreto divino y Dios ha hecho su voluntad[288].

Todos los compañeros del Profeta y sus seguidores de generaciones posteriores acreditaron la creencia en el destino. Los eruditos del Islam sostienen que hay que creer en el Destino, sea bueno o malo, por lo que no es de extrañar que Annawawi aseverara que todas las aleyas y todos los hadices exigen la creencia en el Destino, y que Ibn Hayar afirmara que «todos los antecesores dijeron que todo había sido decretado por Dios»[289].

La Naturaleza Innata cree sin restricciones en el Destino, razón por la que solamente unos pocos de todas las naciones lo han negado. Aunque en realidad no lo negaron realmente, sino que no comprendieron el asunto en su justa medida. Por ello el Corán dice que:

Los idólatras dirán, excusando su idolatría y el hecho de vedar lo que Dios permitió, desmintiendo la abominación divina que les anunciaste: ¡Ciertamente nuestra idolatría y nuestra prohibición de lo permitido fue por voluntad de Dios y su beneplácito! Si Dios hubiese querido que nos portáramos de una manera diferente, ni nosotros ni nuestros antepasados hubiésemos idolatrado o vedado lo que nos permitió. (6: 148)

De ello se desprende que habían aceptado el Decreto y la voluntad divina, pero lo malinterpretaron. No obstante, Dios aclaró su error diciendo:

Pero sus antepasados desmintieron a los Apóstoles, de la misma manera que te desmienten a ti, y se empecinan en seguir haciéndolo hasta que les alcance el castigo. (6: 148)

Una mente sana reconoce que Dios es el Creador de este universo y su Soberano, y que es imposible que el universo fuese tan perfecto y armónico sin cálculos y designios divinos. Si aceptamos esta premisa, hemos de aceptar que es necesario que todo suceda bajo decreto divino, razón por la que el filólogo Abu Al Abbas Ahmad Ibn Yahya Zaalab sostiene que incluso los árabes anteriores al Islam confirmaban el Destino[290]. En relación con todo ello, el Corán dice lo siguiente:

Dios es el único Creador de siete Cielos y otras tantas Tierras. Su mandato corre entre ellos. Sabed que Dios tiene pleno poder sobre todas las cosas del mundo y tiene pleno conocimiento de todo. (65: 12)

Con respecto a lo Manifiesto podemos decir que la gente que cree en el destino muestra mayor sosiego y tranquilidad. Los que creen en él son la mejor gente, gozan de valentía, paciencia, generosidad y mente sensata. Mencionaremos algo de ello más adelante al tratar el tema de los beneficios relacionados con la creencia en el destino.

 1.3.26.3            El deber del hombre frente al Destino

El hombre debe creer en el Destino, en el Designio y en el Decreto de origen divido, debe creer en la ley de Dios, acatar Sus órdenes y abstenerse de Sus prohibiciones. Si el hombre hace las cosas bien, que Le dé gracias a Dios, y si las hace mal, que Le pida a Dios Su perdón.

El hombre debe saber que todo está decretado, y que Dios perdonó a Adán, la paz sea con él, porque se arrepintió. Pero, Satanás siguió pecando y desobedeciendo, y por eso fue maldecido y alejado. Así pues, quien se arrepiente es humano, pero quien no lo hace es satánico. Los bienaventurados son aquellos que toman a Adán como ejemplo y los desdichados son los que toman a Satanás como guía y no se arrepienten; y todo ello está predestinado (algo que, como hemos mencionado anteriormente, no impide el libre albedrio).

En suma, el hombre debe creer en todas las categorías mencionadas y relacionadas con el Destino. Debe saber que todo está decretado y se encuentra en el saber divino. Debe creer que Dios ordenó obedecerle y por ello debe alejarse de la desobediencia. Asimismo, el hombre debe ir en busca de los beneficios de este mundo terrenal por el camino adecuado. Si las cosas suceden como él espera, que Le dé gracias a Dios; pero si no tiene éxito, que tenga el convencimiento de que no podía hacer nada más porque estaba todo ya decidido.

Cuando mayor es nuestra fe, mejor se comprende todo, incluso los designios divinos. No obstante, no es necesario que todas las personas entiendan el Destino a la perfección, sino que es suficiente creer en ello.

 1.3.27                    Beneficios relacionados con la Creencia en el Destino

Creer realmente en el designio y en el decreto divino conlleva beneficios importantes e innegables, tanto para el individuo como para la sociedad, de entre los que nombramos los siguientes:

1.                Attawakul. Implica pedirle a Dios Su auxilio divino y aferrase solo a Él[291]. Es dejarse caer en Sus manos por medio de la ejecución de las obras que cada cual debe hacer.

2.                Buena opinión de Dios. Quien cree en Dios opina que de Él viene siempre lo mejor, y que detrás de todo lo que Él hace está Su sabiduría divina.

3.                Paciencia, aguante y solidez ante la desesperación. Quien cree en el destino aguanta mucho, no conoce la desesperación y espera con optimismo que Dios le alivie, sabiendo que la victoria viene tras la paciencia y que la dureza está acompañada por la facilidad. Por el contrario, la persona que no cree en el destino se desespera rápidamente frente a los asuntos que lo azotan, lo que les puede llevar a la incertidumbre, la locura, las drogas e incluso al suicidio.

Por esa razón, el número de suicidios es mayor en los lugares donde la gente no cree en el destino. De hecho, si indagáramos en las razones de estos suicidios, las encontraríamos insignificantes, pues algunos comenten suicidio porque su novia los ha dejado, otros por repetir el año escolar, otros porque ha muerto algún cantante famoso o una persona que ellos aman, o incluso por la derrota de su equipo de fútbol favorito, etc. Se dan casos en los que se hace una especie de suicidio colectivo... Lo más llamativo en el asunto es que los que recurren a ello no son pobres, como para decir que lo hicieron por estrechez económica, sino que están empapados de riqueza e incluso son famosos. Hay psiquiatras también, de los que se cree que traen la felicidad a sus pacientes[292].

4.                Generosidad. Quien cree en el destino sabe que Dios provee y que distribuye Sus bienes entre la gente de tal manera que todos tienen su parte asegurada, que nadie morirá antes de recibir lo suyo y que nadie será empobrecido sin el designio divino. Ese es el motivo por el que la persona que cree en el destino responde a la llamada divina que le invita a gastar parte de su dinero en la obras de caridad, aunque no posea mucho[293].

5.                Valentía y lejanía de toda cobardía. Quien cree en el destino destierra toda cobardía de su corazón y se llena de valentía y audacia. Ello se debe a que el creyente sabe que aunque el mundo entero se junte para perjudicarle, él no morirá ni padecerá mal alguno, salvo que así lo haya decretado el Señor. El que cree en el destino encuentra dulzura donde los demás encuentran amargura, posee un corazón sosegado, un alma tranquila y no piensa mucho ni en el peligro ni en la maldad.

No obstante, si algo malo le sucede, lo afronta con valentía y moderación, no deja que le afecte demasiado y no piensa en lo peor, pues es paciente, firme y sólido. Todo eso se aprecia en la actitud de muchos sabios musulmanes, e incluso de musulmanes comunes, cuya adoración a Dios los llena de una serenidad y tranquilidad inimaginables. Se trata de un sosiego que no está presente en la vida de grandes filósofos, escritores y médicos no musulmanes. Muchos médicos no musulmanes han visto actitudes sorprendentes entre sus pacientes musulmanes cuando, por ejemplo, les anuncian que padecen una peligrosa enfermedad. Con preocupación el médico da rodeos intentando encontrar el modo más adecuado de comunicar al enfermo lo peligrosa que es su enfermedad. Pero cuando finalmente se lo dice, se sorprende ante la actitud del musulmán, pues éste recibe la noticia con suma satisfacción, con entereza y con tranquilidad.

Hay muchos testimonios escritos por personas no musulmanas que no creen en el designio ni en el decreto divino (algunos de ellos ni en Dios) pero que, sin embargo, se maravillaron ante la actitud que los musulmanes presentan ante las desgracias.

 1.3.28                    El Destino y la voluntad humana (el libre albedrío)

Creer en el destino no contradice el libre albedrío de los seres humanos. En el Corán, Dios nos dice que:

(…) el que quiera puede acercarse a su Señor con el generoso recurso de la fe y las buenas acciones. (79: 39)

En cuanto a la vida misma, todos sabemos que cada quien posee poder sobre sus decisiones y sus actos, y que puede hacer cosas o no hacerlas. Es sabido que todo eso tampoco es ajeno a la voluntad divina, pues el Corán dice que:

(...) a los que quieren comportarse correctamente, a los que buscan la verdad y la rectitud. Pero no querréis algo, salvo que lo quiera Dios, el Creador del Universo. (81: 28-29)

El ser humano debe esforzarse al máximo por cumplir con su deber y salvarse. Sólo después de haber agotado todos los medios posibles debe refugiarse en Dios para que le facilite el éxito anhelado. Por esa razón, que el hombre haga lo que hay que hacer es, en sí, creencia en el Destino.

Tanto el Corán como la Sunnah están repletos de textos que aconsejan que nos esforcemos al máximo para realizar todas nuestras obligaciones y para cubrir todas nuestras necesidades (encontrar el sustento, prepararnos frente al enemigo, aprovisionarnos para el viaje, etc.). Asimismo, estos textos ordenan hacer todo lo posible para obtener la complacencia Divina y merecer el Paraíso (rezar, pagar el Zakat, ayunar, peregrinar, etc.).

La vida del propio Profeta Muhammad, la de sus compañeros y la de todos los musulmanes está llena de esfuerzo y buen trabajo[294].

 1.3.29                    Tomar el Destino como pretexto para abandonar nuestros deberes

Creer en el Destino no nos da permiso para cometer pecados, el Shaij Al Islam Ibn Taimiyah lo explica de la siguiente manera:

Nadie puede tener por excusa el destino para cometer pecados. Eso lo han dicho todos los musulmanes, todas las naciones y todos los credos. Si eso fuera posible, todo el mundo habría tenido permiso para matar a cualquiera, apoderarse de sus bienes y cometer todo tipo de actos corruptos en la tierra. Asimismo si alguien agrediera a la persona que toma como excusa el destino, éste no aceptaría tal agresión y echaría por tierra el argumento del que le agredió al decirle que estaba todo decretado[295].

Vemos también que las mismas personas que en los asuntos de la fe se escudan en el Destino para no hacer lo que deberían hacer, en los asuntos mundanos agotan todos los medios posibles para alcanzar lo que persiguen. Entonces, ¿por qué en los asuntos de fe ponen toman el destino como excusa?

Si para llegar a un determinado lugar hubiera dos posibles vías, una recta y segura, y la otra insegura, difícil y peligrosa, ¿cuál de las dos vías habría que escoger? Sin duda alguna todos escogeríamos la primera. Así pues, ¿qué camino habremos de escoger?, ¿el del Paraíso o el del Infierno?

A las personas que emplean el Destino como justificación para no hacer algo, habría que decirles que no coman y que no beban, pues si Dios ha decretado no tengan hambre ni sed, pues no la tendrán. Y que no se casen, porque si el Señor ha previsto que tenga descendencia, ésta va a llegar sin contacto con una mujer. Y que no intenten salvarse de las fieras o buscar remedio cuando están enfermos, pues se salvarán o perecerán según lo haya decretado Dios, etc.

Sin duda alguna, nadie aceptaría tales argumentos. Por la misma razón, decir que el destino empuja a alguien a cometer pecados es una falacia.

 1.3.29.1            Ocasiones en las que hay que aferrarse al Destino cuando determinados sucesos acaecen

Debemos considerar que están decretados los casos de: enfermedad; pobreza; homicidio no intencionado; muerte de un ser querido; pérdida de la cosecha o de los bienes; etc. Ello implica la aceptación del designio divino, con respecto a lo cual el Corán dice:

(…) ten paciencia con el mal que te alcanza; pues la promesa de Dios de darte a ti y a los creyentes la victoria es indudablemente cierta. PídeLe perdón por lo que podría ser un pecado. AlábaLo mañana y tarde. (40: 55)

En caso de que alguien matara a otra persona por equivocación, la gente tendría derecho a reprochárselo y él, por su parte, tendría derecho a decir que estaba decretado. No obstante, no es lo mismo cuando alguien comete un asesinato de forma intencionada.

 1.3.29.2            La situación del hombre entre el libre albedrío y la obligatoriedad de sus acciones

Hay una pregunta que nos hacemos a menudo: ¿los actos de los hombres dependen de su libre albedrío o están determinados? De hecho hay dos corrientes de pensamiento que defienden ambas posturas: la corriente llamada Al Yabriyyah apoya la postura del libre albedrío; mientras que la corriente Al Qadariyyah apoya la obligatoriedad de nuestras acciones. No obstante, ambas posturas tienen sus puntos débiles, como veremos a continuación.

Quienes afirman que los actos de las personas están determinados, se enfrentan a menudo a las siguientes preguntas: «¿Si las personas no deciden sus acciones, cómo puede Dios juzgarlas?, ¿Si el hombre tiene voluntad propia, cómo es posible que todo esté determinado? y ¿Por qué hay textos que dicen que las personas tiene la capacidad de decidir si ejecutan o no una acción?».

Por el contrario, a quienes apoyan el libre albedrío les suelen preguntar: «¿Cómo es posible que el hombre tenga libre albedrío siendo que nace, se enferma y muere sin ser consultado? y ¿Por qué cuando queremos hacer algo encontramos impedimentos?».

¿Cómo se resuelve este conflicto? Pues admitiendo las dos posturas, que las acciones y decisiones de todas las personas están predeterminadas y, al mismo tiempo, dependen del libre albedrío de cada cual.

El hombre se caracteriza por el libre albedrío y eso quiere decir que tiene voluntad para elegir entre varias alternativas, como esclarece el Corán:

Quien quiera creer, que crea, porque es mucho mejor para él; y quien no quiera creer, que no crea, puesto que con ello sólo se perjudica a sí mismo. (18: 29)

Le hemos señalado el sendero del bien y el sendero del mal, y lo hemos predispuesto para poder elegir. (90: 10)

Por su parte, el Profeta dijo: «haz lo que te beneficia y para ello implórale a Dios su auxilio y no seas perezoso»[296] y «rezad antes del Maghrib». Estas recomendaciones muestran claramente que el Señor no nos obliga ni a hacer lo que es beneficioso para nosotros, ni a rezar.

Pero las acciones del ser humano también están predestinadas, lo que quiere decir que las acciones de las personas no se alejan ni lo más mínimo de lo que Dios ha decretado, por eso el Corán dice:

Dios, cuyas gracias negáis y cuyas evidencias rechazáis, es sin embargo Quien os guía en la tierra, caminando o cabalgando, y en el mar en barcas que navegan impulsadas por los vientos hacia vuestro destino. (10: 22)

Tu Señor crea lo que quiere mediante Su poder. Elige a quien quiere, con Su sabiduría, para el mensaje. Las criaturas no tienen poder ni tampoco el derecho de elegir lo que quieren, como una religión inútil y unos dioses falsos. ¡Glorificado sea Dios por encima de los que ellos Le asocian! (28: 68)

Retomamos unos hadices del Profeta citados con anterioridad para ilustrar que, efectivamente, todo está predestinado y es parte del plan magistral del Señor:

Dios lo decretó todo cincuenta mil años antes de la creación de los cielos y de la Tierra.

A todo ser ya le ha sido designada su ubicación en el Paraíso o en el Infierno.

Ante estas afirmaciones el Profeta fue interrogado de la siguiente manera: «Mensajero de Dios, entonces ¿por qué hay que obrar bien?». Y él respondió: «Obrad bien, porque se le allanará el camino a quien le haya sido decretado». Así pues, Dios estableció que el hombre tuviera libre albedrío y que, al mismo tiempo, sus acciones estuvieran predeterminadas:

Aunque el decreto divino es un asunto difícil de entender, y puede llegar a parecer contradictorio, en realidad no lo es. Lo que sucede es que la mente humana no puede abarcarlo, de la misma manera que no puede abarcar todo lo que atañe a los atributos divinos. Por esa razón es mejor no profundizar más en ello y dejarlo en manos de los estudiosos del tema.

 1.3.30                    Estar bien guiados o descarriados

Uno de los asuntos más incomprensibles para el común de los mortales es que Dios guíe a unos y extravíe a otros, otorgue a unos la dicha y a otros la desdicha. No obstante, todo lo hace por una razón que no está al alcance del ser humano conocer. Pero ello no debe perjudicar de ninguna manera nuestra fe en Dios, pues como es sabido Él no carga a las personas con más de lo que pueden soportar.

Los sensatos saben que el Soberano es dueño de todo y puede hacer lo que quiera sin necesidad de explicárnoslo, algo que en ningún caso da derecho a nadie a oponerse a sus decisiones. Aunque no comprendamos en qué consiste el trabajo de un científico, no ponemos en duda su trabajo ni nuestra opinión es relevante, ¿no es cierto? Pues si esto estamos dispuestos a aceptarlo, tanto más debemos aceptar que no podamos entender todos los designios divinos. Intentar entender lo que no estamos destinados a entender, supondría una aberración total.

Todo está en manos de Dios y solo Él sabe a quién debe guiar y a quién no. Pero ello no significa que el hombre debe relajarse y no actuar, al contrario, pues sabemos que hay caminos indicados por Dios para tener éxito y no descarriarse[297].

 1.4      TERCER CAPÍTULO. Muhammad es el Sello de los Profetas y Mensajeros

Este capítulo está dividido en los siguientes temas:

·       Primer tema. Misión del Profeta y breve biografía.

·       Segundo tema. Modales del Profeta y huellas de su vida.

·       Tercer tema. El anuncio de Jesús y Moisés acerca de la llegada del Profeta.

 1.4.1  Primer tema. Misión del Profeta y breve biografía

En este tema trataremos las siguientes secciones:

·       Preámbulos de la profecía.

·       Breve reseña de su linaje y de su vida.

·       Comienzo de la revelación.

 1.4.2  Preámbulos de la profecía

Dios, enaltecido sea Su nombre, preparó el camino antes de enviar al Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, como veremos en los siguientes puntos:

1.                La súplica de Abraham, el anuncio de Jesús y el sueño de Aminah, madre del Profeta.

El Profeta Muhammad dice a cerca de sí mismo:

Soy siervo de Dios y el último Profeta. Dios lo decidió de esta manera cuando Adán aún estaba en el barro. Os comunicaré los preámbulos de ello: la súplica de Abraham, la buena notica de Jesús y el sueño que mi madre vio[298].

Este hadiz indica que el Profeta es la respuesta divina a la súplica que profirió Abraham cuando estaba levantando los cimientos de la Kaabah, en la Meca, junto a su hijo, Ismael. El Corán dice con respecto a ello:

Cuando Abraham y su hijo Ismael elevaban los cimientos de la Santa Casa rogaban: ¡Señor, Creador y Constituidor nuestro! Acepta de nosotros esta acción que efectuamos para complacer y homenajear Tu majestuoso Rostro, pues Tú eres Quien oye nuestros ruegos y conoce la pureza de nuestras intenciones. Señor nuestro, favorécenos y haz que seamos sinceros Contigo y haz que nuestra descendencia sea sincera Contigo. Enséñanos las formas de adorarte en Tu Casa Sagrada y en sus aledaños y perdónanos si nos olvidamos o nos equivocamos. Tú, que aceptas con los brazos abiertos el arrepentimiento de Tus siervos y con Tu magnanimidad y misericordia les perdonas. Señor, haz surgir de entre nuestra descendencia un Mensajero que les comunique Tus evidencias y les enseñe lo que se le revele del Libro y de una ciencia beneficiosa y una ley perfecta, y los purifique de sus viles costumbres, pues Tú eres el Vencedor, el Dominador, el Sabio en Tus decisiones, en Tus órdenes y en lo que decides prohibir. (2: 127-129)

Dios respondió la súplica de Abraham y envió al último Profeta Muhammad, la paz sea con él.

El Anuncio de Jesús, la paz sea con él, se refiere al hecho de que habló del Profeta Muhammad tal y como lo afirma el Corán en la siguiente aleya:

Recuerda cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Hijos de Israel! En verdad soy un Mensajero de Dios para vosotros. Confirmando lo que me precede de la Torá y anunciando la buena nueva de un Mensajero después de mí llamado Ahmad. Pero, cuando les llegó el Mensajero anunciado con las señales evidentes, dijeron: Esto que nos has traído es, evidentemente, brujería. (61: 6)

Jesús, la paz sea con él, es el último Profeta de los hijos de Israel y entre Jesús y Muhammad no hubo otro Profeta. Jesús comunicó a su gente la llegada de Muhammad refiriéndose a él como Ahmad que es uno de los nombres del Profeta Muhammad.

Por su parte, cuando la madre del Profeta iba a dar a luz, tuvo un sueño en el que vio que una luz salía de dentro de ella, y era tan potente que iluminó la tierra de Siria[299].

2.                El Profeta apareció entre los árabes. Esta nación ha sido favorecida por Dios y, por esa razón, es la mejor entre las todas las naciones. Aunque antes de recibir al Islam, los árabes adoraban ídolos esculpidos y sus clanes estaban muy divididos, se prepararon para recibir el Mensaje de Dios. A partir de entonces, la nación árabe fue fuerte y sólida, y se caracterizó por la justicia. Los árabes destacaron por su inteligencia, elocuencia y oratoria, por su independencia administrativa y por la amplia libertad de la que gozaban sus miembros.

Todo eso sucedió cuando las otras naciones se aferraban al nacionalismo, al fanatismo y a la enemistad. Así, aunque quizá alguna de las otras naciones fuera superior en ciertas artes o industrias, los árabes fueron los mejores en la sensibilidad innata del ser humano, pues gozaban de pureza de un modo sin igual.

La reforma islámica se basa en la reforma del espíritu a través de la liberación de la mente y la buena voluntad, estableciendo la mejora en la tierra en la conducta humana. Por eso Dios preparó a la nación árabe para introducir a través de ella las reformas que trajo el Profeta Muhammad, la paz sea con él[300].

3.                Nobleza de su linaje. El linaje del Profeta es el mejor, con respecto a lo cual Dios dice:

Dios eligió a Muhammad para hacer llegar Su mensaje, e hizo de su seguimiento un medio para conseguir Su amor, Su perdón y Su misericordia. Así también, Dios nos menciona que eligió a Adán y lo hizo uno de los mejores en el mundo. Eligió a Noé con el mensaje, y distinguió a Abraham, Ismael, Isaac y los Profetas de entre sus hijos, entre ellos a Moisés (la paz sea con todos ellos). Distinguió también a la familia de Imran y entre ellos eligió a Jesús y a su madre: Jesús fue un Profeta enviado a los israelitas, y a María la hizo madre de Jesús sin haber conocido padre. (3: 33)

Según el relato de Wazilah Ibn Al Asqa, en Muslim, el Profeta dijo:

Dios, Glorificado Sea, escogió a Banu Kinanah de la descendencia de Ismail, a Quraish de los Banu Kinanah, a Banu Hashim de los Quraish, y a mí de los Banu Hashim[301].

La elección de familia Banu Hashim, se debe a las virtudes que poseían, pues ayudaban a que las personas se reconciliaran y eran caritativos. A saber, Amru Ibn Manaf fue denominado Hashim (generoso) porque fue el primer hombre que ofreció alimento de calidad a todos sin excepción en su mesa, que nunca se recogía.

Su hijo Abdul Muttalib, abuelo del Profeta Muhammad, fue de igual manera generoso, pero su generosidad abarcó a las bestias y las aves. Fue el primer hombre que se quedó a solas en la cueva de Hira para la adoración, y se dijo que se prohibió a sí mismo el consumo del alcohol por iniciativa propia.

Dios eligió al Profeta Muhammad del seno de una familia que gozaba de una moral intachable y de virtudes innegables, y fue el mejor entre los hijos de Adán[302].

4.                Las mejores características morales. Dios dotó a Su Profeta de las características y los modales más hermosos. Antes de ser Profeta, Muhammad destacaba sobre todos demás gracias a su moral, inteligencia y nobleza de carácter. Fue conocido por ser veraz, fiable y sumamente educado; de manera que fue merecedor de ser llamado Al Amin, El Confiable. Nunca anhelaba bienes materiales, ni prestigio social, ni fama, ni autoridad. Su vida transcurrió de esta manera hasta que recibió la revelación divina, como explicaremos más adelante[303].

5.                El Profeta no sabía leer ni escribir. Este es la mejor prueba de la profecía de Muhammad, pues él, que nunca había escrito prosa ni verso, trajo a la gente (que en su mayoría tampoco sabía leer y escribir) una gran Legislación Divina que acabó con el caos social, garantizó la felicidad y liberó a las personas de toda sumisión que no sea ante el propio Dios[304].

6.                El Profeta fue criado en la Meca. La Meca es el lugar elegido por Dios para la construcción de Su Casa; la primera casa que establece la Unicidad y la adoración sincera a Dios. Con respecto a ello el Corán dice lo siguiente:

Es propio de la religión de Abraham orientarse en la oración hacia la Casa que él construyó y a la cual se peregrina. Dios explica esto afirmando que la primera Casa, en antigüedad y nobleza, que Dios dispuso como oratorio de la gente es la que está en la Meca, donde el bien abunda y donde Él depositó la bendición; es el lugar de guía para la humanidad, para Peregrinar y para orientarse en las oraciones. (3: 96)

 1.4.3  Breve reseña del linaje y la vida del Profeta

A continuación centraremos nuestra atención en ciertos aspectos que ponen de manifiesto el noble origen del Profeta.

1.                El linaje del Profeta. Muhammad Ibn Abdil-lah, Ibn Abdul-Muttalib, Ibn Hashim, Ibn Abd Manaf, Ibn Qusai, Ibn Kilab, Ibn Murrah, Ibn Ka‘b, Ibn Lu’ai, Ibn Galib, Ibn Fihr, Ibn Malik, Ibn An-Nadr, Ibn Kinanah, Ibn Juzaimah, Ibn Mudrikah, Ibn Ilias, Ibn Mudar, Ibn Nizar, Ibn Ma‘ad, Ibn Adnan. Éste último, Adnan, es árabe y desciende de Ismael hijo de Abraham.

2.                Su madre. Aminah Bint Wahb Ibn Abd Manaf, Ibn Zuhrah. Este último es hermano del abuelo del Profeta. Aminah se casó con Abdullah, padre del Profeta y pasaron tres días en la casa de Aminah[305]. Aminah se quedó embarazada pero no tuvo las molestias propias del embarazo y vio el sueño del que hemos tratado anteriormente.

3.                El nacimiento del Profeta. Nació sano y hermoso en el año del elefante, el año quinientos setenta d.C. Su padre falleció mientras su esposa estaba embarazada, de manera que su abuelo, Abdul Muttalib, se hizo cargo de su nieto. Su madre Aminah lo amamantó durante tres días, pero después lo entregó a Halimah Assadiyyah para que continuara amamantándolo.

4.                La lactancia del Profeta en Bani Saad. La costumbre árabe consistía en que los recién nacidos fueran amamantados fuera de la ciudad para que cobraran fuerza y salud. La madre del Profeta Muhammad entregó a su hijo a Halimah Assadiyyah, quien había ido a la ciudad montada en un débil asno junto a su marido para buscar a algún lactante que amamantar a cambio de una compensación económica. Halimah contó más tarde que desde el momento en que Muhammad se unió a ellos, el asno que antes no podía ni andar, ahora era fuerte y veloz. Y contó más cosas, como lo que sigue:

Llegamos [con Muhammad] a nuestro campamento, el de los Banu Saad, yo no conozco una tierra de Dios más seca y estéril que esa, pero desde que Muhammad llegó con nosotros, mis corderos siempre encontraban hierba, y nuestras ovejas nos daban todos los días abundante leche, mientras que el resto de los habitantes del campamento no lograban sacar ni una gota de las suyas.

Durante el periodo que estuvo con Halimah, Muhammad creció más fuerte que los demás niños. Cuando cumplió los dos años Halimah tenía que devolverlo a su madre, pero le dijo: «Déjalo junto a mí algún tiempo más, pues temo las epidemias de la Meca». E insistió tanto que la madre del Profeta lo dejó volver al desierto con ella.

5.                Retorno a la Meca a los cuatro años. Cuando Muhammad tenía cuatro años, Halimah lo devolvió a su madre, y el niño se quedó con ella hasta que la muerte se la llevó siendo aún joven. Entonces su abuelo, Abdul Muttalib, se hizo cargo de la custodia de Muhammad, pero cuando también el abuelo falleció, el niño pasó al cuidado de su tío paterno, Abu Talib, que era muy pobre y carecía casi de cualquier comodidad material (quizá ello se debiera a que Dios quería que su futuro Profeta apreciara el lado pobre de la vida). Por esa razón, Muhammad, que había aprendido la labor del pastor junto a sus hermanos de leche en el clan de Bani Saad, comenzó a pastorear las ovejas de la gente de la Meca, y así no fue una carga pesada para su tío.

6.                Su viaje junto a su tío a Siria y su encuentro con Bahira. Cuando Muhammad tenía doce años, dos meses y diez días de vida comenzó a viajar con su tío a Siria. En uno de esos viajes Muhammad conoció a Bahira. Cuando éste vio el sello profético entre los hombros del niño, informó a su tío del buen futuro religioso que esperaba a Muhammad y le recomendó que lo protegiera de los judíos.

7.                Su viaje como comerciante de Jadiyyah. Cuando Jadiyyah se enteró de la sinceridad, de la honestidad y de las buenas costumbres de Muhammad, le ofreció ira a Siria para comerciar con su dinero (el de Jadiyyah). Muhammad aceptó y vendió toda la mercancía en Siria, duplicando de esta manera su capital.

Jadiyyah supo así que había encontrado su anhelado objetivo, de manera que el Mensajero la tomó como la primera de sus mujeres. Él tenía veinticinco años y ella cuarenta[306], pero no se casó con otra hasta que Jadiyyah murió. Después de ello Muhammad siempre la mantuvo en su recuerdo y lo expresaba haciéndoles regalos a sus amigas.

 1.4.4  El comienzo de la Revelación

Cuando ya estaba cerca de los cuarenta años, el Profeta empezó a tener unos sueños que se convertían en realidad. Luego, comenzó a aislarse de la gente en la cueva de Hira, donde adoraba a Dios con mucho agrado. Veamos a continuación la experiencia del Profeta en la cueva de Hira:

1.               Su permanencia en la cueva de Hira y la revelación divina: El Profeta adoraba a Dios en la cueva de Hira durante largas noches y volvía a casa de Jadiyyah para llevar comida y agua. Estando en esta situación, comenzó a recibir la revelación divina en el mes de Ramadán. Se le presentó el ángel Gabriel y le dijo, «Recita». A lo que él respondió, «No sé leer». El ángel le volvió a decir, «Recita». «No sé leer», respondió. Cada vez que Gabriel le decía esta frase, le apretaba fuertemente el pecho y, por vez tercera, Gabriel le dijo:

Recita, ¡Muhammad!, lo que se te revela, comenzando por el nombre de tu Señor, al que pertenece el poder de crear. Que dio existencia al hombre, el cual posee físico e intelecto completos a partir de un insignificante coágulo, lo que no justifica que el hombre se enorgullezca de ello. Continúa leyendo, que tu Señor es el más Noble, Quien te considera y no te frustra. Es Él Quien mostró al hombre a usar el cálamo para enseñarle la escritura que desconocía. Enseñó al hombre lo que éste no sabía. (96: 1-5)

Con estas hermosas aleyas del Corán que decreta el conocimiento y explica el comienzo de la creación del hombre, comenzó la revelación al Profeta Muhammad. Ese día Muhammad volvió a casa de Jadiyyah muy asustado pero firme, y pidió que lo arroparan. Una vez que se hubo tranquilizado, le contó a Jadiyyah lo sucedido y le confesó que sentía miedo. Pero Jadiyyah le replicó:

Cálmate, por Dios, que Dios nunca te abandonará. Tú mantienes los lazos familiares, apoyas al débil, honras a tus huéspedes, ofreces caridad y ayudas cuando alguien sufre una calamidad.

Esta sensata mujer explicó de la mejor manera que Dios recompensa a las personas que se encaminan por la vía del bien. Entonces ella lo llevó a casa de su primo Waraqah Ibn Nawfal, que conocía las Escrituras. Cuando le contó lo que había sucedido, Waraqah le dio buenas noticias, y le dijo que lo que había visto era el mismo Namus (Espíritu), que Dios había enviado a Moisés para animarlo a ser paciente si su gente lo perseguía o lo expulsaba. «¿Me expulsarán?», preguntó Muhammad. «Sí. Todo aquel que trajo a su gente un Mensaje similar antes que tú fue expulsado. Si yo estuviera vivo, te auxiliaría», replicó el hombre. Waraqah murió y la Revelación Divina se detuvo por un tiempo, hasta que comenzó a llegarle al Profeta nuevamente. Al respecto, el Profeta dijo:

Un día mientras estaba caminando, vi de nuevo al ángel entre los cielos y la Tierra. Tuve mucho miedo y me caí al suelo. Volví a mi casa y me envolví en una manta. Entonces Dios reveló estas aleyas: «¡Tú, que estás envuelto en tu manta! Levántate de tu descanso y advierte a la gente sobre el castigo de Dios, si es que no creen, y alaba únicamente a tu Señor y purifica tus vestiduras con agua para que no tengan suciedades o impurezas.» (74: 1-4)

2.               Continuación de la Revelación y el comienzo de la Dawah

A partir de entonces las revelaciones le fueron llegando una tras otra al Mensajero de Dios, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él.

El Profeta estuvo durante trece años en la Meca, donde convocaba a la gente a adorar a Dios. Al principio lo hacía en secreto, pero cuando Dios le ordenó proclamar la verdad, lo hizo abiertamente pero con amabilidad. En primer lugar convocó a su clan y parientes cercanos, continuó con su gente y con aquellos que estaban a su alrededor, después convocó a todos los árabes y finalmente a la humanidad.

Los primeros en abrazar el Islam y creer en el Mensajero de Dios fue un grupo reducido de hombres, mujeres y niños que fueron perseguidos a causa de su fe, y algunos incluso torturados, lo que obligó al Profeta a emigrar a Medina. Pero la Revelación no dejó de llegarle y él continuó divulgando el Mensaje islámico y luchando por él hasta que volvió a la Meca victorioso y triunfador.

Dios hizo prevalecer Su religión y Muhammad murió a los sesenta y tres años habiendo concluido su misión. Ahora bien, esta misión fue el sello final de todas las misiones, él fue el último enviado de Dios y tanto los genios como los humanos deben seguir la senda de Muhammad. Quienes le obedezcan tendrán felicidad en esta vida y habitarán el Paraíso en la Otra Vida. Pero al contrario, quienes no le obedezcan serán desdichados en esta vida, y morarán en el infierno en la Otra.

Cuando el Profeta falleció, sus compañeros llevaron el Islam a todas las latitudes, donde permanecerá hasta el fin de los tiempos.

Veis qué gran bien hizo a este mundo un hombre que no sabía leer ni escribir y que surgió de entre la gente de su misma condición. Cambió el mundo entero y la historia de la humanidad tanto en lo relacionado con esta vida como con la otra.

En apenas un siglo, llevó el Islam desde la Península Arábiga hasta los rincones más recónditos de África, Europa y China, y todas las naciones cayeron bajo su mando y su poder. El Islam ha llevado la justicia, la misericordia, la civilización, la urbanidad y las ciencias del hombre y del cosmos a todos los rincones del mundo. Todo esto fue hecho por hombres que poco antes no sabían leer ni escribir, y por una nación que el propio Corán elogió, una nación a la que Dios enseñó que la reforma del ser humano va acompañada de la reforma del mundo entero.

Todo esto gracias a una revelación divina y al deseo de Dios, el Único, el Poderoso y el Misericordioso[307].

 1.4.5  Segundo tema. Modales del Profeta y huellas de su vida

En este tema trataremos las siguientes secciones:

·       Modales del Profeta.

·       La misericordia en la vida del Profeta.

·       Huellas de la vida del Profeta.

 1.4.6  Modales del Profeta

Dios eligió a Muhammad, lo honró con el Mensaje islámico y lo auxilió con la revelación divina. Lo dotó de la moral y de las características más distinguidas, y lo educó de la mejor manera.

El Mensajero de Dios es la mejor de entre todas las personas, es el más insigne y el más elevado, y tiene los más hermosos modales y la mayor nobleza ante Dios, altísimo sea. La moral de Muhammad fue el propio Corán, como dijo la madre de los creyentes, Aishah; y por esa razón el Señor le dijo a su Profeta «gozas de una moral sin igual». No es de extrañar, pues, que Dios nos informe de que la persona que toma a Muhammad como senda y ejemplo a seguir tendrá tranquilidad, gloria, éxito, guía, éxito, vida placentera en este mundo y salvación en el Otro. Por el contrario, los que no siguen su camino sufrirán humillaciones, miedo, descarrío y desdicha, en este mundo y en el Otro[308]. Divulgar sus enseñanzas y sus buenos modales es el mejor camino para acabar con la corrupción y la aberración y ascender grados hacia la felicidad.

Todo ello ha hecho que muchos sabios hayan escrito sobre él y sobre sus cualidades y características, como son: su benevolencia, perdón, clemencia, piedad, valentía, generosidad, veracidad, fidelidad, honestidad, modestia y bondad. A continuación citaremos algo de lo que se ha escrito sobre los modales del Profeta Muhammad:

-                    Era benevolente sin igual, valiente sin parangón, justo y alejado de las tentaciones mundanas.

-                    Era muy generoso. No guardaba en su casa ni dinar ni adarme y si encontraba algo de dinero en su casa, por la noche, salía en busca de algún necesitado para dárselo. Cuando le era posible, guardaba la cebada y los dátiles que correspondían al alimento de un año. Pero si alguien le pedía comida, siempre se la daba, de manera que antes de finalizar el año siempre necesitaba alimento para su familia.

-                    Él mismo Arreglaba sus zapatos y remendaba su túnica, y siempre ayudaba a su mujer en los quehaceres domésticos. Era tan pudoroso que no miraba a la gente fijamente a los ojos.

-                    Siempre aceptaba las invitaciones y los regalos, tanto si venían de personas libres como de esclavos, aunque fuese un sorbo de leche o un simple pedazo de carne de conejo, y siempre daba las gracias por ello.

-                    Se enfadaba únicamente con las cosas que contravenían lo establecido por Dios, y nunca por asuntos personales.

-                    Se ataba al vientre una piedra para soportar el hambre. No rechazaba nada y comía lo que había sin exigir ninguna otra cosa: dátiles, carne asada, pan de trigo o de cebada, dulces, miel, leche, sandía, etc.

-                    Era sumamente modesto y no tenía ninguna vanidad. Era elocuente, conciso y preciso al hablar, y nada de este mundo dominaba su mente. Vestía lo que encontraba a su alcance, unas veces una túnica de Yemen y otras veces una aljuba de lana. Montaba en asno, caballo, camello y mula, y a veces simplemente caminaba.

-                    Visitaba a los enfermos, asistía a los funerales y caminaba sin guardias, incluso entre sus enemigos.

-                    Nunca despreciaba a ningún pobre y nunca hacía reverencias a ningún rico por hecho de serlo. Invitaba al Islam a todos por igual. Gozaba de buena reputación y manejaba bien las situaciones, pese a no saber leer ni escribir.

-                    Conversaba con los pobres y menesterosos, y era amable con todos. Visitaba a sus familiares, pero nunca les daba más importancia que los demás.

-                    Era muy tolerante, aceptaba las disculpas de los demás. Bromeaba, pero siempre lo hacía sin proferir mentira alguna. Reía pero sin carcajear. Hacía carreras con su esposa. Si alguien le elevaba la voz, aguantaba pacientemente.

-                    Siempre ocupaba bien su tiempo y lo distribuía entre complacer a Dios y corregirse a sí mismo.

-                    Vivió en un territorio árido y pobre, pastoreó ovejas y fue huérfano. Nunca tuvo la presencia de un padre que lo instruyera, así que fue Dios quien depositó en Muhammad su intachable moral y su buena conducta, y le enseñó la historia de los primeros y los últimos. Dios le mostró el camino de la salvación en este mundo y en el Otro.

-                    Muhammad no insultó a ningún creyente, hombre, mujer o sirviente. Nunca golpeó a nadie, ni se cobró venganza, y todas sus acciones estuvieron vinculadas con Dios.

-                    Al darle a elegir entre dos alternativas, siempre elegía lo más fácil.

-                    Ayudaba a todo el mundo, hombre o mujer, libre o esclavo.

-                    No era duro, ni rudo, ni alborotador en los mercados.

-                    Nunca respondió al mal con el mal, sino con perdón.

-                    Al encontrarse con alguien saludaba él primero, y si estaba conversando con una persona, nunca trataba de terminar la conversación, sino que esperaba pacientemente hasta que la otra persona terminara de hablar.

-                    Al estrechar la mano a alguien, nunca soltaba él la mano, sino que esperaba a que lo hiciera la otra persona. Si se encontraba con algún compañero, el Profeta era el primero en tenderle la mano y luego apretaba fuertemente como señal de fraternidad.

-                    Al sentarse lo hacía con las piernas elevadas, con las rodillas juntas y con sus manos sobre ellas. Cuando estaba con sus compañeros se sentaba en cualquier sitio vacío entre ellos, sin distinguirse de ellos. Nunca estiraba las piernas, para no ocupar más espacio que sus compañeros, y si lo hacía era porque el lugar era amplio.

-                    Atendía excelentemente bien a sus huéspedes, se sentaba con ellos y hacía que se sintieran cómodos, ofreciéndoles almohadones y llegando incluso a extender su propia túnica para que se sentaran sobre ella. Dirigía su mirada a todos por igual, pero conseguía que cada uno de ellos sintiera que era él quien recibía las mejores atenciones y miradas del Profeta.

-                    Las tertulias que mantenía junto a sus compañeros se desarrollaban con gran respeto, calma, pudor, bondad y fidelidad; sin agresiones, voces elevadas o palabras inadecuadas o fuera de lugar. Nunca se hablaba mal de nadie ni se ahondaba en las intimidades de persona alguna y todos se alejaban de las habladurías

Sus compañeros no le interrumpían al hablar y solo hablaban cuando él callaba. Lo hacía amablemente y, si discrepaban en algo, lo solucionaban con amabilidad y prontitud. Cuando uno hablaba, los demás escuchaban hasta que terminaba de hablar. Quien tenía el último turno de palabra gozaba del mismo tiempo y atención que el primero que había hablado.

-                    El Profeta, la paz sea con él, se reía y se sorprendía por las mismas cosas que sus compañeros.

-                    El Profeta era paciente cuando un extraño lo trataba con cierta dureza. Y, aunque sus compañeros no aceptaran la actitud del extraño, respetaban al Profeta y se aferraban a la paciencia tal y como él les había enseñado.

-                    Su vida está llena de nobles diálogos con sus compañeros que se caracterizaban por un estilo elocuente y atrayente.

-                    Sus palabras y enseñanzas no estaban vacías de sentido, pues las aplicaba a todo en la vida. Por esa razón, aunque el Profeta vio mucho en su vida (dureza, dificultad, guerra, etc.), siempre fue ejemplar en todo. Fue padre tierno y sutil, esposo fiel, educador ejemplar y amigo sincero. Trataba bien a todo el mundo: al bueno y al malo, al mayor y al menor, al creyente y al no creyente, al guerrero y al pacífico, al lejano y al cercano; y en todo era excelente.

-                    Para agradar a sus compañeros se dirigía a ellos utilizando los sobrenombres que más amaban y, si alguno no tenía, el Profeta le daba uno. También empleaba sobrenombres con las mujeres y con los niños, para ganarse sus corazones.

-                    Nunca se enfadaba como los demás y era, con diferencia, el mejor. Era benevolente y nunca hablaba con alguien de algo que no le agradara.

Estas son apenas algunas de las características del comportamiento y los modales del Profeta; que Dios nos otorgue el don de asemejarnos a él, de seguirlo y de tomarlo como guía[309].

 1.4.7  La misericordia en la vida del Profeta

Dios dijo sobre el Profeta Muhammad lo siguiente:

Ciertamente que fue misericordia de Dios para contigo y los creyentes el que tú hayas sido suave con ellos y no les hayas reprochado duramente sus errores. Si fueses de corazón duro y los maltratases, seguramente te abandonarían. ¡Sé tolerante con sus faltas! Pide perdón por ellos y consúltales en todo asunto para saber su opinión acerca de lo que no se te haya revelado nada. Y si después consultarlos decides hacer algo, ejecútalo encomendándote a Él, pues Dios quiere a los que se encomiendan a Él. (3: 159)

Al respecto Al Shaij Muhammad Attahir Ibn Ashur explicó que «suave con ellos» se refiere a los creyentesy dijo que[310]:

Dios envió a Muhammad dotado de toda misericordia. Esta misericordia es en sí misericordia de Dios otorgada a la nación musulmana. Gracias a esta misericordia divina ha sido fácil para los musulmanes desarrollar la legislación islámica en la vida de los individuos de la nación musulmana.

El Profeta fue enviado para todo el mundo, pero por una providencia divina su misión comenzó con los árabes. Ellos fueron, por tanto, quienes transmitieron la legislación islámica a todo el mundo, labor para la que debían ser sutiles y alejarse de toda dureza y dificultad. Como ya hemos comentado en un apartado anterior, los árabes estaban caracterizados por cualidades extraordinarias, gran pureza y entendimiento rápido. Y en relación con ello, el libro Ash-Shfa afirma que la tolerancia y la clemencia del Profeta fueron la causa de que muchas personas abrazaran el Islam[311]. Dios, altísimo sea, como muestra de la misericordia del Profeta del Islam que abraza a todo el mundo, dijo: «Te enviamos como misericordia para la humanidad» (21: 107). Ibn Al Qayyim dijo comentó que no hay duda de que esta aleya se refiere al mundo entero, y que esta evidencia se entiende de la siguiente manera:

1.                El mundo entero recibe beneficios del mensaje de Muhammad, aunque sólo los verdaderos creyentes obtienen beneficios en esta vida y en la Otra. Ahora bien, quienes le declararon la guerra a Muhammad y murieron (en la guerra o fuera de ella), recibieron el favor de no poder seguir pecando, lo que habría sido nefasto para ellos en la Otra Vida. Quienes pactaron con el Profeta vivieron protegidos bajo su sombra. Los hipócritas que aparentaron la fe, fueron considerados como musulmanes, de manera que se beneficiaron de las leyes del Islam como la herencia, etc. Pero la influencia del mensaje islámico alcanzó incluso a las partes del planeta y las naciones que no tuvieron vínculo alguno con el Profeta y sus enseñanzas.

2.                Trae misericordia para todo el mundo. Los creyentes aceptaron agradados esta misericordia y de ella se beneficiaron, mientras que los incrédulos, no la aceptaron y no se beneficiaron de ella. Es lo mismo que sucede cuando una persona decide no tomar un remedio para una enfermedad y, por lo tanto, no se beneficia de sus propiedades[312].

 1.4.8  Huellas de la vida del Profeta

La loable vida del Profeta Muhammad, la paz sea con él, está llena de lecciones y maravillas; pero de todas ellas mencionaremos las siguientes:

1.                Pese a lo mucho que se ha escrito sobre los dichos y hechos de su vida, éstos no se agotan. Se escribe sobre la vida de los grandes hombres una o dos veces, o tal vez más, pero llega un momento en el que no hay nada más que decir sobre ellos. Sin embargo, aunque se han escrito innumerables libros en muchos idiomas desde los comienzos del Islam sobre la biografía de Muhammad, la paz sea con él, los hechos y dichos de su vida están todavía muy vigentes. En la vida del Profeta se puede encontrar información sobre cualquier tema que queramos investigar, pensamiento, moral, conducta, sociología, política, etc. Es una fuente abierta e inagotable de reglas, normas, fórmulas, moral, etc. Y todo el mundo encuentra lo que le es beneficioso[313].

2.                Los ataques contra la vida del Profeta despiertan el deseo de indagar más sobre sus virtudes. Muchos enemigos del Islam, llevados por la incredulidad o la ignorancia, atacaron la vida del Profeta del Islam. Estos ataques no tuvieron consecuencias negativas, sino que estimularon a los pensadores islámicos a investigar más a fondo en ella; lo que aportó beneficios al Islam.

3.                Dios, Todopoderoso, inspiró a mucha gente a investigar en la vida del Profeta. Esta vida es luz. Hay quienes fueron en busca de esta luz y, además de muchas otras cosas, pudieron apreciar la ceguera de quienes no eran capaces de ver esta luminosidad.

4.                La vida del Profeta no calma solamente la necesidad del investigador, sino que todos los creyentes necesitan la guía de esta fuente llena de amor. La persona que posee algo de fe encuentra dentro de sí la necesidad de saber sobre Muhammad y fortalecer su lazo con él. El amor al Profeta es amor a Dios.

5.                Su vida muestra la conducta más correcta y educada humanamente posible. La vida del Profeta es un espejo donde brillan todas sus palabras y acciones; es el ejemplo a seguir por todos.

6.                Todo el mundo conoce los detalles de su vida. Conocemos todos los detalles de la vida del Profeta, lo que permite que los musulmanes la puedan tomar como guía. Lo sabemos todo sobre su vida desde el momento en que su padre, Abdullah, se casó con su madre, Aminah. Sabemos de su nacimiento, de su juventud, de los trabajos que realizó, de sus viajes fuera de la Meca, de su misión, etc. Es una vida tan clara como lo es el sol[314]. El propio Profeta no encontró inconveniente alguno en decirnos lo que pasaba dentro de su hogar. Por eso tenemos también muchos hadices relatados por su esposa, Aishah, que Dios esté complacido con ella.

7.                Es la biografía mejor conservada de cuantos Profetas, Mensajeros o grandes reformistas ha habido. La biografía de Muhammad nos ha llegado con todo lujo de detalles por medio de una cadena de transmisión infalible. Por el contrario la Torá y el Evangelio han sufrido tergiversaciones y, por lo tanto, las biografías de Moisés y Jesús, la paz sea con ambos, también han sufrido cambios. Por ese motivo el sacerdote Anderson Scott afirma lo siguiente:

La persona debe dejar de pensar en componer un libro dedicado a la vida de Jesús, porque no hay material e información para llevar a cabo semejante trabajo. Sabed que los días de Jesús, de los que poseemos información, no pasan de cincuenta[315].

Al examinar las biografías de personas que creen que su interpretación del mundo debe ser seguida como religión, como es el caso de Buda o Confucio, encontramos muchas patrañas añadidas por los monjes y ascetas.

8.                La biografía de Muhammad narra la historia de un hombre, no de una leyenda. Es la historia de un hombre que fue favorecido por Dios para transmitir el Mensaje divino. Es, pues, la vida de un hombre y nada más, sin pretensión de ser un dios, ni un semidiós. Los cristianos le atribuyen cualidades divinas a Jesús, lo que hace que su vida sea inalcanzable y no pueda ser tomada como ejemplo por las personas. Muhammad, sin embargo, es el ejemplo humano y viviente para cualquier persona que quiere vivir feliz consigo misma y en su entorno familiar y social. La biografía de Muhammad, la paz sea con él, narra la historia de aquel joven honesto, del Mensajero predicador y paciente, del Imam justo, del padre sensible, del marido fiel, del gran educador, del sabio, del guía, del compañero generoso y del valiente guerrero. Es, pues, una vida completa que hace de Muhammad un guía apto para todo predicador, padre, marido, guerrero, político y jefe de estado[316].

 1.4.9  Tercer tema. Anuncios de Moisés y Jesús sobre la llegada de Muhammad. Testimonios sobre el Profeta de personas no musulmanas caracterizadas por su objetividad

En este tema trataremos las siguientes secciones:

·       Los anuncios de Moisés, la paz sea con él.

·       Los anuncios de Jesús, la paz sea con él.

·       Algunos dichos sobre Muhammad pronunciados por personas no musulmanas que se caracterizaban por su objetividad.

Estamos hablando de un gran Profeta, Muhammad, portador de un Mensaje universal y de una legislación que permanecerá hasta el fin de los tiempos. Por esa razón, Dios habló a todos sus Mensajeros y Profetas acerca de Muhammad, y todos transmiten este conocimiento a sus pueblos. El Corán dice lo siguiente:

Profeta, recuérdales que Dios pactó con todos los Profetas a quienes reveló el Libro y concedió el conocimiento beneficioso, que cuando apareciese el Mensajero, cuya prédica sería la misma de ellos, creerían en él y lo auxiliarían. Todos los Profetas estuvieron de acuerdo con dicho pacto y dieron testimonio de ello, y Dios lo atestiguó. Así transmitieron el pacto a sus naciones, y todos debían creer en él y auxiliarlo. Lo correcto para sus pueblos era que creyesen en él y que lo socorriesen cumpliendo y siguiendo lo que sus Profetas les indicaron hacer. (3: 81)

Al interpretar esta aleya, Ibn Kazir se apoya en Ali Ibn Abi Talib y en su primo Ibn Abbas para explicar que el Señor afirma que los otros Profetas se comprometieron a creer y a auxiliar a Muhammad. El anuncio más grande de la llegada de Muhammad fue de manos de dos grandes Mensajeros de Dios, Moisés y Jesús, la paz sea con ambos. A continuación expondremos algo sobre el tema en cuestión.

 1.4.10                    Los anuncios de Moisés, la paz sea con él

Moisés anunció a los hijos de Israel la llegada del Profeta que no sabía leer ni escribir. Les anunció que Muhammad era analfabeto, que su misión era ordenar el bien, prohibir el mal e indicar lo lícito y lo ilícito de acuerdo con la naturaleza humana. Les informó de que cuantos creyeran en su mensaje, lo apoyaran y contribuyeran a su triunfo, serían exitosos. En relación con esto, Dios dijo:

Su Señor le dijo: Infligiré mi castigo a los que no se arrepintieron. Mi misericordia lo abarca todo. La otorgaré a aquellos que se apartan de la incredulidad y de los pecados, los que pagan la limosna prescrita y creen en todos los Libros revelados. Reservaré Mi misericordia particularmente a aquellos que siguen al Mensajero Muhammad que no sabe leer ni escribir, y cuyas señales están escritas en la Torá y el Evangelio. Su misión es ordenarles el bien que deben hacer y prohibirles el mal que deben evitar. Les indicará lo lícito adecuado con la naturaleza humana y lo ilícito, comúnmente reprobado por la misma, como la ingestión de la sangre y el consumo de carroña, y los libera de las penosas cargas que les fueron impuestas. Aquellos que creyeron en su mensaje lo sostuvieron, lo apoyaron y contribuyeron en su triunfo contra sus enemigos; los que siguieron el Corán que le fue revelado, cual luz que guía, estos serán los exitosos, pero los que no creyeron en él serán excluidos. (7: 156-157)

Estas aleyas acreditan que Muhammad se encuentra en La Torá y en el Evangelio. Sin duda alguna los sabios judíos y cristianos sabían de su misión, pero unos creyeron en él y otros no lo hicieron. Al respecto el Corán confirma todo ello diciendo lo siguiente:

Ambos grupos poseedores de las Escrituras saben con certeza la verdad y reconocen que tú, Muhammad, eres el Profeta descrito en sus Libros y designado con claras señas y particularidades, te reconocen con la misma certeza que reconocen a sus propios hijos con claridad y sin confusiones. Pero algunos de ellos ocultan esta verdad intencionadamente y de acuerdo con sus intereses y su fanatismo falaz por su credo, y en protección de sus privilegios, y asimismo intentan desviaros de vuestras creencias. (2: 146)

Muchos investigadores han hablado del tema en cuestión y han refutado toda tergiversación en torno a la persona de Muhammad llevada a cabo por los sacerdotes que emplean las Escrituras. El Propio Corán, una vez más, insiste en el tema y dice:

¿Cómo se obstinan en desmentir el Corán cuando tienen la prueba de la veracidad de Muhammad? ¡Los sabios del pueblo de Israel ya lo sabían porque se indica en sus Libros! (26: 197)

Los sabios del pueblo de Israel sabían acerca del Profeta Muhammad porque la Torá habla de él y menciona las características y las marcas que le son propias[317]. Así, en el Deuteronomio (18: 18-19), Dios dijo a Moisés:

Enviaré a un Profeta surgido de ellos mismos, un Profeta como tú, mis palabras saldrán de su boca, pronunciará todo lo que Yo le diga.

Se refiere al Profeta Muhammad, puesto que él es de la rama de Ismael y éste es el hermano de Isaac. Pero hay más anuncios, pues mediante «como tú» expresa que, al igual que Moisés, Muhammad es portador de una legislación. Y mediante «mis palabras saldrán de su boca» indica que Dios hará revelaciones a Muhammad y que éste pronunciará lo revelado, pues Muhammad no sabía leer ni escribir.

Este anuncio le fue hecho a Moisés en una ocasión en la que eligió a setenta hombres de su pueblo que no habían adorado al becerro para ir con ellos al monte Al-Tur, allí Le pidieron a Dios que apartase de ellos el castigo y perdonase a los adoradores del becerro. Hubo un violento terremoto que les hizo perder el conocimiento, y Moisés dijo:

¡Señor mío!, si hubieras querido destruirlos, lo habrías hecho antes de que fueran a tu encuentro para que el pueblo de Israel lo presenciara, y yo hubiera perecido con ellos. No me castigues por su culpa. Señor, no nos hagas perecer por causa de aquellos, puesto que fue una prueba a la que los sometiste y Tú guiaste a quienes quisiste. Fuiste Tú quien dijo esto: Lo concederé a aquellos que evitan la incredulidad y a los que pagan la limosna prescrita. A éstos les perdonaré sus pecados.

Al igual que el Corán la Torá habla también de todo eso y dice: «todo el pueblo escuchó las voces, el trueno (…) vieron que la montaña se volvía humo (…)» (Éxodo, 20). La Torá que la gente posee hoy en día ha sufrido grandes cambios a manos de copistas, traductores y por otras razones, que han roto la cadena de transmisión. Por esa razón hay tres versiones de la Torá que presentan grandes diferencias entre sí: la hebrea, la griega y la sumeria. Cada quien dice que su versión es la verídica.

Estos cambios y alteraciones hicieron desaparecer muchos de los anuncios de la Torá, pero las que se han conservado pueden ser apreciadas por las personas objetivas[318].

 1.4.11                    Los anuncios de Jesús, la paz sea con él

Jesús, la paz sea con él, también anunció la llegada del Profeta llamándolo Ahmad, otro de los nombres de Muhammad. El Corán dice acerca de ello:

Recuerda cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Hijos de Israel! En verdad soy un Mensajero de Dios para vosotros. Confirmando lo que me precede de la Torá y anunciando la buena nueva de un Mensajero después de mí llamado Ahmad. Pero, cuando les llegó el anunciado Mensajero con señales incuestionables, dijeron: sin duda lo que nos has traído es brujería. (61: 6)

En cuanto a la relación entre los nombres Muhammad y Ahmad, en Sahih Al-Bujari, según dijo Yubair Ibn Mutam, se afirma lo siguiente:

He escuchado al Mensajero de Dios decir: Tengo nombres: soy Muhammad, soy Ahmad, soy Al Mahi, el que borra; o sea por medio de él Dios borra la incredulidad. Soy Al Hashir, el que reúne, ante quien es reunida la gente y soy Al-Aquib, el último.

El Corán, por su parte, habla de las características de Muhammad mencionadas tanto en la Torá como en el Evangelio y dice:

Muhammad, el Enviado de Dios, y sus compañeros que le acompañan son duros e inflexibles con los incrédulos, y clementes y amables entre ellos. Los ves inclinarse y prosternarse con frecuencia, buscando con ello la recompensa y la complacencia general de Dios. Su signo es una clara marca en sus rostros por sus frecuentes prosternaciones; así los describió magníficamente la Torá. Su descripción en el Evangelio es como una semilla que germina y saca de la tierra sus primeros brotes, que luego se van reforzando y pasan de la delicada debilidad a la robustez; y la planta se yergue sobre sus raíces, asombrando al que la sembró. Dios hizo así a los creyentes para enfurecer a los incrédulos. Dios prometió a quien cree y realiza buenas obras una misericordia que borra todo pecado, y una recompensa de grandeza inimaginable. (48: 29)

En el Evangelio según San Mateo, 11 y 14, encontramos anunciada la llegada de Muhammad de la siguiente manera: «Y si queréis creerme, él es aquel Elías que debe venir (…)». El Profeta Muhammad nos ha comunicado que entre Jesús y él no habrá otros Profetas, de manera que Elías es Muhammad. Asimismo en Juan (14: 17) Jesús dice:

Tengo todavía muchas cosas que deciros, pero todavía no podéis soportarlas. Cuando el Espíritu de la Verdad llegue os guiará a la verdad plena, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que le será dicho, y os mostrará las cosas por venir y me glorificará.

Hay muchas variaciones entre una traducción y otra[319].

 1.4.12                    Testimonios sobre el Profeta de personas no musulmanas caracterizadas por su objetividad

Las grandes señales acreditan la profecía y la veracidad del Profeta Muhammad, por esa razón a toda persona sensata le fascina su magnificencia, y cree en él y en su Mensaje.

A continuación anotaremos algunos testimonios de un conjunto de filósofos y pensadores no musulmanes.

 1.4.12.1            Testimonio del filósofo inglés Thomas Carlyle, premio Nobel de la paz, acerca de Muhammad

Analizaremos algunos fragmentos del libro de Thomas Carlyle titulado Los héroes. Se trata de uno de los mejores testimonios en los anales de la historia y, al leerlo, parece que su autor sea un musulmán experto en la biografía del Profeta. Así pues, Carlyle dirigiéndose a los cristianos dijo:

Sería una descomunal vergüenza especialmente en nuestros tiempos que alguien pensara que el Islam es una mentira, y que Muhammad, la paz sea con él, fuera engañador y falsificador. Debemos combatir los rumores de tales declaraciones ridículas y vergonzosas; el mensaje del Profeta fue la antorcha que iluminó a lo largo de doce siglos, y seguirá encendida para iluminar el camino a doscientos millones de personas. Me pregunto: ¿acaso alguno de ustedes piensa que este mensaje que dio vida y fue abrazado por tantos millones podría ser mentira? Yo no, nunca he podido tener este punto de vista. Solo la mentira y el engaño de unos pocos provocan estos rumores acerca del mensaje de Muhammad ¡Qué lamentable es todo eso! Qué mala actitud es la de los que siembran la duda sobre este mensaje. Ellos merecen nuestro repudio. La persona sensata no puede creer nada de esto, en absoluto. Son aberraciones de unos lerdos y el resultado de una generación incrédula y atea, que esconde maldades en su corazón. Son aberraciones de gente sin conciencia y de espíritus muertos dentro de cuerpos vivientes. Tal vez el mundo no haya visto incredulidad semejante ¿Acaso podéis creer que un embustero sería capaz de hablar de una religión a plena luz del día? Un hombre no es capaz de construir una casa de adobe si no conoce las características de la cal, de la tierra, etc. Pero si incluso no sabiendo nada de ello, decidiera igualmente construir la casa, conseguiría simplemente un montón de tierra y de materiales mezclados unos con otros. De ser así, la construcción no duraría doce siglos ni la habitarían millones de seres humanos, sino que se desmoronaría y se convertiría en tierra… Por eso Muhammad no es ningún mentiroso y disimulador. No es ningún buscador de artimañas, ni de medios para lograr sus objetivos. No aspira a ser rey ni a pequeñeces equivalentes a ello. El mensaje de Muhammad es la pura verdad y sus dichos son veraces. Muhammad no es ningún mentiroso, ni engaña a nadie y esta es la pura verdad que desmantela cualquier idea de los incrédulos. Además, hay otra cosa que no podemos olvidar. Muhammad no recibió clases de manos de nadie, era analfabeto. Muhammad no buscó la luz en persona alguna, sino que él mismo fue la antorcha que guió a todo el mundo tal y como hicieron los anteriores Profetas.

A lo largo de su vida, Muhammad mantuvo intactos sus principios, fue firme, generoso, benevolente, fiel, libre, perseverante, sincero… Y junto con todo ello fue sutil, sonriente, buen amigo y capaz de bromear cuando la situación lo merecía. Era dueño de una sonrisa sincera, no falsa. Y siguió diciendo:

Muhammad era justo, bienintencionado, inteligente, dadivoso, luminoso y parecía ser portador de luz en noches oscuras. Era por naturaleza un gran hombre y nunca necesitó de escuela ni de educador alguno.

Los fanáticos cristianos y ateos dicen que Muhammad buscada fama y aura y poder. Eso es mentira. El hombre del desierto, ese magnífico hombre, Muhammad, no buscaba nada de eso. No pretendía poder ni prestigio… Era magnífico… Dejemos de decir que mentía porque ello supone una infamia y evidencia la falta de criterio de quien lo dice. (…)

La religión de Muhammad, en la que creyeron los idólatras y a la que se aferraron, debe ser verdadera y es propio de cada cual creer en ella. Esta religión conjuga a todas las religiones anteriores y reúne el espíritu de cada religión anterior. Al seguir esta religión, el hombre se torna un gran líder, se ajusta a las reglas del Creador y sus leyes, y no polemiza, se resiste o rechaza sin razón alguna.

El Islam desmanteló las ideas de toda falsa religiosidad estableciendo la verdad. El Islam es la verdad. En cuanto apareció, la idolatría y la dialéctica cristiana desaparecieron. Dicen los mentirosos e ignorantes que Muhammad fue un impostor. Eso no es verdad. Un corazón tan sutil, tierno y lleno de luz como el de Muhammad no puede ser el de un impostor[320]. Y continuó Carlyle:

Muhammad es humano, lleno de humanidad, es nuestro hermano, de todos nosotros, y es el hijo de nuestro primer padre y de nuestra primera madre. (…)

Yo amo a Muhammad por estar totalmente alejado de toda hipocresía y por ser un hombre de decisión propia. Nunca habló de lo que no le pertenecía, nunca fue vanidoso, pero tampoco se sometió ante persona alguna. Se dirigió con dignidad y orgullo a los bizantinos y a los persas y les indicó el mejor camino para el éxito en este mundo y en el Otro.

Muhammad, la paz sea con él, nunca fue taciturno, ni tomó la vida como juego o diversión, sino que se preocupaba por la verdadera felicidad, la del Más Allá.

 1.4.12.2             El testimonio del Cte. Henri de Castries

Henri de Castries fue último gobernador francés en Argelia y en su libro El Islam[321] dice lo siguiente:

Antes del envío de Muhammad los árabes eran idólatras, pero entre ellos había también quienes creían en la Unicidad. Éstos se denominaban Alahnaf[322] y permanecieron en la práctica de la adoración al Dios Único, la doctrina de Abraham. Los cristianos, por su parte, estaban divididos en muchas sectas que creían en la multiplicidad divina. Muhammad aceptó con agrado la manera de los Alahnaf y llevó a la práctica esta adoración como nunca jamás se había hecho antes de él. Muhammad era analfabeto y la lectura y escritura en su tiempo eran inexistentes. Por ende, Muhammad nunca leyó Libro Sagrado alguno ni tampoco tomó por guía alguna doctrina anterior.

Durante la primera etapa de la vida de Muhammad, su perfecta fe, su sinceridad y su veracidad eran incuestionables. En la segunda etapa de su vida, esta fe no se encontró raíces en su corazón.

Muhammad sufrió mucho antes de hablar a los demás acerca de su mensaje. Por ello, sintió la necesidad de refugiarse alejado de la gente que adoraba ídolos. Muhammad quería estar a solas para adorar al Dios Único en la cueva de Hira. Me pregunto, ¿En qué pensaba este hombre de cuarenta años? ¿En que pensaba el hombre inteligente que gozaba como los demás orientales de fuerza mental inigualable? Muhammad decía: Dios es Único… Único. Esta locución fue pronunciada por todos los musulmanes después de la partida de Muhammad y nosotros, los cristianos, ni nos acercamos a ella por estar tan lejos de la Unicidad. Muhammad estuvo preocupado hasta que aparecieron las aleyas del Corán que confirmaban que Dios es uno solo:

Diles, Muhammad, a aquellos que se burlaban y decían: «Descríbenos a tu Señor», «Él es Dios, el Único, no tiene asociado. El Único que puede conceder lo suplicado. No ha tomado a nadie como hijo, ni posee padre ni madre; no hay nada ni nadie semejante a Él». (Sura, 112)

De estas benditas aleyas surgió la más célebre frase islámica: «No hay dios, sino Dios». Es el origen de la creencia que Dios es Único, que no tiene asociado, que es el Único que puede conceder lo suplicado, que no ha tomado a nadie como hijo ni posee padre ni madre y que no hay nada ni nadie semejante a Él. Es la firme convicción islámica que todos los musulmanes afirman, mientras que los otros pueblos y tribus se encuentran alejados de esta loable Unicidad. Los musulmanes son los auténticos creyentes.

Luego, el hombre habló de la revelación, de los milagros del Corán, de su elocuencia, de sus significados y del testimonio de los doctos árabes acerca de lo maravilloso que es el Libro de Dios. Mencionó a Utbah Ibn Abi Rabiah y a Musailamah Al Kazab, y dijo:

Si alguien dijese que el Corán no es la Palabra de Dios, sino la de Muhammad, habría que responderle que tales palabras no salen nunca de un impostor (…) Muhammad tampoco lo es (…) Muhammad es el último Profeta y Mensajero (…) Lo que nos interesa saber es que el Corán es el último Libro Divino y que Muhammad es el último Profeta, después de él, no habrá otro Profeta y después del Corán no habrá más libros (…)

Después de refutar las ideas de los orientalistas: en todos los sitios donde entró, el Islam ocupó el primer lugar en materia de religión y nunca quiso borrar del mapa al Cristianismo. Por eso, nunca ha sido propagado por medio de la espada o la fuerza, y es más adecuado decir que fue la tolerancia de los musulmanes lo que hizo que los reinos cayeran frente a ellos (…)

La religión que tiene su base en el Corán cautivó el corazón de todas las naciones judías, cristianas e idolatras en el norte de África, en una gran parte de Asia y encontró en al-Ándalus algunos cristianos que dejaron de lado su credo y abrazaron por voluntad propia la religión musulmana.

Esta es una selección de pasajes de un libro que contesta y desmantela las ideas de sacerdotes, misioneros y de algunos orientalistas alejados de toda objetividad. Henri de Castries afirmaba ser cristiano y que lo que le llevó a escribir este libro fue su intención de decir la verdad aunque ésta fuera en contra de su propia creencia cristiana, pues quería que Francia conociera el Islam y que no se dejara guiar por unos misioneros que despilfarran el dinero de esta nación, no para propagar la fe cristiana, sino para satisfacer sus propios caprichos[323].

 1.4.12.3            Testimonio de Louis Sédillot

El historiador francés Louis Sédillot demostró la falsedad de las acusaciones que se lanzaban contra el Profeta y fue uno de sus más eminentes defensores. Así pues, una vez que Louis Sédillot hubo escrito sobre la virtud de los árabes, puso por escrito lo siguiente acerca del Profeta:

Muhammad estableció la hermandad y fraternidad entre los habitantes de la península árabe y los llevó hacia un solo propósito. Por esa razón el poder de esta nación abarcó muchas latitudes, desde el Tajo hasta el Ganges en la India. Muhammad llevó la luz de las ciencias tanto por Oriente como por Occidente. Y lo hizo cuando Europa estaba todavía en la oscuridad propia de la Edad Media. Los abasidas en Bagdad, los omeyas en Córdoba y los fatimitas en Egipto propagaron todas las artes (…)[324].

 1.4.12.4            Testimonio de Reinhart Dozy

El erudito neerlandés Dozy, clarifica y asegura que el Profeta Muhammad no mintió jamás, y dice en respuesta a los sacerdotes que profirieron tales aberraciones:

Si fuera así como dicen, él nunca habría ganado guerra alguna, ni cosechado triunfos. (...) Muhammad, y más tarde sus seguidores, propagaron su fe por todo el mundo mientras la Iglesia esperaba milagros para detenerlos. Siguió esperando milagros que nunca llegaron y el Islam fue expandido por todos lados. Muchos cristianos abrazaron la fe islámica por convicción[325].

 1.4.12.5            Testimonio de Lamartine

Alphonse Marie Louis de Lamartine (1790-1869) fue un gran poeta francés que dijo lo siguiente sobre Muhammad:

Si la grandeza del propósito, la escasez de medios y los resultados sorprendentes son los tres criterios del genio humano, ¿quién se atrevería a comparar a cualquier gran hombre de la historia moderna con Muhammad? Los hombres más famosos crearon solamente armas, leyes e imperios, que a menudo se derrumbaban ante sus ojos. Este hombre movió no sólo ejércitos, legislaciones, imperios, pueblos y dinastías, sino a un tercio del mundo entonces habitado; y, más que eso, movió los altares, los dioses, las religiones, las ideas, las creencias y las almas… Su paciencia en la victoria, su ambición, que estuvo dedicada enteramente a una idea y no a la creación de un imperio; sus oraciones interminables, sus conversaciones místicas con Dios, su muerte y su triunfo después de su muerte. Todo esto atestigua, no una impostura, sino una firme convicción que le dio el poder para restaurar el dogma. Este dogma tenía dos puntos básicos: la Unicidad de Dios y la inmaterialidad de Dios. El primero nos dice qué es Dios, mientras que el segundo nos dice lo que no es… Filósofo, orador, apóstol, legislador, guerrero, conquistador de ideas, restaurador de los dogmas racionales y de un culto sin imágenes, fundador de veintidós imperios terrestres y de un imperio espiritual, ése es Muhammad.

Este es un resumen de algunos de los testimonios que observadores externos profirieron de manera objetiva acerca del Profeta Muhammad[326].

 1.5      CUARTO CAPÍTULO. Asuntos relacionados con lo no-visto

En este capítulo analizaremos los siguientes temas:

·       Primer tema. El mundo de los genios y los demonios.

·       Segundo tema. La muerte, la ultratumba y la tumba

·       Tercer tema. Señales de la llegada de la Hora.

Una de las características de los creyentes es creer en lo no-visto, en lo que nos han enseñado los Mensajeros al respecto, pues saben que ciertas cosas no se transmiten sólo materialmente.

Los ateos exigen percibir algo materialmente para poder creer en ello. No obstante, se equivocan rotundamente pues hay verdades que no se pueden percibir por medio de los sentidos; y entre estas verdades están algunas de las más importantes, como es la fe y lo que Dios ha transmitido a las personas por medio de Sus Mensajeros. ¿Y qué podemos decir del alma humana? Creemos en ella aunque nadie la haya percibido materialmente, pero el cuerpo se torna inerte cuando ella lo abandona. La gente se beneficia de la electricidad sin estar al corriente de la propia esencia de la misma ¿Acaso es más lógico creer en la electricidad que en Dios, que es quien envió la inspiración al descubridor de la electricidad y de tantas otras maravillas en este mundo?

Los ateos se contradicen pues dan crédito a unas teorías que dejan de ser verídicas en el momento en que se desarrollan otras hipótesis que desmienten las anteriores. Por esa razón Al Shaij A. Assady no sólo afirma que creemos en lo no-visto porque Dios y el Profeta han hablado sobre ello[327], sino que responde a los ateos diciendo:

Si bien no percibís todo lo no-visto, eso no os da el pie para negarlo, porque hacéis pruebas y experimentos para poder percibir en el futuro cosas mundanas que hoy en día no podéis percibir.

Estas pruebas y estos experimentos se hacen para comprender algo del mundo terrenal que percibimos por los sentidos pero que, aún así, no entendemos completamente. Ahora bien, el tema de la fe y del Mensaje Divino es mucho más complicado y trascendente pues no se encuentra sujeto a experimentos ni a pruebas.

 1.5.1  Primer tema. El mundo de los genios y demonios

En este tema trataremos las siguientes secciones:

·       El mundo de los genios.

·       La muerte de los genios, la razón por la que fueron creados, lugares donde habitan y poderes.

·       Satanás y los hijos de Adán.

·       La enemistad entre Satanás y los hijos de Adán.

·       ¿Por qué fue creado Satanás?

 1.5.2  El mundo de los genios

Ibn Mandzur afirma que el significado de Yinn está relacionado con el significado de esconder y ocultar[328], por esa razón, aunque traducimos Yinn como genio, su origen etimológico proviene del hecho de que los seres humanos no podemos verlos. Los genios viven es un mundo paralelo al de los ángeles y al de los humanos, y tienen su propio origen, pero comparten con los humanos la mente, la percepción y la fe. Son, por lo tanto, capaces de elegir entre el bien y el mal tal y como aclara el Corán:

Satanás y sus seguidores os llegarán desde cualquier lugar imprevisible, sin daros cuenta de sus insinuaciones empleadas ni de los engaños. Él no tiene poder ninguno sobre los creyentes. (7: 27)

 1.5.2.1                  Origen y creación de los genios

Los genios fueron creados de fuego y antes que los humanos, como explica el Corán:

Por cierto que creamos en la Tierra dos mundos muy diferentes en su naturaleza. Creamos al humano de barro sólido y sonoro. Y el mundo de los genios lo habíamos creado antes, cuando creamos la esencia de Satanás del fuego ardiente que penetra en el cuerpo humano por los poros de la piel. (15: 26-27)

Creó a los genios de llamas de fuego puro. (55: 15)

En el hadiz según Muslim, el Profeta dijo lo siguiente:

Los ángeles fueron creados de luz, los genios de llamas de fuego puro y los hijos de Adán fueron creados de lo que sabéis.

 1.5.2.2                  Satán y los genios

Satán pertenece al mundo de los genios, al principio, adoraba a Dios, habitó el cielo junto a los ángeles y entró en el Paraíso. Pero cuando Dios le ordenó prosternarse ante Adán, su arrogancia le impidió hacerlo. A consecuencia de ello, Dios lo expulsó de la misericordia divina.

Por eso Al Qadi Abu Yaala afirma que los demonios son los rebeldes de entre de los genios.

 1.5.2.3                  ¿Qué quiere decir Ash-Shaytan (Satanás)?

Ibn Mandzur relaciona Ash-Shaytan (Satanás) con el adjetivo alejado; aunque también ha sido relacionado con perecer y quemar. En el habla de los árabes el término Satán se refiere a las personas rebeldes, y fue dado a Satán por su rebeldía contra el Señor. El Corán dice:

Los que creyeron en la verdad y se sometieron a ella, combaten en el sendero de Dios para que reine la justicia y el derecho. En cambio, los incrédulos son los que se obstinan, combaten en aras de la opresión y la depravación, y son, por lo tanto, los aliados de Satanás. ¡Creyentes!, combatid, pues, a los seguidores fanáticos de Satanás y sabed que seréis victoriosos con el apoyo de Dios, porque las artimañas de Satanás son endebles y la victoria pertenecerá a la verdad. (4: 76)

También fue llamado Attaghut, el opresor o el que ha superado los límites, e Iblis, que para los árabes significa el que no posee nada bueno, el desesperado y el perplejo. Hay quienes sostienen que su nombre antes de desobedecer a Dios fue Azrael. Dios sabe si esta apreciación es verdadera o no[329].

 1.5.2.4                  La creación y el origen de Satanás

Como acabamos de mencionar, el Corán y los hadices del Profeta confirman que Satán fue un genio, de manera que no es la manera de denominar los instintos malvados del ser humano, como sostienen los que no saben, sino que razona, percibe y se mueve[330].

Aunque en ocasiones se ha dicho que Satán fue originariamente un ángel, tanto los primeros como los últimos sabios del Islam discrepan con respecto a ello, y se basan para mantener su postura en la siguiente aleya:

¡Profeta!, recuerda cuando dijimos a los ángeles: Reverenciad a Adán en señal de homenaje, de saludo y reconocimiento de su superioridad; y todos los ángeles obedecieron, pero no Iblis, quien se negó a prosternarse ante Adán, y así se convirtió en opositor y negador de las mercedes de Dios, de Su sabiduría y de Su conocimiento. (2: 34)

El hecho de decir «pero no Iblis» ha llevado a algunos a pensar que era parte de los ángeles. No obstante, en realidad quiere decir que no lo era, como afirma el siguiente texto:

¡Mensajero!, recuérdales el comienzo de su creación para que sepan que son de barro y que no deben engañarse acerca de lo que son, ni someterse a Lucifer, que era un genio enemigo de vuestro padre (Adán). Satanás, ensoberbecido, se rebeló contra Dios. ¿Cómo podéis tomarle a él y a su prole por protectores después de haber sabido que son vuestros enemigos? ¡Qué pésimo cambio el de los infames que obedecieron a Satanás!

La postura de Ibn Taimiyah al respecto es que pertenecía a los ángeles por su imagen, no por su origen. Por su parte Al Hasan Albasri dijo que jamás perteneció a los ángeles.

 1.5.2.5                  La no creencia en el mundo de los genios y la respuesta a ello

Hay gente que ha rechazado la existencia de los genios, e incluso algunos idólatras han afirmado que al decir los genios no son sino espíritus de otros planetas. Algunos filósofos han opinado que los genios son representaciones de los instintos del mal dentro de cada ser humano. Ciertos investigadores de la actualidad dicen que los genios son, en realidad, virus y microbios. Hay otras apreciaciones erróneas sobre el tema en cuestión. No obstante, hemos de tener en cuenta que estamos hablando de un mundo oculto cuya existencia no debemos negar por el mero hecho de que no lo comprendamos. Por esa razón, Dios recriminó a los incrédulos de la siguiente manera:

Los idólatras se apresuraron a desmentir el Corán sin alcanzar a analizarlo para saber lo que contiene. Ni lo analizaron ellos mismos, ni entendieron la interpretación de sus preceptos, acudiendo a otros que se creían más cualificados para ello. (10: 39)

Cientos de años atrás, nadie podía imaginar que dos personas situadas a kilómetros de distancia podrían hablar y verse en tiempo real. Así pues, el hecho de no poder escuchar las muchísimas voces que hay en el universo no nos autoriza para rechazar su existencia.

Los genios son reales, tal y como lo son los ángeles y los humanos. No son virus ni microbios, sino criaturas pensantes a las que les ha sido transmitido el Mensaje Divino y que reciben órdenes y prohibiciones. Lo que queda acreditado por Ibn Taymiyah de la siguiente manera: «todos los musulmanes, desde los comienzos del Islam han creído en la existencia de los genios y en el envío de Muhammad a ellos». Hemos de indicar, no obstante, que algunos musulmanes no creen en estos seres. Sin embargo, como hemos venido señalando, su existencia fue anunciada por todos los Profetas y hay muchas aleyas que hablan de ellos:

¡Muhammad!, dile a tu nación: Dios me ha revelado que un grupo de genios escuchó mi recitación (del Corán) y dijeron a su pueblo: Nosotros hemos escuchado un Corán maravilloso. (72: 1)

Algunos varones de entre los hombres se refugiaban en sus homólogos de entre los genios. Sin embargo, no hicieron los primeros a los segundos más que aumentar su necedad, estupidez y osadía. (72: 6)

Hay otras aleyas que por ser tan conocidas creemos que no hace falta anotarlas[331].

 1.5.2.6                  La muerte de los genios y la duración de su vida

A los genios les llega la muerte como al resto de los seres de la creación, pues todo ser existente morirá tal y como lo ha dicho el Corán:

Todo sobre la Tierra llega a su fin. Sólo queda Dios el Grandioso, el Agraciadísimo. (55: 26-27)

Ibn Abbas, que Dios esté complacido con él, recoge las siguientes palabras del Profeta:

Dios, me refugio en tu gloria, no hay más dios que Tú, la muerte que alcanza a los genios y a los humanos nunca te alcanza y ti.

No obstante, no tenemos ninguna información sobre la duración de la vida de los genios aparte de lo que el Señor nos ha comunicado acerca de Iblis:

Iblis dijo a Dios: ¡Concédeme un tiempo y no me des muerte hasta el Día del Juicio Final! Dios le respondió: ¡Estás entre los emplazados! (7: 14-15)

El propio Dios nos dice que los genios fueron creados por la misma razón que los humanos:

No he creado a los genios ni a los hombres para beneficiarme. Ciertamente que los he creado para que Me adoren, el culto los beneficia a ellos. (51: 56)

Ellos, al igual que los humanos, deben cumplir y obedecer los deseos del Señor. Quien actúe así complacerá a Dios y entrará en el Paraíso, pero quien no lo haga habitará el infierno. El Día de la Resurrección, Dios se dirigirá a los renegados de entre los genios y humanos y les dirá:

¡Genios y humanos!, los Profetas os presentaron pruebas innegables y os dictaron aleyas advirtiéndoos sobre este Día indubitable ¿Cómo habéis podido mentir? Entonces contestarán: Sí, reconocemos lo que hemos perpetrado. Fueron fascinados por las delicias de la vida mundana y reconocieron que fueron apóstatas. (6: 130)

Esta aleya nos da a entender que la legislación de Dios ha llegado a los genios y que, al igual que los humanos, quienes hayan sido malos serán enviados al infierno. El Corán insiste en ello en diferentes ocasiones:

El Día del Juicio Final, Dios dirá a aquellos incrédulos: Entrad en el fuego entre las comunidades incrédulas de los seres humanos y de los genios que existieron antes que vosotros. (7: 38)

Hemos creado innumerables genios y seres humanos que serán moradores del Infierno, el Día del Juicio Final, porque tienen corazones con los que no llegan a la verdad (…) (7: 179)

Llenaré el infierno de genios y hombres, todos juntos, por saber que la mayoría elegiría el extravío. (32: 13)

No obstante, al igual que sucede con los humanos, los genios buenos morarán en el Paraíso:

Para quien haya temido el poder de su Señor habrá dos magníficos jardines ¿Cuál, pues, de las gracias de vuestro Señor negaréis? (55: 46-47)

 1.5.2.7                  Lugares en los que habitan los genios

Los genios habitan en la misma tierra que los humanos y también viven en comunidad. La mayoría de ellos están en áreas donde hay ruinas y suciedad, como son los baños, los cubos de basura, los corrales y los cementerios. Por esta razón, existen dichos del Profeta que prohíben orar en los baños y en los cementerios.

Hay también genios que habitan en lugares donde pueden difundir el mal y la corrupción, como son los mercados. Y a ello se debe que Salman Al Farisi aconsejara a uno de sus amigos que no fuera ni «el primero en entrar los mercados, ni el último en salir porque en ellos está el demonio y en ellos coloca su bandera»[332].

Los genios también habitan las casas de las personas, pero se los puede rechazar mencionando el nombre de Dios al entrar en la casa, recordando constantemente a Dios o recitando el Corán. El Profeta, la paz sea con él, mencionó que el número de genios aumenta por la noche y con la oscuridad. Huyen al escuchar la llamada a la oración y en Ramadán son encadenados[333].

 1.5.2.8                  El poder que Dios dio a los genios

El Señor nos transmitió que los genios poseen una velocidad ilimitada para moverse de un lugar a otro. Para ejemplificarlo exponemos a continuación el fragmento del Corán en el que se describe el modo en que uno de los genios le trajo a Salomón el gran trono de la reina de Saba:

Un genio audaz dijo: Yo te lo traeré antes de que tú te levantes de tu asiento, yo soy capaz de ello y fiable. Aquel a quien Dios otorgó poder y sabiduría del Libro, dijo: Yo te lo traeré antes de que tú parpadees. Este último cumplió con su palabra. Cuando Salomón vio el trono instalado ante él, dijo: Esto es parte del favor de Dios que me creó y me auxilió mediante Sus bienes para probar si agradezco sus mercedes o soy ingrato. Quien da las gracias a Dios no hace sino cumplir con su deber. Pero si alguien no las da, ciertamente mi Señor es Rico, sin necesidad de agradecimiento y Generoso en las gracias. (27: 39-40)

 1.5.3  Satanás y los hijos de Adán

El demonio es el enemigo abierto los descendientes de Adán, se esfuerza para descarriarlos atacándolos de todas las maneras posibles. A continuación veremos algo de esta relación entre Satanás y los hijos de Adán.

 1.5.3.1                  Satanás corre dentro de los hijos de Adán como la sangre

Según los dos libros de Sahih, el Profeta dijo: «Satanás corre por el interior del hijo de Adán como corre su propia sangre por las venas»[334]. Estos libros también afirman que Safiyyah Bint Huyay, esposa del Profeta, dijo:

En una ocasión en la que el Profeta hacía Itikaf, fui a verlo por la noche, conversamos y cuando quise volver a casa, él me acompaño [ella habitaba en casa de Usmah Ibn Zayd]. Dos hombres del Ansar pasaron por delante y al ver al Profeta se apresuraron. El Profeta les dijo: Esperad, ella es Safiyyah Bint Huyay. Los hombres dijeron: Válganos Dios, Profeta de Dios. Nunca hemos dudado de ti. Y él Dijo: Satanás corre por el interior del hijo de Adán y tuve miedo de que os hubiera susurrado algo malo en vuestros corazones[335].

 1.5.3.2                  Debilidad y fuerza de los demonios

La sabiduría de Dios dio a los demonios la capacidad de intentar descarriar a los hijos de Adán:

¡Mensajero! ¿No sabes que hemos dado a los demonios autoridad sobre los incrédulos y que éstos están poseídos por ellos, que los seducen y empujan a la rebeldía y oposición a la verdad? (19: 83)

Pero ello no significa que los demonios puedan obligar a la gente a hacer lo que ellos quieren, pues su poder se ve reforzado o debilitado dependiendo de la fuerza de la fe de cada persona. Por esa razón el Corán dice lo siguiente:

Las artimañas de Satanás son endebles y la victoria pertenecerá a la verdad. (4: 76)

Por cierto que no tendrás ningún poder sobre mis siervos que son sinceros y leales en su devoción religiosa hacia Mí, pero tendrás poder sobre las almas de los descarriados hundidos en su extravío. (15: 42)

Por cierto que ese peligro sólo amenaza a aquellos cuyos corazones no están ligados a Dios y carecen de amor a Él, desprovistos, por lo tanto, de todo amparo contra sus tentaciones, y se dejan llevar por ellas como se deja guiar un amigo por su amigo, al punto de inducirle a rendir culto a otra divinidad incapaz de beneficiarle o perjudicarle. (16: 100)

En cuanto a Mis siervos sinceros no tendrás ningún poder sobre ellos, porque cuentan con la ayuda y el amparo de su Señor y les basta Él para conseguir la ayuda y librarles de tu seducción. (17: 65)

Satanás no tenía poder alguno sobre ellos, sino que Dios los quiso examinar para ver cuál de ellos creía en la otra Vida y cuál no. (34: 21)

Satanás sabe bien acerca de esta realidad:

Dijo Iblis, el rebelde desobediente: ¡Mi Creador, Que me toleraste! Tú me prescribiste el destino en el cual caí, por ello me dedicaré a hacer las malas acciones atractivas ante los ojos de los hijos de Adán y a descarriarlos a todos. Sólo se salvarán los siervos que Te sean leales y cuyas almas no podré dominar por estar llenas de devoción a Ti. (15: 39-40)

Satanás se encarga de los que aceptan sus tentaciones y le siguen complacidos, de manera que el Día de la Resurrección, el demonio dirá a los que le siguieron:

Yo no tenía poder alguno para imponeros seguirme, sino que os convoqué tentándoos al descarrío y os apresurasteis a obedecerme. (13: 22)

En ocasiones los pecados del ser humano conducen incluso a los creyentes a los brazos de Satanás. El Corán nos habla de un hombre al que Dios dio sabiduría, pero él prefirió desear lo mundano y Satanás se apoderó de él:

Profeta, transmite a tu gente la noticia de un hombre de los hijos de Israel, a quien informamos de nuestras señales reveladas a nuestros Mensajeros, pero se apartó y los descuidó. Por eso Satanás fue tras él, lo tentó y así pasó a formar parte de los descarriados. Si hubiéramos querido elevarlo al nivel de los virtuosos, lo habríamos hecho guiándolo hasta el nivel de los piadosos, pero se aferró a lo terrenal y no llegó a las alturas de la buena guía. Siguió sus pasiones, y se preocupó por la vida mundana pensando continuamente en amasar más bienes, tal como un perro en su peor momento (cuando lo reprendes o lo abandonas) al que le cuelga la lengua fuera de la boca de tanto jadear. Así es aquel que se preocupa en demasía por lo terrenal. Jadea tras sus deseos e inclinaciones sin parar. Esa es la descripción de aquel que se apartó de nuestras señales y es asimismo la de todos aquellos que desmintieron nuestras aleyas reveladas. Pues cuéntales su historia para que contemplen y crean. (7: 175-176)

Este ejemplo representa a quienes saben que Muhammad es el enviado de Dios pero, pese a ello, no creen en su misión[336].

No obstante, Satanás teme a quienes se muestran firmes en su fe islámica, y escapa de ellos; por esa razón en una ocasión el Mensajero de Dios dijo a Omar Ibn Al Jattab «Omar, el demonio te tiene miedo»[337]. En otro momento, el Profeta dijo a Omar: «Juro por Quien sostiene mi alma entre sus manos, Dios, que cuando el demonio te encuentra en su camino, cambia de ruta para no verte»[338]. Las personas de fe fuerte son capaces de humillar al demonio y, según el Imam Ahmad, pueden agotar al demonio tal y como agotan a su asno de tanto viajar.

 1.5.4  La enemistad entre Satanás y los hijos de Adán

El demonio comenzó a circular en torno a Adán cuando éste fue creado por Dios, antes incluso de que su espíritu le fuera insuflado. En el hadiz en Sahih Muslim se recoge que el Profeta dice:

Cuando Dios dio forma a Adán en el Paraíso, lo dejó así por un tiempo que sólo Él sabe cuánto fue. Iblis comenzó a dar vueltas alrededor de Adán para ver de cerca qué era. Al ver que tenía una forma cóncava, el demonio se dio cuenta que ya había sido creado[339].

Cuando Dios introdujo el espíritu en Adán, ordenó a los ángeles postrarse frente a él. Iblis adoraba a Dios junto a los ángeles del cielo y por eso, la orden le fue dada también, a él. Pero su soberbia hizo que se negara a hacerlo y dijo «soy mejor que él. Me has creado de fuego y a él, de barro» (7: 12). Dios expulsó a Satanás de la morada eterna y le concedió una vida larga hasta el fin de los tiempos, y Satanás se comprometió a realizar un gran esfuerzo para sacar a los hijos de Adán del camino recto[340]. El Corán dice:

Movido por el rencor y la envidia hacia Adán, le dijo: A causa de Tu sentencia de descarriarme y perderme, juro descarriar a la descendencia de Adán y desviarla de Tu camino recto, usando, para eso, todos los medios posibles. Juro que acosaré a los hijos de Adán por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda, y del lado que me sea más fácil, aprovechando todo descuido y debilidad en ellos, para desviarlos, a fin de que la mayor parte de ellos no Te sea fiel y no agradezca Tus mercedes. (7: 16-17)

Apenas hubo abierto sus ojos nuestro padre Adán, vio que los ángeles le respetaban, pero que el demonio le amenazaba con descarriarlo a él y a sus descendientes. De lo que se desprende que la enemistad entre Satanás los hijos de Adán y comienza desde el instante en que nuestro padre fue creado.

 1.5.4.1                  Dios nos ha advertido

 Dios nos ha advertido de que nos alejemos de Satanás de muchas y muy variadas maneras:

Está claro que aquel que acepta al demonio como socorredor sufre una pérdida clara, pues se extravía de la verdad, pierde su juicio y le alcanzará la calamidad en la vida mundana y el sufrimiento en la Otra. (4: 119)

¡Hijos de Adán! No os dejéis tentar por Satanás para no privaros de la gracia que sólo se logra mediante el agradecimiento y la obediencia. (7: 27)

El demonio es vuestro enemigo de antaño. Que sus promesas no os engañen. Tomadlo como enemigo porque él invita a los suyos para que sean de los del fuego infernal. (35: 6)

Este odio no desaparecerá nunca, porque el demonio cree que su expulsión del Paraíso se debe a Adán, y continuamente intenta cobrarse venganza en sus descendientes:

Lucifer dijo: Infórmame, ¡Señor!, acerca de aquel que exaltaste más que a mí, ordenándome prosternarme ante él. Juro por Tu potestad que exterminaré a su descendencia con la tentación, si me toleras hasta el Día del Juicio Final, salvo unos pocos que preservarás y ampararás. (17: 62)

 1.5.4.2                  ¿Qué objetivos persigue Satanás?

El objetivo principal de Satanás es que las personas cometan pecados y que caigan en la incredulidad y en la asociación, para alejarlos del Paraíso y arrojarlos al infierno.

Pero incluso cuando no logra su cometido de manera directa, Satanás sigue intentando alejar a cuantos puede de la obediencia de Dios, creando pánico y sembrando la enemistad entre las personas.

 1.5.4.3                  Soldados de Satanás

Iblis es el comandante de la batalla en contra de los hijos de Adán y tiene soldados de entre los genios. Cada ser humano tiene su genio que no le abandona. Muslim nos ofrece el siguiente relato de Aishah, que Dios esté complacido con ella:

Tuve celos. El Profeta se volvió hacia mí y dijo: ¿Qué pasa Aishah, estás celosa? Respondí: Sí, y ¿cómo podré evitarlo? Él dijo: Se te ha presentado tu demonio. Y yo pregunté: Mensajero de Dios, ¿me acompaña algún demonio? Sí, dijo él. Pregunté: ¿El demonio acompaña a todo ser humano? Sí, me contestó. ¿Y tú?, repliqué yo. Y él afirmó: también hay un demonio que está conmigo, pero Dios me ha apoyado y pude hacer que mi demonio se hiciera musulmán.

Asimismo, Satanás también tiene soldados de entre los propios hijos de Adán. Dios dice:

Los incrédulos que no creen en Dios son dominados por los demonios, los impulsores del mal y el extravío, que los apartan de la luz de la fe que adquirieron en la primigenia creación y nacimiento. La luz brilla bajo las señales y portentos de Dios, pero los demonios conducen a las tinieblas de la incredulidad y la corrupción. Estos incrédulos, hacedores del mal, son gente del fuego infernal y en él estarán eternamente. (2: 257)

 1.5.4.4                  Métodos del demonio

El demonio no actúa directamente, sino que posee varios métodos para descarriar a las personas, como es embellecer la falsedad, o poner nombres afables a lo prohibido, o abrir las puertas del extremismo, o sembrar el desánimo entre la gente para que ésta no obre bien... Y no cumple lo que promete. Al respecto de todo ello Dios dice:

(…) les embellece la perversidad prometiéndoles que si la comenten obtendrán muchos beneficios, inspirándoles anhelos e ilusiones, siendo sus promesas y su encantamiento nada más que decepciones. (4: 120)

Asimismo, actúa de manera gradual, pues distrae a las personas de todo lo que les es beneficioso aprovechando debilidades como la enfermedad, la ira, la desesperación, la ignorancia, el egoísmo, la avaricia, el amor a los placeres, a las mujeres, etc.

 1.5.4.5                  ¿Cómo se apodera el demonio del corazón del hombre?

El Corán afirma que Satanás se apodera de las personas por medio de susurros, pues «susurra en el corazón de la gente» (114: 6). Satanás está siempre a la espera de que bajemos la guardia para empezar a susurrarnos y a empujarnos hacia el pecado. De este modo tentó a Adán para que comiese del árbol:

Pero Satanás susurró sutilmente a Adán, alentándolo para que él y su esposa comieran del árbol prohibido, diciéndoles: ¡Adán! Señalaré un árbol y quien coma de él ganará la inmortalidad y obtendrá un reino imperecedero. (20: 120)

 1.5.4.6                  Armas del hombre para enfrentarse a Satanás

Pese al poder que posee, Satanás huye cuando los creyentes están al corriente de las artimañas que él emplea y actúa de la siguiente manera:

a)    Siendo precavidos.

b)   Aferrándose al Corán y a la Sunnah.

c)     Arrepintiéndose y pidiendo a Dios auxilio y perdón.

d)   Incrementando las recordaciones a Dios y el número de menciones a Él.

e)    Etc.[341]

 1.5.5  ¿Por qué fue creado Satanás?

Iblis es el foco del mal y la materia de toda corrupción relacionada con la fe y con los asuntos mundanos. No obstante, Dios tuvo razones para crearlo, entre las que citamos las siguientes:

1.                Demostrar que el Poder Divino también puede crear adversidades.

Dios creó el día y la noche, el calor y el frío, el agua y el fuego, el remedio y la enfermedad, la vida y la muerte, lo bueno y lo malo. Por la misma razón creó al demonio, el ser más nefasto, y a Gabriel, el ser más noble e ilustre. ¡Bendito sea Dios Creador de ambos!

Las adversidades permiten que destaque lo bueno sobre lo malo, lo que constituye la mejor prueba del poder, de la gloria y de la soberanía de Dios. Él lo creó todo con su sabiduría y sapiencia[342].

2.                Completar todo tipo de adoración hacia Él

Cada vez que el hombre se resiste ante el pecado y se aparta de Iblis está adorando al Señor[343]. El amor, la paciencia, el arrepentimiento, la complacencia, aferrarse a Dios, etc., son actos que benefician al ser humano y constituyen adoración a Dios.

3.                Probar al hombre

Por medio del demonio, Dios examina a las personas y separa los buenos de los malos. Dios creó al hombre de barro, que es tierra y agua, y en la tierra existe lo bueno y lo malo. Dios quiere que las personas manifiesten su materia prima real[344].

La gente posee dentro de sí el bien y el mal, la bondad y la maldad, como si de fuerzas escondidas se tratara; igual que la velocidad y el impulso están escondidos dentro de una bala.

Satanás es el motor que mueve esta fuerza y la convierte en acción. Asimismo, el Mensaje Divino saca de dentro de la gente la bondad que se encuentra escondida.

4.                Hacer patentes los atributos divinos y todo lo que se relaciona con ellos

Dios posee diversos atributos divinos como: El que eleva y El que rebaja; El que honra y El que humilla; El Juez y El Justo; etc[345]. Ahora bien, hemos de entender que estas características del Señor solo se hacen patentes precisamente gracias a la presencia del demonio; pues si todo el mundo fuera obediente y creyente no serían necesarias las características que estos nombres expresan.

5.                Hacer aparecer señales divinas

La incredulidad y la maldad de la gente injusta hicieron aparecer señales divinas como el diluvio, el viento huracanado, el castigo dado a la gente de Zamud y a la gente de Lot, etc. Pero también apareció la frescura del fuego al que fue arrojado el Profeta Abraham, los milagros de Moisés, etc. Si no fuera por la incredulidad de los que abandonaron la senda Recta, no habrían aparecido estas señales divinas que la gente recuerda generación tras generación.

Dios no pretendía privilegiar al demonio cuando le permitió vivir hasta el fin de los tiempos, pues en realidad una vida tan larga es perjudicial para él, ya que seguirá cometiendo pecados y su castigo será nefasto. Pero es necesario que Satanás continúe vivo hasta el fin de los tiempos para que Dios siga poniendo a prueba la fe de las personas.

 1.5.6  Segundo tema. La muerte, la ultratumba y la tumba

En este tema trataremos las siguientes secciones:

·       La muerte, la ultratumba, la tumba y la prueba dentro de la tumba.

·       Dicha y suplicio dentro de la tumba.

·       Respuesta a los que niegan la dicha y el suplicio dentro de la tumba.

 1.5.7  La muerte, la ultratumba, la tumba y la prueba dentro de la tumba

La muerte es la extinción de la vida de un ser vivo. Alqurtubi nos recuerda que todos los sabios explican que la muerte no aparece después de un número determinado de años de vida, ni después de una enfermedad específica, lo que haría que las personas estuvieran preparadas para recibirla, sino que aparece por sorpresa[346]. Alqurtubi también explica que la muerte no tiene relación con la desaparición, sino que es la ruptura entre el cuerpo y el espíritu, el abandono de éste sin retorno alguno y el traslado de una morada a otra[347].

Por esa razón no es de extrañar que Ultratumba (Albarzaj) signifique en árabe barrera entre dos cosas. Desde un punto de vista religioso, Albarzaj es la morada donde habitaremos tras nuestra muerte hasta la Resurrección. Dios dice:

La muerte será la barrera que los separará de lo que desean hasta que Dios los resucite. (23: 100)

Por su parte Muyahid dijo que Albarzaj «es lo que hay entre la muerte hasta la resurrección». En la misma línea Ibn Al Qayyim afirmó que «es lo que hay entre esta vida y la Otra. Los que están en esa situación miran hacia este mundo y también hacia el Otro»[348]. Mientras que Ash-Shuabi afirmó cuando le contaron que cierta persona había muerto que «no está ni en esta vida ni en la Otra».

Cuando estemos en la tumba, nos veremos sometidos a pruebas. La tumba (Qabr[349]) es el lugar donde la persona se encuentra enterrada, mientras que el término prueba (Fitnah) se emplea en relación con la asociación y el suplicio, por lo que el Corán dice lo siguiente acerca de ello:

Combatid a estos que intentaron mataros e impediros practicar vuestra religión por medio del daño y la tortura, hasta que sean arrancadas las raíces de la discordia y la falsedad y hasta que la religión y la fe sean para Dios. (2: 193)

Ciertamente quienes atormentaron a los creyentes y a las creyentes por su fe, con la tortura y el fuego, y no se arrepienten, sufrirán en la Otra Vida el castigo del Infierno, y el castigo de la hoguera, por haber incinerado a los creyentes. (85: 10)

No obstante, Fitnah hace referencia también tanto a examen como a prueba. Dios dice:

(…) tales goces y posesiones son los adornos de la vida mundana con los que Dios prueba a Sus siervos en su existencia mundana. (20: 131)

Y, en concreto, cuando este término se vincula con la tumba, se refiere a las preguntas que los dos ángeles hacen al ser humano cuando éste está en la tumba. De la siguiente manera:

1.                ¿Cómo será esta prueba? Cuando la persona es inhumada, el espíritu retorna a ella y los ángeles le hacen las siguientes preguntas: ¿Quién es Dios?, ¿Cuál es la religión? y ¿Quién es el Profeta? A lo que el creyente responderá: Dios, el Islam y Muhammad. Por el contrario, los incrédulos responderán: no lo sé. Los hipócritas y los que dudan dirán: he escuchado a la gente decir algo... y respondo como ellos.

Sobre el tema en particular hay muchos hadices. Se narró, por ejemplo, que Al-Bara Ibn Aazib dijo:

Salimos con el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, hacia el funeral de un hombre que pertenecía a los Ansaar. Llegamos a la tumba y cuando el difunto fue colocado en ella, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), se sentó y nosotros nos sentamos a su alrededor quietos y tranquilos. En su mano, el Profeta tenía un palo con el que raspaba el suelo. Luego levantó la cabeza y dijo dos o tres veces: Buscad refugio en Dios del tormento de la tumba. Luego dijo: Cuando el siervo creyente está por dejar este mundo y entrar en el Más Allá, bajan hacia él ángeles con caras luminosas como el sol, y se sientan a su alrededor, tan lejos como el ojo puede ver. Traen velos y perfume del Paraíso. Luego llega el Ángel de la Muerte y se sienta cerca de su cabeza, y le dice: ¡Oh!, alma buena, ve por el perdón y el goce que ofrece Dios. Luego sale cómodamente como cuando una gota de agua se derrama por el cuello de una botella. Cuando la sostiene, no la deja en su mano ni un instante antes de colocarla en esos velos perfumados, y proviene de ella una fragancia como el almizcle más delicado de la tierra. Luego ascienden y no pasan ante ningún grupo de ángeles sin decir: ¿Quién es esta alma? Les responden: Es de tal, hijo de tal, llamándolo por los mejores nombres por los que ha sido llamado en este mundo, hasta que llegan al cielo inferior. Piden que se les abra, y se les abre, y (el alma) es bienvenida y acompañada al próximo cielo por aquellos que están más cerca de Dios, hasta que llegan al séptimo cielo. Luego Dios dice: Registrad el libro de mi siervo en el séptimo cielo, y devolvedlo a él a la tierra, porque para ella los creé y a ella se los devuelvo, y de ella los volveré a tomar. Por lo tanto, su alma regresa al cuerpo, y vienen a él dos ángeles que lo hacen sentar y le dicen: ¿Quién es tú Señor? Él dice: Dios. Ellos dicen: ¿Cuál es tu religión? Él responde: Mi religión es el Islam. Ellos dicen ¿Quién es el hombre que ha sido enviado? Él responde: Es el Mensajero de Dios, Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Ellos dicen: ¿Qué has hecho? Él responde: He leído el Libro de Dios y he creído en él. Luego una voz dice desde el cielo: Mi siervo ha dicho la verdad, preparad para él una cama y vestimentas del Paraíso, y abrid una puerta del Paraíso para él (...). Pero con el incrédulo el asunto es distinto. De igual manera, su alma regresa al cuerpo, y vienen a él dos ángeles que lo hacen sentarse y le dicen: ¿Quién es tú Señor? Él dice: No lo sé. Ellos dicen ¿Cuál es tu religión? Él responde: No lo sé. Ellos dicen: ¿Quién es el hombre que ha sido enviado? Él responde: No lo sé. Luego una voz dice desde el cielo: Mi siervo ha mentido, preparen para él su lecho en el Infierno, y abrid una puerta del Infierno para él. El calor abrasador de este último lo azotará y su tumba se estrechará hasta tal punto que la ubicación de sus costillas cambiará.

2.                ¿Cómo son los ángeles y cómo se llaman? Hay algunos hadices que hablan del tema. Abu Hurairah refiere las siguientes palabras del Mensajero de Dios:

Cuando la persona sea inhumada, se le presentan dos ángeles de color negro, tan negros que parecen azules. Uno de ellos se llama Munkr y el otro se llama Nakir[350].

3.                ¿Las naciones anteriores también tendrán su prueba en la tumba o solamente lo tendrá la musulmana? Algunos sabios islámicos sostienen que la prueba de la tumba es exclusiva de la nación musulmana. Y ello es debido a que es la única que no ha sido castigada, mientras que el Señor castigó a las naciones anteriores cuando rechazaron obedecer a Sus Mensajeros.

Realmente esta opinión no es acertada pues Dios confirma en el Corán que las naciones anteriores también pasan por la misma prueba, cuando habla del castigo que recibirá la gente del Faraón:

Dios les azotó con el peor castigo, que es el fuego que será presenciado por ellos día y noche en la vida mundana, y en la del Barzaj. Y el Día de la Resurrección, Dios dirá: Meted a la gente del Faraón en el peor castigo. (40: 46)

El Sahih de Muslim en el que Uruah Ibn Az-Zubair transmite las palabras de su tía materna, Aishah, que Dios esté complacido con ella, se refiere lo siguiente:

Cierta vez, el Profeta entró en casa mientras estaba yo sentada con una mujer judía que decía: ¿Sabes que los musulmanes seréis probados en la tumba? Aishah afirma que el Profeta se conmovió y dijo: Los judíos serán probados[351].

4.                ¿Será probado también el incrédulo? Sí. Esta prueba incluye a todos. Lo hemos visto en uno de los hadices anteriormente citados en el que el incrédulo decía al ser interrogado por los ángeles: No lo sé.

5.                ¿Los niños será probados? Hay quienes dicen que los niños también serán probados porque se les hace la oración fúnebre y se le pide a Dios que les ayude al ser interrogados dentro de la tumba. Otros, sin embargo, opinan que los niños no serán probados porque cuando al morir todavía no son púberes y no tienen noción alguna sobre el tema.

Sabios como Ibn Taimiah, Ibn Alqaim, Abi Hakim y Abi Alhasan Ibn Abdus se inclinan por la primera postura. Para ello se apoyan en un hadiz de Abu Hurairah en el que el Profeta rezó por el descanso del alma de un infante y dijo: «Señor nuestro, sálvale del suplicio de la tumba y de la prueba de la misma».

No obstante, Ibn Al Qayyim sostiene que la referencia al suplicio de la tumba no implica castigo por haber desobedecido o por haber pecado. Se podría referir al dolor que sufre el muerto por otras razones como pues, sin duda alguna, la tumba posee dolores, lamentos (como el llanto de sus familiares) que dejan huellas en el infante y por ello sufre. Por esta razón, está justificado que quien reza la oración fúnebre por el infante ruegue a Dios que lo salve de este suplicio. Dios sabe más.

En cuanto a los niños hijos de asociadores, en Sahih Al-Bujari está registrado que algunos de ellos entrarán al Paraíso y el Profeta dijo que «Dios sabe acerca de ellos».

Dios conoce la respuesta a todas estas cuestiones.

 1.5.8  Dicha y suplicio dentro de la tumba

Como consecuencia del resultado de la prueba a la que las personas son sometidas en la tumba, éstas gozarán de dicha o sufrirán suplicios en su tumba. La dicha en la tumba es propia de los veraces y creyentes, mientras que el suplicio alcanza a los inicuos, hipócritas e incrédulos.

1.                Testimonios fidedignos sobre la dicha y el suplicio de la tumba. El exégeta del Tahawiyyah sostiene que tanto la dicha como el suplicio dentro de la tumba son reales y que hay que creer en ellos. Por su parte, Shaij Al Islam Ibn Taimiyah dice que:

Todos los musulmanes e incluso los que no lo son dan crédito a la Resurrección mayor. Acreditan la salida de la gente de sus tumbas, el suplicio y la dicha en el Barzaj y son muy pocas las personas vinculadas a la innovación que lo han negado.

El tema se encuentra mencionado en más que una aleya coránica[352], pero para ilustrarlas tomaremos como base el capítulo “Lo que se ha registrado sobre el suplicio en la tumba” del tratado Alyanaiz Liazab Alqabr, en el que su autor, Al-Bujari, incluyó las siguientes aleyas:

Si vieras a los infames sufrir en la agonía de la muerte cuando los ángeles les arrancan el alma de los cuerpos violentamente, presenciarías algo espantoso, cuando se les dice: Ahora empezáis a recibir lo que merecéis como castigo humillante, en compensación por las falsedades que sosteníais acerca de Dios, por vuestra soberbia y por la falta de discernimiento en la contemplación de las maravillas del Universo relatadas por el Corán. (6: 93)

Entre los beduinos vecinos de Medina hay quienes son incrédulos, que fingen ser creyentes; también entre los medinenses hay quienes son hipócritas, pero tan consumados que lograron ocultar su hipocresía, hasta tal punto que no te percataste de ello, Mensajero. Pero Dios les castigará en esta vida dos veces: una, con vuestra victoria sobre vuestros enemigos, lo que les causará gran irritación, y la otra, cuando se evidencie el escándalo de su hipocresía; y en la Otra vida serán sometidos al tormento del fuego infernal. (9: 101)

Dios salvó a este hombre creyente de la familia del Faraón de sus artimañas, y a ellos les azotó con el peor castigo, que es el fuego que será presenciado por ellos día y noche en la vida mundana, y en la del Barzaj. Y el Día de la Resurrección, Dios dirá: Meted a la gente del Faraón en el peor castigo. (40: 45-46)

En la primera de las aleyas citadas aparecen los ángeles arrancando con violencia el alma del cuerpo de los infames; se trata de un castigo en el momento de la agonía.

En la segunda aleya, el hipócrita aparece azotado por dos suplicios antes de sufrir el gran suplicio del Día de la Resurrección. El primer suplicio es el que sufre cuando el Islam se alza con la victoria sobre los enemigos, lo que les causará gran irritación; y el segundo suplicio es el del sufrimiento que sentirán cuando se evidencie su hipocresía.

La tercera aleya es una clara prueba de la gente apegada a la Sunnah que acredita el suplicio en la tumba.

2.                Creencia en la dicha y en el suplicio de la tumba sin saber cómo será. La legislación islámica no habla de lo que es incomprensible para los humanos, por esa razón no menciona de qué manera regresa el alma al cuerpo humano.

3.                ¿La dicha y el suplicio de la tumba afecta a quienes han sido enterrados o a todos los difuntos? Afecta a todos los difuntos, independientemente de que hayan sido enterrados de la manera habitual o hayan sido arrojados al desierto, devorados por fieras, embalsamados, incinerados, etc. En todos los casos la dicha o el suplicio llegan al difunto.

4.                ¿La dicha y el suplicio de la tumba se relacionan con el alma o con el cuerpo? Se relaciona con ambos, como explica Ibn Taymiyah:

Nuestros ancestros y nuestros sabios dicen que la persona al fallecer recibirá dicha o suplicio. Eso es propio del cuerpo y del espíritu. Cuando el espíritu abandona el cuerpo el espíritu gozará de dicha o sufrirá de suplicio. A veces se conecta con el cuerpo y ahí ambos gozarán o sufrirán[353].

5.                ¿La dicha y el suplicio de la tumba son permanentes o temporales? Hay permanentes y hay temporales. Muchos de los hadices y aleyas que hemos recogido con anterioridad acreditan que ciertos suplicios y dichas son permanentes; de manera que para ilustrarlo en este preciso momento bastará con la siguiente aleya:

Les azotó con el peor castigo, que es el fuego que será presenciado por ellos día y noche en la vida mundana, y en la del Barzaj. Y el Día de la Resurrección, Dios dirá: Meted a la gente del Faraón en el peor castigo. (40: 46)

Ahora bien, algunas personas que han cometido pecados leves sufrirán el castigo del fuego del infierno durante un espacio de tiempo que concluirá gracias a la súplica, la caridad o la peregrinación que un ser querido haga por él.

6.                ¿Por qué se recibe el suplicio de la tumba? Se recibe el suplicio de la tumba porque la gente se aleja de Dios, porque no obedece sus órdenes y porque comete pecados. Y, al contrario, quien cumpla cabalmente con lo que corresponde al se salvará del suplicio.

 1.5.9  Respuesta a los que niegan la dicha y el suplicio de la tumba

Algunos ateos, malvados y pecadores rechazan la dicha y el suplicio de la tumba; que la tumba se estreche y se ensanche; y que la tumba se transforme en un profundo agujero del infierno o en una de las delicias del Paraíso. Niegan asimismo que la persona difunta y enterrada, se siente y responda a unas preguntas. No obstante, la respuesta a sus falsas argumentaciones es simple, pues tanto la propia legislación islámica, como la mente y lo manifiesto acreditan que todo lo relacionado con la Ultratumba es real:

1.                Legislación islámica. Aunque ya hemos visto muchos textos islámicos que hacen referencia a la Ultratumba, añadimos ahora el hadiz de Ibn Abbas en el que se recoge que el Profeta Muhammad pasó por el cementerio, se quedó parado frente a dos tumbas y dijo:

Los aquí enterrados reciben castigo por algo leve que hicieron en vida. Uno de ellos no se protegía de su orina y ésta lo manchaba; y el otro solía ir divulgando las intimidades de las personas y contándoselas a los demás.

El Profeta, por su parte, pidió que le trajesen una estaca de palmera, la partió en dos, colocó una parte sobre cada tumba y dijo: «Tal vez, Dios les alivie mientras esta estaca no se seque»[354].

2.                Lo que sucede en la Ultratumba no se puede percibir. Si el asunto fuese perceptible, no habría beneficio alguno relacionado con creer en lo no-visto.

3.                La vida misma da crédito a ello. La persona que duerme sueña unas veces que está en un lugar amplio y placentero, mientras que otras veces sueña que se encuentra en un lugar estrecho e inhóspito que le causa mucho dolor. Hasta el punto que en ocasiones se despierta asustado por lo que ha visto, e incluso llega a sentir dolor en su cuerpo. Todo eso le sucede estando en su propio lecho, pero es un sueño que se parece a la muerte, por eso Dios dice:

Dios se lleva a los que aún no han muerto mientras duermen. Retiene a aquellos a los que les había llegado la hora de la muerte y a los otros los deja hasta que agotan el plazo que tienen marcado. En todo esto hay maravillas para los sensatos que meditan sobre ellos. (39: 42)

4.                La mente no lo rechaza. Hemos dicho anteriormente que las personas ven cosas, sueñan que ven al Profeta, etc., incluso cuando están durmiendo en su habitación. Si eso es posible en este mundo, lo es también en los asuntos del más allá.

5.                Es lógico pensar que todo lo relacionado con el tema lo percibe solamente el fallecido.

6.                Nuestra percepción es limitada. Nosotros no podemos percibir todas las cosas, pues somos seres limitados. Los siete cielos, la tierra y lo que contiene alaban al Señor, y únicamente en algunas ocasiones Él escoge a alguien a quien le permite escuchar y percibir algo de ello. Pero no podemos negar algo simplemente porque no lo percibimos.

 1.5.10                    Tercer tema. Señales de la llegada de la Hora

En este tema trataremos las siguientes secciones:

·       Qué se entiende por las señales que ocurrirán antes de la llegada de La Hora.

·       Las grandes señales que acreditan la Hora serán sucesivas.

·       Las grandes señales que acreditan la cercanía de la Hora.

·       Las grandes señales que acreditan la llegada inminente de la Hora.

No hay duda alguna de que la Hora llegará ni de que lo hará pronto, pero sólo Él sabe más detalles, pues dice:

[La Hora] Sin duda llegará. (20: 15)

Se acerca el Día de la Resurrección y la luna se rajará sin duda. (54: 1)

Muhammad, los judíos te preguntan acerca de la Hora en la que finaliza la vida mundana: ¿Cuándo tendrá lugar y cómo la reconoceremos? Diles: El conocimiento de su tiempo pertenece a mi Señor, y sólo Él, en su momento, lo revelará. Esa hora será atroz al caer sobre los de los Cielos y la Tierra. Te preguntan como si lo supieras. Reitera tu respuesta, diles asegurando: En verdad, sólo Dios sabe de ella. Sin embargo, la mayor parte de la gente ignora las verdades ocultas que no pueden comprender. (7: 187)

La Hora es materia de lo no-visto y, aunque hay señales que acreditan la cercanía de su llegada, no debemos preocuparnos por descubrir cuándo sucederá, pues sólo el Señor lo sabe. No hemos de estar al acecho esperando la llegada de la Hora, sino que debemos seguir en la senda de los virtuosos hasta que llegue el momento, sin hacer conjeturas acerca de cuándo será ni poner en duda que sucederá. De esta manera, nos alejaremos del error que comenten quienes sacan conclusiones erróneas, al intentar relacionar los sucesos de la vida cotidiana con las señales que anuncian la Hora[355].

Las señales que anuncian la llegada de la Hora están decretadas por Dios. A nosotros se nos ha ordenado a cumplir con nuestra misión en esta tierra, que es: obedecer a Dios, luchar por Él, buscar el conocimiento, predicar, ordenar el bien, prohibir el mal, tener perseverancia, etc. De manera que no hemos de actuar como quienes, por ignorancia, dejan de hacer todo lo referido creyendo que la Hora está cerca, pues eso sólo lo sabe el Señor.

·

Dios ha dado a sus siervos ciertas señales que anuncian la llegada de la Hora, tal y como confirma el Corán:

Los incrédulos no razonan sobre el final que tuvieron las personas del pasado. ¿Pues qué esperan más que la Hora que les llegue por sorpresa? Sus señales se han hecho visibles; pero ellos no las toman en cuenta. ¿De qué les servirán las advertencias cuando los sorprenda la Hora? (47: 18)

A continuación indicaremos ciertos detalles sobre estas señales.

1.                ¿Qué significa la Hora (As-Saah)? Al Qurtubi nos indica que en árabe As-Saah tiene muchos significados relacionados con la expresión del tiempo (parte de una unidad temporal, el tiempo presente, el adverbio ahora, etc.) pero, en general, se refiere a las horas del día. Desde la óptica islámica, As-Saah (la Hora) tiene los siguientes significados:

a. Hora menor. Es la muerte del propio ser humano, pues al que muere le llega la Hora de ingresar en el Otro Mundo.

b. Hora intermedia. Es la muerte de la gente de una generación.

c.  Hora mayor. Es la propia Resurrección en la que recibiremos recompensa o castigo.

Ahora bien, desde el punto de vista propiamente coránico la Hora se refiere a la Hora Mayor, es decir, a la Resurrección.

2.                ¿Por qué la Resurrección recibió el nombre de Hora? Hay diferentes opiniones al respecto. Puede ser debido a que la Resurrección está cerca, o bien a la rapidez con la que se llevará a cabo la Rendición de Cuentas, o la Resurrección, o la incorporarán de los cuerpos a sus respectivos espíritus.

3.                ¿Qué son las señales de la Hora y cuáles son? Son las señales que anticipan la llegada de la Hora y el fin del mundo. Alqurtubi indica que estas señales fueron decretadas por Dios para ayudar a las personas a salir de su letargo, a pedir perdón a Dios y a aproximarse al Hacedor de los Mundos; pero Dios sabe más. Los señales de dos clases:

a. Señales menores. Son las señales que anticipan la Hora con mucha antelación. Entre ellos mencionamos: la muerte de los sabios, la aparición de la ignorancia, el consumo de alcohol, las grandes y elevadas construcciones, etc.

b. Señales mayores. Son las señales que aparecerán poco antes de la Hora. Son señales inusuales como, por ejemplo: la aparición del Dayyaal (el anticristo), el descenso de Jesús, la liberación de los Gog y los Magog, la salida del sol por poniente, etc.

 1.5.11                    Las grandes señales que acreditan la Hora serán sucesivas

Muslim narró que Hudhayfah Ibn Asid al-Ghifaari, que Dios esté complacido con él, dijo lo siguiente:

El Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, vino hacia nosotros cuando discutíamos y preguntó: ¿De qué estáis discutiendo? La respuesta fue: Estábamos hablando sobre la Hora. Él dijo: No comenzará antes de que se vean diez señales. Mencionó el humo, el Dayyaal, la Bestia, la salida del sol por el poniente, el descenso de Jesús hijo de María, Ya’yuy y Ma’yuy (los Gog y los Magog), y tres desprendimientos de tierra, uno en el este, otro en el oeste y uno en la Península Árabe, y el último es un fuego que saldrá de Yemen y guiará a las personas a sus lugares de reunión.

No existe un texto Sahih que indique el orden en el que ocurrirán estas señales, sino que éste debe entenderse por el contexto de la información transmitida. Tampoco los sabios tienen una opinión unánime en cuanto al orden de la aparición de las señales. No obstante, Abdullah Ibn Omar dijo que había aprendido del Profeta que las dos primeras señales serán las siguientes:

La primera señal será: la salida del sol por el poniente y la aparición de la bestia. Cualquiera de los dos puede aparecer el primero, y el otro le sucede de inmediato.

Alhafiz Ibn Hayar sostiene que la primera señal será la salida del sol por poniente, lo que implica un cambio en el mundo superior. Afirma además que en ese momento la puerta del arrepentimiento se cerrará y entonces aparecerá el Dayyaal (el Anticristo) para distinguir entre el creyente y el incrédulo, y acabará junto con la muerte de Jesús, la paz sea con él. Por su parte Attibi considera que el orden será el siguiente: el Dayyaal; el descenso de Jesús hijo de María; la venida de los Gog y los Magog; los desprendimientos de tierra, uno en el este, otro en el oeste; el humo; la salida del sol por el poniente; la bestia; el fuego que saldrá de Yemen y guiará a las personas a sus lugares de reunión... En cualquier caso, cuando aparece una señal, las demás se sucederán una tras otra.

 1.5.12                    Las grandes señales que acreditan la cercanía de la Hora

 1.5.12.1            El Dayyaal (el Anticristo)

Al Anticristo lo acompañan muchos sucesos extraordinarios, pues le dirá al cielo que llueva, y lloverá; le ordenará a la tierra que saque las riquezas y tesoros que oculta, y los sacará, etc. Por esa razón el Profeta Muhammad dijo:

No hay, desde Adán hasta el día del Juicio Final, una tentación más grande que el Anticristo.

El anticristo es joven, bajo, de color negro mezclado con rojo, de espaldas cargadas y estéril. Tiene el cabello muy crespo, entradas muy pronunciadas, nariz grande y ancha, barba. Es además tuerto del ojo derecho; pero este ojo ni está hundido ni sobresale, sino que es (tal como nos dice el Profeta Muhammad) plano como una uva flotante y sobre él cuelga desde el párpado un grueso pliegue de piel. Entre ambos ojos tiene escrito Kafir que todo musulmán puede leer con facilidad. El Profeta Muhammad dijo a los musulmanes:

No hubo otro Profeta, antes de mí, que no informara del Anticristo.

Os hablo del Anticristo porque temo que no razonéis. Es un hombre de baja estatura, cargado de espaldas, con el pelo crespo y tuerto. Si no podéis reconocerlo, tenéis que saber que Dios no es tuerto, y que a Él no lo veréis hasta que hayáis muerto.

El An-Nawas Ibn Saman del Profeta de Dios nos explica que permanecerá en la Tierra catorce meses y catorce días, y durante ese tiempo se mostrará en todas las tierras salvo en la Meca y en Medina. Tendrá un gran número de seguidores, habrá grandes problemas de sediciones y pocos creyentes se salvarán. Sin embargo, Jesús al final lo perseguirá y lo matará; y los creyentes matarán a los seguidores del anticristo. Las piedras y los árboles dirán:

Eh, musulmán, siervo de Dios, se esconde detrás de mí un judío, ven para matarle. Todos los árboles lo anuncian salvo al Garqad pues éste pertenece a los propios judíos.

 1.5.12.2            El descenso de Jesús, la paz sea con él, en los últimos momentos

Según los relatos, Jesús es un hombre fuerte, de media altura, de color rojizo, de cabello liso y de hombros anchos. Su llegada será uno de las mayores señales del Día del Juicio. Con respecto a ello, el Corán dice:

Y cuando Dios puso a Jesús, hijo de María, como ejemplo, pues era como Adán, que fue creado de barro, pues Dios dijo: Sé, y el fue. Era un siervo creado y agraciado por la profecía, y no debía ser adorado en lugar de Dios. Tu gente, frente a este ejemplo, se alejó sin entender nada. (43: 57)

Sabed que el hecho de que Jesús naciera sin padre y curara al ciego y al leproso, es una señal de la cercanía de la Hora, no dudéis de ello, y seguid Mi guía y a Mi Mensajero; este es el camino correcto que lleva a la salvación. (43: 61)

Abu Hurairah, que Dios este complacido con él, relata que el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

Por Aquel en Cuya mano esta mi alma, el hijo de María pronto descenderá entre vosotros cómo un juez justo, y romperá las cruces, y matará a los marranos, y abolirá el impuesto de la jizya, y habrá tanta riqueza que ya nadie la aceptará, y una prosternación será mejor que el mundo y lo que contiene.

Luego Abu Hurairah agregó la siguiente cita[356]:

Y entre la gente del Libro no hay nadie que, antes de su muerte, no vaya a creer en él. Y el Día del Levantamiento él dará testimonio de ellos.

Jesús descenderá al minarete blanco en el este de Damasco, usando dos piezas de ropa teñidas de azafrán y poniendo sus manos sobre las alas de dos ángeles. Cuando incline la cabeza, caerán gotas de sudor; y cuando la alce, gotas como perlas se esparcirán a su alrededor. Todo incrédulo que huela su fragancia morirá, y su aliento alcanzará hasta donde alcance su vista. Él buscará al anticristo hasta encontrarlo en la puerta de Ludd donde lo matará.

Con la llegada de Jesús, llega también la bondad, las bendiciones y la seguridad. Los bienes serán incrementados, y el odio y la envidia terminarán. De acuerdo con el hadiz de Ibn Samaan, Dios enviará lluvias abundantes y la fruta será tan grande que varias personas podrán comer de una sola granada y refugiarse bajo su piel. Una sola camella dará tanta leche que todo un grupo de gente podrá beber de ella; una sola oveja tendrá leche para una familia; y una vaca abastecerá a una tribu entera.

Hay quienes sostienen que permanecerá siete años, otros, como el Imam Ahmad y Abi Daud, afirman que permanecerá cuarenta años[357], luego morirá y los musulmanes rezarán por él.

 1.5.12.3            La Salida de los Gog y los Magog

Los Gog y los Magog son dos tribus que Dios mantiene atrapadas, pero cuando sean liberados lo destruirán todo. Abdullah Ibn Amru nos transmite que el Mensajero de Dios dijo que los Gog y los Magog son unos descendientes de Adán capaces de arruinar la vida de las otras personas y que, cuando uno de ellos muere, deja tras de sí a mil o más descendientes.

Los relatos afirman que son parecidos a los mongoles, con grandes rostros, ojos diminutos y nariz pequeña y plana. Los relatos nos transmiten, además, que son hombres tan fuertes que nadie puede vencer y que habrá tantos de ellos que cuando la última horda pase por un lago del que bebieron las primeras hordas, se lamentarán diciendo: «Aquí solía haber agua». Los Gog y los Magog asesinarán a todas las personas, excepto a los musulmanes en sus fortalezas y refugios, y la horda declamará: «Hemos derrotado a la gente de la tierra. Ahora sólo queda la gente del cielo por derrotar». Entonces uno disparará una flecha al cielo, y ésta caerá de vuelta a la tierra manchada con sangre. Entonces los Gog y los Magog pensarán que han obtenido la victoria, pero su mismo alarde será la causa de su caída, pues la sangre en sus armas no será sino una prueba de Dios.

Desaparecerán gracias a las súplicas de Jesús, la paz sea con él, tal y como se encuentra en el siguiente hadiz:

Dios revelará a Jesús, hijo de María: Yo he traído gente de Mis criaturas contra quienes nadie podrá ser capaz de luchar. Lleven a Mis siervos adoradores al Monte Tur para que estén seguros.

 1.5.13                    Las grandes señales que acreditan la llegada inminente de la Hora

 1.5.13.1            El humo

Uno de las grandes señales que acreditan que la Hora está cerca es el humo, tal y como indica el hadiz de Huzaifah[358] y el propio Señor, de la siguiente manera:

El humo es una señal de la llegada de la Hora. ¡Mensajero!, espera hasta que ellos estén angustiados por la sequía, y a consecuencia de ello estén débiles y tengan mala vista, y vean entre el Cielo y la Tierra humo bien claro. Este humo rodeará a los desmentidores y a los castigados por la sequía; de tanto horror, dirán: Este es un tormento doloroso. (44: 10-11)

Ibn Masuud y algunos de sus seguidores consideran que Dios se refiere a la hambruna que azotó a la tribu de los Quraish cuando el Profeta se quejó a Dios de su negligencia, pues esta tribu se veía en el cielo como humo. Pero algunos, como Ibn Abbas, sostienen que es una señal que aún no ha aparecido y aparecerá cuando la Hora Final sea inminente.

 1.5.13.2            La salida del sol desde el poniente

Con respecto a la salida del sol desde poniente, el Corán dice lo siguiente:

Ya se evidenció la prueba de la obligación de adoptar la fe. ¿Qué esperan esos incrédulos para creer? ¿Acaso esperan que se les presenten los ángeles como Profetas en vez de humanos para testimoniar la veracidad de tu misión? ¿O que se les presente tu Señor para verlo testimoniar tu verdad? El día que ocurran algunos milagros de tu Señor y busquen refugio en la fe, no les será aceptado, por ser una fe oportunista, y un arrepentimiento de ésta índole no sería aceptado. Di a estos que rechazan y desmienten: Esperad y continuad desmintiendo, nosotros esperamos ver cómo os va a juzgar Dios. (6: 158)

Hay además muchos hadices que hablan del tema, así Abu Hurairah nos transmite las siguientes palabras del Profeta:

La Hora no llegará hasta que el sol salga por poniente. Cuando eso suceda todo el mundo creerá en Dios. Sabed que creer entonces no servirá de nada, y esa fe no les será aceptada, por ser oportunista, y un arrepentimiento de ésta índole no sería aceptado.

Ahora bien ¿por qué no será aceptada la fe en ese momento? El sabio Alqurtubi responde a esta pregunta de la siguiente manera:

Porque los corazones de la gente se habrán llenado de terror y de miedo y por ello todo deseo de deleite y de placer será aniquilado en esos corazones y toda fuerza corporal se debilitará. La gente sentirá el fin del mundo muy próximo y no querrá cometer pecados. Por ello, un arrepentimiento de ésta índole no sería aceptado.

 1.5.13.3            La bestia

Cuando la gente corrompa la tierra, deje de cumplir con Dios y la verdadera religión sea cambiada, surgirá la bestia desde la Meca. Con respecto a ello, el Corán dice lo siguiente:

Cuando esté a punto de ser realizada la promesa de Dios mediante la que estableció la Hora y se aproxime el castigo de los incrédulos, Dios hará aparecer ante la gente una criatura de la Tierra que entre otras cosas les dirá: En realidad, los incrédulos no creían en Nuestros milagros ni tampoco en el Último Día y ahora sucede lo que habían negado. Esto es el terror de la Hora y de lo que sigue después. (27: 82)

Alqurtubi observa que el mero hecho de que una bestia hable constituye una señal divina. Pero hay también muchos hadices que hablan del tema, entre los que destacamos aquel en el que Abu Hurairah (según Muslim) afirma que el Profeta dijo lo siguiente:

La Hora no llegará hasta que el sol salga por poniente y que suceda la llegada del anticristo y la bestia. Entonces todo el mundo creerá en Dios. Sabed que creer entonces no servirá de nada. Cuando la bestia venga, distinguirá entre la gente y declarará quién es creyente y quién es incrédulo.

Por su parte, Ahmad registró las siguientes palabras del Profeta:

La bestia aparecerá y marcará a la gente en sus narices. La gente vivirá entonces con esta marca, de modo que cuando una persona compre un camello y le pregunten: ¿A quién se lo compraste? Él contestará: A uno de los de la gente marcada.

Mediante esta marca en la nariz, se diferenciarán las personas en creyentes e incrédulos. Los creyentes tendrán un rostro resplandeciente, mientras que los incrédulos portarán la marca en su nariz.

 1.5.13.4            El fuego que reunirá a la gente

Esta es la última de las diez señales mayores antes de que Dios dé paso al inicio de una nueva experiencia y creación. Muslim lo registró en un Hadiz del Profeta:

(...) al final de lo cual un fuego avanzará ardiendo desde Yemen, y empujará a la gente al lugar de su reunión.

Es imposible imaginar la intensidad del fuego y el indescriptible terror que sufrirán quienes lo experimenten.

El lugar de la reunión no es una metáfora de la Resurrección de las tumbas, sino la tierra de Siria en este mundo terrenal. Todas las personas se dirigirán hacia ese lugar, pero habrá tres grupos de personas que se desplazarán de tres maneras diferentes:

-           Los que ansían llegar al lugar de reunión y se dirigen a él satisfechos.

-           Los que van en unas ocasiones caminando y otras a caballo.

-           Los que son empujados y atacados fieramente por el fuego para que se dirijan al lugar de la reunión.

Una vez que el fuego haya pasado, lo que quede será para que la humanidad resucite y afronte el ajuste de cuentas de su Señor.

 1.6      QUINTO CAPÍTULO. Pecados, arrepentimiento y Dua

Este capítulo está dividido en las siguientes secciones:

·       Primer tema. Qué se entiende por pecados y todo lo que gira en torno a ello.

·       Segundo tema. Qué es el arrepentimiento, su lugar en la religión y sus reglas.

·       Tercer tema. En torno al Dua.

El Islam sabe que los siervos de Dios suelen ser débiles y encuentran dificultades para cumplir con sus obligaciones para con Dios; y por esa razón habla de los pecados, de sus daños, de sus clases y de sus malas consecuencias.

No obstante, el Islam nos transmite que el remedio para todo ello es el arrepentimiento y nos orienta a implorar a Dios que nos auxilie, que abra sus puertas y derrame sus mercedes.

A continuación hablaremos en detalle sobre todo ello.

 1.6.1  Primer tema. Los pecados

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·              Qué son los pecados y cuáles son sus origines.

·              Pecados menores y mayores.

·              Consecuencias de los pecados, sus daños y efectos.

 1.6.2  Qué son los pecados y sus orígenes

Desde el punto de vista lingüístico, Zunub no significa sólo pecado sino también falta y todo acto que tiene malas consecuencias. Con respecto a ello el Corán dice:

Dios los escarmentó por los pecados cometidos. (3: 11)

Cada una de estas naciones fue aniquilada por su incredulidad y sus pecados. (29: 40)

Los que cometen un pecado y recuerdan a Dios, Su castigo, Su clemencia, Su recompensa y Su ira, se lamentan y le piden perdón. Él solo perdona los pecados a quienes no reinciden, a sabiendas, en las malas obras. (3: 135)

Hay muchas interpretaciones con respecto al pecado, entre las que podemos destacar:

-      La transgresión que comete el hombre cuando desobedece a Dios y no cumple sus ordenanzas.

-      La desviación moral que lleva al ser humano a una conducta ofensiva.

-      Cometer actos explícitamente prohibidos, como es el adulterio, el robo o el consumo del alcohol.

-      Superar injustamente los límites establecidos por el Islam, como por ejemplo cobrar un Zakat más alto de lo permitido; castigar más de lo permitido en cuanto a la ley del talión; aplicar más latigazos, etc.[359]

·

En cuanto a las clases de pecado, se observa que hay fundamentalmente dos tipos de pecados con los que Dios pone a prueba a genios y a humanos: a) pecados relacionados con el incumplimiento de las ordenanzas de Dios; y b) pecados relacionados con la realización de actos prohibidos. Además, ambos tipos de pecado pueden ser actos manifiestos mientras que, otras veces, radican en el corazón y en la mente.

Por su parte, Ibn Al Qayyim afirma que hay muchos tipos de pecado, de manera que el castigo que se sufre en este mundo y en el otro varía según el pecado del que se trate. No obstante, dividió los pecados en cuatro tipos: a) pecados relacionados con el señorío de Dios; b) pecados diabólicos; c) pecados manifiestos; y d) pecados bestiales:

a.                Pecados relacionados con el señorío de Dios. Consisten en que el ser humano se atribuya a sí mismo características divinas. Entre ellos están la jactancia, la soberbia, la tiranía, la altivez, etc. Pero también se incluye entre ellos la asociación y hablar sobre Dios sin tener un conocimiento sólido.

b.               Pecados diabólicos. Tales como la envidia, la corrupción, el engaño, la agresión, la mentira, la exhortación hacia los pecados y la corrupción, la prohibición de los actos de adoración, la incorporación de elementos no islámicos, etc.

c.                 Pecados manifiestos. La ira, el asesinato, el derramamiento de sangre, el rencor, el abuso de los débiles e incapaces, etc.

d.               Pecados bestiales. El afán de poseerlo todo, la insistencia en satisfacer el deseo sexual y el hambre ilícitamente, el adulterio, la homosexualidad, el robo, la avaricia, el egoísmo, la cobardía, el miedo injustificado, apoderarse del patrimonio del huérfano, etc.

Esta última sección es la que más comenta la gente[360].

 1.6.3  División de los pecados en menores y mayores

Aunque hay quienes sostienen que toda desobediencia a Dios tiene la misma seriedad, Alghazali nos recuerda que los pecados se dividen en menores y mayores. Y para ello se basa en lo que el propio Dios nos enseña:

Si os apartáis de los pecados mortales que Dios os proscribió, absolveremos vuestras faltas si sois persistentes en vuestros esfuerzos de rectitud, y os proporcionaremos, en esta vida y en la Otra, un lugar digno preferencial. (4: 31)

A quienes evitan cometer los pecados y las obscenidades que merecen el gran castigo; sin duda que Dios perdona los pecados pequeños y leves. (53: 32)

También el Profeta indicó que hay diferencia entre unos pecados y otros, pues dijo que:

Las cinco oraciones y el rezo de un viernes al otro eximen de los pecados, salvo de los pecados capitales.

Por esa razón, recapitulándolo todo Ibn Al Qayyim dijo lo siguiente:

Tanto el Corán como la Sunnah y el consenso de los compañeros y seguidores del Profeta confirman que hay unos pecados capitales y otros leves[361].

Cualquier pecado que tiene como consecuencia la aplicación de una pena en esta vida terrestre o una severa amenaza para la Otra Vida, es un pecado capital.

 1.6.4  Consecuencias de los pecados, sus daños y efectos

Cometer pecados trae malas consecuencias y daños irreparables que conllevan castigos severos en este mundo y en el Otro, tanto para un individuo como para todo un grupo humano.

Algunas de estas consecuencias son que el pecador se vea privado de un sustento bendecido, de un saber beneficioso y de las bendiciones de Dios. O que sienta negrura y estrechez en el corazón, tristeza, dolor, angustia, preocupación, etc. También hay dificultades físicas, como es tener el rostro ennegrecido o sentir debilidad corporal.

Los pecados son nefastos pues humillan a quien los comete, destruye su mente y lo privan de las súplicas del Mensajero, de los ángeles y de los creyentes. Cada pecado incita al corazón a cometer otros, debilita la necesidad de arrepentimiento y, poco a poco, el hombre se vuelve adicto al pecado.

El pecado apaga el fuego de la diligencia en el corazón, disipa el pudor y debilita dentro del corazón la magnificencia del Señor. El pecador vive inquieto e intranquilo y el pánico hace presa de su corazón; se envilece y, alejado de la virtud, se conduce por la senda de los demonios; y todo aquel que anteriormente lo respetaba, ahora lo desprecia.

 1.6.5  Segundo tema. El arrepentimiento

En este tema estudiaremos las siguientes secciones:

·       Qué se entiende por arrepentimiento.

·       La puerta del arrepentimiento está abierta.

·       Virtudes del arrepentimiento.

 1.6.6  Qué se entiende por arrepentimiento

El arrepentimiento implica apartarse del pecado y volverse hacia Dios en busca de perdón. Significa estar motivado y que el corazón se encuentre lleno de amor hacia Dios y de deseo sincero de obedecer Sus mandamientos. Dios dice:

El arrepentimiento de los que incurren en el pecado por necesidad, imprudencia o insensatez, pero se arrepienten antes de su muerte, hace que Dios los absuelva. Dios es Sapientísimo y Prudente y conoce la sinceridad de los arrepentidos. (4: 17)

Vosotros, creyentes, volved a Dios arrepintiéndoos de haber transgredido Sus órdenes. Respetad las reglas de la decencia religiosa para ser felices en este mundo y en el Más Allá. (24: 31)

La norma de Dios es perdonar al arrepentido que aborrece el pecado y aspira a la obediencia, pues Dios acepta su arrepentimiento con el cual retorna a su Señor después de haberse apartado de Él. (25: 71)

El arrepentimiento, desde la óptica islámica, es dejar de cometer pecados, lamentarse por haberlos cometido y tener firme convicción de no volverlos a hacer; pues un arrepentimiento sincero implica dejar de lado los pecados mencionados en el Sagrado Corán[362].

Dios ama a los arrepentidos, pero la persona arrepentida debe comenzar de inmediato a realizar actos lícitos y a cumplir con las obligaciones que haya abandonado; y todo ello debe hacerlo por y para Dios, con anhelo de Su recompensa y con miedo de Su castigo. Ahora bien, todo eso debe ser realizado antes del momento de la agonía y antes de la salida del sol por poniente.

Hay otras denominaciones del arrepentimiento, pero todas giran en torno a lo mencionado.

 1.6.7  La puerta del arrepentimiento está abierta

La puerta del arrepentimiento está siempre abierta, pues la generosidad de Dios nos invita a arrepentirnos y promete aceptar nuestro arrepentimiento. Por esa razón el hadiz dice:

Dios extiende Sus Manos de noche para aceptar el arrepentimiento de aquellos que pecaron durante el día, y extiende Sus Manos de día para aceptar el arrepentimiento de aquellos que pecaron durante la noche, y así ha de ser hasta que el sol salga por el poniente[363].

Dios acepta el arrepentimiento de todos, incrédulos, hipócritas, renegados, agresores, ateos, injustos, etc.:

Y volved a Dios, Él lo tiene todo en Su poder, y que se sometan a Él antes de que les llegue el castigo (...) (39: 54)

Dios acepta el arrepentimiento de los que le obedecen y borra los pecados, salvo la asociación: Y sabe el bien y el mal que hacéis. (42: 25)

Sin duda la puerta del arrepentimiento está siempre abierta, pues quien peca y se condena cometiendo malas acciones, pero luego se arrepiente pidiéndole perdón a Dios, con la firme intención de no volver a pecar otra vez, hallará a Dios indulgente, porque la indulgencia y la misericordia están entre Sus cualidades. (4: 110)

Refiriéndose a los hipócritas dijo:

Por cierto que los hipócritas ocuparán el lugar más profundo del infierno y jamás les encontrarás defensor alguno. Salvo quienes se arrepientan y se encomienden y se aferren sólo a Dios, y consagren su vida a Dios, haciendo el bien; entonces se contarán entre los creyentes y recibirán sus recompensas, pues Dios concederá a los creyentes una magnífica recompensa en esta vida y en la Otra. (4: 145-156)

Ibn Kazir nos comunica que Ali Ibn Abi Talhah y Abdullah Ibn Abbas dijeron que Dios invita a Su perdón a quienes afirman que Jesús es Dios o el hijo de Dios, y a quienes afirman que Dios es pobre, que tiene la mano atada al cuello o que es parte de la Trinidad. Y para afirmar todo lo anterior se basan en la siguiente aleya:

No cree en Dios aquél que alega que Dios es parte de la Trinidad como pretenden los cristianos ahora. La verdad es que no hay más divinidad que el Dios Único; si no desisten estos descarriados de esta perversa creencia y vuelven a obedecer a Dios, un severo castigo azotará a los blasfemos. ¿Estos blasfemos no van a poner coto a estas creencias perversas y volver a la fe en Dios, e implorar Su perdón por sus pecados? Dios es Indulgentísimo, Misericordiosísimo. (5: 73-74)

Refiriéndose a quienes persiguieron a los creyentes dijo:

Ciertamente aquéllos que atormentaron a los creyentes y a las creyentes por su fe, con la tortura y el fuego, y no se arrepienten, sufrirán en la Otra Vida el castigo del Infierno, y el castigo de la hoguera, por haber incinerado a los creyentes. (85: 10)

El sabio Alhasan Alabasri comenta esta aleya de la siguiente manera: «veis la generosidad de Dios. Pese a haber asesinado a Sus siervos virtuosos, Él los invita a arrepentirse». Dios nos recuerda que hemos de mantener la esperanza en Su misericordia:

¡Muhammad!, di en nombre de tu Señor: ¡Siervos míos!, que habéis cometido muchos pecados, no perdáis la esperanza en la misericordia de Dios. Él perdona todos los pecados. Él es Magnífico en su perdón. (39: 53)

E Ibn Abbas puntualiza que quien hace que los demás pierdan la esperanza en la clemencia de Dios es un ser injusto.

 1.6.8  Virtudes del arrepentimiento

El arrepentimiento tiene diversas virtudes, entre las que destacamos las que se expresan a continuación:

1.           Es motivo de éxito.

Vosotros, creyentes, volved a Dios arrepintiéndoos de haber transgredido Sus órdenes. Respetad las reglas de la decencia religiosa para ser felices en este mundo y en el Más Allá. (24: 31)

2.           El arrepentimiento dirime los pecados

¡Muhammad!, di en nombre de tu Señor: ¡Siervos míos!, que habéis cometido muchos pecados, no perdáis la esperanza en la misericordia de Dios. Él perdona todos los pecados. Él es Magnífico en su perdón. (39: 53)

¡Creyentes! Volveos hacia Dios, abandonando vuestros pecados; con un retorno lleno de sinceridad. Tal vez vuestro Señor borre vuestras faltas y os haga entrar en jardines bajo cuyos palacios y árboles corren ríos. Ese día Dios exaltará al Profeta y a los que creyeron con él. Su luz irá por delante y la tendrán a su diestra. Y dirán complaciendo a Dios: ¡Señor nuestro!, ¡regidor de nuestros asuntos! Completa nuestra luz para que lleguemos hasta el Paraíso. Perdona nuestros pecados; pues, ciertamente, Tú eres Todopoderoso. (66: 8)

3.           El arrepentimiento convierte las malas acciones en buenas.

A aquellos que se arrepientan, permanezcan en su fe con sinceridad, apliquen los preceptos y practiquen el bien, Dios les permutará sus malas acciones por buenas, y por ellas serán remunerados, porque Dios es Indulgentísimo, Misericordiosísimo. (25: 70)

El Imam Ibn Al Qayyim explica que ello es una de las mejores noticias para los arrepentidos, especialmente cuando su arrepentimiento va acompañado de buenas acciones. Por su parte Ibn Abbas dijo que nunca había visto al Mensajero de Dios tan contento como cuando le fue revelada esta aleya y las dos primeras de la Sura Alfath.

4.           Dios ama el arrepentimiento y a los arrepentidos.

Dios ama que Sus siervos abunden en manifestaciones de arrepentimiento y practiquen una continua purificación de las suciedades y las lujurias. (2: 222)

5.           Dios se alegra por el arrepentimiento de Sus siervos.

El Profeta nos explica la alegría del Señor cuando uno de sus siervos se arrepiente mediante un hadiz en el que establece una comparación. Cuenta que un hombre que estaba exhausto tras haber perdido el camello que transportaba todos sus alimentos y utensilios, se rindió y se entregó a la muerte. Perdió el conocimiento y, al despertar, vio frente a él a su camello y su carga. ¿Podemos imaginar su alegría? Enorme ¿no es así? Pues la alegría de Dios por el arrepentimiento de sus siervos es todavía mayor.

 1.6.9  Tercer tema. El Dua

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       Qué se entiende por Dua y cuáles son sus virtudes.

·       Condiciones del Dua.

·       Conductas del Dua.

 1.6.10                    Qué se entiende por Dua y cuáles son sus virtudes

Lingüísticamente hablando el Dua es derivado del verbo árabe daaya, que significa llamar[364], por lo que podría traducirse en español como súplica, pero es mucho más que eso, pues es:

1.                El deseo de estar al lado de Dios y refugiarse en Él anhelando obtener toda bondad y bendición[365].

2.                Suplicar a Dios que nos ayude exponiendo ante Él nuestra necesidad e indefensión[366].

3.                Pedirle a Dios cosas beneficiosas e implorarle que los males se alejen[367].

El Dua tiene muchas virtudes de las que destacamos las siguientes:

1.               Alejamiento de la vanidad y obediencia a Dios.

Vuestro Creador dijo: Invocadme, os auxiliaré. Aquellos que por soberbia no lo hacen, entrarán en el Infierno humillados. (40: 60)

Asimismo, os ordenó ser sinceros en vuestra devoción a Él. (7:

2.                Adoración de Dios. El Imam Ash-Shawkani explica que en la aleya anterior (40: 60) se afirma que el Dua es adoración. Además, el Mensajero de Dios nos dice lo mismo en el hadiz de Annuman Ibn Bashir.

3.                Es apreciado por Dios. Ibn Masuud nos transmite que el Profeta dijo: «pedidle a Dios lo que queráis porque a Dios le agrada que le pidáis».

4.                Tranquiliza el Corazón.

5.                Es motivo para aplacar la ira de Dios[368].

6.                Los frutos del Dua no tardan en llegar. Abu Harairah nos transmite que el Profeta dijo que:

Cualquier persona que invoca a Dios pidiéndole algo, Dios se lo concede, o al menos elimina de su camino todo daño y eso es así siempre y cuando no se le pida una ruptura familiar o algo pecaminoso[369].

7.                Es un medio de evitar los problemas antes de que sucedan. El Profeta dijo:

La persona que va en busca de las puertas del Dua, debe enterarse de que va en busca de las puertas de la misericordia divina. Pedidle a Dios fuerza, pues eso agrada a Dios. Siervos de Dios, aferraos al Dua.

        Por eso, cuando la persona encuentra dentro de sí ganas de hacer Dua, debe hacer Dua.

8.                Abre el camino para invocar a Dios y estar a solas con Él.

Podríamos continuar, pero lo expuesto será suficiente.

 1.6.11                    Condiciones para que el Dua sea correcto

Hay ciertas condiciones que la persona que hace Dua debe tener en cuenta que:

1.               Dios es el único que auxilia, trae beneficio y quita cualquier daño.

¡Enviado!, pregúntales Quién es el que contesta al necesitado en su súplica, cuando lo obliga la necesidad y se dirige hacia Dios en sumisión y humildad. Dios libera al ser humano de las dificultades y maldades que obstaculizan su camino. Os hace sucesores, en la Tierra, tras vuestros antepasados. No hay más dios que Dios, el Obsequiador de esa gracia; pero vosotros, ¡incrédulos!, raramente os dejáis aconsejar. (27: 62)

2.                Debe invocar solamente a Dios.

Por esa razón el Profeta le dijo a Ibn Abbas que si quería pedir algo, que Se lo pidiera a Dios[370]. Y el Corán dice:

Y se me ha revelado que las mezquitas son solamente para Dios; entonces no adoréis a nadie más que a Dios. (72: 18)

3.                Debe ser paciente.

Quien hace Dua no debe pretender que todo suceda de inmediato. El Dua se debe hacer sin apresuramiento alguno, y sabiendo que tarde o temprano lo que hemos pedido llegará. En este sentido Abu Hurairah (tal como lo recoge Muslim) nos transmite la siguiente historia en la que el Mensajero de Dios dijo:

[El Mensajero de Dios dice] La súplica del siervo se acepta siempre que no pida nada ilícito o algo desagradable para sus parientes; y siempre y cuando no sea impaciente. Alguien le preguntó: Oh, Mensajero de Dios ¿Cuál es el significado de «ser impaciente»? Significa decir: «Ηe suplicado una y otra vez, pero mi súplica no ha sido respondida». Diciendo esto, se pierde la súplica.

Es como la persona que cultiva la tierra, siembra y cuida, pero justo antes de que el fruto llegue a su madurez, lo abandona y lo pierde.

4.                Debe pedir sólo cosas buenas.

Basta con tomar como ejemplo el hadiz anterior.

5.                Debe tener esperanza en la respuesta de Dios.

El Profeta dijo: «pedidle a Dios con fe certera de que os responderá».

6.                Debe hacer el Dua con el corazón.

La persona que invoca a Dios, debe poseer una mente clara, comprender todo lo que dice y no actuar mecánicamente, sino con devoción y sumisión. El Profeta dijo: «sabed que Dios no responderá la súplica de un corazón distraído».

 1.6.12                    Procedimientos del Dua

Las súplicas también pueden perfeccionarse teniendo en cuenta las siguientes indicaciones:

1.           Comenzar con alabanzas a Dios, ensalzado sea, y bendiciones para el Profeta.

2.           Presentarnos ante Dios bien recitando sus nombres y atributos, bien exponiendo nuestras buenas acciones.

3.           Estar en estado de pureza.

4.           Situarse mirando a la Quibla.

5.           Nunca pedir lo que es ilícito.

6.           Pedir todo lo que necesitemos. La fórmula general de la súplica es pedir «todo lo bueno de esta vida y de la última».

7.           Dejar la resolución de la súplica en manos de Dios. Νo es necesario decir cosas como «concédeme lo que te pido si es bueno para mí», porque Dios conoce bien lo que es bueno para cada uno de nosotros.

8.           Insistir en nuestra súplica, pues dependemos enteramente de Dios.

9.           Elevar las manos, con las puntas de los dedos hacia el cielo.

10.      Bajar la vista en señal de humildad y no mirar hacia arriba.

11.      Hacer Dua con voz suave, ni muy alta ni muy baja.

12.      Finalizar con alabanzas a Dios y bendiciones para el Profeta.

 1.7      SEXTO CAPÍTULO. El sistema político, económico, social y familiar

Este capítulo está dividido en los siguientes temas:

·       Primer tema. El sistema político en el Islam.

·       Segundo tema. El sistema económico en el Islam.

·       Tercer tema. El sistema social en el Islam.

·       Cuarto tema. El sistema familiar en el Islam.

 1.7.1  Primer tema. El sistema político en el Islam

En este tema trataremos las siguientes secciones:

·       Qué se entiende por sistema político en el Islam.

·       Características del sistema político en la legislación islámica.

·       La legislación islámica y los sistemas impuestos por el hombre.

·       El sistema judicial en el Islam.

·       La Ashshura (consulta), en el Islam.

 1.7.2  Qué se entiende por sistema político en el Islam

Antes de exponer sobre el tema, es menester definir los términos sistema y política.

El término nizam (sistema) se deriva en árabe de nazama que significa reunir, adjuntar, poner algo junto, etc. El sustantivo nizam se refiere, pues, al conjunto de cosas que están juntas formando un sistema, o al propio sistema en sí[371]. El término siyasah (política) se deriva del verbo árabe sasa-yasussu, liderar, de modo que el campo semántico de siyasah tiene relación con liderazgo, dirección, ser responsable de algo, etc.[372]. En el hadiz del Profeta que nos transmite Abu Hurairah dijo se nos dice lo siguiente:

Los hijos de Israel fueros liderados por Profetas y cada vez que la muerte alcanzaba a un Profeta, Dios enviaba a otro hasta mi envío y después de mí no habrá otro[373].

A la luz de lo visto, entenderemos que el término sistema político se refiere al conjunto de leyes y normas por las que se rige un determinado estado: gobierno, política, administración, justicia, finanzas, etc.

El Islam se ha preocupado por la política y sus reglas, porque en ello radica el bienestar de la nación musulmana y su protección de la mentira, traición o artimañas. Ahora bien, el Islam comprende la política como la preocupación de que los asuntos que atañen a la nación musulmana sean regidos de acuerdo con las reglas de la legislación islámica con el ánimo de beneficiar a la gente y eliminar todo daño posible.

El sistema político islámico abarca: el sistema de gobierno; el modo en que se elige a quien gobierna y sus derechos y deberes; los derechos del pueblo y sus deberes; la relación entre el pueblo y el que gobierna; y, la relación entre los estados en tiempos de guerra y de paz[374]. Por esa razón se denomina política islámica o legitima.

 1.7.3  Características del sistema político en la legislación islámica

El sistema político según la legislación islámica tiene muchas características, de las que extraemos las siguientes:

1.                Es arrabaniyyah (de carácter divino). Es de procedencia divina y está orientada a Dios, pues el Corán dice:

¿Acaso no ha de saber Quien ha creado todas las cosas, Quien bien conoce sus sutilezas y verdades? (67: 14)

El sistema político es de carácter divino porque el hombre ejecuta la obra que Dios le ha encomendado tal y como Él la ha encomendado. El Corán dice:

Di: Por cierto que mis oraciones y todas mis acciones y todo en la vida es obediencia a Dios, así como la fe y mi inclinación hacia el bien hasta mi muerte, todo ello lo hago por devoción a Dios, Creador de todo cuanto existe, el Único que merece ser adorado y obedecido. (6: 162)

Su carácter divino implica la liberación total de los caprichos humanos, de reglas perjudiciales para el pueblo, de contradicciones, de injusticia, de preferencia de un pueblo sobre otro o de una raza sobre otra, etc. El musulmán que desempeña un cargo político de acuerdo a lo establecido por Dios, será recompensado. Por el contrario, el Profeta dijo acerca de los políticos que no siguen el mandato del Señor lo siguiente:

Cualquier siervo de Dios que haya sido distinguido para asumir la responsabilidad del cuidado de su pueblo, pero no cumple como se debe, nunca olerá el aroma del Paraíso[375].

2.               Es total. El sistema político en el Islam no se restringe a lo que atañe al que gobierna o al gobernado, sino que es mucho más amplio y lo incluye absolutamente todo, como acreditan estas aleyas:

La creación constituye la prueba más contundente de la capacidad de Dios, de Su prudencia y de Su misericordia; pues no existe ser alguno que ande sobre la faz de la Tierra o que esté en sus entrañas, ni un ave que vuele con sus dos alas en el espacio, que no hayan sido creados por Dios y que no constituyan grupos semejantes a vosotros, con sus propias peculiaridades, distinciones y normas de vida. Nada hemos omitido en el Libro original que no haya sido comprobado; y quienes lo desmientan serán congregados con todas las demás naciones para ser juzgados el Día del Juicio Final. (6: 38)

Te hemos revelado, pues, el Corán que es una aclaración de todo lo que lleva a la Verdad y encamina hacia la misericordia divina, y dádiva de delicias a aquellos que se someten a sus leyes y creen en sus preceptos. (16: 89)

3.                Es universal. El Islam es para toda la humanidad y es apto para todo tiempo y todo lugar; para toda nación y toda situación:

Profeta, di a la gente: Es cierto que yo soy Enviado de Dios para todos vosotros, sin discriminación alguna entre el árabe y el no árabe, ni entre el negro y el blanco. (7: 158)

Por su parte el Profeta dijo: «cada Profeta ha sido enviado a su pueblo, yo he sido enviado a todo el mundo[376]». El Islam es la última religión y es adecuado para todo y para todos.

4.               Es moderado. El Islam no se caracteriza por extremismos ni fanatismos, sino por la moderación. Esta característica incluye al sistema político islámico, y por esa razón no es dictatorial ni exageradamente liberal. El Corán dice:

Por esta Nuestra voluntad y por su concreción, os hemos guiado hacia el camino más recto y os hemos constituido a vosotros, musulmanes, en una comunidad de justos y piadosos, os hemos agraciado con la verdadera religión y las buenas obras, para que seáis quienes decidáis y confirméis la verdad respecto a las legislaciones anteriores, y a Nuestro Mensajero le hemos dado autoridad sobre vosotros para que os perfeccione durante su vida, y para que después de su muerte os guíen su ejemplo, su conducta, sus dichos y sus hechos. (2: 143)

5.                Es realista y se acomoda a la naturaleza innata del hombre. Es un sistema realista, no utópico, y toma en cuenta la naturaleza de todo el mundo. Por lo tanto es mejor que los sistemas que plantearon filósofos como Platón o Aristóteles usando su imaginación. El Islam se relaciona con este mundo con naturalidad y sabe que existe el bien y el mal. Ve a la gente como personas de carne y hueso y no como seres angelicales:

Dios no impone a Sus siervos nada más que lo que pueden realizar y concretar. Por ello es que toda persona obligada (a cumplir los mandatos de Dios) recibirá la recompensa de sus acciones: si bien, bien y si mal, mal. Dirigíos, creyentes, con solemnidad a Dios y rogad: Señor nuestro, no nos castigues si olvidamos lo que nos has impuesto hacer, o si nos exponemos a situaciones en las que se provoca que cometamos errores. Señor nuestro, no nos fuerces como forzaste con dura ley a los judíos por motivo de su obstinación y perversión. No nos impongas deberes que no somos capaces de hacer. Perdónanos desde Tu generosidad y ten misericordia de nosotros desde Tu inmensa misericordia. Tú eres nuestro Señor; otórganos la victoria sobre los incrédulos que Te niegan, para elevar Tu Palabra y extender la religión verdadera. (2: 286)

Los hombres fueron creados con inclinaciones hacia las mujeres, los hijos varones, la abundancia de oro y plata, los caballos adiestrados, los ganados y las grandes tierras cultivables. Pero todo esto es el goce transitorio de la vida mundana, lo cual no representa nada en comparación con el premio que Dios dispone para los siervos que combaten por Su causa cuando retornen a Él en la otra Vida. Profeta, diles: ¿Queréis que os informe acerca de algo mejor que las cosas hermosas de esta vida? Sin duda que quienes hayan sido temerosos de Dios tendrán su recompensa garantizada. Y ésta es: disfrutar de una buena vida en jardines con árboles bajo cuyas sombras corren ríos, sin temor a que dichas gracias se agoten, puesto que son eternas. Sus esposas serán puras de todo cuanto desluce a las mujeres en la vida mundana; y percibirán la complacencia de Dios bajo Su sombra y un bienestar inmenso. Dios conoce la situación de Sus siervos, no se le oculta ningún asunto o secreto de ellos. (3: 14-15)

Estos textos afrontan al ser humano con realismo[377], pues destacan su naturaleza humana y su debilidad, a la vez que les ponen límites razonables y naturales.

 1.7.4  La legislación islámica y los sistemas impuestos por el hombre

Creo que no es necesario explicar en exceso los beneficios relacionados con la procedencia divina de la legislación islámica, pues ya lo hemos señalado en los puntos que hemos analizado recientemente. No obstante, es conveniente aclarar ciertas diferencias entre el Islam y los sistemas políticos impuestos por el hombre:

1.                La relación entre el gobernante y el gobernado en el Islam es directa, sin intermediarios, y no hay diferencia entre uno y el otro.

2.                La relación entre el gobernante y el gobernado es absoluta, y no se limita a un grupo determinado. Si se aprecia alguna diferencia, ésta se debe a la profesión que la persona ocupa y nada más.

3.                El sistema político del Islam no es tan utópico como la que explican los filósofos griegos, ni tan sistemático y complicado como los modelos romanos y católicos, etc.[378].

4.                La relación política se basa en la relación religiosa y ésta pone límites. La relación del musulmán con el Libro de Dios y la Sunnah de Su Mensajero es la que determina los lazos de la relación política.

5.                Cada musulmán debe invitar a los demás hacia Dios y el estado hace lo mismo.

 1.7.5  El sistema judicial en el Islam

La Alqada (sistema judicial) guarda relación con sentencia, arreglo entre personas, etc. Desde un punto de vista islámico es dictaminar islámicamente y exigir la ejecución de la sentencia.

El sistema judicial es siempre muy importante, pues sin sistema judicial la sociedad se derrumba y se propaga el caos. Pero para el Islam ocupa un lugar tan privilegiado que ya desde el inicio del Islam, los compañeros del Profeta Muhammad acordaron establecerlo y aplicarlo. Ibn Jaldun nos informa de que posteriormente, los propios Califas eran también los jueces y nunca delegaban esta tarea a otros. Fue Omar Ibn Al Jattab el primero en dejar esta función en manos de otros y ello se debió a que los quehaceres políticos fueron requiriendo más y más atención[379].

No obstante, la transcendencia que la justicia adquiere en el Islam impone condiciones a quienes se han de ocupar de impartirla. Hay muchos hadices que hablan del tema, y en ellos observamos al Profeta estimulando a los jueces para que se guíen por la verdad, y advirtiendo a aquellos que no encuentran dentro de sí la capacidad para llevar a cabo tan difícil tarea:

Los jueces se dividen en tres: dos, en el infierno y uno, en el Paraíso. El juez que sentencia alejado de la verdad a propósito es candidato al infierno. Un juez que por ser ignorante en la materia usurpa los derechos de la gente, de igual manera es candidato al infierno. Un juez que aplica la verdad, entrará en el Paraíso[380].

Dios auxilia al juez siempre y cuando éste no comete injusticia, si la comete, Dios lo deja y Satanás se presenta[381].

Los sabios musulmanes también hablaron del tema. Assarjasi dijo que:

Cuando se juzga con la verdad, se presenta la verdadera justicia. Tanto los cielos como la tierra fueron establecidos por la verdadera justicia. Gracias a la buena justicia, la injusticia fue derrotada y los Profetas y Mensajeros fueron enviados para establecer la justicia[382].

De manera muy resumida, podemos decir que el sistema judicial islámico tiene los siguientes propósitos:

1.                Encontrar un arreglo para las personas que están en desacuerdo, mediante la reconciliación o, si se requiere, una sentencia judicial.

2.                Imponer justicia, auxiliar al oprimido y aplicar el sistema judicial.

3.                Devolver los derechos que hayan sido usurpados.

4.                Velar por los bienes de huérfanos, discapacitados, etc.

5.                Luchar contra la corrupción y aplicar a los corruptos sentencias severas.

6.                Llevar a cabo los testamentos de acuerdo con la ley islámica.

7.                Velar por las propiedades de naturaleza caritativa de acuerdo a las reglas islámicas (Al Awqaf) e incrementar su patrimonio.

8.                Aplicar la ley islámica al matrimonio, divorcio y demás asuntos familiares; a los asuntos de asesinato, etc.

9.                Verificar que los testigos sean aptos para testificar en los juicios.

10.          Etc.

 1.7.5.1                  ¿Quién puede asumir el cargo de juez?

Quien asume el cargo de juez debe ser musulmán y adulto. Debe ser una persona conocida por la aptitud de sus facultades mentales, sentido de la justicia, rectitud, lealtad y honestidad. Y debe tener un amplio conocimiento acerca del Corán, de la Sunnah, del Consenso de los Sabios y de la analogía. Además de todo ello, debe tener unas aptitudes físicas adecuadas para desempeñar su cargo, como que tenga buena vista y oído, una adecuada dicción, etc.

No obstante, lo realmente imprescindible es que posea fuerza y honestidad, razón por la que Dios dice:

Yahia (Juan) nació, creció y se le convocó y ordenó que cumpliera con lo prescrito en la Torá, con empeño y firmeza, habiéndole otorgado Dios desde la infancia el conocimiento de la religión y la comprensión de la ley. (19: 12)

Dios reveló a David: ¡David! Eres Nuestro sucesor en la tierra, juzga entre la gente de acuerdo con Nuestra ley y no sigas tu capricho para que no te alejes del camino de Dios. Aquellos que se extravían del camino de Dios, tendrán severo castigo el Día de la Rendición de Cuentas. (38: 26)

Además de la fuerza y la honestidad, para poder hacer justicia y que los derechos de las personas no se pierdan, el juez necesita poseer las siguientes características:

1.                Debe ser benevolente, pero al mismo tiempo firme y decidido. Debe ser enormemente inteligente, modesto y digno.

2.                Debe tener sus propias opiniones pero, al mismo tiempo, debe estar dispuesto a consultar.

3.                Debe ser paciente y tener aguante.

4.                Debe estar dispuesto a juzgar del mejor modo posible, alejado del enojo y de la congoja; sin hambre y sin preocupación alguna.

5.                Debe alejarse de todo lo que difame su prestigio y de la influencia de factores externos, políticos o personales.

6.                Debe cuidar su aspecto físico y su ropa, pero sin exageración.

7.                Debe conocer perfectamente las leyes, el sistema judicial y las sentencias anteriores para sacar provecho de todo ello.

8.                Debe verificar minuciosamente toda la documentación.

9.                Es recomendable que esté al tanto de las tradiciones de la localidad donde se encuentra y que consulte a los Alfaquíes, a los virtuosos y a los sabios para entender más del entorno en que se encuentra

10.          Debe tener fe y estar alejado de las cosas mundanas.

11.          Debe pedir a Dios Su ayuda para sentenciar correctamente. Debe implorar a Dios Su auxilio divino mediante la oración del Istijarah.

12.          Etc.

Las personas que no reúnen las condiciones mencionadas no deben ser jueces. Por el contrario, aunque una persona reúna las condiciones para poder ser juez, ello no significa que deba serlo necesariamente. No obstante, en el caso extremo de que no haya ninguna otra persona adecuada para ejercer de juez, deberá hacerlo la persona que reúna las condiciones para ello con independencia de que desee o no desee hacerlo.

 1.7.5.2                  Independencia del Poder Judicial en el Islam

La ley del Islam establece la independencia del Poder judicial y de los jueces, lo que garantiza su autonomía y su libertad a la hora de tomar decisiones e imponer sentencias. El juez es el refugio de los oprimidos y de los atemorizados, y es quien devuelve los derechos injustamente usurpados. Aunque la historia del Islam está llena de episodios que hablan de la independencia del poder judicial, tomaremos como ejemplo sólo las siguientes aleyas:

Te hemos revelado el Corán autentificado. En verdad que todo lo que está prescrito es verídico, esclareciendo la verdad hasta el Día del Juicio, para que sea tu guía cuando juzgues a los hombres. Júzgales, pues, y no defiendas a los pérfidos. (4: 105)

¡Creyentes! Observad a la perfección el cumplimiento de vuestras obligaciones con Dios. Sed justos en vuestros testimonios con la gente, y que vuestro odio a los demás no os aparte de lo justo. Sed justicieros para lograr aproximaros a Dios. Temed a Dios en todos vuestros quehaceres, pues Él, ¡enaltecido sea!, está enterado de todo lo que hacéis, y os recompensará por ello. (5: 8)

Quienes no juzgan de acuerdo a lo que Dios ha revelado son injustos. (5: 49)

 1.7.6  La Ashshura (la consulta) en el Islam

Ashshura deriva de Sha Wara, que significa expresar algo y presentarlo, y se emplea con el sentido de consultar un tema a las personas versadas en ello para llegar a una conclusión. La consulta conlleva, por lo tanto, la existencia de dos partes: una parte que escucha mientras la otra habla e ilustra.

Por lo que al Corán se refiere, hay dos aleyas que hablan de la consulta de un modo explícito, una pertenece a la Sura La Consulta y la otra a la Sura La Familia de Imran. La Sura llamada La Consulta fue revelada en la Meca, antes de la hégira y antes del establecimiento de la nación del Islam, y dice lo siguiente:

Quienes respondieron a la llamada del Creador, cumplieron con sus oraciones, basaron todos sus asuntos en la consulta y gastaron por y para Dios de lo que Él les había otorgado. (42: 38)

Assady explica que el segmento «basaron todos sus asuntos en la consulta» quiere decir que todos los asuntos deben ser decididos por las personas que saben de ellos, cada uno en su materia. Es decir, hemos de consultar y cuando lleguemos a una opinión acertada, hemos de tomar una resolución. Todo está sujeto a la consulta, especialmente temas de tan gran importancia como la guerra o la Justicia[383]. También se desprende de la aleya que Dios alabó a los creyentes por llevar a cabo la Consulta de unos a otros; dando a entender que es una característica transcendente para los musulmanes.

Hasta tal punto es así, que algunos investigadores consideran la Consulta como una característica de los creyentes, del mismo modo que lo es la Oración, pues así como un musulmán no puede dejar de rezar, tampoco puede dejar de Consultar, especialmente en los asuntos de utilidad pública.

La aleya de la Sura llamada La Familia de Imran fue revelada en Medina y dice lo siguiente:

Ciertamente que fue una misericordia de Dios para contigo y los creyentes el hecho de que tú hayas sido suave con ellos y no les hayas reprochado duramente por su error. Si fueses de corazón duro y los maltratases, seguramente te abandonarían. ¡Sé tolerante con sus faltas! Pide benignidad para ellos y consúltales en todo asunto para saber su opinión en todo aquello sobre lo que no se te haya revelado nada. Y si te has decidido por algo después de la consulta, ejecútalo encomendándote a Él, pues Dios quiere a los que se encomiendan a Él. (3: 159)

Esta bendita aleya muestra que Dios ordenó al Profeta Muhammad consultar a los creyentes, a pesar de que él gozaba de una mente brillante y de una sensatez sin igual. Con más razón aún, la gente debe consultar a otra gente para tener mayor certeza. Se trata de un tema importante para el Islam como se desprende de las siguientes apreciaciones:

1.                El hecho de que la Consulta haya sido colocada entre dos importantes pilares del Islam (Asalat y Zakat) indica su trascendencia.

2.                Cuando se realiza la Consulta la posibilidad de error disminuye. Por muy experto que un gobernador pueda ser, es también humano, de manera que se equivoca y necesita consultar a otros.

3.                Cuando se realiza la Consulta la responsabilidad se distribuye entre todos.

4.                Las sociedades en las que se aplica la consulta, los individuos se sienten responsables frente a los asuntos mundanos y religiosos presentes en la sociedad en que viven.

5.                La consulta protege a la sociedad del caos y crea lazos de confianza entre el gobernador y los gobernados. Como consecuencia, se disipan la ira y el rencor. Es, pues, garantía de bienestar social y fraternidad entre los miembros de la misma sociedad.

6.                La historia cuenta que la mejor época por la que ha pasado la nación musulmana es la época en la que la consulta era un pilar fundamental; mientras que la peor época fue cuando la consulta desapareció del todo.

 1.7.6.1                  Cómo se consulta según el Islam

No poseemos texto alguno en el Corán o en la Sunnah que indique de qué modo se debe hacer la consulta, ni cuál es el número de miembros exigido para llevarla a cabo, ni cómo deben ser ellos.

Ello evidencia la flexibilidad del Islam y muestra que el modo en que se realiza la consulta está en función de las personas, del momento y del lugar que están envueltos en ella, siempre y cuando no contradiga la legislación islámica.

 1.7.6.2                  Modelos prácticos de la consulta en el Sagrado Corán

Aunque las dos aleyas que hemos citado presentan las referencias más directas a la Consulta, hay otras que la mencionan de otras maneras. Entre éstas están las aleyas que hablan del comienzo de la creación, en las que se muestra un diálogo entre Dios y los ángeles:

Dios, enaltecido sea, manifiesta que Él es Quien dio vida al ser humano y le otorgó poder sobre la Tierra, y manifiesta luego las bases sobre las cuales lo conformó y el conocimiento que en él depositó respecto de las cosas y le recuerda tales hechos; por tanto tú, ¡Muhammad!, recuerda cuando Él dijo a los ángeles: Ubicaré sobre la Tierra a aquel a quien le daré poder y dominio sobre ella; y éste es Adán y su descendencia, a quienes Dios hizo sus representantes en la Tierra a fin de edificarla y urbanizarla. Entonces los ángeles inquirieron respecto al secreto que esto implicaba, diciendo: ¿Ubicarás sobre la Tierra a quienes se darán a la corrupción con sus rebeldías y pecados y derramarán sangre por agresión y asesinato impulsados por su natural inclinación hacia las tentaciones, mientras que nosotros Te exaltamos, renegando de todo lo que no concuerde con Tu divinidad, y santificamos Tu nombre y Te adoramos? Su Señor les respondió: Yo sé lo que vosotros no sabéis respecto al beneficio de esta decisión Mía. Después de crear a Adán y enseñarle los nombres de las cosas y sus características, a fin de que se establezca firmemente en la Tierra y se beneficie de ella, Dios expuso tales cosas a los ángeles y les inquirió: Decidme los nombres de estas cosas y sus características, si es que sois veraces en vuestra suposición de tener más derecho a representarme en la Tierra, como afirmáis que no existe nadie mejor que vosotros, dado que Me obedecéis y adoráis. (2: 30-31)

Dios expone este dialogo para enseñar a la gente el uso del dialogo y la consulta desde el propio origen de los hijos de Adán.

También se nos da un ejemplo de Consulta entre el Profeta Abraham y su hijo cuando Dios ordenó que el segundo fuera sacrificado por el primero. Pese a que el asunto era cosa decidida, Abraham consulta a su hijo diciéndole:

El niño nació, creció y cuando estaba en la edad de acompañarle en sus tareas, Abraham vio un sueño y le dijo: ¡Hijo mío! He visto en sueños una revelación divina, que ordenaba tu sacrificio. ¿Qué opinas? El buen hijo contestó: Padre, haz lo que se te ordena, y si Dios quiere, me comportaré pacientemente. (37: 102)

Esta aleya nos enseña consultar a los demás en todas las circunstancias, porque quien tiene la costumbre de consultar acerca de asuntos tan evidentes, también lo hace cuando los asuntos no son tan nítidos.

 1.7.6.3                  Modelos de Consulta en la vida del Profeta

El Profeta Muhammad aplicó la Consulta muy a menudo. Solía dialogar con sus compañeros e interiorizar sus opiniones llevando a la práctica la orden coránica que hemos visto más arriba y que dice «consúltales en todo asunto para saber su opinión en todo aquellos sobre lo que no se te haya revelado nada». Un buen ejemplo de ello es la historia relacionada con los prisioneros de la batalla de Badr. Sahih Muslim recoge que Ibn Abbas dijo:

Cuando tomaron prisioneros en esta batalla, el Mensajero de Dios preguntó a Abu Bakr y a Omar: ¿Qué opináis? Abu Bakr respondió: Son primos y de la misma tribu. Mi opinión es aceptar el pago de su rescate. Con este pago tendremos más fuerza sobre los incrédulos y tal vez Dios les guíe al Islam. El Mensajero de Dios dijo a Omar: Qué opinas Omar Ibn Aljattab. Por su parte, Omar, remitiéndose a las prácticas de guerra tradicionales entre los árabes, aconsejó que se les matara. El Profeta se inclinó a favor de la propuesta de Abu Bakr.

No obstante, el Corán, da la razón a Omar, pues dice:

No está permitido a ningún Profeta tomar prisioneros para retenerlos, hacerles pagar el rescate, o liberarlos, antes de haber combatido, vencido y extenuado a sus enemigos hasta reducirlos a la incapacidad de seguir combatiéndoos. En la batalla de Badr os apresurasteis a tomar prisioneros antes de que la victoria sobre vuestros enemigos se afianzara, persiguiendo beneficios materiales; pero Dios os desea la gracia del Más Allá luchando en aras de la verdad sin prestar atención a vuestras preocupaciones mundanas, porque Dios es Poderoso, Capaz y Vencedor; ordena vuestros asuntos en vuestro interés. Y si no hubiera sido por una previa prescripción de Dios, que consiste en indultar a los que se esfuerzan y yerran, os habría alcanzado un gran castigo por lo que tomasteis apresuradamente. ¡Disfrutad, pues, de lo que habéis conquistado como botín de guerra lícito y bueno, y temed a Dios en todos vuestros asuntos! Dios es Indulgentísimo y Misericordioso para con quien Le complace entre Sus siervos. ¡Profeta!, di a los que cayeron prisioneros en vuestras manos: Si hay algún bien en vuestros corazones, Dios os concederá algo mejor de lo que os fue arrebatado por los creyentes, y os perdonará el mal cometido mediante vuestra idolatría, porque Dios es Indulgentísimo, Misericordiosísimo para con los que se arrepienten de su idolatría y de sus pecados. (8: 67-70)

El Profeta Muhammad consultaba a sus compañeros para saber qué pensaban sobre los asuntos a los que se enfrentaban. La importancia del tema hizo que el Imam Al-Bujari escribiera un capítulo en su libro Sahih, en el que recoge diferentes ocasiones en las que el Profeta consultó a sus compañeros. Como, por ejemplo, en la batalla de Uhud o cuando Aishah fue calumniada. Merece la pena mencionar el caso de la batalla de Badr, en la que Alhabbab Ibn Al Munzir Ibn Alyamuh, uno de los Ansar, preguntó al Profeta Muhammad: «Oh Mensajero, ¿es Dios el que guía tus movimientos o bien debemos recurrir a tácticas de guerra?». A lo que el Profeta Muhammad contestó: «Debemos recurrir a tácticas de guerra». Entonces el hombre dijo: «Haríamos mejor desecando los pozos, retirarnos, construir una alberca para nosotros, y dejar que nuestros enemigos se queden sin agua. Combatiríamos saciados, mientras que ellos estarían sedientos». El Profeta Muhammad recomendó entonces poner en práctica las sugerencias de su compañero.

El hecho de que el Profeta consultara a sus compañeros y escuchara sus opiniones no sólo los llenó de confianza y responsabilidad, sino que hizo que ellos también practicaran la Consulta. Así, por ejemplo, Abu Bakr consideraba que debían declarar la guerra a quienes rechazaban pagar el Zakat, Omar pensó que no, y finalmente fue Abu Bakr quien tomó la decisión de guerrear en contra de ellos y venció[384].

 1.7.6.4                  Entre la consulta y democracia

Los musulmanes recurren a la consulta cuando no hay un texto islámico que les indique cómo afrontar un tema determinado; en los asuntos públicos de toda índole; y cuando se pretende interpretar los textos del Islam.

En occidente se aplica para los asuntos equivalentes la democracia (término griego que significa el poder del pueblo), que concuerda con la Consulta en ciertos aspectos pero no en otros. Se asemejan en los siguientes aspectos:

1.                El pueblo elige a sus gobernantes y representantes.

2.                Rechazo total frente a los gobiernos autoritarios, despóticos, tribales o teocráticos. El Islam no es un credo teocrático con clero o iglesia, pues cuenta entre sus fieles con Alfaquíes y ulemas. Todo musulmán es religioso.

3.                Existencia de muchos partidos políticos (en el caso de los países musulmanes deben estar dentro del marco general del Islam).

4.                Reconocimiento de la propiedad privada.

5.                Garantía de las libertades, especialmente en asuntos políticos.

Por el contrario, la Consulta y la democracia difieren en los siguientes aspectos:

1.                La Consulta proviene de la revelación divina. Por ello, si alguien miente o tergiversa la Consulta está cometiendo un pecado. La democracia, sin embargo, no es así.

2.                La Consulta da poder al pueblo y no da señorío al pueblo. El Señorío es de Dios.

3.                La Consulta consiste en formar al ciudadano de acuerdo con las enseñanzas del Islam. Enseña al musulmán el cuidado de la ley de Dios y aconseja a quien gobierna a decir la verdad con suma educación y prudencia. Es una relación fraternal entre el gobernador y la gente.

4.                En lo relacionado con la Consulta, la legislación, los tratados, las leyes y las reglas tienen su base en el Corán, la Sunnah y no impide el Consenso de los Sabios, acepta los esfuerzos de los mismos para obtener opiniones que benefician a la nación islámica. La democracia deja eso en manos de la gente, sin establecer reglas fijas.

5.                Lo que se entiende por libertad en el Islam no puede pasar del límite islámico y en la democracia la sociedad misma crea los valores, no Dios.

 1.7.7  Segundo tema. El sistema económico en el Islam

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       La economía islámica y sus fuentes.

·       Raíces de la economía islámica, objetivos y características.

·       Características de la economía islámica.

·       Bases de la economía y financiación islámica.

·       La usura.

·       El monopolio.

 1.7.8  La economía islámica y sus fuentes

La economía es moderación y equidad, y eso es lo fundamental del tema en cuestión. Con respecto a ello el Corán dice lo siguiente:

(…) una de las características de los siervos del Misericordioso es la moderación cuando gastan en sus necesidades personales o familiares. No derrochan ni escatiman, conformándose con el justo medio. (25: 67)

Y no apartes tu mano cerrándola como si estuviera amarrada a tu cuello con cadenas para no gastar en las sendas del bien, ni la abras con exageración despilfarrando, porque serás censurado como avaro, o terminarás arrepentido por tu prodigalidad. (17: 29)

Disfrutad comiendo y bebiendo, pero no os excedáis. No comáis de lo ilícito ni sobrepaséis el límite razonable del disfrute. Es cierto que Dios no se complace con los que se exceden. (7: 31)

La economía desde el punto de vista islámico es el conjunto de políticas y reglas del Islam relacionadas con todo lo que arroja un beneficio lícito y la actitud del hombre frente a ello. Ahora bien, dichas políticas y reglas islámicas van acompañadas de todo lo que los legisladores y los responsables han anotado, y de lo que el estado dictamina.

Las fuentes del sistema económico islámico son el Corán, la Sunnah, el Consenso de los Sabios y la Analogía (Alquiyas). No necesitamos añadir nada más acerca del Corán, la Sunnah y el Consenso de los Sabios, por lo que nos limitaremos a indicar que la Analogía consiste en llevar a cabo un Razonamiento no deductivo que obtiene conclusiones a partir de premisas en las que se establece una semejanza (analogía) entre elementos de conjuntos distintos.

Debemos mencionar también entre las fuentes del sistema económico el Sad Az-Zaraie y el Alurf. El Sad Az-Zaraie se refiere a los asuntos que no están prohibidos, pero se teme que a través de ellos se llegue a caer en lo prohibido. El Alurf es lo que es familiar y conocido para las personas y, por esa razón, se considera algo común que la costumbre ha ratificado como correcto. Así, por ejemplo, la cantidad económica o los bienes que el hombre debe dar para mantener a su esposa e hijos dependen del Alurf, es decir, de las condiciones locales aceptadas por la gente. El Corán dice:

Los padres están obligados, puesto que los hijos son parte de su propia genealogía y progenie, a proveer a las madres de lo necesario en cuanto a alimentación y vestimenta, dentro de sus posibilidades y sin exagerar ni reducir lo que dan, porque nadie está obligado a cumplir más allá de sus medios y posibilidades. (2: 233)

 1.7.9  Raíces de la economía islámica, objetivos y características

Cada sistema económico posee bases y raíces ideológicas. No obstante, tanto el sistema comunista como el capitalista se basan en el materialismo y en la consagración al dinero. La economía islámica es diferente, pues tiene su base en algo más importante y trascendente, en la fe islámica. La economía islámica es, en esencia, una rama de la fe. Dios dice:

Creyentes, tened temor y prevención de Dios; mantened Su majestad en vuestros corazones y renunciad a exigir lo que aún no hayáis recibido de lo producido por la usura, si es que en verdad sois creyentes. (2: 278)

El discurso coránico se dirige a los siervos de Dios, a los buenos creyentes pidiéndoles la lejanía total de la usura. Al finalizar estas aleyas al respecto, Dios, una vez más, habla del temor a Él, dejando claro que la economía se encuentra muy apegada a la fe:

Temed y preveníos de los impresionantes acontecimientos que se producirán el Día en que volváis a Dios y en el que cada alma recibirá el resultado del bien o del mal que haya hecho. (2: 281)

La persona que tiene fe cumple cabalmente con todos los mandamientos del Señor, entre los que se cuentan los que se relacionan con la economía (el Zakat, la caridad, abandonar el engaño y la usura, etc.), pues entiende que eso es lo que más le conviene tanto en este como en el Otro Mundo.

El musulmán sabe que Dios lo observa permanentemente y sabe que esta vida es el campo donde se cultiva lo que habremos de cosechar en la Otra. Sabe también que aquello de lo que dispone o no en esta vida le viene de Dios, por esa razón agota todos los medios posibles para conseguir sus objetivos y finalmente se contenta con lo que le haya sido otorgado por Dios.

 1.7.9.1                  Objetivos de la economía islámica

El principal objetivo de la economía islámica es establecer un sistema que garantice una vida digna para todos. Ello se consigue de diversas maneras, pero una de las principales es aligerar las diferencias económicas que hay entre unas personas y otras. Por esa razón el Islam rechaza el monopolio, la usura, los juegos de azar, el soborno, el engaño, la acumulación de riqueza por parte de ciertas personas mientras el pueblo sufre, etc. El Corán condena esto último de la siguiente manera:

Para que los bienes no circulen sólo entre vuestros ricos. Las leyes que el Mensajero os trae, tomadlas, y lo que os prohíbe, dejadlo. Protegeos de la ira de Dios. Dios es riguroso en Su castigo. (59: 7)

La historia está repleta de testimonios que confirman que el Islam se hacía cargo de los pobres y necesitados, incluso de los no musulmanes. A modo de ejemplo, traemos a colación a Omar Ibn Aljattab, quien decía a los recaudadores del zakat en referencia a aquellos que lo pagaban: «cuando den, pues que den generosamente hasta que el necesitado llegue a ser rico[385]».

Además, para asegurarse de que todos tengan una vida digna, el estado debe asegurarse de que el mercado laboral es justo, interviniendo para crear oportunidades de trabajo, para asegurar sueldos dignos y para orientar los recursos económicos hacia las necesidades reales de la sociedad.

Así pues, es lógico comprender que otro de los grandes objetivos de la economía islámica es aprovechar óptimamente todos los recursos económicos del siguiente modo:

1.                Empleando los recursos económicos para producir lo que es bueno y necesario, alejándonos de lo prohibido o dañino.

2.                Previendo la producción de lo imprescindible según lo que establece la ley del Islam.

3.                Evitando el derroche[386].

Otro de los objetivos es garantizar una sólida economía para el estado islámico, de tal manera que sea un estado fuerte y que los enemigos no lo ataquen. El Corán dice:

¡Musulmanes!, aprestaos con cuanto dispongáis de armas y pertrechos para enfrentaros a vuestros enemigos, desde las guarniciones instaladas en las fortalezas, hasta las que están estacionadas en los confines de vuestros territorios, para atemorizar con ello a los enemigos de Dios y de vosotros, y a los incrédulos que están al acecho esperando cualquier ocasión favorable. Con ello atemorizáis, asimismo, a otros que desconocéis ahora, y que Dios conoce ya, porque nada se Le escapa. Todo lo que gastáis en preparativos y prevenciones en aras de la causa de Dios, Él os recompensará por ello generosamente, sin quitaros nada de lo que merecéis de gracia de vuestro Señor. (8: 60)

 1.7.9.2                  Características de la economía islámica

El presente estudio no es un tratado económico, por lo que nos limitaremos a ofrecer una lista de las características básicas de la economía islámica:

1.                Reconoce la propiedad privada y estatal.

2.                Equilibra los beneficios del individuo y los beneficios de la sociedad.

3.                Ofrece una libertad económica restringida.

4.                Es equitativita.

5.                Es parte de la legislación islámica

6.                Despierta la conciencia y el autocontrol del musulmán.

7.                Se basa en la cooperación entre los individuos de la nación musulmana

8.                Posee carácter de adoración.

9.                Une lo que pertenece al mundo terrenal con el Otro.

 1.7.10                    Bases de la economía y financiación islámica

Aunque desde el momento en que hemos comenzado a hablar de la economía islámica, nos hemos referido de manera indirecta a sus bases, en esta sección nos centraremos en ellas.

1.                Primera base: el dinero y la propiedad económica.

El Islam no impone límite o restricción alguna a la propiedad privada, pues toma en consideración que la naturaleza innata del hombre siente la necesidad de poseer cosas. Por esa razón el Corán dice:

Los hombres fueron creados con inclinaciones hacia las mujeres, los hijos varones, la abundancia de oro y plata, los caballos adiestrados, los ganados y las grandes tierras cultivadas. (3: 14)

A su vez, el Profeta afirma que «un hijo de Adán llega a la vejez y aun así sigue amando dos cosas: el dinero y tener larga vida»[387].

Por esa razón la única restricción que la legislación islámica impone a la propiedad privada es que todo quede dentro del marco del Islam y no perjudique la sociedad. Y en ello se diferencia tanto del capitalismo como del comunismo, que se cimentan respectivamente en la propiedad privada y en la pública.

2.                Segunda base: libertad económica restringida.

El Islam da al hijo de Adán la libertad de ejercer todo tipo de actividad económica, e impone como única restricción que esta actividad sea lícita de acuerdo con los valores islámicos, y que beneficie tanto a quien la ejerce como a la sociedad en la que vive. De ello se deduce que están totalmente prohibidas las actividades que guarden relación con la usura, el engaño, el alcohol las drogas etc. El Corán dice:

Reservaré Mi misericordia particularmente a aquellos que siguen al Mensajero Muhammad que no sabe leer ni escribir, y cuyas marcas se hallan escritas en la Torá y el Evangelio. Su misión es ordenarles el bien que deben hacer y prohibirles el mal que deben evitar. Les indicará lo lícito y adecuado a la naturaleza humana y lo ilícito, comúnmente reprobado por la misma, como la ingestión de la sangre y el consumo de carroña, y los libera de las penosas cargas que les fueron impuestas. Aquellos que creyeron en su mensaje y lo sostuvieron, lo apoyaron y contribuyeron a que triunfara contra sus enemigos; los que siguieron el Corán que le fue revelado, cual luz que guía, estos serán los exitosos, pero los que no creyeron en él serán excluidos. (7: 157)

3.                Tercera base: la solidaridad.

La ley Islámica impone que sus seguidores cooperen y se apoyen unos a otros, que sean solidarios y que reine entre ellos una unidad espiritual. Por ese motivo el Corán dice:

Vuestra nación es una sola y Yo soy vuestro Dios, temedme pues. (23: 52)

Y el Profeta:

Un creyente para otro creyente es como un edificio, el uno es apoyo del otro, como lo son los ladrillos, las bases y las columnas que sostienen toda la estructura del edificio.

El ejemplo de los creyentes en cuanto a su amor mutuo, afecto y amistad es como el del cuerpo que tiene un miembro que sufre y el resto del cuerpo responde con insomnio y fiebre.

 1.7.11                    La usura

En árabe usura es riba[388] que quiere decir aumento o incremento, pero desde un punto de vista islámico, se trata de un aumento prohibido. La mayoría de los sabios hablan de dos tipos de riba (usura):

- Riba al-nasiah. Al- nasiah significa demora, de manera que riba al-nasiah hace referencia al incremento económico impuesto por la demora en el pago de un artículo.

- Riba al-fadhl. Al-fadhl significa aumento o abundancia, de manera que riba al-fadhl hace referencia al aumento en la cantidad de uno de los dos artículos intercambiados que son del mismo tipo. Hablamos de riba al-fadhl, por ejemplo, cuando se entrega oro a cambio de una cantidad de oro mayor, o trigo a cambio de una cantidad de trigo mayor. Esto es conocido como riba al-Bai (usura de comprar y vender) o riba al-Jafi (usura oculta). Ibadah Ibn Assamit nos transmite que el Profeta Muhammad dijo:

El oro por oro, la plata por plata, el trigo por trigo, la cebada por cebada, los dátiles por dátiles, la sal por sal. Todo debe ser así. Quien cobra más es un usurero[389].

La usura está prohibida en el Islam y, por ello, el Corán dice:

Quienes negocian mediante la usura, están continuamente en un estado de descontrol y desorden, en todas sus acciones y empresas y en cualquier estado y situación en que se hallen. Su caso es el de alguien al que Satanás hubiera corrompido el entendimiento y su locura le hiciera tropezar y errar. Pretenden asimilar la venta con la usura, con el argumento de que en ambos procederes existen ofertas y beneficios y que por tanto ambos son lícitos. Dios ha refutado su pretensión y les ha demostrado que la licitud y la ilicitud son de Su manejo, y que el argumento similar que sostienen no es veraz ni real. Dios decretó lícita la actividad de vender y decretó ilícita la usura. A quien llegue la disposición de su Señor prohibiendo la usura debe guiarse por ella. Mantendrá lo que haya obtenido mediante la usura antes de su prohibición, y su caso dependerá del perdón de Dios. Pero quien vuelva a negociar empleando la usura y haciéndola permisible después de conocer que está prohibida, entrará en el fuego infernal y permanecerá en él por siempre. Dios hace desaparecer lo que ha sido obtenido de más por medio de la usura, y bendice la riqueza y los bienes de los que ofrecen caridad. Recompensa a los dueños, acrecentándoles redobladamente las riquezas y los bienes. Dios no ama a quienes se empecinan en dar por lícitas prohibiciones como la usura. (2: 275-276)

Creyentes, tened temor y prevención de Dios; mantened Su majestad en vuestros corazones y renunciad a exigir lo que aún no hayáis recibido de lo producido por la usura, si es que en verdad sois creyentes. (2: 278)

La Sunnah también nos ofrece hadices que prohíben la usura. Así, Abu Hurairah dijo lo siguiente:

He oído a Abu Alqasim [el Profeta Muhammad] decir: Alejaos de los siete pecados atroces Al-Saba Al-Mubiqat. Los compañeros preguntaron que cuáles eran. El Profeta dijo: Creer en otros dioses aparte de Dios. Recurrir a la brujería, al asesinato, a la usura, tomar ilegalmente el dinero de los huérfanos, huir del campo de batalla y acusar a las mujeres castas y piadosas.

Ahora bien ¿por qué se prohíbe la usura? La usura se prohíbe por diversas razones, entre las que destacamos las siguientes:

1.                Para frenar el abuso de la gente poderosa. Con respecto a ello el Corán dice:

Y si no cumplís con lo que Dios os ha ordenado de abandonar la usura, estad seguros de que entraréis en guerra con Dios y con el Profeta por oponeros obstinadamente a Su mandato. Si queréis que se acepte vuestro arrepentimiento, entonces reclamad sólo vuestros capitales y no toméis de ellos nada más, sea poco o mucho, y sin importar cuál es el motivo de la deuda ni la forma en que se haya utilizado. Cobrar más sobre el capital es injusticia y opresión para el deudor. Restituiros vuestros capitales con mengua o disminución es injusticia y opresión para vosotros. (2: 279)

El usurero tiende a hacerse más rico y su deudor más pobre, pues el pago de los intereses impide seriamente que éste medre y le obliga a estar sujeto a las exigencias del usurero, cualesquiera que estas sean. Si la usura fuese permitida, el rico explotaría al pobre, lo que está en contra de la caridad y misericordia islámicas.

2.                Porque vivir de los intereses hace que las personas no trabajen para obtener dinero por otros medios. Si una persona puede ganar dinero sin hacer nada a cambio, el valor del trabajo se reducirá considerablemente para él. No se esforzará por tener un negocio ni arriesgará su dinero en un comercio lícito o en una industria. Cuantos más usureros haya, más difícil será desarrollar una industria y un comercio fuertes, lo que privará a la gente de beneficios, pues el mundo no puede funcionar sin estas actividades. Habrá cada vez más gente en la miseria, porque quien no pueda pagar los intereses no recibirá nada prestado.

3.                Es el camino hacia el crimen. El que tiene deudas quiere pagarlas, pero si no dispone de los medios para hacerlo recurrirá incluso a la ilegalidad para conseguirlo (corrupción, robo, etc.), lo que siembra el caos y desestabiliza la sociedad.

4.                Tiene nefastas consecuencias en la salud, especialmente en la salud mental. Cuando una empresa se declara en quiebra, la usura conlleva alteraciones cardiacas, ataques al corazón, subida de la presión arterial, etc.

 1.7.12                    El monopolio

El monopolio, de acuerdo con el Islam, consiste en acumular, guardar y no sacar a la venta artículos necesarios para la gente. El Islam lo prohíbe tajantemente porque conlleva los siguientes perjuicios:

1.                Hace que unas determinadas personas controlen los precios y los hagan subir.

2.                Limita y disminuye la producción.

3.                Unos pocos pueden humillar, controlar y someter a pueblos enteros que necesitan los artículos que han sido acumulados y no están en circulación.

No obstante, el monopolio es lícito cuando una persona, familia, grupo, nación, etc. almacena para su propio consumo en previsión de las necesidades futuras o para casos de emergencia.

 1.7.13                    Tercer tema. Sistema social en el Islam

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       Vida social en el Islam.

·       Importancia de la vecindad en el Islam.

·       Lazos consanguíneos.

·       Dignidad humana, medidas de justicia y generosidad en el Islam.

·       Bases de la moral y su papel en la sociedad.

·       Amistad y compañerismo en el Islam y la relación de unos musulmanes con otros.

En primer lugar es menester definir algunos términos que nos ayudarán a comprender el tema que vamos a tratar.

El término sociedad en árabe guarda relación con el verbo iytamaa que significa reunir. Por esa razón Ibn Mandzur explica que sociedad (en árabe) hace mención a la reunión de las personas en un lugar determinado[390]. Sociedad humana es, pues, el conjunto de personas que residen en un mismo lugar y que están unidos por unos lazos sociales y unas reglas que regulan su comportamiento. La sociedad musulmana es el conjunto de musulmanes que viven en un territorio, están unidos entre sí por el Islam y permiten que todos sus asuntos se sometan a las reglas islámicas por medio de gobernantes elegidos dentro de la misma sociedad.

Un grupo humano es una parte de una determinada sociedad que está unido y caracterizado por lazos tales como parentesco, raza, lengua, etc. Una nación es un grupo humano que en un determinado lugar y tiempo está unido por unas características y una legislación (en sentido amplio) que le son propias, tanto si han sido elegidas por voluntad propia (religión, tierra, etc.), como si no (raza, color de piel, etc.)[391]. La nación musulmana es un conjunto de personas unidas por la fe musulmana, independientemente de cualquier otra consideración, pues el Corán dice:

Vuestra nación es una sola y Yo soy vuestro Dios, temedme pues. (23: 52)

 1.7.14                    Vida social en el Islam

Las leyes celestiales poseen el don de corregir las conductas humanas. El Islam es un ejemplo excelente de ello, pues implantó todo lo bueno y aniquiló todo lo malo. Y no únicamente en lo referente a la religión, sino en todo aquello que afecta al ser humano. El Islam estableció las bases de la sociología y dijo que el hombre no puede vivir aislado del resto de la sociedad, porque fue creado para vivir feliz junto a otras personas y para aprovechar óptimamente todos los recursos de este mundo. Por esa razón el Islam concede mucha importancia a la parte moral del musulmán, ocupándose no sólo de los derechos de cada persona, sino también de todos aquellos con los que convive (parientes, esposas, descendientes, vecinos, etc.) y estableciendo reglas y leyes herencia, dándole derechos a la esposa, estableciendo normas para la buena vecindad, etc. El Islam es totalmente diferente a los credos anteriores, pues habla de todo y sobre todo. Es la Religión. Y por eso Dios dice:

La religión verdadera que complace a Dios es la creencia en Su Unicidad, y el sometimiento a Él con sinceridad. (3: 19)

¡Profeta! Te hemos revelado el Libro (el Corán) que ordena la verdad en todas sus prescripciones y sus narraciones, confirmando y salvaguardando Nuestros Libros anteriores, corroborando la veracidad de éstos, y celador de los mismos por haberlo preservado de toda tergiversación. (5: 48)

El Islam corrige la vida de las personas íntegramente. El Shaij Muhammad Attahir Ibn Ashur dice que el Islam se ocupó de la totalidad de las cosas en sus dos etapas, la de la Meca y la de Medina. En la primera etapa, la de la Meca, se ocupó del individuo, de su conducta y de su moral. En la etapa de Medina, el Islam se ocupó de la sociedad, de los asuntos de los musulmanes que venían de la Meca y de Abisinia, y de los ciudadanos de Medina, las dos tribus de Al Awas y Al Jazray.

 1.7.15                    Importancia de la vecindad en el Islam

Según la Shariah el vecino es todo aquel que comparte contigo una proximidad, aunque tiene distintos grados que aumentan o disminuyen según su cercanía, su parentesco, su religiosidad o su comportamiento. El vecino contiguo tiene derechos que el lejano no tiene. El vecino que tiene algún parentesco no es como el ajeno. El devoto no es como el corrupto molesto, etc. Así como hay vecindad en la casa, hay también vecindad en el trabajo, en el mercado, en la mezquita, en el viaje, en el estudio. Incluso la vecindad abarca la cercanía y límites entre países, pues los países vecinos tienen derechos unos sobre otros. No obstante, todos tienen que ser respetados, pues el vecino en el Islam tiene tantos derechos como no los ha conocido ninguna ley en la historia. Dios dijo:

Adorad a Dios y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres, parientes, con los huérfanos, pobres, vecinos parientes y no parientes, el compañero, el viajero insolvente y con vuestros esclavos. Dios no ama a los arrogantes y jactanciosos. (4: 36)

Ibn Omar, Abu Hurairah y Abu Shuraih, que Dios esté complacido con ellos, relataron respectivamente que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo las siguientes palabras:

Gabriel me encomendó tanto a mi vecino que pensé que le daría parte de la herencia.

Quien cree en Dios y en el Último Día, que no dañe a su vecino. Quien cree en Dios y en el Último Día, que sea generoso con su huésped. Quien cree en Dios y en el Último Día, que diga lo que es bueno o que calle.

¡Por Dios que no es creyente! ¡Por Dios que no es creyente! ¡Por Dios que no es creyente! Los oyentes preguntaron: ¿Quién no es creyente, Mensajero de Dios? Él dijo: Aquel cuyo vecino no está a salvo de su maldad.

 1.7.16                    Lazos consanguíneos

El Islam ha reconocido los lazos consanguíneos de un modo que no tiene paralelo en otras religiones o doctrinas, ordenando a los musulmanes mantener los vínculos de parentesco y condenando a quien los quebrantan. En el Hadiz narrado por Abu Hurairah se recoge lo siguiente:

El Profeta dijo: Dios creó el universo, y cuando Él terminó, el vínculo de consanguinidad (rahim) se levantó y dijo: Quien se incorpora es alguien que busca Tu protección para no ser cortado. Dios dijo: Sí, ¿Te complacería si Yo protegiera a aquellos que te cuidan, y olvidara a quienes te cortan? Y el vínculo contestó: Por supuesto. Dios dijo: Entonces tu pedido está concedido. Luego el Profeta dijo: Si lo deseas recita: Si no obedecéis corromperéis la Tierra y cortaréis los lazos familiares. ¿Acaso esto os agrada? Éstos son a quienes Dios ha maldecido haciendo que se comporten como sordos y ciegos. (47: 22-23)

Muchas aleyas del Corán reiteran y confirman la posición de los arham en el Islam, estimulando a las personas a reconocer y proteger los vínculos de parentesco, tal como indican las siguientes aleyas:

Tu Señor ha ordenado que solo Lo adoréis a Él y que seáis benévolos con vuestros padres (...) (17: 23)

Adorad a Dios y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres, con vuestros parientes, con los huérfanos, pobres y vecinos, familiares y no familiares, con los compañeros, con los viajeros sin dinero y con vuestros esclavos (...) (4: 36)

Pero las aleyas también advierten en contra de la ruptura de estos vínculos, según se deduce de la aleya y de las palabras del Profeta que exponemos a continuación:

Temed a Dios, por Cuyo nombre reclamáis vuestros derechos, y respetad los lazos de parentesco (...) (4: 1)

El Profeta dijo: Quien quiera que su provisión se incremente y su vida se extienda, debe mantener los vínculos de parentesco.

Se observa pues que el Corán sitúa el trato hacia los parientes un grado por debajo del trato hacia los padres en la escala de las relaciones humanas. A partir de ahí, la cortesía y el respeto se extienden para abarcar a todos los miembros necesitados de la gran familia humana.

Esta gradación en la escala de las relaciones sociales viene favorecida por la propia naturaleza humana, más inclinada a mantener un trato más amable con las personas más cercanas. Pero la gradación está también en armonía con el conjunto del sistema islámico de organización social y de responsabilidad mutua, que comienza con la familia y se extiende a los parientes y, luego, a toda la sociedad. Es un espíritu de misericordia y amistad que hace la vida más placentera y hermosa para la humanidad.

Junto con el monoteísmo, la oración, la veracidad y la castidad, el mantenimiento de los vínculos consanguíneos es una de las principales características del Islam.

 1.7.17                    Dignidad humana, medidas de justicia y generosidad en el Islam

El Islam dignifica al ser humano, pues el Corán dice:

Hemos ennoblecido a los hijos de Adán con una buena estatura, con la facultad de expresarse, de elegir y de discriminar entre las cosas. Y les hemos concedido la nobleza, la dignidad y la consideración cuando obedecen; y les hemos procurado monturas para transportarlos por tierra y navíos para transportarlos por mar; y les hemos agraciado con placer y les hemos preferido grandemente a la mayor parte de cuanto hemos creado, dotándoles de mentes y dándoles la facultad de razonar. (17: 70)

El hombre ha sido creado, ennoblecido y dignificado sobre el resto de los seres vivos, pues ningún animal tiene noción alguna sobre cosas tan diversas como limpieza, vestimenta, cama, recetas de comida, etc. El hombre emplea sus manos para comer y beber, lo que es una muestra de dignificación del hombre; tal como nos indica Ibn Abbas.

En el Islam la justicia es una virtud moral y un atributo de la personalidad. El concepto de justicia es cercano al de igualdad, en el sentido de que crea un estado de equilibrio en la distribución de los derechos y deberes, aunque éstos no sean idénticos. Así pues, la Justicia en el Islam significa que las cosas deben estar donde pertenecen y representa la rectitud moral e igualdad.

Como hemos visto cuando nos referíamos al Sistema Judicial, la justicia goza de una importancia altísima en el Islam. Está situada a tan alto nivel como el derecho de Dios de ser adorado (Tawhid) y la veracidad de la profecía de Muhammad. Dios declara en el Corán:

¡Oh, creyentes! Sed firmes con [los preceptos de] Dios, dad testimonio con equidad, y que el rencor no os conduzca a obrar injustamente. Sed justos, porque de esta forma estaréis más cerca de ser piadosos. Y temed a Dios; Dios está bien informado de lo que hacéis. (5: 8)

Dios ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así os exhorta para que reflexionéis. (16: 90)

Por cierto que enviamos a nuestros Mensajeros con pruebas evidentes e hicimos descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que los hombres sean equitativos. (57: 25)

Por lo tanto, se puede concluir que la justicia es una obligación para el Islam y uno de sus ejes centrales. Cualquier camino orientado hacia la justicia está igualmente orientado hacia las Leyes Islámicas. Dios pide y ordena justicia y para ello nos ha proporcionado unas pautas generales que nos permitan alcanzarla, aunque ni ha impuesto una ruta específica, ni ha declarado inválido ningún método. Por lo tanto, todos los medios, procedimientos y métodos que faciliten, refinen y avancen hacia la causa de la justicia, y no violen las Leyes Islámicas, son válidos.

Los Criterios Coránicos de la justicia transcienden las consideraciones de razas, religión, color y credo, ya que los musulmanes deben ser justos y equitativos con todos:

¡Oh, creyentes! Sed realmente equitativos cuando deis testimonio por Dios, aunque sea en contra de vosotros mismos, de vuestros padres o parientes cercanos, sea [el acusado] rico o pobre; Dios está por encima de ellos. No sigáis las pasiones ni seáis injustos. (4: 135)

¡Oh, creyentes! Sed firmes con [los preceptos de] Dios, dad testimonio con equidad, y que el rencor no os conduzca a obrar injustamente. Sed justos, porque de esta forma estaréis más cerca de ser piadosos. Y temed a Dios; Dios está bien informado de lo que hacéis. (5: 8)

Con respecto a las relaciones con los no-musulmanes, el Corán afirma lo siguiente:

Dios no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Dios ama a los justos. (60: 8)

Los eruditos del Corán han concluido que estas reglas se aplican en todas las naciones y a toda la humanidad. La justicia es, pues, una obligación, por esa razón Dios le dijo al Profeta:

Si juzgas entre ellos, hazlo con equidad. Dios ama a los justos (5: 42)

Por cierto que te hemos revelado el Libro con la Verdad para que juzgues entre los hombres con lo que Dios te inspira. (4: 105)

Además, el Profeta fue enviado como juez para las personas:

Por esto [¡Oh, Muhammad!], exhorta [a aceptar el Islam] y obra rectamente como te fue ordenado, y no sigas sus deseos [de abandonar la difusión], y diles: Creo en los Libros [anteriores] que Dios reveló, y me fue ordenado ser justo con vosotros [al juzgaros] (42: 15)

Hacer justicia es algo que Dios ha conferido a los seres humanos y, como toda confianza, su cumplimiento debe ser guiado por un sentido de responsabilidad más allá de la mera conformidad con las reglas. Por eso, el Corán afirma:

Dios os ordena que restituyáis a sus dueños lo que se os haya confiado, y que cuando juzguéis entre los hombres lo hagáis con equidad.… (4: 58)

El concepto coránico de justicia también se extiende a la virtud personal, y es uno de los criterios de excelencia moral que Dios anima al creyente a seguir:

Sed justos, porque de esta forma estaréis más cerca de ser piadosos. (5: 8)

Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque sea en contra de un pariente, y cumpliréis vuestro compromiso con Dios. (6: 152)

El Islam es justicia absoluta para todos y en todo, y no reconoce superioridad alguna de unos sobre otros. El Corán dice:

¡Humanos!, ciertamente os creamos iguales y con un solo origen en Adán y Eva; e hicimos, a través de la reproducción, grandes multitudes y numerosas naciones, para que os conozcáis y colaboréis entre vosotros. Ciertamente, el más elevado de vosotros ante Dios en este mundo y en el Otro es el que más Le teme. Ciertamente que Dios abarca todo con Su sabiduría y no se Le escapa ningún detalle de nada. (49: 13)

El mejor entre vosotros ante Dios no es una raza, no es el género masculino o el femenino, no es un determinado ser humano, no es un pueblo, ni una tribu, ni un país o área en el mundo, sino que es el más justo y el más piadoso ante Dios. En la peregrinación de la despedida, el Profeta dijo que:

Toda la humanidad proviene de Adán y Eva. Un árabe no tiene ninguna superioridad sobre un no árabe, ni un no árabe tiene superioridad sobre un árabe; el blanco no tiene superioridad sobre el negro, ni el negro tiene superioridad sobre el blanco; excepto por la piedad y las buenas acciones…

El Islam rechaza que ciertos individuos o naciones puedan ser ensalzados sobre los demás debido a sus riquezas, poder o raza. No, la única diferencia que Dios reconoce es la que depende de la piedad y la fe de cada persona.

El Profeta nos dio un gran ejemplo en aquella ocasión en la que el pueblo no aceptaba el nombramiento de Usamah Ibn Zayd como líder militar porque no era árabe puro y porque había sido esclavo. El Profeta nombró a Zayd con firme actitud y dijo: «tanto su padre como él son de las mejores personas y son de las personas que yo más amo». No obstante, el Profeta no estaba haciendo ningún tipo de favoritismo con Usamah Ibn Zayd, que Dios esté complacido con él, pues sabemos que le dijo cuando éste intentó interceder por la mujer de Banu Majzum que había robado: «Juro por Aquel en Cuyas Manos está mi alma, que si Fátima hija de Muhammad robara, le cortaría la mano».

 1.7.18                    Bases de la moral y su papel en la sociedad

Hemos hablado del tema de la moral anteriormente y aquí completamos algunos puntos:

 1.7.18.1            La sublimidad moral y su papel en la sociedad

La moralidad constituye una de las principales fuentes de la fuerza de una nación, así como la inmoralidad es también una de las causas fundamentales de su decadencia.

El Islam ha establecido algunos derechos fundamentales y universales que deben ser observados en todas las circunstancias. Para preservar estos derechos, el Islam ha proporcionado a las personas resguardos legales y un efectivo sistema moral. Todo lo que conduce al bienestar de los individuos de una sociedad y no se opone a los fundamentos de la religión es moralmente bueno en el Islam, y todo lo que la perjudica es moralmente malo.

Los principios básicos del comportamiento del musulmán son los actos virtuosos, dentro de los que se engloban toda clase de actos, no solamente actos de culto; pues el Guardián y Juez de todas las obras es Dios mismo. El Profeta Muhammad era un ejemplo de moralidad sin igual, por esa razón el Señor le dice que «Ciertamente tú, Muhammad, gozas de una moral intachable» (68: 4). Mientras que Aishah, que Dios esté complacido con ella, dijo sobre el Profeta que «Su comportamiento era el Corán».

Ha quedado claro que el Islam es la fuente principal de toda moral pero, a su vez, ésta se basa en la piedad, razón por la que el Corán dice: «Ciertamente, el más honrado ante Dios entre ustedes es el más piadoso» (49: 13). No es de extrañar, pues, el énfasis que el Islam da a la educación del alma para seguir en el camino de Dios en busca de toda virtud[392].

 1.7.18.2            Una mirada a las órdenes y prohibiciones del Islam

Al examinar las bases del Islam al respecto, nos damos cuenta de que el Islam es la religión de la felicidad y del éxito. Aunque podemos encontrar musulmanes que presentan una mala actitud, pero ello no se debe achacar al Islam, sino a sus propios caprichos.

El Islam no ha dejado nada sin tratar, ha tratado el tema del musulmán con su sociedad, con sus vecinos, con su familia, consigo mismo y con todo el mundo. El Islam ha enseñado a los musulmanes el camino de la buena conducta, de los buenos modales y de todo tipo de educación; razón por la que el Profeta dijo que había sido enviado «para completar los buenos modales»[393].

La belleza del Islam se manifiesta al observar con detalle sus órdenes y sus prohibiciones. El Islam ordena importantes asuntos que elevan la moral y la conducta del musulmán, como veremos a continuación:

1.                Ordena que el musulmán se aleje del comportamiento animal, que tenga una noble conducta y que no sea presa fácil de deseos incorrectos.

2.                Ordena no imitar a ciegas a nadie.

3.                Ordena hacer buen uso de la razón, de la mente y de todos los miembros corporales.

4.                Ordena la creencia en la Unicidad de Dios; aunque una mente sensata no puede creer nada diferente de ello.

5.                Ordena no indagar en las intimidades de los demás.

6.                Ordena allanar el camino de los demás y aliviar la vida de todos.

7.                Ordena saludar y defender a todo musulmán e impedir la injusticia de los tiranos.

8.                Ordena visitar a los enfermos, asistir a los funerales, visitar los cementerios y rogar a Dios por los hermanos musulmanes.

9.                Ordena desear para nuestros hermanos lo que deseamos para nosotros mismos.

10.          Ordena que intentemos encontrar nuestro sustento y que nadie se humille ante nadie.

11.          Ordena tener piedad y cuidado. Ayudar a los que lo necesitan.

12.          Ordena ser benevolente con los padres, visitar a los familiares, ser buen vecino y mostrar compasión por los animales.

13.          Ordena ser leal y tener buen trato con la familia e hijos.

14.          Ordena ser pudoroso, benevolente, generoso, valiente, honesto, digno, sensato, recto e íntegro.

15.          Ordena ser justo, cumplir las promesas, tomar las cosas con calma y hacer el bien.

16.          Ordena dar gracias a Dios, amarLo, temerLo, rogarLe y confiar en Él.

En cuanto a las prohibiciones islámicas destacamos las siguientes:

1.                Prohíbe la incredulidad, la perversión, los pecados y seguir un criterio caprichoso.

2.                Prohíbe la vanidad, la ira, la jactancia y la envidia.

3.                Prohíbe el recelo, el pesimismo, la desesperación, la avaricia y el derroche.

4.                Prohíbe la pereza, la cobardía, la ira, lamentarse por lo que ya ha pasado, etc.

5.                Prohíbe la terquedad y la dureza de corazón que impide al hombre socorrer a los necesitados.

6.                Prohíbe hablar mal de los ausentes.

7.                Prohíbe hablar mucho sin beneficio alguno, propagar intimidades y burlarse de la gente.

8.                Prohíbe entrar en polémicas estériles, enemistarse y hablar de manera inapropiada.

9.                Prohíbe insultar, maldecir, etc.

10.          Prohíbe hablar de lo que no nos incumbe.

11.          Prohíbe dar falso testimonio, tildar a las mujeres castas y puras de no serlo, insultar a los muertos y, por egoísmo, mantener el conocimiento solamente para uno mismo.

12.          Prohíbe toda obscenidad y no dar las gracias a quien te haya hecho un favor.

13.          Prohíbe ser indiferentes ante los buenos y malos actos, y no auxiliar al oprimido.

14.          Prohíbe la injusticia, el engaño, la traición y la sedición.

15.          Prohíbe maltratar a los padres, despreocuparse de los hijos y maltratar a los vecinos.

16.          Prohíbe el espionaje.

17.          Prohíbe que el hombre parezca mujer y que la mujer parezca hombre, y propagar las intimidades que suceden entre el esposo y la esposa.

18.          Prohíbe el consumo del alcohol y droga, y los juegos de azar.

19.          Prohíbe hacer propaganda de mercancías usando el nombre de Dios inadecuadamente y gastar dinero en lo ilícito.

20.          Prohíbe el robo, la violación y que un musulmán pida la mano de una mujer para casarse con ella sabiendo que otro musulmán lo había hecho anteriormente.

21.          Prohíbe la traición entre socios y no pagar a tiempo al empleado.

22.          Prohíbe comer mucho si ello perjudica la salud.

23.          Prohíbe que dos musulmanes que han discutido y se han separado dejen pasar más de tres días sin reconciliarse.

24.          Prohíbe golpear y sembrar el pánico mostrando armas.

25.          Prohíbe el adulterio, la homosexualidad y el asesinato.

26.          Prohíbe al juez aceptar regalos de personas que no le hacían regalos antes de ser juez.

27.          Prohíbe el soborno.

28.          Prohíbe espiar al vecino mirando por un agujero de la puerta.

29.          Prohíbe todo lo malo.

 1.7.18.3            Una mirada a las virtudes más nobles

En este punto mencionaremos algunas de las virtudes que son tenidas en la más alta consideración por el Islam:

1.                Paciencia. Para el Islam la paciencia es la madre de las virtudes. De manera general se puede decir que la paciencia es aguantar dentro de uno mismo, pero de esta breve descripción se desprende que hay varios tipos de paciencia. La paciencia es, pues: perseverar en la adoración a Dios sin decaer, mantener el pecado alejado continuamente y aguantar con entereza lo que el designio divino haya decidido enviarnos. Ibn Ashur dice que tener paciencia consiste en controlar el alma y llevarla por un camino que puede no ser de su agrado[394]. La paciencia es la mitad de la fe, pues la fe es agradecimiento y paciencia. El Sagrado Corán está lleno de aleyas sobre la paciencia:

[El Señor] Anuncia buenas nuevas a los pacientes. (2: 155)

¡Creyentes! Aferraos a la paciencia. Venced a vuestros enemigos con ella. Mantened vuestras posiciones fronterizas para protegerlas ¡Y temed a vuestro Señor! Pues en todo esto está la esperanza de vuestra felicidad. (3: 200)

¡Profeta! Sé constante y paciente porque ello facilitará tu tarea frente a los embates de la vida y ayudará a solucionar los problemas y no te aflijas por su rechazo a tu exhortación. (16: 127)

Por cierto que quien haya tenido paciencia y haya perdonado es una persona sensata. (42: 43)

Por su parte, el Profeta dice:

Dios otorga paciencia a la persona que la busca. Sabed que a nadie le ha sido otorgado algo mejor que la paciencia[395]. Todos necesitamos tener paciencia y debemos dar gracias a Dios en toda situación, dado que la vida de este mundo no es estable, vale la pena tener paciencia y aferrarse a Dios.

2.                Pudor. El pudor y el recato tienen un papel especial en la relación entre el Creador y lo creado. El pudor es como una sensación de vergüenza o timidez, una contracción del alma ante una conducta reprobable, una cualidad que impide comportarse mal con los demás. La ética islámica tiene en cuenta el pudor en todos los actos y comportamientos del musulmán: cómo habla, cómo se viste, cómo interactúa con los demás, cómo se comporta cuando está solo, cómo es su trato con Dios, etc.

3.                Dignidad. La dignidad hace que las personas tengan un aura especial y sean respetados por todos. Por eso, cuando la dignidad se extiende en la sociedad, esta sociedad se vuelve respetuosa y bien considerada.

4.                Generosidad. El Islam alienta la generosidad y reconoce muchas formas de esta cualidad. Cualquier cosa dada con gusto y libertad a otras personas para complacer a Dios constituye un acto de generosidad. Pero puede ser algo tan simple como una sonrisa, ayudar a una persona mayor con sus compras o remover objetos dañinos de la vía o el camino. La generosidad puede ser vista como una sabia inversión para el futuro, puede allanar el camino al Paraíso, porque con cada acto generoso viene una gran recompensa de Dios. Sin embargo, ser generoso no solo significa dar parte de lo que tenemos en abundancia o no nos es útil, sino que es dar libremente de las cosas que amamos o necesitamos.

5.                Valentía. La valentía es una de las virtudes más importantes del musulmán, pues reprime la ira, la rabia o el rencor y conduce a la benevolencia. El Profeta dice: «el fuerte no es quien lucha bien, sino quien se controla en momentos de ira».

6.                Lealtad. El Profeta gozaba de esta virtud. El hecho de cumplir las promesas, devolver sus derechos a sus legítimos dueños y no traicionar, sometiéndose a la orden de Dios, todo ello es lealtad.

·

El Profeta se identificaba completamente con estas virtudes, tanto cuando trataba con el Señor, como cuando trataba con sus esposas o compañeros, e incluso con sus enemigos. Era fiel con sus esposas, nunca olvidó las magnánimas atenciones que su esposa Jadiya le dispensó, ni su generosidad, ni su mente racional, ni los sacrificios que hacía, hasta el punto de que no se casó con otra mientras ella estuvo viva. Siempre comentaba las virtudes de su esposa, mantenía buenas relaciones con los familiares de ella y trataba bien a sus amigas.

 1.7.19                    Amistad, compañerismo y relaciones entre musulmanes

La amistad verdadera es un tema de gran valor para el Islam, por esa razón la define con muchas bases y principios. Veamos algunos ejemplos:

1.                Desear para los demás lo que deseas para ti mismo. Dijo el Mensajero: «Ninguno de vosotros creerá, hasta que no quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo».

2.                Aunque necesitemos algo, preferimos darlo a nuestro amigo. El Corán ensalza esta actitud y dice alabando la loable actitud de los musulmanes de Medina lo siguiente:

Los Ansar (defensores) eran los que habitaban Medina y eran creyentes antes incluso de la llegada de los musulmanes emigrantes. Aman a los que emigraron hacia ellos y no se resienten por lo que consumen, pues prefieren a los emigrantes que a sus propias personas, aunque tengan necesidades. Y quien se preserva, por gracia de Dios, de la avaricia extrema de su alma, triunfará en todo lo que se proponga. (59: 9)

3.                El Islam incentiva tener buenas amistades. El Profeta dice:

Ciertamente el caso del buen compañero y del mal compañero es como el del portador de almizcle y el que aviva el fuelle del herrero. El portador del almizcle perfumado te puede dar algo o se lo puedes comprar o, como mínimo, te deja con un poco de su delicioso aroma. El herrero, en cambio, o te quema la ropa o, como mínimo, te deja con mal olor.

La verdadera amistad vive incluso después de la muerte. El Corán dice:

Los amigos que en la vida mundana se reunían en torno a la falsedad, serán enemigos el día que llegue sorpresivamente la Hora. No habrá otro amor que el de quienes temían el castigo de Dios y se juntaban para adorarle. (43: 67)

4.                La verdadera amistad trae consigo buena recompensa. Hay un hadiz que ilustra que quienes se aman por y para Dios recibirán Su amparo el Día del Juicio Final[396].

 1.7.20                    La relación de los musulmanes con los no creyentes

La relación entre los musulmanes y los no creyentes (idólatras o incluso incrédulos) se basa en la bondad, la benevolencia, la justicia, etc.

 1.7.20.1            El trato con los hipócritas

De igual manera el Profeta los trataba con benevolencia y bondad, pues los trataba de acuerdo con lo que aparentaban, y no de acuerdo con lo que sus corazones escondían. Abdullah Bin Ubayy Ibn Salul trabajó toda su vida contra Muhammad y el Islam, empleando toda clase de ardides para hacerlo caer en el descrédito y hacer fracasar su misión. Retiró a un tercio del ejército del Profeta en la batalla de Uhud, lo que casi logró destruir a los musulmanes. Se implicó en las intrigas y actos de hostilidad contra el Profeta del Islam y contra los musulmanes. Intentó avergonzar al Profeta incitando a sus aliados a que acusaran a su esposa Aishah, falsamente de adulterio, para desacreditarlo junto con su mensaje. Pese a todo ello, este hipócrita recibió buen trato por parte del Profeta Muhammad, quien incluso pretendió rezar por su alma una vez fallecido. Por ese motivo Dios reveló el versículo que dice:

Y si muriese uno de ellos, no reces jamás por él, ni te detengas ante su tumba cuando lo inhumen, porque vivieron renegando de Dios y Su Mensajero y murieron fuera de la religión de Dios. (9: 84)

 1.7.20.2            El trato con los no musulmanes

El Profeta era amable y afable con los no musulmanes, pues aplicaba las loables enseñanzas del Islam que dicen:

Dios no os prohíbe que seáis generosos y confraternicéis con los incrédulos que no os hayan combatido ni os hayan expulsado de vuestros hogares. Dios quiere a los que son amables y conservan los lazos de amistad. (60: 8)

Hay muchos ejemplos del buen trato que el Profeta daba a los no musulmanes, como es el caso del joven judío que, poco antes de fallecer, se hizo musulmán a manos del Profeta, quien dijo: «Gracias a Dios he podido salvarlo del fuego»[397]. El buen trato del Profeta permitía a los no musulmanes vivir entre los musulmanes y gozar de toda libertad. De hecho, el Profeta en su hadiz dijo:

Si alguien abrumase a un hombre de los que han pactado con los musulmanes, yo le hablaría el Día de la Resurrección.

Los líderes musulmanes actuaron de la misma manera y trataron a los que pactaban con los musulmanes con mucho respeto y amabilidad. Así, Omar Ibn Aljattab escribió al gobernador de Egipto, Amru Ibn Alas, diciéndole que el Profeta había aconsejado tratar bien a quienes pactaban con los musulmanes.

Los juristas musulmanes utilizan el término Gente de la Alianza (Dzimmi) para referirse a los residentes no-musulmanes. Éstos tienen protección garantizada de manera permanente, pues la Shariah, el código legal y moral del Islam, no otorga derechos sólo a los musulmanes, sino que los no musulmanes también comparten muchos de estos derechos. De hecho, el principio general es que los no musulmanes tienen los mismos derechos y obligaciones que los musulmanes. Este aspecto de la religión es característico del Islam, y posiblemente no haya sido alcanzado por ninguna otra religión en el mundo.

En el seno de estas loables enseñanzas, la gente del Libro vivió al lado de los musulmanes gozando de paz y tranquilidad y, al ver este buen trato, muchos de ellos abrazaron la fe musulmana.

·

Ahora bien, los no musulmanes que se oponen al Islam deben ser tratados con precaución. Si no declaran la guerra al Islam hay que tratarlos con tolerancia y benevolencia, pero si declaran la guerra, los musulmanes deben ser firmes y enfrentarse a ellos.

 1.7.21                    Cuarto tema. El sistema familiar en el Islam

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       El privilegiado lugar de la mujer en el Islam.

·       El matrimonio en el Islam.

·       La infancia en el Islam.

·       Benevolencia para con los padres y el lugar privilegiado que ellos ocupan.

La casa es la primera escuela de los niños, y en el seno de las familias cimentadas sobre el amor, la benevolencia y el respeto crecen los hombres del mañana. En estas familias, los derechos se conservan y la dignidad está por encima de todo, por eso la familia es tan importante para el Islam.

 1.7.22                    El privilegiado lugar de la mujer en el Islam

Con la llegada del Islam, las cosas cambiaron totalmente para la mujer. Fue liberada de la opresión en la que vivía y enaltecida, se le restablecieron los derechos que le habían sido negados y adquirió los mismos derechos y obligaciones que el hombre.

El Islam reconoce las diferencias naturales que existen entre hombres y mujeres, y en base a ellas, el Islam ha regulado las obligaciones y el tratamiento de cada uno. A modo de ejemplo comentaremos que el Islam dio a la mujer la libertad de decidir cuándo y con quién casarse, por lo que no se la puede obligar a contraer matrimonio. Además, en el seno del matrimonio el marido tiene el deber de hacerse cargo de los gastos del hogar, mientras que la mujer no está obligada a emplear su dinero o bienes para su propia manutención, incluso aunque ella sea más rica que su esposo.

Asimismo, el Islam protegió a la mujer de la indecencia, de la maldad y de la transgresión mediante el Hiyab; es decir, mediante las condiciones que el Islam impone a la forma de vestir de las mujeres. Ello no es un impedimento para que estudien o trabajen (siempre que cumplan con el Hiyab y con las reglas de comportamiento correctas), pero es el mejor medio para evitar que las mujeres se conviertan en mercancía o en objeto de exhibición para el deleite de los hombres. Hemos de tener en cuenta que la vestimenta de los hombres ante gente ajena también está sujeta a restricciones.

 1.7.22.1            Aleyas del Sagrado Corán relacionadas con la mujer

El Corán habló de la mujer y puso a la mujer musulmana en un privilegiado lugar. A continuación veremos algunas aleyas al respecto:

Hemos ordenado al hombre ser benévolo con sus progenitores, especialmente con su madre, porque se quedó embarazada y se cansó muchísimo y lo amamantó dos años. Recomendamos al hombre dar las gracias a Dios y a los progenitores, (...) (31: 14)

¡Humanos! Temed a vuestro Señor que os creó de un solo ser, del cual concibió a su esposa y de ambos se diseminaron innumerables hombres y mujeres: todos vosotros provenís de ese mismo ser. Temed, pues, a Dios, a cuyo auxilio recurrís para satisfacer vuestras necesidades y cuyo nombre invocáis para que trate de vuestros asuntos, y respetad los vínculos sanguíneos, sean cercanos o lejanos; no los rompáis, porque Dios os está vigilando permanentemente, no se le escapa nada de cuanto hacéis y os reserva la debida recompensa o castigo. (4: 1)

A los hijos (varones) corresponde una legítima parte de la herencia que dejan los padres y los parientes allegados; y a las mujeres, también les corresponde una legítima parte de lo que dejan los padres y los parientes allegados sin obstrucción ni empequeñecimiento. Tales partes son obligatoriamente evaluadas, ya sean exiguos o grandes los bienes heredados. (4: 7)

Los hombres tienen el deber de proteger a las mujeres, así como la responsabilidad de velar por sus necesidades, porque Dios les otorgó y dotó de las cualidades necesarias para cumplir esta misión y merecer este derecho. Porque los hombres son quienes deben pensar en ganar el sustento de sus familias. Las buenas esposas son las que obedecen a sus esposos, las comedidas que velan sobre toda su hacienda y conservan su pudor durante su ausencia. (4: 34)

Los musulmanes y musulmanas, los creyentes y las creyentes, los adoradores y las adoradoras, los hombres y mujeres que dicen la verdad, los hombres y mujeres que aguantan lo difícil en aras de Dios, los modestos y las modestas, los hombres y mujeres que gastan de su dinero con los que lo necesitan, los hombres y mujeres que ayunan lo obligatorio,¡ y lo voluntario, los hombres y mujeres que cuidan sus partes íntimas, los hombres y mujeres que recuerdan a Dios mucho, con su lengua y corazón, a todos Dios les perdonará sus pecados y les dará gran recompensa por sus obras. (33: 35)

Los que ofenden a los creyentes y a las creyentes, atribuyéndoles lo que no hicieron ni dijeron, tendrán el castigo de sus mentiras. Pues cometieron un pecado fatal. (33: 58)

¡Hombres!, de entre Sus señales de misericordia para vosotros está el haberos creado esposas de vuestra misma especie, para casaros con ellas, y os vinculó por la misericordia y el amor. En ello hay señales para los que piensan en la creación de Dios, ensalzado sea. (30: 21)

Dios os designó esposas de vuestra especie para que encontréis en ellas la quietud y de ellas os concedió hijos y nietos y os agració con todo lo bueno que apreciáis. ¿Se concibe, con todo ello, que algunos atribuyan a Dios asociados y crean en la falsedad y lo vano y nieguen la gracia evidente de Dios? (16: 72)

Y su Señor respondió a sus ruegos, aclarándoles que Él no descuida la recompensa de todo aquel que hace buenas obras, sea hombre o mujer, pues el hombre viene de la mujer y la mujer del hombre. A aquellos que emigraron por la complacencia de Dios y fueron expulsados de sus hogares, a aquellos que sufrieron por la causa de Dios y combatieron, arriesgándose a morir, y a aquellos que murieron, Dios se comprometió a borrarles sus pecados y hacerles entrar en jardines bajo los que corren ríos, como recompensa bondadosa de Su parte. Y sólo Dios es Quien sabe dar la más bella y buena recompensa. (3: 195)

Por cierto que quien practique el bien en la vida, ya sea hombre o mujer, movido en su caridad por la fe, por toda la fuerza y abnegación que supone la fe, ciertamente le concederemos en este mundo una buena vida caracterizada por la satisfacción y la serena aceptación de lo que Dios le concederá, por la paciencia y la resignación en las desgracias y la gratitud a Dios por aquellos bienes con que lo agraciará; ciertamente le remuneraremos en el Más Allá con un galardón superior a lo que haya hecho en la vida. (16: 97)

A ningún creyente, hombre o mujer, le corresponde elegir entre dos asuntos después de que Dios y Su Mensajero hayan decretado un juicio. Quien desobedece a Dios y a su Enviado estará alejado del recto camino. (33: 36)

¡Muhammad!, mantente firme en el conocimiento de que no hay nada que merezca adoración sino Dios, y pide perdón por tus pecados y por los pecados de los creyentes y las creyentes. Dios conoce dónde vais y dónde os quedáis. (47: 19)

 1.7.22.2            Hadices sobre la mujer musulmana

Hay muchos hadices y de éstos destacaremos los siguientes:

Un hombre se acercó al Profeta y le preguntó: ¿Quién de entre las personas es más merecedor de mi buena compañía? El Profeta respondió: Tu madre. El hombre preguntó: ¿Y quién más? El Profeta respondió: Tu madre. El hombre preguntó: ¿Y quién más? El Profeta respondió: Tu madre. El hombre preguntó: ¿Y quién más? El Profeta respondió: Tu padre[398].

Temed a Dios y tratad bien a vuestras mujeres. Sabed que os casasteis con ellas ante Dios y tenéis relaciones maritales con vuestras mujeres con el permiso de Dios. Sabed que es un deber del hombre mantener a su familia[399].

El mejor dinar es el que has gastado para mantener a tu familia[400].

Sé caritativo contigo mismo. Si te queda algo, que sea para tu familia. Si te queda algo, que sea para tus parientes, y así seguirá.

Tratad bien a las mujeres porque la mujer fue creada de una costilla. La parte más doblada está en su extremo. Si tratas de enderezarla la romperás, y si la dejas permanecerá doblada. Así que tratad a las mujeres con amabilidad[401].

Que ningún creyente musulmán repudie a una creyente musulmana. Pues si detesta de ella un comportamiento determinado, también es cierto que se complace con otro.

El más completo de los creyentes en su fe es el que tiene mejor carácter. Y el mejor de vosotros, es el mejor de vosotros con sus mujeres.

¡Vosotros! Tenéis derechos sobre vuestra esposa, y vuestra esposa tiene derechos sobre vosotros. Tratad a vuestra esposa con amor y gentileza.

Si alguno de vosotros cuida a tres hijas y las disciplina y las educa, ellas le salvarán del fuego.

 1.7.22.3            La mujer en otros sistemas

A diferencia de otras creencias religiosas, el Islam dignifica a la mujer y nunca la ha considerado responsable del pecado original.

Por lo que a los sistemas civiles se refiere, se observa que éstos no toman en consideración la dignidad de la mujer, lo que se deja ver en muchos detalles. Así en sociedades no musulmanas, los padres dejan a sus hijas a su suerte cuando cumplen dieciocho años. Por el contrario, la mujer musulmana cuenta siempre con el calor familiar: con sus padres y hermanos antes de casarse, y con su esposo e hijos después de casarse. Si bien hay ciertas deficiencias en torno al tema, ello se debe a la ignorancia de las personas, y no al Islam y sus principios.

Desde sus inicios el Islam honró a la mujer confiándole la educación y preparación de las generaciones futuras. El Islam relaciona directamente la construcción de una sociedad sana con la existencia de mujeres capacitadas y virtuosas.

El Islam nunca ha considerado a la mujer como un objeto que ofrece su imagen y cuerpo para la publicidad, y rechaza la utilización del cuerpo desnudo de la mujer como objeto-mercancía. El recato es una cualidad heredada y natural en las mujeres, pero en nuestros días vemos muchas de ellas salir vestidas de una forma inapropiada que el Islam rechaza.

La mujer musulmana es una bellísima creación de Dios en su totalidad, no como un simple cuerpo. Dios ayuda a la mujer a abrir los ojos para que se quieran tal y como ÉL las ha creado.

 1.7.23                    El matrimonio en el Islam

Dios creó en el ser humano la necesidad de tener una compañera que le inspire amor y cariño, que lo consuele en momentos de preocupación y tristeza, y que cuide de él, del hogar y de la educación de los hijos. De la misma manera, la mujer necesita de un hombre que viva con ella, la proteja y la acompañe.

Todas las legislaciones y la naturaleza innata de las personas invitan al matrimonio, pues en él todos encuentran sosiego y calma. No es de extrañar, pues, que el Islam recomiende firmemente el matrimonio. De hecho, los sabios sostienen que es un deber (especialmente si una persona que teme caer en la promiscuidad posee los medios para casarse), y citan la aleya y el hadiz que indicamos a continuación:

Casaos con la que queréis de las mujeres (…) (4.3)

¡Oh comunidad de jóvenes! Quien de entre vosotros tenga la capacidad de tener actividad sexual, que se case, puesto que ello es lo más efectivo para apartar la mirada (de lo que no se debe mirar) y resguardar más las partes pudendas.

 1.7.23.1            ¿Por qué se casan las personas?

Las personas se casan por muchas razones, pero algunas de ellas son las siguientes:

1.                Es una respuesta a una orden de Dios y de Su Mensajero, pues el Corán dice:

Ayudad a vuestros pupilos y también a vuestros esclavos y esclavas domésticos. Ayudadles a apartarse de la promiscuidad casándolos. (24: 32)

Para ver lo que el Profeta dice al respecto, bastará con leer el hadiz expuesto más arriba.

2.                Nos permite obtener recompensa divina, pues el Profeta dice que: «tener relaciones maritales es recompensado por Dios». Además de ello, muchos sabios musulmanes afirman que esforzarse por casarse y pedir prestado dinero para hacerlo tiene una mayor recompensa que hacer adoraciones voluntarias.

3.                El matrimonio es sosiego, benevolencia y piedad; y el amor que domina en el hogar. Dios dice:

¡Hombres!, de entre Sus señales de misericordia para vosotros está el haberos creado esposas de vuestra misma especie, para casaros con ellas, y os vinculó por la misericordia y el amor. En ello hay señales para los que piensan en la creación de Dios, ensalzado sea. (30: 21)

4.                Crea y mantiene parentescos familiares y acerca a las personas entre sí. Los familiares del esposo y de la esposa entran en contacto y eso es un papel social importante.

5.                Es la vía normal para tener hijos y de preservar la especie humana. Además, los hijos educados en el Islam sienten gratitud hacia sus padres y los recuerdan con amor cuando abandonan este mundo terrenal.

6.                Preserva a la sociedad de malas conductas y de enfermedades derivadas de las relaciones sexuales ilícitas.

7.                Proporciona riquezas y protección. Este es un punto importante que mucha gente ignora y con respecto al que el Corán dice:

Ayudad a vuestros pupilos y también a vuestros esclavos y esclavas domésticos. Ayudadles a apartarse de la promiscuidad casándolos, y que su situación económica no sea una traba para que contraigan matrimonio, pues Dios proveerá, con Su gracia, a los castos con el sustento para una vida noble, porque Dios es Sapientísimo. Está enterado de todas las intenciones, aparte de las acciones, y de todo cuanto ocurre en el Universo. (24: 32)

El Profeta dijo que Dios ayuda a tres clases de personas, y entre ellas incluyó a las personas que se casan para protegerse[402].

 1.7.23.2            Características del matrimonio

El matrimonio tiene las siguientes características:

1.                No se puede obligar a la mujer a casarse en contra de su voluntad. Ni el padre, ni ninguna otra persona que tenga a una mujer bajo su tutela puede obligarla a casarse con un hombre al que no quiere. El consentimiento de la mujer es obligatorio porque el Profeta, dijo:

No podemos casar a una mujer que haya contraído matrimonio con anterioridad, sino después de tener su consentimiento explícito, y no podemos casar a la mujer virgen, sino después de haberle consultado.

Entonces alguien le preguntó:

¡Oh Mensajero de Dios! ¿Cómo manifiesta ella su consentimiento?

Él respondió:

Mediante su silencio.

2.                Es imprescindible que el hombre y la mujer acepten casarse. Lo más importante para que se lleve a cabo el matrimonio es que ambos, el marido y la mujer, lo acepten. Ambos deben intercambiar la fórmula de aceptación que fue establecida por los sabios islámicos. El matrimonio también es válido si son los tutores de los novios quienes intercambian la fórmula[403].

3.                Un hombre no puede pedir la mano de una mujer si sabe que otro hombre ya la ha pedido. Ello siembra la enemistad entre la gente y refleja que la persona que así lo hace es pretenciosa y desdeña a su hermano musulmán. No obstante, en caso de que la novia rechace al primer pretendiente o que éste retire su propuesta, el segundo puede pedir la mano de la mujer.

4.                Buena convivencia entre los cónyuges. Consiste en tener buenas maneras y cariño, en hablar con dulzura y en tolerar los errores y los fallos humanos de los que nadie se libra. No le está permitido al marido difundir la intimidad de su mujer ni divulgar su vida privada, tal como dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él:

Entre la gente más deshonrada y de peor posición ante Dios en el Día del Juicio, está el hombre que divulga entre la gente los secretos de la intimidad que mantiene con su mujer.

 1.7.23.3             Derechos y obligaciones relacionados con el matrimonio.

El matrimonio conlleva una serie de derechos y obligaciones sobre los que trataremos a continuación.

1.                La dote. El marido debe entregar a la esposa la dote para que ella esté protegida. El Corán dice:

Dotad de buen grado a las mujeres, sabiendo que no tenéis ningún derecho sobre las dotes concedidas. Pero si ellas consienten en concederos una parte de la dote, disfrutadla con buen provecho. (4: 4)

Dotad a aquellas con quien hayáis convenido una dote, porque es un deber que no se puede eludir (…). (4: 24)

2.                Manutención de la esposa. El Islam ordena que el marido, proporcione a su esposa alojamiento, comida, vestimenta, etc., de acuerdo con la situación económica que tengan. Si el marido no puede hacerse cargo de la manutención de la esposa y la mujer decide separarse de él, los sabios del Islam aceptan esta separación.

Dios ha hecho al hombre responsable de su esposa y será preguntado por ella, por su cuidado y por su manutención, al igual que los gobernadores serán preguntados por sus pueblos. Y ello es por las características que Dios puso en él como hombre y por las obligaciones morales y financieras a las que está sujeto. Dice en el Corán:

Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas] que Dios ha puesto entre ellos, y a su obligación de mantenerlas. (4: 34)

3.                Obligación de mantener los términos del Contrato Matrimonial. El marido debe cumplir con las condiciones legítimas que la esposa hubiese puesto en el contrato matrimonial y que él haya aceptado para casarse con ella, como el tipo de vivienda, la manutención, etc. Su cumplimiento es muy importante puesto que el contrato matrimonial es un pacto sagrado, ya que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

El pacto que más se ha de cumplir son las condiciones por las cuales se celebró el matrimonio[404].

4.                Derecho a las relaciones maritales. El marido tiene derecho a tener relaciones maritales con su esposa, para lo que es recomendable que la esposa se engalane. Si la mujer no responde al deseo de su marido sin una excusa legítima, como la menstruación, el ayuno obligatorio o una enfermedad, habrá caído en una grave falta y estará cometiendo un gran pecado. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él:

Si el marido pasa la noche enojado con su esposa porque ella ha rechazado su deseo de mantener relaciones sexuales, los ángeles la maldicen toda la noche hasta el amanecer[405].

5.                No permitir que entre en casa quien pueda incomodar al marido. La mujer no debe permitir que entren en casa aquellas personas que desagradan al esposo.

6.                Atender las necesidades del marido. Es recomendable que la mujer atienda a su marido con bondad y buena predisposición en todos los asuntos propios del hogar.

 1.7.24                    La infancia en el Islam

La religión musulmana concede mucha importancia a los niños y les garantiza una vida digna con felicidad y amor. A continuación hablaremos brevemente sobre el tema de la infancia en general:

1.                El Islam condenó nefastas costumbres preislámicas relacionadas con el asesinato de los niños recién nacidos.

Antes del Islam, los padres mataban a los hijos recién nacidos por temor a la pobreza, pero el Corán prohibió esta mala costumbre:

No matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza, presente o futura, puesto que Nos somos el verdadero proveedor y no vosotros (…) (6: 151)

No matéis a vuestros hijos por temor a la penuria, pues Nos les sustentaremos lo mismo que a vosotros. Por cierto que matarlos constituye un grave delito. (17: 31)

Ibn Kazir explica que esta última aleya (17: 31) acredita que Dios es más benévolo con Sus siervos que los propios padres con sus hijos. Abdullah Ibn Masuud dijo (tal como se recoge en los dos Sahih):

He consultado al Mensajero de Dios diciéndole: ¿Cuál es el pecado capital? Respondió: Que le atribuyáis copartícipe a Dios Único siendo que Él te ha creado. Dije: ¿Qué más? Respondió: Que mates a tu hijo por temor a la pobreza. Dije: ¿Qué más? Respondió: Que cometas el adulterio con la esposa de tu vecino[406].

2.                El Islam pide a sus adeptos tener hijos.

El Corán dice:

Dios os permite acercaros a vuestras esposas en las noches de los días de ayuno, porque existen vínculos que os unen con ellas y ellas con vosotros en el transcurrir de la vida y el común habitáculo, y porque os es difícil apartaros de ellas y porque así se os alivia la convivencia. Dios sabe que renunciabais a una parte de vuestros derechos, mortificabais vuestras personas, inhibiéndoos de acercaros a ellas en las noches del mes de Ramadán y decidió aliviaros de tales extremos y perdonar vuestra actitud de renuncia. Ahora que sabéis que vuestras relaciones están permitidas por Dios, no tengáis inconvenientes ni sentimientos de culpa por acercaros a vuestras esposas; gozad de lo que Dios os ha permitido… (2: 187)

Ibn Abbas dijo con respecto a la última parte de la aleya que Dios se refiere a la obtención del hijo fruto de esta relación. Por su parte el Profeta también habla de la procreación:

Desposa a la mujer que es amorosa y fértil, porque yo estaré orgulloso de vuestro gran número ante los otros Profetas el Día de la Resurrección[407].

3.                El Islam prohibió considerar que tener hijas era negativo.

El Corán niega la costumbre preislámica de considerar que tener hijas es mala suerte:

Cuando a uno de ellos se le anuncia el nacimiento de una hija, su semblante se ensombrece de pena y le embarga la angustia. (16: 58)

4.                El Islam exige a la madre amamantar a los hijos y al padre mantener a la familia.

El Corán dice:

Las madres amamantarán a sus hijos durante dos años completos, pues ello es en beneficio del niño, y esto lo decidirán ambos progenitores o uno de ellos si notan que el hijo tiene necesidad de alimentarse durante todo el tiempo mencionado. Los padres están obligados, dado que los hijos son parte de su propia genealogía y progenie, a proveer a las madres con la alimentación y vestimenta necesarias, dentro de sus posibilidades, y no en modo exagerado ni tampoco menguado, dado que nadie está obligado a cumplir más allá de sus medios y posibilidades. (2: 233)

5.                El Islam habla de una gran recompensa divina para quien se preocupe por el cuidado de sus hijas.

El Profeta dice:

Quien tenga tres hijas a las que cuida y les provee de lo necesario, será liberado del fuego el Día de la Resurrección[408].

6.                El Día de la Resurrección Dios preguntará si nos hemos encargado de la manutención de los hijos y de la familia.

El Profeta dijo:

Cada uno de vosotros es pastor y es responsable de su rebaño[409].

7.                El Islam se preocupa del huérfano.

El Corán, refiriéndose a las características de los habitantes del Paraíso, habló severamente de quienes maltratan a los huérfanos o se aprovechan de ellos:

Los que malversan el patrimonio de los huérfanos y se apoderan injustamente de su hacienda sólo consumirán lo que los conduce al Infierno, y el Día del Juicio Final serán castigados severamente. (4: 10)

(...) dando de comer, a pesar de quererlo y necesitarlo, a un pobre que no puede ganarlo o a un pequeño que perdió a sus padres, o a un cautivo sin posesiones. (76: 8)

No maltrates, pues, al huérfano. (93: 9)

¿Has reparado en aquel que desmiente el Día del Juicio Final? Si quieres conocerlo es el que rechaza violentamente al huérfano, y lo menoscaba y atropella (…) (107: 1-2)

Y el Profeta dijo:

Quien adopte a un huérfano, sea pariente suyo o no, estará junto a mí en el Paraíso como estos dos (y señaló sus dedos índice y medio)[410].

8.                El Islam prohíbe matar niños incluso durante el combate en caso de guerra.

9.                El Islam prohíbe que se comentan injusticias con los niños incluso en el seno de la familia.

El Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, prohibió que los padres favorezcan a unos hijos sobre los demás (y les entreguen, por ejemplo, más bienes), pues ello origina disputas y enemistades que acaban por desintegrar a la familia. Numan Ibn Bashir, que Dios esté complacido con él, dijo:

Mi padre me dio una cantidad de dinero y mi madre dijo: No estoy de acuerdo hasta que no informes de ello al Mensajero de Dios. Mi padre fue a informar al Profeta de lo que me había dado. Dijo el Mensajero de Dios: ¿Le has dado lo mismo a todos tus hijos? Mi padre respondió: No. El Profeta dijo: Tened temor de Dios y sed equitativos entre vuestros hijos[411].

Además, el Islam dio a las niñas el derecho a recibir herencias de sus padres y ordenó a los padres educar e instruir bien a sus hijos.

 1.7.25                    Lugar privilegiado de los padres y benevolencia con ellos

La palabra árabe que es usada en el Corán y en las narraciones del Profeta Muhammad para denotar el trato amable con los padres es Birr, y frecuentemente es traducida como bondad. Sin embargo, como es el caso con la mayoría de las palabras árabes, una traducción directa al español con frecuencia falla al explicar la verdadera profundidad del significado. Birr no sólo significa bondad; sino que también contiene matices de significado que indican amabilidad, compasión, respeto e incluso paciencia. Todas estas cualidades son parte de la forma de vida islámica que el creyente debe esforzarse por modelar y aplicar en todas las ocasiones, pero particularmente en la relación con sus padres e hijos.

En Occidente hay muchos días dedicados a honrar y valorar a las personas que son especiales en nuestras vidas. No obstante, el Sagrado Corán y los Hadices nos enseñan que valorar a los padres debe ser un acto diario. En el Corán se describe hermosamente la valoración y el trato hacia los padres:

Adorad sólo a Dios y no Le asociéis a nadie. Y tratad a vuestros progenitores con benevolencia y sin fallos. (4: 36)

Profeta, diles: Venid a conocer lo prohibido de lo que debéis alejaros; no le atribuyáis copartícipe de ningún género a Dios Único; no tratéis mal a vuestros progenitores y comportaos con ellos con la mayor benevolencia. (6: 151)

Dios prescribió que no adoréis sino a Él y que seáis indulgentes con vuestros progenitores y cuando uno o ambos lleguen a la vejez y estén junto a vosotros, en la etapa de la debilidad, no les reprochéis cualquier cosa que puedan hacer, expresando vuestro malestar y reprobación. Al contrario, dirigidles palabras afectuosas, suaves y caritativas, expresándoles vuestra veneración por ellos. Y sed humilde con ellos, por piedad y conmiseración, y decid: Señor mío, apiádate de ellos como se apiadaron ellos de mí cuando me criaron desde niño. (17: 23-24)

El respeto por los padres tiene una posición importantísima entre los valores y la jerarquía religiosa del Islam, pues está ubicado inmediatamente después del Rezo e inmediatamente antes de la Yihad (la lucha y el esfuerzo por la causa de Dios). En efecto, cuando al Profeta le preguntaron «¿Qué acción es la más querida para Dios?», él respondió «Rezar a su debido tiempo». Entonces le preguntaron, «¿Y qué viene después?», y él dijo, «La benevolencia para con los padres». Entonces preguntaron de nuevo, «¿Y qué viene después?», y respondió, «La lucha por la causa de Dios».

Los hijos deben tratar a sus padres en todo momento con amabilidad y respeto, con cortesía y cordialidad, con obediencia y agradecimiento. Y todo ello se debe hacer sin importar el estado en que ellos se encuentren, porque son nuestros padres, porque nos han criado y porque es una de las obligaciones más importantes del Islam.

 1.8      SÉPTIMO CAPÍTULO. El Islam frente a ciertos asuntos contemporáneos

Este capítulo está dividido en los siguientes temas:

·       Primer tema. El Islam, la mente, el conocimiento y el trabajo.

·       Segundo tema. El Islam, la salud pública y la limpieza.

·       Tercer tema. El Islam, convivencia, tolerancia, coacción, violencia y terrorismo.

·       Cuarto tema. La Yihad (la lucha) en el Islam.

 1.8.1  Primer tema. El Islam, la mente, el conocimiento y el trabajo

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       El Islam y la mente.

·       El Islam y el conocimiento.

·       El Islam y el Trabajo.

 1.8.2  El Islam y la mente

Se ha dicho que la mente es una luz divina a través de la que el alma percibe el conocimiento científico y teórico[412]. Por su parte, el Dr. Muhammad Naim Yasin considera que la mente es uno de los instintos del hombre, o una fuerza humana que el hombre utiliza para percibir las cosas y las realidades[413]. De manera que mediante el término mente nos referimos al propio conocimiento y a la facultad de distinguir entre lo bueno y lo malo, lo virtuoso y lo vicioso.

Alfayruzbady asegura que la mente comienza a desarrollarse cuando el ser humano es todavía un feto dentro del vientre materno, y que alcanza su plenitud en la pubertad. Por otro lado aquel que goza de mente es aquel que se autocontrola y pone freno a los caprichos humanos, lo que le impide caer en la perdición.

El Islam tiene la mente en gran estima, porque con ella el hombre se hace responsable, conoce al Creador Supremo y percibe Su grandeza y los secretos de la creación. Esa es la razón por la que prohibió las drogas, el alcohol y todo lo que lleva a la perdición y la anulación de la mente.

Cuando Dios habla con las personas en el Corán, siempre dirige la palabra a los que razonan. El Islam regaña a aquellos que no razonan y pide a sus seguidores que piensen, mediten e investiguen libremente el universo, siempre y cuando el objetivo sea el bien de toda la humanidad, y que pueblen la tierra para el bien de toda la humanidad.

En lo relacionado con la vida mundana el hombre tiene toda la libertad de obrar de acuerdo con su raciocinio, pues uno de los principales objetivos del Islam es liberar la mente de supersticiones e incertidumbres. No obstante, en lo referente a los fundamentos y las leyes del Islam, el hombre debe seguir los textos religiosos a rajatabla, pues aunque la mente busca lo que beneficia al ser humano, también tiene sus límites. El hombre, pues, no debe indagar en lo que se le escapa y para lo que no ha sido creado, como puede ser: la Esencia de Dios, el Espíritu, el Paraíso, el Infierno, los Atributos Divinos, etc.

Traspasar ciertos límites podría conducirnos a imaginar cosas inexistentes y a vivir en aberraciones y fuera de la realidad. Una mente sana nunca va en contra de lo establecido por los textos del Islam, pues una de las bases islámicas es la siguiente:

Si se aprecia contradicción entre la mente y lo establecido por los textos, éstos prevalecen sobre la mente.

 1.8.3  El Islam y el conocimiento

El Islam es la religión del conocimiento y de la verdad, y es enemigo de la ignorancia y del atraso. A continuación detallamos algunos puntos sobre el tema.

 1.8.3.1                  La búsqueda del conocimiento es obligación

El Profeta dijo que «la búsqueda del conocimiento es obligatoria para el musulmán»[414]. No todo el mundo posee la misma capacidad intelectual, de manera que no todos van en busca del conocimiento, pero el musulmán debe esforzarse para aprender sobre su religión y para cumplir bien con ella. No en balde, la primera aleya del Corán fue una orden directa sobre la adquisición del conocimiento: «Lee en el Nombre de Tu Señor que lo ha creado todo» (96: 1). Además de ello, Dios habla en repetidas ocasiones acerca de aquellos que poseen conocimiento:

Por cierto que los bien guiados y los descarriados no se pueden equiparar. ¿Acaso quien conoce lo que te reveló tu Señor, que te educó, te condicionó y te eligió para cumplir con su mandato que es la verdad indudable, puede ser equiparado con el que se descarrió de la verdad como un ciego que perdió la vista? ¡Sólo los que reflexionan pueden comprender la verdad y concebir la grandeza y la magnificencia de Dios! (13: 19)

Dios eleva la posición de los creyentes sinceros y los sabios en varios niveles. Dios sabe lo que hacéis. (58: 11)

Ibn Abbas explica la ubicación de los niveles de la siguiente manera:

Los sabios tendrán cien grados por encima de los creyentes. Sabed que entre cada grado y el otro habrá cien años. El conocimiento no es solamente el relacionado con el Islam, sino que se extiende para incluir asimismo todo saber y conocimiento beneficioso.

 1.8.3.2                  El Islam concuerda con el saber científico

Dios ha dado al hombre la facultad de razonar y por lo tanto espera que lo haga objetiva y sistemáticamente, reflexionando, preguntando y reflexionando de nuevo. El Islam reafirma constantemente el respeto al derecho de usar libremente el pensamiento y la razón que Dios dio al hombre. Pues, en efecto, cuando la humanidad estaba hundida en la oscuridad, Dios envió al Mensajero para redimirla con una revelación que representa la última y permanente fuente de guía.

El Dr. Bucaille en su libro La Biblia, el Corán y la ciencia, acredita que el Corán respeta el conocimiento y el saber científico y que contiene un mensaje precioso para los científicos actuales y para el hombre moderno. No obstante, el mismo autor advierte que el Corán no es un libro científico, sino religioso, por lo que su propósito es invitar al ser humano a reflexionar sobre los fenómenos naturales y la Omnipotencia Divina. Ahora bien, mediante estas reflexiones podemos alcanzar el conocimiento científico, que es sin duda alguna otro Don Divino cuyo valor debe resplandecer en este tiempo de ateísmo material.

La ciencia está comprobando que el Islam acierta en todo lo que recomienda como beneficioso o desaconseja como dañino, pues todas las pruebas sensoriales, experimentales y científicas aseguran la veracidad del Islam. Tengamos en cuenta, por ejemplo, el hadiz del Profeta que dice: «Si un perro lame un plato, lavadlo siete veces, en el primer lavado utilizad tierra»[415]. La medicina moderna de hoy en día ha descubierto que la saliva del perro contiene ciertos microbios que el agua por sí sola no es capaz de eliminar, mientras que la tierra sí. Asimismo, la ciencia ha confirmado que es muy dañino para la salud de las personas beber del mismo recipiente que un perro. Así se transmite a las personas, entre otras cosas, la tenia, un gusano platelminto parásito de los cánidos y los félidos.

El Corán confirmó mucho antes que la ciencia, que en el seno de la naturaleza todas las especies se componen de macho y hembra:

Y enviamos vientos fecundantes exportadores de las lluvias y que transportan las simientes y hacemos descender el agua que bebéis y la de regadío. (15: 22)

Y de todo creamos parejas. Ojalá os sirva el recuerdo y así creáis en Nuestro poder. (51: 49)

Algunos europeos abrazaron el Islam cuando comprobaron el acierto con que el Corán describe la realidad. Como sucede, por ejemplo, con las descripciones que ofrece del mar (no olvidemos teniendo que Muhammad jamás se había embarcado):

Las obras del incrédulo son comparables, también, a las tinieblas en un profundo océano cuya furia hace agitar sus olas unas sobre otras, cubiertas éstas por espesas y opacas nubes... tinieblas que se superponen a otras tinieblas que no permiten al marino ni siquiera distinguir su propia mano... ¡Ahí está espantado, sin saber qué hacer para salir de su espanto, sin una luz que lo encamine y lo salve de la perdición! Tal será la situación de los incrédulos. No aprovecharán cuanto hicieron en su vida y no podrán salir de su ceguera y de su extravío. La única salvación es la luz de la fe. Quienes no son encaminados por Dios y guiados con la luz de la fe, jamás encontrarán la senda recta y su indudable destino será la perdición. (24: 40)

 1.8.4  El Islam y el Trabajo

El Islam insiste en que sus seguidores trabajen animosamente, porque si todos nos esforzamos por trabajar ardua y legalmente, la sociedad se libra de males sociales como el robo, el narcotráfico, el chantaje, etc. El Islam considera el trabajo como un deber y un valor supremo. El hombre tiene muchas necesidades como la alimentación, la vestimenta, la vivienda, etc. Y puesto que el Islam exige que para poder afrontar estas necesidades hay que conseguir el dinero de una manera legal, insta al hombre que realice un trabajo.

El Islam considera que el trabajo es la vía por la que una persona percibe una cantidad de dinero lícito a cambio de un trabajo que puede ser intelectual, físico, manual, artesano, etc.[416]

 1.8.4.1                  El Islam invita al trabajo

El Islam llama a la gente a trabajar en cualquier parte de la tierra, tal como indican las siguientes aleyas:

Él es Quien ha hecho la Tierra dócil para vosotros; por ello marchad por sus confines y comed de la provisión que de ella brota y hacia Él será la Resurrección y el Juicio. (67: 15)

¡Creyentes! Cuando se haga la llamada a la oración del viernes, id, devotamente al recuerdo de Dios. Y dejad el comercio. Esto que se os manda es lo mejor para vosotros. ¡Si supierais! Después de cumplir con la oración, esparcíos por la tierra para vuestro beneficio; procurad la gracia de Dios y recordad mucho a Dios con vuestras palabras y en vuestros corazones. Tal vez, así, obtengáis el éxito, el bien en esta vida y el bien en la Otra. (62: 9-10)

Os hemos otorgado una buena posición en la Tierra. Os hemos dado la posibilidad de explotarla y beneficiaros de ella. Hemos puesto en ella medios de sustento para vosotros. Pero raramente agradecisteis a Dios por esos dones. Consecuentemente, encontraréis el merecido castigo. (7: 10)

El Corán considera el trabajo como un tipo de adoración:

¡Muhammad!, sin duda tu Señor sabe que permaneces despierto (orando) casi los dos tercios de la noche, y otras veces la mitad de ella más un tercio, y junto a ti un grupo de tus compañeros. Nadie puede determinar la noche y el día y conocer la exactitud de sus horas, salvo Dios. Él sabe que no podéis medir cada tramo de la noche y el día, y por eso os ha rebajado vuestra obligación (de adorar durante casi toda la noche); así que leed durante vuestra oración lo que podáis, porque Él sabe que habrá entre vosotros enfermos, a quienes les sería muy dificultoso permanecer en vigilia, y otros que viajan comerciando o por trabajo, buscando el sustento de Dios. (73: 20)

El Corán elogia al que trabaja manualmente:

En la misma tierra, pusimos jardines, vergeles de palmeras y vides, e hicimos que nacieran manantiales con los que riegan sus árboles, y a consecuencia de ello brotan los frutos para que coman de lo que ellos mismos cultivaron con sus propias manos. Nada de todo esto es obra de ellos mismos. ¿Acaso no tienen que dar a Dios su derecho creyendo en Él y dándole las gracias? (36: 34-35)

El Corán menciona muchos tipos de trabajo necesarios para la vida:

Creamos el hierro que es un riguroso castigo en la guerra; y trae grandes beneficios a la gente en tiempos de paz. Lo usan en la industria para sus intereses y conveniencias. (57: 25)

Hemos dado a David una gracia consistente en la sabiduría y el Libro y dijimos a las montañas que, junto con él, alaben a Dios. También lo hicieron las aves. Y le hemos ablandado el hierro para que le dé la forma que quiera. Le dijimos que hiciese corazas para protegerse de los enemigos y que las hiciera perfectamente bien. Y le dijimos a él y a los suyos: Haced lo que os traiga beneficio a vosotros y a otros. Dios sabe lo que hacéis. (34: 10-11)

El Corán habla de la fabricación de ropa y vestuario:

Y es Dios, alabado sea, Quien os capacitó para edificar vuestras moradas, y os proporcionó las pieles de los camélidos, de los bovinos, de los ovinos y de otros para vuestras tiendas, las cuales podéis transportar en vuestros viajes; y os proporcionó la lana y el pelaje de sus ganados para elaborar vuestros lechos y otros artículos necesarios para el tránsito de vuestra vida limitada por la muerte. (16: 80)

El Corán también habla de la construcción de palacios:

Y recordad cuando Dios os hizo herederos de la tierra de los áditas y os otorgó buenas moradas (edificasteis palacios grandes en las llanuras y excavasteis las montañas). Recordad, pues, las gracias de Dios para con vosotros cuando os dio el poder amplio en la Tierra. Ahora que tenéis ese poder, no hagáis el mal en ella corrompiéndola. (7: 74)

Dios ordenó a Noé la fabricación del arca:

Le revelamos: Construye el arca para salvarte con Nuestra voluntad y Nuestra atención y no nos hables a favor de esos infames porque accedí a tu plegaria y determiné la aniquilación de todos, ahogándolos. (11: 37)

Dios alabó la actitud de los buenos creyentes diciendo:

Glorifican a Dios los hombres que no se dejan absorber por la vida mundana con su cortejo de negocios, olvidando recordar constantemente a Dios. Son aquellos que celebran sus oraciones rituales, pagan el Zakat, y son celosos piadosos por su suerte en el Día de la Resurrección, en ese temible y espantoso Día los ojos y los corazones contemplarán con aprensión la suerte de cada uno. (24: 37)

El Profeta invita al trabajo y destaca la excelencia del trabajo manual de la siguiente manera:

Nada mejor para un hombre que ganarse la vida trabajando. Sabed que todo lo que gasta el hombre para mantenerse junto a su familia y a su sirviente es considerado caridad[417].

No come nadie mejor alimento que aquel que come del trabajo de sus manos.

El Mensajero de Dios hablaba con sus compañeros incentivándoles a trabajar. Les decía que él era pastor de ovejas y que los Profetas anteriores a él de igual modo trabajaban.

Adán fue agricultor y sastre, Enoc era sastre, Noé y Zacarías fueron comerciantes, Job, agricultor...

En verdad David, la paz sea con él, no comía sino del trabajo de sus manos.

Además de sus palabras, se nos ha transmitido que cuando el Profeta estaba en su hogar hacía lo mismo que su esposa, y era tan humilde que él mismo se zurcía la ropa y remendaba su calzado[418].

Pero también los compañeros del Profeta trabajaban, lo que queda atestiguado por las palabras de Aishah, quien dijo que algunos de ellos emitían cierto olor desagradable a causa de su trabajo (pues eran obreros) por lo que se les dijo que «sería conveniente que os lavarais»[419].

Para terminar, indicaremos que el Imam Albujar en su libro Sahih incluyó el capítulo “Acerca de ganarse la vida y del trabajo manual”; mientras que Ibn Mayah compuso un capítulo titulado “El incentivo al trabajo”.

 1.8.4.2                  El Islam prohíbe la pereza, la inactividad y la petición de limosna sin justificación

El Islam ordena a los musulmanes que se esfuercen por ganarse la vida y los incita a seguir los pasos del Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, quien vivía de lo que ganaba trabajando con sus manos. No obstante, el Islam siembra dentro del musulmán la dignidad y le invita a alejarse de mendigar a no ser que tengan la abrumadora necesidad de hacerlo.

Hasta tal punto es esto importante, que el Islam permite que la persona que está pasando serias penurias económicas altere ciertas reglas con el fin de ocultar su situación. Permitió, por ejemplo, que la persona necesitada hiciera At-Tayamum para no verse obligado a mendigar agua. O que quien no tuviera ropa adecuada para rezar, pudiera hacerlo con lo que él tuviera, incluso si ello suponía dejar al descubierto ciertas zonas del cuerpo (incluyendo las partes no permitidas) a fin de no pedir a modo de limosna ropa adecuada para rezar. Por todo ello, el Profeta orientaba a los musulmanes hacia el camino del Halal:

Es mejor para el musulmán llevar consigo una cuerda e ir en busca de leña para venderla, que mendigar y pasar vergüenza, pues hay quienes le darán pero otros no[420].

Si te llega algún dinero sin haberlo pedido, tómalo, pero no lo busques humillándote para obtenerlo[421].

A la persona que se siente rica, Dios le dará lo que le satisfaga, a la persona que se abstiene de lo que los demás tienen, Dios le dará una vida digna, a la persona paciente, Dios le dará paciencia y sabed que nada es mejor que la paciencia.

El Profeta estaba al tanto de las situaciones de necesidad, como os muestra Muslim citando en su Sahih a Abu Bishr Qubaisa de la siguiente manera:

Acepté pagar dinero para pacificar dos bandos en contienda y me dirigí al Profeta en busca de ayuda. El Profeta dijo entonces: Espera hasta que el Zakat nos llegue y te daremos de él. Luego dijo: Qubaisa, Pedir dinero no está permitido excepto en tres casos: Una persona que se encarga de pagar dinero para solucionar una disputa, ése puede pedir ayuda hasta recibir la cantidad designada y no debe pedir más. Una persona azotada por la desgracia en sus bienes y en sus propiedades, para este hombre es lícito pedir hasta que pueda sustentarse a sí mismo. Un hombre que pasa hambre puede mendigar hasta que sea capaz de mantenerse, y a condición de que tres personas confiables de su comunidad digan: Este hombre pasa hambre. Excepto en estos casos, Qubaisa, mendigar es fuego, es comer fuego.

 1.8.4.3                  Normas que regulan el trabajo en el Islam

El Islam dio al hombre la libertad, dentro de los límites de la ley islámica, de elegir el trabajo que le es adecuado, y estableció normas entre empleado y empleador que regulan su relación laboral. Esta relación laboral debe quedar registrada en un contrato que incluya: a) empleado, b) empleador, c) obligaciones, d) remuneración, y e) duración del contrato.

Ahora bien, tanto el empleado como el empleador tienen una serie de derechos y deberes como vemos a continuación:

1.               El empleador debe:

a.    Pagar la cantidad económica acordada si el empleado cumple con el trabajo.

b.    Tener en consideración la dignidad del empleado y no cargarle con más trabajo de lo que es capaz.

c.     Contratar para el trabajador un seguro de trabajo que lo cubra en caso de accidente.

d.    Preocuparse por la salud, alimentación y vivienda del empleado.

2.                El empleado debe:

a.    Cumplir con el trabajo con sinceridad y de la mejor manera posible, pues el Profeta dijo:

A Dios le agrada que cuando el musulmán realice algún trabajo, que lo haga a la perfección.

b.    Guardar los secretos del trabajo.

c.     Conformarse con su paga y no robar a su empleador.

d.    Alejarse de todo tipo de trabajo ilícito, de acuerdo a la óptica del Islam.

 1.8.5  Segundo tema. El Islam, la salud pública y la limpieza

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       El Islam y la salud pública.

·       El Islam y la limpieza.

 1.8.6  El Islam y la salud pública

El Islam considera que la salud es importantísima, como atestigua el Profeta Muhammad:

Pedid a Dios una fe certera y buena salud. Nada mejor después de la fe certera que la salud.

Dios, haz que tenga buena salud, buenos oídos y buena vista. No hay más dios que Tú.

Por esa razón el cuidado de la salud es un aspecto fundamental, como hemos apreciado cuando hablábamos de los pilares del Islam y de los pecados y de sus influencias negativas en la salud del hombre. En esta sección completaremos el tema y destacaremos otros puntos comenzando con una aleya coránica en la que se habla de manera general de la necesidad que tiene el ser humano de respetar la vida:

A causa de la inclinación característica de ciertas almas, que las impulsa a la tiranía y a la agresión, hemos prescrito la condena a muerte del agresor, porque aquel que mata a una persona sin que haya un motivo legítimo es como aquel que hace cundir la corrupción en la Tierra. Se le aplicará esta sanción porque se le considera como si hubiera asesinado a toda la humanidad, por haber atentado al carácter sagrado de la vida, porque aquel que mata a una persona atrae la cólera de Dios y merece Su castigo. En cambio aquel que salva la vida de una persona, aplicando la ley de Dios, es considerado como si hubiese salvado a toda la humanidad, porque preserva la sangre de los humanos y merece, por lo tanto, la recompensa más grande de Dios. A pesar de haber enviado Nuestro Profeta a los israelitas afirmándoles, con las evidencias, nuestras leyes, muchos de ellos se empecinaron en corromper la Tierra. (5: 32)

Esta aleya pone en evidencia que la agresión contra una persona constituye una agresión contra la sociedad y que la sanción constituye una medida de protección de la misma. Por esa misma razón es labor de toda la sociedad procurar que cada unos de sus miembros goce de salud.

 1.8.6.1                  Referencias al cuidado de la salud

Lo primero que hemos de comentar es la gran cantidad de referencias que nos ofrecen el Corán, la Sunnah y los sabios acerca de la necesidad de mantener la salud.

El Islam recomienda comer y beber moderadamente para protegernos de las enfermedades que conllevan los excesos. Por eso el Corán dice:

No os dejéis caer en lo que os lleva a la perdición. (2: 195)

Comed y bebed sin exceso. (7: 31)

Algunos sabios dijeron que en esta última aleya se encuentra toda la medicina[422]. Por su parte, el Profeta dijo:

Nada es peor que aquella persona que llena su estómago. Debería ser suficiente para el hijo de Adán comer sólo unos cuantos bocados para satisfacer su hambre. Si aún desea más, podría ser: Un tercio para su comida, un tercio para el líquido y un tercio para el aire[423].

El Islam prohibió alimentos como el alcohol y la carne de cerdo porque, como es bien sabido, dañan la salud y pueden acarrear enfermedades. Prohibió además ciertos actos obscenos (como es el adulterio y la homosexualidad) con los que las personas pueden contagiarse de enfermedades. Y, al contrario, el Islam estableció prácticas saludables como la ablución, que protege al musulmán de enfermedades dentales, respiratorias, etc. Sabed que lavarse la nariz quince veces por día evita cualquier enfermedad derivada de la suciedad de la nariz.

Retomaremos los beneficios de la ablución más adelante.

 1.8.6.2                  El Islam abrió la mente hacia la medicina

El Dr. Muhammad Nizar Addaqr dice:

El Islam apoya la medicina moderna, puesto que la idea no es estar a salvo de enfermedades, sino que es más bien poseer fuerza y tener sanos miembros.

No es de extrañar, entonces, que el Profeta dijera que «el creyente fuerte es mejor que el débil» y que recomiende buscar ayuda de los profesionales de la medicina:

No hay enfermedad que Dios Todopoderoso haya creado, a menos que Él haya creado también su cura.

Hay un remedio para cada mal, y cuando el remedio es aplicado a la enfermedad, ésta es curada con el permiso de Dios Todopoderoso.

Pero no se limita a dar indicaciones generales, pues el Mensajero confirmó la licitud de las operaciones en el hadiz de Yabir en relación con Kaab Ibn Ubai a quien le habían cauterizado una parte de su cuerpo. Con respecto a las operaciones, también hemos de referirnos al Hiyamah, que significa extracción de sangre, pues es el remedio más recomendado por el Mensajero:

De hecho, el mejor de los recursos que vosotros tenéis es la extracción de sangre[424].

Aunque hoy por hoy el Hiyamah es un tipo de operación ambulatoria, originariamente se trataba de un proceso mediante el que se hacían unos cortes en el cuerpo para sacar de él la sangre perjudicial; de lo que se desprende que la recomendación del Profeta implica que es lícito hacer cortes en el cuerpo humano para reparar lo dañado.

Siguiendo con las recomendaciones particulares, observamos que el Profeta habló del uso de los granos de la nigella sativa (habba sawda) y dijo que cura todas las enfermedades[425]. Asimismo, el avanzado sistema de salud del Islam fue, quizá, el primero en establecer la cuarentena, pues el Profeta dijo:

Si oyes que hay una plaga en un lugar, no vayas a él; y si (la plaga) visita el lugar donde tú estás, no salgas de allí.

No nos debe extrañar que los sabios musulmanes hayan dejado su aporte en la medicina. En la Edad Media, la ciencia musulmana por excelencia fue la Medicina y podemos mencionar médicos como Abu Bakr Muhammad Ar-Razí, Ibn Zuhr, etc. Los médicos musulmanes realizaron importantes contribuciones al conocimiento del cuerpo humano y fueron especialmente exitosos en la cauterización de las heridas y los cálculos en la vejiga. Pero también descubrieron el parásito de la filaria[426] e hicieron avanzar la ciencia en cosas como litografías, amputaciones oftálmicas, cirugía dental, tratamiento de heridas y fracturas, etc.

 1.8.6.3                  Εl Islam potencia la prevención

Al Islam no le importa sólo curar las enfermedades, sino también prevenirlas. De hecho, se preocupa por la salud de las personas incluso antes de que sean concebidas, pues aconseja que escojamos a nuestro marido o mujer correctamente para tener una buena descendencia, por lo que el Profeta dijo: «elegid bien para [tener buenos] hijos en el futuro». Asimismo, el Corán (2: 233) recomienda que la lactancia se prolongue durante dos años para que el bebé obtenga las defensas y beneficios que la leche artificial no proporciona.

El Islam también impone una serie de normas relacionadas con la comida y la bebida que están orientadas a proteger la salud e impedir la propagación de cualquier enfermedad, como lavarnos las manos meticulosamente, cubrirnos la boca al estornudar y toser, etc. La posición del Islam con respecto a este último aspecto es clara, pues en las narraciones se observa al Profeta Muhammad indicando a los creyentes que se cubran la boca cuando estornudan, que no coman en exceso, etc.

Las prevenciones del Islam no están orientadas únicamente a evitar enfermedades, sino también accidentes, pues el Profeta prohibió dormir sobre techo sin paredes y dejar el fuego encendido por la noche[427], y dijo con respecto a las personas que duermen al raso:

Si vais a acampar por la noche, pues hacedlo alejados de las vías porque por la noche estás vías son transitadas por animales peligrosos.

 1.8.7  El Islam y la limpieza

La higiene es un tema importante en el Islam e impuso normas de carácter general o social y de carácter particular. Así, por ejemplo, el Islam prohibió orinar en el agua de estanques o canales, y recomendó sacar de la vía pública todo tipo de basura pues:

La fe tiene setenta y tantas ramas. La más grande de éstas es decir Lâ ilâha illa Allah, y la menor de ellas es apartar algo perjudicial del camino. El recato es una de las ramas de la fe.

En cuanto a la higiene personal, el Islam siempre ha dado un fuerte énfasis a este asunto y aconseja a los musulmanes que mantengan altos estándares de higiene personal y que se limpien ritualmente siempre que sea posible.

 1.8.7.1                  En torno al hadiz de la Sunan Al-Fitrah (la higiene personal)

Dada su importancia, hemos de dedicar un apartado especial al hadiz de la Sunan Al-Fitrah, pues contiene un conjunto de recomendaciones relacionadas con la limpieza. Se die que Aishah, que Dios esté complacido con ella, transmitió las siguientes palabras del Mensajero de Dios:

Diez son los hábitos que hacen una buena higiene personal (Fitrah): Recortar el bigote, dejar crecer la barba, usar el cepillo de dientes, lavarse la nariz con agua, cortarse las uñas, lavarse entre los dedos, depilarse las axilas, rasurarse el vello del pubis e higienizarse después de orinar o defecar.

El relatador del hadiz agregó: «Olvidé la décima, a menos que sea enjuagarse la boca con agua»[428]. Los contenidos del hadiz están divididos en dos partes:

A.     Purificación del corazón y del espíritu.

B.      Limpieza externa, dentro de lo que destacamos lo siguiente:

1.                    Recortarse el bigote. El labio superior debe quedar visible como signo de limpieza y resguardo de lo que pueda surgir de la nariz, pues el Dr. Muhammad Addaqr afirma que si el bigote se deja caer sobre el labio, la comida y la bebida lo ensucian y es posible que así se transmitan los microbios. El mismo doctor dice que la medicina moderna recomienda recortarse la parte del bigote que traspasa el labio.

2.                    Dejar crecer la barba. Al Shaij As-Sady dice que la barba da aura al hombre y le dota de belleza[429]. No obstante, el Dr. Abdel Raziq Kilani sostiene que la barba es conveniente también desde el punto de vista de la salud, pues puede proteger de las inclemencias climatológicas que castigan al hombre cuando trabaja y que pueden destruir ciertos tejidos y el colágeno que se encuentra bajo la piel, provocando arrugas y una vejez prematura[430].

3.                    Limpiarse los dientes. El Siuak natural es una madera cuyo uso purifica la boca y complace a Dios, por ello es Sunnah usarlo en todo momento. El cepillo debe usarse para frotar los dientes y las encías pero, algunas veces, el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, también se frotaba los bordes de la lengua.

Su uso se hace más recomendable después de realizar la ablución (Udu), antes de rezar, antes de recitar el Corán y antes de entrar en el hogar, cuando nos despertamos por la noche para rezar y cuando tenemos mal aliento. El Profeta dijo: «El Siuak es purificación de la boca y obediencia a la orden divina».

4.                    Aspirar agua por la nariz. Se hace como parte de las abluciones para mantener limpia la nariz por dentro, porque por ella aspiramos mucha suciedad.

5.                    Cortarse las uñas. Es, de igual manera, importante para eliminar los microbios e impurezas que se encuentran debajo de las uñas.

6.                    Lavarse entre los dedos. Es también una zona en la que suelen acumularse los microbios y las impurezas.

7.                    Depilarse las axilas. An-Nawawi dijo que es Sunnah hacerlo. Alkeynali dice que depilarse las axilas brinda en verdad ciertos beneficios, pues el olor de la transpiración es causado por unas bacterias que proliferan en el vello de las axilas, de manera que afeitarlas puede suponer una disminución del olor corporal y una mayor efectividad de los productos desodorantes.

8.                    Rasurarse el vello del pubis. Por razones muy similares a las expuestas en relación con las axilas pero, además, Anas Ibn Malik, Dios se complazca con él, dijo que:

Se nos ha estipulado un tiempo para recortarnos el bigote, cortarnos las uñas, depilarnos las axilas y rasurarnos el vello del pubis. No debemos dejar pasar más de cuarenta días sin hacerlo.

9.                    Higienizarse después de orinar o defecar. Al respecto, En natural que el hombre evacue y orine, pero el musulmán debe limpiarse después de ello. En relación con ello, Dios reveló la siguiente aleya:

(…) hay hombres que ansían purificar sus cuerpos y sus corazones cumpliendo sus devociones en ella, porque Dios aprecia y recompensa a los que buscan Su cercanía con la purificación corporal y espiritual. (9: 108)

Por su parte, el Profeta dijo que:

Limpiaos después de orinar y sabed que el castigo dentro de la tumba se recibe también por no haberse limpiado tras la orina.

10.               Enjuagarse la boca con agua. Eso protege la boca, las encías, los dientes, etc. Además fortalece los huesos de la cara, etc.

 1.8.7.2                  La ablución y su legitimidad

La ablución es la purificación obligatoria del rostro, de las manos y de los pies, es tan importante que el Profeta Muhammad dijo que «Dios no acepta el rezo del musulmán sin la ablución».

En el proceso de la ablución es aconsejable (y es Sunnah) hacer lo siguiente: pronunciar el nombre de Dios antes de iniciar la ablución; usar el Siuak; lavar cada miembro tres veces, comenzando por el miembro derecho; lavarse entre los dedos; y, por último, pasar dos dedos mojados por las orejas, tanto por dentro como por fuera. Y todo ello sin derrochar el agua. Al respecto, el Corán dice:

¡Creyentes! Cuando os dispongáis a observar la oración hacedla [la ablución] lavando vuestros rostros, vuestras manos hasta los codos, pasad vuestras manos mojadas sobre vuestras cabezas, y lavad vuestros pies hasta los tobillos. (5: 6)

Hay muchos detalles sobre la ablución que podemos encontrar en los libros de jurisprudencia islámica. No obstante, en relación con la limpieza se observa que la ablución posee muchos beneficios, entre los que citamos los siguientes:

1.                La ablución no es simplemente la limpieza de ciertos miembros, sino que es la limpieza de todo el cuerpo. Además, la parte espiritual es trascendente, porque el sosiego y la tranquilidad del alma tras la ablución es indescriptible. Revive al hombre, lo anima y lo asciende de grado.

2.                El lavado que se lleva a cabo elimina los millones de microbios que tenemos en cada centímetro de nuestra piel y que siempre están dispuestos a atacarnos. La ablución elimina estos microbios por completo, especialmente cuando se hace de acuerdo a las enseñanzas del Profeta Muhammad.

3.                El lavado del rostro, de las manos, etc., tiene muchos beneficios porque elimina el polvo, los microbios, el sudor y limpia la piel de las secreciones producidos por la glándula cutánea.

4.                 El lavado de los pies, además de limpiar externamente la zona, tiene muchos otros beneficios, pues relaja el cuerpo por completo.

5.                Se ha confirmado científicamente que la circulación sanguínea se activa con el lavado de las extremidades. Asimismo, los rayos del sol, especialmente los ultravioleta pueden causar cáncer de piel. Hacer la ablución cinco veces por día, humedece la piel y ayuda contra los dañinos rayos del sol.

 1.8.7.3                  El Ghusl, lavado ritual del cuerpo

El Ghusl es el lavado de todo el cuerpo, es cosa común en todas las naciones, pero el Islam lo ha establecido y lo ha catalogado como parte de la fe y ahí radica la magnificencia del Islam. El Corán dice:

(…) si estáis en estado de impureza legal por haber tenido relaciones sexuales con vuestras esposas, lavad, pues, todo vuestro cuerpo con agua (…) (5: 6)

Te preguntan, Profeta, respecto a tener relaciones con las esposas durante el período menstrual. Respóndeles: la menstruación es totalmente dañina y debéis absteneros de allegaros a vuestras esposas mientras dure, y no os relacionéis hasta que se purifiquen. Cuando se hayan purificado, podéis tener relaciones por los conductos naturales. Quien de vosotros haya quebrantado esta disposición y haya mantenido alguna relación, que prometa a Dios no reincidir, pues Él ama que Sus siervos abunden en manifestaciones de arrepentimiento y purifiquen continuamente sus suciedades y lujurias. (2: 222)

Realmente hay muchos textos islámicos que tratan del tema y si quisiéramos abarcarlos todos los detalles, éstos nos desbordarían. Bastaré decir que hay ciertos tipos de Ghusl que son obligatorios, como acabamos de ver. Pero hay otros recomendados, como es el Ghusl de los viernes, el de los dos Eid, el del Ihram, el que se hace al entrar en la Meca, el del día de Arafat, etc.

 1.8.8  Tercer tema. El Islam, la paz y la violencia

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       El Islam y la paz mundial.

·       El Islam, convivencia y tolerancia.

·       La posición del Islam con respecto a la coacción.

·       La posición del Islam con respecto a violencia.

·       La Yihad en el Islam.

·       La posición del Islam frente al terrorismo.

En este tema trataremos sobre la postura del Islam frente a ciertos asuntos de gran transcendencia y sobre la gran ignorancia que muestran ciertas personas ante el modo en que el Islam afronta estos asuntos. Ignorancia que se debe a que dichas personas no han recurrido a fuentes fidedignas ni han revisado la historia de esta maravillosa religión, lo que les ofrecería una inmejorable imagen de justicia, benevolencia y tolerancia.

 1.8.9  El Islam y la paz mundial

El Islam, como se sabe y como hemos dicho, es religión de paz, de bondad, de justicia y de benevolencia. Y ello es así incluso en época de guerra, pues el Islam quiere que la gente viva segura y tranquila. El Corán dice:

¡Creyentes! Sed pacíficos entre vosotros; no impulséis los partidismos de la era de la ignorancia preislámica y otras causas de enfrentamientos y enemistad, y no caminéis por los senderos de Satanás, que os inducirá a la división puesto que Satanás es declarado enemigo vuestro. (2: 208)

Es un deber intentar evitar matar a un creyente durante el desarrollo del combate por la causa de Dios. Cuando marchéis a la guerra por la causa de Dios, tenéis que estar bien informados de con quiénes vais a luchar, si son creyentes o son todavía idólatras, y no digáis al que os ofrece la paz: Tú no eres creyente, con el fin de apoderaros de su hacienda y botines; tenéis que acceder al llamado de la paz porque Dios os tiene reservados ingentes trofeos. No olvidéis que fuisteis así en otro tiempo, pero Dios os agració con la fe. Sed precavidos, pues, acerca de con quién os enfrentáis, porque Dios está bien enterado; no se le escapa el mínimo detalle y os va a juzgar de acuerdo a lo que hacéis. (4: 94)

El Mensajero de Dios aclaró que el verdadero musulmán es el que deja de causar daño a otros:

El musulmán de verdad es el que no causa daño a nadie, ni con sus palabras ni con sus obras.

 1.8.9.1                  ¿Qué se entiende por paz?

La palabra paz (Salam en árabe) se repite continuamente en el Islam, lo que da a entender que es religión de paz y de bondad. Por otro lado, el vocablo Salam es, asimismo, uno de los nombres de Dios (59: 23). A su vez, Salam es derivado de Silim que es una de las denominaciones del propio Islam.

El Profeta fomentó enérgicamente que los musulmanes emplearan y difundieran Salam como saludo:

No entrarán en el Paraíso hasta que tengan fe, y no tendrán fe hasta que se amen los unos a los otros. Y para que esto sea así que el saludo se propague entre vosotros.

El mejor saludo entre los musulmanes es Salam. El que comienza saludando dice: As-Salamu Alaikum o As-Salamu Alaikum Warahmatullahi Wa Barakatuh. El que contesta, por su parte, responde diciendo: Alaikum As-Salamu, y puede añadir diciendo: Warahmatullahi Wa Barakatuh. Imran Ibn Husain, que Dios esté complacido con él, dijo:

Un hombre se acercó al Mensajero de Dios y dijo: As-Salamu Alaikum. El Mensajero de Dios le respondió al saludo y el hombre se sentó. El Profeta dijo: Diez. Otro hombre se acercó al Mensajero de Dios y dijo: As-Salamu Alaikum Warahmatullahi. El Profeta contestó: Alaikum As-Salam Warahmatullahi. El Mensajero de Dios así le respondió el saludo y el hombre se sentó. El Profeta dijo: Veinte. Un tercer hombre se presentó y dijo: As-Salamu Alaikum Warahmatullahi Wa Barakatuh. El Profeta contestó: Alaikum As-Salam Warahmatullahi Wa Barakatuh. El Mensajero de Dios le respondió el saludo y el hombre se sentó. El Profeta dijo: Treinta.

Eso quiere decir que cuánto más se añade a la fórmula del saludo, más buenos actos (Hasanat) se obtienen[431]. Dios elogió la actitud de los creyentes que frente a la ignorancia de otros dicen «Paz». El Corán dice:

Los siervos de Dios son los que se comportan con humildad en la vida mundana. Son quienes andan humildemente y con dignidad por la Tierra y así se comportan en todo lo que hacen, y cuando los ignorantes de entre los idólatras les agravian, no les dan importancia y les dicen: ¡No hay nada entre vosotros y nosotros; os decimos que la paz sea sobre vosotros! (25: 63)

En otra aleya coránica, Dios dice:

Cuando oyen falsedad de los ignorantes, se van, salvaguardando sus oídos, elevándose sobre la ignorancia y dicen: Para nosotros, tenemos nuestras obras verdaderas que no abandonamos nunca y para vosotros las vuestras falsas que causarán vuestro castigo. Nosotros os dejamos en paz allí donde estáis porque rechazamos la compañía de los ignorantes. (28: 55)

Pero Salam no es un saludo que se limita a este mundo, pues Dios nos dice lo siguiente:

En el Paraíso, el saludo de sus moradores será Salam. (10: 10)

Por su parte, los ángeles saludarán a los moradores del Paraíso deseándoles la paz:

Estas almas puras les dicen: ¡Que la permanente salvaguardia esté con vosotros por vuestra paciencia y perseverancia ante la adversidad y por haber reprimido vuestra concupiscencia! ¡Qué magnífica morada y que magnífico fin! (13: 24)

 1.8.9.2                  El Islam protege los bienes

La protección de los bienes brinda a la sociedad paz y seguridad. Por esa razón el Islam alaba a las personas honestas prometiéndoles una vida placentera en este mundo y la entrada en el Paraíso.

El Islam concede gran importancia a la honestidad y prohíbe el robo. Castiga severamente a los ladrones, llegando incluso a amputarles la mano con la intención de disuadir de sembrar el pánico entre los que podrían tener intenciones de robar y disuadirlos; lo que ha hecho que en los países donde se aplican estas reglas, la gente viva en paz y seguridad. No obstante, ello no significa que se le amputen las manos a toda persona que roba, pues ese castigo debe ser decidido por un juez quien se basa en una serie de condiciones. Entran en juego, además, muchos otros detalles que no podemos exponer aquí.

 1.8.9.3                  El Islam protege la vida de las personas

El Islam ordena que se cuiden y preserven las almas, y prohíbe el asesinato o participar en él, pues Dios dijo:

Quien mata a un creyente intencionalmente, comete un crimen abominable y será castigado de acuerdo con su crimen: entrará en el Infierno, donde permanecerá eternamente, y Dios le execrará. (4: 93)

Por su parte, el Profeta dijo lo siguiente:

Quien mata injustamente a una persona de los que estén en paz con los musulmanes, no olerá el aroma del Paraíso y sabed que este aroma se percibe a cuarenta años de distancia del Paraíso.

Sabed que yo no estoy a favor de la persona que mata a otra persona injustamente, aunque el asesinado sea un incrédulo.

El Islam castiga a los asesinos con la pena de muerte, medida que tiene muchas ventajas, pues la amenaza de la pena capital asusta a quienes pretenden cometer tan nefasto crimen y les impide hacerlo. Pero además, en caso de que una persona haya sido capturada tras asesinar a alguien, los familiares del asesinado tienen derecho a ver morir al criminal, lo que les hace saber que no lo verán disfrutando de la vida, lo que podría conducirlos a matarlo. Por esa razón el Corán se refiere a esta medida de la siguiente manera:

La misericordia de Dios para con vosotros es enorme, al imponeros la compensación equivalente (Qisas), puesto que con tal disposición se concreta para la sociedad una vida con orden y tranquilidad, dado que quien decida asesinar, al saber que con ello pierde su propia vida, no ejecutará su propósito, porque al quitar la vida de su víctima, pierde la suya propia (...) (2: 179)

Por estas razones, los países musulmanes que aplican la ley de Dios tienen una reducida tasa de delitos de asesinato.

Ahora bien, la aplicación de la ley del Talión no es propia de cualquier persona, sino es una de las atribuciones del juez musulmán y depende de muchas cláusulas, condiciones, etc. Por otro lado, el Islam sostiene que la ley del talión no es la única medida, puesto que los familiares de la víctima también pueden perdonar al asesino a cambio de una indemnización establecida por el Islam, y en todo ello se ve la magnificencia de esta religión musulmana. Dios nos habla de ello de la siguiente manera:

(…) quien perdona pudiendo vengarse y se reconcilia con su enemigo, tendrá una gran recompensa que sólo Dios conoce. (42: 40)

Creemos que es necesario exponer un episodio que sucedió cuando el Mensajero de Dios conquistó Jaibar, donde habitaban los judíos, al norte de Medina. Tras tomar la zona, Abdullah Ibn Sahl encontró a un hombre asesinado y arrojado en un pozo. Sus familiares se acercaron al Profeta Muhammad y acusaron a los judíos del asesinato. El Mensajero escribió a la comunidad judía pidiendo aclaración del caso, pero los judíos respondieron que no habían asesinado a nadie. El Profeta Muhammad peguntó a los familiares del asesinado: ¿Juráis que es cierto y que mereceréis la indemnización correspondiente? Contestaron que no habían sido testigos y que no podían jurar. El Profeta Muhammad dijo: ¿Queréis que los judíos juren? No son musulmanes. Replicaron. Entonces el Profeta Muhammad les dio la indemnización correspondiente[432].

Aunque todos los indicios apuntaban a la comunidad judía, el Profeta Muhammad hizo caso omiso de ello y pagó la indemnización correspondiente para hacer prevalecer la paz.

 1.8.9.4                  El Islam prohíbe que el hombre agreda al hombre

Basta con la aclaración que nos proporciona la siguiente aleya de Dios:

(…) no incurráis en delito entre hermanos. Sabed que descendéis de una sola alma. Dios es Misericordiosísimo para con vosotros. Pero quien cometa actos prohibidos por Dios, agrediendo y extralimitándose en sus derechos, lo introduciremos en el fuego infernal; y ello es fácil para Dios. (4: 29-30)

 1.8.9.5                  El Islam garantiza las libertades

Dios ha dotado al hombre de la capacidad de pensar, meditar, sentir, etc., pues es libre de llevar a cabo acciones de compraventa y puede disfrutar de las delicias de la vida terrenal dentro de los límites establecidos por el Islam, que no tienen otra función que garantizar que unas personas no abusen de otras.

Estos límites son necesarios, por ejemplo, en el caso de las relaciones sexuales, pues quien practica el sexo sin respetar los límites establecidos por Dios, no encuentra sosiego ni tranquilidad alguna, lo que es muy perjudicial para el propio hombre y para la sociedad. Prueba de ello es el hecho de que el mundo moderno, está lleno de enfermedades venéreas, psicológicas y de muchos otros tipos (y de robos, hurtos, asesinatos y suicidios).

La libertad tampoco es usurpar los derechos de los pobres para enriquecerse, como hacen las grandes potencias en nuestro tiempo. No, la libertad verdadera es el Islam, pues el hombre sabe que es siervo de Dios, cuida lo establecido por Él y anhela Su perdón y Su complacencia.

 1.8.10                    El Islam, convivencia y tolerancia

El Islam es el último Mensaje divino, por lo tanto es conveniente para todo tiempo y lugar. Sus enseñanzas no son exclusivas para los musulmanes, sino para todo el mundo, independientemente de su religión. No es un conjunto de hipótesis inaplicables que no se adecuan a la vida real, sino un credo práctico y realista.

Dios, enaltecido sea Su nombre, decretó que hubiera creyentes y no creyentes y ordenó invitarlos a todos hacia el buen camino. Sin embargo, no encargó a los musulmanes que obligaran a la gente a abrazar la fe verdadera, pues el Corán dice «a ti sólo te incumbe transmitir» (42: 48). Es normal que haya diferencias entre la gente, y así lo confirma el Corán (11: 118-119), pero eso no significa que debamos aceptar a ciegas todas las aberraciones y todos los métodos y filosofías, sino que hemos de saber convivir[433]. Hay que entablar dialogo con los demás mediante la prudencia y la buena exhortación, y siempre teniendo en cuenta la tolerancia, que es el espíritu de toda la historia del Islam.

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Importancia de la tolerancia en el Islam

La tolerancia es, según Attahir Ibn Ashur, la buena convivencia con el otro, y el propio Profeta Muhammad habla de la ella de la siguiente manera: «Dios se apiada del hombre benévolo al comprar y al vender»[434].

La tolerancia ha sido siempre una ley necesaria para la vida, una ley que no se puede rechazar sin amenazar la existencia de la humanidad. El Islam establece que toda la humanidad es una gran familia, pues todos los seres humanos fueron creados de una sola alma. Por esa razón el Islam insiste en que debe haber igualdad y respeto absoluto entre todos nosotros, para lo que toma como medida de valor la rectitud, y no otros asuntos como la raza, el color, la etnia o los privilegios terrenales.

La tolerancia es una parte constituyente del Sagrado Corán y ello hace que sean considerados sagrados todos los lugares de adoración, sean judíos, cristianos o musulmanes. No obstante, la tolerancia islámica no se limita a la Gente del Libro, sino que se extiende a todas las personas sinceras y amantes de la verdad, pues el Islam afirma inequívocamente el derecho de cada individuo a la libertad de culto y pensamiento, y pide a los musulmanes que defiendan este derecho para todos. El Islam busca el establecimiento de una sociedad libre y universal en la que todos puedan vivir disfrutando de libertad religiosa a salvo y en igualdad.

Otro punto importante dentro de la tolerancia religiosa del Islam es la idea de que, donde existan diferencias de credo, sus seguidores deben relacionarse los unos con los otros sobre la base del respeto mutuo y la amabilidad. El Islam invita a los musulmanes a conducir este diálogo y las disputas religiosas, con un espíritu de amabilidad, sensibilidad y buenas intenciones, y nunca con hostilidad o violencia; incluso cuando se enfrentan a gentes que son hostiles a su fe y a ellos mismos:

Llama al camino de Tu Señor por medio de la sabiduría, la buena exhortación y una bella prédica. (16: 125)

Y no discutas con la gente del Libro, sino de la mejor manera. (29: 46)

No son iguales la bondad y la maldad; responde con la mejor actitud y aquel con el que tenías enemistad se convertirá en un amigo ardiente. (41: 34)

El Islam prohíbe dañar a los no musulmanes y les garantiza derechos similares a los de los musulmanes como es el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. De hecho, el Profeta Muhammad, la paz sea con él, mostró una gran sensibilidad y respeto en su trato con los cristianos y los judíos:

Quien dañe a un cristiano o a un judío será mi enemigo en el Día del Juicio.

Quien maltrata a un no musulmán o le impone cargas superiores a las que puede soportar, me encontrará como su enemigo.

El Islam, lejos de apoyar segregación alguna, siempre ha velado por los derechos de los no musulmanes en las tierras en las que los musulmanes eran mayoría; y lo ha hecho mejor que ninguna otra religión, tal como han expresado diversos sabios entre los que se encuentra Ibn Al Qayyim que escribió Ahkam Ahl Az-Zimmah. Además, el Islam permite a los no musulmanes vivir junto con los musulmanes con respeto y honor, participando plenamente en la sociedad islámica y en sus actividades.

 1.8.11                    La posición del Islam con respecto a la coacción

Coaccionar es obligar a una persona a hacer algo que no desea hacer[435]. Obligar a alguien a convertirse al Islam sería coaccionar a esa persona, lo que queda totalmente rechazado tanto por el Corán como por la Sunnah, pues ambas fuentes establecen que la religión debe ser aceptada libremente. Ello se debe a las siguientes razones:

1. La fe de la persona obligada por la fuerza a creer no es aceptada pues, tal como nos ilustra Ibn Taymiyah[436], ésta debe surgir de la convicción y la voluntad propia.

2. El Islam debe ser transmitido de un modo noble, ordenando el bien y prohibiendo el mal; eso es lo que se llama guiar a la gente hacia el buen camino. Pero que las personas crean o no, después de haber visto el camino verdadero, no es nuestra misión, porque el Islam garantiza que las personas estén libres de toda atadura, incluso si ello impide que conozcan a Su Creador.

3. Ya hemos tratado anteriormente acerca de la posición de los no musulmanes en la tierra del Islam, por lo que no necesitamos extendernos más al respecto.

4. Si un musulmán contrae matrimonio con una mujer cristiana o judía, no puede exigir a su mujer abandonar su credo y abrazar el Islam. Ella tiene derecho a mantener su religión y gozar de todos sus derechos.

 1.8.11.1            Textos que rechazan la coacción

Tal y como lo hemos dicho reiteradamente, hay muchos textos que rechazan la coacción, pero uno de los más breves y explícitos es el siguiente:

No hay coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío. (2: 256)

Ibn Kazir explica que la enseñanza que se desprende de esta aleya es la siguiente: «no obliguéis a nadie a abrazar el Islam, porque todo está claro y el hombre debe elegir por voluntad propia».

Hay otras aleyas como las siguientes:

¡Profeta!, diles que lo que les traes es la verdad que emana de vuestro Señor. Así, pues, quien quiera creer, que crea, porque es mucho mejor para él; y quien no quiera creer, que no crea, puesto que con ello sólo se perjudica a sí mismo. (18: 29)

Dios no os prohíbe que seáis generosos y confraternicéis con los incrédulos que no os hayan combatido ni os hayan expulsado de vuestros hogares. Dios quiere a los que son amables y conservan los lazos de amistad. Dios os prohíbe que confraternicéis con los que os combatieron a causa de vuestra religión, para que la abandonaseis, y os obligaron a dejar vuestros hogares o colaboraron en tal acción. ¡No los toméis como aliados! Y quien lo haga estará siendo injusto consigo mismo. (60: 8-9)

 1.8.11.2             Testimonio de no musulmanes con respecto a la tolerancia musulmana

Hay muchos textos de no musulmanes, incluso de religiosos cristianos, que hablan objetivamente de la tolerancia musulmana. Algunos de estos testimonios fueron escritos por personas cargadas de furia e ignorancia con respecto al Islam, pero que, a pesar de ello, no pueden evitar dar confirmación de la tolerancia musulmana.

1.                En la Enciclopedia Bíblica encontramos loables testimonios acerca del trato que recibieron los cristianos en Egipto después de la entrada del Islam en este país. Tras la gran opresión a la que la Iglesia Cristiana había estado siendo sometida, la llegada del Islam supuso finalmente un respiro. Tanto judíos como coptos gozaron de un buen trato que fue mucho mejor que el recibido de los griegos y bizantinos, lo que se tradujo en prosperidad, paz y tranquilidad[437].

2.                El obispo Mishell Yatim habla de la llegada del Islam a Siria e Iraq donde la mayoría de la población era cristiana, y dice:

Cuando la situación se tranquilizó, los califas y emires musulmanes dictaron leyes en las que fijaron las pautas de convivencia religiosas, sociales y políticas entre musulmanes y cristianos. Los convenios que se firmaron fueron una muestra de tolerancia y buen y amplio criterio. Permitieron a los obispos, monjes y funcionaros que lo deseaban emigrar a la tierra de Bizancio. Un buen número así lo hizo, mientras que los que se quedaron tuvieron seguridad, cuidado de sus bienes e iglesias y llevaron sus prácticas religiosas bajo el mando de sus obispos[438].

3.                El orientalista húngaro Ignaz Goldziher, pese a sus crueles ataques al Islam, demuestra estar maravillado ante la tolerancia del Islam:

El espíritu de la tolerancia que fue reconocido por los propios cristianos se encuentra en el Corán: «No hay coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío» (2: 256)[439].

4.                La orientalista alemana Sigrid Hunke dice lo siguiente:

Quienes atribuyen el extremismo y la brutalidad a los musulmanes profieren mentiras producidas por la imaginación que miles de pruebas desmienten. Los musulmanes han tratado con humanidad y tolerancia a los pueblos que conquistaron. La historia nos da muestras de muy pocos pueblos que hayan tratado a sus adversarios como los árabes musulmanes hicieron. Gracias a la buena actitud de los árabes, su civilización fue aceptada gustosamente por otros pueblos, lo que no sucedió con la civilización helénica, ni con la bizantina que fueron impuestas por la fuerza[440].

5.                El orientalista inglés Thomas Arnold en su libro Ad-Dawah Ila Al Islam afirma que:

Desde el primer siglo de la hégira, los victoriosos musulmanes trataron a los cristianos con gran tolerancia que perduró a lo largo de los demás siglos. Las tribus cristianas que abrazaron el Islam, lo hicieron realmente convencidos y con plena voluntad. Los árabes cristianos que hoy viven junto a los musulmanes dan testimonio a nuestro planteamiento.

Nunca hemos escuchado de intento alguno por parte de musulmanes mediante el que exigieran a los no musulmanes convertirse al Islam. Tampoco poseemos información relacionada con persecución musulmana alguna que pretendiera acabar con la religión cristiana.

Todo lo dicho son apenas unas pinceladas sobre el tema.

 1.8.12                    La posición del Islam con respecto a violencia

El término árabe unf es lo contrario a la benevolencia[441], de manera que es violencia, dureza y rudeza. Pasemos a continuación a analizar la posición del Islam con respecto a ello.

El Islam llama a la benevolencia y rechaza la violencia, aclarando que ésta tiene fatales consecuencias. Así, refiriéndose al discurso de Moisés y Aarón Dios dice lo siguiente:

Y que llegues con tu hermano Aarón al Faraón, pues éste se ha excedido en su iniquidad y tiranía. E invitadle, con delicadeza y amabilidad, a que crea en Mí, esperando que vuelva a recordar lo que olvidó de la fe y se prevenga de las consecuencias de su infidelidad y tiranía. (20: 43-44)

Asimismo, Dios inspiró a Moisés algunas palabras sutiles para decirlas a este tirano:

(...) y dile: ¿Tienes inclinación a purificarte? Te indicaré el conocimiento de tu Señor para que Le temas. (79: 18-19)

A pesar de lo dicho, la firmeza es requerida en algunos casos, pero esta opción ni es la regla común, ni es una decisión que puede ser tomada por cualquiera. Solo ciertas personas especiales que gozan de aura y prestigio en la sociedad pueden proponer actuar con firmeza, y siempre y cuando ello no acarree problemas. Este tema es tan importante que el Imam Al-Bujari compuso un capítulo en el libro Sahih titulado “La furia y la dureza permitidas en asuntos relacionados con Dios”.

Hay, pues, ocasiones en las que la dureza ha sido necesaria. Así, aunque hemos visto que al principio Moisés trataba al Faraón con mucha sutileza, al ver al tirano excederse, se puso firme y tajante con él. Al respecto el Corán dice:

Tu bien sabes, ¡Faraón!, que Quien reveló estas evidencias es el Señor y Dueño de los Cielos y de la Tierra, porque Él solo es capaz de revelarlas, son milagros evidentes que aseveran mi veracidad; pero tú te ensoberbeces y empecinas. Creo, Faraón, que estarás perdido si no te arrepientes y dejas tu obstinación. (17: 102)

Asimismo se entabla dialogo afable con la gente del Libro, salvo en los casos en los que se producen injusticias evidentes. El Corán dice:

Y no polemicéis con los judíos y cristianos a menos que lo hagáis de la mejor manera, de un modo suave, tranquilo y que incite a la aceptación, salvo en el caso de aquellos que traspasan el límite. Entonces no hay ningún inconveniente en hacerlo con dureza. (29: 46)

Abraham rechazó los ídolos con firmeza y repugnancia, tal como se relata en el Corán:

Desdichados seáis vosotros y vuestros dioses; ¿es que no razonáis y no tenéis en cuenta lo que sabéis? Estos ídolos no merecen adoración. (21: 67)

Al-Bujari nos transmite que Aishah, que Dios esté complacido con ella, afirmó que el Profeta nunca se cobró venganza por algo que le afectara personalmente a él, pero que sí lo hacía cuando veía violadas las leyes de Dios. A este respecto es muy ilustrativa la historia de aquella mujer del clan de Majzúm que fue condenado por robo. Los quraishíes (de la tribu Quraish) se encontraban preocupados por esta mujer y se preguntaban si alguien podría interceder por ella ante el Enviado de Dios. Alguien respondió:

Nadie, salvo Usama Bin Zayd, pues es el más querido por el Mensajero de Dios.

Usama intercedió por aquella mujer ante el Profeta, pero éste le preguntó:

¿Acaso pretendes interceder para que no se aplique una sentencia prescrita por Dios?

Acto seguido se levantó y exhortó a la gente:

Ciertamente, lo que llevó a los pueblos que os precedieron a la perdición y la destrucción fue que dejaban libre al noble cuando robaba. Juro por Dios que si Fátima, la propia hija de Muhammad, hubiese robado habría sentenciado que su mano fuese cortada.

El Islam quiere una sociedad alejada totalmente del rencor, la rabia y el odio entre sus miembros, es la religión de la benevolencia y el Profeta Muhammad dio un gran ejemplo de ello. Por esa razón, aunque ya nos hemos referido a ello brevemente, a continuación nos centraremos en la benevolencia del Profeta Muhammad desde diferentes puntos de vista.

 1.8.12.1            La benevolencia del Profeta Muhammad

Dios agració al Profeta Muhammad haciéndolo benévolo y le dijo:

Y ciertamente que fue una misericordia de Dios para contigo y los creyentes el hecho de que tú hayas sido suave con ellos y no les hayas reprochado duramente sus errores. Si fueses de corazón duro y los maltratases, seguramente te abandonarían. ¡Sé tolerante con sus faltas! Pide perdón por ellos y consúltales para saber su opinión sobre todo asunto del que no se te haya revelado nada. Y si te has decidido por algo después de la consulta, ejecútalo encomendándote a Él, pues Dios quiere a los que se encomiendan a Él. (3: 159)

El propio Profeta Muhammad dijo:

La benevolencia es una formidable virtud por la cual Dios recompensará de un modo diferente a cualquier otro.

La benevolencia embellece los asuntos y su ausencia los deforma.

Asimismo, cuando el Profeta envió a Muaz y a Abu Musa Al Ashari a Yemen, les dijo:

Sed de los que facilitan las cosas, sed portadores de buenas nuevas y que haya cooperación entre vosotros.

 1.8.12.1.1    Ejemplos de la benevolencia del Profeta Muhammad

No obstante, la mejor manera de ejemplificar la benevolencia del Profeta Muhammad es, precisamente, con ejemplos; razón por la que exponemos varios de ellos a continuación.

En una ocasión un hombre que quería reclamar cierto derecho que le había sido usurpado, se acercó al Profeta Muhammad con rudeza. Los compañeros del Profeta quisieron reprenderlo por esta actitud, pero El Profeta dijo: «dejadle, porque las personas que sienten injusticia se irritan»[442].

En otra ocasión, un grupo de judíos saludó al Profeta diciendo Assamu Alaikum, que significa que la muerte sea contigo. De esta manera se burlaban del saludo de paz del Islam y le deseaban irónicamente el mal al Profeta. Aishah dijo:

Como entendí el mensaje y también su intención, les respondí: Y que Assamu sea con ustedes, además de la maldición. Entonces, el Profeta Muhammad, la paz sea con él, dijo: Cálmate Aishah, Dios Ama la gentileza, la bondad y el buen trato en todos los asuntos y situaciones.

Aparte de los ejemplos breves que acabamos de leer, veremos a continuación dos historias más largas que ejemplifican todavía mejor la benevolencia del Profeta.

 1.8.12.1.2    La historia de Zumamah Ibn Uzal

Cuando estaba en Medina, el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, decidió ampliar el espectro de su misión y envió ocho cartas a los distintos gobernantes de la Península Arábiga invitándolos al Islam. Uno de ellos era Zumamah Ibn Uzal, cuya palabra no era discutida ni desobedecida, pues era la autoridad de la tribu Banu Hanifah y uno de los gobernantes más poderosos de la era preislámica. Lleno de ira, Zumamah rechazó la carta del Profeta y la invitación a la verdad y la guía, y trató de asesinar al Profeta y enterrar su misión junto con él. Aunque no consiguió hacerlo, dio muerte a un grupo de compañeros del Profeta, por lo que éste emitió la orden de capturar al asesino.

Tiempo después, cuando Zumamah pasaba por las cercanías de Medina, un incidente inesperado tuvo lugar y un grupo de musulmanes que patrullaban la zona lo apresó sin saber quién era. Lo llevaron a Medina, lo ataron a una de las columnas de la mezquita y esperaron a que el Profeta decidiera qué hacer con él. Al verlo, el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, preguntó a sus compañeros «¿Sabéis a quién habéis apresado?», «No Mensajero de Dios», le respondieron. «Éste es Zumamah Ibn Uzal Al-Hanifi» dijo, «Habéis hecho bien en capturarlo». Pero el Profeta no sólo no lo mandó matar, sino que dijo a su familia «Tomad comida y llevádsela a Zumamah». Luego ordenó que la camella de Zumamah fuera ordeñada y le dieran a él de su leche. Después de todo esto, el Profeta se acercó a Zumamah con la esperanza de que abrazara el Islam y le dijo, «¿Qué piensas que haré contigo Zumamah?». «Tengo (en mente) el bien Muhammad. Si me matas estás matando a un asesino; si me tratas bien estarás tratando bien a alguien agradecido, y si quieres dinero (como rescate), pide lo que quieras».

El Profeta lo dejó así dos días, y le seguía enviando comida y leche de su camella. Nuevamente fue donde él y le dijo «¿Qué quieres decir sobre ti mismo?». Zumamah repitió lo que había dicho días atrás, por lo que el Profeta se retiró y volvió al día siguiente, «¿Qué quieres decir sobre ti mismo?». Zumamah volvió a decir lo mismo, pero en esta ocasión el Profeta dijo a sus compañeros que lo liberaran.

Zumamah abandonó la mezquita del Profeta y puso camino hacia la Meca, hasta que se detuvo en un huerto de palmeras donde tomó un baño. Después de ello volvió a la mezquita del Profeta y delante de un grupo de musulmanes dijo:

¡Doy testimonio de que no hay más dios que Dios y que Muhammad es el Mensajero de Dios!

Luego fue donde el Profeta y le dijo:

¡Oh Muhammad! ¡Por Dios! ¡Para mí no había en toda la tierra un rostro más odiado que el tuyo, pero ahora tu rostro es el más amado para mí! ¡Por Dios! ¡Para mí no había una religión más odiada que la tuya, pero ahora tu religión es la más querida para mí! ¡Por Dios! ¡Para mí no había una tierra más odiada que la tuya, pero ahora tu tierra es la más querida para mí! Asesiné a algunos de tus seguidores, ¿qué harás conmigo?

A todo ello el Profeta respondió:

No hay juicio para ti Zumamah. Al convertirte al Islam has borrado todas tus acciones pasadas y tienes frente a ti un nuevo comienzo.

 1.8.12.1.3    La historia del rabino

Zauban, el esclavo liberado del Mensajero de Dios, contó la siguiente historia.

Estaba con el Mensajero de Dios cuando llegó un rabino y le dijo: ¡La paz sea contigo, Muhammad! Entonces yo le di un empujón que casi lo tiró de espaldas. Él preguntó: ¿Por qué me empujas? Contesté: ¿Por qué no dices: oh Mensajero de Dios? El judío contestó: Lo llamamos con el nombre que le dio su familia. Entonces el Mensajero de Dios confirmó: Ciertamente mi nombre es Muhammad, es el nombre que me puso mi familia. Y continuó el judío: He venido para hacerte unas preguntas. Le dijo el Mensajero: ¿Te beneficiará en algo si te contesto? El judío respondió: Te prestaré oídos. Entonces el Mensajero de Dios trazó una línea en el suelo con un palito que tenía en su mano, y dijo: Pregunta. El judío preguntó: ¿Dónde estará la gente el día en que la tierra y los cielos cambien? El Mensajero contestó: Estarán en la oscuridad al lado del puente [el Sirat]. Dijo el judío: ¿Quiénes serán los primeros en cruzarlo? El Profeta contestó: Los pobres de entre los Muhayirun [los emigrantes de la Meca a Medina]. Dijo el judío: ¿Y con qué se los agasajará cuando entren en el Paraíso? Dijo el Profeta: Con el lóbulo del hígado de pescado. Preguntó: ¿Y qué comerán después? El Mensajero contestó: Será sacrificado para ellos el buey del Paraíso que se ha estado alimentando en sus diferentes zonas. Siguió preguntando el judío: ¿Y cuál será su bebida? Contestó el Profeta: Beberán de una fuente en el Paraíso, llamada Salsabil. Dijo el judío: Has dicho la verdad. He venido para preguntarte también sobre algo que sólo sabe un Profeta o, quizá, una o dos personas sobre la tierra. Dijo el Profeta: ¿Te será de beneficio si te contesto? Respondió el rabino: Te prestaré oídos. Vine a preguntarte sobre los hijos. El Mensajero contestó: El líquido del hombre es blanco y el de la mujer es amarillento. Cuando se unen (por medio de una relación marital) y el semen del hombre prevalece sobre la secreción de la mujer, el niño será un varón, con el permiso de Dios, pero si la secreción de la mujer prevalece sobre el semen del hombre, será mujer, con el permiso de Dios. Dijo el judío: Has dicho la verdad; ciertamente eres Profeta. Luego se dio vuelta y se fue. Entonces dijo el Mensajero: Me ha preguntado sobre cosas de las que yo no tenía conocimiento hasta que Dios me lo dio.

 1.8.13                    La yihad en el Islam

El tema de la yihad es tan amplio que en este libro nos vemos obligados a alejarnos de los detalles y a limitarnos a ofrecer una visión panorámica sobre su propósito, sobre lo que cuentan los hadices en torno a ella y sobre algunas prácticas islámicas de guerra. Asimismo trataremos algunos ejemplos de la conducta de los musulmanes con respecto al tema.

La Yihad no es guerra o la matanza, sino algo mucho más amplio, pues el término guerra se refiere generalmente a la matanza entre personas que se lleva a cabo por y para ambiciones personales y mundanas. Pero este no es el objetivo de la yihad[443], pues como explica Al Shaij As-Sady, la yihad es el esfuerzo de los musulmanes para mantenerse unidos, para unificar sus criterios y para alejarse esforzadamente de las agresiones enemigas.

Shaij As-Sady continúa diciendo que hay dos tipos de yihad: a) La yihad relacionada con la buena práctica de los musulmanes en cuanto a sus creencias, adoraciones, etc.; b) Y la yihad relacionada con la defensa del Islam frente a los ataques de los incrédulos, de los ateos y de todos los enemigo del Islam. En ambos casos podemos hablar de la yihad basada en razonamientos, y de la yihad basada en las armas adecuadas para cada tiempo y lugar[444].

Pero la yihad es algo mucho más amplio, pues consiste también en estudiar las naciones y comprender su situación, cumplir con las promesas y convenios, preocuparse por la educación y el aprendizaje, ser leal, elegir a las personas más adecuadas para cada cargo, explicar mostrando las bellezas del Islam; etc.

 1.8.13.1            El Islam es una religión fuerte

La fuerza que está dirigida hacia el bien y el beneficio de los demás es loable en todos los sentidos, tanto materiales como intelectuales, y muy apreciada por el ser humano. Por la misma razón todos respetan un estado fuerte, y ésta es la ley de Dios en la tierra, pero no así un estado débil.

Muchos no musulmanes creen equivocadamente que el Islam se fundamenta en creencias ocultas y ritos de adoración, o que cada musulmán elige lo que quiere en su relación con Dios, etc. Sabed que el Islam no es eso. El Islam es creer de corazón en el Único Dios, que merece ser adorado y posee los atributos más nobles, pero es también la ley (Shariah) que contiene todo lo que el musulmán y la sociedad necesitan. El Islam, pues, no es un credo para un pequeño grupo, sino que va mucho más allá, es para todos aquellos que lo abrazan, independientemente de su color de piel, raza u otras consideraciones.

Así pues, la yihad fue legislada para traer el bien a la gente y para propagar la verdad de tal manera que la gente entre a bandadas en la religión de Dios.

 1.8.13.2            La yihad en aras de Dios

El hecho de vincular la yihad con Dios implica que se realiza por y para Él, en caso contrario no se trataría de yihad. Tanto el Corán como la Sunnah ofrecen muchos textos al respecto. Comencemos con el Corán:

Los que creyeron en la verdad y se sometieron a ella, combaten en el sendero de Dios para que reine la justicia y el derecho; en cambio, los incrédulos son los que se obstinan, combaten en aras de la opresión y la depravación, y son, por lo tanto, los aliados de Satanás. (4: 76)

En los dos libros Sahih, Abu Musa Al Ashari recoge la siguiente historia:

Un hombre le dijo al Mensajero de Dios: ¿Qué es luchar en aras de Dios? Te pregunto porque algunos se meten en guerra por partidismo y llenos de rabia. El Mensajero levantó la cabeza y respondió: El que lucha para enaltecer la palabra de Dios lucha en aras de Dios.

Como es de suponer, el método de la lucha en aras de Dios ha sido claramente definido en el Corán y la Sunnah. La yihad es obligatoria siempre que haya injusticia. El Creador obliga a luchar siempre que las personas estén siendo gravemente privadas de la libertad o de escuchar el Mensaje de Dios. Así lo hizo el Profeta Muhammad, pues fue muy paciente y aguantó toda adversidad en la Meca sin tomar venganza, y se caracterizó por su benevolencia y amor hacia los demás.

Dios advirtió al Profeta en contra de utilizar cualquier medio de fuerza para intentar reformar la sociedad. No existe nada de verdad en las historias que afirman que el Profeta predicó su fe con la espada; muy al contrario, lo que hizo fue establecer los fundamentos de una paz verdadera. Cuando el Profeta combatió, no fue para forzar a los no creyentes a aceptar su fe, sino para poner fin a la persecución religiosa, para proteger los lugares de adoración de diferentes religiones y para conseguir la libertad de credo.

No obstante, los enemigos que tenían en la Meca persiguieron al Profeta y sus compañeros con cada vez mayor intensidad, y llegaron hasta el punto de planear la desaparición del Islam, por lo que se prepararon abiertamente para la guerra. Aun así, el Profeta no respondió y esperó una revelación divina al respecto.

 1.8.13.3            Procedimientos de guerra en el Islam

Incluso en estado de guerra es ilícito matar a mujeres, a niños, a enfermos, a ancianos y a inocentes. Si los combatientes del ejército enemigo emplazaran en primera línea niños y mujeres, la batalla cesaría de inmediato (de hecho, en una ocasión el Profeta mostró su desaprobación porque encontró muerta a una mujer en el campo de la batalla). Únicamente está permitido matar a los soldados enemigos, pues el Corán dice que:

Luchad en contra de los que se encuentran al frente… (2: 190)

Además, el Islam prohíbe descuartizar el cuerpo del enemigo y separar sus partes. En este sentido, Albaihaqui nos transmite que enviaron una cabeza a Abu Bakr pero que éste la rechazó, y cuando le dijeron que era una práctica habitual entre los persas y los bizantinos, Abu Bakr respondió que debían evitar esa práctica y que bastaba con mandar un escrito contando el resultado de la batalla[445].

La benevolencia propia del Islam ha hecho que no establezca reglas acerca de si los prisioneros de guerra deben ser puestos en libertad o se debe pedir un recate por ellos, sino que deja el asunto en manos del encargado (el emir) que hay en cada momento y lugar.

Otro de los procedimientos de guerra islámicos digno de mención es la obligación de dar protección a los soldados enemigos cuando alguno de los soldados musulmanes así lo exprese. De hecho, el Profeta Muhammad aceptó gustosamente que Um Hani diera protección a uno de los asociadores y dijo: «nosotros también protegemos a quien ella da protección».

En la época de Omar Ibn Aljat-Tab un esclavo quiso dar protección a un pueblo entero en Iraq. El líder del ejército musulmán, Abu Ubaidah escribió a Omar explicándole el caso, y éste contestó diciendo:

Cumplid tal promesa, puesto que Dios mencionó la importancia de las promesas. Dejad ese pueblo e id a otro lado[446].

Para terminar, retomamos lo dicho y concluimos que aunque el Profeta se vio agredido y perseguido constantemente en la Meca, fue paciente y no les devolvió la agresión. No obstante, cuando emigró a Medina, la intención de sus enemigos era hacer desaparecer el Islam, por lo que se impuso la necesidad de luchar contra ellos en defensa de la verdad y de la libertad de credo, y para establecer y garantizar la paz de una vez por todas. El Profeta Muhammad no hizo otra cosa que lo que ordena el Corán: El Islam tomó como base esta orientación coránica:

Se da permiso para combatir a quienes son combatidos, porque han sido perjudicados, y Dios tiene en verdad poder para ayudarles, a quienes fueron expulsados injustamente de sus hogares sólo por haber dicho: Nuestro Señor es Dios. Si Dios no hubiera permitido a los hombres defenderse ante las injusticias de los demás, ciertamente habrían sido destruidos monasterios e iglesias, sinagogas y mezquitas, en las que se conmemora frecuentemente el nombre de Dios. Pero Dios ayudará en verdad a quien Le ayude. Dios es ciertamente Fuerte, Poderoso. (22: 40-41)

 1.8.13.4            Ejemplos del comportamiento musulmán en la Yihad

El noble comportamiento de los musulmanes en la guerra hizo que abrazaran el Islam muchos soldados y líderes de los cruzados, como sucedió con el cabecilla de los germanos y muchos de los suyos en la Primera Cruzada.

Un monje cristiano decía que los soldados de bajo rango habían abrazado el Islam porque los musulmanes les habían dado pan, y algunos historiadores cristianos dijeron que la noche de la batalla de los Cuernos de Hattin seis de los líderes cristianos fueron endemoniados y por esa razón abrazaron el Islam y se pusieron del lado de los musulmanes en la batalla[447]. No obstante, lo cierto es que abandonaron el cristianismo sin coacción alguna, pues muchos de los que fueron a matar musulmanes en las cruzadas, quedaron fascinados por el comportamiento y valentía de personas como Saladino y abrazaron el Islam por decisión propia.

 1.8.14                    La posición del Islam frente al terrorismo

Acabamos de explicar la actitud y las normas del Islam acerca del combate, y que el Profeta Muhammad decía a sus compañeros que no mataran a mujeres, a niños, a ancianos, a monjes ni a los que se rendían, y que no destruyeran casas, cultivos ni árboles.

Esta actitud expone por sí sola que el Islam no tiene vinculación alguna con el terror ni con el miedo.

 1.8.14.1            La posición del Islam frente al terrorismo

En la época contemporánea el terrorismo está presente en los medios de comunicación como nunca antes lo había estado. Sin embargo significa cosas muy diferentes según quien lo interpreta, por lo que cualquier investigador se queda perplejo al querer definirlo, a modo de ejemplo indicaremos únicamente que en el ámbito del Derecho legal, un investigador que pretendía explicar qué es el terrorismo, lo acabó haciendo de ciento nueve maneras diferentes[448].

Según la enciclopedia americana y la enciclopedia árabe internacional, el terrorismo es la dominación por medio del terror, el control que se busca a partir de actos violentos cuyo fin es infundir miedo, y normalmente tiene fines políticos. Ahora bien, dado que en la época contemporánea el término ha sido injustamente vinculado al Islam, el Consejo de los Alfaquíes Musulmanes definió el terrorismo de la siguiente determinante manera:

Es la agresión practicada por individuos, grupos o estados injustamente en contra del hombre. Esta agresión puede estar vinculada a los bienes del hombre, a su vida, a su salud psíquica o a su honra. Incluye todo tipo de daño, miedo, amenaza y asesinatos injustos. Asimismo incluye sembrar el pánico, cortar caminos y rutas, y cualquier acción violenta.

Todo lo dicho son diferentes aspectos de la corrupción que Dios condena de la siguiente manera:

No corrompas en la tierra excediendo los límites de Dios. Es cierto que Dios no ama a los corruptores por sus malas obras. (28: 77)

El terrorismo es injusticia, y como tal está condenada en el Corán, pues dice:

Diles, Muhammad: Es cierto que mi Señor ha prohibido los actos reprobables, tal como el adulterio, secreto o público, la desobediencia en todas sus formas y la iniquidad. Os ha prohibido que asociéis a Él algo y que digáis sobre Él mentiras en lo referente a lo lícito y lo ilícito, o en otros asuntos. (7: 33)

Ahora bien, proteger los países musulmanes no es terrorismo. Defender el territorio es uno de los principios del Islam y gracias a ello, la nación musulmana es respetada. El Corán dice:

¡Musulmanes!, vosotros causáis más temor en los corazones de los hipócritas que Dios mismo. Eso es porque son gentes que no conocen la realidad de la fe. (59: 13)

¡Musulmanes!, aprestaos con cuantas armas y pertrechos tengáis para enfrentaros a vuestros enemigos, desde las guarniciones instaladas en las fortalezas, hasta las que están estacionadas en los confines de vuestros territorios, para atemorizar con ello a los enemigos de Dios y de vosotros. (8: 60)

A la luz de ello decimos que prepararse bien para proteger a la nación del Islam no es terrorismo. Y, a modo de colofón, diremos que el Islam prohíbe toda corrupción en la tierra.

Y si el temor y el recuerdo de Dios es el fundamento, un grupo de gente es el perdedor, dado que es distinto lo que ocultan en sus corazones de lo que manifiestan sus lenguas. Sus palabras tienen dulzura, te agradan, pero están amañadas por ellos para atraerse beneficios en esta vida mundana. Reafirman ante ti sus pretensiones diciendo que Dios es conocedor de la veracidad de sus corazones. La verdad es que ellos son tus enemigos más firmes, Profeta, y los más crueles. Si alguno de ellos accede a dirigir algo y adquiere poder, no trabajará por el bien y el progreso, sino para el mal y la ruina de los plantíos y las descendencias. A éste, Dios no lo ama, dado que Él no ama la corrupción. (2: 204-205)

 1.8.14.2             Refutación de la idea que vincula el Islam con el terrorismo

El terrorismo contradice el mensaje islámico, pues el Corán es la guía hacia el recto camino y hacia una moralidad basada en el amor, la compasión, la tolerancia y la misericordia:

¡Creyentes! ¡Entrad todos en la Paz (Islam) y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado. (2: 208)

Los valores del Corán hacen que el musulmán trate a todas las personas, musulmanas o no, con amabilidad y justicia, protegiendo al necesitado y al inocente, y evitando la propagación del mal. Este mal comprende todas las formas de anarquía y terror que impiden la seguridad, el bienestar y la paz; pues Dios dice: «Dios, no ama a los corruptores». (28: 77)

¿Qué hizo el Profeta a sus adversarios y enemigos? Los perdonó a todos. ¿Qué hicieron los musulmanes al vencer a Cosroes y al César? ¿Fueron traicioneros? ¿Acaso hicieron algo malo a las mujeres? ¿Acaso mataron a monjes, sembraron la corrupción en la tierra, destruyeron casas o cortaron árboles? Por supuesto que no. ¿Qué hizo Saladino al vencer al enemigo? Perdonó a su líder, le dio remedio a sus heridas y finalmente lo liberó.

Los musulmanes fueron nobles, tolerantes a lo largo de toda su historia.

¿Qué hizo occidente? ¿De dónde salieron Hitler, Mussolini, Lenin, Stalin y los criminales de Serbia? ¿De dónde salieron tantos otros que mataron a millones de personas y azotaron al mundo con grandes e injustos castigos? ¿Acaso no fueron europeos?

¿Quiénes son verdaderamente terroristas? ¿Quiénes fabricaron las bombas y destruyeron y destruyen la humanidad? ¿Quiénes son los que contaminan el aire y los ríos? ¿Quiénes son los que se encaminan por toda vía de corrupción y destrucción? ¿Quiénes son los que han inventado el compuesto que deja estériles a las mujeres? ¿Quiénes son los que roban la libertad y el dinero de los pueblos? ¿Quiénes son los que propagan el sida?

¿Acaso no es Occidente y todos los que están en su misma línea?

¿Quiénes son los que dan apoyo a las agresiones terroristas de los judíos? ¿De dónde surgió la inquisición y sus atrocidades? ¿Qué pasó en las cárceles de Abu Ghraib?

Este es el verdadero terrorismo y es la verdad al descubierto.

No queremos decir con ello que todos los no musulmanes sean iguales, pues también hay entre ellos personas justas hay que no tienen relación alguna con ningún tipo de agresión y tiranía.

De igual modo, hay unos pocos musulmanes que no actúan teniendo en consideración los nobles mandamientos del Islam, pero ello no significa que todos los musulmanes sean como este minúsculo grupo. Hay que descubrir la realidad del Islam y la sublimidad de Su Mensaje.

 1.9      OCTAVO CAPÍTULO. Pruebas que acreditan la existencia real del Islam

Este capítulo está dividido en los siguientes temas:

·       Primer tema. Los milagros del Corán y de la Sunnah.

·       Segundo tema. Clases de milagros y métodos para acreditar su veracidad.

·       Tercer tema. El Islam en los Libros anteriores

Este capítulo guarda relación con todos los capítulos anteriores, pues cada uno de ellos acredita la realidad, la veracidad y la autenticidad del Islam. Pero en este capítulo completaremos nuestra investigación hablando de los milagros que se mencionan en el Corán y la Sunnah, y de las referencias al Islam que aparecen en los Libros anteriores.

Que Dios nos ayude para llevar a cabo esta tarea.

 1.9.1  Primer tema. Los milagros del Corán y de la Sunnah

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       El hecho de que el Corán sea un milagro.

·       Aspectos sobre estos milagros.

·       Peculiaridades del estilo coránico que reflejan que es un milagro.

·       Milagros de la Sunnah relacionados con el vocabulario del Hadiz.

Los milagros son acciones que se salen de lo habitual realizadas por Dios mediante Sus enviados. La sabiduría de Dios ha colmado de milagros las vidas de Sus Enviados y Profetas, como pruebas para los creyentes (y desafíos para los incrédulos) que confirman Su profecía. Los milagros han hecho aparición bajo diferentes formas, como es: dar vida a los muertos (Jesús); convertir un báculo en una serpiente (Moisés); hacer salir una camella de una roca (con el Profeta Salih, la Paz con él); etc.

Estos milagros no son aleatorios, sino que se adaptan a cada época y lugar. Así pues, se sabe que los judíos de la época de Jesús estaban muy orgullosos de sus avanzados conocimientos en medicina; por esa razón, el Señor concedió a Jesús milagros como el de la resurrección, pues precisamente con ese tipo de milagros es como los judíos debían comprender que su poder provenía de una fuerza que estaba muy por encima del mundo natural.

Lo mismo decimos en relación con el Mensajero Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, pues fue enviado a personas muy diestras en el arte de habar con hermosura y elocuencia. Se sabe que antes de la época del Profeta Muhammad y durante su época, en el mercado de Ukaz se realizaba la mayor exhibición de poesía. Las composiciones ganadoras obtenían el privilegio de ser escritas en letras doradas y colgadas en el templo de la Kaabah, en la Meca. Por esa razón el milagro de Muhammad fue especialmente apreciado en su época, pues les trajo la mayor elocuencia posible, que es el Corán[449].

 1.9.2  El Corán es un milagro: la elocuencia del Corán

Dios reveló el Corán a la humanidad como guía hacia la verdad, y exhortó a la gente a aferrarse a él. Esa es la razón por la que, aunque no es un libro científico, ofrece muchos datos científicos de una manera tan extremadamente concisa y profunda que sólo la tecnología de los siglos XX y XXI ha permitido descubrir. No obstante, el mayor de los milagros que ofrece el Corán es su lenguaje y estilo. Así pues, su gran elocuencia, la sabiduría que encierra y sus múltiples atributos milagrosos constituyen una evidencia incontrastable de que es la Palabra de Dios:

¡Profeta!, diles, desafiándolos, que traigan algo semejante. Ciertamente que serían incapaces de hacerlo. Aunque los humanos y los genios se reunieran y coadyuvaran para producir algo semejante a este Corán, tanto en su forma como en su contenido, jamás podrían hacerlo, aunque se ayudasen mutuamente. (17: 88)

El desafío del Corán a la gente de la Meca era claro. Todo lo que debían hacer los oponentes del Profeta era inventar un solo capítulo como los que recitaban el Profeta y sus seguidores. Varios oradores y poetas de Quraish intentaron imitar el Corán; pero, por supuesto, fallaron. Al Shaij Rashid Rida dice lo siguiente sobre el Corán como milagro:

El Corán es un milagro en sí. Es un milagro en cuanto a su composición, su estilo, sus leyes y reglas. Es un milagro en su manera de guiar a la gente, en su modo de descubrir y disipar toda oscuridad del pasado y del futuro. (...) Muhammad, el Profeta que no sabía leer ni escribir, desafió a los árabes a través de los milagros del Corán. Contó a los árabes acerca de Dios y este desafío se ha extendido a todas las naciones posteriores[450].

El Corán tiene la habilidad de curar de las enfermedades de las pasiones debido a su sabiduría y buena exhortación, mediante la renuncia a las aspiraciones terrenales y mediante la búsqueda de la otra vida. Se basa en parábolas y narraciones que contienen lecciones para reflexionar.

Además el Corán elimina las enfermedades espirituales que corrompen nuestra voluntad y nos conducen hacia las malas acciones. De este modo el corazón sana y regresa a su naturaleza normal, al estado primigenio en que fue creado. Así, de la misma manera que un cuerpo se alimenta de lo que le ayuda a desarrollarse y fortalecerse, el corazón se alimenta de la fe y del Corán, que provee advertencias, consuelo, apoyo, alegría, felicidad y fortaleza para establecer su autoridad.

·

Volviendo al tema de la elocuencia, hemos de decir que por elocuencia entendemos el uso correcto de palabras y términos, la perfección del estilo y la exactitud de los significados. Las palabras que aparecen en el Corán cumplen cabalmente su función, son fáciles de pronunciar, bien recibidas por los oídos, llanas y cercanas al uso común y familiar.

Por lo que a la composición se refiere, sólo podemos decir que es perfecta, en ella cada palabra ocupa su lugar preciso y está excelentemente encadenada con las demás; al leer el Corán resulta imposible pensar que una palabra estaría mejor en otro lugar.

En cuanto a sus connotaciones y significados, el Corán es mágico, pues se caracteriza por elementos estilísticos de gran valor que ayudan a la rápida asimilación y comprensión del mensaje (metáforas, metonimias, etc.). En cuanto sus palabras alcanzan el oído se dirigen directamente al corazón (aunque ello también depende de la inteligencia y la capacidad de asimilación del oyente).

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Pasemos a continuación a analizar algunas de las características de la elocuencia del Corán:

1.                Claridad de sus vocablos. Cada uno de ellos se ajusta perfectamente al significado que se pretende que tenga en el seno del Corán.

2.                Perfección de la composición. Como hemos señalado anteriormente, es imposible decir al leer el Corán que una palabra estaría mejor en otro lugar.

3.                Transmite los significados y sentidos en su justa medida y con una exactitud magistral. Ello es debido al perfecto empleo de los ejemplos, las metáforas y los demás recursos estilísticos. Hay personas que gozan de gran elocuencia al pronunciar un discurso, pero a medida que este se va alargando se descubren ciertos fallos estilísticos. En el Corán, pese a su longitud no es posible encontrar una decadencia de este tipo. Dios dice:

Dios reveló el más hermoso de los relatos, un Libro perfecto en su elocuencia y significado; en él se repiten los consejos y leyes; al escucharlo las pieles y corazones se estremecen (…) (39: 23)

¿Acaso esos hipócritas no meditan en el Libro de Dios (El Corán) para saber sus obligaciones en obedecer a Dios y seguir tus instrucciones, y que este Libro emana de Dios, como se evidencia por la afinidad de sus sentidos, por sus sentencias y por la corroboración de los mismos? Porque si no fuese Dios su autor, se hallarían en él muchas contradicciones y grandes diferencias en sus prescripciones. (4: 82)

Una persona puede tener un estilo excelente en uno de los aspectos de la estilística, pero no en todos. El Corán, sin embargo, es excelente y perfecto en absolutamente todos los aspectos: exhortación, relatos, advertencia, etc.

4.                Cada tema es tratado acorde con su propósito y se aleja de la exageración. El Corán afronta cada tema en su justa medida. En ocasiones las personas pueden ser rebuscadas para hacer alarde de una falsa elocuencia. Por el contrario, el Corán se caracteriza por una elocuencia natural, que no tiene nada rebuscado, ni fórmulas arcaicas ni algo que sea incomprensible.

5.                Sus relatos pese a verse repetidos en más de una Sura son elocuentes. Cada vez que lees estos relatos en una o en otra Sura los encuentras perfectos.

 1.9.2.1                  Milagros coránicos cósmicos

Los milagros coránicos cósmicos hacen referencia a las aleyas del Corán que hablan de las leyes de Dios en el universo y al sistema establecido en el mismo, lo que hace meditar en torno al poder de Dios. Algunos investigadores dicen que las aleyas al respecto ascienden a novecientas. Este tipo de milagros requiere mucha precisión y cautela para no cargar al texto con más de lo que realmente dice. Dios afirma:

Pronto les mostraremos nuestras señales maravillosas en los Cielos y en la Tierra y en sus propios cuerpos hasta que se les evidencie que lo Nuestro es la pura verdad. ¿Acaso no basta que tu Dios sea testigo sobre todas las cosas? (41: 53)

Y dado que el noble propósito del Corán es guiar a la gente hacia el camino correcto, Dios dice:

Por cierto que este Corán aconseja, enseña y encamina a los humanos hacia el sendero más correcto y más seguro para lograr la verdadera felicidad en esta vida y anuncia el bien de Dios y de Su Enviado (B.D.P) a los creyentes benefactores que se someten a la verdad, los cuales obtendrán una magnífica recompensa el Día de la Resurrección. (17: 9)

Esta invitación coránica hacia el camino recto tiene muchas referencias, pues a veces dirige la atención hacia la naturaleza innata; otras veces, hacia las cosas perceptibles; otras veces, hacia el pensamiento crítico y las consecuencias que tuvieron las naciones anteriores; etc.

Las personas son diferentes entre sí, no poseen el mismo intelecto, el mismo grado social, etc., por ello, el Corán trató a cada grupo de acuerdo con su manera de ser y mantendrá este trato hasta el fin de los tiempos. El Corán dice:

Dios ya reiteró a los humanos, en este Corán que negaron, toda clase de ejemplos y evidencias, para amonestarles; pero exigieron otros milagros porque está en la naturaleza del hombre el querer discutir y discrepar; y cuando es incrédulo, discute sobre lo falso y lo vano. (18: 54)

Es normal que en el Corán haya aleyas que hablan del cosmos, de las leyes naturales, etc., pues hay personas dedicadas a este tipo de estudios que entienden las leyes y reglas cósmicas y deben conocer la postura del Corán frente a ellas. A este tipo de personas les es muy difícil comprender la estilística y la elocuencia del Corán, pues no tienen una sensibilidad artística y literaria muy desarrollada. No obstante, cuando aprecian que el Corán menciona muchos aspectos científicos y tecnológicos que sólo recientemente han sido descubiertos por el hombre, comprenden que verdaderamente el Corán es de Dios:

¡Profeta!, diles: El Corán fue revelado por Dios, Quien conoce los misterios de los Cielos y de la Tierra y los consignó en el Corán inimitable como prueba tangible de que es Su revelación, alabado sea. Dios es Indulgentísimo Misericordiosísimo, perdona a los rebeldes que se arrepienten y no les apresura el momento del castigo. (25: 6)

A pesar de que a lo largo de esta investigación hemos analizado mucha materia sobre el tema y creemos que no es necesario ofrecer más ejemplos, no podemos terminar este apartado sin indicar que quizá las aleyas más representativas con respecto a las leyes naturales sean las que giran en torno al ser humano, su creación, su naturaleza, el periodo en que es un feto dentro del vientre materno, etc. Asimismo son muy representativas las aleyas que tratan el tema de los Cielos y la Tierra, del sol y la luna, del día y de la noche, de las montañas y de los ríos, del viento, de las nubes, de las lluvias, del relámpago y del trueno, etc. Lo milagroso en todas estas aleyas es que describen unos detalles tan asombrosos que hasta una época relativamente moderna no han podido ser cabalmente comprendidos. Ello acredita lo milagroso que es el Texto Sagrado de Dios y hace que la humanidad entera quede rendida frente a todas estas realidades coránicas.

¿Puede todo ello ser obra de un hombre que no sabía leer ni escribir? ¿Puede ser obra de un hombre que vivió en un ambiente mayoritariamente analfabeto? Por supuesto que no, es obra de Dios:

Los incrédulos blasfemaron cuando dijeron que el Corán no es más que una impostura que Muhammad se inventó y atribuyó a Dios ayudado por otros hombres adeptos al Libro. Con ello, estos incrédulos profirieron un juicio inicuo y transgredieron la verdad, sosteniendo una falacia, sin prueba alguna, puesto que los adeptos al Libro poseían una lengua que no era el árabe y el Corán es árabe. Dijeron además, acerca del Corán, que son fábulas y mentiras que los pueblos precedentes compilaron en sus libros y que él les pidió recitárselas mañana y noche hasta aprenderlas para recitarlas él luego. ¡Profeta!, diles: El Corán fue revelado por Dios, Quien conoce los misterios de los Cielos y de la Tierra, que consignó en el Corán inimitable como prueba tangible de que es Su revelación, alabado sea. Dios es Indulgentísimo Misericordiosísimo, perdona a los rebeldes que se arrepienten y no les apresura el momento del castigo. (25: 4-6)

 1.9.2.2                  Milagros coránicos legislativos

Hablar de este tema es hablar de todo un sistema establecido en el universo que Dios creó a la perfección. Dignificó al hijo de Adán poniéndolo a la cabeza de la creación y le entregó una legislación que regula su vida en este mundo y su relación con el Creador, el Corán, de tal manera que el hombre siente sosiego y tranquilidad reales al amparo de esta loable legislación. Además, Dios legisló las consecuencias del quehacer humano en este mundo y las recompensas por las buenas acciones, garantizando así la bienaventuranza en la Otra Vida como resultado natural de la verdadera felicidad en este mundo terrenal:

¡Muhammad!, diles, reprobando sus imposturas atribuidas a Dios en lo lícito e ilícito: ¿Quién prohibió los adornos que Dios creó para sus siervos? ¿Y quién prohibió lo lícito? Diles: Estas mercedes son la gracia de Dios, para que las disfruten aquellos que han sido creyentes en la vida mundana, porque las recolectaron mediante el agradecimiento y la obediencia. La misericordia divina beneficia en esta vida también a los incrédulos y a los adversarios; pero será exclusiva de los creyentes el Día del Juicio Final. Detallamos, de este modo, las aleyas que encierran normas claras para la gente sensata que cree que sólo Dios tiene el poder de legislar lo que es lícito y lo que es ilícito. (7: 32)

El Corán posee todo lo que el hombre necesita en este mundo y trata de absolutamente todos los temas; gracias a ello poseemos un conjunto de sistemas loables y completos:

Hoy os he completado las prescripciones de vuestra religión y os he culminado el mensaje con mis mercedes y os he elegido el Islam por religión. (5: 3)

Al aplicar todo eso en nuestra vida seremos la mejor nación, pues:

¡Nación de Muhammad!, sois la mejor nación creada por Dios para beneficiar a la gente; siempre y cuando ordenéis el bien, vetéis los pecados y seáis buenos creyentes en Dios. (3: 110)

La parte legislativa del Corán es una gran prueba que acredita que el Sagrado Corán es de Dios. La historia de la humanidad da muestras de que no ha habido persona alguna o sistema legislativo (el Código de Hammurabi, el Comunismo, el Capitalismo, etc.) que hayan podido crear el sistema completo de relaciones internas y externas de un país. Muchos lo han intentado, pero han fracasado. A sus teorías les faltaba algo o, a veces, se alejaban de lo correcto, de tal modo que se producían revoluciones para acabar con el sistema impuesto por tal o cual persona. Hasta nuestros días seguimos presenciando eso dentro de los países que no siguen el Islam, la verdadera religión. Y ello se debe a que la capacidad de establecer un sistema de reglas completo para todo el universo, la creación, los individuos, etc., escapa a la naturaleza humana. Sería impensable que un sistema tan completo como es el que nos ofrece el Corán pudiera haber surgido de un hombre que no sabía leer ni escribir, ni tuvo acceso alguno a la cultura y la educación. Todos los principios, leyes y reglas del Sagrado Corán dicen que Muhammad fue un hombre veraz y que fue, y es, el Mensajero de Dios. Gracias al Corán se fundó el sistema más maravilloso, el Sistema Islámico, y Muhammad, la paz sea con él, fue la luz que Dios concedió a este mundo:

Él es quien tomó el cuidado de completar Su luz enviando a Muhammad con las pruebas y las evidencias de la verdadera religión, el Islam, para hacerla prevalecer sobre todas las demás religiones anteriores; aunque ello disguste a los idólatras, Dios hará prevalecer el Islam con toda seguridad. (9: 33)

Al examinar minuciosamente las leyes de Dios, nos damos cuenta de que éstas pretenden que el hombre vaya por el buen camino en un equilibrio perfecto entre las necesidades físicas, las espirituales y las mentales. Todo ello lleva al hombre a tener tranquilidad mental, a sentirse sosegado y satisfecho, y a lograr la felicidad en este mundo y en el Otro.

Hemos de concluir este apartado expresando el gran asombro que supone el hecho de que la parte de la humanidad que vive fuera del ámbito islámico, haya sido capaz de sobrevivir durante catorce siglos sin aprovechar los derechos concedidos por la legislación islámica a todos los seres humanos.

 1.9.2.3                  Milagros coránicos relacionados con lo desconocido (lo no visto)

Lo no visto o desconocido es todo lo que existió y sucedió en el pasado desde la creación de Adán, la paz sea con él, hasta la misión del propio Muhammad. Asimismo, son noticias desconocidas aquellas de las que Muhammad se enteró por medio de la revelación divina, como son, por ejemplo, las artimañas de los hipócritas y los judíos, y lo que sucederá en el futuro. Los milagros coránicos relacionados con lo desconocido incluyen, pues, lo desconocido en el pasado, en el presente y en el futuro.

Hablar de lo desconocido constituye milagro porque nos muestra que el Corán es la verdad. El hecho de que Muhammad, la paz sea con él, hablara con tanta confianza de sucesos pasados, presentes o futuros que desconocía, demuestra que ese conocimiento era revelación divina. El Corán dice:

Diles: No puedo beneficiarme ni perjudicarme, salvo con lo que Dios prescribe. Si yo conociera el misterio, como pretendéis, habría tomado de todos los bienes, por haber conocido sus causas, y me habría protegido del mal, evitando sus causas. No soy más que un amonestador del castigo y un anunciador de la recompensa para la gente que cree en la verdad y actúa según ella. (7: 188)

La revelación divina apoyaba a Muhammad en todo, como comprendieron tanto las gentes del Libro como los idólatras de la Meca, puesto que muchas veces vieron con sus propios ojos la veracidad de Muhammad al hablarles de ciertas manifestaciones cósmicas.

Lo desconocido en el presente constituye milagro para apoyar la misión del Profeta Muhammad, darle firmeza a él y a la nación musulmana.

Lo desconocido en el futuro constituye milagro porque fortalece la fe, invita a aferrase al Creador de los Cielos y la Tierra y muestra que las palabras del Profeta Muhammad eran fruto de la revelación divina.

Lo desconocido en el pasado constituye milagro porque da validez a la profecía de Muhammad, la paz sea con él. El hecho de que Muhammad hable acerca de las naciones anteriores sin haberlas conocido, muestra que él ha sido enviado por Dios y dice lo que el Corán dice:

No está dado a quien quiera fraguar este Corán, que por su desafío, sus preceptos y su manera de guiar hacia el bien, sólo puede ser una revelación de Dios, además de ser una dilucidación que asevera los preceptos verídicos revelados en los Libro divinos que lo precedieron, esclareciendo lo prescripto y afirmando las verdades y las leyes. Este Corán es el Libro indubitable revelado por Dios, milagroso, que nadie puede imitar. (10: 37)

Hay razones por las que sucedieron tales milagros en el pasado, de entre las que destacamos las siguientes:

1.                Dar tranquilidad al Mensajero de Dios, Muhammad, la paz sea con él. De esta manera el Señor le dice que es Mensajero como lo han sido otros en el pasado, y que la terquedad de la gente de la que es objeto también afectó a los Mensajeros anteriores. El Corán dice:

¡Profeta!, te narramos los diferentes relatos de los Enviados que te precedieron y cuáles fueron sus respectivas relaciones con sus pueblos, para confortar tu corazón y para que puedas cumplir con tu ardua misión; y con ello te habrá llegado la verdad que estás impulsando, como la impulsaron los Profetas precedentes: la Unicidad de Dios y el distanciamiento de todo lo que Le desagrada. Por cierto que hay en dichos relatos amonestaciones que benefician a los creyentes, afianzan su fe y apresuran a los predispuestos a aceptar la verdad. (11: 120)

2.                Educar a la nación musulmana. Los relatos que hay en las historias de los pueblos anteriores dan firmeza a la nación del Islam. Instruyen sobre la paciencia y la fe en Dios, la historia de Abraham por ejemplo con su hijo Ismael, la de Job, etc.

3.                Estimular a los musulmanes para que tengan sentimientos nobles. El Corán dice:

Ya te hemos narrado los relatos de algunos Profetas para afirmar tu corazón y para que seas guía de tu pueblo; por cierto que en estos relatos hay amonestaciones y advertencias para los sensatos que reflexionan y perciben la verdad coránica y no un discurso inventado o escritura tramada, sino la verdad revelada, afirmando la veracidad de los Libros Celestiales y la de los Profetas precedentes, además de dilucidar todo lo que atañe a la religión; guía hacia la senda recta y abre las puertas de la misericordia de Dios ante aquellos creyentes sinceros que tomaron al Corán como guía. (12: 111)

Estos incrédulos no prestaron atención alguna a la suerte de las naciones anteriores. ¡Cuántas ciudades fueron destruidas luego de haber negado la gracia de Dios y no haber creído en Él! Ahí están sus casas vacías, no sirven para habitar salvo para los viajeros que van de paso; por poco tiempo. No quedó heredero alguno de esas casas excepto Dios, glorificado sea. (28: 58)

4.                Destacar uno de los aspectos elocuentes del Sagrado Corán. Nos referimos a la estilística coránica en sí. El hecho de que el mismo relato se repita en más de un capítulo sin la más mínima contradicción, supone un estilo sin igual que no puede ser obra de ningún humano.

 1.9.3  Milagros relacionados con el vocabulario del Hadiz

La elocuencia del hadiz o de los hadices del Profeta Muhammad no llega al nivel del texto coránico, pues éste es de Dios mientras que aquel es de un ser humano, de Muhammad, la Paz sea con él. No obstante, los hadices son también elocuentísimos, y por eso muchos sabios hablaron de la elocuencia propia del Profeta del Islam. Alqadi Iyad dijo que el Profeta gozaba de una elocuencia propia, pronunciaba sus palabras con mucha facilidad y con una precisión enfática, y tenía el don de resumir sus palabras al hablar. Por su parte, Mustafa Sadiq Arrafi afirmaba que «sus palabras cautivaban el corazón» y que:

El lenguaje de Muhammad, la paz sea con él, era perfecto y sus composiciones también lo eran. Combinaba las palabras con las proporciones ideales, sus frases eran esplendorosas y establecía vínculos claros entre las palabras y sus significados. Era difícil encontrar en sus palabras una que sobrara y nunca colocaba un vocablo sin sentido o fuera de su lugar. Desde el punto de vista de la elocuencia, Muhammad equilibraba bien las oraciones, y todo era claro y visible, con buenas descripciones, todo el discurso estaba muy trabajado y lleno de recursos estilísticos. Ningún recurso estaba demás. La separación entre sus palabras era perfecta y la forma como combinaba la retórica pura con el lenguaje bien construido era excelente

El Profeta utilizaba muchos estilos dependiendo de la audiencia y de la situación. La madre de los creyentes Aishah dijo:

El lenguaje del Mensajero de Dios era perfecto, separaba entre las locuciones para ser comprendido fácilmente.

El lenguaje del Profeta era claro y elocuente, y se expresaba con extraordinaria lucidez. Su rostro sonreía, y sus palabras eran dulces. Nunca hablaba innecesariamente y en todo lo que decía había sabiduría y buen criterio. Se dirigía a todas las personas de una manera que pudieran comprenderlo. Era capaz de emplear un lenguaje mágico, un lenguaje propio de un hombre que ha recibido una revelación divina.

Fue un gran orador porque el conocimiento de la materia le venía de Dios y, por lo tanto, sabía emplear correctamente el lenguaje, con las palabras, la velocidad y el volumen que eran adecuados en cada momento.

 1.9.4  Segundo tema. Clases de milagros y métodos para acreditar su veracidad

En este tema analizaremos las siguientes secciones:

·       Clasificación de los milagros.

·       Verificación de los milagros.

·       Ejemplos de milagros.

 1.9.5  Clasificación de los milagros

Hay dos tipos de milagros, milagros perceptibles y milagros razonables, y tienen las siguientes características:

1. Milagros perceptibles. Se dividen en tres clases:

a.    Milagros con los que el Profeta Muhammad no tuvo nada que ver y que son obras de Dios por mano del Profeta.

b.    Milagros propios del Profeta, como por ejemplo el Sello profético que tenía entre sus hombros, etc.

c.     Milagros relacionados con sus cualidades y plenitud, como es la veracidad, la lealtad, la valentía, etc.

2. Milagros razonables. A continuación ofrecemos una lista de milagros razonables:

a.    Muhammad es de una tribu y un entorno sin relación con la lectura y la escritura, solamente viajó a Siria en dos oportunidades y no recibió ningún tipo de educación. Todo ello acredita que es Profeta de Dios.

b.    Hasta los cuarenta años Muhammad no habló de la Profecía, a pesar de que la juventud es una etapa fervorosa en la que la gente tiende a exagerar las cosas y a darse importancia.

c.     Muhammad soportó mucho en aras de Dios pero siempre se mantuvo en Su camino con mucha fe y certeza.

d.    Dios aceptó todo lo que Muhammad Le pidió en sus súplicas.

e.    Muhammad recibió el Gran Milagro, el Corán.

f.      Muhammad era muy elocuente.

g.     Muhammad fue mencionado en los Libros Celestiales anteriores al Corán.

h.    Muhammad habló sobre asuntos desconocidos del pasado, del presente y del futuro.

No obstante, hay quienes clasificaron los milagros de otro modo. Así, Ibn Taymiyah dividió los milagros según estuvieran vinculados al poder, al hacer y al influir en los demás en nueve tipos:

1-               Milagros del Mundo Superior, como la división de la luna, etc.

2-               Milagros del medioambiente, como los relacionados con la lluvia o la dispersión de las nubes.

3-               Milagros relacionados con animales, gente, genios, etc.

4-               Milagros relacionados con árboles y maderas.

5-               Milagros relacionados con el incremento del agua, la comida, etc., gracias a la bendición del Profeta.

6-               Milagros relacionados con piedras, montañas, etc. Como es el caso en que cuando estaban subiendo la montaña Uhud, ésta se movió y el Profeta le dijo: «Cálmate, Uhud, ahora tienes sobre ti a un Profeta, a un hombre fidedigno y a dos mártires», y la montaña se calmó.

7-               El hecho de que Dios enviara los ángeles a Su Profeta (Aleya 8: 9).

8-               El hecho de que Dios se encargara de los enemigos del Profeta y le diera protección frente a ellos.

9-               El hecho de que Dios respondiera a las súplicas del Profeta.

 1.9.6  Verificación de los milagros

Todos estos milagros fueron reales y hay seis maneras de verificarlos según dice Ibn Taymiyah, aunque él habla de tres tipos de Tawatur:

1.                El que es reportado por un gran número de personas diferentes que no podrían haberse puesto de acuerdo sobre una mentira.

2.                El que es atestiguado porque había muchas personas presentes cuando sucedió.

3.                El que es clasificado como milagro por los sabios.

 1.9.7  Ejemplos de milagros

El primer ejemplo de todos los milagros es el Corán, que no sufrirá tergiversación alguna hasta el fin del mundo. Dios dice:

Aquellos que negaron el honorable Corán cuando se lo enviamos sin haberlo meditado, tendrán un castigo inimaginable, por negarlo siendo que éste es un Libro sin igual, desafía a cualquier opositor, la falsedad no le alcanza de ninguna parte, ha sido revelado sucesivamente por un Dios Sabio y es merecedor de alabanzas. (41: 41-42)

No obstante hay otros milagros, como por ejemplo:

1.                El milagro de la fragmentación de la luna. Abdullah Ibn Mas`ud atestigua que el milagro de la fragmentación de la luna se produjo delante de una multitud que negaba la Profecía de Muhammad. Jabir Ibn Samura afirma lo siguiente:

Estábamos en Mina una noche y el Profeta fragmentó a la luna en dos con un movimiento de su dedo índice. Una mitad de la luna apareció detrás de la montaña y la otra delante de esta. El Profeta se dirigió hacia nosotros y nos dijo: Sed testigos.

El Corán se refiere a este milagro en las siguientes aleyas:

Se acerca el Día de la Resurrección y la luna se ha partido sin duda. Los incrédulos si viesen un gran milagro, se negarían a creer en él. Dirían: ¡Es hechicería continua! (54: 1-2)

Este milagro de la división de la luna fue presenciado por muchos testigos y transmitido a través de una cadena ininterrumpida de estudiosos confiables.

Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la Mezquita Sagrada [de la Meca] a la mezquita lejana [de Jerusalén] cuyos alrededores bendijimos, para mostrarle algunos de Nuestras señales. Él es Omnipotente, Omnividente. (17: 1)

¿Acaso vais a desmentir lo que vio? Sabed que ciertamente ya lo había visto [al Ángel Gabriel] en otro descenso, junto al loto que demarca el límite [de los siete cielos], donde se encuentra el jardín de la residencia eterna [el Paraíso]. [Cuando el Profeta Muhammad, la noche del viaje nocturno y la ascensión, estuvo allí] El loto fue cubierto, y su mirada no se desvió [de lo que debía mirar], ni tampoco se extralimitó. Y por cierto que contempló algunos de las más grandes señales de su Señor. (53: 12-18)

2.                El viaje nocturno y la ascensión a los Cielos. Unos meses antes de la emigración de la Meca a Medina, Dios transportó a Muhammad una noche desde la Gran Mezquita de la Meca, hasta la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén. Desde allí el Profeta ascendió a los cielos, sobrepasó los límites del universo físico y llegó a encontrarse con Dios. Cuando estuvo de regreso en la Meca, relató lo sucedido, dio testimonio de la Grandiosidad de Dios y pudo demostrar la veracidad de sus palabras.

3.                Incremento de la comida. En más de una ocasión en que la escasez de comida y agua afligía a los musulmanes, el Profeta bendijo la comida orando o tocándola para que todos los presentes pudieran comer hasta saciarse. Estos milagros son imposibles de negar, porque tuvieron lugar en presencia de un gran número de personas. Anas Ibn Malik, relata que Abu Talha, al ver al enviado de Dios con hambre, lo invitó a comer. El Mensajero, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, se presentó con un grupo de setenta u ochenta personas, pero Abu Talha solo tenía una rebanada de pan de centeno sobre la que su esposa, Umm Sulaym, untó mantequilla. El Mensajero rezó para que todos pudieran comer y el Señor se lo concedió, de hecho, como en la casa no había espacio suficiente para todos, tuvieron que comer del pan en grupos de diez, y todos se marcharon satisfechos.

4.                Milagros concernientes al agua. Los acompañantes del Mensajero se quedaron sin agua el día de Alhudaybiyah cuando se disponían a hacer las abluciones. El Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, les ordenó que trajeran un recipiente. Introdujo sus manos en él y el agua comenzó a correr por sus dedos como una fuente. Anas Ibn Malik relata este incidente en nombre de las 300 personas que lo presenciaron.

5.                Sanar al enfermo. Abdullah Ibn Atik se rompió una pierna y Muhammad, la paz sea con él, lo sanó simplemente pasando su mano sobre ella. Abdullah dijo que se sintió como si jamás le hubiera pasado nada. La persona que dio testimonio de este milagro era otro compañero, Al Bara Ibn Azib (registrado en el Sahih de Al-Bujari). El Profeta hizo algo similar con Ali Ibn Abi Talib, a quien le curó un ojo.

 1.9.8  Tercer Tema. El Islam en los Libros Sagrados anteriores

En este tema trataremos de las siguientes secciones:

·       La Gente del Libro que abrazó el Islam y su testimonio sobre la veracidad del Islam.

·       Lo que dicen los anteriores Libros Sagrados sobre el Profeta del Islam y su misión.

·       La Meca y la Kaabah en los Libros anteriores.

·       La nación musulmana en los Libros anteriores.

El Islam es, en sentido amplio, la sumisión de la humanidad a la voluntad de Dios, de manera que es el credo de todos los Profetas desde Noé hasta Jesús, la paz sea con ambos. Dios dice sobre Noé:

Por cierto que lo que te sucede con tu pueblo ya había acontecido con los Profetas que te precedieron. Recita a los hombres, ¡Mensajero!, lo que te es revelado por tu Señor en el Corán, sobre el Profeta de Dios, Noé, que cuando sintió el odio de su pueblo y su enemistad, les dijo: Pueblo mío, si mi permanencia entre vosotros, para transmitir el mensaje de Dios, os es insoportable, yo persisto en mi exhortación, encomendándome a Dios. Preparaos, pues, vosotros y vuestros ídolos, y no ocultéis vuestra enemistad hacia mí; luego manifestad todo el mal que me deseáis si creéis ser capaces de perjudicarme. Por cierto que Dios es mi Protector. Pero si permanecéis rechazando mi prédica, ello no me perjudica, porque no os demando ninguna retribución por ello, ni por lo que yo tema perder, porque mi retribución sólo incumbe a Dios, quien me ordenó ser sumiso en todo lo que me prescribió. (10: 71-72)

Sobre Abraham dice:

No rechaza integrar la comunidad de Abraham más que quien humilla su propia naturaleza y su propia razón. Dios ha elegido a Abraham en esta vida, y en la postrera será de los justos y virtuosos cercanos a Dios. Y respondió Abraham a la orden de su Señor cuando Dios le solicitó que fuera sumiso a Él, diciendo: Se someten al Señor del Universo todas las criaturas, los hombres, los genios y los ángeles. Y no se limitó Abraham a este testimonio, sino que recomendó a sus hijos su senda de salvación y buena guía, y lo imitó su nieto Jacob recomendando a sus hijos seguir tal tradición y les explicó que Dios había elegido para ellos la religión de la Unicidad (monoteísmo), y que Dios les exigió que no vivieran y murieran sino como musulmanes en esta religión (el Islam). (2: 130-132)

Dios dice sobre José lo siguiente:

Y en una ferviente plegaria a Dios, José Le expresó su agradecimiento por todas las mercedes con que le había agraciado, rogándole que le aumentase sus bondades, diciendo: ¡Señor mío! ¡Cuán grandes son las mercedes con que me agraciaste y cuán importantes son! Me agraciaste con el poder que te agradezco y me concediste el conocimiento de interpretar los sueños. Tú, Creador de los Cielos y de la Tierra, Tú eres el dueño de mi destino y mi protector durante mi vida y después de mi muerte. Haz que muera en la sumisión islámica y júntame con los que guiaste hacia el bien entre mis padres y Tus siervos virtuosos. (12: 101)

Dios dice sobre Balquis, la reina del Yemen, lo siguiente:

Se le dijo después de esto: Entra en el palacio de Salomón. Tenía un suelo de cristal bajo el que había agua y peces. Al ver sus piernas ella creyó que estaba caminando sobre agua. Salomón le indicó que era solamente un suelo de cristal. Le sorprendió aquel aspecto material. Se dio cuenta de que su poder no valía nada comparado con el reino de Salomón el Profeta: ¡Señor mío! Actué injustamente contra mí misma mediante mi incredulidad y por haberme ensoberbecido con mi reino. Me someto junto con Salomón a Dios, glorificado sea, Creador de los mundos, su Gobernador y Encargado de sus asuntos. (27: 44)

Dios dice sobre Moisés lo siguiente:

Moisés dijo a los creyentes, consolándoles y animándoles: ¡Pueblo mío!, realmente la fe llegó a vuestros corazones y sois leales a Dios; entonces no temáis a nadie aparte de a Él, y encomendaos a Él; contad con Él y tened la seguridad de que la victoria, al fin, será vuestra si permanecéis firmes en el Islam (la sumisión leal y voluntaria a Dios). (10: 84)

Dios dice sobre los Profetas de los hijos de Israel lo siguiente:

Por cierto que hemos revelado a Moisés la Torá que guía al camino de la verdad y la luz, con la que juzgan los Profetas que consagraron sus almas a su Señor, asimismo los exégetas que siguen el sendero de los Profetas, y los escribas a quienes estaban encomendadas la observancia y la custodia del Libro de Dios y que te testimonian que es el verdadero. No temáis, pues, a los hombres, temed sólo a Dios en vuestras sentencias. Temedme a Mí, Señor vuestro y del Universo; y no alteréis mis leyes, las cuales revelé por el insignificante precio de las cosas mundanas como la corrupción y la búsqueda de honores y prestigio. Pero quienes no juzgan conforme a las leyes que Dios ha revelado, despreciándolas, esos son los incrédulos. (5: 44)

Dios dice sobre Jesús lo siguiente:

Cuando Jesús (la paz esté sobre él) llegó a su gente, los incitó hacia el sendero recto, pero la mayoría lo rechazó. Cuando éste les preguntó: ¿Quién me auxiliará en esta verdad que estoy predicando?, le respondió el pequeño grupo que tenía fe en Dios y en él: Nosotros te ayudaremos y te auxiliaremos, porque nos llamas hacia Dios. ¡Testifica que somos fieles a Dios y que seguimos Su mandato! (2: 52)

El Islam es, pues, la religión de todos, de los primeros y de los últimos.

·

A lo largo de todo este estudio hemos hablado sobre el Islam tal y como le fue encargado transmitir a Muhammad, por esa razón en los puntos que siguen expondremos lo que las otras religiones a han dicho sobre el Islam través de sus Libros Sagrados. Hay muchas aleyas del Sagrado Corán que dan testimonio de que el Islam es mencionado en los Libros Sagrados anteriores:

Recuerda cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Hijos de Israel! En verdad soy un Mensajero de Dios para vosotros. Confirmando lo que me precede de la Torá y anunciando la Buena Nueva de un Mensajero después de mí llamado Ahmad. Pero, cuando les llegó el Mensajero anunciado con las señales evidentes, dijeron: Esto que nos has traído es, evidentemente, brujería. (61: 6)

Reservaré Mi misericordia particularmente a aquellos que siguen al Mensajero Muhammad que no sabe leer ni escribir, y cuyas marcas se hallan escritas en la Torá y el Evangelio. Su misión es ordenarles el bien que deben hacer y prohibirles el mal que deben evitar. Les indicará lo que es lícito y adecuado a la naturaleza humana y lo ilícito, comúnmente reprobado por la misma, como la ingestión de la sangre y el consumo de carroña, y los libera de las penosas cargas que les fueron impuestas. Aquellos que creyeron en su mensaje, lo sostuvieron, lo apoyaron y contribuyeron en su triunfo contra sus enemigos; los que siguieron el Corán que le fue revelado, cual luz que guía, estos serán los exitosos, pero los que no creyeron en él serán excluidos. (7: 157)

Muhammad, el Enviado de Dios, y sus compañeros que le acompañan son duros e inflexibles con los incrédulos, y clementes y amables entre ellos. Los ves inclinarse y prosternarse con frecuencia, buscando con ello la recompensa y la complacencia general de Dios. Su signo es una marca evidente en sus rostros a causa de sus frecuentes prosternaciones; así los describió magníficamente la Torá. Su descripción en el Evangelio es como una semilla que germina sacando sus primeros brotes de la tierra, estas luego se van reforzando y pasan de la delicada debilidad a la robustez; y la planta se yergue sobre sus raíces, asombrando al que la sembró. Dios hizo así a los creyentes para enfurecer a los incrédulos. Dios prometió a quien cree y realiza buenas obras una misericordia que borra todo pecado y una recompensa de grandeza inimaginable. (48: 29)

¡Profeta!, di a los que te desmienten y piden algo que corrobore tu misión: ¿Cuál es el testimonio fidedigno para creerlo? Y di: Ciertamente Dios es el Supremo testigo entre vosotros y yo sobre la veracidad de lo que os traigo; este Corán me fue revelado como prueba de mi veracidad para amonestaros con él, tanto a vosotros como a quienes tengan conocimiento de él; es la prueba irrefutable de la verdad absoluta, porque sois incapaces de traer algo que se le asemeje; y pregúntales: ¿Osaríais aseverar que existen otras divinidades copartícipes de Dios? Y diles: Yo no testimonio esto. Ciertamente el único digno de ser adorado es Dios, y no me considero responsable de los ídolos copartícipes que Le atribuís. Los adeptos de los Libros divinos, judíos y cristianos, conocen perfectamente, a través de estos Libros, a Muhammad y la veracidad de su misión, como conocen a sus propios hijos; pero los que perdieron sus almas no convalidan lo que saben, porque ellos no creen. (6: 19-20)

Y hemos visto, Muhammad, cómo inspeccionabas el cielo con la esperanza de que descendiera la Revelación, informándote del cambio de la Qibla de Jerusalén por la de la Kaabah, que tú amas por ser la Qibla de Abraham, el padre de los Profetas y el padre biológico de los primeros israelitas hijos de Isaac y de los árabes (hijos de Ismael); y la Qibla de la Kaabah, en la Meca, contiene la estancia de Abraham y es la Qibla única unificadora, aunque sea opuesta a la Qibla de los judíos. Respondemos a tus solicitudes: oriéntate en tus oraciones hacia la Mezquita Sagrada y vosotros, creyentes, orientaos a ella desde cualquier lugar donde os encontréis. La gente del Libro no acepta de vosotros que cambiéis la Qibla de Jerusalén, sabiendo ellos por sus propias Escrituras que vosotros sois la gente de la Kaabah y saben que la determinación de Dios dispone designar para cada religión una especial y que esto es la verdad proveniente de su Señor; pero desean suscitar la discordia entre vosotros y alentar en vosotros dudas sobre vuestra fe, pero Dios sabe lo que hacen y les juzgará por ello. La negativa de la gente del Libro y su oposición a que cambiéis de Qibla no se funda en una confusión posible de ser disipada por la razón de un claro argumento, sino que su negativa y oposición surgen de la obstinación y la soberbia, y si tú, Muhammad, les presentaras todas las razones definitorias posibles respecto a qué Qibla es la verdadera, no la aceptarían ni te seguirían en ella. Y si los judíos ambicionan que vuelvas a su Qibla (Jerusalén) y condicionan su ingreso y adopción del Islam a esto, sus esperanzas quedan frustradas pues tú, Profeta, no adoptarás su Qibla. Ellos mismos, los poseedores de la Escritura, se mantienen adheridos a una Qibla propia: ni los cristianos se orientan a la fe de los judíos, ni estos se orientan a la fe de los cristianos y cada uno de ellos cree que el otro carece de razón y verdad. Por lo tanto tú, Profeta, mantente firme en tu Qibla (la Kaabah), no aceptes sus pretensiones y cualquiera de los tuyos que acepte sus apasionadas pretensiones, después de haber sabido de su falsedad y de saber que vuestra posición es la verdadera, será considerado un opresor, sumido fuertemente en su influencia. Ambos grupos poseedores de las Escrituras saben con certeza que la orientación hacia la Qibla de la Kaabah es lo que corresponde en verdad y reconocen que tú, Muhammad, eres el Profeta descrito en sus Libros y designado con claras señas y particularidades, como la que menciona que cuando surjas te orientarás en tus oraciones hacia la Kaabah, y saben con certeza que eres el Profeta esperado y que tu Qibla es la Kaabah, con la misma certeza que reconocen a sus propios hijos con claridad y sin confusiones. Pero algunos de ellos ocultan esta verdad intencionadamente y de acuerdo con sus intereses y su fanatismo falaz con su credo y en protección de sus privilegios, y asimismo intentan desviaros de vuestras creencias. La verdad es la que te ha llegado del Altísimo Dios y no lo que utilizan engañosamente los poseedores de las anteriores Escrituras. Manteneos, musulmanes, en la certeza de lo revelado por Dios, y no seáis de quienes dudan y vacilan, pues la cuestión de la Qibla es parte de tal verdad revelada a la que debéis aferraros sin tener en cuenta a quienes se os oponen. (2: 144-147)

Así cuando llegó a ellos Nuestro Mensajero con el Corán, que es un Libro que proviene de Dios y que confirma lo que les revelamos en la Torá, lo rechazaron por obstinación y envidia, dado que se lo hacía conocer un Mensajero que no pertenecía a su pueblo israelita, a pesar de que cuando se enfrentaban con los idólatras en una polémica o combate, decían que Dios les daría la victoria con el envío del Sello de los Profetas, anunciado en su Libro con la descripción de sus señas particulares, que coinciden totalmente con las señas, rasgos y atributos de Muhammad (D.B.P.). ¡Que la maldición de Dios caiga sobre quienes, como ellos, son tozudamente obstinados, negadores y opuestos a la verdad! (2: 89)

¡Profeta!, di a esos incrédulos: Esta es la ley de Dios evidenciada por las radiantes aleyas. No me es permitido pedir otra ley; Dios, alabado sea, prescribió revelar este Libro para que sea una evidencia, en mi favor contra vosotros, ya que fuisteis incapaces de imitarlo, porque esclarece la verdad y la justicia. En verdad que los adeptos del Libro saben perfectamente que el Corán fue revelado por Dios y encierra la verdad, como fue anunciado en sus Libros. Pero a pesar de ello han tratado de ocultar esta verdad. No seas tú, Profeta, y tus seguidores, de los que dudan de la verdad después de haber sido evidenciada. (6: 114)

¿Cómo se obstinan en desmentir el Corán cuando tienen la prueba de la veracidad de Muhammad? ¡Los sabios del pueblo de Israel sabían del Corán, puesto que ha sido mencionado en sus Libros! (26: 197)

Los que son infieles y no se han sometido a la verdad dicen: ¡Profeta! No has sido enviado por Dios. Respóndeles: Me basta Dios como testigo entre vosotros y yo, porque Él conoce la verdad del Corán y su deslumbrante manera de dilucidar lo que la mente de los sensatos admite. (13: 43)

Y porque cuando escuchan lo que te fue revelado en el Corán se impresionan y sus ojos se inundan de lágrimas, porque reconocen, en ello, la verdad, entonces sus corazones se conmueven y sus lenguas se desatan con las alabanzas diciendo: ¡Señor nuestro! Creemos en Ti y en Tus Profetas, creemos en la verdad que les revelaste. Recibe, pues, nuestra devoción e intégranos en la comunidad de Muhammad como a cuyos integrantes consagraste como testimonio y evidencia para con los humanos en el Día del Juicio Final. (5: 83)

Advierte a los idólatras de la Meca amonestándolos: Elegid para vosotros lo que queráis; creáis en ello o no, poco importa; por cierto que los que recibieron el verdadero conocimiento y la verdadera facultad de percepción antes de su revelación, cuando se les recita caen prosternados, agradeciendo las mercedes de Dios. Y dicen: ¡Glorificado sea nuestro Señor que no faltará a la promesa de retribuir con las mercedes o el castigo; pues su promesa es infalible! (17: 107-108)

Los que recibieron la Torá y el Evangelio, antes de la revelación del Corán, creyeron en ellos y en la verdad que contenían acerca de Muhammad y su Libro. Son aquellos que creen en éste y su Libro. Y cuando se les lee el Corán dicen con rapidez declarando la fe: Creemos en él, es la verdad que proviene de nuestro Señor y nosotros conocemos a Muhammad y a su Libro antes de su revelación, ya nos hemos sometido antes de su lectura. Aquellos que creyeron en el Corán y en lo que fue revelado antes que él, tendrán una recompensa doble por haber sido pacientes, soportando el daño en el camino de la fe y eligiendo obrar bien. Ellos perdonan, con benevolencia, toda injusticia contra ellos y dan de lo que Dios les ha concedido. (28: 52-54)

Pero tú u otra persona dudáis acerca de lo que hemos revelado, consultad a quienes recibieron los libros divinos por intercesión de sus Profetas; encontrarás en ellos la tajante respuesta que confirma lo revelado; eso será prueba irrefutable de la veracidad. No hay pues lugar a dudas. Lo que te hemos revelado es la pura e indudable verdad. No seas como los que vacilan y se dejan embargar por las dudas. (10: 94)

Todas estas aleyas testifican que el Islam es la religión de Dios, y que los sabios de la gente del Libro son conscientes de que el Profeta Muhammad vino a este mundo con la misión de completar la tarea de sus hermanos enviados antes que él. Saben mucho a cerca del Islam, pero la mayoría lo niega.

 1.9.9  Testimonios de sabios cristianos y judíos que abrazaron el Islam

El Islam fue aceptado por un sinnúmero de personas a lo largo y ancho de la Tierra, entre los que había personas muy distintas: jefes y subordinados, sabios e ignorantes, hombres y mujeres, etc.

Algunos de ellos fueron judíos y cristianos que ocupaban puestos muy altos en las jerarquías de sus respectivas iglesias, pero cuando abrazaron el Islam, se dieron cuenta de que habían vivido en el descarrío total, y agradecieron a Dios que les hubiera hecho la merced divina de iluminarlos en la senda correcta. Atestiguan que el Islam es una religión divina y la última de todas, y lo demuestran recurriendo a lo que sus propios Libros sagrados dicen del Islam y de la profecía de Muhammad. Para estas personas son muy adecuadas las siguientes palabras del Profeta:

La gente se parece a los metales valiosos. Los que fueron honrados y valorados antes del Islam, seguirán siéndolo dentro del Islam[451].

Entre los sabios judíos y cristianos que abrazaron el Islam, mencionaremos los siguientes:

1.                Abdullah Ibn Salam. Era judío y uno de los hombres más importantes de Medina. Fue uno de los primeros en abrazar el Islam, lo que constituye una fuerte prueba que desafía a todos los judíos hasta el día de la Resurrección.

2.                Negus, rey de Abisinia. Era uno de los más grandes dentro del cristianismo y era rey. Abrazó el Islam tras la emigración de algunos compañeros del Profeta a Abisinia.

3.                Ali Ibn Raban Attabari. Era un cristiano conocedor de la filosofía y la medicina y abrazó el Islam durante el mandato de Abi Yaafar Al Mansur. Escribió sobre la invitación de los no musulmanes al Islam en su célebre libro Ad-Din Wa Ad-Dawlah.

4.                Ibn Yahya Al MaghribI Al Muhtadi. Era un sabio dedicado a la medicina que antes de ser musulmán había sido judío. Murió el año 570 de la era musulmana y escribió el libro titulado Ifham Al Yahud.

5.                Lord Hadly Al Faruq. Abrazó el Islam en 1913 y escribió el libro Rayul Mina Algharb Yataniq Al Islam.

6.                Naser Addin Al Faransi. Gran pintor que, antes de abrazar el Islam, había sido cristiano. Se hizo musulmán el 1927 y escribió el libro Ashiah Jasah Bi Nur Al Islam. Murió el año 1929.

7.                Abdul Ahad Dawud. Su nombre antes de ser musulmán era David Benjamin Keldani y era profesor en teología cristiana. Escribió un libro titulado Al Inyil Wassalib Wa Muhammad Fil Kitab Al Muqaddas.

8.                El Sacerdote Ibrahim Jalil. Se desempeñaba como Sacerdote en Asyut (Egipto), donde se esforzaba en la actividad misionera. Se hizo musulmán el 1959 y escribió muchos libros, entre los que destacamos: Muhammad Fitawrh Wal Inyil Wal Quran, Almustashriquna Wal Mubashi-Shiruna Fil Alam Al IslamI, Muhadarat Fi Muqaranat Al Adyan, Al Masih Fit-Tawrah Wal Inyil Wal Quran, etc.

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Hubo muchas más personas que abrazaron el Islam, pero lo más llamativo es que no era gente común, sino que eran personas inteligentes que destacaban por sus capacidades, incluso líderes. Quizá su islamización impidió que sus respectivas sociedades les concedieren el rango social que les correspondía. Quizá incluso corrieron el riesgo de ser asesinados. Pero a pesar de todo ello, no soportaban continuar con sus credos anteriores al Islam, ni seguir engañándose después de haber conocido la verdad y la religión verdadera. Se hicieron musulmanes soportando, con ello, el daño físico y psíquico, e invitaron a los demás no musulmanes a unirse a ellos en el Islam, cumpliendo así con parte del deber islámico.

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Dentro de este bendito grupo humano que abrazó el Islam encontramos la figura del Shaij Ziyadah Bin Yahya Annasb Ar-Rasi. Era un erudito cristiano natural de Rais Al Ayn, en la actual Siria, que vivió en el siglo XI y se convirtió al Islam tras contemplar su verdad. Sabemos que escribió un libro titulado Al Aywibah Al Yaliyah Fi Dahd Addaawat Annasraniyah, aunque no se imprimió y solo nos ha llegado un resumen realizado por el Shaij Muhammad Bin Abdurrahman At-Tibi Ad-Damashqui. Pero sí que ha llegado a nuestras manos su libro Al Bahz As-Sarih Fi Ayuma Huwa Ad-Din As-Sahih, que fue imprimido gracias a la laborosa tarea del Dr. Suud Bin Abdel Azia Al Jalaf, y en cuyo prólogo el Shaij Ziyadah dice que:

El siervo que anhela la complacencia divina, Shaij Ziyadah, (…) que fue honrado con abrazar la religión de Muhammad (…) no había dedicado tiempo a examinar cuál es la religión verdadera (…) por ello, me he esforzado para saberlo y deseo dejar constancia de ello a los que gozan de buen juicio (…)

El hombre tenía dudas sobre la religión cristiana y por eso comenzó a analizar el Islam, a hacer analogías y comparaciones hasta que comprendió que el Islam era la verdad. Entonces comenzó a redactar lo que le había hecho dudar de la falsedad del cristianismo y de la verdad del Islam. Y su obra fue una invitación para que los cristianos abrazaran el Islam.

Era un erudito que poseía todo el saber de los hombres de religión. Tenía información de primera mano acerca del cristianismo, por lo que sus argumentos acerca del Antiguo y del Nuevo Testamento son diversos, profundos y convincentes. Manejaba a la perfección el griego, el hebreo y el sirio, y hacía comparaciones entre las versiones y traducciones de ambos textos tanto en árabe, como en hebreo y sirio. Traducía todas estas lenguas al árabe fijándose en la gramática de cada lengua, corrigiendo y optando por unas versiones sobre otras.

El autor de Al Bahz As-Sarih Fi Ayuma Huwa Ad-Din As-Sahih utilizó el método inductivo para la elaboración de su obra. Todos los capítulos de su libro intentaban destacar asuntos primordiales sobre la veracidad de la profecía del Mensajero Muhammad, la paz sea con él. Los capítulos incluían lo siguiente:

1.                Primer capítulo. Negación de la divinidad del Mesías, la paz sea con él, y confirmación de su profecía. El Shaij Ziyadah afirmó que el Mesías era solamente un Profeta como lo fueron otros antes que él.

2.                Segundo capítulo. Negación de los argumentos que los cristianos utilizaban como prueba de la divinidad del Mesías. Dijo que el hecho de realizar milagros no constituye prueba alguna de la divinidad de las personas, y que los Profetas anteriores también habían hecho milagros (con el permiso de Dios), incluso mayores que los de Jesús.

3.                Tercer capítulo. Refutación de las falsas acusaciones de los cristianos sobre el Profeta Muhammad.

4.                Cuarto capítulo. Pruebas de la Torá y del Evangelio sobre la Profecía de Muhammad.

5.                Quinto capítulo. Pruebas que acreditan que tanto la Torá como el Evangelio han sido tergiversados.

6.                Conclusión. Resumen de los resultados de su investigación.

Para la composición de esta obra empleó fuentes tan variadas como el Sagrado Corán, Asisirah Al Halbiyah y Dalail Al Jayrat. Pero también empleó fuentes cristianas como el Antiguo y el Nuevo Testamento, al historiador judío Tarij Busius y a otros autores. Asimismo, incluyó diccionarios y libros en griego y hebreo.

 1.9.10                     El Profeta del Islam en los Libros Sagrados anteriores

Los Libros Sagrados anteriores al Islam ofrecen incalculables testimonios sobre la aparición del Islam y del Profeta Muhammad, lo que constituye por sí mismo prueba de la Profecía de Muhammad, la paz sea con él. Esa es una de las razones por las que Shaij Al Islam Ibn Taimiyah dice que:

Los argumentos de la profecía del Mesías y de Muhammad son sólidos. Nadie puede refutarlos. La conjetura no vale nada al respecto. Sabed que el nombre de Muhammad estaba escrito en esos Libros y es nombrado por lengua de los Profetas anteriores.

Al-Bujari en su Sahih según Ata Ibn Yasar dijo:

Me encontré con Abdullah Ibn Amru Ibn Al As, que Dios esté complacido con ambos, y le dije: Háblame de la descripción del Mensajero de Dios en la Torá. Él respondió: es igual que en el Corán y citó: ¡Profeta!, te hemos enviado a la gente como portador del mensaje del Islam, para ser testigo de la verdad, para anunciar las buenas nuevas a los creyentes y para advertir a los incrédulos (33: 45). Tú eres Mi siervo y Mensajero, te llamo Mutawakkil (el leal).No tienes malos modales, no eres rudo ni alzas la voz. No le pagas al mal con el mal; en cambio perdonas y disculpas. No tomaré tu alma hasta que hayas guiado a las Naciones y éstas digan: No hay otro dios verdadero y merecedor de adoración que Dios. Hasta que ellos vean claramente la verdad.

Al respecto Shaij Al Islam Ibn Taimiyah confirma lo dicho aclarando que el Profeta Muhammad está descrito también de esta manera:

Yo haré que se levante sobre sus hermanos un Profeta, lo mismo que hice con Moisés a quien le revelé la Biblia (...)

Por su parte, el Shaij Ziyadah en su libro Al Bahz As-Sarih Fi Ayuma Huwa Ad-Din As-Sahih, habló de once testimonios en los que se menciona la misión profética de Muhammad, e hizo una detallada explicación al respecto.

A continuación, mostraremos algunos de las múltiples menciones al Profeta Muhammad que hay en los Libros Sagrados anteriores al Islam:

1.                En el capítulo 1: 10 de Isaías:

Levántate y brilla, que ha llegado tu luz y la Gloria de Yahve ha amanecido sobre ti. Mientras las tinieblas cubrían la tierra y los pueblos estaban en la noche, sobre ti se levantó Yahve, y sobre ti apareció Su Gloria. Los pueblos se dirigen hacia tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos a tu alrededor y contempla: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos y tus hijas son traídas en brazos. Tú entonces, al verlo, te pondrás radiante, palpitará tu corazón con mucha emoción; te traerán tesoros del otro lado del mar y llegarán a ti las riquezas de las naciones. Te inundará una multitud de camellos: llegarán los de Madian y Efa. Los de Saba vendrán todos trayendo oro e incienso, y proclamando las alabanzas de Yahve. Todos los rebaños de Cedar se reunirán junto a ti, y los carneros de Nebayot serán tuyos para ser ofrecidos en mi altar, pues quiero dar esplendor al templo de Mi Gloria.

Estos anuncios se asemejan a lo que dijo Abdullah Ibn Amru Ibn Al As. Por su parte, Shaij Al Islam Ibn Taimiyah dijo:

Son características propias del Profeta Muhammad y su nación musulmana, y es uno de los más distinguidos testimonios.

En el Deuteronomio se menciona la zona del Sinaí, el Monte Sinaí, las montañas de la Meca, etc. Se mencionan además las misiones de Moisés, de Jesús y de Muhammad, como se observa a continuación:

El Señor vino del Sinaí, brilló para ellos desde Seír; resplandeció desde el monte Farán. (Deuteronomio, 33: 2)

El Sinaí es el lugar donde el Profeta Moisés habló con Dios y recibió la Torá. Seír es el lugar de Palestina donde el Profeta Jesús recibió la Revelación Divina. Farán es el punto en el que Dios se manifestó a la humanidad por última vez a través de Su Revelación al Profeta Muhammad. Shaij Al Islam Ibn Taimiyah dijo:

Cuando la Biblia habla de la llegada de Dios desde el monte Sinaí, quiere decir que Dios reveló la Torá a Moisés en ese lugar.

Cuando se mencionan las montañas de Farán se refieren a la Meca. Tanto los musulmanes como los adeptos del Libro así lo confirman.

2.                Simón el Profeta de Dios dijo:

Dios vino de Timan, Al Quduus (el Santo) de la Montaña Farán. La luz procedente de Él inundó el cielo y la tierra, todo lo glorificó, el resplandor de Su mano brillaba…

Al respecto Shaij Al Islam Ibn Taimiyah comentó diciendo:

Son anuncios relacionados con el envío de Muhammad que apareció en la Meca y tanto los Cielos como la Tierra de llenaron de alabanzas al Señor, alabanzas procedentes de la nación de Muhammad.

3.                El Profeta Daniel habla de lo mismo y dice que la luz apareció sobre la Montaña de Farán.

4.                David, en los Salmos dice:

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres, la gracia se derramó sobre tus labios. Por lo tanto Dios te ha bendecido para siempre. Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad. Sé prospero en tu gloria, cabalga sobre la palabra de la verdad, de la humildad y de la justicia. Y tu diestra te enseñará cosas terribles. Tus flechas son agudas, con ellas caerán pueblos a tus pies, penetrarán en el corazón de los enemigos del rey. Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad, por eso a ti más que a tus compañeros te ungió Dios, tu Dios, con el óleo de alegría. (Salmos, 45: 2-7)

Shaij Al Islam Ibn Taimiyah relacionó este fragmento con unas palabras que dijo el Profeta Muhammad en uno de sus hadices: «He sido ayudado por el terror (que sobrecoge a mis enemigos) a un mes de distancia». Todo ello es propio del Profeta del Islam.

David, la paz sea con él, en los Salmos dio anunció la llegada de Muhammad de la siguiente manera:

Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo. Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes, los reyes de Saba y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán ante él, todas las naciones le servirán. Porque él librará al necesitado que clame y al afligido que no tenga quien le socorra. Tendrá misericordia del necesitado y del menesteroso, salvará la vida de los pobres y redimirá sus almas de engaño y de violencia, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. Y se orará por él continuamente, todo el día se le bendecirá. Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes, su fruto hará ruido como el incienso del Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Permanecerá para siempre su nombre y se perpetuará mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones, lo llamarán bienaventurado. Que su nombre sea bendito y glorioso para siempre, y que toda la tierra esté llena de su gloria. (Salmos, 72: 8-19)

Shaij Al Islam Ibn Taimiyah comentó en torno a la cita anterior que «Todos estos atributos describen al Profeta Muhammad». En efecto, todos los atributos mencionados en estos versículos caracterizaron al Profeta quien dijo:

Dios me hizo ver toda la tierra, oriente y occidente, mi comunidad conquistará toda la Tierra después de mí.

5.                El Profeta Daniel mencionó el nombre de Muhammad.

6.                Isaías llamó a Muhammad «mi Mensajero» en el versículo 19; mientras que en el versículo 1 habló del Sello profético de Muhammad de la siguiente manera:

He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará la ley a las naciones.

Sin duda todos los Profetas eran siervos, mensajeros y elegidos de Dios. Pero ningún Profeta es tan universalmente conocido por estos títulos específicos como Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Por esa razón en árabe se le denomina Abduhu Wa Rasuluhu, es decir Su siervo y Su Mensajero Elegido.

7.                En Deuteronomio 18, Moisés afirmó que Dios le había dicho lo siguiente:

Profeta les alzaré de entre sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les transmitirá todo lo que yo le mande. Pero a todo el que no le oiga repetir las palabras que él diga en mi nombre, yo le pediré cuentas.

El Shaij Ziyadah dice que el Profeta Muhammad ha de ser mandado por Dios y que reúne las siguientes características:

Él será como Moisés, surgirá de los hermanos de los israelitas, es decir, de los ismaelitas y Dios pondrá Sus Palabras en boca de este Profeta y éste declarará lo que Dios le ordene.

8.                En la Biblia según San Juan, Jesús habla del Paráclito o confortador que será enviado por el Padre después de él, y que enseñará nuevas cosas sobre las que Jesús no instruyó porque sus contemporáneos no hubieran podido soportarlas y asimilarlas. El Shaij Ziyadah dice que Jesús se refiere al Profeta Muhammad y así lo acredita el propio Corán:

Di: gente, soy Mensajero de Dios para todos vosotros. (7: 158)

Dios envió a Su Mensajero Muhammad con el Corán como guía para la humanidad y con el Islam como la verdadera religión; para elevarlo sobre todas las religiones, aunque lo detesten los rebeldes. (61: 9)

9.                En Isaías, la paz sea con él, está presente la figura de Muhammad:

Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente. No habrá entre ellos quien esté cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias. Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecerán de pedernal, y las ruedas de sus carros un torbellino. Rugirá como un león joven, crujirá los dientes y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad y nadie se la quitará. (Capítulo, 5: 26-30)

EL Shaij Ziyadah dice que todas estas cualidades son propias del Profeta Muhammad, pues Él es quien dirige las naciones y las saca de las tinieblas a la luz. Dice que «ninguno se dormirá, ni le tomará sueño» porque el Profeta rezaba por la noche, tal como confirma el Corán (73: 1-4). Habla asimismo de los caballos que también menciona el Corán (100: 1-3). Etc.

Aquí hemos tratado someramente el tema de la presencia de los anuncios relacionados con el Profeta Muhammad en las Escrituras anteriores.

 1.9.11                    La Meca y la Kaabah en los Libros Sagrados anteriores

Tanto la Meca como la Kaabah fueron mencionadas en las Escrituras anteriores de la Gente del Libro acreditando que el Profeta Muhammad, la paz sea con él, fue enviado desde la Meca para invitar a la gente a venerar la Kaabah y a hacer la peregrinación hacia ella. Las Escrituras anteriores al Corán describen la Meca y la Kaabah con las siguientes características:

1.                Se refieren a ella como Urshalim Al Yadidah, que significa la que salva en la época del Salvador que vendrá.

2.                Ismael vivió en las Montañas de Farán junto a su madre, y de allí surgió el agua.

3.                La Meca era la ciudad que Abraham amaba.

4.                Los habitantes de la Meca son descendientes de Ismael.

5.                La Meca es la patria del veraz y leal que dirige a la gente.

6.                La Meca no tiene templo.

7.                El Templo de Salomón, con toda su majestuosidad y esplendor es insignificante frente a la Kaabah.

8.                La Kaabah tiene forma cúbica.

9.                Dentro de la Kaabah hay una piedra Sagrada.

10.          La Kaabah se adorna cual novia.

11.          La Kaabah es respetada y si alguien se acerca a ella con malas intenciones se llena de miedo.

12.          Cerca de la Kaabah surge una fuente de agua curativa, el Zamzam.

13.          Las puertas de la Kaabah nunca se cierran, ni de día ni de noche.

14.          Todo el mundo se inclina cerca de la Kaabah.

15.          Nada impuro entra en la Kaabah.

16.          Hay una vía llamada Vía Sagrada y ningún impuro camina por ella.

17.          La mayoría de sus moradores son de los habitantes del Quds.

18.          La Kaabah se llenará por la multitud de sus habitantes y predicadores

19.          La gente se reunirá en torno a la Kaabah y la visitará desde muy lejos.

20.          Los reyes se prosternarán frente a la Kaabah y besarán su tierra.

21.          Todo el mundo es igual cerca de la Casa.

22.          El nombre de Dios es visible en la frente de cuantos acuden a la Kaabah.

23.          Nadie orina ni defeca cerca de la Kaabah.

24.          Los hombres se presentan frente a la Kaabah con la cabeza descubierta, pero las mujeres no. Los hombres hacen Ihram y se cortan el cabello.

25.          Cuando todo perezca esta tierra seguirá siendo bendecida por Dios.

26.          La riqueza del mar y de las naciones será para esta tierra.

27.          Esta tierra se llenará de camellos y ovinos procedentes de Oriente y Occidente.

28.          En esta tierra hay una montaña bendita donde la gente adora a Dios, el Arafat.

Son algunas características de la Meca y la Kaabah que aparecen en las Escrituras anteriores al Corán de una manera tan clara como la luz del día. Los exegetas de la Biblia y la Torá quedaron perplejos frente a todo ello, pero no quisieron reconocer la verdad y comenzaron a dar interpretaciones erróneas, diciendo cosas como que estas menciones no hacían referencia a la Meca, sino a una ciudad que está en los Cielos, etc. Dios les dijo:

¡Gente del Libro! ¿Por qué mezcláis la verdad, que predicaron los Profetas y revelaron las Escrituras, con engañosos alegatos y falsas interpretaciones? ¿Por qué no divulgáis la verdad, de forma sincera y clara, lejos de toda confusión? Sabéis bien que el castigo de Dios a lo que hacéis será terrible. (3: 71)

Por indicar sólo una de las personas de la Gente del Libro que mencionan la Meca y la Kaabah, revisaremos algunas de las palabras de Isaías, la paz sea con él, quien dijo:

Alégrate, alza la vista. A ti han de llegar todos los tesoros del mar. Vendrán peregrinos (…) Tu tierra se quedará pequeña ante tantas mercedes y gracias (…)

Tus hijos vendrán a ti en tropel y muy rápidamente, saldrá de ti toda persona que quiera sembrar el terror (…) alza la vista (…) vendrán a ti, se reunirán en torno a ti (…) engalánate cual novia (…)

Shaij Al Islam Ibn Taimiyah explica que estas citas expresan características de la Meca y de la Kaabah respectivamente. Pero Isaías, la paz sea con él, dijo también que:

Tanto el lobo como el cordero estarán juntos saltando en ella.

Con respecto a ello Shaij Al Islam Ibn Taimiyah e ibn Al Qayyim explican que Isaías se refiere a la seguridad propia de la Meca, algo que también confirma el Corán:

Los que no creen en Dios y en Sus Mensajeros y los que han tomado por costumbre apartar a la gente del Islam y prohibir a los creyentes ingresar en la Sagrada Mezquita de la Meca (la cual Dios constituyó como santuario de seguridad para todas las gentes, tanto el que habita en la ciudad, como el que la transita), a esos Dios los castigará con fuerte tormento. También quienes se desvíen de la verdad y cometan cualquier opresión en el santuario, sufrirán un doloroso castigo. (22: 25)

¿Acaso a los incrédulos de la Meca les alcanzó la ceguera y no pudieron ver las mercedes de Dios? ¿Acaso no ven que hemos protegido su país del robo y de otras cosas? Lo hicimos sagrado, su gente es respetada, y no habrá matanza alguna en él, mientras que la gente alrededor de ellos son maltratados (...) ¿Por qué no creen entonces? (29: 67)

¡Por el hábito de Quraish! su hábito de enviar caravanas durante el invierno y el verano. Que dediquen una sincera devoción al Señor de este Templo de la Kaabah, que les permite esos dos traslados. Quien les asegura el sustento, estando ellos sin embargo en un valle árido, y les da seguridad contra el temor, a pesar de que la gente se congrega a su alrededor. (106: 1-4)

 1.9.12                    La nación musulmana en los Libros Sagrados anteriores

En los Libros anteriores al Islam, se describe la nación musulmana y se dice que es la elegida. Ya hemos visto algo de ello, pero aquí expondremos un poco más al respecto:

1.                David, la paz sea con él, en sus Salmos dijo:

Que la tierra de Farán se vuelva verdor (…) que la gente alabe a Dios dentro de las cuevas (…) que alcen las voces desde lo más alto de las montañas (…)

Alabad a Dios y que Dios se alegre por la llegada de Su elegido (…) que va a ser victorioso (…) habrá gente alabando a Dios (…)

Shaij Al Islam Ibn Taimiyah explica que la primera de las citas expresa características de los árabes descendientes del Profeta Ismael, mientras que la segunda expresa características de Muhammad y su nación; nación que alaba a Dios en las oraciones, en las fiestas religiosas, en la peregrinación, etc.

2.                Daniel, la paz sea con él, dijo:

El Cielo se ha iluminado de la luz de Muhammad y la tierra, de alabanzas.

Shaij Al Islam Ibn Taimiyah aclara que se refiere a las alabazas diarias que los musulmanes hacen a Dios, al Ruku y al Suyud, y a todo acto de adoración musulmana.

3.                Isaías, la paz sea con él, habló de la bondad de la nación musulmana, habló también del Monte Farán que se llena de alabanzas y glorificaciones.

4.                Ezequiel, la paz sea con él, amenazó a los judíos y describió la nación de Muhammad:

Dios le dará victoria sobre vosotros, enviará un Profeta, revelará un Libro y se apoderarán de vosotros. Os vencerán (…)

Todos estos sólidos argumentos dan testimonio vivo de Muhammad y de su nación musulmana y aparecen en los Libros de la Gente del Libro.

 1.10 Conclusiones

Alabado sea Dios pues gracias a Sus Mercedes esta obra ha llegado a su fin. A continuación haremos un resumen de lo visto en esta investigación:

1.                La historia de la humanidad comienza con Adán, la paz sea con él. Iblis no acató la orden divina de prosternarse ante él, por lo que Dios lo hizo descender humillado del Reino de los Cielos. Dios hizo que Adán y su esposa vivieran en el Paraíso y les informó de la enemistad que Satanás les profesaba a ellos y a su descendencia.

2.                El término Islam tiene muchos significados desde un punto de vista lingüístico, tales como obediencia, sometimiento, sinceridad, aceptación, etc. No obstante, podemos decir de una manera general que Islam es manifestar en todas las acciones del hombre el sometimiento a Dios y a las enseñanzas de los Profetas. Ahora bien, el Islam específico del que hablamos desde la revelación del Profeta Muhammad, es el sometimiento y la observancia de lo que legisló el Profeta Muhammad.

3.                El término Fitrah desde el punto de vista lingüístico es lo que Dios ha puesto dentro del hombre para que conozca y reconozca al Creador. Desde el punto de vista islámico, Fitrah es la religión musulmana, es lo que Dios ha puesto dentro del hombre para que acepte las leyes que Dios hizo de manera adecuada para todas las personas.

4.                El término Albirr es repetitivo en el Corán y la Sunnah, tiene muchos significados en torno a la bondad y al verdadero éxito.

5.                La moral goza de muchos privilegios en el seno del Islam y en esta investigación hemos analizado muchos de sus detalles.

6.                Dios, enaltecido sea Su Nombre, es el Creador y Soberano de Todo, es el Viviente, el Conocedor de Todo, el Otorgador de sustento, etc.

7.                El Poder divino es total y completo.

8.                El Libro de Dios (el Corán) y la Sunnah son las dos fuentes de la legislación islámica.

9.                El Sagrado Corán es la palabra milagrosa de Dios revelada a Muhammad, y su recitación es adoración a Dios.

10.          El Sagrado Corán se encuentra protegido y ninguna alteración o tergiversación lo ha alcanzado nunca.

11.          La Sunnah es todo acto, dicho o gesto del Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él.

12.          Los pilares del Islam son cinco: El testimonio de fe, la Oración, el Zakat (ayuda a los pobres), el ayuno durante el mes de Ramadán y la peregrinación a la Meca una vez en la vida para aquellos que tengan las posibilidades de hacerlo.

13.          Los pilares de la fe son seis: Creer en Dios, en los ángeles, en los Libros, en los Mensajeros, en el Día Final y en el Destino (sea éste favorable o adverso).

Asimismo hemos hablado:

14.          De la Profecía de Muhammad, de su vida y de los anuncios de Moisés y de Jesús acerca de Muhammad.

15.          Del Ghaib, de lo no-visto, de los genios, de la muerte, de la Ultratumba y de las Señales del Juicio Final.

16.          Del arrepentimiento, de los pecados y del Dua.

17.          Del Sistema Político y de sus bases en el Islam, de la justicia y de Ashshura.

18.          Del Sistema Económico y de sus bases en el Islam.

19.          Del Sistema Social y de sus bases en el Islam, de la sociedad, de la vida social, de la vecindad, de la dignidad humana, de la amistad, de la salud y de la familia.

20.          De la posición del Islam acerca de asuntos tales como la mente, el conocimiento, el trabajo, la salud y la limpieza.

21.          De la convivencia, de la tolerancia, del terrorismo, de la violencia y de la yihad.

22.          De los puntos que acreditan la realidad, la veracidad y la autenticidad del Islam; de los milagros del Corán y de la Sunnah; del Islam en los Otros Libros Sagrados, etc.

·

Ruego a Dios Todopoderoso que este libro sea beneficioso y que mis intenciones sean sinceras. Que la paz y las bendiciones de Dios sean con nuestro Profeta Muhammad.

Alabado sea Dios, Señor del universo.



[1] Dawat Attawhid, de Muhammad Jalil Harras, pp. 89-91.

[2] El tema se trata detalladamente en Albidayah Wannihayah, de Ibn Kazir, Tomo 1/161-236. También en Dawat At-Tawhid, pp. 89-92.

[3] Zad Al Masir Fi Ilm At-Tafsir, de Ibn Alyawzi, Tomo 1/58-71.

[4] Lisan Al Arab, de Ibn Mandzur, Tomo 12, pp. 293-294.

[5] Alwuyuh Wan-Nadzair Fil Quranil Karim, de Sulayman Alqarawy, pp. 367-370.

[6] Nuzhat Alalun Annawadzir Fi Ilm Il Wuyuh Wanazair Filqurani Karim, de Ibn Alyawzi, Tomo 1, p. 51.

[7] Attadmuriayh, de Shaij Al Islam Ibn Taimiah, p. 173.

[8] Sahih Muslim, p. 153.

[9] Lisan Al Arab, de Ibn Mandzur.

[10] Lisan Al Arab, 5/56.

[11] Shifa Alalil, De Ibn Alqaim pp. 572-575. También Dar Taarud Al Aql Wan-Naql, de Shaij Al Islam Ibn Taimiah, 8/371.

[12] Shifa Alalin, de Ibn Alqaim pp. 572-575; Dar Taarud Al Aql Wan-Naql, de Shaij Al Islam Ibn Taimiah, 8/376.

[13] Rasail Fil Aquidah, del Shaij Ibn Auzaimin p. 11; Dirasat Fi Aladian Alyahudiyah Wannasraniah, del Dr. Soud Aljalaf, p. 27.

[14] Al-Bujari, 2/97; y Muslim, 1258.

[15] Muslim, 2865. Cita atestiguada por Iyad Ibn Himar afirmó en un Hadiz Qudsi.

[16] Shifa Alalil, de Ibn Alqaim, pp. 578-579.

[17] Tafsir Attahrir Wattanwir, 21/9.

[18] Tafsir Attahrir Wattanwir, 21/9.

[19] Dirasat Fil Adian, pp. 28-30.

[20] Dirasat Fil Adian, pp. 30-31.

[21] BadaiI Alfawaid, de Ibn Alqaim 1/159-170; Alqawaid Almuzla, del Shaij Muhammad Ibn Uzaimin, pp. 37-38.

[22] Tafsir Ibn Yarir, 2/121; y Taisir Alazia Al Hamid, de Shaij Sulaiman Ibn Abedel Wahab, p. 30.

[23] Se refirió a ello en Taisir Al Aziz Al Hamid, p. 30.

[24] Fiqh Alasma Alhusna, p. 217.

[25] Recogido por Shaij Al Islam en Minhay Assunah, 3/245; y por Ibn Alqaim en Shifa Alalil, p. 28.

[26] Número 2656.

[27] Entre otras fuentes, aparece recogido por Alfiryabi en Al Qadar, 305; por Ibn Battah en Alinabah, 1642; y por Al-Lakai en Usul Alietiqad, 1224.

[28] Recogido por Ibn Battah en Alinabah, 1676; y por Al-Lakai en Usul Alietiqad, 1255.

[29] Lisan Al Arab, 4/51; Alwuyuh Wannazair Fil Quran Alkarim, p. 215.

[30] Véanse las obras completas de Al Shaij As-Sadi, 1/529.

[31] Alwuyuh Wannazair, de Ad-Damghani, p. 67, p. 439; (…). Obras completas de Al Shaij As-Sadi, 1/529.

[32] Muslim, 2553.

[33] Transmitido por Ahmad, 4/228; Addarami, 2/245-246; Abu Yaala, 1586-1587. Por su parte, Annawabi dijo que es un hadiz bueno, 27.

[34] Transmitido por Ahmad, 5/3-5; Al-Bujari, en Aladab Almufrid, 3; Abu Daud, 5139; Attirmizi, 1897, este último dijo que es un hadiz bueno.

[35] Aljaraiti en Makarem Al Ajlaq, pp. 23-24.

[36] Ibn Abi Hatim en Tafsir, 1539.

[37] Yamii Alulum Wal Hikam, 2/99.

[38] Ahmad, 6/91, 163-216; Annasai en Al Kubra, 6/412.

[39] Hashiyat Assanadi Ala Sunan Annasai, 3/200.

[40] Lisan Al Arab, 10/86-87; y Maquaiis Al Llughah, 2/213-214.

[41] Ihya Ulum Addin, de Abu Hamid Al Ghazali, 2/357-358.

[42] Lisan Al Arab, 13/114.

[43] Transmitido por Ahmad, 1/159 y confirmado por Al Albani, 519.

[44] Obras completas de Fatawa Shaij Al Islam, Ibn Taimiah, recopiladas y ordenadas por Al Shaij Abderrahman Ibn Qasim y su hijo Muhammad, 10/658.

[45] Tafsir Attahrir Wattanwir, 29/47.

[46] Tahzib Al Ajlaq, de Alyahidz, p. 12.

[47] Obras completas de Fatawa Shaij Al Islam, Ibn Taimiah, 10/658.

[48] Tafsir Attahrir Wattanwir, 29/47.

[49] Madariyy As-Salikin, 2/289.

[50] Transmitido por Ahmad, 1/159 y confirmado por Al Albani, 519.

[51] Abu Dawud, 4798, según nos ha transmitido Al Hakim de Aishah.

[52] Attirmizi, 2004; Ibn Mayya, 4247; Ibn Habban, 476; Al Hakim, 4/324. Todos ellos lo tomaron de Abu Hurairah.

[53] Ahmad, 4/193-194; Attirmizi, 2018.

[54] Attabarani en Alkabir, 1/18, 471.

[55] Ahmad, 6/ 159; Abu Daud, 4799; Attirmizi, 2003; Aljaraiti, 50; Alalbano lo confirmó en Assahihah, 876.

[56] Ahmad, 6/159; Alalbano lo confirmó en Assahihah, 876.

[57] Detalles sobre el tema en el libro de Muhammad Al Hamad, titulado Suul Juluq, Madzahiruhu, Aababuho, Ilayuhu, pp. 60-81.