La creencia de los seguidores de la tradición Profética

PRÓLOGO

Todas alabanzas pertenecen a Alá, único, y que la paz y las bendiciones sean con quien no hay profeta luego de él, con su familia y seguidores.

He leído este texto que contiene la creencia de los seguidores de la tradición profética de manera resumida, y que nos fuera presentada por nuestro hermano su eminencia el Sheij Muhammad Ibn Salih Al-Uzaimin.

La escuché en su totalidad encontrándola completa y clarificadora respecto a la creencia de los seguidores de la tradición profética y el consenso del pueblo islámico en cuanto al monoteísmo islámico, la unicidad de Alá, sus sublimes atributos y bellos nombres, los asuntos relaciona-dos con la fe en los ángeles, los libros revelados, los profetas, el más allá y la predestinación. La exposición es de excelente nivel evidenciando al buscador de conocimiento y todo musulmán su fe Alá, los ángeles, los libros revelados, los profetas, el más allá y la predestinación ya sea agradable o desagradable. Así como se mencionan en este libros datos importantísimos difíciles de encontrar en otros libros sobre el tema.

Quiera Alá agraciar y bendecir al autor, guiarlo y aumentar su recompensa.

Deseamos que sus escritos, investigaciones y libros sean de beneficio para los lectores.

‘Abdul-Aziz Ibn ‘Abdullah Ibn Baaz

Director del departamento de investigación científica islámica, emisión de veredictos legales, difusión y orientación

En el nombre de Alá, Clemente, Misericordioso

Todas las alabanzas pertenecen a Alá, Señor del Universo. El triunfo en el más allá será de los piadosos, quienes no se enemistan sino con los tiranos opresores.

Atestiguo que no existe nadie quien merezca ser adorado salvo Alá, único, sin asociados, el verdadero Soberano. Y atestiguo que Muhammad es su siervo y mensajero, sello de los profetas, líder de los siervos devotos. Que la paz y las bendiciones de Alá sean con él, su familia y con quienes le sigan hasta el día del Juicio Final.

Alá, el Altísimo, envió a Su Profeta Muhammad ﷺ‬[1] con la guía y la verdad como manifestaciones de la misericordia divina para el universo, un ejemplo para los piadosos y una evidencia para toda la humanidad.

Alá, el Altísimo, dio evidencias a través de su mensajero y del libro que le reveló, sobre la sabiduría en todo aquello que beneficia a sus siervos en esta vida y el más allá, ya sea en las creencias como en las obras, las virtudes y la moral excelsa.

El Profeta ﷺ‬ nos dejó en una senda determinada y evidente, cuya noche es tan clara como el día y quienes la abandonen se autodestruirán.

El pueblo siguió su guía, sus compañeros, quienes lo siguieron y aquellos que vinieron después y obraron rectamente, establecieron la legislación islámica. Se aferraron a la tradición profética, es decir, en su creencia, sus obras, sus valores y sus virtudes, y se convirtieron en la comunidad anunciada por el Profeta ﷺ‬, aferrados a la verdad evidente. No les importó que los critiquen ni que los persigan esperando que finalmente llegara el juicio de Alá.

Nosotros, y la alabanza pertenece a Alá, seguimos sus pasos, aferrándonos al Corán y la Sunnah[2], lo cual afirmamos sólo a fin de mencionar el favor divino con el que hemos sido agraciados y para evidenciar cuál es la senda que debe seguir todo creyente.

Rogamos a Alá que nos fortalezca con la verdad ante toda situación en esta vida y en el más allá y que nos conceda de Su Misericordia, Él, quien es el Misericordiosísimo.

Debido a la importancia que encierra el tema de la creencia y la fe, y la escisión existente de los distintos grupos, es que me he propuesto escribir resumidamente sobre la creencia de los seguidores de la tradición profética y el consenso del pueblo islámico: La creencia en Alá, sus ángeles, sus libros revelados, sus profetas, el más allá y la predestinación, ya sea agradable o desagradable. Pido a Alá, el altísimo, que me conceda la sinceridad de hacerlo buscando sólo contemplar su rostro, firme junto a la verdad y beneficiando a los siervos devotos.

 Capítulo I  Nuestra creencia

Creemos en el Señorío y dominio de Alá, el Altísimo. Es decir, Él es el Señor creador, sustentador y hacedor de todos los asuntos existentes.

Creemos que sólo él merece ser adorado y que todo otro ser creado es adorado sin derecho genuino.

Creemos en sus bellos nombres y sublimes atributos divinos.

Creemos en su unicidad en todos esos aspectos, no posee asociados ni quien se le asemeje en Su señorío y dominio, ni en su derecho a ser adorado, ni en sus nombres y atributos.

Dijo Alá, el Altísimo, en el Corán:

(Es el Señor de los cielos, de la Tierra y de cuanto hay entre ellos. Adórale, pues, y persevera en Su adoración. ¿Conoces a alguien similar a Él?) (19:65)

Creemos que

(¡Alá! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el pasado y el futuro; y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. Su Trono se extiende en los cielos y en la Tierra y la custodia de ambos no Le agobia. Y Él es Sublime, Grandioso.) (2:255)

Creemos que

(Él es Alá, no hay otra divinidad salvo Él, Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Él es Clemente, Misericordioso. Él es Alá, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo, Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio. ¡Glorificado sea Alá! Él está por encima de lo que Le atribuyen. Él es Alá, Creador, Iniciador y Formador. Suyos son los nombres [y atributos] más sublimes. Todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra Le glorifica. Él es Poderoso, Sabio.) (59:22-24)

Creemos que Alá es el Soberano de los cielos y la Tierra

(A Alá pertenece el reino de los cielos y la Tierra; Él crea lo que Le place...) (42:49-50)

Creemos que

(No hay nada ni nadie semejante a Alá y Él es Omnioyente, Omnividente. Suyas son las llaves [del sustento y de la misericordia que os envía] de los cielos y la Tierra; concede Su sustento a quien Él quiere con abundancia o se lo restringe a quien Le place, ciertamente Él es Omnisciente.) (42:11-12)

Creemos que

(No existe criatura en la Tierra sin que sea Alá Quien la sustenta; Él conoce su morada y por donde transita, todo está registrado en un Libro evidente [la Tabla Protegida].) (11:6)

Creemos que

(Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No hay hoja que caiga que Él no lo sepa, ni grano en el seno de la tierra o algo que esté verde o seco sin que se encuentre registrado en un libro evidente) (6:59)

Creemos que

(Sólo Alá sabe cuándo llegará la hora [el Día del Juicio], cuándo hará descender la lluvia y qué hay en los vientres maternos; y nadie sabe qué le deparará el día siguiente ni en qué tierra ha de morir. Ciertamente Alá es Omnisciente y está bien informado de lo que hacéis) (31:34)

Creemos que Alá, el Altísimo, habla con el significado que desea, cuando lo desea de la manera que lo desea:

(Y sabe que ciertamente Alá habló con Moisés directamente) (4:164)

(Y cuando Moisés acudió al encuentro y su Señor le habló...) (7:143)

(Le llamamos desde la ladera derecha del monte e hicimos que se aproximara para hablarle en forma confidencial) (19:52)

Creemos que

(Si el mar fuese tinta para escribir las Palabras de mi Señor, se agotaría antes de que se agotaran las Palabras de mi Señor) (18:109)

(Si todos los árboles que hay sobre la Tierra se convirtieran en cálamos y el mar junto con otros siete mares en tinta no bastarían para escribir las Palabras de Alá. Ciertamente Alá es Poderoso, Sabio) (31:27)

Creemos que sus palabras son las más perfectas, verídicas en su información, justas en su juicio y elocuentes en su lingüística.

Dijo el Altísimo:

(La Palabra de tu Señor [el Corán] es completamente cierta y justa) (6:115)

(¿Y quién tiene palabras más veraces que Alá?) (4:87)

Creemos que el Sagrado Corán es la palabra de Alá, el Altísimo. Verdaderamente habló con él y se lo entregó al ángel Gabriel, quien lo descendió al corazón del Profeta Muhammad e.

(El Espíritu Santo [el Ángel Gabriel] lo ha revelado [por orden] de tu Señor con la Verdad) (16:102)

(Este Corán es una revelación del Señor del Universo. El Espíritu Leal [el Ángel Gabriel] descendió con él y lo grabó en tu corazón [¡Oh, Muhammad!] para que seas uno de los Mensajeros [y adviertas con él a los hombres].Es una revelación en árabe puro) (26:192-195)

Creemos que Alá, el Altísimo, se encuentra sobre su creación en su esencia y realidad así como en sus atributos, porque ha dicho:

(Y Él es Sublime, Grandioso) (2:255)

(Él tiene total dominio sobre Sus siervos, está sobre ellos. Él es Sabio y está informado de lo que hacéis) (6:18)

Creemos que

(Ciertamente vuestro Señor es Alá. Creó los cielos y la Tierra en seis días y luego se estableció sobre el Trono. Él es Quien decide todos los asuntos) (10:3)

Se ha establecido sobre su Trono, elevándose sobre él en su esencia de una manera acorde a su divinidad y grandeza, y nadie, salvo Él, conoce el cómo.

Creemos que Alá, el Altísimo, se encuentra junto a su creación, a pesar de estar establecido sobre su trono. Conoce perfectamente lo que sucede a sus seres creados, escucha sus voces y ve sus obras, destina sus vidas, sustenta a los pobres, enriquece a quien quiere y empobrece a quien quiere, ennoblece a quien quiere y humilla a quien quiere. En su mano descansa el bien y es sobre toda cosa poderoso. Se encuentra junto a su creación realmente a pesar de estar establecido sobre su Trono.

(No hay nada ni nadie semejante a Alá y Él es Omnioyente, Omnividente) (42:11)

No afirmamos como lo hacen algunas sectas que Él se encuentra en la Tierra y consideramos que quien hace semejante afirmación deviene incrédulo o desviado porque ha descrito a Alá con atributos que no son acordes a su divinidad.

Creemos, como nos informó su Profeta ﷺ‬, que desciende al cielo más cercano a la tierra cada noche durante el último tercio y dice: “¿Quién me ruega para que pueda concederle, quién me suplica para que pueda complacerlo, quién me pide perdón para que pueda perdonarlo?”.

Creemos que Alá, glorificado y exaltado sea, vendrá el día del Juicio Final para juzgar entre sus criaturas.

(Pero ella no durará para siempre [y deberéis rendir cuenta el Día del Juicio] cuando la Tierra sea reducida a polvo y llegue tu Señor y se presenten los Ángeles en filas y el Infierno sea expuesto. Ese día el hombre recordará [sus obras], pero de nada le servirá) (89:21-23)

Creemos que

(Él hace lo que Le place) (85:16)

Creemos que su voluntad es de dos clases:

Cósmica: Que sucede aunque no sea aquello que ama, y es descrita también como su deseo

(Y si Alá no hubiera deseado, no hubiesen combatido entre ellos) (2:253)

(...si Alá desea decretar para vosotros el desvío. Él es vuestro Señor) (11:34)

Legislativa: No necesariamente se concreta en todas las situaciones pero es todo aquello que Él ama. Como cuando dice

(Alá ama absolveros) (4:27)

Creemos que su voluntad cósmica y legislativa es resultado de su sabiduría. En consecuencia, todo lo que decreta cósmica y legislativamente es sabio y su sabiduría existe, ya sea que alcancemos a conocerla o que nuestro intelecto lo ignore.

(¿Acaso no es Alá el más justo de los jueces?) (95:8)

(¿Y quién mejor juez que Alá para quienes están convencidos de su fe?) (5:50)

Creemos que Alá, el Altísimo, ama a sus amigos cercanos y que ellos lo aman.

(Di: Si verdaderamente amáis a Alá ¡Seguidme! Y Alá os amará) (3:31)

(...Alá les suplantará por otros a quienes amará y ellos Le amarán) (5:54)

(Alá ama a los perseverantes) (3:146)

(Sed justos, pues Alá ama a quienes establecen la justicia) (49:9)

(...y haced el bien; ciertamente Alá ama a los benefactores) (2:195)

Creemos que Alá, el Altísimo, se complace de las obras y los dichos que ha legislado y que detesta cuanto ha prohibido

(Si no creéis, sabed que Alá prescinde de vosotros [y ello no Le perjudica en nada] y que no Le agrada la incredulidad de Sus siervos; y si sois agradecidos [creyendo en Su unicidad] Le complacerá) (39:7)

(Si [los hipócritas] hubieran querido realmente combatir se habrían preparado para tal fin, pero Alá no quiso que salieran [con vosotros] y les infundió desgano y se les dijo: Permaneced con quienes se quedan [por estar verdaderamente eximidos]) (9:46)

Creemos que Alá, el Altísimo, se complace de los creyentes que obran rectamente:

(Alá se complacerá con ellos [por sus obras] y ellos lo estarán con Él [por Su recompensa]. Ésta [hermosa recompensa] será para quienes teman a su Señor [y se aparten de los pecados]) (98:8)

Creemos en que Alá, el Altísimo, se enoja con quienes merecen su ira por su incredulidad u otras obras

(…los que pensaban que Alá no haría prevalecer Su religión, les castigará y ellos serán los perdedores. Ciertamente la ira de Alá recayó sobre ellos y los maldijo) (48:6)

(…pero quienes se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Alá…) (16:106)

Creemos que Alá, el Altísimo, posee un rostro que describió como:

(Sólo el majestuoso y noble rostro de tu Señor perdurará por siempre) (55:27)

Creemos que Alá, el Altísimo, tiene dos manos grandiosas

(Sus ambas manos están abiertas y sustentan como Él quiere…) (5:64)

([Los idólatras] No han valorado a Alá en Su verdadera magnitud. El Día de la Resurrección contendrá toda la Tierra en Su puño y los cielos estarán plegados en Su diestra. ¡Glorificado y enaltecido sea Alá! Él está por encima de lo que Le atribuyen) (39:67)

Creemos que Alá, el Altísimo, tiene dos ojos reales, ya que ha dicho:

(Construye el arca bajo la observancia de mis ojos y según Nuestra orden) (11:37)

y el Profeta ﷺ‬ dijo: “Su velo es de luz, si lo descubriera, los haces de luz de su rostro quemarían hasta donde alcanza su vista”.

Es consenso de quienes siguen la tradición profética que los ojos son dos, ya que el Profeta ﷺ‬ dijo también: “El falso Mesías es tuerto pero vuestro Señor no es tuerto”.

Creemos que Alá, el Altísimo:

(No puede ser visto [en esta vida], pero Él sí puede ver [a Sus siervos]; y Él es Sutil y está informado de cuánto hacéis) (6:103)

Creemos que los creyentes contemplarán a su Señor el Día del Juicio Final.

(Ese día, habrá rostros resplandecientes contemplando a su Señor) (75:22-23)

Creemos que Alá, el Altísimo, no tiene quien pueda asemejársele, debido a la perfección de sus atributos:

(No hay nada ni nadie semejante a Alá y Él es Omnioyente, Omnividente) (42:11)

Creemos que:

(¡Alá! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el pasado y el futuro; y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. Su Trono se extiende en los cielos y en la Tierra y la custodia de ambos no Le agobia. Y Él es Sublime, Grandioso) (2:255)

Debido a la perfección de su Vida y su Eternidad.

Creemos que no es injusto con nadie, debido a su completa y divina justicia. Y que no está distraído ni ignora lo que hacen sus seres creados, debido a su completo conocimiento de todo.

Creemos que nada le es imposible, ni en los cielos, ni en la Tierra, debido a su perfecto conocimiento y a su infinito poder:

(Ciertamente cuando decide decretar algo dice: ¡Sé! y es) (36:82)

Nada lo agota porque posee absoluto poder:

(Creamos los cielos y la Tierra y todo cuanto existe entre ellos en seis días y no Nos agotamos en lo más mínimo) (50:38)

Creemos en la realidad de todo cuanto afirmó Alá, el Altísimo, sobre sí mismo y en lo que dijo el Profeta ﷺ‬ sobre Él: Sus nombres y atributos. Pero, sin embargo, somos inocentes de dos desvíos: El antropomorfismo que afirma ya sea con el pensamiento o mediante las palabras que los atributos de Alá, el Altísimo, son semejantes a los atributos de los seres creados. Y el atribuirle una forma a los atributos de Alá, el Altísimo, afirmando con el pensamiento o la palabra: Los atributos de Alá, el Altísimo, son de tal o cual forma.

Negamos todo lo que Alá, el Altísimo, negó sobre si mismo y lo que negó el Profeta ﷺ‬ sobre Él, ya que al negarlo afirmamos la perfección contraria a lo negado. Así como también callamos sobre todo aquello que Alá, el Altísimo, y su Profeta ﷺ‬ han guardado silencio.

Consideramos que esta senda es una obligación inexpugnable porque todo cuanto afirmó o negó Alá, el Altísimo, sobre si mismo es información verídica revelada y Él es quien mejor se conoce a sí mismo. Es el más elocuente y el más veraz en sus palabras. Mientras que los seres creados no pueden comprenderlo en su esencia y realidad.

Todo cuanto nuestro Profeta ﷺ‬ afirmó o negó sobre Alá, el Altísimo, es información verídica. Es quien mejor conoce y puede describir a su Señor porque fue la persona más elocuente y veraz.

En las palabras de Alá, el Altísimo, y su Profeta ﷺ‬ encontramos la perfección del conocimiento y la veracidad, por lo que carece de argumento quien las rechaza o duda en aceptarlas.

 Capítulo II

Todo lo que hemos mencionado respecto a los atributos divinos de Alá, el Altísimo, ya sea general o específico, afirmando o negando, lo hacemos basados en el Corán y en la metodología seguida por los primeros musulmanes y quienes les siguieron.

Creemos que es obligación considerar los textos del Corán y la tradición profética sobre estos aspectos de manera literal, acorde a la realidad divina de Alá, el Altísimo.

Nos declaramos inocentes del camino seguido por aquellos que tergiversan los textos sagrados y les atribuyen un significado diferente al que enunciaron Alá y Su Profeta.

Aquel que considere erróneamente la existencia de contradicciones en el Corán o entre éste y la tradición del Profeta ﷺ‬, se debe al escaso conocimiento que posee sobre el libro sagrado y la tradición o a la mala interpretación o al escaso esfuerzo que ha realizado para el estudio de la religión, por lo que dicha persona debe esforzarse y buscar el conocimiento mediante la reflexión que le permita comprender la verdad pero en caso de que no alcance a comprender, entonces deberá consultar a un sabio y dejar de pensar erróneamente, y decir tal como dicen los dotados de conocimiento:

(Él es Quien te ha revelado el Libro. Contiene aleyas de significado explícito que son la base del Libro, y otras de significado implícito. Aquellos de corazón extraviado siguen sólo las de significado implícito con el fin de sembrar la discordia e interpretarlas capciosamente, pero sólo Alá conoce su verdadero significado, y [también] los arraigados en el conocimiento, quienes dicen: Creemos en todas ellas por igual, todas proceden de nuestro Señor; pero no recapacitan sino los dotados de intelecto) (3:7)

Debe saber que en el Corán y la Sunnah no existe ninguna contradicción.

 Capítulo III

Creemos en los ángeles:

(A Él pertenece cuanto existe en los cielos y la Tierra; y quienes están junto a Él [los Ángeles] no se ensoberbecen de Su adoración y no se cansan de hacerlo. Le glorifican noche y día, ininterrumpidamente, y no se agotan por ello) (21:19-20)

Alá, el Altísimo, hizo que no los viéramos, salvo en algunos casos que son revelados a ciertos siervos devotos, como cuando el Profeta ﷺ‬ vio al ángel Gabriel en su verdadera forma con 600 alas que cubrían el horizonte. En una ocasión el ángel Gabriel se apareció a la virgen María en forma de ser humano y mantuvieron un diálogo. Otra ocasión, fue cuando el Profeta ﷺ‬ se encontraba rodeado de sus compañeros y se les apareció en forma de ser humano, desconocido para la gente, sin rastros de ser viajero, con vestimentas blancas, cabellos negros intensos y se sentó junto al Profeta ﷺ‬ y le habló sobre su religión y luego el Profeta ﷺ‬ informó a sus compañeros que esa persona extraña y desconocida para todos no era otro que el mismísimo ángel Gabriel.

Creemos que los ángeles desarrollan distintas actividades que les fueron encomendadas.

Gabriel es el encargado de hacer llegar la revelación a los profetas. Miguel es el encargado de las lluvias y las plantas. Israfil es el encargado de hacer sonar la trompeta que dará inicio a la resurrección y al Día del Juicio Final. El ángel de la muerte que debe tomar el espíritu de los seres humanos en el momento del deceso. El ángel de las montañas. El ángel que cuida las puertas del infierno. Los ángeles encargado de proteger los fetos en el útero materno, otros encargados de proteger a los seres humanos y otros encargados de anotar las obras de los seres humanos, toda persona tiene junto a sí dos ángeles:

(Dos Ángeles registran sus obras, uno a la derecha y otro a la izquierda. No pronuncia palabra alguna sin que a su lado esté presente un Ángel observador que la registre) (50:17-18)

Hay ángeles encargados de interrogar al difunto luego de ser enterrado sobre quién es su señor, quién es su profeta y cual es su religión:

(Alá afianza a los creyentes con la palabra firme en esta vida y en la otra [que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Alá]) (14:27)

Ángeles encargados de complacer a los moradores del paraíso:

(E ingresarán en los Jardines del Edén junto a quienes creyeron de sus padres, esposas y descendientes; y luego los ángeles ingresarán ante ellos por todas las puertas y les dirán: ¡La paz sea sobre vosotros! En verdad fuisteis perseverantes [en la adoración]. ¡Qué hermosa es la recompensa de la morada eterna!) (13:23-24)

El Profeta ﷺ‬ nos informó que la Casa Sagrada en los cielos es visitada por 70.000 ángeles cada día.

 Capítulo IV

Creemos en que Alá, el Altísimo, reveló a sus profetas libros que contenían guía, luz y purificación para sus seguidores devotos.

Creemos que Alá, el Altísimo, envió junto a cada profeta un libro revelado:

(Por cierto que enviamos a nuestros Mensajeros con las pruebas evidentes e hicimos descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que los hombres sean equitativos) (57:25)

Conocemos de esos libros:

1.1. La Torá que fue revelada por Alá, el Altísimo, a Moisés u[3], el cual es el libro más importante revelado al pueblo de Israel.

(Hemos revelado la Torá. En ella hay guía y luz. De acuerdo a ella, los Profetas que se sometieron a Alá emitían los juicios entre los judíos, [también lo hacían] los rabinos y juristas según lo que se les confió del Libro de Alá y del cual eran testigos) (5:44)

2.2. El evangelio que fue revelado por Alá, el Altísimo, a Jesús hijo de María u, es conformación y culminación de la Torá:

(E hicimos que les sucediera [a los Profetas de los Hijos de Israel] Jesús hijo de María, para que confirmase lo que ya había en la Torá. Le revelamos el Evangelio en el que hay guía y luz, como corroboración de lo que ya había en la Torá. Así también, como guía y exhortación para los piadosos) (5:46)

(...para haceros lícitas algunas de las cosas que se os habían prohibido) (3:50)

3.3. Los Salmos, entregados por Alá, el Altísimo, al Profeta David u.

4.4. Algunas páginas que fueron reveladas al Profeta Abraham u.

5.5. El sagrado Corán, el cual fue revelado por Alá, el Altísimo, al sello de los Profetas: Muhammad

(…fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio) (2:185)

(Te hemos revelado el Libro [el Corán] con la Verdad, que corrobora y mantiene vigente lo que ya había en los Libros revelados…) (5:48)

Abrogando las legislaciones preexistentes y los libros revelados anteriormente, poseyendo la promesa de Alá, el Altísimo, de ser preservado de toda tergiversación hasta el final de los días:

(Ciertamente Nosotros hemos revelado el Corán y somos Nosotros sus custodios) (15:9)

En cuanto a los libros revelados anteriores al Corán, eran temporales en su validez y fueron abrogados por el libro que descendió posteriormente, además todos ellos sufrieron la tergiversación y el cambio de varias de sus partes. Dijo Alá, el Altísimo:

(Algunos de los judíos cambian el sentido de las palabras…) (4:46)

(¡Ya verán los que escriben el Libro con sus manos y luego dicen: Esto proviene de Alá, para venderlo a vil precio! ¡Ya verán las consecuencias de lo que escribieron con sus propias manos!) (2:79)

(Diles: ¿Quién ha revelado el Libro que trajo Moisés como luz y guía para los hombres y el cual copiáis en pergaminos y dais a conocer [lo que queréis de él] pero ocultáis una gran parte?) (6:91)

(Entre ellos hay quienes tergiversan el Libro cuando lo recitan para que creáis que es parte de él, cuando en realidad, no pertenece al Libro. Y dicen que proviene de Alá siendo, en verdad, que no proviene de Alá. Inventan mentiras acerca de Alá a sabiendas. No corresponde que a quien Alá concede el Libro, la sabiduría y la profecía diga a los hombres: Sed siervos míos y no de Alá; sino más bien: Sed guías eruditos puesto que enseñáis el Libro y lo estudiáis) (3:78-79)

(¡Oh, Gente del Libro! Os ha llegado Nuestro Mensajero para aclararos los preceptos más importantes que habíais ocultado del Libro…son incrédulos quienes dicen: Alá es el Mesías hijo de María) (5:15-17)

 Capítulo V

Creemos que Alá, el Altísimo, envió a sus seres creados Profetas y Mensajeros:

(A estos Mensajeros enviamos como albriciadores y amonestadores, para que los hombres no tuvieran argumento alguno ante Alá luego de que se les presentasen. Alá es Poderoso, Sabio) (4:165)

Creemos que el primero de ellos fue Noé y el último de ellos Muhammad, que la paz y las bendiciones de Alá sean con todos ellos.

(Por cierto que te hemos concedido la revelación como lo hicimos con Noé y con los Profetas que le sucedieron) (4:163)

(Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el Mensajero de Alá y el sello de los Profetas…) (33:40)

El mejor de todos ellos es Muhammad, luego Abraham, luego Moisés, luego Noé, luego Jesús, ya que fueron nombrados específicamente en la siguiente aleya:

(Celebramos una alianza con todos los Profetas; la misma que concertamos contigo [¡Oh, Muhammad!], con Noé, Abraham, Moisés y Jesús, hijo de María. Y tomamos de ellos un compromiso firme…) (33:7)

Creemos que la última legislación, revelada a Muhammad ﷺ‬, encierra la sabiduría de todas las revelaciones previas, ya que Alá, el Altísimo, dijo en el Corán:

(Dispusimos para vosotros la misma religión [monoteísta] que le habíamos encomendado a Noé y que te revelamos a ti [en el Corán] y que le encomendamos a Abraham, Moisés y Jesús, para que seáis firmes en la práctica de la religión, y no os dividáis en ella) (42:13)

Creemos que todos los Profetas y Mensajeros son seres creados que carecen de los atributos de la divinidad, ya que Alá, el Altísimo, dijo sobre Noé, el primero de los Profetas:

(No os digo que poseo los tesoros de Alá, ni conozco lo oculto, ni os digo ser un Ángel…) (11:31)

Alá, el Altísimo, ordenó a Muhammad, el último de los Profetas, que diga:

(Diles: No os digo que poseo los tesoros de Alá, ni conozco lo oculto, ni tampoco os digo ser un Ángel, sólo sigo lo que se me ha revelado…) (6:50)

y diga:

(Di: No poseo ningún poder para beneficiarme ni perjudicarme a mí mismo, salvo lo que Alá quiera. Si tuviera conocimiento de lo oculto, entonces tendría abundantes bienes y no me hubiera alcanzado ningún mal. Yo sólo soy un amonestador y albriciador para quienes creen [en mi profecía].) (7:188)

y diga:

(Diles [¡Oh, Muhammad!]: Por cierto que sólo invoco a mi Señor y no Le asocio ningún coparticipe. Diles: No tengo poder para dañaros ni guiaros [sólo soy un siervo de Alá]) (72:21-22)

Creemos que los profetas son seres creados a quienes Alá, el Altísimo, honró con la profecía, describiéndolos con la devoción y el servicio. Dijo del primer profeta, Noé:

(¡Descendientes de quienes salvamos junto a Noé [en el arca]! [Seguid su ejemplo,] Ciertamente era un siervo agradecido) (17:3)

y dijo sobre el último de ellos, Muhammad:

(Enaltecido sea Quien reveló la fuente de todo criterio [el Sagrado Corán] a Su siervo [el Profeta Muhammad], para que con él advierta a los hombres.) (25:1)

y dijo sobre los profetas en general

(Y recuerda [¡Oh, Muhammad!] a Nuestros siervos Abraham, Isaac y Jacob, todos ellos dotados de perseverancia [en la adoración] y conocimiento [de los preceptos divinos].) (38:45)

(…recuerda a Nuestro siervo [el Profeta] David, quien fue dotado con una gran fuerza [física y firmeza en la fe].) (38:17)

(Y por cierto que agraciamos a David con [su hijo] Salomón, quien fue un excelente siervo, pues volvía a Nosotros en todos sus asuntos y se arrepentía con sinceridad.) (38:30)

y dijo sobre Jesús el hijo de María

(Jesús es sólo un siervo a quien agraciamos [con la profecía] y lo enviamos como ejemplo a los Hijos de Israel) (43:59)

Creemos que Alá, el Altísimo, selló la profecía con Muhammad ﷺ‬ enviándolo a toda la humanidad:

(Di: ¡Oh, hombres! Ciertamente soy el Mensajero de Alá para todos vosotros. A Él pertenece el reino de los cielos y de la Tierra; no hay más divinidad que Él, da la vida y la muerte; creed pues, en Alá y en Su Mensajero y Profeta iletrado, quien cree en Alá y en Sus palabras [todos los Libros revelados anteriormente] y seguidle, pues así os encaminaréis) (7:158)

Creemos que la última legislación revelada a Muhammad ﷺ‬ es el Islam, religión de la cual se complace Alá, el Altísimo, que practiquen los seres humanos y creemos que Alá, el Altísimo, no acepta otra religión más que el Islam:

(Ciertamente para Alá la religión es el Islam [el sometimiento a Él].) (3:19)

(Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión) (5:3)

(Quien siga una religión diferente al Islam [el sometimiento a Alá] no se le aceptará y en la otra vida se contará entre los perdedores) (3:85)

Consideramos que quien, hoy en día, proclama que otras religiones como el judaísmo o el cristianismo son igualmente válidas ante Alá, el Altísimo, deviene incrédulo por contradecir directamente al Corán.

Consideramos que quien desmiente que Muhammad ﷺ‬ es el sello de la profecía y que fue enviado a toda la humanidad, en realidad descree de todos los profetas aunque alegue que sigue a su profeta:

(El pueblo de Noé desmintió a los Mensajeros) (26:105)

Esta aleya evidencia que quien rechaza a un profeta, en realidad los está rechazando a todos. Dijo Alá, el Altísimo:

(Por cierto que quienes no creen en Alá ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Alá y Sus Mensajeros diciendo: Creemos en algunos y en otros no, intentando tomar un camino intermedio, son los verdaderos incrédulos. Y a los incrédulos les tenemos reservado un castigo denigrante) (4:150,151)

Creemos que no existe profeta luego de Muhammad ﷺ‬ y que quien clame ser profeta luego de él o cree en quien clama serlo deviene automáticamente incrédulo, por contradecir al Corán, al Profeta y al consenso de todos los musulmanes.

Creemos que al Profeta Muhammad ﷺ‬ le sucedieron califas rectos, que tomaron las riendas de su nación y difundieron su conocimiento y su mensaje. Creemos que el mejor de ellos y el más merecedor del califato fue Abu Bakr As-Siddiq, luego Omar Ibn Al-Jattab, luego ‘Uzman Ibn ‘Affan y luego ‘Ali Ibn Abu Talib.

Ese fue el orden que tuvieron en el califato, por el designio de Alá. Alá, el Altísimo, en su inmensa y eterna sabiduría hizo que fueran justos gobernantes en el orden de su rango y virtud.

Creemos que todos ellos poseían virtudes particulares pero que eso no lo hacía superior a los otros.

Creemos que este pueblo, esta nación es la mejor de las naciones, la más generosa, bendecida por Alá cuando dijo:

(Sois la mejor nación que haya surgido de la humanidad: Ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Alá) (3:110)

Creemos que los mejores de esta nación fueron los compañeros del profeta (sahaba) y quienes les siguieron (tabi’un) posteriormente y luego quienes les sucedieron a éstos.

Creemos que no ha cesado de existir un grupo dentro de esta nación que se encuentra en la verdad absoluta y no se dejan amedrentar por sus detractores ni por sus perseguidores hasta que Alá decrete el final de los días.

Creemos que aquellos problemas que sucedieron entre los compañeros del profeta, que Alá se complazca de todos ellos, tuvieron lugar porque cada grupo de ellos, sincero en su intención, tomó una decisión que consideraba correcta y que aquellos que estaban acertados tuvieron dos recompensas (una por esforzarse y otra por estar en lo cierto) y que aquellos que estaban equivocados tuvieron sólo una recompensa y que su error fue perdonado.

Consideramos que no es adecuado recordar sus errores, sino que lo correcto es recordar sus aciertos y virtudes para purificar nuestros corazones del rencor, ya que Alá, el Altísimo, ha dicho:

(No se equipararán quienes hayan aportado y combatido antes de la conquista [de La Meca]. Ellos tendrán un rango mayor que quienes hayan aportado y combatido después de la misma. Pero a todos les ha prometido Alá una hermosa recompensa) (57:10)

(Quienes les sucedieron dijeron: ¡Oh Señor nuestro! Perdónanos, a nosotros y a nuestros hermanos que nos han precedido en la fe. No infundas en nuestros corazones rencor hacia los creyentes ¡Señor nuestro!, Tú eres Compasivo, Misericordioso) (59:10)

 Capítulo VI

Creemos en el más allá, en el Día de la resurrección, el último día, cuando sean resucitadas las personas para vivir una vida eterna, ya sea en las delicias del Paraíso o en los horrores del Infierno.

Creemos en la resurrección cuando Alá, el Altísimo, ordene al ángel Isrâfîl que toque la trompeta.

(Será soplada la trompeta [por el Ángel Isrâfîl] y todos los que estén en los cielos y en la Tierra perecerán, excepto quien Alá quiera; luego será soplada por segunda vez y [todos resucitarán] poniéndose de pie [para ser juzgados]. Entonces verán [lo que Alá hará con ellos].) (39:68)

Los hombres se levantarán de sus tumbas desnudos, tal como fueron creados:

(Ese día será enrollado el cielo como un pergamino y así como os creamos la vez primera [de la nada], os resucitaremos. Ésta es una promesa que habremos de cumplir) (21:104)

Creemos que los registros de las obras son entregados en la mano derecha o por detrás de la espalda en la mano izquierda:

(Aquel que reciba el registro de sus obras en la diestra será juzgado con clemencia. Y se dirigirá feliz para reencontrarse con sus familiares [en el Paraíso]. Pero aquel que reciba el registro de sus obras por la espalda pedirá ser destruido [por la vergüenza que sentirá ese día]. Y será ingresado al castigo del Infierno) (84:7-12)

(Todo ser humano será responsable por sus obras y el Día de la Resurrección le entregaremos un libro abierto [donde encontrará registradas todas ellas]. [Se le dirá:] Lee tu libro, pues hoy te será suficiente leer el registro de tus obras para saber cuál será tu destino) (17:13-14)

Creemos que la balanza será establecida el Día del Juicio Final y nadie será oprimido ni se cometerán injusticias:

(Quien haya realizado una obra de bien, por pequeña que fuere, verá su recompensa. Y quien haya realizado una mala obra, por pequeña que fuere, verá su castigo) (99:7-8)

([Ese día] Aquellos cuyas obras buenas pesen más en la balanza serán los triunfadores. En cambio, quienes sus malas obras sean las que más pesen estarán perdidos, y morarán eternamente en el Infierno. El fuego abrasará sus rostros y quedarán desfigurados) (23:102-104)

(Quienes presenten una buena obra [el Día del Juicio] serán recompensados como si hubiesen hecho diez obras buenas. En cambio, la mala obra será computada como una y se castigará conforme a ella y nadie será oprimido) (6:160)

Creemos en la grandiosa intercesión que llevará a cabo nuestro profeta Muhammad ﷺ‬ que intercederá ante Alá, el Altísimo, con su permiso para que comience el juicio, cuando los seres humanos se vean aterrorizados con los acontecimientos que se sucederán luego de la resurrección. Entonces las personas se dirigirán donde el profeta Adán u, luego donde Noé u, luego donde Abraham u, luego donde Moisés u, luego donde Jesús u y por último irán esperanzados donde Muhammad ﷺ‬.

Creemos en una intercesión a favor de los creyentes que ingresaron al fuego del infierno a purificar sus pecados, para que sean extraídos del tormento e ingresados en el Paraíso. Esta intercesión será hecha por los Profetas, los creyentes y hasta por los ángeles.

Otros creyentes serán extraídos del fuego del infierno sin intercesión alguna, por la gracia y misericordia de Alá, el Altísimo.

Creemos en la fuente que tendrá nuestro Profeta ﷺ‬ en el Paraíso. Su agua será más blanca que la leche, más dulce que la miel y más aromática que el almizcle. Su largo y su ancho son el equivalente a un mes de marcha y sus copas tantas como las estrellas del cielo. Los creyentes que beban de su agua jamás sentirán nuevamente la sed.

Creemos en el puente que surcará por sobre el Infierno, el cual será cruzado por las personas acorde a sus obras. La primera persona lo surcará con la velocidad de un relámpago, otros con la velocidad de un viento y otros con la velocidad de un pájaro. El Profeta ﷺ‬ estará parado en su extremo final, junto a las puertas del Paraíso, implorando: “¡Alá! Sálvalos, ¡Alá! Sálvalos.” Así pasarán las personas hasta que sus obras no sean suficientes, entonces algunos cruzarán arrastrándose. A ambos lados del puente, habrá enormes ganchos, que ante una orden empujarán a las personas hasta arrojarlas al Infierno.

Creemos en todos los relatos que han sido registrados en el Corán y la tradición profética que describen ese dificilísimo día. Quiera Alá protegernos de él.

Creemos en la intercesión que hará nuestro profeta Muhammad ﷺ‬ a favor de los moradores del Paraíso para que finalmente ingresen. Esta intercesión es especialmente realizada por él.

Creemos en el Paraíso y el Infierno. El Paraíso es la morada del deleite que fue preparada por Alá, el Altísimo, para los creyentes devotos y piadosos. En él se encuentran delicias que los ojos no han visto, los oídos no han escuchado y ni siquiera la mente ha imaginado.

(Nadie sabe la alegría que le espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron) (32:17)

El Infierno es la morada del castigo que Alá, el Altísimo, preparó para los incrédulos opresores. Allí se encuentran tormentos y horrores que son inimaginables para la mente humana:

(Pero sabed que tenemos preparado para los inicuos un fuego que les rodeará. Cuando sofocados pidan de beber se les verterá un líquido como el metal fundido que les abrasará el rostro. ¡Qué pésima bebida y qué horrible morada!) (18:29)

El Paraíso y el Infierno ya fueron creados y permanecerán por toda la eternidad:

(A quien crea en Alá y obre piadosamente, Él le introducirá en jardines por donde corren los ríos, en los que vivirán eternamente; y por cierto que Alá le habrá concedido un hermoso sustento) (65:11)

(Ciertamente Alá maldice a los incrédulos y les tiene preparado el Infierno. Estarán en él eternamente; no encontrarán ningún protector ni defensor. El día en que sus rostros se hundan en el fuego del Infierno, dirán: ¡Ojalá hubiéramos obedecido a Alá y al Mensajero!) (33:64-66)

Aseguramos el Paraíso a quienes se los haya albriciado el Corán y la tradición profética por su nombre o su descripción.

Entre quienes fueron albriciados por el Profeta ﷺ‬ por su nombre se encuentran Abu Bakr, ‘Omar, ‘Uzman y ‘Ali. En cuanto a los albriciados por su descripción: “Todo creyente piadoso y devoto”.

Aseguramos el Infierno a quienes se los haya comunicado el Corán y la tradición profética por su nombre o su descripción.

Entre quienes fueron albriciados por su nombre se encuentran Abu Lahab y Ibn Luhay Al-Jazai’. En cuanto a los que fueron albriciados por su descripción, encontramos a los incrédulos, los idólatras y los hipócritas.

Creemos en la tribulación de la tumba, que son las preguntas hechas al difunto en su tumba sobre su Señor, su religión y su profeta:

(Alá afianza a los creyentes con la palabra firme en esta vida y en la otra [que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Alá]) (14:27)

El creyente responderá: “Mi Señor es Alá, mi religión el Islam y mi profeta Muhammad”. En cuanto al incrédulo y el hipócrita responderán: “No se, escuché a la gente decir algo y lo repetí”.

Creemos en las delicias que experimentarán los creyentes en la tumba:

(Cuando los Ángeles tomen las almas de los piadosos, les dirán: ¡La paz sea sobre vosotros! Ingresad al Paraíso por cuanto habéis obrado) (16:32)

Creemos en el tormento que experimentarán los incrédulos y los opresores en la tumba:

(Si pudieras ver [¡Oh, Muhammad! lo terrible que será] cuando los inicuos estén en la agonía de su muerte y los Ángeles extiendan las manos [para atormentarles, y les digan]: Dejad vuestras almas. Hoy se os retribuirá con un castigo denigrante por haber inventado mentiras acerca de Alá y haberos ensoberbecido desmintiendo Sus signos) (6:93)

Los relatos existentes en el Corán y en la tradición profética sobre este tema son numerosísimos y conocidos. El creyente debe creer en estos temas de lo oculto y no compararlos con las realidades existentes en este mundo, ya que los asuntos del más allá no pueden ser equiparados ni comparados con las realidades mundanas porque pertenecen a dos planos completamente distintos. En Alá buscamos protección y sustento.

 Capítulo VII

Creemos en la predestinación, ya sea agradable o desagradable, que no es otra cosa que el designio divino, en su conocimiento y sabiduría, de todos los sucesos que tienen lugar en este universo.

La predestinación tiene cuatro etapas:

La primera etapa: El conocimiento. Creemos en que Alá, el Altísimo, conoce todas las cosas. El conocimiento de lo que ha sucedido, lo que ha de suceder en el futuro y de qué manera, es parte del conocimiento divino y eterno. Alá, el Altísimo, no obtiene nuevos conocimientos por haberlos ignorado, ni olvida nada luego de haber tenido conocimiento; ambas son características de lo creado y no del creador.

La segunda etapa: La escritura. Creemos que Alá, el Altísimo, ordenó que fuera escrito en la Tabla Protegida (al-Lauh al-Mahfudh) todo cuanto ha de suceder hasta el último día.

(Sabe que a Alá pertenece cuanto hay en el cielo y en la Tierra. En verdad, todo está registrado en un libro [en la Tabla Protegida]; ello es fácil para Alá) (22:70)

La tercera etapa: El deseo (voluntad). Creemos que Alá, el Altísimo, deseó todo cuanto existe en los cielos y la Tierra. Nada puede existir sin su deseo. Cuanto Alá desea existe y sucede y todo aquello que no desea jamás podrá existir o suceder.

La cuarta etapa: La creación. Creemos que Alá, el Altísimo:

(Alá es el Creador de todas las cosas y Él es su Amparador. A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la Tierra) (39:62-63)

Estas cuatro etapas comprenden la obra de Alá, el Altísimo, y de sus siervos, ya que toda acción que llevan a cabo las personas es conocida desde la eternidad por Alá, el Altísimo, quien ordenó que fuera escrita; siendo creada y deseada por Él.

(Para que se encamine quien quiera. Y sabed que sólo se encaminará quien Alá, Señor del Universo, quiera) (81:28-29)

(Y si Alá no hubiera querido, no hubiesen combatido entre ellos después de habérseles presentado los Profetas y las evidencias, pero Alá hace lo que quiere...) (2:253)

(Pero si Alá hubiera querido no lo habrían hecho; aléjate, pues, de ellos y de sus mentiras) (6:137)

(Alá es Quien os creó y a lo que vosotros hacéis...) (37:96)

Pero esto no indica que Alá, el Altísimo, no haya concedido a sus seres creados el libre albedrío y voluntad para llevar a cabo sus acciones.

Entre las pruebas de que el ser humano posee libre albedrío encontramos:

Primero: Las palabras de Alá, el Altísimo

(Vuestras mujeres son como un campo de labranza, sembrad, pues vuestro campo [mantened relaciones con ellas] de la manera que queráis) (2:223)

(Si [los hipócritas] hubieran querido realmente combatir se habrían preparado para tal fin…) (9:46)

Adjudicando al hombre deseo y voluntad en sus acciones.

Segundo: Dirigir órdenes y prohibiciones a las personas, ya que si éstas no poseyeran libre albedrío y voluntad serían los mandatos incoherentes y dirigidos a quienes no pueden llevarlos a cabo. Todas estas posibilidades fueron negadas por Alá en su libro cuando dijo:

(Alá no exige a nadie por encima de sus posibilidades) (2:286)

Tercero: El elogio a los que hacen el bien y el reproche a quienes obran el mal y la recompensa acorde a las obras. Si no fuera porque la acción sucede luego del albedrío y voluntad de la persona, la recompensa de quien hace el bien no tendría sentido y el castigo de quien hace el mal sería una injusticia y Alá, el Altísimo, es perfecto y no obra sin sentido ni injustamente.

Cuarto: Alá, el Altísimo, envió a los Profetas

(A estos Mensajeros enviamos como albriciadores y amonestadores, para que los hombres no tuvieran argumento alguno ante Alá luego de que se les presentasen) (4:165)

y si no fuera porque la acción de las personas es resultado de su propia voluntad, enviar a los profetas no representaría ninguna prueba.

Quinta: La persona cuando realiza o abandona una acción no percibe la sensación de estar siendo obligado. La persona se pone de pie, camina, viaja por decisión propia, sintiendo una sensación de injusticia cuando es obligado a hacer algo contra su voluntad o por la fuerza y por eso la legislación diferencia entre los dos casos; cuando la persona actúa por propia iniciativa y cuando es obligado a hacer algo contra su voluntad.

Consideramos que el pecador no puede excusarse con la predestinación cuando comete un pecado porque la persona peca por decisión propia y por su voluntad, sin saber si Alá, el Altísimo, había o no predestinado esa situación para él. Nadie conoce el decreto divino sino hasta que ha tenido lugar.

(nadie sabe qué le deparará el día siguiente…) (31:34)

¿Cómo es posible entonces excusarse con una prueba que desconocía que iba a suceder? Alá, el Altísimo, desmintió esta excusa diciendo:

(Quienes Le asociaron copartícipes a Alá dirán: Si Alá hubiese querido no Le habríamos asociado nada y no habríamos vedado nada, al igual que nuestros padres. Así es como desmintieron a los [Mensajeros] que les precedieron, hasta que sufrieron Nuestro castigo. Pregúntales: ¿Acaso tenéis algún argumento que podáis exponer contra nosotros? Sólo seguís conjeturas y no hacéis más que suponer) (6:148)

Decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación: ¿Por qué no haces el bien pensando que Alá, el Altísimo, lo ha predestinado para ti? Ya que no existe diferencia entre el pecado y la obra de bien si consideramos que ignoramos su predestinación antes de llevar a cabo la acción. Fue por esto que cuando el Profeta ﷺ‬ informó a sus compañeros que estaba predestinado quien moraría en el Paraíso y quien moraría en el Infierno, alguien preguntó: “¿Acaso no debemos confiarnos a lo que fue predestinado y abandonar las obras?”. Pero la respuesta inmediata del Profeta ﷺ‬ fue: “No, obrad, porque a cada uno de vosotros le será facilitado obrar para aquello que fue predestinado”.

Decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación para justificarse: si quisieras hacer un viaje a La Meca y te informaran que existen dos caminos; uno sinuoso y lleno de dificultoso y otro seguro y fácil, seguramente elegirías el segundo y no tomarías el primero justificándote que estaba predestinado que lo eligieses y si lo hicieras serías considerado una persona insana.

Decimos además: si te ofrecieran dos empleos uno muy superior al otro, seguramente lo elegirías sin dudar; ¿cómo es que eliges para ti respecto al más allá lo que es inferior y te excusas y justificas con la predestinación?

Decimos también: Si sufrieras una enfermedad en alguno de los órganos de tu cuerpo no tardarías en visitar a los médicos que fueran necesarios y soportar las dificultades de una medicación dolorosa y amarga para alcanzar la salud; entonces, ¿cómo es que no tomas el mismo camino para curar la enfermedad de tu corazón que te lleva a los pecados?

Creemos que la maldad no se adjudica a Alá, el Altísimo, ya que Él se caracteriza por la Misericordia y la sabiduría. El Profeta dijo ﷺ‬: “La maldad no se te adjudica”. El designio divino no tiene maldad porque su origen es la misericordia y la sabiduría.

La maldad se encuentra en lo que fue predestinado y por eso el Profeta ﷺ‬ dijo: “¡Alá! Protégeme del mal que haya en tu predestinación”. Adjudicando la maldad a lo predestinado en sí mismo. Aunque es importante aclarar que la maldad que existe en lo predestinado no es un mal absoluto sino que es un mal relativo a una situación o a una persona pero que puede ser un beneficio relacionado a otra situación u otra persona.

El mal que existe en este planeta, como las enfermedades, la pobreza, el temor, son males desde una perspectiva, pero un beneficio desde otra. Dijo Alá, el Altísimo:

(Se puede ver la devastación en la Tierra y en el mar como consecuencia de las acciones de los hombres. Esto es para que padezcan [el resultado de] lo que han hecho, y puedan recapacitar) (30:41)

Amputar la mano del ladrón o lapidar al adúltero es malo o perjudicial desde la perspectiva del ladrón o el adúltero pero representan un beneficio desde otra óptica porque representan una expiación de sus pecados en este mundo e impide recibir dos castigos, uno en este mundo y otro en el más allá y además, desde otra perspectiva ambos castigos representan justicia y protección para la sociedad.

 Capítulo VIII

Esta creencia que hemos descrito tiene frutos beneficiosos y grandiosos.

 Frutos de la creencia en Alá, el Altísimo, sus bellos nombres y sublimes atributos:

El amor y la glorificación a Alá, el Altísimo, así como la predisposición a realizar las obligaciones con deseo y pasión, abandonar las cosas prohibidas, produce una profunda y completa felicidad y paz interior para el individuo y la sociedad:

(Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederemos una vida buena y le multiplicaremos la recompensa de sus obras) (16:97)

 Frutos de la creencia en los ángeles:

1.1. El conocimiento de la maravilla de su creación y la grandiosidad, poder y soberanía de su creador.

2.2. El agradecimiento del siervo hacia su señor por la protección, ya que cada persona posee ángeles que registran sus obras y lo protegen.

3.3. El amor por los ángeles, por cuanto adoran a Alá, el Altísimo, de una manera tan perfecta y por pedir perdón por los creyentes.

Frutos de la creencia en los libros revelados:

1.1. El conocimiento de la misericordia de Alá, el Altísimo, y de su preocupación por los seres humanos, ya que reveló a cada pueblo un libro con luz y guía.

2.2. El conocimiento de la sabiduría en revelar a cada pueblo una legislación que la beneficie, siendo el sello de estos libros el Corán, beneficioso para toda la humanidad en todo tiempo y lugar.

3.3. El agradecimiento a Alá, el Altísimo, por sus enormes bendiciones.

 Frutos de la creencia en los profetas:

1.1. El conocimiento de la misericordia de Alá, el Altísimo, y su preocupación por los seres humanos, ya que envió a cada pueblo un profeta para que les guíe y purifique.

2.2. El agradecimiento a Alá, el Altísimo, por su inconmensurable gracia y favor.

3.3. El amor y la honra por los profetas, ya que ellos fueron enviados por Alá, el Altísimo; fueron lo más puro de la creación. Se esforzaron por hacer llegar el mensaje a sus pueblos, les aconsejaron el bien, los guiaron por el camino correcto y fueron pacientes con los detractores y los desobedientes.

 Frutos de la creencia en el más allá:

1.1. El esfuerzo por hacer el bien y obedecer a Alá, el Altísimo, con el deseo de alcanzar su recompensa y el abandono del pecado por temor al castigo de ese día.

2.2. El abandono del creyente a la voluntad de Alá, el Altísimo, ya que aquel bienestar que no pudo conseguir en este mundo, espera alcanzarlo en el más allá.

 Frutos de la creencia en la predestinación:

1.1. Encomendarse a Alá, el Altísimo y obrar según las realidades de los factores externos, ya que el factor y su resultado son productos de la predestinación divina.

2.2. La paz interior y serenidad del corazón. Porque cuando se toma conciencia que las cosas suceden por el designio divino y que nada de lo que debía suceder se puede evitar, la paz y la tranquilidad inundan la mente y el corazón del creyente.

3.3. El abandono de la jactancia cuando se alcanzan los objetivos deseados porque se toma conciencia que las cosas se logran por la misericordia de Alá, el Altísimo, por cuanto ha predestinado los factores y resultados. El agradecimiento a Alá, el Altísimo, y el abandono de la vanidad.

4.4. El abandono de la inseguridad y el reproche cuando no se alcanzan los objetivos deseados o suceden desgracias. Porque al tomar conciencia de que todo sucede por la voluntad de Alá, el Altísimo y que nada podría haberlo evitado, la persona se refugia en Alá, el Altísimo y espera de Él la misericordia y la recompensa por la paciencia. Dijo Alá, el Altísimo, en el Corán:

(No sucede ninguna desgracia en la Tierra ni os azota a vosotros mismos adversidad alguna sin que esté registrada en un libro [la Tabla Protegida] antes de que acaezca. Ello es fácil para Alá. No os desesperéis por lo que no habéis conseguido y no os regocijéis por lo que se os ha concedido. Ciertamente Alá no ama a los arrogantes, jactanciosos) (57:22-23)

Rogamos a Alá, el Altísimo, que nos recompense por este escrito sobre la creencia del Islam y que nos conceda alcanzar sus frutos, concediéndonos más por su inmensa gracia. Quiera Alá, el Altísimo, proteger nuestros corazones y que no se desvíen tras haber sido guiados. Quiera Alá, el Altísimo, inundarnos de su misericordia, Señor benefactor de este universo.

Que la paz y las bendiciones de Alá sean con nuestro profeta Muhammad, con su familia, sus compañeros y seguidores en la guía hasta el día del Juicio Final.

Escrito en el año 1404 de la Hégira-1982 DC.



[1] Fórmula que profieren los musulmanes cuando mencionan al Profeta, que significa: “Que la paz y las bendiciones de Alá sean  con él”. En fonética  se pronuncia: Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam.

[2] La tradición profética.

[3] Fórmula que profieren los musulmanes cuando mencionan a un Profeta,  significa: “Que la paz de Alá sea con él” y que en fonética  se pronuncia: ‘aleihi as sal-lam.