¿ES JESÚS DIOS? LA BIBLIA DICE: ¡NO! ()

 

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 ¿ES JESÚS DIOS?  LA BIBLIA DICE: ¡NO!


 Datos sobre el autor:

            Shabir Ally es el director del Centro Internacional Islámico de Información y Da’wah, con la sede en Toronto, Canadá. El señor Ally ha emigrado de Guayana, su país de nacimiento, en 1978. Empezó a adquirir conocimientos necesarios para expandir el Islam entre gente de todas las religiones o entre gente sin ninguna religión. Su vasto conocimiento sobre la Biblia, combinado con un diálogo cálido y cercano a sus interlocutores, lo han hecho ganar muchos debates y encuentros públicos. Ha representado el Islam en muchos diálogos, debates y lecturas públicas en Inglaterra, Canadá, Estados Unidos y Guayana. Conduce dos programas de radio que se emiten en Toronto y en Edmonton. Está estudiando por correspondencia en la Universidad “Laurentian” de Sudburry. Viaja mucho para predicar sobre el Islam y religión comparada en varios campus universitarios.

 CAPÍTULO 1

 NINGUNO DE LOS AUTORES DE LA BIBLIA CREÍA QUE JESÚS ERA DIOS

Ambos, cristianos y musulmanes creen en Jesús, lo quieren y lo respetan. Pero están divididos, respeto al problema de su divinidad. Afortunadamente, podemos resolver esta diferencia si nos referimos tanto a la Biblia como al Corán, porque ambos nos enseñan que Jesús no es Dios.

Está bastante claro para todo el mundo que el Corán niega la divinidad de Jesús, así que no nos hace falta gastar mucho tiempo para explicarlo. Por otro lado, mucha gente malinterpreta la Biblia; ellos piensan que la idea de que Jesús es Dios es tan expandida, que tiene que haber salido de la Biblia. En este libro vamos a explicar que la Biblia no enseña eso. La Biblia enseña claramente que Jesús no es Dios. En la Biblia, Dios es siempre alguien distinto a Jesús.

Algunos van a decir que algo de lo que ha hecho o algo de lo que ha dicho Jesús puede ser interpretado como que es Dios. Nosotros vamos a enseñar que sus discípulos nunca llegaron a esta conclusión. Y esta gente era gente que ha vivido y ha caminado junto a Jesús, y sabían de primera mano lo que ha hecho o dicho. En el libro Hechos de la Biblia, nos dicen que los apóstoles eran guiados por el Espíritu Santo. Si Jesús era Dios, ellos tenían que saberlo. Pero nunca han dicho algo semejante. Han adorado siempre al Único Dios Verdadero, él que fue adorado por Abraham, por Moisés o por Jesús: “El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres.” (Hechos, 3:13).

Todos los autores de la Biblia sabían que Jesús no era Dios. La idea de que Jesús es Dios no ha entrado en la fe cristiana hasta después de que la Biblia fue escrita y ha durado muchos siglos hasta que se ha integrado en las creencias de los cristianos. Mateo, Marcos y Lucas, los autores de los tres primeros Evangelios, no creían que Jesús era Dios:

“Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.” (Marcos, 10:18)

“Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es a saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.” (Mateo, 19:17)

“Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios.” (Lucas, 18:19)

Ellos creían que Jesús era el Hijo de Dios, en el sentido de que era un hombre recto y honrado. Hay otros, también, a quienes se les llaman “hijos de Dios”.

Pablo, quien se cree que es el autor de unas 30 o 40 cartas en la Biblia, tampoco creía que Jesús era Dios. Para Pablo, Dios creo primero a Jesús y después lo utilizó para crear el resto de la Creación: “El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura.” (Colosenses, 1:15) o “Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él.” (I Corintios, 8:6). Ideas similares encontramos en la carta a los Hebreos y también en el Evangelio y las cartas de Juan, escritas unos setenta años después de que Jesús fue elevado al Cielo. En todas estas escrituras, Jesús es considerado una creatura de Dios y Su siervo para siempre, “Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.” (I Corintios, 15:28).

Ahora, porque Pablo, Juan y el autor de Hebreos creían que Jesús era la primera creatura de Dios, algunas cosas de lo que escribieron enseñan que este era un ser todopoderoso y sobrenatural. Esto es muchas veces malinterpretado, algunos pensando que querían decir que Jesús es Dios. Pero decir que Jesús es Dios significa contradecir a estos autores. Aunque ellos tenían la creencia de que Jesús era superior a todas las criaturas, también creían que era inferior a Dios. De hecho, Juan cita a Jesús diciendo: “...el Padre mayor es que yo.” (Juan, 14:28). Y Pablo afirma que la cabeza de toda mujer es el hombre, la cabeza del hombre es Jesús y la de Jesús es Dios: “Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo.” (I Corintios, 11:3).

Así que encontrar algún párrafo en estas escrituras que dice que Jesús es Dios significa malinterpretar o mal usar lo que estos autores intentan transmitir. Lo que ellos escribieron tiene que ser cogido en el contexto de su fe de que Jesús era una creatura de Dios, así como han dejado claro. Pues, algunos de los últimos autores de la Biblia tenían la opinión de que Jesús tenía un rango superior al resto de las creaturas, pero aun así era inferior a Dios. La Biblia enseña claramente que hay un solo Dios, el Dios que Jesús adoraba: “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado.” (Juan, 17:3)

En los próximos capítulos vamos a analizar profundamente la Biblia y explicaremos estos párrafos que son muchas veces mal usados para demostrar que Jesús es Dios. Vamos a demostrar, con la ayuda de Dios, que no significan lo que se intenta enseñar con ellos por la mayoría de los cristianos. Que Dios nos guie a todos por el camino recto que lleva a la vida eterna en el Paraíso.

 CAPÍTULO 2

 EVIDENCIAS DEL LIBRO “HECHOS”

Jesús ha realizado muchos milagros extraordinarios y, sin duda, ha dicho muchas cosas maravillosas sobre Él mismo. Algunas personas usan lo que ha hecho y lo que ha dicho como evidencia de que Jesús era Dios. Pero sus apóstoles, que vivieron y caminaron junto a Él y fueron testigos oculares de lo que Jesús dijo e hizo, nunca llegaron a esta conclusión. El libro Hechos de la Biblia narra la actividad de los apóstoles por un periodo de treinta años después de que Jesús fue elevado al Cielo. En todo este periodo, ellos nunca se refirieron a Jesús como Dios. De modo continuo y constante han usado el título de Dios para alguien diferente a Jesús.

Pedro se levantó con los otros once apóstoles y se dirigió a la gente que les escuchaban, diciéndoles: “Varones Israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis.” (Hechos, 2:22). Así que era Dios quien hacia los milagros por intermedio de Jesús, para convencer a la gente que este estaba respaldado por Dios.

De hecho, el modo en que Pedro se refiere a Jesús y a Dios deja bastante claro a la vista que Jesús no es Dios. El siempre aleja el título de Dios de Jesús. Vamos a coger los siguientes párrafos por ejemplo: “A este Jesús resucitó Dios...” (Hechos, 2:32) o “...éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.” (Hechos, 2:36). En los dos párrafos, el título de Dios es alejado de Jesús. ¿Porque, si Jesús es Dios?

Para Pedro, Jesús era un siervo de Dios. Pedro dice: “Dios, habiendo levantado a su siervo...” (Hechos, 3:26), donde con el título de “siervo” se refiere a Jesús. Esta idea es bastante evidente desde un párrafo anterior, donde Pedro dice: “El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jesús.” (Hechos, 3:13). Pedro tenía que saber que Abraham, Isaac y Jacob nunca hablaron de una Trinidad Divina. Ellos siempre hablaron de Jehová (Yahveh) como de Único Dios Verdadero. Aquí, como en Mateo, 12:18, Jesús es el siervo de Yahveh: “He aquí mi siervo, al cual he escogido.” Mateo nos dice que Jesús es el mismo siervo de Dios de que encontramos en Isaías 42:1 “He aquí mi siervo, yo lo sostendré.” Si Mateo y Pedro tienen razón, entonces Jesús no era Yahveh, sino el siervo de Yahveh. Esto demuestra que Jesús no es Dios. El Antiguo Testamento repite constantemente que Yahveh es el Único Dios Verdadero. Por ejemplo, Isaías 45:5, “Yo Jehová, y ninguno más hay: no hay Dios fuera de mí.” Si Yahveh es el nombre de una Trinidad Divina, entonces Jesús está excluido de esta, ya que en este caso sería el siervo de la Trinidad. Si, por otro lado, Yahveh es el nombre del Padre solo, entonces el Padre es el Único Dios (porque Yahveh es el Único Dios) y, entonces, Jesús no es Dios. En los dos casos, Jesús no es Dios. Mateo y Pedro tenían razón los dos en esto.

Todos los apóstoles de Jesús han respaldado este punto de vista. En Hechos, 4:24, nos dicen que los creyentes rezaban a Dios diciendo: “Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.” Y está bastante claro que a quien rezaban no era a Jesús, porque después de dos versículos más se refieren a Jesús como “...tu santo siervo Jesús, al cual ungiste.” (Hechos, 4:27).

Si Jesús fuera Dios, Sus apóstoles deberían haberlo dicho claramente. Pero, en lugar de esto, han predicado que Jesús era el Mesías de Dios. Nos dicen en Hechos, 5:42: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar que Jesucristo era el Mesías.” El título hebraico de Mesías (en griego, “Cristo”) es un título humano. Significa “el Ungido”. En Isaías, 45:1, Ciro el persa es llamado también el Mesías de Dios: “Así dice Jehová a su ungido, a Ciro.”

Si Jesús fuera Dios, ¿porque los apóstoles se referían siempre a Él con títulos humanos, como siervo de Dios o mesías de Dios, y usaban siempre el título de Dios para otro que Jesús?

¿Tenían miedo de la gente? ¡No! Han predicado ciegamente la verdad, sin temer ni la muerte, ni la prisión. Cuando las autoridades se han enfrentado a ellos, Pedro declaró: “Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole de un madero.” (Hechos, 5:29-30).

¿Les faltaba el Espíritu Santo? ¡No! Estaban guiados por el Espíritu Santo. Ejemplos:

“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo.” (Hechos, 2:4)

“Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo...” (Hechos, 4:8)

“Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.” (Hechos, 5:32)

Ellos enseñaban simplemente lo que habían aprendido de Jesús – que Jesús no era Dios, sino el siervo y mesías de Dios.

El Corán confirma que Jesús era el Mesías y el siervo de Dios:

“Cuando dijeron los ángeles: ¡María! Allah te anuncia una palabra procedente de Él cuyo nombre será el Ungido, Jesús hijo de María...” (Sura de la Familia de Imran, 3:45)

“Y me ha hecho bendito dondequiera que esté y me ha encomendado la oración y la purificación mientras viva.” (Sura de Maryam, 19:30).

 CAPÍTULO 3

 ¿ERA JESÚS TODOPODEROSO Y SABELOTODO?

Tanto los cristianos como los musulmanes están de acuerdo en que Dios es Todopoderoso y lo sabe todo.

Los evangelios nos enseñan que Jesús no era todopoderoso, ya que tenía algunas limitaciones. Marcos nos dice en su Evangelio que Jesús era incapaz de hacer milagros grandes y poderosos en su ciudad natal: “Y no pudo hacer allí alguna maravilla; solamente sanó unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos.” (Marcos, 6:5-6). Marcos nos dice también que cuando Jesús intentó sanar a un ciego falló al primer intento y tuvo que intentarlo una vez más: “Y vino a Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo. Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan como árboles. Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.” (Marcos, 8:22-26). Aunque tenemos un inmenso amor y respeto por Jesús (que la paz sea con el), tenemos que comprender que no era el Dios Todopoderoso.

El Evangelio según Marcos nos revela que Jesús tenía lagunas de conocimiento también. En Marcos, 13:32 Jesús afirma que el no sabe cuándo va a ser el Día del Juicio Final y que esto lo sabe solo el Padre: “Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.” Así que Jesús no puede ser el Dios que todo lo sabe.

Algunos van a decir que Jesús sabía cuándo es el Día del Juicio Final, pero no ha querido decirlo. Pero eso complica las cosas. Jesús podía haber dicho que no quería decir cuando es ese día, pero en lugar de eso ha dicho que no lo sabía. Tenemos que creerle. Jesús era un hombre honesto.

El Evangelio según Lucas también revela que Jesús tenía conocimientos limitados. Lucas dice que Jesús crecía en sabiduría: “Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.” (Lucas, 2:52). En Hebreos, 5:8 leemos que Jesús aprendió a someterse: “...por lo que padeció aprendió la obediencia.” Pero la sabiduría de Dios es siempre perfecta y Dios no aprende cosas nuevas. Él sabe siempre todo. Si Jesús estaba aprendiendo cosas nuevas, esto significa que antes de eso no sabía todo, y por eso no podemos decir que es Dios. ¿Ha podido llegar a ser Dios más tarde? ¡No! Porque hay solo un Dios, y este es Dios desde siempre y para siempre “Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.” (Salmos, 90:2).

Algunos pueden decir que Jesús es Dios, pero se ha encarnado en un siervo humano y así ha llegado a ser limitado. Pues eso significa que Dios ha cambiado. Pero Dios no cambia. “Porque yo Jehová, no me mudo.” (Malaquías, 3:6). En la Biblia, Yahveh es el Único Dios Verdadero, y Yahveh afirma: “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí; para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.” (Isaías, 43:10-11).

Algunos van a decir que Jesús tenía dos naturalezas, que era tanto Dios como humano al mismo tiempo. Van a decir que las limitaciones que hemos enseñado son limitaciones de la naturaleza humana de Jesús, pero la naturaleza divina no tenía ninguna limitación. La Biblia nunca afirma que Jesús tenía dos naturalezas. Esta es una solución desesperada ofrecida de los que no quieren creer plenamente en lo que la Biblia enseña. La enseñanza verdadera de la Biblia, así como hemos enseñado hasta ahora, es que Jesús no es Dios.

Esta solución de la doble naturaleza complica hechos futuros de la Biblia. Vamos a coger de ejemplo el episodio del higo, narrado en el Evangelio según Marcos. “Y el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó, si quizá hallaría en ella algo: y como vino a ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos. Entonces Jesús respondiendo, dijo a la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos.” (Marcos, 11:12-14). Como resultado, el día siguiente el higo estaba seco: “Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.” (Marcos, 11:20).

Está muy claro en este párrafo que Jesús tenía mucho poder para maldecir el higo y hacerle secar desde las raíces. Está muy claro, también, que Jesús ignoraba dos cosas. En primer lugar, no sabía que el higo no tenía frutos hasta que se acercó. En segundo lugar, no sabía que no era el tiempo de higos.

Los prepotentes de la teoría de la doble naturaleza van a tener que admitir que Su poder de maldecir se hallaba en la naturaleza divina. También van a tener que admitir que la ignorancia es parte de la naturaleza humana. Entonces, van a tener que llegar a la conclusión de que la naturaleza divina de Jesús ha actuado debido la ignorancia de la naturaleza humana. Pero Dios no actúa llevado por la ignorancia. Seguramente había sabido, como Marcos, que no era el tiempo de los higos y que cuando la temporada llegara este árbol hubiera dado alimento para Sus criaturas. ¿Porque destruiría Dios un buen árbol, que Él mismo creo? Algunos piensan que el árbol estaba estéril y por eso tenía que ser destruido. Pero, si Marcos tiene razón, el árbol no tenía higos porque no era el tiempo de los higos.

Estas referencias de la Biblia enseñan claramente que Jesús no era el Dios Todopoderoso y que todo lo sabe. Pero hay más, mucho más. Por favor, seguid leyendo.

 CAPÍTULO 4

 ¿LAS ENSEÑANZAS DE LA BIBLIA Y DEL CORÁN PROCLAMAN LA DIVINIDAD DE JESÚS?

Algunos dirán que toda esta discusión sobre la divinidad de Jesús es innecesaria. Lo más importante, dicen ellos, es aceptar a Jesús como tu Salvador. Por el contrario, los autores de la Biblia insisten en el hecho de que, para salvarse, es importante comprender quien es exactamente Dios.

Una mala comprensión de este hecho significa violar el primer y el más grande mandamiento de todos. Este mandamiento ha sido enfatizado por Jesús (la paz sobre Él) cuando un erudito de la Ley de Moisés le pregunto: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?” (Marcos, 12:28). Jesús le respondió: “El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.” (Marcos, 12:29-30). Observen que Jesús estaba citando el primer mandamiento del libro Deuteronomio, 6:4-5: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: Y Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.” Jesús ha confirmado no solamente que este mandamiento sigue válido, pero que también es el más importante de todos.

Si Jesús pensaba que Él mismo era Dios, ¿porque no lo dijo? En lugar de esto, ha insistido en que Yahveh es el Único Dios. El hombre que estaba hablando con Jesús comprendió esto y lo que dice a continuación deja claro que Jesús no es Dios: “Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él.” (Marcos, 12:32).

Ahora, si Jesús era Dios tenía que haberle dicho eso al hombre. Pero le dejo referirse a Dios como a otro que Él y hasta le felicitó por sus sabias palabras: “Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios.” (Marcos, 12:34).

Si Jesús sabía que Dios era una Trinidad, ¿porque no lo dijo? ¿Porque no dijo que Dios es tres en uno o uno en tres? En lugar de esto, Jesús declaró siempre que solo hay un Dios – y punto en boca. Los verdaderos imitadores de Jesús lo van a imitar también en esta declaración de la unicidad de Dios. No van a añadir la palabra tres donde Jesús nunca la utilizó.

¿La salvación depende de este primer mandamiento? Si, dice la Biblia. Jesús dejo esto claro también cuando otro hombre se le acercó para aprender de Él. “Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna? Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra a tu padre y a tu madre. El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. Entonces Jesús mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Más él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dice a sus discípulos: ­Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió a decir: ­Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse? Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o heredades, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” (Marcos, 10:17-30)

En Marcos, 10:18, Jesús dice: “¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.” Diciendo esto, Jesús hace una clara distinción entre Él y Dios.

Así que el más importante mandamiento, acorde a Jesús, es saber que Yahveh es el Único Dios.

Más adelante, en el Evangelio según Juan, Jesús enfatizó este tema. En Juan, 17:1 Jesús habla con Dios, llamándole “Padre”, “Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada.” En el versículo 3, le dice al Padre: “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado.”

Esto demuestra, sin lugar a dudas, que si la gente aspira a la vida eterna tienen que entender que el a que Jesús rezaba es el Único Dios Verdadero y que Jesús ha sido un enviado de este Único Dios.

Algunos dicen que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Pero Jesús ha dicho que solo el Padre es Dios. Los verdaderos seguidores de Jesús le seguirán en esto también. Jesús dijo que sus verdaderos seguidores son aquellos que se agarran a sus enseñanzas. Él dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.” (Juan, 8:31). Su principal enseñanza es que la gente tiene que seguir obedeciendo los mandamientos, principalmente el primero, el que enfatiza que Yahveh es el Único Dios Verdadero y que tenemos que amarle con todo nuestro corazón y todas nuestras fuerzas.

Amamos a Jesús (la paz sobre Él) pero no tenemos que amarle como a Dios. Hoy en día, muchos aman a Jesús más que a Dios mismo. Esto pasa porque ellos lo ven a Dios como a un ser vengativo que quiere imponerles una gran penitencia, y a Jesús como el Salvador que les ha liberado de la ira de Dios. Pero Yahveh es nuestro Único Salvador. Él dice: “Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.” (Isaías, 43:11) y “Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador: ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más” (Isaías, 45:21-22).

El Corán confirma el primer mandamiento y lo divulga a toda la humanidad: “Vuestro Dios es un Dios Único, no hay Dios sino Él, el Misericordioso, el Compasivo.” (Sura de la Vaca, 2:162). Y Dios declara, también, que los verdaderos creyentes tienen que amarle más que a nada y que a nadie: “Hay hombres que suplen a Allah con otros a los que aman como se ama a Allah; pero el amor por Allah de los que creen es más fuerte...” (Sura de la Vaca, 2:164)

 CAPÍTULO 5

 ¿PABLO CREÍA QUE JESUS ERA DIOS?

Mucha gente usa las escrituras de Pablo como evidencia de que Jesús era Dios. Pero eso no es justo para Pablo, porque él creía sinceramente que Jesús no era Dios.

En la primera carta a Timoteo, Pablo escribe: “Te requiero delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie...” (I Timoteo, 5:21).

Aquí se ve bastante claro que el título de Dios no se le aplica a Jesús, sino a otro. En el siguiente capítulo, Pablo hace una vez más la diferencia entre Jesús y Dios, diciendo: “Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo...” (I Timoteo, 6:13). Después, Pablo habla de la segunda llegada de Jesús: “...hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo: La cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores.” (I Timoteo, 6:14-15). Una vez más, el título de Dios es apartado de Jesús.

Erróneamente, mucha gente piensa que si a Jesús se le llama “Señor” en la Biblia, esto significa que es Dios. Pero en la Biblia este título significa “maestro” o “profesor” y se usa muchas veces para humanos: “Como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor.” (I Pedro, 3:6).

Lo más importante es prestar atención a lo que Pablo dice a continuación. Estas palabras destruyen cualquier suposición de que Pablo creía que Jesús era Dios. Él dice: “... el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores; Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno.” (I Timoteo, 6:15-16).

Pablo dice que solo Dios es inmortal. Inmortal significa que no muere nunca. Ahora, cualquiera que crea que Jesús ha muerto no puede creer también que es Dios. Una semejante creencia contradice lo que Pablo dice en este párrafo. Y decir que Dios ha muerto es una gran blasfemia. Quien conduciría el Universo si Dios está muerto? Pablo creía que Dios no muere.

Pablo dice también en este párrafo que Dios habita en luz inaccesible y que nadie lo ha visto ni puede verLe. Pablo sabía que muchas personas habían visto ya a Jesús. Aun así, Pablo dice que nadie ha visto a Dios, porque estaba seguro de que Jesús no era Dios.

Por eso, Pablo nunca ha predicado que Jesús era Dios, pero si el Mesías de Dios. Ejemplos: “Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo.” (Hechos, 9:22) o “Pablo estaba constreñido por la palabra, testificando a los Judíos que Jesús era el Cristo.” (Hechos, 18:5).

Cuando estaba en Atenas, Pablo habló de Dios como de “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay.” (Hechos, 17:24) y de Jesús como de “aquel varón al cual determinó.”. (Hechos, 17:30).

Evidentemente, para Pablo Jesús no era Dios y estaría avergonzado de ver que hoy en día se utilizan sus escrituras para demostrar el contrario de sus creencias.

Pablo ha testificado hasta en un tribunal: “Esto empero te confieso, que conforme a aquel Camino que llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas.” (Hechos, 24:14).

Y Jesús es un siervo de Dios, así como leemos en Hechos, 3:13, “El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jesús.”

Para Pablo, el Padre solo es Dios. Pablo dice: “Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.” (Efesios, 4:6) y “Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo.” (I Corintios, 8:6).

La carta de Pablo a los Filipenses, 2:6-11 es muchas veces usada para demostrar la divinidad de Jesús. “El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios: Sin embargo, se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; Y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le ensalzó a lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre; Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, a la gloria de Dios Padre.” Pero el párrafo mismo enseña que Jesús no es Dios. Este párrafo está de acuerdo con Isaías, 45:23-24, “Que a mí se doblará toda rodilla, jurará toda lengua. Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza: a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen, serán avergonzados.” Pablo estaba consciente de este párrafo y por eso lo citó en Romanos, 14:11, “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.” y en Efesios 3:14 dice “Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo.”

La carta a los Hebreos, 1:6 dice que los ángeles de Dios tienen que adorar al Hijo. Pero este párrafo depende de Deuteronomio, 32:43, de la versión “Septuagint” del Antiguo Testamento. Esta frase no se puede encontrar en el Antiguo Testamento usado por los cristianos de hoy en día y la versión “Septuagint” ya no está considerada válida. De todos modos, ni la versión “Septuagint” dice que los ángeles deben adorar al Hijo. Dice que los ángeles de Dios tienen que adorar a Dios (Yahveh).

La Biblia insiste en que solo Yahveh tiene que ser adorado. En Deuteronomio, 6:13 leemos: “A Jehová tu Dios temerás, y a él servirás, y por su nombre jurarás.”

Jesús (la paz sobre Él) creía en estas cosas y ha insistido en ello. “A tu Señor Dios adorarás, y a él solo servirás.” (Lucas, 4:8) o “Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.” (Mateo, 26:39).

Pablo sabía que Jesús adoraba a Dios “El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído por su reverencial miedo.” (Hebreos, 5:7) y predicaba que Jesús ha sido y va a ser siempre un siervo de Dios: “Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.” (I Corintios, 15:28).

 CAPÍTULO 6

 ¿LAS EVIDENCIAS DEL CUARTO EVANGELIO NIEGAN LA DIVINIDAD DE JESÚS?

El Evangelio según Juan, en su forma final, se completó unos setenta años después de que Jesús fuera elevado al Cielo. Este Evangelio, en su forma final, dice una cosa más sobre Jesús que los otros tres Evangelios – que Jesús era la palabra de Dios. Juan quiere decir que Jesús era el agente de Dios, por intermedio de quien Dios ha creado el resto de la Creación. Eso es muchas veces malinterpretado. Hay muchos que piensan que eso significa que Jesús es Dios. Pero Juan decía, así como ha dicho Pablo también, que Jesús fue la primera creatura de Dios. En el libro de Apocalipsis, nos dicen que Jesús es “el principio de la creación de Dios.” (Apocalipsis, 3:14).

Cualquiera que dice que la palabra de Dios es otro que Dios tiene que admitir que la Palabra fue creada, ya que la Palabra dice en la Biblia: “Jehová me poseía en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras.” (Proverbios, 8:22).

Sin embargo, el Evangelio según Juan nos enseña claramente que Jesús no es Dios. Si no hubiera continuado con esta enseñanza, entonces habría contradicho los otros tres Evangelios y las cartas de Pablo, donde vemos claramente que Jesús no es Dios.

Aquí encontramos que Jesús no es igual al Padre, ya que dice: “el Padre mayor es que yo.” (Juan, 14:28). La gente olvida a menudo esta frase y dicen que Jesús es igual a Dios. ¿A quien tenemos que creer - a la gente o a Jesús?

Tanto los cristianos como los musulmanes están de acuerdo que Dios es autosuficiente. No debe su existencia a nadie. Pero Juan nos dice que la existencia de Jesús depende del Padre. Jesús dice en este Evangelio: “...yo vivo por el Padre.” (Juan, 6:57).

Juan dice que Jesús no tenía ninguna autoridad sobre Él mismo cuando le cita diciendo: “No puedo yo de mí mismo hacer nada” (Juan, 5:30). Esta frase está de acuerdo con lo que nos enseñan los otros Evangelios. En Marcos, por ejemplo, nos enseñan que Jesús hacia los milagros con la ayuda de una fuerza que no estaba bajo su control. Esto se ve claramente en el episodio donde una mujer es curada de su ceguera incurable. La mujer vino detrás de Jesús y le toco la ropa y así se curó. Pero Jesús no tenía ni idea de quien le toco. Marcos describe sus acciones: “Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose a la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?” (Marcos, 5:30). Sus apóstoles no han podido darle ninguna respuesta. Marcos dice a continuación: “Y él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto.” (Marcos, 5:32). Esto demuestra que la fuerza que curó la mujer no estaba bajo el control de Jesús. Él sabía que la fuerza ha salido de su interior, pero no donde ha ido. Otro ser inteligente ha debido de direccionar la fuerza hacia la mujer para curarla. Dios era este ser inteligente. Entonces, no nos sorprendemos leer en Hechos que Jesús hacia los milagros con la ayuda de Dios: “Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis” (Hechos, 2:22). Dios ha hecho milagros extraordinarios por intermedio de otros también, pero eso no demuestra que esas personas eran Dios. “Y hacía Dios singulares maravillas por manos de Pablo.” (Hechos, 19:11). Entones, ¿porque Jesús es considerado Dios?

Cuando revivió a su amigo Lázaro, Jesús tuvo que pedir ayuda a Dios. La hermana de Lázaro, Marta, sabía eso y por eso le dice a Jesús: “Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.” (Juan, 11:22). Marta sabía que Jesús no era Dios y Juan, el autor de esta historia, también lo sabía.

Jesús tenía un Dios y cuando estaba a punto de ser elevado al Cielo dijo: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Juan, 20:17).

Juan estaba seguro que nadie ha visto nunca a Dios, aunque sabía que muchos habían visto ya a Jesús. Ejemplo: “A Dios nadie le vio jamás.” (Juan, 1:18) o “Ninguno vio jamás a Dios.” (I Juan, 4:12). De hecho, Jesús mismo dijo a la multitud que le estaba escuchando que nunca han visto a Dios y nunca le han oído la voz: “Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer.” (Juan, 5:37). Si Jesús era el Padre, su discurso hubiera sido falso.

¿Quién es el Único Dios en el Evangelio según Juan? ¡Solo el Padre! Jesús ha testificado sobre esto, cuando dijo que el Dios de los Judíos es el Padre: “Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios.” (Juan, 8:54). Y el Dios de los judíos no es otro que Yahveh, quien es el Único Dios. Jesús también confirma que el Padre es el Dios Único: “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado.” (Juan, 17:3). Y Jesús les dijo a sus enemigos: “Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios.” (Juan, 8:40).

Así que, según Juan, Jesús no es Dios y nada de lo que Juan ha escrito tiene que ser usado para demostrar la divinidad de Jesús.

 CAPÍTULO 7

 JESÚS Y EL PADRE SON DOS SERES DISTINTOS

Mucha gente usa diversos versículos de la Biblia para demostrar la divinidad de Jesús. Pero todos estos versículos, cuando están explicados en su contexto, demuestran todo lo contrario.

Por ejemplo, en Mateo, 9:2 Jesús dice a un hombre cualquiera “Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.” Por eso, algunos dicen que Jesús tiene que ser Dios, ya que solamente Dios puede perdonar los pecados de la gente. Pero, si leemos unos versículos más adelante, vamos a ver que la gente “se maravillaron, y glorificaron a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.” (Mateo, 9:8). Esto demuestra que la gente sabía – y Mateo está de acuerdo – que Jesús no era el único que tenía este poder dado por Dios. Jesús mismo enfatiza que no habla en su nombre: “Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo.” (Juan, 14:10) y no hace nada por su propia voluntad: “nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo.” (Juan, 8:28). Lo que hizo Jesús fue transmitir al hombre el mensaje de Dios, de que Dios le ha perdonado los pecados. Jesús no dice “te perdono los pecados”, sino “tus pecados te son perdonados”, lo que implica que fue Dios quien le perdono los pecados al hombre. Entonces, Jesús no tenía la autoridad de perdonar pecados. En este mismo capítulo, se auto intitula “el Hijo del Hombre.”. (Mateo, 9:6).

Juan, 10:30 es muchas veces usado para demostrar que Jesús es Dios, porque Jesús dijo: “Yo y el Padre una cosa somos.” Pero, si leemos los próximos seis versículos, vamos a encontrar la explicación de Jesús. Él dice que sus enemigos se equivocaban pensando que Él se ha proclamado Dios. Lo que quería decir Jesús con esto es que Él y el Padre son una cosa en la intención.

Jesús rezaba para que sus apóstoles se convirtieran en una cosa, así como Él y el Padre. Seguramente, no rezaba para que sus apóstoles se convirtieran en una sola persona. “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros.” (Juan, 17:11). Y cuando Lucas cuenta que los apóstoles eran una sola cosa, no quería decir que eran una sola persona, sino que compartían la misma intención, el mismo objetivo, aunque eran seres distintos. “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma.” (Hechos, 4:32).

Desde el punto de vista de la naturaleza, Jesús y el Padre son dos, como dice Jesús: “Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y a dónde voy. Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.” (Juan, 8:14-18). Tienen que ser dos, ya que uno es más grande que el otro: “...el Padre mayor es que yo.” (Juan, 14:28).

Cuando Jesús rezaba para que sea librado de la muerte en la cruz, dice: “Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas, 22:42). Esto demuestra que tenían dos voluntades, y Jesús subordinaba su voluntad a la de Dios. Dos voluntades, significa dos seres diferentes.

Más adelante, Jesús es citado diciendo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo, 27:46). Si uno de ellos abandona el otro, entonces son dos seres individuales.

También, Jesús es citado diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” (Lucas, 23:46). Si el espíritu de uno se puede dejar en manos del otro, entonces eran dos seres distintos.

En todas estas situaciones, Jesús está claramente subordinado al Padre. Cuando Jesús se arrodilló y comenzó a rezar, es evidente que no rezaba a Él mismo. Le rezaba a Dios. “Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró.” (Lucas, 22:41).

En todo el Nuevo Testamento, solo el Padre es llamado Dios. De hecho, los títulos de “Padre” y de “Dios” están utilizados para designar un individuo, y no tres, y nunca a Jesús. En su Evangelio, Mateo ha substituido el título de Dios con Padre en por lo menos dos sitios (comparad Mateo, 10:29 con Lucas, 12:6 y Mateo, 12:50 con Marcos, 3:35). Si Mateo tenía razón en hacer esto, entonces solo el Padre es Dios.

¿Era Jesús el Padre? ¡No! Porque Jesús dijo: “Y vuestro padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.” (Mateo, 23:9). Jesús estaba en la tierra cuando dijo esto, así que no puede ser el Padre.

El Corán insiste en traer a la gente a la verdadera fe, la que Jesús nos ha enseñado y la que sus discípulos han continuado a enseñar después de que Él fue elevado al Cielo. Estas enseñanzas han enfatizado siempre en el primer mandamiento, el que dice que Yahveh es el Dios Único. Yahveh, el Único Dios (llamado así en el Antiguo Testamento) es llamado Padre en el Nuevo Testamento y Allah en el Corán. En este Libro  Sagrado, en el Corán, Allah dice a sus siervos que intenten traer a los seguidores de la Biblia a la verdadera fe. Allah dice: “Di: ¡Gente del Libro! Venid a una palabra común para todos: Adoremos únicamente a Allah, sin asociarle nada y no nos tomemos unos a otros por señores en vez de Allah...” (Sura de la Familia de Imran, 3:63)

 DIOS NO HA ENGENDRADO NI HA SIDO ENGENDRADO

 CAPÍTULO 1

 EVIDENCIAS DEL CORÁN

Un error muy común entre la gente es pensar que Dios es un superhombre, que vive en algún sitio en el cielo. Después, le atribuyen diversas actividades y relaciones humanas a Dios, como si fuera un hombre. Es evidente que los hombres pueden tener niños, así que esta gente ha llegado a la conclusión de que Dios también tiene hijos. Pero Dios afirma que esta idea es falsa.

Dios nos dice en Su Libro que no hay nada igual que Él: “Os ha legislado, dentro de la práctica de adoración, lo que encomendó a Nuh, lo que te hemos inspirado a ti y lo que encomendamos a Ibrahim, Musa e Isa; que establecierais firmemente la práctica de adoración y no os dividierais en ella...” (Sura de la Consulta, 42:11). Dios dice también que no hay nada que se le compare: “Y no hay nadie que se Le parezca.” (Sura de la Adoración Pura, 112:4). Seguramente, Dios no es una presencia física. Él nos dice: “La vista no Le alcanza pero Él abarca toda visión...” (Sura de los Rebaños, 6:104)

Dios afirma que los que le atribuyen hijos e hijas lo hacen falsamente y sin conocimiento: “... Y le han atribuido hijos e hijas sin conocimiento...” (Sura de los Rebaños, 6:101). El Corán hace un llamamiento a nuestra razón, diciendo: “Originador de los cielos y de la tierra. ¿Cómo habría de tener hijos si no tiene compañera y lo ha creado todo?...” (Sura de los Rebaños, 6:102). Esta es una réplica evidente para los que afirman que Dios tiene literalmente un hijo o una hija, términos que en el lenguaje humano significan los descendientes de una pareja.

Por otro lado, algunos van a decir que Dios puede hacer un niño sin tener una compañera. En este caso, no estamos hablando de un hijo, sino de una creación de Dios. En cualquier caso, Dios declara que “... no ha engendrado ni ha sido engendrado.” (Sura de la Adoración Pura, 112:3)

Algunos dicen que Dios ha adoptado un hijo. Dios declara que esta idea también es falsa. Si todo el mundo pertenece ya a Dios, ¿cuál es el objetivo de la adopción? Dios dice: “Y dicen: Allah ha tomado para sí un hijo. ¡Sea glorificado por encima de eso! ¡Si suyo es cuánto hay en los cielos y en la tierra y todos están sometidos a Él! Aquel que dio principio a los cielos y a la tierra. Cuando decreta algo, le basta con decir: ¡Se! Y es.” (Sura de la Vaca, 2:115-116)

La idea de que los hombres tener que ser llamados “hijos de Dios” está equivocada. ¿Porque no llamarlos por su nombre? Somos mortales, creados por Dios. “Y dicen los judíos y los cristianos: Nosotros somos los hijos de Allah y los más amados por Él. Di: ¿Por qué entonces os castiga a causa de vuestras transgresiones? Solo sois unos más entre los hombres que ha creado...” (Sura de la Mesa Servida, 5:20)

Dios no es como los hombres para necesitar tener hijos. Dios afirma que es autosuficiente. No necesita estas cosas. “Dicen: Allah ha tomado para sí un hijo. ¡Lejos de eso en Su gloria! Él es el Rico, Suyo es cuánto hay en los cielos y en la tierra. No tenéis ninguna prueba de lo que decís. ¿Es que vais a decir sobre Allah lo que no sabéis?” (Sura de Yunus, 10:68)

Lo que pasa es que la gente tiene la tendencia de mirar a las personas rectas y honradas como hijos de Dios. Pero Dios nos aconseja que no los llamemos hijos de Dios, sino siervos de Dios: “Han dicho: El Misericordioso ha tomado un hijo. ¡Sea glorificado! Por el contrario son siervos distinguidos. No se Le adelanten en la palabra y actúan siguiendo lo que les manda.” (Sura de los Profetas, 21:26-27)

En los capítulos siguientes, vamos a ver que uno de estos siervos de Allah es llamado “Hijo de Dios” por los hombres, aunque Él nunca dijo semejante cosa y dejo claro siempre que era un humilde siervo de Dios.

 CAPÍTULO 2

 ¿QUE DICE EL CORÁN SOBRE JESÚS?

El Glorioso Corán habla muy bien de Jesús (la paz sobre Él) y no dice nada negativo sobre Él. Vamos a coger por ejemplo los siguientes párrafos del Corán, donde Allah dice:

“¡Gente del Libro! No saquéis las cosas de quicio en vuestra práctica de adoración ni digáis sobre Allah nada que no sea la verdad. Ciertamente el Ungido, hijo de Maryam, es el mensajero de Allah, Su palabra depositada en Maryam y un espíritu procedente de Él. Creed, pues, en Allah y en Su mensajero...” (Sura de las Mujeres, 4:170)

“Y Maryam, la hija de Imran, la que guardó su vientre, e insuflamos en él parte de Nuestro espíritu.” (Sura de la Prohibición, 66:12).

En el primer párrafo, Jesús es llamado con cuatro títulos nobles. Él es el Mesías (el Ungido), el Mensajero de Allah, una Palabra de Allah y un Espíritu de Allah. En el mismo párrafo, Allah insiste en que la exageración en la religión es muy mala. En la segunda parte del mismo párrafo, Allah dice: “La verdad es que Allah es un Dios Único. ¡Está muy por encima en Su gloria de tener un hijo! Suyo es cuánto hay en los cielos y en la tierra. Y Allah basta como Guardián.”  (Sura de las Mujeres, 4:170)

Negándose a llamar a Jesús Hijo de Dios no significa menospreciarle. ¡No! Al contrario, significa glorificar a Dios, dar magnitud a Su nombre y proclamar su transcendente majestuosidad.

El Corán confirma el nacimiento de Jesús de una virgen. Cuando el ángel le dijo a María (la paz sobre ella) que va a tener un hijo, ella dice: “¡Señor mío! ¿Cómo voy a tener un hijo si ningún hombre me ha tocado?” (Sura de la Familia de Miran, 3:47). Ha recibido la siguiente respuesta: “Así será, Allah crea lo que quiere; cuando decide un asunto le basta decir: ¡Se! Y es.” (Sura de la Familia de Imran, 3:47)

En otra sura, después de relatar los incidentes que rodean el nacimiento del Mesías, el Corán concluye así: “No es propio de Allah tomar ningún hijo. ¡Gloria a Él! Cuando decide algo, solo dice: ¡Se! Y es.” (Sura de Maryam, 19:35)

El Corán insiste en corregir un concepto equivocado muy común, presente en la mente de los hombres. Muchos piensas que, si Jesús no tuvo padre, entonces Dios es su padre.

¡Gloria a Allah! No es el padre de ningún niño. Ha creado toda la humanidad de un hombre y de una mujer. Pero a Adam no lo ha creado ni de mujer, ni de hombre. Y a Eva la ha creado de un hombre, pero no de mujer. Entonces, para completar el cuadro, Dios creó a Jesús de una mujer, pero no de hombre. Dios ha demostrado su poder de crear en todos los modos. Allah dice: “Verdaderamente Isa, ante Allah, es como Adam. Lo creó de tierra y luego le dijo: ¡Se! Y fue.” (Sura de la Familia de Imran, 3:58)

Es importante de saber que Jesús (la paz sobre Él) nunca dijo que era el Hijo de Dios. Allah dice que los que llaman hijo de Dios a Jesús están siguiendo las palabras de otra gente: “Y dicen los judíos: Uzayr es el hijo de Allah. Y dicen los cristianos: el Ungido es el hijo de Allah. Eso es lo que dicen con sus bocas repitiendo las palabras de los que anteriormente cayeron en la incredulidad...” (Sura at-Tawba, 9:30). Jesús ha enseñado solo lo que le ha mandado Dios: “Solo les dije lo que me ordenaste.” (Sura de la Mesa Servida, 5:119). El mismo era bastante contento siendo siervo de Allah. Como mensajero de Allah, Jesús sabía que nadie en los cielos o en la tierra no puede acercarse a Allah, sino como siervo Suyo: “Todos los que están en los cielos y en la tierra no se presentan ante el Misericordioso sino como siervos...” (Sura de Maryam, 19:94)

Finalmente, los que dicen que Dios tiene un hijo, tienen que saber que no tienen ninguna garantía para eso y están diciendo algo sin conocimiento. “... No tenéis ninguna prueba de los que decís. ¿Es que vais a decir sobre Allah lo que no sabéis?” (Sura de Yunus, 10:68)

En el próximo capítulo, después de un minucioso estudio de la Biblia, vamos a enseñar, con la ayuda de Dios, que Jesús nunca se ha intitulado “hijo de Dios”.

 CAPÍTULO 3

 ¿LAS REFERENCIAS A JESÚS COMO “HIJO DE DIOS” DE LA BIBLIA ACTUAL VIENEN DE LOS MANUSCRITOS MÁS ANTIGUOS?

Es fácil de encontrar muchos párrafos en la Biblia donde Jesús es llamado “hijo de Dios”. También se pueden encontrar algunos párrafos donde Jesús se auto intitula “hijo de Dios”, o donde le llama “Padre” a Dios. De todos modos, un estudio atento de la Biblia revela que esto es el resultado de las modificaciones de la Biblia. Jesús nunca se ha proclamado “hijo de Dios”.

Cada vez que un manuscrito más antiguo es descubierto, en la Biblia se hacen numerosas modificaciones para traerla en línea con lo que dice este manuscrito. En Marcos, 1:1 podemos leer: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.” (Nueva Versión International).

Al final de este versículo, encontramos una letra pequeña que nos direcciona hacia una nota a pie de página. Esta nota dice que en algunos de los manuscritos no encontramos el término de “hijo de Dios”. Y estos son manuscritos antiguos, fiables. Esta evidencia es tan clara que los editores de una versión de la Biblia han retirado simplemente este término. Así que, en la Nueva Traducción Mundial de las Santas Escrituras podemos leer: “Principio de la buena nueva de Jesucristo.” (Marcos, 1:1). El título de “hijo de Dios” es retirado.

Un cambio como es el de Hechos, 8:37, un cambio que encontramos en cada versión fiable de la Biblia de este siglo. Las evidencias de los antiguos manuscritos han hecho que este versículo sea retirado de todas las versiones actuales de la Biblia. Si miramos en la Nueva Versión International, no vamos a encontrar este versículo. Del versículo 36 se pasa directamente al 38. Si quieres saber cuál es el versículo 37, tienes que leer la nota a pie de página. Este versículo contenía una confesión de que Jesús es hijo de Dios. Ha tenido que ser retirado, porque su falta del más antiguo manuscrito significa que alguien lo ha añadido después de que el manuscrito fue editado.

Algunos cambios son evidentes con solo comparar un Evangelio con otro en las Biblias actuales. Podéis hacer esta investigación vosotros mismos. Un buen ejemplo es la confesión del centurión romano, que aparece en el Evangelio según Marcos y en el según Lucas:

“Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había respirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.” (Marcos, 15:39).

“Y como el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.” (Lucas, 23:47).

En el Evangelio según Lucas, el título de hijo de Dios no existe. Marcos y Lucas no pueden tener razón los dos. La confesión es erróneamente relatada en al menos un Evangelio.

 CAPÍTULO 4

 ¿SE HA PROCLAMADO JESÚS “HIJO DE DIOS”?

Los estudiantes de la Biblia observan fácilmente que el título de “hijo de Dios” es usado muchas veces en el Evangelio según Mateo, sin que aparezca también en los Evangelios según Marcos o Lucas. Por ejemplo, ¿que decía la multitud en la escena de la crucifixión? Esto es relatado en Marcos, 15:29-30, “Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ­Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas, Sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.” y también en Mateo, 27:39-40, “Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas, Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.” Si comparamos los dos relatos, observamos que Mateo ha añadido el título de “hijo de Dios”.

Encontramos un otro ejemplo como estos en Mateo, 14:22-33. Jesús ha dado de comer milagrosamente a cinco mil personas con cinco panes y dos peces. Después, ha mandado a sus apóstoles al otro lado del mar. Después de rezar a Dios, Jesús se fue hacia sus apóstoles caminando sobre el agua y subió en el barco con ellos. ¿Cómo reaccionaron los apóstoles? Marcos y Mateo nos dan dos respuestas distintas. Marcos dice: “Y subió a ellos en el barco, y calmó el viento: y ellos en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban: Porque aún no habían considerado lo de los panes, por cuanto estaban ofuscados sus corazones.” (Marcos, 6:51-52). En Mateo, los apóstoles no están para nada maravillados. Se habían enterado de todo y sabían exactamente qué hacer. Mateo escribe: “Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.” (Mateo, 14:33). Una vez más, Mateo ha embellecido la historia para enseñarnos que Jesús es el Hijo de Dios.

Estaría interesante ver lo que los comentarios de la Biblia dicen sobre esta diferencia. En el Evangelio según Mateo, en la Nueva Biblia Americana, encontramos una nota a pie de página que dice: “Esta confesión está en un ardiente contraste con la versión de Marcos, donde los apóstoles se quedaron pegados...” (página 35). En el “Pelican New Testament Commentaries”, de John Fenton, el autor nos recuerda que en Marcos, los apóstoles no entendían nada. Después, Fenton comenta: “Mateo omite este hecho, porque en su Evangelio los apóstoles son presentados como hombres que han recibido la perspectiva” (El Evangelio según San Mateo, página 247).

Esta diferencia entre Mateo y Marco está evidenciada también en “Harper´s Bible Commentary”. Comentando sobre el Evangelio según Mateo, los editores dicen: “En lugar de reaccionar, como en Marcos, con incredulidad, todos confiesan que Jesús es el hijo de Dios”. (edición de 1988, página 967).

Así que, ¿podemos saber lo que pasó realmente? Comentando sobre el mismo párrafo, los editores de “Interpreter’s One-Volume Commentary on the Bible” dicen: “La presencia de la frase favorita de Mateo, hijo de Dios, nos sugiere o que el autor se ha inventado la historia, o que lo ha trabajado para hacer sitio a su frase” (página 627).

Como hemos dicho antes, un estudio atento de la Biblia revela que el título de Hijo de Dios no es un título que Jesús se auto-proclamó. Y sus apóstoles tampoco lo llamaban con este título.

 CAPÍTULO 5

 LLAMANDO “PADRE” A DIOS EN EL EVANGELIO SEGÚN MATEO, ¿TIENE RAZÓN EL AUTOR LLAMANDO “HIJO DE DIOS” A JESÚS?

Hemos visto ya en el capítulo 4 que Mateo era bastante impaciente en usar el título de “hijo de Dios” allí donde ni Marcos, ni Lucas lo usaban. Vamos a ver un ejemplo más. En una ocasión, Jesús preguntó a sus apóstoles que quien creían ellos que erra. La respuesta de Pedro está registrada en Marcos 8:29, Lucas 9:20 y Mateo 16:16, como a continuación:

En Marcos: “Tú eres el Cristo.”

En Lucas: “El Cristo de Dios.”

En Mateo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”

Observen que Mateo ha añadido la frase “el Hijo del Dios viviente” a la declaración de Pedro. La otra parte de llamar “hijo de Dios” a Jesús, es llamar “Padre” a Dios. Encontramos que en este Evangelio, el título de “Padre” también es añadido en algunos sitios donde no estaba. Mateo estaba impaciente no solo en llamar “hijo de Dios” a Jesús, sino también de llamar “Padre” a Dios. En Mateo, 10:29, Jesús llama Padre a Dios: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.” La misma frase de Jesús está reportada en Lucas, 12:6, solo que Lucas le llama a Dios “Dios”, y no “Padre”: “¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.”

Un otro ejemplo es Mateo, 10:32-33, donde Jesús está citado diciendo: “Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos. Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.” La misma frase es reportada en el Evangelio según Lucas, pero el término de Padre es remplazado por “Dios”. Una vez más, Mateo modifica las palabras de Jesús para convencer a sus lectores que este es el Hijo de Dios.

Otro ejemplo es la siguiente frase de Jesús: “Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.” (Marcos, 3:35). Esta frase está reportado en el Evangelio según Lucas también: “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan.” (Lucas, 8:21). Las palabras varían en las dos versiones, pero en las dos se usa el término de Dios. Pero en la misma frase, reportada por Mateo, se usa el término de Padre: “Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.” (Mateo, 12:50). Una vez más, Mateo modifica las palabras de Jesús para demostrar que es el hijo de Dios.

No tenemos espacio en este capítulo de ocuparnos del Evangelio según Juan. Pero en otros capítulos separados vamos a enseñar, con la ayuda de Dios, que hay aún más modificaciones en el Evangelio de Juan.

En el próximo capítulo vamos a enseñar que Jesús fue visto por sus apóstoles y seguidores como el Mesías y como mensajero de Dios, pero nunca como hijo de Dios.

 CAPÍTULO 6

 ¿CREÍAN LOS APÓSTOLES DE JESÚS QUE ESTE ERA UN SIERVO DE DIOS?

El libro Hechos de la Biblia es una importante evidencia para este tema. Este libro narra la actividad de los apóstoles en un periodo de treinta años después de que Jesús fue elevado al Cielo. Es importante ver lo que decían los apóstoles sobre Jesús y con qué títulos se referían a Él.

Vamos a demostrar relativamente rápido que los apóstoles le llamaban muchas veces “siervo de Dios”, pero nunca “hijo de Dios”. Pedro, por ejemplo, ha dicho: “El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jesús.” (Hechos, 3:13). Más adelante, Pedro dice: “Dios, habiendo levantado a su siervo.” (Hechos, 3:26), donde el título de “siervo” se refiere a Jesús.

No solo Pedro, pero todos los apóstoles veían a Jesús como un siervo de Dios. Cuando alzaron las voces juntos para rezar a Dios, en su suplica llamaron a Jesús “... tu santo siervo, al cual ungiste...” (Hechos, 4:27). Este título se repite también en el versículo 30 del mismo capítulo: “... por el nombre de tu santo siervo Jesús.” Constantemente, Jesús era llamado “siervo de Dios” por sus primeros seguidores.

La gente piensa erróneamente que los apóstoles le llamaban a Jesús “hijo de Dios”. Una traducción defectuosa ha dado lugar a esta mala impresión. En la Biblia del Rey James, los traductores llaman a Jesús “hijo de Dios” en Hechos 3:13 y 3:26 y “niño de Dios” en Hechos 4:27. Simplemente, ellos han traducido la palabra griega “pida” como “hijo” o “niño”. Pero la palabra “pida” significa también “siervo” y el contexto pide esta traducción, ya que el autor de Hechos está intentando decir que Jesús era verdaderamente un siervo de Dios. Los traductores sabían que la palabra “pida” significa también “siervo”. Cuando la misma palabra fue usada para nombrar a David, en Hechos 4:25, lo han traducido como “siervo”: “... por boca de David, tu siervo” ¿Porque no han usado la misma traducción para Jesús? O, si pensaban que “hijo” es la traducción correcta, ¿porque no lo han llamada a David también “hijo de Dios”? Jesús y David son llamados con la misma palabra griega, “pida”. Entonces, ¿porque no llamarles con la misma palabra en español, también?

Otros traductores han reconocido este error de traducción y en las versiones modernas de la Biblia lo han corregido. Así que, la Nueva Versión International y otras versiones modernas llaman a Jesús “siervo de Dios” en los párrafos que hemos citado antes. De todos modos, el título de “siervo de Dios” estaba tan conocido, que hasta la versión del Rey James usa el título de “siervo de Dios” en Mateo, 12:18. Haciendo referencia a Isaías, 42:1, Mateo identifica a Jesús como siervo de Único Dios Verdadero, Yahveh: “He aquí mi siervo, al cual he escogido.”

 CAPÍTULO 7

 ¿HAN INSULTADO A DIOS LOS AUTORES DE “LA PARÁBOLA DE LOS LABRADORES MALVADOS”?

Para los primeros seguidores de Jesús estaba bastante claro que este era un profeta como muchos otros antes que el. Ejemplos:

“De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra.” (Lucas, 4:24).

“Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.” (Juan, 6:14).

“Vuelven a decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.” (Juan, 9:17).

De todos modos, los autores de los Evangelios estaban impacientes en demostrar que Jesús no era como los otros profetas porque era el hijo de Dios. En su afán, no se han parado a pensar que su doctrina no es justa para Dios. Pero parece que no se han dado cuenta de eso. Tomen por ejemplo la parábola de los arrendatarios malvados, narrada en los tres primeros Evangelios.

Los Evangelios narran que Jesús quiso enfrentarse a los judíos por su larga historia de matar y maltratar a los profetas y por el hecho de que querían matarle a el también. Así que les conto la siguiente parábola, que habla claramente de ellos: “Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió lejos. Y envió un siervo a los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña. Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío. Y volvió a enviarles otro siervo; mas apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron a enviarle afrentado. Y volvió a enviar otro, y a aquél mataron; y a otros muchos, hiriendo a unos y matando a otros. Teniendo pues aún un hijo suyo amado, lo envió también a ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.” (Marcos, 12:1-9).

En esta parábola, los labradores malvados representan a los judíos, los siervos representan a los profetas que Dios ha mandado a la tierra, uno tras otro, y el señor de la viña es Dios. El hijo representa claramente a Jesús, a quien Dios ha mandado el último. Así que Jesús es representado como diferente a los otros profetas. No es uno de los siervos. Es el amado hijo. Por lo menos, esto es lo que la parábola intenta transmitir.

Los que quieren analizar esta parábola van a observar fácilmente el comportamiento tonto del señor de la viña. Ha mandado a sus siervos, uno tras otro, sabiendo que les pegaban o les mataban y aun así, mando también a su hijo. Aunque tenía completo poder para actuar, no hizo nada hasta que mataron a su hijo. El ignora el futuro. Piensa que los malvados labradores van a respetar a su hijo. Así que, ¿puede alguien comparar a este hombre tonto con Dios? Pero eso es lo que la parábola está haciendo. Por eso, en “Pelican New Testament Commentaries”, en el Evangelio de San Mateo, página 309, confiesan que es improbable que Jesús dijera esta parábola.

Toda esta idea de que Dios tiene un hijo es un insulto para Dios. Es una blasfemia hablar así de Dios. Aunque queremos a Jesús, le respetamos y creemos en Él, no tenemos que llamarle “hijo de Dios”. Y no podemos comparar el plan de Dios con el plan de un hombre tonto como el señor de la viña.

Jesús era un verdadero profeta de Dios; era el Mesías y predicaba la verdad. Pero nunca se ha proclamado “hijo de Dios”.

 ALGUNOS VERSÍCULOS MALINTERPRETADOS, INTRODUCIDOS EN SU CONTEXTO

 “YO Y EL PADRE UNA COSA SOMOS”

Juan 10:30 es muchas veces citado para demostrar que Jesús es Dios. Pero cuando leemos el versículo en su contexto, nos damos cuenta que el párrafo entero demuestra justo los contrario. La gente se contenta citando el versículo solo, para demostrar que Jesús dijo “Yo y el Padre una cosa somos.” y que después de decir esto, los judíos cogieron piedras para lapidarle, porque habían entendido que Jesús se ha proclamado Dios. Solamente si leemos el párrafo entero, los versículos de antes y después de este, nos damos cuenta que los judíos han malinterpretado las palabras de Jesús. De hecho, Jesús intentó explicar lo que quería decir, y esa explicación está todavía en la Biblia, al alcance de cualquiera que quiere leerla. Es sorprendente que tanta gente que dice que ama a Jesús está ignorando esta explicación y repite el error que hicieron los enemigos de Jesús. Este es el párrafo, así como aparece en la Nueva Versión International de la Biblia: (22) Y era invierno; (23) Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón. (24) Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. (25) Les respondió Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; (26) Más vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. (27) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; (28) Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. (29) Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. (30) Yo y el Padre una cosa somos. (31) Entonces volvieron a tomar piedras los judíos para apedrearle. (32) Les respondió Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de esas me apedreáis? (33) Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. (34) Les respondió Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois? (35) Si dijo, dioses, a aquellos a los cuales fue hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada); (36) ¿A quién el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?” (Juan, 10:22-36).

El párrafo entero enseña claramente que Jesús no es Dios. Vamos a observar los siguientes puntos:

1.                   Los judíos incrédulos insistían en que Jesús tenía que decirles si era verdaderamente el Cristo, para que no se quedasen con la duda sobre su identidad (v. 24). Cristo es un título humano usado en la Biblia para definir a un hombre ungido como rey de Israel. El título es usado para referirse a otros humanos también: “Así dice Jehová a su ungido, a Ciro.” (Isaías, 45:1). Los judíos estaban esperando un otro Cristo (Cristo es el equivalente de la palabra hebraica Messiah y de la palabra árabe Masseh). Así que le preguntaron a Jesús si Él era el Cristo que estaban esperando. Jesús les respondió que les había dado ya la respuesta y que había hecho milagros en nombre de Dios para demostrar que era el Cristo (v. 25), aunque ellos no lo creían, porque no son “las ovejas de Jesús” (v. 26). Los que Dios ha mandado a Jesús (sus apóstoles y discípulos) son sus ovejas (sus seguidores) y creen cuando Jesús dice que es el Cristo (v. 27-29).

2.                   Los verdaderos seguidores de Jesús nunca van a perecer, porque Jesús les asegura la vida eterna. Acorde al mismo Evangelio, la vida eterna significa “que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado.” (Juan, 17:3). Jesús transmite sus conocimientos a todos aquellos que el Padre le mando “para que dé vida eterna a todos los que le diste.” (Juan, 17:2). Lo que quería decir Jesús con estas palabras era que todos los que creen en sus enseñanzas van a tener la vida eterna. Por eso, en el mismo Evangelio, se cita a Pedro diciendo en nombre de todos los apóstoles: “tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el siervo de Dios viviente.” (Juan, 6:68-69). Así que ellos no creían que Jesús era Dios, sino el siervo de Dios viviente (el Mesías y mensajero de Dios). La “Biblia de la Buena nueva” ha hecho este párrafo algo más claro: “tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el siervo mandado por el Dios viviente.” (Juan, 6:68-69).

3.                   Nadie puede apartar a los apóstoles de Jesús (v. 28), porque fue el Padre que los mando, y el Padre es más grande que todos (v. 29). Así que nadie puede apartar a los apóstoles de Jesús como nadie puede apartarlos del Padre tampoco. Cuando Jesús dijo que el y el Padre son una cosa, quería decir exactamente esto: que el Padre le está ayudando cumplir con sus tareas y sus objetivos; y cuando se preocupa de salvar a los apóstoles de la mano del Mal, el Padre se asegura de que ninguno de ellos se extraviara, excepto el que traicionará a Jesús, por supuesto.

4.                   Jesús dijo que el Padre es mayor que todos (v. 29), incluyendo que el mismo. Cualquiera que tiene dudas al respeto, puede leer Juan, 14:28, donde Jesús dice: “el Padre mayor es que yo.” A pesar de esa frase, muchos que pretenden ser seguidores de Jesús insisten en que Él y el Padre son iguales. A quien tenemos que creer – ¿a Jesús o a los que pretenden ser sus seguidores? Los verdaderos seguidores de Jesús son aquellos que se limitan estrictamente a sus enseñanzas. Eso es lo que Jesús dijo a sus seguidores que hicieran: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.” (Juan, 8:31-32).

5.                   Cuando Jesús dijo que el y el Padre son una cosa (v. 30), los judíos cogieron piedras para apedrearle (v. 31). Jesús no entendía su comportamiento, ya que no había hecho nada malo. Así que les preguntó que había hecho para que le apedreasen (v. 32). Ellos respondieron que Jesús había blasfemado, ya que siendo solo un hombre se había proclamado Dios (v. 33). Pero de los versículos anteriores, es bastante claro que Jesús no se ha proclamado Dios. Se ha proclamado solamente el Cristo (v. 25). Cuando ha dicho que era Dios? Los judíos han malinterpretado a propósito las palabras de Jesús y le han puesto palabras en la boca para poder utilizarlos más tarde como falso testimonio en su contra y poder condenarle a muerte por blasfemo.

6.                   Jesús admite que ha dicho que es el Hijo de Dios (v.  36). Pero también dijo que esto significa simplemente que Dios le santificó y le envió al mundo como su mensajero (v. 36). El hecho de que Dios le santificó significa que lo escogió para cumplir una tarea. El título árabe para una persona así es Mustafá (significando El Elegido). El hecho de que Dios le envió al mundo significa que Jesús es el Mensajero de Dios. Es mandado con un mensaje de Dios. Obviamente, el Dios que envió a Jesús al mundo no es Jesús mismo.

7.                   Jesús intento explicar a los judíos que, aunque ha dicho algo que ellos han malinterpretado pensando que se ha proclamado Dios, tienen que darse cuenta que algunos hombres son llamados “dioses” en la Biblia, y los judíos están de acuerdo con eso (v. 35), así que no tendrían que contradecir a Jesús antes de darle la oportunidad de explicarse. Para entender plenamente lo que Jesús intentaba decir, vamos a ver el párrafo al cual se refería: “Yo dije: Vosotros sois dioses. E hijos todos vosotros del Altísimo. Empero como hombres moriréis. Y caeréis como cualquiera de los tiranos. Levántate, oh Dios, juzga la tierra: Porque tú heredarás en todas las gentes.” (Salmos, 82:6-8). Este párrafo demuestra que Dios ha honrado algunos hombres llamándoles “dioses”. Pero, obviamente, no eran dioses de verdad. Es solamente una expresión que se usa en la Biblia. Jesús recordó a los judíos que, aunque había dicho algo que los ha hecho pensar que se proclamó Dios, tienen que entender que es solo una expresión que no significa lo que ellos piensan. Después, Jesús dice que lo que realmente dijo era “hijo de Dios” (v. 36). Dice que si otros son llamados dioses, no entiende porque lo quieren matar por decir que es el hijo de Dios, lo que significa que Dios le ha escogido y le ha enviado con un mensaje para los hombres.

Entonces, el verdadero significado del  párrafo es que Jesús no es Dios. Es un hombre escogido por Dios (Mustafá) y enviado al mundo (Mensajero de Dios). Cuando se proclama hijo de Dios, no quiere decir nada más que esto. Pero, a pesar del estudio detallado del párrafo, algunos se van a agarrar a la tradición y van a rechazar la explicación dada por Jesús en los versículos 34-36. Van a insistir en coger el versículo 30 fuera del contexto y darle un significado que Jesús  dijo que era erróneo. Entonces, van a dar la razón a los enemigos de Jesús y contradecir lo que Jesús dijo. Esta actitud conduce a confusión, como vamos a ver.

Aunque el versículo 30 es cogido fuera de contexto, individualmente, para cambiar el sentido de las palabras de Jesús, esto no resuelve nada. Jesús no puede ser el mismo que el Padre, ya que Jesús dijo que el Padre es mayor que Él (Juan, 14:28). Jesús dijo también que, de hecho, el y el Padre son dos: “Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y a dónde voy. Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.” (Juan, 8:14-18). Y nadie ha visto a Dios, aunque a Jesús ha visto mucha gente “Ninguno vio jamás a Dios.” (I Juan, 4:12). La mejor solución para todo esto es aferrarse a las enseñanzas originales de Jesús: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.” (Juan, 8:31-32).

 “ANTES QUE ABRAHAM FUESE, YO SOY”

Juan 8:58 es uno de los versículos más mal usados de la Biblia. Como Jesús dijo en este versículo “Antes que Abraham fuese, yo soy.”, se pueden sacar dos conclusiones de aquí: una innecesaria y otra falsa. La conclusión innecesaria es que, si Jesús existe de antes de Abraham, resulta que existe desde siempre. Esta es una noción preconcebida, que la gente ha forzado en el contexto. “Antes que Abraham” no significa desde siempre. Melchisedec también existió antes de Abraham “Porque este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, Al cual asimismo dio Abraham los diezmos de todo, primeramente él se interpreta Rey de justicia; y luego también Rey de Salem, que es, Rey de paz; Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida.” (Hebreos, 7:1-3). ¿Esto significa que Melchisedec es Dios? Obviamente, no podemos llamar Dios a un ser creado.

La conclusión falsa es que Jesús, diciendo “yo soy”, estaba pronunciando el nombre de Dios, que Dios reveló a Moisés en Éxodo, 3:14-15: “Y respondió Dios a Moisés: yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: yo soy me ha enviado a vosotros. Y dijo más Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos.”

La Biblia es algo confusa sobre este hecho, porque da tres versiones distintas de la respuesta de Dios a Moisés, y ninguna coincide con la otra. Lo mejor que podemos decir es que el nombre revelado por Dios es Yahveh. Comparen las tres versiones:

1.                   La versión jehovista (Éxodo 6:28-7:7) no dice nada sobre la revelación del nombre de Dios, porque según los editores jehovistas el nombre de Yahveh ha sido revelado antes entre los israelitas. Ellos dicen que este nombre se usa desde el tiempo de Enoc, el nieto de Adam: “Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enoc. Entonces los hombres comenzaron a llamarse del nombre de Jehová.” (Génesis, 4:26).

2.                   La versión presbiterana (Éxodo, 6:2-13) contradice la primera versión, diciendo que el nombre de Jehová era desconocido antes (6:2). “Por tanto dirás a los hijos de Israel: YO JEHOVA.” (6:6), y Moisés lo repitió a los israelitas (6:9).

3.                   Pero en la versión elohista  (Éxodo 3.13-22) las instrucciones de Dios para Moisés son diferentes. “Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado a vosotros.” (3:14). De aquí resalta que el nombre de Dios es “Yo soy”, pero después de un estudio más atento vemos que los escribas elohistas han reemplazado “yo soy” con Yahveh, en la misma instrucción, pero en otro versículo (Éxodo, 6:6): “Por tanto dirás a los hijos de Israel: YO JEHOVA.”

Aunque Dios ha revelado su nombre como en Éxodo, 3:14 – Yo soy – esto no demuestra que Jesús se ha aplicado este nombre a sí mismo. Jesús nunca dijo que su nombre es “Yo soy”. Es citado diciendo “Antes que Abraham fuese, Yo soy.” (Juan, 8:58). Si “Yo soy” es el nombre de Jesús, entonces estaría fácil reemplazar “yo soy” de este párrafo con Jesús, ya que los dos son nombres de Jesús. El párrafo estaría entones así: “Antes que Abraham fuese, Jesús”. Esto, claramente, no tiene ningún sentido. Pero no es nada difícil reemplazar “yo soy” del Éxodo, 3:14 con Dios o con Yahveh: “Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Dios me ha enviado a vosotros” o “Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yahveh me ha enviado a vosotros”.

Otro punto que merece prestarle atención es que el autor del cuarto Evangelio nunca creyó que Jesús era Dios. Esto demuestra que Jesús nunca dijo que es Dios. De otro modo, ¿cómo es posible que el autor del cuarto Evangelio no lo supiera? Creía en que el Padre es el Único Dios Verdadero y Jesús es su enviado (Juan, 17:3).

Además, una diferencia presente en la versión griega falta en las versiones traducidas. En la versión griega “Septuagint” del Antiguo Testamento, el equivalente traducido de la frase  “yo soy” es “ho on“ en griego. Si el autor del cuarto Evangelio quería enseñar a sus lectores que Jesús repitió esta frase, no habría dudado en citarle diciendo: “Antes que Abraham fuese, ho on”. En lugar de eso, escribió: “Antes que Abraham fuese, ego eimi”. Entonces, los lectores del manuscrito griego habrían visto que la declaración de Jesús en Juan, 8:58 es diferente de la declaración de Dios en Éxodo, 3:14. Y esto es, seguramente, lo que intentaba demostrar el autor de este Evangelio.

Además, en la versión “Syriac Peshitta” de la Biblia, una de las más antiguas versiones, el versículo Juan 8:58 es el siguiente: “Antes que Abraham fuese, yo fui”. ¿Se cambió este versículo después? ¿Cómo podemos saberlo? Suponiendo que esta es la frase original, entonces los que se basan en la traducción común se van a arrepentir el Día del Juicio Final. ¿Porque no basarse en un versículo más claro, en uno en que Jesús se diferencia claramente de Dios? Vamos a tomar por ejemplo el siguiente versículos, en que Jesús dice a sus enemigos: “Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios.” (Juan, 8:40).

Entonces, ¿quién es Jesús? Un hombre que hablaba la verdad, la verdad que había oído de Dios. En otras palabras, era un enviado de Dios. Cuando una declaración clara como esta sale directamente de la boca de Jesús, ¿porque jugar con los párrafos que no son tan claros e intentar mezclarlos para que digan el contrario de lo que quieren decir realmente? Cualquiera que quiere convencerse de que Jesús es Dios, tiene que buscar evidencias claras sobre este hecho en la Biblia. Pero las evidencias claras enseñan justo lo contario. La Biblia enseña una y otra vez que Jesús no es Dios, sino un siervo de Dios. “He aquí mi siervo, al cual he escogido.” (Mateo, 12:18), por ejemplo.

En el capítulo 9 del Evangelio según Juan, v. 35, Jesús declara que es “el Hijo del Hombre” (Versión Estándar Revisada). Y nadie que conoce la Biblia, como los israelitas a quien Jesús le hablaba, puede afirmar que un hijo de hombre puede ser Dios. La Biblia afirma que Dios no es un hombre, ni el hijo de un hombre tampoco: “Dios no es hombre, para que mienta; Ni hijo de hombre para que se arrepienta.” (Números, 23:19).

“¿Y cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos. ¿Cuánto menos el hombre que es un gusano, Y el hijo de hombre, también gusano?” (Job, 25:4-6).

 “HE AQUÍ QUE LA VIRGEN CONCEBIRÁ”

Isaías 7:14 es uno de los versículos más malinterpretados de la Biblia. Este párrafo, en una traducción defectuosa, dice: “He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel.” La palabra “Emmanuel” significa “Dios está con nosotros”. Ahora, porque Mateo, 1:23 aplica esta profecía para Jesús, muchos piensan equívocamente que demuestra la divinidad de Jesús. “He aquí la virgen concebirá y parirá un hijo, Y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios.”

Primero de todo, Mateo nunca quiso describir a Jesús como Dios. La creencia en la divinidad de Jesús se formuló mucho después de que el Evangelio según Mateo fue escrito. El Evangelio según Mateo demuestra, sobre todo, que Jesús era un siervo de Dios (ej. Mateo 12:18, 24:36 o 27:46).

Segundo, el nombre dado a un individuo en la Biblia no demuestra que este es Dios. “Elijah” significa “Jehová Dios”. ¿Esto demuestra que Elijah es Jehová Dios? Seguramente que no. Del mismo modo, el nombre Emmanuel no demuestra que Jesús es Dios con nosotros. Y tampoco el nombre “Elihu” (significando “Dios mismo”) demuestra que Elihu es Dios mismo.

Tercero, aunque la profecía de Mateo 1:23 se refiere indirectamente a Jesús, la profecía de Isaías 7:14 se refiere, de hecho, directamente a un niño nacido durante la vida del profeta Isaías. Este niño se llamaba Emmanuel, que significa “Dios con nosotros” y era la señal de que Dios le mando al rey Ahaz para que le ayudará a él y a su pueblo. La promesa de Dios al rey Ahaz era que antes de que este niño fuera bastante grande para distinguir entre el bien y el mal, los enemigos del rey van a ser vencidos con la ayuda de Dios. Hay que leer el capítulo 7 entero para entender el significado correcto.

No es correcto sacar un versículo de su contexto y darle otro significado del que tiene. Aquel niño ha nacido de verdad, y Dios le llamo Emmanuel. Si el rey Ahaz tuviera que esperar siete cientos años hasta el nacimiento de Jesús para recibir la ayuda de Dios, él y su pueblo hubieron muerto mucho antes de que esta ayuda llegara. Entonces, ¿cuál es el significado de esta promesa? La promesa tenía un límite temporal. La profecía no se refería a Jesús, que nacerá cientos de años después, pero a un niño nacido en la época del rey Ahaz.

Otro punto que hay que considerar es que el niño de la profecía de Isaías al principio no puede distinguir el bien del mal. Los que dicen que este niño es Jesús no tendrán que ir por allí diciendo que Jesús es Dios, porque no ha existido y no va a existir nunca un tiempo en que Dios no pudiera distinguir el bien del mal.

Mateo ha aplicado erróneamente esta profecía para Jesús, porque ha nacido de una virgen, y la profecía habla de un niño nacido de una virgen. Mateo se basaba en la versión griega “Septuagint” de la Biblia, donde en Isaías 7:14 se usa la palabra griega “parthenos”, que significa “virgen”. Pero el libro original de Isaías fue escrito en hebreo. Pero para descubrir el verdadero significado, tenemos que volver a los manuscritos originales. Estos manuscritos originales tienen en lugar de “virgen” la palabra hebrea “almah”, que significa “joven mujer, en edad de casarse”. Si el autor de Isaías quería decir “virgen”, tenía que haber usado la palabra “betulah”, que significa “virgen”. Pero no lo hizo. Por eso, en la Versión Estándar Revisada (y en muchas otras versiones), en lugar de virgen podemos leer “joven mujer”.

Efectivamente, Jesús ha nacido de una virgen; tanto la Biblia, como el Corán lo confirman. Pero Isaías 7:14 no habla del nacimiento de una virgen y no se refiere a Jesús. Jesús nunca es llamada Emmanuel en la Biblia. “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.” (Lucas, 1:30-31).

 “ÉL QUE ME HA VISTO, HA VISTO EL PADRE”

En Juan, 14.9 Jesús (la paz sobre Él) es citado diciendo: “Él que me ha visto, ha visto el Padre.” Esto es muchas veces malentendido, muchos pensando que quiere decir que Jesús es Dios. Pero Jesús dijo que nadie ha visto nunca al Padre: “Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer.” (Juan, 5:37). Los que dicen que Jesús es Dios lo contradicen al mismo Jesús. Si Jesús fuera Dios, ¿porque hubiera dicho a la gente que le estaba mirando que nunca han visto a Dios? ¿Y porque el autor de la primera carta de Juan ha escrito setenta años después de que Jesús fue elevado al cielo que nadie ha visto nunca a Dios? “Ninguno vio jamás a Dios.” (I Juan, 4:12). El significado de Juan, 14:9 no es que Jesús es Dios, sino que conociendo a Jesús se puede llegar a conocer a Dios, ya que Jesús predicaba sobre Dios. Este significado es respaldado por Juan, 1:18: “A Dios nadie le vio jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.” En Juan 17:3 Jesús afirma: “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado.”

 “HA SIDO MANIFESTADO EN CARNE”

I Timoteo, 3:16 es muchas veces citado para demostrar que “Dios ha sido manifestado en carne”. Así aparece en las últimas versiones de la Biblia. Los manuscritos viejos, los más antiguos y fiables – Codex Vaticanus y Codex Sinaiticus – se refieren a Jesús. Este párrafo no demuestra que Jesús es Dios. Solo reflecta la doctrina de Pablo que Jesús, antes de manifestarse en carne, era un ser mayor que los hombres, pero inferior a Dios. “Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo.”, dice Pablo en I Corintios, 11:3.

 “DIOS FUERTE, PADRE ETERNO”

Isaías 9:6 habla de alguien cuyos nombres tendrían que ser Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de paz. Nos dicen muchas veces que esta es una profecía sobre Jesús y que demuestra que Jesús es Dios. Pero el problema que tiene esta profecía no puede ser ignorada por ninguna persona honesta. Si cogemos palabra por palabra, entonces Jesús es el Padre eterno. Pero Jesús nos dijo claramente que no es el Padre. Según Mateo, Jesús dijo: “Y vuestro padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.” (Mateo, 23:9, Nueva Versión Internacional). Entonces, si Jesús no es el Padre Eterno, tampoco es el Dios fuerte. O cogemos el párrafo literalmente, y en este caso se contradicen las enseñanzas de Jesús, o lo cogemos figurativamente, caso en el que Padre eterno no significa Padre eterno y Dios fuerte tampoco significa Dios fuerte.

 ¿HA SIDO JESÚS EL DIOS PERFECTO Y EL HOMBRE PERFECTO AL MISMO TIEMPO?

Según las creencias cristiano-ortodoxas, Jesús era el hombre perfecto y Dios perfecto al mismo tiempo. Esta creencia, según el credo Atanasiano, es necesaria para la salvación y es muy querida por la mayoría de los cristianos. Los eruditos cristianos modernos rechazan esta idea, no porque es difícil de entender, sino porque carece de sentido. La doctrina no puede ser expresada en ningún modo libre de contradicciones. Es imposible que Jesús fuera el hombre perfecto y el Dios perfecto al mismo tiempo, porque eso significara que era finito e infinito al mismo tiempo, que era falible e infalible al mismo tiempo. Eso no puede ser.

Lo que este credo niega es también bastante significante. El credo fue formulado como respuesta a las peticiones de algunos grupos cristianos antiguos, y por eso incluye algunas cláusulas que niegan las creencias de estos grupos. Como respuesta a los Arianos, quienes creían que Jesús no era Dios, el Consejo de Nicea (año 323) ha decretado que este era Dios en su totalidad. Como respuesta a los Apolinarianos, que creían que Jesús era Dios, pero no totalmente humano, el Consejo de Constantinopla (año 381) ha decretado que Jesús era humano en su totalidad. Después existió el nestorianismo, la creencia que empezó cuando Nestóreas rechazó la idea de que María pudiera llamarse “madre de Dios”. Para él, María era solo la madre del hombre Jesús. Esto implica que hay dos Cristo: uno divino, el otro humano. Como respuesta para Nestóreas, el consejo de Éfeso (año 431) ha decretado que las dos naturalezas de Jesús no pueden ser separadas. Todo lo que hace Jesús lo hace tanto el lado humano, como el divino. Del mismo modo, todo lo que le pasa, les pasa a los dos lados: el humano y el divino. Entonces, María les concibió a los dos, los dos murieron en la cruz, etc. En otro consejo, el consejo de Chalcedon (año 451), el credo recibió los últimos retoques y el credo Atanasiano fue decretado el credo oficial de la Iglesia. Muchos cristianos no están familiarizados con las implicaciones detalladas de este credo y sus propias mentes imaginan a Jesús en uno de los modos que el credo niega. Esta tendencia resulta del hecho de que la definición que da el credo para Jesús es imposible de comprender para cualquier mente humana. Uno solo puede repetir las palabras, pero no puede sacar el significado de estas creencias. Así que la mayoría solo repiten el credo con la boca, pero en sus cabezas visualizan imágenes de Jesús menos dañinas para el intelecto, aunque estas imágenes fueron declaradas heréticas por la Iglesia.

La doctrina ortodoxa es lógicamente imposible. Según indica Houston Smith, un erudito en religión comparada, este credo no hubiera sido lógicamente imposible si dijera que Jesús era algo divino y algo humano. Pero eso es lo que el credo niega. Para los cristianos ortodoxos, Jesús no puede tener solo algunas cualidades humanas; tiene que tenerlas a todas. Al mismo tiempo, no puede tener solo algunas cualidades divinas; tiene que tenerlas a todas. Esto es imposible, porque para ser divino tiene que carecer de limitaciones humanas. Si tiene solo una limitación humana, entonces no puede ser Dios. Pero según el credo, tiene  todas las limitaciones humanas. Entonces, ¿cómo puede ser Dios? Houston Smith llama eso una contradicción desgarradora.

En su libro “Las Religiones del Mundo”, el señor Smith dice: “Tenemos que empezar con la doctrina de la encarnación, que duro varios siglos hasta que se concretó. Esta doctrina insiste en que el Cristo divino ha cogido una forma humana, eso significando que Cristo era Dios-Hombre; simultáneamente, tanto Dios en su totalidad, como hombre en su totalidad. Diciendo que estas afirmaciones son paradoxales es como buscar un modo fácil para exponer el problema – parece más una contradicción desgarradora. Si la doctrina hubiera afirmado que Jesús era mitad hombre y mitad humano, o divino en parte y humano en otra parte, nuestras mentes no se confundirian.” (página 340).

Si el credo hubiera dicho que Jesús era en parte divino y en parte humano, no hubiera sido imposible lógicamente, pero sí imposible desde el punto de vista de las Escrituras. La Biblia no enseña en ningún sitio que Jesús era divino. Por otro lado, si fuera solamente en parte divino, entonces no era el Dios Verdadero e Único del Antiguo y Nuevo Testamento. Dios es todopoderoso, no solo en parte todopoderoso. Dios es omnipotente, no solo en parte omnipotente.

C. Randolph Ross es un cristiano. En su libro “El Sentido Común del Cristianismo”, Ross rechaza el punto de vista de los ortodoxos “no porque es difícil de entender”, sino porque “carece de sentido”. Lo rechaza porque “es imposible”. Sus argumentos son tan persuasivos que no podemos hacer otra cosa que repetirlos. Ser humano significa ser limitado, falto de conocimiento, dispuesto a cometer errores, imperfecto. Ser Dios significa justo lo contrario: ilimitado, completo en conocimiento, infalible, perfecto. No puedes tener dos modos. No se puede decir de una persona que es de los dos modos. O es uno, o es el otro.

 ESTO NO ES UNA PARADOJA

A los que dicen que eso es una paradoja, Ross les responde amablemente. Primero de todo, es importante entender lo que es una paradoja. Una paradoja es algo que parece imposible, pero puede demostrarse ser verdad. Por otro lado, este credo puede sonar verdadero para algunos, pero la lógica demuestra que es falso. Ross argumenta con un ejemplo que hace sucinto este punto de vista: “¡Ah! - van a decir algunos – ¡esta es la paradoja! No, no es una paradoja. Esto es muy importante, así que tomen nota: una paradoja es algo que parece imposible, pero se puede demostrar que es verdad. Así pues, fue una paradoja cuando un científico analizo atentamente los abejones y llego a la conclusión de que, según las leyes de la física, no pueden volar. Era contradictorio y aparentemente imposible, pero los abejones sí que pueden volar. De todos modos, que un individuo sea perfecto e imperfecto al mismo tiempo, es justo lo contrario de una paradoja: puede parecer verdad para algunos, pero es imposible de demostrar. Y no imposible solo según nuestro entendimiento de las leyes naturales (que pueden estar equivocadas, como en el caso de los abejones), pero imposible según todas les reglas y leyes de la lógica en cuales se basa nuestro racionamiento.” (página 82).

Vamos a desarrollar este último punto. La observación y el análisis humano pueden resultar ser incorrectos. Este es el caso del científico que descubrió que según las leyes de la física los abejones no pueden volar. El fallo de este procedimiento es que nuestro entendimiento de las leyes naturales mejora cada día más. Los nuevos conocimientos siempre declaran falsos a los viejos. Pero con las reglas de la lógica las cosas son diferentes. Lo que es verdad por definición va a seguir siendo verdad para siempre, a no ser que empezamos a redefinir las cosas. Por ejemplo, 2+2 son 4. Esta afirmación va a ser verdadera siempre. El único modo en el que esto puede ser falso es cambiar la definición de los componentes. Ahora, por definición, una cosa no puede ser su contrario. Una cosa no puede ser perfecta e imperfecta el mismo tiempo. La presencia de una de estas cualidades implica la falta de la otra. Jesús era o uno, u otro. Desde el punto de vista de la lógica, no puede ser ambas cosas. Ross es muy elocuente sobre esto: “Decir que alguien es perfecto e imperfecto, es como decir que has visto un circulo cuadrado. Esto es imposible. ¿Estás diciendo que el circulo no es redondo, en cuyo caso no es un circulo? ¿O estas diciendo que el cuadrado es redondo? Esto no es una paradoja; es una tontería sin sentido, no importa la imaginación que tengamos.” (p. 82).

La dificultad no es creer en lo que el credo dice. El problema es que, en efecto, el credo no dice nada. Cuando nos dicen dos cosas que son opuestas, ¿cuál de ellas tenemos que creer?

Ross lo pone fácil: “Decir que alguien es perfecto e imperfecto al mismo tiempo es como decir que X y non-X son los dos verdaderos. Esto significa o abandonar el sentido de las palabras, o abandonar la lógica, y en los dos casos significa que estamos hablando de tonterías sin sentido.” (página 82).

Los ortodoxos dicen que Jesús era imperfecto, respeto a su lado humano y perfecto, respeto a su lado divino. El problema con eso es que implica la existencia de dos individuos ocupando el cuerpo de Jesús: uno perfecto, el otro imperfecto. Para eso hacen falta dos intelectos, dos voluntades, dos caracteres.

Pero el credo no admite esta conclusión necesaria e insiste en que Jesús era una sola persona, y no dos. Ahora, esta persona tenía que ser o perfecta o imperfecta, o falible o infalible, limitada en conocimientos o no. No puedes decir sobre la misma persona que es las dos cosas. Cuando Jesús afrontó la muerte en la cruz, según las creencias cristianas, la afrontó con la fe humana de que va a revivir después de tres días, o la afrontó con el infalible conocimiento de que sí que va a revivir. Si creía con la fe humana en el poder de Dios de revivirle, entonces el mismo no era Dios. Si, por otro lado, se enfrentó a la muerte con el infalible conocimiento divino de que va a revivir, entonces no estaba asumiendo ningún riesgo en dejarse morir. Si su lado divino hubiera sabido que va a revivir, volvemos a la teoría de las dos personas.

CINCO MODELOS QUE FALLAN EN DEMOSTRAR LAS DOS NATURALEZAS DE JESÚS EN LA FÉ CRISTIANA



¿OS PODEIS IMAGINAR EL ÚNICO MODELO QUE FUNCIONARÍA? CÍRCULO PERFECTO Y CUADRADO PERFECTO AL MISMO TIEMPO.                   ¡ES LÓGICAMENTE IMPOSIBLE!  

Esto se hace aún más difícil de explicar cuando vemos los actos de Jesús relatados en los Evangelios y nos preguntamos quien ha realizado estos actos: el lado humano o el lado divino. Vamos a analizar el episodio en que Jesús maldice un higo, relatado en el Evangelio según Marcos. Jesús tenía hambre. Viendo de lejos un higo lleno de hojas, se acercó para ver si tenía frutos. Cuando llego, solo encontró hojas, porque no era temporada de higos. Entonces, Jesús dijo: “Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre.” (Marcos, 11:14). Como resultado, el árbol se secó desde la raíz: “Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.” (Marcos, 11:20). Resaltan algunas cosas claras de este episodio:

1.                   Jesús no sabía que el árbol no tenía frutos hasta que se acercó y encontró que solo tenía hojas.

2.                   Cuando Jesús vio las hojas desde lejos, tenía esperanza de encontrar también frutas.

3.                   No era temporada de higos, y por eso el árbol no tenía frutas. Este comentario claro de Marcos implica que el árbol era uno bueno. Si el árbol estaba seco, el comentario sobre la temporada de higos estaría fuera de lugar.

4.                   Jesús no sabía que no era temporada de higos. Si lo hubiera sabido, no estaría esperando encontrar frutas en el árbol, y no hubiera maldecido el higo por no tener frutas.

5.                   Todo empezó porque Jesús tenía hambre.

Ahora, es fácil de entender que el hombre Jesús tenía hambre y que el hombre Jesús no sabía que no era temporada de higos y por eso estaba esperando encontrar frutas en el árbol. Un Jesús divino hubiera sabido todo esto y no tendría que acercarse al árbol para descubrir que no tiene frutas; en primer lugar, no se hubiera sentido hambriento. Ahora, la maldición del árbol es un poco más difícil de asimilar por los que proclaman la divinidad de Jesús. Sus milagros, dicen ellos, están realizados por su lado divino. Vale, así que el lado divino de Jesús ha maldecido el árbol. Pero, ¿porque? ¿Porque destruir un árbol que, según Marcos, era un buen árbol? En temporada, este higo hubiera dado frutos para que muchos otros pudieran comer. La razón es que el hombre Jesús cometió un error. Pero, ¿porque actúa el Jesús divino en base a un error que cometió el hombre Jesús? ¿La mente humana de Jesús guía el lado divino? De hecho, no hay ninguna garantía para esta especulación, ya que en ningún sitio en la Biblia no se dice que Jesús hubiera tenido dos naturalezas. Los que quieren creer el contario de lo que dicen las Escrituras – que Jesús era completamente humano y, al mismo tiempo, completamente divino – pueden seguir especulando.

Algunos dirán que todo es posible con Dios y que aquí estamos usando palabras con su significado humano. Esto es verdad. Todo es posible con Dios. Nosotros creemos en eso. Si me dices que Dios hizo eso y el otro o que Dios es así e así, no te voy a decir que es imposible. Pero si me dices “Dios hizo y no hizo” o “Dios es y no es”, tus afirmaciones carecen de sentido. Cuando dices que Jesús es el hombre perfecto y Dios perfecto al mismo tiempo, estás diciendo dos cosas contradictorias. Entonces, yo contesto: ¡Imposible!

Así que lo que necesitamos, es oír este credo formulado con un poco de significado. Si crees que las palabras tienen un sentido diferente o más profundo cuando hablamos de Dios, no puedo no estar de acuerdo. Pero me gustaría saber que sentido le das a estas palabras. Ross explica: “Si quieres redefinir algunas de estas palabras está bien, mientras que puedes decir los nuevos significados que estas usando. De todos modos, la práctica común es decir que, si uno no es completamente seguro de cuál es ese nuevo significado, sin embargo es seguro de que juntando las palabras van a tener sentido. Esto, obviamente, es un simple esfuerzo de ahogar los requisitos de la lógica. Pero cuando no sabes el significado de las palabras que le aplicas a Jesús, entonces estás diciendo simplemente “Jesús es X” y “Jesús es Y”, X e Y siendo desconocidas. Esto, claramente, significa no decir nada en absoluto (p. 83).

Como resultado de esta confusión, muchos cristianos vuelven a la idea de que Jesús tiene dos naturalezas, pero separables. A veces actúa como humano y a veces actúa como Dios. Esta idea no es respaldada por la Biblia, y hubiera sido más inteligente volver a la posición verdadera de la Biblia, de que Jesús es un hombre y un siervo de Dios (ej. Mateo 12:18, Hechos 3:13, Hechos 4:27, en la Versión Estándar Revisada).

William Ellery Charming es uno de los muchos cristianos que ha vuelto a la postura de la Biblia. Él escribe esto: “¿Dónde vemos, en el Nuevo Testamento, la abundante fraseología que encontramos en los libros sobre la Trinidad y que sale de la doctrina de la doble naturaleza de Jesús? ¿Dónde dice este maestro divino: “esto lo digo como Dios, y esto como hombre; esto es verdad solo para mi lado humano, esto solo para el lado divino”? En ningún sitio. No hacía falta en esa época. Ha aparecido por culpa de los errores de las siguientes épocas. Entonces, nosotros creemos que Cristo es un intelecto, una voluntad, un ser y puedo añadir que un ser distinto a Dios. El hecho de que Cristo no es el Dios Único, no es la misma persona que el Padre es una conclusión necesaria de nuestro capítulo anterior, donde hemos visto que la doctrina de que Dios es tres en uno o uno en tres es pura ficción... Jesús, en sus enseñanzas, hablo constantemente de Dios. Preguntamos, ¿en sus enseñanzas, se refería a sí mismo? Respondemos: ¡Nunca! Al contrario, ha hecho la diferencia entre el y Dios y también lo han hecho sus apóstoles.” (William Ellery Charming, El Cristianismo Unitario y otros ensayos, editado por Irving H. Barlett en Estados Unidos, Liberal Art Press, 1957, p. 17-18).

Charming afirma que, ya que la doctrina de la doble naturaleza es “tan extraña, tan difícil, tan diferente de todos los conceptos anteriores de los hombres”, tenía que haberse desarrollado con suma claridad en la Biblia por ser una de las creencias necesarias para los cristianos. Pero no podemos encontrar nada semejante en la Biblia. Algunos cristianos dicen que hay párrafos en la Biblia que atribuyen cualidades divinas a Jesús y otros párrafos que le atribuyen cualidades humanas. Charming explica que los párrafos que parecen que atribuyen cualidades divinas a Jesús pueden explicarse con facilidad sin referirse a la doctrina. Él mira con desprecio lo que parece ser la solución dada por otros cristianos: “En otras palabras, con la excusa de explicar cierto párrafo difícil de entender, pero que un criticismo justo lo puede explicar en gran parte, sino en totalidad, nos inventamos una hipótesis mucho más difícil y envuelta en una gran absurdidad. Nos buscamos el camino fuera del laberinto con una pista que nos lleva por caminos mucho más enredados.” (página 17).

Muchos como Charming, después de un minucioso estudio, han llegado a la conclusión de que Jesús era solo un hombre elegido por Dios para transmitir Su mensaje. Los grandes trabajos y milagros que ha realizado fueron con la ayuda y el permiso de Dios. Jesús no podía hacer nada por sí mismo. El libro “El Mito del Dios Encarnado”, editado por John Hick, es una colección de ensayos escritos por cristianos practicantes y hombres de Iglesia. Cualquiera que todavía tiene dudas sobre este aspecto, que lea este libro.

Finalmente, tenemos que volvernos hacia Dios para que nos guie. Ha mandado su último libro, el Corán, para rescatar a la humanidad de las trampas de las dogmas inventadas por los hombres. El Corán se dirige a los cristianos y a los judíos, diciendo: “¡Gente del Libro! Ha venido a vosotros Nuestro mensajero aclarándoos mucho de lo que ocultabais del Libro y perdonando muchas cosas. Ha venido a vosotros, procedente de Allah, una luz y un Libro claro.” (Sura de la Mesa Servida, 5:16-17)

Y dice también: “Di: ¡Gente del Libro! No deforméis la verdad de las cosas en vuestra Práctica de Adoración; y no sigáis los deseos de unos que se extraviaron antes e hicieron que muchos se extraviaran y se alejaran del camino llano.” (Sura de la Mesa Servida, 5:79)

 ALGUNOS DICHOS OLVIDADOS DE JESÚS

 SEGÚN LA BIBLIA, ¿CUALQUIER CREYENTE PUEDE LLAMAR “PADRE” A DIOS?

Al final de su misión, Jesús dejo bien claro que Dios no es solo su Padre, sino Padre de todos los creyentes, Dios de todos y hasta su Dios, a quien adoraba durante su vida terrenal. Jesús dijo: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Juan, 20:17).

Pablo también dijo claramente que cualquier creyente puede llamar “Padre” a Dios. Él escribió: “...por el cual clamamos, Abba, Padre.” (Romanos, 8:15).

Jesús dijo a la multitud que le estaba escuchado y a Sus apóstoles: “Y vuestro padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.” (Mateo, 23:9). Según Mateo, Jesús enseño a la gente que llamara “Padre” a Dios. Les dijo: “Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” (Mateo, 6:9).

 ¿DEJO CLARO JESÚS QUE NO ERA DIOS?

“¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.” (Marcos, 10:18).

Un hombre corrió hasta Jesús, se arrodilló delante de Él y le llamo “bueno maestro”. Jesús aprovecho la oportunidad para dejar claro a la gente que no tienen que alabarle más allá de que se merece un hombre.

Jesús dijo: “No puedo yo de mí mismo hacer nada” (Juan, 5:30) y “como el Padre me dio el mandamiento, así hago.” (Juan, 14:31).

No hace falta decir que Dios no recibe órdenes de nadie. Jesús dijo: “Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo” (Juan, 14:10) y “nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo” (Juan, 8:28). Dios tiene autoridad total y conocimiento ilimitado. No se le puede enseñar, pero Él enseña. Jesús dijo: “el Padre mayor es que yo.” (Juan, 14:28). La gente olvida este dicho y dicen que Jesús es igual al Padre. ¿A quien tenemos que creer – a Jesús o a la gente? Hablando del Último Día, Jesús dijo: “Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino el Padre solo.” (Mateo, 24:36).

 ¿JESÚS SE ELEVO EL MISMO AL CIELO?

Dios lo elevo: “Al cual Dios levantó” (Hechos, 2:24). Jesús no tenía el poder de levantarse el mismo al cielo. Dios tiene que haberle levantado, tal como dice el autor de Hechos.

 JESÚS REZABA A DIOS. DIOS NO REZA A NADIE

Jesús rezaba, diciendo: “Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles: traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.” (Marcos, 14:36).

Jesús cayó con la cara en la tierra, implorando a Dios que le salve de la muerte. Esto demuestra también que Jesús tenía una voluntad diferente a Dios. Los autores de los Evangelios según Mateo, Marcos y Lucas nos dicen que la voluntad de Jesús era que se salvara de la muerte. Esto demuestra que Jesús tenía una voluntad diferente a la de Dios, por lo menos en este instante. Entonces, no era Dios. En un momento de desesperación, Jesús exclamó en voz alta: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo, 27:46).

 JESÚS NO SABÍA QUE EL ÁRBOL NO TENÍA FRUTOS

Jesús tenía hambre. Y viendo de lejos un higo cubierto de hojas, se acercó para ver si encontrara algún fruto para comer. Cuando llegó, solamente encontró hojas, porque no era temporada de higos (Marcos, 11:12-13). Cuando Jesús vio que el árbol tenía hojas, pensó que pudiera encontrar también frutos. Pero cuando se acercó se dio cuenta de que no había ningún fruto. Después de todo, ni siquiera era temporada de higos.

 LA BIBLIA LLAMA A JESÚS “SIERVO DE DIOS”

En el siguiente párrafo de Mateo, 12:18 Dios llama “Mi siervo” a Jesús: “He aquí mi siervo, al cual he escogido.”

“El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jesús.” (Hechos, 3:13).

“Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, al cual ungiste.” (Hechos, 4:27).

Todos, excepto Dios, somos siervos de Dios. Jesús también era un siervo de Dios.

 ¿QUIEN ES EL VERDADERO AUTOR DE LOS MILAGROS?

La Biblia dice que fue Dios quien realizó los milagros por intermedio de Jesús: “Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis.” (Hechos, 2:22). La gente dice que, como Jesús hizo muchos milagros, tiene que ser Dios. Pero aquí vemos que fue Dios quien hizo los milagros; Jesús era un instrumento que Dios usó para cumplir sus propósitos. Jesús era un hombre a quien Dios ungió. Eso significa que era en hombre recto.

 ¿PUEDE JESÚS GARANTIZAR POSICIONES?

“... más el sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda, no es mío dar lo, sino a aquellos para quienes está aparejado de mi Padre.” (Mateo, 20:23). Así que, si queremos asegurarnos nuestra posición en la otra vida tenemos que volver a Dios y pedírsela a Él.

 UN DICHO MALINTERPRETADO

“Yo y el Padre una cosa somos.” (Juan, 10:30). A la gente le gusta citar esta frase para demostrar que Jesús es Dios, pero se olvidan del siguiente versículo, Juan 17:11, que dice: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros.” Esto demuestra que lo que quería decir Jesús en esta frase era que son una cosa en objetivos, no como persona. Los apóstoles no podían convertirse en una persona, pero podían perseguir el mismo objetivo. Eso quiere decir que eran uno en objetivos, tal como Jesús y el Padre eran uno en objetivos.

 ¿HA DICHO JESÚS TODO LO QUE PRETENDE JUAN?

Consideren las siguientes frases de Jesús, encontradas solo en el Evangelio de Juan:

Juan, 14:9: “El que me ha visto, ha visto al Padre.”

Juan, 6:35: “Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida.”

Juan, 8:12: “Yo soy la luz del mundo.”

Juan, 8:58: “Antes que Abraham fuese, yo soy.”

Juan, 10:7: “Yo soy la puerta de las ovejas.”

Juan, 11:25: “Yo soy la resurrección y la vida.”

Juan, 14:6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.”

Juan, 15:1: “Yo soy la vida verdadera.”

Los eruditos cristianos dicen que si Jesús hubiera hecho todas estas maravillosas afirmaciones sobre sí mismo, los tres primeros Evangelios los hubieran recordado. Marcos fue escrito alrededor del año 70, seguido por Mateo y Lucas, entre los años 80 y 90 y Juan, que fue escrito alrededor del año 100 y fue el último Evangelio de los cuatro canonizados. El erudito cristiano James Dunn, escribe en su libro “Evidencias sobre Jesús”: “Si eran parte de las palabras originales de Jesús, ¿cómo es posible que solo Juan las ha recordado, y los otros tres no? Puedes llamarlo escepticismo, pero me parece increíble que unas frases de esta magnitud han sido descuidadas de las enseñanzas e Jesús. Si “yo soy” era parte de la frase original, es muy difícil de explicar porque ninguno de los tres otros evangelistas no lo ha usado.” (página 36).

Del mismo modo, la Nueva Biblia Americana nos dice en la introducción, bajo el título “Cómo leer tu Biblia”: “Es difícil de saber si las palabras que se atribuyen a Jesús están escritas exactamente como Él las dijo. La Iglesia estaba tan convencida de que Jesús enseñaba por intermedio de ella que expreso sus enseñanzas en función de las palabras de Jesús.” (p. 23).

Entonces, lo que tenemos en el Evangelio según Juan, es lo que la gente decía sobre Jesús en la época en que el Evangelio fue escrito (aproximadamente 70 años después de que Jesús fue elevado al Cielo). El autor de Juan, simplemente ha expresado estas ideas como si las hubiera dicho Jesús. El reverendo James Dunn dice más adelante en su libro que el autor del cuarto Evangelio  “no estaba  preocupado por las preguntas que se hacen muchos cristianos hoy en día: ¿de verdad ha dicho Jesús esto? o ¿de verdad ha hecho Jesús esto? y otros más” (p.43). Los eruditos han llegado a la conclusión de que este Evangelio fue escrito originalmente en una forma simple. Pero más tarde, según dice la Nueva Biblia de Jerusalén, fue “aumentado y desarrollado en varias etapas durante la segunda mitad del primer siglo” (página 1742). En otra página, la misma Biblia dice: “Parece que tenemos solo la etapa final de un proceso lento que ha juntado no solo partes componentes de diferentes épocas, sino también correcciones, adiciones y a veces hasta más de una revisión del mismo párrafo” (p. 1739).

La Nueva Biblia Americana dice que la mayoría de los eruditos “han llegado a la conclusión de que las inconsistencias fueron producidas, probablemente, por una edición masiva en cuál fueron introducidos materiales homogéneos a un original más reducido” (p. 143).

 DIOS REVELA LA VERDAD SOBRE JESÚS EN EL CORÁN

“¡Gente del Libro! No saquéis las cosas de quicio en vuestra Práctica de Adoración ni digáis sobre Allah nada que no sea la verdad. Ciertamente el Ungido, hijo de María, es el mensajero de Allah, Su palabra depositada en María y un espíritu procedente de Él. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero y no digáis tres; es mejor para vosotros que desistáis. La verdad es que Allah es un Dios Único. ¡Está muy por encima en Su gloria de tener un hijo! Suyo es cuánto hay en la tierra. Y Allah basta como Guardián. El Ungido no desprecia ser un siervo e Allah ni los ángeles que están cerca (de Él). Pero aquel que desprecie adorarle y se llene de soberbia... Todos van a ser reunidos para volver a Él. En cuanto a los que creen y practican las acciones de bien, se les pagará debidamente su recompensa y Él les aumentara su favor. Pero a los que desprecien y sean soberbios, los castigará con un doloroso castigo y no encontrarán, fuera de Allah, ni quien les proteja, ni quien los defienda. ¡Hombres! Os ha llegado una prueba e vuestro Señor y hemos hecho que descendiera para vosotros una luz clara. Los que crean en Allah y se aferren a Él... entrarán bajo Su benevolencia y favor y les mostrará la guía de un camino recto.” (Sura de las Mujeres, 4:170-174)

 JESÚS EN EL GLORIOSO CORÁN

 INTRODUCCIÓN

El Corán dice muchas cosas maravillosas sobre Jesús. Como resultado, los que creen en el Corán quieren a Jesús, le respetan y creen en su existencia. De hecho, ningún musulmán se puede llamar musulmán si no cree en Jesús (la paz sobre Él).

El Corán dice que Jesús nació de una virgen, que hablaba cuando todavía era un bebe, que curó a los ciegos y a los leprosos con la ayuda de Dios y que revivió muertos, también con la ayuda de Dios.

¿Cuál es el significado de estos milagros? Primero, el nacimiento de una virgen. Dios demuestra Su poder de crear en todos los modos. Dios creo a toda la humanidad a partir de un hombre y una mujer. Pero, ¿qué podemos decir sobre Adam (la paz sobre él)? Dios no lo creo ni de hombre, ni de mujer. Y a Eva la creo de un hombre, pero no de una mujer. Y, finalmente, para completar el cuadro, creo a Jesús de una mujer, pero no de un hombre.

¿Y los otros milagros? Estos fueron realizados para enseñar que Jesús no actuaba por su propia voluntad, pero tenía la ayuda de Dios. El Corán especifica que estos milagros fueron realizados con la ayuda de Dios. Esto es equivalente con lo que dice la Biblia en diversos párrafos, como Hechos, 2:22, donde el autor dice que los milagros los realizaba Dios para demostrar que Jesús tenía su respaldo. También, Jesús mismo dice en el Evangelio según Juan: “No puedo yo de mí mismo hacer nada.” (Juan, 5:30). Así que los milagros no eran realizados con su voluntad, sino con la autoridad de Dios.

¿Qué enseño Jesús? El Corán nos dice que Jesús vino a transmitir el mismo mensaje básico que transmitieron los que fueron enviados antes que Él – que tenemos que alejar de nosotros a los falsos dioses y adorar al Único Dios Verdadero. Jesús nos enseñó que era el siervo y mensajero de este Único Dios Verdadero, el Dios de Abraham. Estas enseñanzas coránicas se pueden comparar con las de la Biblia (ej. Marcos 10:18, Mateo 26:39, Juan 14:28, Hechos 3:13 o Hechos 4:27).

El Corán nos dice que algunos israelitas rechazaron a Jesús y conspiraron para matarle, pero Allah (Dios) le rescató y se lo lleva junto a Él en el Cielo. Allah hará que Jesús vuelva en la tierra y cuando eso pase Jesús va a confirmar sus verdaderas enseñanzas y los que creyeron en Él y en sus enseñanzas van a ganar la vida eterna.

Jesús es el Mesías. Es una palabra de Allah, un espíritu que procede de Él. Es respetado en este mundo y en el otro y es uno de los más cercanos a Dios. Esto se puede comparar con lo que dice el autor de Juan, 8:40: “Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios.”

 EL NACIMIENTO DE JESÚS DE UNA VIRGEN

Los musulmanes creen en el nacimiento de Jesús de una virgen. Cuando los ángeles le dieron la buena nueva a María (la paz sobre ella) sobre la promesa de Allah de que va a tener un hijo, ella se sorprendió, ya que era virgen. Pensó: ¿cómo puede ser? Pero se le recordó que para Allah es fácil hacer cualquier cosa: “Dijo: ¡Señor mío! ¿Cómo voy a tener un hijo si ningún hombre me ha tocado? Dijo: Así será; Allah crea lo que quiere; cuando decide un asunto le basta decir: ¡Se! Y es.”  (Sura de la Familia de Imran, 3:47)

Para Allah no es difícil hacer lo que Él quiere. Puede crear un niño con los dos padres, o solo con uno. Ningún milagro es más que su poder. Después de todo, no ha creado a Adam (la paz sobre él) ni de hombre, ni de mujer. El resto de la humanidad la ha creado a partir de una mujer y un hombre. ¿Porque es tan difícil creer que ha creado un niño solo de una mujer, sin hombre? El solo dice: ¡Se! Y es.

Algunos piensan que Jesús (la paz sobre Él), al no tener un padre humano, tiene que tener como padre a Dios. El Corán rechaza este punto de vista. La posición de Jesús frente a Allah es equivalente a la posición de Adam frente a Allah. Solo porque Adam no tiene un padre, no significa que Dios es su padre: “Verdaderamente Isa, ante Allah, es como Adam. Lo creó de tierra y luego le dijo: ¡Se! Y fue.” (Sura de la Familia de Imran, 3:58)

Según el Corán, todos excepto Allah son siervos de Allah.

“Y dicen: El Misericordioso ha tomado un hijo. Ciertamente traéis una calamidad. A punto están los cielos de rasgarse, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse por su causa. Porque atribuyen un hijo al Misericordioso. Y no es propio del Misericordioso tomar un hijo. Todos los que están en los cielos y en la tierra no se presentan ante el Misericordioso sino como siervos.” (Sura de Maryam, 19:89-94)

 ¿LOS MILAGROS DE JESÚS?

   Según el Corán, Jesús (la paz sobre Él) realizo los siguientes milagros, con la ayuda de Dios:

1.                   Habló cuando todavía era un bebe.

2.                   Curó a los que nacieron ciegos.

3.                   Curó los leprosos.

4.                   Revivió un muerto.

5.                   Sopló vida en un pájaro de barro.

En el Corán, Allah cita a Jesús (la paz sobre Él) diciendo: “... He venido a vosotros con un signo de vuestro Señor. Voy a crear para vosotros, a partir del barro, algo con forma de ave. Soplaré en ello y será un ave con permiso de Allah. Y sanaré al ciego y al leproso y daré vida a los muertos con permiso de Allah y os diré (sin verlo) lo que coméis y lo que guardáis en vuestras casas. Y, si sois creyentes, en ello tenéis un signo. Soy un confirmador de lo que había antes de mí en la Tora y os haré lícito parte de lo que se os prohibió. He venido a vosotros con un signo e vuestro Señor, así pues, temed a Allah y obedecedle. Allah es mi Señor y el vuestro. ¡Adoradle! Esto es un camino recto” (Sura de la Familia de Imran, 3:48-50). Allah nos habla de Jesús en el Corán también cuando menciona el Día del Juicio Final, cuando va a juntar a todos los mensajeros y les va a preguntar sobre la situación de la humanidad: “El día que Allah reúna todos los mensajeros y diga: ¿Cómo os respondieron? Dirán: No tenemos conocimiento pues Tú eres el Conocedor de las cosas ocultas. Cuando Allah dijo a Isa, hijo de Maryam: Recuerda Mi bendición sobre ti y sobre tu madre cuando te ayudé con el Espíritu Puro para que hablaras a los hombres estando en la cuna; y en la madurez. Y cuando te enseñé el Libro y la Sabiduría, la Tora y el Evangelio y cuando, a partir de barro, creaste algo con forma de ave con Mi permiso y sanaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso...” (Sura de la Mesa Servida. 5:111-112).

No todos estos milagros son recordados en los evangelios canónicos, los cuatro que contiene la Biblia cristiana. El hecho de que Jesús habló cuando era todavía un bebe no aparece en ningún sitio en la Biblia. Esto no tiene que sorprendernos, porque ninguno de los Evangelios puede afirmar que contiene cada uno de los eventos de la vida de Jesús. Pero el Evangelio según Juan insiste en enfatizar que estos eventos eran demasiados para poder contarlos a todos.

Del mismo modo, el milagro de soplar vida en un pájaro de barro tampoco aparece en la Biblia. Esto tampoco tiene que sorprendernos. Está claro que los autores de los Evangelios pudieron contar solamente la información a la que tenían acceso. También, no pudieron transmitir todo lo que sabían sobre Jesús porque escribían en papiro, que tenía dimensiones limitadas.

Lo que hay que evidenciar aquí es que el profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sobre Él) fue bastante honesto en promulgar esta información sobre Jesús. Cualquier hombre que quisiera negar la divinidad de Jesús, intentaría menospreciarle. Ya que los cristianos cogen los milagros de Jesús como prueba de que es Dios, se espera que cualquiera que niega esta divinidad no informaría la gente sobre milagros que nadie conocía. Cualquiera hubiera intentado negar algunos de los milagros conocidos, relatados en los Evangelios. Por otro lado, Muhammad ha transmitido honestamente el mensaje que recibió de Dios.

Allah nos revela la verdad sin temor. La gente que intenta ganar seguidores nos va a decir solamente lo que queremos oír. Normalmente, van a ocultar información que puede llevar a conclusiones contrarias. Por otro lado, Allah nos informa sobre los milagros de Jesús, aunque haya gente que usa esa información para demostrar su divinidad. Allah no necesita ganar seguidores. Los que adoran a Allah lo hacen por su propio bien. Y los que adoran falsos dioses lo hacen en su detrimento.

Lo que Allah enfatiza es que los milagros de Jesús no demuestran que es Dios. Los milagros realizados por Jesús son un signo, una prueba de que era el mensajero y enviado de Dios. Los ha realizado con la ayuda y con el permiso de Allah. Los que usan esa información para intentar demostrar su divinidad, están olvidando las palabras de Jesús: “No puedo yo de mí mismo hacer nada” (Juan, 5:30). También olvidan la declaración de Pedro: “Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis.” (Hechos, 2:22). Estos párrafos sugieren que Jesús no realizo el mismo los milagros. Estos fueron realizados con la ayuda y el permiso de Dios. Allah nos recuerda esto en el Corán. Jesús también repitió en varias ocasiones que fue Dios que realizó los milagros por intermedio de el.

“¡Gente del Libro! Ha venido a vosotros Nuestro mensajero aclarándoos mucho de lo que ocultabais del Libro y perdonando muchas cosas. Ha venido a vosotros, procedente de Allah, una luz y un Libro claro. Con el que Allah guía a quien busca Su complacencia por los caminos de la salvación. Y los saca de las tinieblas a la luz con Su permiso y los guía al camino recto.” (Sura de la Mesa Servida, 5:16-18)