UNA RELIGIÓN VERDADERA?

 ¿HAY UN DIOS?

Antes de pasar a la pregunta principal que este breve folleto que intenta responder, “¿hay una religión verdadera?,” es necesario considerar la fuente de tal religión, si llegara a existir. Por lo tanto, la primera pregunta lógica a responder es: “¿Hay un Dios?” La variedad y complejidad de los sistemas intrincados que constituyen el tejido de los seres humanos y el mundo en el que existen, indican que debe haber un Ser Supremo que los ha creado. La existencia de un diseño indica la existencia de un diseñador. Cuando los seres humanos observan huellas en una playa, de inmediato concluyen que pies humanos dejaron esas huellas en la arena en algún momento previo, a pesar que no los vieron hacerlo. La gente normalmente no se imagina de inmediato que las olas del mar pudieran haberse empozado en la arena y por puro azar haber dejado esas impresiones idénticas a huellas de pies humanos. Por lo tanto, es ilógico e irracional afirmar que Dios no existe.

                Sin embargo, a lo largo de los siglos ha existido una minoría entre los seres humanos que ha negado la existencia de Dios. La materia, en su opinión, es eterna y la humanidad es sólo un producto de la posible combinación accidental de sus elementos. En consecuencia, para ellos, la pregunta “¿hay una religión verdadera?” es completamente irrelevante, simplemente porque no hay un Dios que la creara. Según ellos, no hay ningún propósito en absoluto para la existencia, ya que todo es un producto de un gran accidente cósmico. Sin embargo, la vasta mayoría de la humanidad a lo largo de los siglos ha creído y continúa creyendo en la existencia de un Ser Supremo que creó este mundo con un propósito. Para ellos, fue y sigue siendo importante conocer acerca del Creador, el propósito con el cual creó a los seres humanos, y la religión en la que esto se enseña correctamente.

A pesar de la expansión relativamente reciente de las creencias ateas en los países capitalistas y comunistas, las estadísticas continúan mostrando que mucha gente cree en Dios. “Reader’s Digest” reportó recientemente una encuesta que llevó a cabo en más de 14 países en Europa respecto a la creencia en Dios. Los resultados muestran que siete de cada diez europeos cree en la existencia de Dios. Encontraron que 97% de la gente de Polonia, un antiguo país comunista, afirma Su existencia. Sorprendentemente, la gente de Rusia, el país de origen del Comunismo, reportó que el 87% de su población cree que Dios existe. Además, contrario a la creencia popular, según estudios de sondeo entre científicos especializados en astronomía, geología y otras ciencias naturales, se halló que la mayoría de los científicos reconocen la existencia del Creador.

 ¿DIOS SE COMUNICA CON LOS SERES HUMANOS? ¿TODAS LAS RELIGIONES SON CORRECTAS?

A pesar que la creencia en Dios prevalece en todo el mundo, la creencia en una religión organizada generalmente es débil, en especial en occidente. Algunas personas sienten que hay demasiadas religiones hoy día, ¿cómo puede alguien saber cuál de ellas seguir? Además, otros señalan que cada religión reclama ser la única verdadera, de modo que la conclusión más fácil es que todas deben ser falsas puesto que no pueden ser todas verdaderas. La consecuencia de esta posición en los países seculares de occidente es que se etiquete a todas las religiones como creencias personales a las que la gente tiene derecho, y a la declaración de aceptación de todas las religiones por igual. Esto lleva también a la desaprobación oficial de cualquier creencia que reclame superioridad sobre las demás. Los diálogos interreligiosos, que se han hecho populares, afirman que no importa qué religión se sigue siempre y cuando el seguidor sea sincero al respecto. La idea de insistir en que la religión de uno es la única correcta ha sido declarada obsoleta, incivilizada, políticamente incorrecta, y extrema.

A pesar del hecho de que muchos de los participantes en los diálogos interreligiosos parecen aceptar la idea de que no hay una religión verdadera, la gente, sin embargo, aún mantiene la creencia de que su religión es la mejor. El mero hecho de que hayan elegido seguir una religión en particular les basta para probar este punto. Una religión debe ser verdadera y todas las demás no, o todas ellas son verdaderas. Si todas ellas son verdaderas, deben compartir las mismas creencias. Es imposible, sin embargo, que todas ellas sean verdaderas, ya que cada religión tiene un conjunto único de ideologías. Por lo tanto, la realidad es que sólo una puede ser la religión verdadera de Dios.

 ¿ES NECESARIA UNA RELIGIÓN?

Algunas personas afirman que la tierra y sus habitantes son tan insignificantes, en relación a la vastedad del universo, para que Dios se preocupe personalmente de ellos. En su opinión, Dios creó el mundo y lo dejó que funcionara por cuenta propia. Ellos sugieren que Dios creó a los seres humanos pero no les brindó una forma de vida con la cual pudieran vivir sus vidas. Esta afirmación es totalmente irracional puesto que Dios es Omnisciente y como tal, sería absolutamente absurdo que creara a la gente y no la guiara por el camino correcto para que fuera exitosa en este mundo y en el más allá. Si Dios creó a los seres humanos y no estableció regulaciones para que ellos pudieran seguirlas, es decir, una religión, entonces la humanidad estaría perdida, se produciría el caos y la “ley de la jungla” gobernaría.

En un plano humano, si fuera abierta una fábrica y fueran contratados empleados para ella sin que se les informaran sus deberes y responsabilidades, con toda probabilidad ellos no llegarían a tiempo ni sabrían qué se espera de ellos (cómo y cuándo reportarse). Lo mismo sería cierto en un hospital, una escuela o cualquier institución. Del mismo modo que cada establecimiento explica sus expectativas, Dios Todopoderoso, Creador del universo y lo que hay en él, ha creado al ser humano y le ha prescrito una forma de vida que debe seguir a fin de lograr el éxito en este mundo, y más importante aún, en el más allá. Si Dios creó a los seres humanos y no les dijo qué es lo que se supone que deben hacer, dándoles una religión, ¿cómo van a encontrar su camino? Afirmar que Dios no reveló una religión es, en última instancia, afirmar que Dios no existe. La creencia correcta en Dios requiere creer en la religión verdadera revelada por Dios a la humanidad.

Por lo tanto, cuando Dios creó a los primeros seres humanos, Adán y Eva, les dio instrucciones concernientes a cómo vivir en este mundo. Esa religión, dada por Dios para un grupo de seres humanos, fue la única religión verdadera. Dios no reveló una variedad de religiones, lo que habría causado confusión. De modo que la pregunta es cuál religión entre la multitud de religiones en el mundo es el camino correcto, la única que Dios quiere para Su creación. A fin de hallar la respuesta, la gente tiene que tener la mente abierta y no seguir una religión simplemente debido a que sus padres la eligieron. Los seres humanos están dotados de inteligencia para que investiguen y escojan la religión correcta, que ha probado lógicamente ser la Religión de Dios.

Al crear una empresa, los seres humanos suelen tomarse primero un tiempo para investigar a fondo prácticas de negocios exitosas. Ellos no se limitan sólo a esta información, sino que tratan de determinar qué pasos innovadores pueden tomar para hacer que su negocio prospere. ¿Por qué tanta gente se toma tan en serio los negocios, pero cuando se trata de religión son tan laxos? En consecuencia, mucha gente tiende a apegarse fervientemente a una religión sólo cuando llegan a una edad avanzada.

Otros critican a la religión echándole la culpa de muchas guerras, sufrimiento humano y actos de terrorismo. Sin embargo, si comparamos las Primera y Segunda Guerras Mundiales, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam y las actuales guerras de Irak y Afganistán, con las guerras que han sido luchadas por razones religiosas, está claro que el número de personas que ha muerto en los conflictos religiosos está muy lejos del número de personas que ha muerto en otros conflictos armados. Esto no puede considerarse una razón válida para evitar la búsqueda y elección de una religión.

Para quien realmente cree en Dios, está muy claro que Él debe haber prescrito un camino para Sus criaturas. Además, no tiene sentido que ese camino prescrito pueda ser diferente para pueblos distintos, puesto que la gente básicamente es la misma. El código de leyes de Hammurabi del año 1.750 a.C., contiene los mismos problemas que las sociedades modernas enfrentan hoy día. Los jeroglíficos más antiguos de los egipcios, miles de años antes de Hammurabi, abordan los mismos temas. La famosa Piedra Rosetta, que abarcó civilizaciones y descifró los jeroglíficos, discute asuntos de negocios similares a los que enfrentan las naciones en el comercio actual.

Los seres humanos no han cambiado en cientos o miles, quizás millones de años, ¿por qué entonces Dios prescribiría una forma de vida para un grupo de gente y otro para otro grupo de gente? Lo lógico es que Dios prescribiera sólo un camino apropiado para los seres humanos desde la época en que el primer ser humano fue creado hasta el fin de la Tierra.

Si de hecho Dios prescribió tal forma de vida para Su creación, entonces éste debe tener ciertas características que lo hagan apropiado para todo ser humano a través de todas las eras y en cualquier lugar del mundo.

 LA RELIGIÓN A ELEGIR

El punto de partida para descubrir la religión verdadera de Dios es la habilidad de uno, dada por Dios, de elegir cuál es la religión verdadera. Ninguna religión puede ser la verdadera sólo porque fue heredada, porque los padres siguieron esa religión y sus padres la siguieron también, de modo que uno se siente obligado a seguir esa religión como la correcta. Dios ha dado a los seres humanos el intelecto para que sean capaces de hacer las elecciones correctas en todos los aspectos de sus vidas. Sin embargo, la gente suele utilizar su inteligencia en su vida mundanal y la apaga en su vida espiritual. A menudo aceptan de buen grado las prácticas religiosas más ridículas simplemente porque son costumbres que han heredado. Sin embargo, Dios ha decretado que la gente nazca dentro de diferentes tradiciones religiosas. Por lo tanto, Él no va a recompensar ni a castigar a la gente por la religión con la que fueron criados y enseñados a seguir. Cada ser humano tiene la obligación de reflexionar sobre su situación y elegir lo que es, de hecho, lo correcto. Para hacer esto, uno debe tener criterios para determinar objetivamente cuál es la religión correcta. Uno debe comenzar observando las afirmaciones de cada religión así como por qué se considera a sí misma la religión verdadera de Dios.

En las siguientes páginas se examinarán algunas de las evidencias principales por las cuales se afirma que el Islam es la religión verdadera de Dios.

 CARACTERÍSTICAS DE LA RELIGIÓN VERDADERA

Características Externas: El Nombre de la Religión

En primer lugar, identificar la única religión verdadera significa que es para toda la humanidad, en todo el mundo, en todas las épocas, y esto hace necesario que su nombre no esté afiliado con ninguna persona, grupo o lugar en particular, puesto que esos no son principios universales. Así, el Cristianismo toma su nombre de Cristo, el Budismo de Buda, el Judaísmo de la tribu de Judá que era el hijo de Jacob, el Hinduismo está relacionado con el valle del Indo… todas se relacionan con una persona, grupo o ubicación específica y por tanto no pueden ser religiones universales. Es imposible que el Cristianismo sea la religión que fue prescrita por Dios desde el tiempo de Adán, puesto que depende de la existencia de Cristo y del final de la línea de profetas judíos. Del mismo modo, el Budismo, una rama del Hinduismo, sólo comenzó a existir con la persona de Buda, que existió en India algún tiempo antes de Cristo.

El Islam, por el contrario, significa “sumisión,” que es un principio que se refiere a la esencia de la adoración: la completa sumisión a la voluntad de Dios. Es aplicable a las bases de la religión de la época de Adán hasta el fin de este mundo. La Sumisión a Dios es la esencia del mensaje de los profetas de Dios y fue el nombre de su religión. No importa si la persona utiliza el hebreo u otro idioma para expresar el concepto de sumisión. El nombre “Islam” es un término árabe utilizado por el último profeta, Muhammad (que la paz y las bendiciones sean con él), puesto que él entregó el último mensaje de Dios al pueblo de Arabia. De modo que la afirmación del Islam, en primer lugar, es que su nombre es adecuado como nombre de la religión verdadera de Dios. No es personal, por lo que los musulmanes rechazan el título de “mahometanos.” Tampoco es tribal, ni se relaciona con un grupo o una ubicación específicos. Más aún, la enseñanza central del Islam se refleja en su propio nombre. Su principio central es la esencia de la adoración, que ha sido consistente entre todos los profetas de Dios: Sumisión y adoración completas al Uno y Único Dios Verdadero. Es por eso que sólo el Islam puede reclamar lógicamente haber sido la religión de Adán y Eva, y de todos los profetas de Dios.

 Las Bases de Su Nombre en las Escrituras

En el caso de la verdadera religión de Dios, el nombre de dicha religión debe hallarse en las escrituras de la religión misma. Si uno mira las escrituras cristianas, por ejemplo, uno no encontrará a Jesús diciéndole a sus seguidores: “Ustedes son cristianos.” La única referencia similar se encuentra en los escritos de Pablo a los “Seguidores de Cristo” en Antioquía. Fue tiempo después de la partida de Jesús que los cristianos adoptaron ese nombre. De forma similar, uno no encuentra en las escrituras judías, ni en la Tora ni en los Salmos, ninguna mención a Dios diciendo: “Su religión es el Judaísmo.” Ni hay prueba alguna de que Buda le haya dicho a sus seguidores que su religión era el Budismo. Tampoco está en la propia escritura, lo que implica que fueron seres humanos los que lo inventaron. Ya que se supone que las escrituras provienen de Dios, es lógico asumir que el nombre de la religión deba estar presente en ellas.

En contraste, Dios anuncia el Islam en el propio Corán:

“…Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.” (Corán 5:3)

Además, Dios reitera este punto al proclamar su singularidad:

“Quien siga una religión diferente al Islam [el sometimiento a Dios] no se le aceptará, y en la otra vida se contará entre los perdedores.” (Corán 3:85)

Este versículo expresa claramente la creencia de que el Islam es la religión verdadera. Por supuesto, como se dijo anteriormente, Islam es un término árabe, por lo que en escrituras previas debió expresarse su significado, la sumisión a la voluntad de Dios, y no la palabra misma en árabe (Islam). En los idiomas hablados en tiempos de Adán, de Abraham y de los primeros profetas, los términos equivalentes para sumisión habrían sido utilizados como nombre de la religión. El concepto de sumisión puede incluso ser hallado en el Nuevo y en el Antiguo Testamentos, donde los profetas y Jesús hablaron acerca de la “voluntad de Dios,” por ejemplo en Mateo 7:21, Jesús es citado diciendo:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,  sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

Sin embargo, la palabra que lleva el significado de Islam en hebreo y los otros idiomas de la revelación, fue en últimas reemplazada por nombres tribales como “Judaísmo” o con nombres de culto personal como “Cristianismo.”

 Características Internas: El Mensaje Central

Ya que sólo hay Un Único Dios Verdadero, toda la creación debe su existencia sólo a Él y todas sus necesidades son satisfechas en última instancia sólo por Él. Por lo tanto, buscar la ayuda de otros además de Él es inútil, ya que Él lo controla todo. La verdadera religión de Dios debe tener como mensaje central que sólo Dios debe ser adorado. La religión que afirme ser la única religión verdadera debe instruir a los seres humanos para que adoren sólo a Dios y no adoren a ningún ser creado, puesto que todo aparte de Dios es parte de Su creación. Ningún ser humano, animal o planta merece ser adorado, ya que son incapaces de ayudar a otros de forma independiente. De hecho, nada puede beneficiar a la creación sin el permiso de Dios, su creador. De modo que la esencia de la relación entre los seres humanos y Dios debe estar basada en la adoración a Dios únicamente. Sin embargo, sólo el Islam ordena a la gente que adore sólo a Dios tanto en la teoría como en la práctica. Sólo en el Islam se preserva la Unidad y Unicidad únicas de Dios tanto en las escrituras como en los rituales religiosos.

Por otra parte, el Cristianismo llama a la adoración única a Dios sólo en teoría. Por ejemplo, en el Evangelio según Lucas 4:8, está registrado que el Demonio le pidió a Jesús que lo adorara, prometiéndole autoridad y gloria sobre todos los reinos de este mundo. “Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí,  Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás’.” Por lo tanto, la esencia del mensaje de Jesús es que sólo Dios merece ser adorado y que toda adoración de algo o alguien además de Dios o en compañía de Dios es falsa. Sin embargo, este mensaje divino simple y claro se perdió al transformarse las enseñanzas unitarias de Jesús en la filosofía trinitaria de Grecia y Roma. Jesús fue elevado al estatus de “Dios, el Hijo” que comparte la divinidad con “Dios, el Padre” y “Dios, el Espíritu Santo.” De hecho, Jesús fue declarado “Dios Encarnado.” Se hicieron ídolos para simbolizar su supuesta crucifixión y se convirtieron en los objetos de adoración más populares entre las masas de cristianos a lo largo de los siglos.

Asimismo en el Hinduismo, según los Upanishads, los Puranas, los Vedas y el Bhagavad Gita, sólo existe un único Dios sin forma, Brahman, que “no tiene segundo.” Sin embargo, Brahman se manifiesta a sí mismo como “Brahma” (generador), “Vishnu” (organizador) y “Shiva” (destructor), y a partir de Vishnu vienen los “Avatares” (encarnaciones de Brahman en cada época), a todos los cuales los hindús adoran como a Dios en todas las formas a través de incontables ídolos.

 La Integralidad de la Adoración

En el Islam, el concepto de adoración implica hacer todo lo que Dios ha ordenado y no solamente glorificarlo y pedirle por las necesidades humanas. La prioridad número uno consiste en cosas obligatorias, la segunda prioridad comprende actos voluntarios hechos para agradar a Dios, y finalmente, abstenerse de las cosas que Dios ha prohibido. Así, por ejemplo, dar caridad, ayunar, hacer la peregrinación a La Meca, ayudar a los menos afortunados y visitar a los enfermos, son todos considerados actos de adoración. Como se señaló anteriormente, el mensaje central del Islam es el de adorar sólo a Dios. De modo que todos estos actos de adoración están dirigidos hacia Dios, Señor de todos los mundos.

 Pureza en las Enseñanzas

Además, el Islam ha mantenido su mensaje original desde los inicios del tiempo. El Islam enseña que la religión de todos los más de 124.000 profetas verdaderos, comenzando con Adán y terminando con Muhammad (que la paz de Dios sea con todos ellos), fue una y la misma, el Islam: adorar sólo a Dios, rechazar cualquier socio relacionado con Él, y someterse incondicionalmente a Su voluntad. Dios dice en el Corán:

“Por cierto que enviamos a cada nación un Mensajero [para que les exhortase a] adorar a Allah y a evitar al Demonio.” (Corán 16:36)

El Islam enseña además que los seres humanos que invitan a otros a adorarlos, que proclaman que son Dioses, o que dicen tener a Dios dentro de sí mismos, han engañado a sus seguidores, los han desviado y los han alejado de la religión verdadera de Dios. La esencia de la adoración en el Islam puede hallarse en el primer capítulo del Corán, conocido como Faatihah, que significa “la apertura,” en el versículo número 5:

“Sólo a Ti adoramos y sólo de Ti imploramos ayuda.” (Corán 1:5)

Las completas sumisión y obediencia a Dios le fueron ordenadas a los primeros seres, Adán y Eva. Ellos fueron puestos en un jardín y se les instruyó comer de cualquier árbol que desearan, excepto un árbol solitario. En todas las épocas de la existencia humana, se le ha ordenado a la gente, por parte de los Profetas, que hagan ciertos actos de bien y se abstengan de caer en unos pocos perjudiciales. En todos los casos, para cada acto prohibido, hay muchos otros actos permitidos similares. Por ejemplo, está prohibido consumir cerdo así como cobrar o pagar intereses, pero hay otros innumerables animales en la tierra, el mar y el aire que pueden ser consumidos, y otras numerosas transacciones comerciales que pueden ser realizadas. Sin embargo, mucha gente tiende a obsesionarse con las pocas cosas prohibidas como beber alcohol y cometer fornicación, declarando falsamente que abandonar estas prácticas haría muy difícil la vida. En realidad, estas prohibiciones han sido legisladas con el fin de proteger a los seres humanos. Hay bien en todo lo que Dios ha creado, sin embargo en algunos elementos de la creación, el daño que causan sobrepasa el bien y por esa razón fueron prohibidos por Dios. Así, el mensaje eterno e invariable del Islam está resumido en la declaración de fe pronunciada por todos aquellos que entran en la fe divinamente revelada: “No hay divinidad merecedora de adoración excepto el Único Dios Verdadero,” conocido como Allah en idioma árabe.

 La Consistencia en las Enseñanzas

La religión verdadera de Dios debe ser consistente en sus enseñanzas. No debe cambiar sus principios fundamentales con el paso de las décadas o los siglos. Por ejemplo, los primeros seguidores de Jesús no se distinguían de otros judíos de su época en la forma en que rezaban, se casaban, se vestían, comían y hablaban. Rezaban postrándose en el suelo, vestían velo, no comían cerdo, se saludaban diciéndose “la paz sea contigo” y la homosexualidad era considerada una perversión sexual. Hoy día, los cristianos rezan de rodillas, no visten velo (a excepción de las monjas o en matrimonios y funerales), aman comer cerdo, se saludan diciendo “hola.” Además, desde la década de 1970, la mayoría de los Cristianos Protestantes han aceptado la homosexualidad al punto de que ahora son comunes los pastores homosexuales. Asimismo, los hindús del pasado comían carne, quemaban a las mujeres en la pira funeraria de sus esposos muertos (sati o suttee: suicidio de la viuda), y disfrutaban de prostitutas en el templo (devadasis). Ahora muchos hindús devotos son vegetarianos, el suttee fue declarado ilegal por los reformadores hindús de la Autoridad Británica en el siglo XIX, y en el siglo XX las devadasis fueron abolidas. Las enseñanzas y prácticas del Islam se han mantenido intactas desde el tiempo de su revelación final hasta hoy día. Los musulmanes siguen postrándose en la oración, sus mujeres visten velos, el cerdo sigue prohibido, se saludan unos a otros con “la paz sea contigo,” y la homosexualidad sigue siendo considerada una perversión sexual. Más importante, continúan adorando sólo al Único Dios Verdadero, mientras los cristianos que en la época de Cristo hacían lo mismo fueron señalados de herejes desde el siglo IV cuando un dios trinitario reemplazó al Dios Unitario de Jesús y de todos los profetas antes que él. Del mismo modo, aunque las primeras escrituras del hinduismo prohibieron la idolatría, los hindús de hoy día tienen millones de dioses a quienes adoran en forma de ídolos.

 Definición Clara del Propósito de Vida

La razón de la creación de los seres humanos debe estar claramente definida en la religión verdadera de Dios. Esto debe estar declarado en términos muy claros en las mismas escrituras de la religión. Sin embargo, si se le pregunta a los hindús sobre el propósito de la existencia humana tal y como es enseñado en su religión, la mayoría admitirán ignorancia o declararán una variedad de explicaciones filosóficas dadas por los gurús modernos sin referencias escriturales claras (es decir, sin que sus argumentos tengan base en sus propias escrituras). Lo mismo puede decirse de los cristianos, que no tienen afirmaciones inequívocas en las escrituras del Antiguo o el Nuevo Testamentos que identifiquen el propósito de la vida. Por otra parte, en la escritura inalterada del Islam, el propósito de la creación es declarado por Dios en términos inequívocos:

“Por cierto que he creado a los genios y a los hombres para que Me adoren.” (Corán, 51:56)

El propósito de la vida es adorar a Dios, lo que lógicamente debe ser el principio central de la religión verdadera, que sólo es el caso en el Islam.

 El Acceso a la Salvación

Otra característica fundamental de la religión verdadera es que debe contener en sus enseñanzas igualdad de acceso a la salvación. La salvación del pecado no debe requerir intermediarios, puesto que la religión verdadera está basada en adorar a Dios únicamente y sólo Dios puede perdonar realmente todos los pecados. Ya que Dios sabe desde antes de crear a Adán y a Eva que ellos Le desobedecerían y pecarían, comiendo del árbol prohibido, Él les enseñó cómo arrepentirse de los pecados. En consecuencia, cuando ellos pecaron se arrepintieron y Él les perdonó. No haberles enseñado a Adán y Eva cómo arrepentirse de los pecados habría sido injusto, y hacer que su pecado fuera heredado por todas las generaciones siguientes hasta la época de Jesús habría sido aún más injusto, así que lo lógico es asumir que Dios, Quien es justo, les enseñara cómo arrepentirse. Así es como este evento histórico es descrito en el Corán. Además, cada ser humano sólo es responsable por sus propios pecados y no por los de sus padres o hijos. Nadie puede cargar con los pecados de los demás ni los demás pueden cargar con los suyos propios. Esas son las enseñanzas encontradas en el Corán:

“Nadie cargará con los pecados ajenos.” (Corán 53:38)

Por el contrario, uno debe dirigirse directamente a Dios arrepentido, y Él a su vez, ha prometido perdonar todos los pecados de quien se arrepienta sinceramente. Dios dice en el Corán:

“Por cierto que Allah puede perdonar todos los pecados, porque Él es Absolvedor, Misericordioso.” (Corán 39:53)

Ya que el propósito de la creación es adorar a Dios y este es el pilar central de la religión verdadera, el peor pecado que un ser humano puede cometer no es el asesinato o el robo, que son ambos crímenes graves contra la humanidad: el peor pecado posible que una persona puede cometer es una ofensa contra el Creador de todos los mundos, la asociación de copartícipes con Él. Si una persona vive su vida asociando copartícipes a Dios, ya sea directa o indirectamente, y muere en ese estado, todas sus buenas obras habrán sido en vano. Dios atestigua esto en el Corán:

“Dios no perdona que se Le asocie nada; pero fuera de ello perdona a quien Le place. Quien asocie algo a Dios comete un pecado gravísimo.” (Corán 4:48)

Al pronunciar el testimonio de fe y entrar en las filas del Islam, Dios perdona todos los pecados pasados, incluyendo el pecado de dirigir actos de adoración a otros distintos a Él. Si se dice sinceramente, con pleno conocimiento de sus significados e implicaciones, y con el compromiso de vivir de acuerdo con ellos, a todos se les es dada la llave para entrar el Paraíso.

 Acceso Religioso Universal a la Salvación

Para que cualquier religión sea considerada la religión verdadera, debe tener en sus enseñanzas acceso por igual a la salvación para todos los seres humanos en cualquier lugar y en cualquier época, sin importar que hayan escuchado el mensaje de sus enseñanzas o no. Los seres humanos no tienen culpa respecto a las circunstancias en las que han nacido y por tanto no son responsables por no haber tenido acceso a la religión verdadera.

Por lo tanto, aquellos que jamás escucharon el mensaje de Moisés y Jesús, o el de Buda o Confucio, no tuvieron acceso a sus enseñanzas. En consecuencia, la salvación está restringida a los seguidores inmediatos únicamente. Por otro lado, el Islam enseña que desde el inicio de la humanidad hasta el final de los tiempos, aquellos que se hayan sometido a sí mismos sinceramente y de todo corazón a Dios sin asociarle copartícipes, serán recompensados en el más allá. Dios dice en el Corán:

“Por cierto que quienes creyeron [en los Mensajes que trajeron los Profetas anteriores], los judíos, los cristianos y los sabeos que hayan tenido fe en Dios y en el Día del Juicio, y hayan obrado correctamente, tendrán su recompensa junto a su Señor, y no temerán ni se entristecerán.” (Corán 2:62)

En el Islam, aquellos que siguieron sinceramente a Moisés, quienes siguieron sinceramente a Jesús, así como aquellos que siguieron a cualquiera de los profetas enviados a las diferentes naciones a lo largo del tiempo, son todos considerados musulmanes puesto que se sometieron completamente a la adoración del Uno y Único Dios Verdadero.

Todos los profetas que vinieron y transmitieron el mensaje verdadero de Dios fueron aceptados y seguidos. Cualquiera que rechazó sus mensajes, incluyendo a aquellos que rechazaron a Moisés y a Jesús, y aquellos que rechazaron a cualquiera de los profetas verdaderos que fueron enviados por todo el mundo antes que ellos, en África, India, Las Américas o Filipinas, no tendrán salvación en la vida por venir. El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) mencionó que hubo más de 124.000 profetas enviados por todo el mundo. Todos y cada uno de ellos vino con el mismo mensaje: “Nada ni nadie merece ser adorado excepto el Único Dios Verdadero.”

Según las enseñanzas del Islam, todos los seres humanos han recibido este mensaje antes de su existencia física en este mundo. Cuando Dios creó a la humanidad, reunió a todas las almas de los descendientes de Adán y les informó de su obligación de adorarle a Él, y todas las almas fueron testigos de esa obligación. Este testimonio está impreso en cada alma de cada ser humano, lo que forma el fundamento de la inclinación natural compartida por todos hacia el conocimiento y la adoración de Dios. Incluso los ateos, que profesan abiertamente su incredulidad en Dios, cuando se enfrentan con una calamidad, suelen invocar a Dios por ayuda. Dios dice en el Corán:

“Y tu Señor creó a partir de Adán su descendencia e hizo que todos ellos atestiguaran [diciéndoles]: ¿Acaso no soy Yo vuestro Señor? Respondieron: Sí, lo atestiguamos. Esto es para que el Día de la Resurrección no digáis: No sabíamos [que Allah era nuestro Señor].” (Corán 7:172)

Este incidente ocurrió en el mundo espiritual antes de la existencia física de los seres humanos en el mundo. Cuando una persona se hace adulta, es plenamente responsable de escuchar el mensaje de la religión verdadera cuando le llegue, y de responder a él sometiéndose solamente a Dios. Sin embargo, puede haber personas que jamás han escuchado y nunca escucharán el mensaje del Islam en su vida. Quizás porque están ubicados en áreas remotas fuera del rango del mensaje o quizás porque son incapaces de entender apropiadamente el mensaje debido a su condición mental (por ejemplo retraso mental, senilidad, etc.), o quizás murieron siendo niños, o puede que la información que recibieron estaba tan distorsionada que la verdad no era reconocible. Según las declaraciones del Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones sean con él), estas personas serán puestas a prueba el Día de la Resurrección y del Juicio Final. Ellos resucitarán adultos y con todas sus facultades en funcionamiento pleno. Entonces, desde una pared de fuego frente a ellos, un mensajero aparecerá y les explicará el mensaje de la Unidad y Unicidad de Dios y que sólo Él debe ser adorado. El mensajero entonces les dará instrucciones para que atraviesen la pared de fuego de la que él vino. Aquellos que le obedezcan y entren por la pared de fuego, hallarán al otro lado jardines paradisíacos, y su destino será el Paraíso. Por otro lado, aquellos que se nieguen a entrar en el fuego serán llevados al Infierno porque se habrán condenado por haber rechazado el mensaje que les había llegado en esa vida. Por lo tanto, nadie pasará por este mundo y se presentará ante Dios en el juicio sin que el mensaje le haya llegado. Como dice Dios en el Corán:

“No hemos castigado a ningún pueblo sin antes haberles enviado un Mensajero.” (Corán 17:15)

A todos los seres humanos se les dio el mensaje del Islam antes de su concepción, de modo que tienen una inclinación natural hacia la adoración de Dios. La gran mayoría tiene en esta vida la posibilidad de elegir y se les expone y muestra la verdad, dándoseles la oportunidad de aceptarla. Nadie puede realmente culpar a sus padres o abuelos por su extravío, porque el libre albedrío es universal. Dios además, da a la humanidad señales en sus vidas, que hacen que la gente busque la religión verdadera si son honestos. Estas señales están tanto a su alrededor como en su interior, en cada uno de ellos, como declara Dios en el Corán:

“Les haremos ver Nuestros signos en los horizontes, y en ellos mismos, hasta que se les evidencie [a través de ellos] la Verdad.” (Corán 41:53)

 La Preservación de la Escritura

Para que una religión sea candidata exitosa a ser la religión verdadera hoy día, debe tener en sus fundamentos una escritura totalmente conservada e inalterada que contenga las palabras verdaderas de Dios. Esta escritura debe mantenerse pura y auténtica desde su revelación inicial hasta el presente. En el caso de los mensajes anteriores, no era necesario preservar los Libros Sagrados puesto que Dios enviaba a otros profetas con nuevas escrituras para corregir las que eran tergiversadas. Sin embargo, cuando Dios eligió enviar a Su mensajero final, el último de los profetas, el mensaje escritural que traía tenía que ser perfectamente preservado, ya que ningún otro profeta vendría después de él. De las antiguas religiones del mundo, el Islam es la única religión cuya escritura, el Corán, puede ser declarada “inalterada”, sin temor a equivocarnos. Las escrituras de otras religiones no han sido preservadas en su forma original. Los líderes religiosos eruditos de las diversas religiones rápidamente reconocen el hecho de que sus escrituras han sido distorsionadas con el paso del tiempo. Ellos también admiten que sus escrituras fueron puestas sobre papel mucho tiempo después de la muerte de sus fundadores, y que las palabras exactas de sus fundadores no se conocen. En su mayoría, si no en todos los casos, los escribas o autores de las escrituras existentes, son desconocidos.

De modo que sólo en el mensaje final del Islam, contenido en el Corán, los seres humanos tienen una escritura enviada divinamente y preservada como ningún otro texto antes que ella. Es un texto que sin duda alguna se mantendrá inalterado hasta el final de este mundo. El Corán no sólo está preservado en un único texto escrito, sino que también ha sido memorizado y almacenado en las mentes y corazones de incontables miles de musulmanes a lo largo de todas las épocas. Más de diez millones de musulmanes que viven por todo el mundo hoy día memorizan todo el Corán, letra por letra desde el comienzo hasta el final. Desde la época del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y con todos los profetas verdaderos de Dios, cientos de millones, a lo largo de los siglos, han memorizado el Corán por completo.

 La Prueba Final: El Milagro Coránico

Para terminar, la última característica de la religión verdadera es que el Profeta que la trajo tuvo que dejar tras de sí un milagro que pueda ser accesible a toda la humanidad hasta el final de este mundo. Sólo en el Islam existe evidencia de este milagro eterno. La escritura en sí misma contiene conocimientos científicos de una era futura. Los científicos modernos han identificado en algunos de los versículos del Corán un número de hechos científicos recientemente descubiertos que no era posible que hubieran sido conocidos por Muhammad (que la paz y las bendiciones sean con él) hace 1.400 años. Por ejemplo, se sorprendieron al encontrar en el Corán una descripción precisa del desarrollo del embrión en el útero en una etapa en que el embrión es prácticamente invisible para el ojo desnudo. Un microscopio, inventado por primera vez mil años después de la revelación del Corán, es necesario para ver el embrión en este estado descrito.

 Dice Dios en el Corán:

“He aquí que creamos al ser humano de barro. Luego hicimos que se reprodujese por medio de la fecundación, y preservamos el óvulo fecundado dentro de una cavidad segura [el útero]. Transformamos el óvulo fecundado en un embrión, luego en una masa de tejidos, luego de esa masa de tejidos creamos sus huesos a los que revestimos de carne, finalmente soplamos en el feto su espíritu. ¡Bendito sea Allah, el mejor de los creadores!” (Corán, 23:12-14)

El Dr. Keith Moore, uno de los líderes mundiales en el campo de la anatomía y la embriología, escribió el libro de texto de embriología más utilizado en las universidades de todo el mundo. En él declaró que nadie sabía mucho sobre el desarrollo del embrión humano hasta la aparición del microscopio, entre los siglos XV y XVI. Se le pidió al Dr. Moore que asistiera a una conferencia y revisara los versículos coránicos concernientes a la embriología. Después de leerlos, afirmó: “Ha sido para mí un gran placer ayudar a aclarar afirmaciones en el Corán sobre el desarrollo humano. Está claro para mí que estas afirmaciones debieron ser dadas a Muhammad por Dios, puesto que casi todo ese conocimiento no fue descubierto hasta muchos siglos después. Esto para mí prueba que Muhammad tuvo que haber sido un mensajero de Dios.” Cuando se le preguntó si creía que el Corán era la palabra de Dios, respondió: “No tengo problema en aceptarlo.”

El Corán contiene muchos otros milagros científicos concernientes a los elementos naturales como las montañas, los océanos y las nubes, que no es posible que hayan sido conocidos hace siglos, excepto por Dios Todopoderoso. Para una lectura detallada de esta evidencia y más sobre la experiencia del Dr. Moore, visite www.islam-guide.com/es/.

A pesar que contiene abundante conocimiento científico, el Corán no es esencialmente un libro de ciencia, su propósito fundamental es transmitir la comunicación de Dios a la humanidad. Señala cada necesidad humana y contiene la cura para todos los males espirituales y psicológicos de los corazones y de las mentes. Por lo tanto, cada ser humano se debe a sí mismo el leer este libro divinamente revelado de guía verdadera.