LAS NECESIDADES DE LA HUMANIDAD

Se encuentran en el mensaje  del Profeta Muhámmad

(la paz y las bendiciones sean con él)


 Introducción

Sean de Dios todas las alabanzas, Señor de los mundos, y desciendan sobre Muhámmad toda la paz y las bendiciones, sello de los profetas y mensajeros.

Algunos occidentales se preguntan actualmente qué aspectos nuevos le ofreció el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) al mundo. Sin duda alguna, todos los que transmitieron grandes mensajes fueron grandes de por sí, grandes en sus vidas. Y si bien aparecieron en períodos específicos de la historia, dejaron su marca, no solo en sus propias sociedades, sino en la historia del mundo.

Uno de ellos fue nuestro Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). La característica más destacada de su grandeza se halla en el hecho que fue el portador de un mensaje divino monoteísta. Un mensaje completo que apuntaba básicamente a perfeccionar la vida humana, provocando un cambio del barbarismo y el paganismo a una civilización monoteísta basada en la certeza de la fe.

Will Durant, investigador y escritor estadounidense, autor de “The Store of Civilization”, escribió lo siguiente:

“Cuando juzgamos la grandeza de una persona según el efecto que dejó en las personas, podríamos decir que Muhámmad fue una de las más grandes figuras de la historia. Pues se encargó de elevar el nivel espiritual y moral de un pueblo sumido en las sombras del salvajismo por el calor y la aridez del desierto. Logró exitosamente esa meta en una escala nunca antes alcanzada por ningún otro reformista de la historia. Rara vez encontramos alguien que haya logrado lo que él soñó. No fue simplemente porque era una persona extremadamente religiosa, sino porque no había otra influencia aparte de la religión que motivara a los árabes de esa época a seguir el camino que él lideraba. Cuando comenzó su misión, la tierra de Arabia era un desierto árido habitado por unas cuantas tribus politeístas y desunidas. Pero al momento de su muerte, se había vuelto un pueblo unido y cohesivo. Había domado la anarquía del fanatismo y la superstición a la vez que estableció una religión por encima del Judaísmo, el Cristianismo y las antiguas creencias de su tierra que era un bastión de moralidad, honestidad, valor y honor, sin complicaciones, lúcida y poderosa. En una sola generación, pudo triunfar en cien batallas, fundar una gran nación en un mismo siglo, y permanecer hasta este día como un formidable poder en la mitad del mundo.”[1]

Nosotros, del Programa para la Introducción del Profeta de la Misericordia, consideramos que es una de nuestras obligaciones responder las preguntas relacionadas con lo que el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) le ofreció al mundo y a la humanidad con referencia a distintos temas que mencionaremos a  continuación.


 La Adoración Monoteísta de Dios

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) a través de la revelación de Dios (cuyo nombre en lengua árabe es “Al-lah”)[2], transfirió a la humanidad de la obediencia y el sometimiento a otros seres humanos a la adoración y el sometimiento a Dios, alabado sea, sin asociarle nada en los actos de adoración y devoción. En consecuencia, la humanidad se libró de la servidumbre hacia cualquier otro que no sea Dios, y ese es el mayor honor que puede recibir la humanidad.

La condición que reinaba antes de la misión del Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) era un sistema de clases basado en lealtades tribales, supremacía financiera y esclavitud. Los líderes ricos e influyentes eran amos a quienes se les debía obediencia, mientras que los pobres y de piel más oscura (mayormente negros) eran servidumbre y seguidores sometidos. Los esclavos no eran más que posesiones materiales que una persona podía tener, comprar, vender o regalar sin la más mínima consideración por los sentimientos humanos al separar a un padre de un hijo o a un hombre de su esposa al realizar la transacción.

Los amos de la sociedad imponían las costumbres y condiciones que prácticamente eran la legislación, obligando a las personas a cumplirlas. Se habían interpuesto como rivales en autoridad del mismísimo Dios, cuando solamente Él es digno de alabanza y obediencia. Todas las personas, ya sean blancas, negras, ricas, pobres, de alta sociedad o esclavos, deben someterse solamente a la autoridad de Dios y Su juicio. Es por esto que Él envió a Su Profeta, Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), con el mensaje del Islam, un mensaje que se encuentra resumido en el siguiente testimonio:

“No existe dios excepto Dios (Al-lah), y Muhámmad es el Mensajero de Dios”.

El paganismo era practicado en forma de adoración de ídolos, adoración de estatuas, árboles y piedras. Por el contrario, el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) invitaba a las personas a reconocer la unicidad de Dios en Su señorío, Su divinidad y Su derecho a una adoración incondicional y obediencia exclusiva. Dios dijo lo siguiente en el Corán:

“¡Oh, humanos! Adorad a vuestro Señor Quien os creó a vosotros y a quienes os precedieron, para que así seáis piadosos.” (2:21)

Y también dijo:

“¡Oh, hombres! Se os expone un ejemplo, prestad atención: Por cierto que aquellos [ídolos] que invocáis en vez de Dios no podrán crear jamás ni una mosca, aunque todos se reúnan para ello; y sabed que si una mosca les quitare algo [a los ídolos], éstos no podrían impedirlo. Ciertamente ambos son débiles.”[3] (22:73)

Uno de los compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) describió la transformación que el Islam le trajo a la vida de los árabes, de la deshonra y la esclavitud al honor y la dignidad; cómo abandonar la oscuridad de la servidumbre por la adoración monoteísta de Dios. Esto les permitió percibir el verdadero alcance y la capacidad de este mundo. Como dijo Rab'i ibn 'Amir (que Dios esté complacido con él) al dirigirse a un general persa:

“Dios nos envió a liberar a quien lo desee, de la adoración de los seres creados a la adoración de Dios, de la restricción de este mundo a su exuberancia y de la tiranía de otras religiones a la justicia del Islam”. [4]

El francés Etienne Donet (que luego adoptó el nombre “Nasiruddin”), habla en su libro titulado “Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), el Mensajero de Dios” sobre el equilibrio, la universalidad y el posible rol futuro del mensaje divino. Él dice lo siguiente:

“Algo muy importante es la ausencia de un intermediario entre la persona y su Señor. Es lo que las personas de mente práctica encuentran en el Islam, debido a su carencia de misterio y adoración de santos. No hay necesidad de templos ni santuarios porque el mundo entero es un sitio adecuado para adorar a Dios. Aún más, algunos de quienes creen en Dios expresando sus aspiraciones mayores pueden encontrar en el Islam una perspectiva pura sobre la creencia en Dios. Encontrarán allí los actos más extraordinarios y sublimes de adoración e inimaginables expresiones de súplica.”[5]


 Liberar la Mente de la Superstición

A través de la revelación de Dios, Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) liberó la mente humana de la superstición, el engaño y el sometimiento a falsos objetos de adoración como también a conceptos que contradicen la razón, como decir que Dios tuvo un hijo carnal a quien sacrificó para perdonar los pecados de la humanidad.

Antes de la venida del Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), la mente de los árabes estaba dominada por muchas creencias y leyendas incompatibles con la razón firme y con el intelecto sano. Una creencia prominente del período pre-islámico de la ignorancia era que las rocas o la madera talladas por las personas con sus propias manos podían beneficiarlas o perjudicar por si mimas. Por lo tanto, algunas personas las adoraban junto con Dios, o incluso en Su lugar.

Luego Dios envió al Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) con la religión del Islam, honró al hombre a través de su inteligencia y lo hizo digno de una gran responsabilidad debido a las obligaciones y prohibiciones religiosas. El Islam promueve y recompensa a quien usa su mente para descubrir hechos sobre el universo en los campos de la ciencia. Y prohíbe todo lo que afecte la claridad de la mente, como son los distintos tipos de embriagantes y drogas.

El Islam comenzó purificando la doctrina religiosa de la superstición y el engaño. Su credo se dirige a la mente, para convencerla de la verdad transmitida en el Corán y para refutar las falsas creencias como el politeísmo y la idolatría. Un ejemplo es la siguiente frase de Dios mencionada en el Sagrado Corán:

“Dios no ha tenido un hijo, ni existe otra divinidad salvo Él. Si así fuera, cada divinidad acapararía su propia creación, y entonces pretenderían predominarse unas sobre otras. ¡Glorificado sea Dios! Dios está por encima de lo que Le atribuyen.” (23:91)

Este claro argumento en palabras tan concisas demuestra que el verdadero Dios es un Creador dinámico que puede beneficiar a Su siervo y protegerlo de lo perjudicial. Por lo tanto, si hubiese más de un dios, el otro también habría creado y actuado, por lo que habría una rivalidad entre ellos. Uno de ellos se apoderaría de la creación del otro, como hacen los reyes de este mundo en sus reinos. Y cuando uno no pueda someter a los otros, se pueden dar los siguientes tres escenarios:

  • Cada uno se aferrará a sus propias creaciones y soberanía.
  • Algunos de ellos superarán a los demás.
  • Todos ellos se someterán a un único soberano o Dios, que tendrá control total sobre ellos.

La organización de los mundos celestial y terrenal, su interrelación y su operación según un sistema preciso que nunca cambia ni se corrompe es la evidencia más fuerte de que existe un solo controlador, aparte del cual no existe otra deidad. Como es imposible tener dos creadores iguales para el mundo, es imposible tener dos objetos de adoración. Esto no es más que una parte de las evidencias que dan fe de la firmeza de lo que el Profeta de Dios, Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), transmitió respecto a la unicidad de Dios.

Un solo Señor, quien es el único digno de alabanza, es lo más aceptable para las mentes inteligentes. Esto se destaca contra las afirmaciones que dicen que Dios es parte de una trinidad o que los ídolos pueden compartir Su divinidad y el derecho exclusivo de Dios a ser adorado. Entonces, ¿qué puede ser más evidente que este claro concepto de monoteísmo, que era desconocido en los tiempos en que el Profeta de la Misericordia (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) fue enviado a la humanidad? ¿Y qué creencia acerca de Dios es más compatible con el intelecto sano que ésta?


 La Tolerancia y la Coexistencia

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) estableció las bases para la tolerancia entre las personas. En el Corán, Dios le reveló a Su Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) que no debe haber imposición en las creencias. Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) también aclaró los derechos de los no musulmanes que no agredan a los musulmanes, y garantizó la protección de sus vidas, su propiedad y su honor. Aún hoy, existen ciudadanos judíos y cristianos viviendo en paz y seguridad en muchos países musulmanes; muy diferente de la situación de las Inquisiciones españolas en las que musulmanes y judíos fueron exterminados en una limpieza étnica y religiosa que violó todos los principios humanitarios establecidos por la cultura occidental.

Uno de los más grandes principios de la religión traídos por Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), el Profeta de la Misericordia, fue que la aceptación del Islam, ya sea por individuos o grupos, queda librada a la convicción personal, y que la invitación al mismo debe basarse en la sabiduría y el buen consejo, no en la cocción. Esto se menciona en muchos pasajes del Corán y las enseñanzas proféticas (Sunnah). Por ejemplo, dijo Dios en el Corán:

“No está permitido forzar a nadie a creer. La guía se ha diferenciado del desvío. Quien se aparte de Satanás y crea en Dios, se habrá aferrado al asidero más firme [el Islam], que nunca se romperá. Y Dios es Omnioyente, Omnisciente.” (2:256)

Y también dijo:

“Y diles: La Verdad proviene de vuestro Señor. Quien quiera que crea y quien no quiera que no lo haga.” (18:29)  

Además, la religión transmitida por Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se ocupaba también de los no musulmanes. La misma prohibió agredirlos y de hecho ordenaba ser amables y correctos con ellos. Pues el Corán dice:

“Dios no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Dios ama a los justos.”  (60:8)

Y entre los principios más grandiosos establecidos por el Islam está el respeto por los derechos de los no musulmanes, ya sea que estén bajo la protección de un estado islámico o fuera de él. Todos y cada uno de ellos tienen derechos que deben ser respetados por todos los musulmanes, tal como se protegen a sí mismos, a sus propiedades, a sus mujeres y a sus hijos. Ningún musulmán puede transgredir este límite de ninguna forma. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Aquel que mate a una persona que está protegida bajo un tratado no olerá la fragancia del Paraíso. Ciertamente, su fragancia será reconocible a cuarenta años de distancia [de viaje]. [6]

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) también dijo:

“Ciertamente, una persona que ataca a otra protegida bajo un tratado o la menosprecia, le obliga a trabajar o le quita algo contra su voluntad, yo seré su oponente el Día de la Resurrección.”[7]

En las cortes legales de un estado islámico los musulmanes y los no musulmanes son iguales ante un juez. Al-Ash’az narra el siguiente episodio:

“Hubo una disputa entre un judío y yo por una parcela, por lo que lo llevé donde el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), quien dijo: '¿Tienes alguna evidencia?'. Le dije que no. Él le dijo al judío: ‘Haz un juramento'. Le dije: ‘Oh Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), cuando jure, me quitará mi propiedad'.

Entonces, Dios reveló este versículo:

“Quienes cambiaron el compromiso que tomaron con Dios por un vil precio y faltaron a sus juramentos, no tendrán ninguna recompensa en la otra vida. Dios no les dirigirá la palabra ni les tendrá compasión el Día de la Resurrección, no les purificará y tendrán un castigo doloroso.” (3:77)[8]

Esta condición ha continuado en tierras musulmanas hasta el día de hoy. Los judíos, cristianos y seguidores de otras religiones han vivido en regiones musulmanas disfrutando seguridad, justicia y tolerancia que rara vez encuentran afuera. La exterminación masiva de miembros de una raza o religión en particular sigue siendo una práctica común en algunos países que no son musulmanes, y es una evidencia del valor que el Islam les ha ofrecido a los demás. De igual forma, los musulmanes han sufrido limpiezas étnicas y persecución religiosa; la más infame de ellas fue la Inquisición Española. Ni siquiera perdonaban a cristianos de otras denominaciones, mucho menos a judíos y otros, quienes pudieron refugiarse con seguridad en diversos países musulmanes de África.


 Misericordia Completa

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) fue una misericordia enviada por Dios a todos los pueblos sin importar su raza o credo. De hecho, sus enseñanzas incluían misericordia para todas las criaturas y prohibía provocarles daño alguno sin derecho ni razón. La piedad del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) también se extendió más allá de la humanidad, hacia las aves y animales en general. Él ordenó el respeto a la naturaleza y les advirtió a quienes atormentaban o torturan animales que les esperaría el castigo del Fuego del Infierno en el Más Allá. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) también prohibió que se les disparase a las aves u otras criaturas vivas diciendo:

“No usen como blanco un ser con alma.” [9]

“Una mujer tuvo como destino el Fuego del Infierno a causa del maltrato que daba a su gato. Lo encerraba y no le daba de comer ni tampoco lo dejaba comer por sí mismo.” [10]

“Cuando un perro estaba rodeando un pozo de agua a punto de morir de sed, una prostituta lo vio, se quitó el zapato y lo hizo beber de él, por lo que Dios la perdonó.” [11]

“Cuando un hombre caminaba muy sediento, bajó a un pozo y bebió de él. Al salir, vio un perro jadeando y comiendo tierra debido a su sed. Dijo el hombre: ‘Esta criatura está sufriendo lo que yo sufrí’, por lo que volvió a bajar, llenó su zapato y subió con el zapato en la boca par dar de beber al perro. Dios apreció ese hecho y perdonó sus pecados”. Los compañeros le preguntaron: “Oh Mensajero de Dios, ¿somos recompensados por comportarnos correctamente con los animales?”. Él respondió: “En toda criatura viva hay recompensa.” [12]

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) prohibió encerrar animales para matarlos luego con flechas o lanzas. Una vez, pasó junto a un camello que mostraba signos de hambruna y dijo: “Teman a Dios por estas bestias. Manténganlas sanas para montar y alimentaros.”[13]


 Respeto y Aprecio por Todos los Profetas

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) mostraba un respeto y un aprecio sin igual por todos los profetas que lo precedieron; entre ellos Abraham, Moisés y Jesús (la paz sea con todos ellos). Dios le reveló palabras para expresar que quien niegue o le falte al respeto a cualquiera de los profetas no puede ser musulmán. El Islam considera a todos los profetas como una hermandad, e invita a las personas a creer en que no existe deidad digna de alabanza excepto Dios, único, sin compañeros.

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) hablaba con mucho afecto de sus hermanos, los profetas y mensajeros, refiriéndose a algunos de ellos como “el siervo ejemplar” o “mi hermano”. Él instaba a sus seguidores a respetarlos y les prohibía considerarlo a él mejor que cualquiera de ellos. Aún más importantes son las muchas palabras que Dios reveló en el Corán alabando a los profetas y mensajeros anteriores, y ordenándole al Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) que los tomara como modelos a seguir. Esto confirma tanto la hermandad de los profetas como el gran aprecio que el último tenía para con los primeros; su respeto y alabanza hacia ellos. De hecho, Dios hizo que los relatos de los profetas anteriores fueran un alivio para el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) durante el abuso y cansancio que sufrió mientras convocaba a las personas al Islam.

Los siguientes son textos del Corán que lo confirman:

“Éstos son los que Dios ha guiado; sigue, pues, su ejemplo. Y diles [a la gente de La Meca]: No os pido remuneración alguna a cambio, [el Corán] es un Mensaje para la humanidad.” (6:90)

Y también dijo:

“El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor. Todos creen en Dios, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros. Y dicen: Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, pues ciertamente a Ti volveremos.” (2:285)

En el Corán hay un capítulo entero titulado “Al-Anbiyaa” (Los Profetas). Después de mencionar a varios de ellos y algunos de sus destacados atributos, Dios concluye diciendo:

“Les agraciamos porque siempre se apresuraban a realizar obras buenas, Nos invocaban con temor y esperanza, y eran sumisos.” (21:90)

El Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) declaró:

“Soy la persona más cercana a Jesús, hijo de María, en este mundo y el que vendrá. Los profetas son hermanos; sus madres son diferentes pero nuestra religión es una sola”. [14]

Y también agregó:

“Digo lo que dijo el siervo ejemplar (o sea, Jesús): ‘Fui testigo de ellos en tanto y en cuanto estuve entre ellos’.” [15]

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) también dijo parafraseando al profeta Salomón como es citado en el Corán:

“¡Oh, Señor mío! Perdóname y concédeme un reino tan poderoso, que nadie pueda igualarlo después de mí; ciertamente Tú eres Dadivoso.” (38:35)[16]

Esta es una actitud positiva del Corán y la Sunnah (enseñanzas proféticas) respecto a los profetas y mensajeros de Dios. En realidad, el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) les informó a todos los musulmanes a través de la revelación de Dios que quien rechace a cualquiera de los profetas anteriores no es musulmán. Dice en el Corán:

“Por cierto que quienes no creen en Dios ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Dios y Sus Mensajeros diciendo: Creemos en algunos y en otros no, intentando tomar un camino intermedio. Son los verdaderos incrédulos.” (4:150-151)

Además, en el Corán encontramos una condena a aquellos que mataron y atacaron a los profetas:

“Concertamos el pacto con los Hijos de Israel y les enviamos Mensajeros. Siempre que un Mensajero se presentaba ante ellos con algo que no les gustaba, le desmentían o le mataban.” (5:70) 

Dios también reveló:

“Dondequiera que se encuentren serán humillados, a menos que sean amparados según lo establecido por Dios o por un pacto con los hombres. Cayeron en la ira de Dios y se les impuso la miseria. Ello por no haber creído en los signos de Dios y por haber matado a los Profetas injustamente, por haber desobedecido y violado la ley.” (3:112)


 La Protección de los Derechos Humanos

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) defendió los derechos humanos de hombres y mujeres, jóvenes y viejos, sin importar su posición social. Estableció una serie de sublimes principios; un ejemplo de ello es el discurso que dio durante su peregrinación de despedida en el que declaró la prohibición estricta de transgredir contra la vida de las personas, su propiedad y su honor. Estos principios fueron establecidos mucho antes de que el mundo conociera la Carta Magna de 1215, la Declaración de Derechos de 1628, la Ley de Libertades Personales de 1679, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776, la Declaración de Derechos Humanos y Ciudadanos de 1789 o la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

Los principios de los derechos humanos establecidos por el sistema legal islámico precedieron a todas las otras declaraciones de derechos humanos por muchos siglos, y extendieron esa protección a animales, plantas y al medio ambiente en general como una de las ramas de la fe. El Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“La fe tiene unas setenta y tantas ramas, la más alta de ellas es [atestiguar] que no existe deidad [digna de alabanza] excepto Dios y la menor de ellas es apartar algo peligroso del camino”. [17]

De igual manera, prohibió realizar las necesidades fisiológicas en sitios de sombra done la gente se detiene a descansar. Algunas otras reglas generales sobre este aspecto son:

 1. Proteger la vida

El Islam introdujo legislaciones como:

La prohibición de quitar la vida sin derecho legal, considerándolo un pecado grave equivalente a matar a toda la humanidad. Dijo Dios en el Corán:

“Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra es como si matase a toda la humanidad. Y quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad.” (5:32)

La prohibición de suicidarse. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Todo aquel que se mate arrojándose de una montaña se estará arrojando al Fuego del Infierno de manera eterna, y todo aquel que se mate bebiendo veneno tendrá el veneno en su mano, y beberá de él en el Fuego del Infierno”.[18]

La prohibición de los medios que provocan la muerte. Dijo el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“Todo aquel que nos amenace con un arma no es los nuestros.” [19]

La prohibición de amenazar y aterrorizar, aún si se hiciera en broma.

La prohibición de dañar, incluso de provocar un daño potencial. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) ordenó que quienes pasen por un mercado llevando flechas deben cubrirlas para evitar lesionar a alguien involuntariamente. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Todo aquel que pase por una de nuestras mezquitas o mercados con flechas deben sostenerlas por su punta para que ningún musulmán se pueda lastimar con ellas”. [20]

Son numerosos los dichos proféticos que prohíben el daño y ordenan su cese:

“Todo aquel que apunte una espada a su hermano, los ángeles lo maldecirán, aún si fuera su hermano de padre y madre”.[21]

También consideraba abstenerse de dañar a otros como una de las cosas que hacen las personas que van por el camino correcto y que un musulmán está obligado a seguir. [22]

 2. Proteger la salud mental

La prohibición de todo lo que corrompa físicamente la salud mental y el discernimiento, tal como dijo el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“Todo embriagante afecta la mente y todo lo que afecte la mente está prohibido (su consumo). [23]

La prohibición de todo lo que corrompa la salud mental como la superstición, la magia, la imitación ciega de otras personas o la negación a razonar lógicamente.

 3. Proteger la institución de la familia

Fomentar el matrimonio. Dijo el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“¡Jóvenes! Todo aquel de ustedes que pueda casarse debe hacerlo.” [24]

La prohibición de matar niños y abortar indiscriminadamente.  Dijo Dios:

“No matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza.” (17:31)

El Islam prohibió matar a un feto o abortarlo a menos que exista riesgo para la vida de la madre.

 4. Proteger el honor

La prohibición de la fornicación y el adulterio. Dijo Dios:

“Apartaos de todo lo que os lleve a la fornicación, pues esto es una inmoralidad y conduce al mal.” (17:32)

La prohibición de acusaciones falsas y la difamación. Dijo Dios:

“Quienes difamen a las mujeres honestas, inocentes y creyentes serán maldecidos en esta vida y en la otra, y sufrirán un gran castigo.” (24:23)

Y dijo Dios:

“Y a quienes difamen a mujeres decentes [acusándolas de fornicadoras o adúlteras] y no presenten cuatro testigos de ello, aplicadles ochenta azotes y nunca más aceptéis su testimonio. Ellos son los descarriados.” (24:4)

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Eviten los siete pecados principales”, y mencionó entre ellos la difamación de mujeres castas, creyentes e inocentes.

 5. Proteger la propiedad individual

Instar a la moderación en el gasto. Dios, el Poderoso y Majestuoso dijo:

“No seáis avaros ni tampoco pródigos, porque seríais censurados y os empobreceríais.” (17:29) 

Medidas legislativas respecto a la trasgresión contra la riqueza y la propiedad de los individuos.

Mandamientos para salvaguardar las propiedades de los huérfanos y miembros débiles de la sociedad.

La prohibición del interés bancario, la usura y la expropiación con falsos pretextos.

 6. Proteger el honor de las mujeres

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) defendía firmemente el cuidado de las mujeres. En ese sentido, dio numerosas instrucciones, como las siguientes palabras:

“Les recomienda ser bondadosos con las mujeres.” [25]

“Los mejores de ustedes son los mejores de ustedes con sus esposas, y yo soy el mejor de ustedes con mis esposas”.[26]

La afirmación de que las mujeres son en su humanidad iguales a  los hombres. Dijo el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“Las mujeres son hermanas de los hombres.” [27]

La participación de las mujeres con los hombres en los ritos religiosos y el trabajo social. Dijo Dios:

“Los creyentes y las creyentes son aliados unos de otros, ordenan el bien y prohíben el mal, cumplen con la oración prescrita, pagan la contribución social obligatoria y obedecen a Dios y a Su Mensajero. Dios tendrá misericordia de ellos; y Él es Dios, Poderoso, Sabio.”  (9:71)

Otorgar a las mujeres el derecho a aprender y educarse. Diversas fuentes confirman que una mujer educada de entre los compañeros le enseñó a escribir a la esposa del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), Hafsah bint Umar. Su reconocimiento de ello apunta a su aprobación de la educación de las mujeres puesto que su propio hogar era un ejemplo para los demás musulmanes.

Otorgar a las mujeres derechos financieros. El Islam estableció para ellas el derecho a la herencia y les dio preferencia por sobre los hombres en su derecho a una dote y manutención, aún cuando tengan riqueza propia. También estableció su derecho a comprar, vender, alquilar, dar regalos y donaciones de caridad sin necesitar de la aprobación de su padre o esposo.


 Una Invitación a Nobles Modales

El Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) elevó la importancia de la moralidad en la vida del ser humano. Él convocó a los buenos modales, la honestidad, la lealtad y la castidad, y fortaleció los lazos sociales como el respeto a los padres y parientes y practicar lo que se predica. Él prohibió y advirtió contra la mentira, la envidia, la traición, la fornicación y faltar el respecto a los padres y enseñó a enfrentar estas problemáticas para cambiar y mejorar la persona.

Dios alabó a Su Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) en el Corán diciendo:

“Ciertamente eres de una naturaleza y moral grandiosas.” (68:4)

Incluso antes de ser Profeta, Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) era conocido como “el Sincero” debido a su sinceridad y honestidad. Y cuando emigró de La Meca, no se olvidó de hacer responsable a ‘Ali bin Abi Talib de regresarles a sus dueños todas las posesiones que se le habían depositado en confianza; algunos de quienes eran los incrédulos que lo forzaban a emigrar de su tierra.

Por lo tanto, el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) siempre llamaba a tener un excelente carácter y lo alentaba hablando de la promesa de la recompensa del más allá. De hecho, algunos de los muchos versículos coránicos que promueven la buena moral fueron la causa de que muchas personas de La Meca aceptasen el Islam. En la biografía del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), se menciona que le recitó un versículo coránico a dos mensajeros de un líder tribal:

“Dios ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así os exhorta para que reflexionéis.” (16:90)

Ellos regresaron a su jefe y dijeron:

“Nos dijo unas palabras…”, y cuando se las repitieron a su líder, este dijo:

“Veo que fomenta los modales nobles y prohíbe los malos”.

Uno de los principios morales mencionados en el Corán son las siguientes palabras de Dios:

“¿Acaso la recompensa del bien no es el bien mismo?” (55:60)

  • “Hablad cortésmente” (2:83)
  • “Y no olvidéis lo bueno que hubo entre vosotros.” (2:237)

“Ante todo, elige perdonar, ordena el bien y apártate de quienes se comportan contigo en forma ignorante.” (7:199-200)

Los principios morales mencionados en las palabras del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) ofrecen soluciones a muchos de los problemáticas individuales y sociales de todos los tiempos. Los mismos fueron transmitidos por él por compasión, como instrucción y salvación de los males de este mundo y el castigo en el Más Allá. Algunos de ellos son:

“No es fuerte quien derriba al otro; fuerte es aquel que se controla cuando está furioso.” [28]

“No actúes bajo la ira (Estas palabras las repitió varias veces a una persona que le pidió su consejo).” [29]

“El que no es agradecido con la gente no es agradecido con Dios.” [30]

“Los mejores de ustedes son los que tienen los mejores modales.” [31]

“Ninguno de ustedes cree [de verdad] hasta tanto quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo.” [32]


 Una Invitación a Reflexionar y Buscar Conocimiento

A través de la revelación divina, Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) invitaba a las personas a utilizar la mente, a descubrir el universo que las rodeaba y a adquirir conocimiento. Él confirmó que Dios recompensa tales acciones en un momento en el que los científicos e intelectuales de otras civilizaciones sufrían persecución y acusaciones de herejía y blasfemia, eran aterrorizados en cárceles, torturados, e incluso asesinados.

El primer versículo revelado al Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) fue:

“¡Lee! [¡Oh, Muhámmad!] En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas.” (96:1)

Dios también reveló:

“¿Acaso son iguales quienes saben y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.” (39:9)

“Y sabed que Dios elevará en grados a los creyentes y a quienes agracie con el conocimiento, y que Dios está bien informado de cuánto hacéis.” (58:11)

Y aún más, las escrituras reveladas al Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) contienen una gran cantidad de hechos científicos. Esto además de su naturaleza milagrosa puesto que dicha información no podría haber sido generada por una persona analfabeta que no sabía leer ni escribir. En realidad, era imposible que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) haya conocido esa información en ese entonces – datos como la existencia de una barrera invisible entre los cursos de agua dulce y salada, la inmensidad de las estrellas, las tres capas de oscuridad en el vientre de una mujer y la formación del feto en el vientre de la madre. Estos y otros tantos datos científicos han sido registrados por los eruditos como milagros del Corán y han sido apoyados por muchos científicos no musulmanes. Están a disposición de todos en publicaciones, grabaciones, etc.

Entonces, ¿cómo es posible que alguien considere que un profeta a quien Dios le reveló dicha información pudiera estar en contra de la investigación científica? El conocimiento y la investigación académica y científica se expandieron durante los siglos de la civilización islámica porque la religión del Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) lo alentaba y promovía. Además, el Islam considera culpable a toda la comunidad si la misma ignora una rama de conocimiento que necesitan sus integrantes.

Por otro lado, y siglos después de la misión de Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), vemos que hubo muchos científicos y pioneros del mundo académicos condenados por la Iglesia de Roma, acusados de oponerse a la voluntad del Señor y de ser infieles como resultado de sus descubrimientos y hallazgos científicos, como fue el caso de Galileo y otros. Su trabajo no fue reconocido hasta haberse perdido muchas vidas y muchos de los librepensadores fueron encarcelados, algo que nunca sucedió en la civilización islámica establecida por el profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él).


 Un Equilibrio entre las Necesidades del Alma y las Necesidades del Cuerpo

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) trajo con una revelación de Dios, presentando una religión compatible con la naturaleza humana – una religión que satisface las necesidades del alma y también las necesidades del cuerpo, y que establece un equilibrio entre las acciones mundanas y las que se hacen buscando la complacencia de Dios. El Islam es una religión que disciplina los instintos y deseos sin suprimirlos por completo como en otras culturas o religiones que se obsesionan con ideales contrarios a la naturaleza humana, privando a los religiosos entregados a la adoración de derechos humanos naturales como el matrimonio o  de reacciones naturales como la defensa contra la agresión. Esto llevó a que sociedades enteras rechazaran las enseñanzas religiosas y se sumergieran en el mundo material que sólo sirve a los cuerpos y deja a las almas en un estado de completo abandono.

Quien envió a Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) con el mensaje del Islam no es otro que Dios, el Creador de todas las personas. Él sabe lo que es mejor para los individuos y lo que es compatible con su naturaleza, sus tendencias, sus aptitudes y necesidades. La naturaleza humana necesita expresarse, y si se pervierte o corrompe, dañará y desestabilizará la vida del hombre sobre la tierra y provocará enfermedades psicológicas y sociales trágicas. Esto es lo que de hecho ha sucedido en muchas partes del mundo, en sociedades que promueven dichas formas de oposición a la naturaleza humana correcta como renunciar al matrimonio, la abstención monástica, la homosexualidad, la reclusión de la sociedad, el materialismo excesivo o la búsqueda de gratificación física sin importar las necesidades y requisitos espirituales.

Toda persona que contemple las enseñanzas religiosas islámicas transmitidas por Dios a través del Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) notará un equilibrio entre los diversos aspectos de la vida humana: entre la necesidad física del cuerpo de comida y bebida; el matrimonio y los derechos civiles; la necesidad del alma de adorar y purificarse moralmente y la necesidad del intelecto de obtener conocimiento, investigar y descubrir.

El Islam ha establecido un completo equilibrio para todas ellas sin exceder los límites en ningún aspecto. Y lo confirmó prohibiendo el exceso y la falta de moderación tal como prohíbe la negligencia y la apatía. El Islam ordena la moderación en todas las situaciones y su legislación fue establecida para alcanzar dichas metas. Clarifica los límites que no son inconsistentes con la naturaleza humana y el rol para el cual fue creado el hombre: el servicio de Dios y el desarrollo del mundo de forma benéfica individual y socialmente. La ley islámica permite todo lo que tenga un beneficio potencial para la humanidad y prohíbe todo lo que sea dañino o vaya en detrimento de la vida.

Los siguientes son algunos de los versículos coránicos revelados al Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) sobre estos aspectos.

“Y os sometió cuanto hay en los cielos y la Tierra por Su gracia. Ciertamente en esto hay signos para quienes reflexionan.” (45:13)

Es decir que Dios no creó este universo para que permanezca ignorado sin beneficio alguno. Las palabras “Y os sometió” indican que se ha facilitado al ser humano la exploración y descubrimiento para beneficiarse de sus elementos y riqueza, aunque aclara que el concepto de responsabilidad que implica la correcta y responsable utilización, sin depredar ni destruir.

También dijo:

“Y trata de ganarte el Paraíso con lo que Dios te ha concedido, y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Dios ha hecho lícito en esta vida. Sé generoso como Dios lo es contigo, y no corrompas la Tierra; ciertamente Dios no ama a los corruptores.” (28:77)

Y Dios describió a sus siervos de la siguiente manera:

“Hombres a los que ni los negocios ni las ventas les distraen del recuerdo de Dios, la práctica de la oración prescrita y la caridad anual obligatoria.” (24:37)

Los creyentes incluso cuando hacen negocios, no olvidan las obligaciones espirituales y morales debido al temor de enfrentarse a Dios en el Más Allá. Imagine la conducta de los empresarios con este tipo de creencia y carácter moral. La historia da cuenta que los mercaderes musulmanes fueron la causa de la expansión del Islam en regiones tan distantes y vastas como Indonesia y Sudán, sin conquistas militares, al contrario de lo que afirman quienes no estudian correctamente la historia.

Dijo Dios:

“Después de ellos enviamos a Nuestros Mensajeros. A Jesús, hijo de María, le revelamos el Evangelio, e infundimos en los corazones de quienes le siguieron la compasión y la misericordia. Ellos establecieron el monacato sin que se lo hubiéramos prescripto, sólo por deseo de satisfacer a Dios, pero aún así no lo observaron como pretendían. A quienes de ellos hayan creído sinceramente les recompensaremos, pero muchos fueron corruptos.” (57:27)

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), el Profeta del Islam, presentó los mejores ejemplos y directivas respecto al equilibrio entre espiritualidad y materialismo. Él se molestaba con quienes se oponían a la naturaleza humana innata y las tradiciones de los profetas y mensajeros. Una vez, oyó que unas personas, que estaban adorando a Dios, habían hecho un juramente de no dormir, no casarse y no comer ni beber. Su postura frente a ellos fue una estricta determinación de mantener el equilibrio que se le había encomendado enseñar. Anas bin Malik dijo lo siguiente:

“Tres personas fueron donde la familia del Profeta para preguntar sobre cómo adoraba a Dios el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), y cuando se les informó, lo consideraron poco y dijeron: ‘¿Cómo podemos compararnos al Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) si Dios le ha perdonado sus errores pasados y futuros?’. Entonces, uno de ellos dijo: ‘En lo que a mí respecta, oraré toda la noche y no dormiré’. Otro dijo: ‘Yo ayunaré todos los días y no romperé mi ayuno’. El tercero dijo: ‘Yo evitaré las mujeres y nunca me casaré’. Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se enteró de ello, preguntó: ‘¿Son ustedes los que dijeron eso? Juro que soy el más consciente y más temeroso de Dios de ustedes, pero yo ayuno y rompo mi ayuno, rezo pero también duermo, y me caso con mujeres. Todo aquel que rechace mi Sunnah (instrucción y ejemplo) no es uno de los míos.”[33]

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) alentaba el trabajo y afirmaba que es la mejor y más digna fuente de ingresos. Dijo en una ocasión:

“Nadie ha comido mejor comida que la ganada con el trabajo de sus propias manos; el Profeta David solía comer sólo del trabajo de sus manos.”[34]


 La Hermandad de Todos los Seres Humanos

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) le presentó al mundo un modelo perfecto de hermandad entre los seres humanos. Él enseñó que no hay una raza superior a otra, pues todos son iguales en su origen e iguales en sus responsabilidades y derechos. El grado de fe y corrección de la persona es el único criterio para la preferencia. Sus compañeros recibieron iguales oportunidades de pertenecer y servir a la religión. Entre ellos hubo un bizantino, un abisinio africano y un persa, todos ellos trabajaban lado a lado con sus hermanos árabes.

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nació en una sociedad dominada por la discriminación social basada en la riqueza, el origen étnico y la raza. Esto no era algo particular de la Península Arábiga, sino que era una condición general del mundo en ese entonces, y lamentablemente se ha perpetuado hasta nuestros días en algunos lugares. Por lo tanto, podemos percibir la inmensa transición que Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) provocó entre los árabes y otros habitantes de la tierra a lo largo de la revelación que transmitió de parte de su Señor. Este mensaje llamaba a una hermandad y equidad entre los seres humanos y dejó claro que lo que distingue a una persona de otra no es otra cosa que la corrección, la moralidad, el beneficio que cause y las buenas acciones; y que la apariencia, el color o la raza no dan preferencia alguna.

Los árabes pre islámicos solían esclavizar personas. El esclavo era considerado una posesión con la que el dueño podía hacer lo que deseaba. Si quería matarlo, no se lo culparía ni criticaría por ello, y las mujeres esclavas eran obligadas a practicar la prostitución para aumentar los ingresos de su dueño.

Un profundo cambio fue comandado por Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) mediante la revelación de Dios cuando declaró abierta y decisivamente que el sistema de discriminación vigente en ese entonces quedaba anulado. Dice un pasaje en el Corán:

“¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un hombre [Adán] y una mujer [Eva], y [de su descendencia] os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Dios es el más piadoso. Ciertamente Dios es Omnisciente y está bien informado de lo que hacéis.” (49:13)

El Corán también afirmó un origen único para toda la humanidad en muchos versículos, como los siguientes:

“He aquí que creamos al hombre [Adán] de barro.” (23:12)

“Él es Quien os creó de barro y luego decretó un término de vida; y hay un término [también] que Él ha fijado [para la Resurrección], sin embargo dudáis.” (6:2)

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) declaró:

“Oh seres humanos, sin duda alguna tu Señor es uno solo y tu ancestro común es uno solo. No existe superioridad de un árabe sobre uno que no lo es, ni de un no árabe por sobre un árabe; tampoco la hay de un blanco sobre un negro o de un negro sobre un blanco, excepto por su carácter y moral”. [35]

Y también dijo:

“Todas las personas son hijos de Adán, y Adán fue creado del polvo”. [36]


 Conclusión:

Los temas mencionados en este libro fueron resumidos, aunque merecen mayor explicación y desarrollo. Las evidencias que confirman lo que Muhámmad ofreció a la humanidad son muchas más que las que pueden mencionarse en esta breve publicación. Recomendamos leer también lo que han dicho sobre él investigadores occidentales después de estudiar la biografía de este gran Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). Sus testimonios se basan en investigaciones objetivas y pueden serle de gran utilidad.

Para más información, visite el sitio web del International Program for Introducing the Prophet of Mercy:

www.prophet-of-mercy.com

www.mercyprophet.com


 Referencias:



[1] Will Durant, The Story of Civilization, 13/47.

[2] El significado de Al-lah es “el único y verdadero Dios” solo Él es digno de alabanza. Los musulmanes usan este nombre a través del mundo sin importar el idioma que hablen.

[3] La comparación es hecha entre el idólatra que adora un ídolo y aquello que es objeto de su adoración.

[4] Ibn Kazir, Al-Bidayah wan-Nihayah, 39/7.

[5] Muhammad, the Messenger of Dios, p.362-363.

[6] Narrado por Al-Bujari.

[7] Narrado por Abu Dawud.

[8] Narrado por Abu Dawud.

[9] Narrado por Muslim.

[10] Narrado por Al-Bujari.

[11] Narrado por Al-Bujari.

[12] Narrado por Al-Bujari.

[13] Narrado por Abu Dawud.

[14] Narrado por Al-Bujari.

[15] Narrado por Al-Bujari. La referencia Coránica es 5:117

[16] Narrado por Al-Bujari.

[17] Narrado por Al-Bujari y Muslim.

[18] Narrado por Al-Bujari y Muslim.

[19] Narrado por Al-Bujari y Muslim.

[20] Narrado por Al-Bujari.

[21] Narrado por Muslim.

[22] Narrado por Al-Bujari.

[23] Narrado por Muslim.

[24] Narrado por Al-Bujari y Muslim.

[25] Narrado por Al-Bujari.

[26] Narrado por at-Tirmidhi.

[27] Narrado por Abu Dawud y at-Tirmidhi.

[28] Narrado por Al-Bujari.

[29] Narrado por Al-Bujari.

[30] Narrado por Ahmad y otros.

[31] Narrado por Al-Bujari y Muslim.

[32] Narrado por Al-Bujari.

[33] Narrado por Al-Bujari y Muslim.

[34] Narrado por Al-Bujari.

[35] Narrado por Ahmad.

[36] Narrado por at-Tirmidhi.