Los métodos del Profeta para corregir los errores de la gente ()

 

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Los métodos del Profeta para corregir los errores de la gente

En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso

Alabado sea Allah, Señor de los Mundos, Amo del Día del Juicio, Dios del primero y el último, Sustentador del cielo y de la tierra, que la paz y las bendiciones sean sobre Su Profeta, Maestro de la humanidad, enviado como Piedad para el mundo.

Enseñarle a la gente es una de las buenas acciones más grandes cuyos beneficios se extienden a los demás. Es la manera que tienen los divulgadores y educadores para compartir la herencia de los Profetas y Mensajeros. “Allah y los ángeles, incluso una hormiga en su hormiguero y la pez en el mar orarán por el que le enseña a las personas los caminos del bien”[1]. Hay distintas formas y maneras de enseñar, con distintos medios y métodos, uno de los cuales es corregir los errores. Corregir los errores es parte de la educación; son inseparables.

Corregir los errores es también parte de la sinceridad y el consejo en la religión (nasihah), la cual es obligación para todos los musulmanes. La relación entre esto y el concepto de fomentar lo que es bueno y prohibir lo malo, que también es obligación, es bastante obvia (pero debemos destacar que el área de los errores es más amplia que el área del mal [munkar], por lo tanto un error puede o no ser malo como tal).

Corregir los errores también formaba parte de la revelación y la metodología del Corán. El Corán trajo mandamientos y prohibiciones, aprobaciones y denuncias, y corrección de errores – incluso aquellos cometidos por el Profeta ﷺ‬. Por lo tanto, incluía refutaciones y señalaba errores, por ejemplo:

[¡Oh, Muhámmad!] Frunciste el ceño y le volviste la espalda al ciego cuando se presentó ante ti[2], y tal vez pretendía instruirse para así purificar su conducta y moral, o beneficiarse reflexionando sobre tus palabras. En cambio al que era rico y soberbio Tú le dedicaste tu empeño. Pero tú no eres responsable por su incredulidad [tu obligación sólo es transmitir el Mensaje]. En cambio aquel que se presentó ante ti con afán [de aprender], y temía a Allah, tú te apartaste de él”. [‘Abasa 80:1-10]

“Y recuerda [¡Oh, Muhámmad!] cuando dijiste [a Zaid Ibn Hárizah] a quien Allah había agraciado [con el Islam], y tú habías favorecido [liberándolo de la esclavitud]: Quédate con tu esposa, y teme a Allah; ocultaste así lo que Allah haría manifiesto porque temiste lo que diría la gente, pero Allah es más digno de ser temido. Cuando Zaid termine con el vínculo conyugal [y su ex esposa haya concluido con el tiempo de espera luego del divorcio], te la concederemos en matrimonio para que los creyentes no tengan ningún impedimento en casarse con las ex esposas de sus hijos adoptivos si es que éstos deciden separarse de ellas, y sabed que esto es un precepto de Allah que debe ser acatado…” [al-Ahzaab 33:37]

“No es asunto tuyo si Él les absuelve o les castiga, pues han sido injustos” [Aal ‘Imraan 3:128].

El Corán también fue revelado para corregir los errores de algunos de los Sahaabah en diferentes situaciones. Cuando Haatib ibn Abi Balta’ah t cometió el error de escribirles a los enemigos del Islam de Quraish e informarles en qué dirección se dirigía el Profeta ﷺ‬ en una campaña militar contra ellos, Allah reveló estas palabras:

“¡Oh, creyentes! Si habéis salido para luchar por Mi causa y anheláis Mi complacencia no toméis como aliados a Mis enemigos que también son los vuestros demostrándoles afecto, cuando ellos se niegan a creer en la Verdad que os ha llegado y expulsan al Mensajero y a vosotros mismos [de La Meca] sólo porque creéis en Allah vuestro Señor. Cómo podéis ocultar el afecto que sentís por ellos cuando Yo bien sé lo que ocultáis y lo que manifestáis. Quien de vosotros obre así se habrá extraviado del verdadero camino.” [al-Mumtahinah 60:1]

Respecto al error cometido por los arqueros en la batalla de Uhud, que abandonaron la posición en la que el Profeta ﷺ‬ les había ordenado que se quedasen, Allah reveló las siguientes palabras:

“…Allah cumplió la promesa que os hizo cuando, con Su anuencia les vencíais [en la batalla de Uhud]. Sin embargo, después de que Allah os hizo ver la victoria, flaqueasteis, discutisteis sobre las órdenes y desobedecisteis. Entre vosotros hubo quienes anhelaron las cosas materiales de esta vida [el botín] y quienes la recompensa de la otra…” [Aal- ‘Imraan 3:152]

Cuando el Profeta ﷺ‬ se alejaba de sus esposas para disciplinarlas, y había quienes rumoreaban que se había divorciado de ellas, Allah reveló las palabras:

“Cuando llega a sus oídos algo que pudiere atentar contra la seguridad y sembrar el temor lo propagan. Si lo remitieran, antes de propagarlo, al Mensajero y a quienes tienen autoridad y conocimiento…” [an-Nisa’ 4:83]

Cuando algunos de los musulmanes no emigraron de La Meca a Medina sin tener una excusa válida, Allah reveló estas palabras:

“Por cierto que aquellos que mueran dudando de su fe, los ángeles al tomar sus almas les preguntaran: ¿Por qué dudasteis? Responderán: Nos sentíamos débiles y oprimidos [por los incrédulos]. Les dirán: ¿Acaso la Tierra de Allah no era suficientemente vasta como para haber emigrado? A ellos les corresponderá el Infierno como morada. ¡Qué mal fin!…” [an-Nisa’ 4:97]

Cuando algunos de los Sahaabah creyeron y repitieron los rumores de los hipócritas que acusaban a ‘A’ishah de algo que ella era inocente, Allah reveló unos versículos sobre esta mentira, entre ellos el siguiente:

“Y si no fuese por la gracia de Allah y Su misericordia sobre vosotros en esta vida y en la otra, habríais sufrido un terrible castigo por lo que dijisteis. Propagasteis la calumnia de boca en boca, repitiendo aquello sobre lo cual realmente no teníais conocimiento, y creísteis que lo que hacíais era leve, pero ante Allah es gravísimo.” [an-Nur 24:14]

Luego Allah dijo:

“Cuando oísteis la acusación tendríais que haber dicho: No debemos hablar de ello. ¡Glorificado seas Señor! Esto es una gran calumnia. Allah os prohíbe que volváis a cometer semejante falta, si es que sois creyentes.” [an-Nur 24:16-17]

Cuando algunos de los Sahaabah discutían en presencia del Profeta ﷺ‬ y levantaban la voz, Allah reveló:

“¡Oh, creyentes! No os pongáis a vosotros mismo por encima de Allah y Su Mensajero, y temed a Allah; en verdad Allah todo lo oye, todo lo sabe. ¡Oh, creyentes! No levantéis vuestras voces sobre la voz del Profeta, y no habléis con él del mismo modo que habláis entre vosotros, pues vuestras obras se malograrán sin que os deis cuenta.” [al-Huyuraat 49:1-2]

Cuando la llegó la caravana a la hora de la jutbah de los viernes, y algunas personas se fueron de la jutbah para comprar y vender, Allah reveló estas palabras:

“Y aquellos que si ven un negocio o una diversión corren hacia ello y te dejan [solo] de pie, diles [¡Oh, Muhámmad!]: La recompensa que Allah tiene reservada [para los piadosos] es mejor que cualquier diversión o negocio, y [sepan que] Allah es el mejor de los sustentadores.” [al-Yumu’ah 62:11]

Muchos otros ejemplos también indican la importancia de corregir los errores y no quedarse callado frente a ellos.

El Profeta ﷺ‬ fue guiado por la Luz de su Señor para seguir el principio de denunciar del mal y corregir los errores. De este y otros reportes los estudiosos (que Allah tenga piedad de ellos) derivan el siguiente principio: “No está permitido que el Profeta se abstenga de hablar y explicar los errores en el momento que sea necesario”.

Es de suma importancia entender la metodología del Profeta en el manejo de los errores de las personas que él conocía, porque el Profeta ﷺ‬ fue guiado por su Señor, y sus palabras y acciones fueron apoyadas por la revelación, y confirmadas y corregidas según fuese necesario. Sus métodos son más sabios y eficaces, y utilizar su enfoque es la mejor manera de hacer que las personas respondan positivamente. Si quien está en posición de guiar y enseñar a otros adopta estos métodos y este enfoque, su tarea será exitosa. Seguir el método y el enfoque del Profeta ﷺ‬ también implica seguir su ejemplo, pues él es el mejor ejemplo para nosotros, y esto nos dará una mayor recompensa por parte de Allah, si nuestra intención es sincera.

Conocer los métodos del Profeta ﷺ‬ deja expuesto el fracaso relativo de los métodos creados por el hombre – tan ampliamente adoptados en el mundo actual – y les demuestra a los seguidores de esa metodología que terminan en un fracaso. Gran parte de la misma es claramente una desviación basada en teorías corruptas como la libertad absoluta, o deriva de falsas herencias como la imitación ciega de padres y antepasados.

Debemos señalar que la aplicación práctica de esta metodología en la vida real se basa en gran medida en el iytihad (estudiar la situación e intentar determinar el mejor enfoque). Esto implica elegir los mejores métodos para una situación particular. Quien entiende la naturaleza de las personas podrá notar similitudes entre las situaciones de la vida real y aquellas descriptas en los textos, y así poder escoger el método más apropiado de entre los métodos usados por el Profeta ﷺ‬.

Este libro es un intento de estudiar los métodos que utilizaba el Profeta ﷺ‬ para manejar los errores cometidos por personas de distintos niveles y entornos, entre aquellos que vivían con él y con los que se relacionaba.

Le pido a Allah que le dé éxito y lo libre de errores, para beneficiar a mis hermanos musulmanes y a mí, pues Él controla todas las cosas, y Él es la Guía hacia el Camino Correcto.

 Puntos a tener en cuenta a la hora de enfrentar los errores

Antes de embarcarnos en nuestra discusión debemos destacar algunos temas y consideraciones a tener en cuenta antes y durante el manejo y corrección de los errores de las personas.

 La sinceridad con Allah

Cuando se les corrigen los errores a otras personas, es esencial que la intención sea obtener la complacencia de Allah, no demostrar superioridad o dejar salir la ira o impresionar a otras personas.

Al-Tirmidhi (que Allah tenga piedad de él) reportó de Shufai al-Asbahi que llegó a Medina y vio un hombre con personas a su alrededor. Preguntó: “¿Quién es?”. Le respondieron: “Abu Hurairah”. [Shufai dijo:] “Entonces me acerqué y me senté frente a él. Él le hablaba a la gente, y cuando terminó y se fueron todos, le dije: ‘Te pido por Allah que me narres un hadiz que hayas oído del Mensajero de Allah ﷺ‬ y que hayas comprendido plenamente’. Abu Hurairah dijo: ‘Lo haré, te contaré un hadiz que oí del Mensajero de Allah ﷺ‬ y comprendí plenamente’. Luego Abu Hurairah comenzó a respirar con dificultad, y siguió así hasta que se recuperó, luego dijo: ‘Te diré un hadiz que el Mensajero de Allah ﷺ‬ me contó en su casa cuando no había nadie más allí excepto él y yo’. Luego Abu Hurairah comenzó a respirar con dificultad nuevamente, luego se recuperó, se limpió la cara, y dijo: ‘Te diré un hadiz que el Mensajero de Allah ﷺ‬ me contó en su casa cuando no había nadie más allí excepto él y yo’. Luego respiró con dificultad se limpió la cara y dijo: ‘Te diré un hadiz que el Mensajero de Allah ﷺ‬ me contó en su casa cuando no había nadie más allí excepto él y yo’. Luego Abu Hurairah comenzó a respirar con mucha dificultad, y su cabeza cayó hacia adelante, y lo sostuve con mi hombro por un tiempo, luego se recuperó y dijo: ‘El Mensajero de Allah ﷺ‬ me dijo: ‘Cuando llegue el Día del Juicio, Allah bajará para juzgar a las personas. Y todos los pueblos se arrodillarán en sumisión. El primero en ser llamado será el hombre que haya aprendido el Corán de memoria, un hombre que murió luchando en la causa de Allah y un hombre que tuvo una gran riqueza. Allah le dirá al recitador del Corán: ‘¿No te enseñé acaso lo que le revelé a Mi Mensajero?’. Él dirá: ‘Por supuesto, Mi Señor’. Allah dirá: ‘¿Qué hiciste con lo que te enseñaron?’. Él dirá: ‘Me quedé despierto día y noche (para recitarlo)’. Allah dirá: ‘Has mentido’, y los ángeles dirán: ‘Has mentido’. Allah dirá: ‘Solo querías que se dijera que fulano de tal es un gran recitador, y así se dijo’. El que tenía una gran riqueza será traído ante Allah y Allah le dirá: ‘¿Acaso no te di generosamente para que no necesitaras de nadie?’. Él dirá: ‘Por supuesto, Mi Señor’. Allah dirá: ‘¿Qué hiciste con lo que te di?’. Él dirá: ‘Lo usé para dar a mis parientes y en caridad’. Allah dirá: ‘Has mentido’, y los ángeles dirán: ‘Has mentido’. Allah dirá: ‘Solo querías que dijeran que fulano de tal es generoso, y así se dijo. Luego fue traído ante Allah al que murió en Su causa y Allah le dirá: ‘¿Por qué te mataron?’. Él dirá: ‘Me ordenaron luchar en Tu causa y luché hasta que me mataron’. Allah dirá: ‘Has mentido’, y los ángeles dirán: ‘Has mentido’. Allah dirá: ‘Solo querías que dijeran que fulano de tal era valiente, y así se dijo’. Luego el Mensajero de Allah ﷺ‬ me golpeó las rodillas y dijo: ‘Oh Abu Hurairah, estos tres son los primeros que recibirán el calor del Fuego el Día de la Resurrección’”.[3]

Si la intención de la persona que da el consejo es sincera, obtendrá recompensa por su consejo y el mismo será aceptado y tomado en cuenta, con el permiso de Allah.

 Cometer errores es parte de la naturaleza humana

El Profeta ﷺ‬ dijo: “Todo hijo de Adán comete errores, y los mejores de los que cometen errores son los que se arrepienten”.[4]

Tener esto en mente con claridad pone las cosas en la perspectiva correcta, por lo cual el educador no debe esperar que las personas sean perfectas o infalibles ni juzgarlas según lo que él cree que deben ser, y luego considerar que han fracasado si cometen un error grave o repetidamente. Debe manejar a las personas de manera realista, según su conocimiento de la naturaleza humana que está sujeta a ignorancia, negligencia, falencias, caprichos, deseos y olvidos.

Entender este hecho evitará también que el educador se sorprenda demasiado ante un error repentino que pueda llevarlo a reaccionar de forma inapropiada. Esto le recordará al divulgador (da’iah) y educador que se esfuerza por fomentar lo bueno y prohibir lo malo que él también es humano y puede cometer el mismo error, por lo cual debe tratar a la gente con compasión en vez de con dureza, pues el objetivo básico es reformar, no castigar.

Pero no esto significa que debemos dejar pasar a quienes cometen errores, o buscar excusas para los que cometen pecados sobre la base de que son humanos o jóvenes, o que los tiempos modernos están llenos de tentaciones y demás. Debemos denunciar las malas acciones y recordar a las personas que deberán rendir cuentas ante Allah, pero al mismo tiempo debemos evaluar sus actos según el Islam.

Al decir que alguien está equivocado hay que estar basados en evidencia legal según la legislación islámica y un entendimiento apropiado, no en la suposición o en el mero hecho de que a uno puede no gustarle.

Muhámmad ibn al-Munkadir reportó que Yabir oraba usando solamente un izar (prenda inferior que se envuelve alrededor de la cintura) atado en la espalda[5], y el resto de su ropa estaba colgada en un gancho. Alguien le dijo: ‘¿Estás orando con una sola prenda?’. Él dijo: ‘Lo hice solamente para que una persona tonta me pregunte. ¿Quién de nosotros usaba dos prendas en los tiempos del Mensajero de Allah ﷺ‬?”[6]. Ibn Hayar (que Allah tenga piedad de él) dijo: “Aquí se usa la palabra ‘tonta’ en el sentido de ‘ignorante’… El fin es explicar que está permitido usar una sola prenda, aunque es preferible usar dos prendas. Es como si dijera ‘Lo hice a propósito para mostrar lo que está permitido, para que el que no sabe pueda seguirme o reprocharme y yo enseñarle que sí está permitido’. La razón por la cual su respuesta fue tan dura fue para enseñarles, no para reprochar a los estudiantes y para alentarlos a buscar ellos mismos los veredictos legales según el Islam”.[7]

 Cuanto más grave es un error, más esfuerzo se debe hacer para corregirlo

Los esfuerzos para corregir errores que tienen que ver con la ‘aqidah deben ser mayores que los que se hacen para corregir errores relacionados con normas de etiqueta, por ejemplo. El Profeta ﷺ‬ se preocupaba profundamente por tratar y corregir los errores relacionados con el la idolatría (shirk) en todas sus formas, pues era un asunto de suma importancia.

Estos son algunos ejemplos:

Al-Mughirah ibn Shu’bah dijo: “Hubo un eclipse de sol el día que murió Ibrahim [el hijo del Profeta], y la gente dijo: ‘Este eclipse es causado por la muerte de Ibrahim’. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: ‘El sol y la luna son dos signos de Allah, no se eclipsan por la muerte o el nacimiento de nadie. Si los ven (eclipsados), invoquen a Allah hasta que el eclipse haya pasado’”.[8]

Abu Waqid al-Laizi reportó que cuando el Mensajero de Allah ﷺ‬ salió hacia Hunain, pasó junto a un árbol que usaban los idólatras llamado Dhat Anwat, y en el que colgaban sus armas. Le dijeron: ‘Oh Mensajero de Allah, designa para nosotros un Dhat Anwat como el que ellos tienen’. El Profeta ﷺ‬ dijo: ‘¡Subhan-Allah! Esto es como cuando el pueblo de Moisés dijo: “Haz para nosotros un ídolo como los dioses que ellos tienen”. Por Aquel en Cuya mano está mi alma, seguirán el camino de los que los precedieron’”.[9]

Según otro reporte narrado por Abu Waqid, salieron hacia La Meca con el Mensajero de Allah hacia Hunain. Dijo: “Los idólatras tenían un árbol de loto al que cuidaban y en el que colgaban sus armas; se llamaba Dhat Anwat. Pasamos junto a un gran árbol de loto verde y dijimos: ‘Oh Mensajero de Allah, haz que este sea un Dhat Anwat para nosotros’. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: ‘Por Aquel en Cuya mano está mi alma, acaban de decir lo que el pueblo de Moisés le dijo a él: “Haz para nosotros un dios pues ellos tienen sus dioses”, pero él dijo: “Ciertamente, ustedes son un pueblo que no sabe”. Es lo mismo, y seguirán el camino del pueblo que los precedió, paso a paso’”.[10]

Zaid ibn Jalid al-Yuhani dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ nos guió en la oración del Fayr en al-Hudaibiah justo después de una lluvia la noche anterior. Cuando terminó, se dirigió a la gente y dijo: ‘¿Saben lo que dice su Señor?’. Ellos dijeron: ‘Allah y Su Mensajero saben mejor’. Él dijo: ‘Esta mañana uno de Mis siervos amaneció creyente y otro incrédulo en Mí. El que dijo ha llovido por Gracia y Misericordia de Allah, es un creyente en Mí y un incrédulo en las estrellas; y en cuanto al que dijo que ha llovido por causa de tal o cual estrella, es incrédulo en Mí y un creyente en las estrellas’”.[11]

Ibn ‘Abbaas reportó que un hombre dijo: “Oh Mensajero de Allah, lo que tú o Allah quieran”. Él dijo: “¿Me estás igualando con Allah? [Debes decir:] Lo que sólo Allah quiera”.[12]

Ibn ‘Umar t reportó que se encontró con ‘Umar ibn al-Jattaab que venía con un grupo de personas y juraba por su padre. El Mensajero de Allah ﷺ‬ los llamó y les dijo que Allah había prohibido jurar por los antepasados; el que quisiera hacer un juramento, debía jurar por Allah o guardar silencio.[13]

El Imán Ahmad reportó en su Musnad: Waki’ nos dijo que al-A’mash nos dijo de Sa’d ibn ‘Ubaydah que dijo: “Estaba con ‘Umar en un círculo y el oyó a un hombre de otro círculo decir: ‘No, por mi padre’. Entonces Ibn ‘Umar le lanzó piedras y dijo: ‘Así juraba ‘Umar, y el Profeta ﷺ‬ le prohibió hacerlo y dijo que era idolatría (shirk)’”.[14]

Abu Shuraih Haani’ ibn Yazid dijo: “Una delegación de personas vino hasta el Profeta ﷺ‬ y oyó que llamaban a uno de ellos Abd al-Hayar (“siervo de la roca”). Le preguntó: ‘¿Cómo te llamas?’. Él dijo: ‘Abd al-Hayar’. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: ‘No, tú eres ‘Abd-Allah (siervo de Allah)’”.[15]

 Tener en cuenta la posición de la persona que se esfuerza por corregir el error

Los consejos de algunas personas pueden ser mejor recibidos que los de otros debido al estatus que tienen, o porque, a diferencia de los demás, tienen autoridad sobre la persona que cometió el error, por ejemplo un padre con su hijo, un maestro con su alumno, o un funcionario público con la persona a quien está inspeccionando. El anciano no es igual al más joven, un pariente no es como un extraño, alguien con autoridad no es como el que no la tiene. Entender estas diferencias logrará que quien intenta la reforma ponga las cosas en perspectiva y las evalúe correctamente, para que su corrección o reprimenda no provoque un mal mayor. La posición del que corrige y la estima que le tiene el que comete el error son muy importantes a la hora de juzgar qué dureza tendrá la reprimenda y decidir cuál será el tono de la misma. De esto aprendemos dos cosas:

En primer lugar, que la persona a quien Allah le ha dado estatus o autoridad debe utilizarlo para fomentar lo bueno y prohibir lo malo, y para enseñar a la gente. Debe entender que tiene una gran responsabilidad porque las personas le aceptarán más que al resto de las personas – a menudo – por lo cual puede hacer más que los demás.

En segundo lugar, la persona que busca fomentar lo bueno y prohibir lo malo no debe juzgar mal la situación y ponerse en una posición mayor que la que en realidad amerita la situación porque esto solo alejará a las personas.

El Profeta ﷺ‬ aprovechaba al máximo la posición de respeto que Allah le había dado cuando corregía y enseñaba a la gente. Hacía cosas que no habrían sido apropiadas si las hubiesen hecho otras personas, como por ejemplo las siguientes:

Ya’ish ibn Tihfah al-Ghiffaari reportó que su padre dijo: “Fui invitado del Mensajero de Allah ﷺ‬, yo era uno de los pobres a los que él invitaba. El Mensajero de Allah ﷺ‬ se acercó a ver que todo esté bien con sus invitados durante la noche, y me vio acostado boca abajo. Me tocó con su pie y me dijo: ‘No duermas así; esa es la forma de dormir que Allah detesta’”. Según otro reporte: “Lo tocó con el pie despertándolo y le dijo: ‘Así es como duerme la gente del Infierno’”.[16]

El método de corrección era apropiado para el Profeta ﷺ‬ debido a su posición y estatus, pero no es apropiado para el resto de las personas. No es correcto que alguien que quiera corregir a otro por su forma de dormir lo toque con su pie mientras duerme y lo despierte, y que luego espere que su consejo sea aceptado y agradecido. Lo mismo se aplica a quien golpea a otro por cometer un error o le arroja piedras o algún otro objeto. Si bien algunos de los salaf lo hacían, se debía a su estatus en particular. Algunos ejemplos de esto pueden ser:

Al-Daarimi (que Allah tenga piedad de él) reportó de Sulaiman ibn Yassar que un hombre llamado Sabigh llegó a Medina y comenzó a preguntar por los textos ambiguos del Corán. ‘Umar mandó a buscarlo, y preparó unas ramas de palmera datilera para golpearlo. [‘Umar] le preguntó: “¿Quién eres?”. Él respondió: “Soy Sabigh, el siervo de Allah”. ‘Umar tomó una de las ramas de palmera y lo golpeó diciendo: “Yo soy ‘Umar, el siervo de Allah”. Siguió golpeándolo hasta que le comenzó a sangrar la cabeza, y dijo: “¡Oh Amir al-Mu’minin, es suficiente! ¡Las ideas que había en mi cabeza se han ido!”.[17]

Al-Bujari (que Allah tenga piedad de él) reportó que Ibn Abi Laila dijo: “Hudhaifah se encontraba en al-Mada’in y pidió algo de beber, y un obispo le dio una vasija de plata. Se la arrojó diciendo: ‘Yo no lo habría arrojado, pero le dije que no lo hiciera y no me hizo caso. El Profeta ﷺ‬ nos prohibió la seda y el brocado, y beber de vasijas de oro y plata. Dijo: ‘Estas son para ellos en este mundo y para ustedes en el Más Allá’”.[18]

Según un reporte narrado por Ahmad en el que se describe el mismo incidente: ‘Abd al-Rahman ibn Abi Laila dijo: “Salí con Hudhaifah a una de esas zonas, y él pidió algo para beber. Un obispo le trajo una vasija de plata y (Hudaifah) se la lanzó a la cara. ‘Guarden silencio, guarden silencio, si le preguntamos por qué lo hizo, puede que no nos lo diga’. Por lo tanto, guardamos silencio, y poco después dijo: ‘¿Saben por qué se la lancé a la cara?’. Le dijimos que no. Él dijo: ‘Le había dicho que no lo hiciera. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “No beban en vasijas de oro”, y Mu’adh dijo: “No beban en vasijas de oro ni plata, y no usen seda ni brocado; son para ellos en este mundo y para ustedes en el Más Allá”’”.[19]

Al-Bujari narró que Sirin le pidió a Anas que le redactara un contrato de manumisión, pues tenía mucho dinero, pero Anas se negó. Sirin fue hasta ‘Umar t, quien le dijo a Anas que redactase el documento, y Anas se negó nuevamente, por lo cual ‘Umar lo golpeó con un azote recitando las palabras del Corán: “Si alguno de vuestros esclavos o esclavas os piden la manumisión, y sabéis de su honestidad, otorgádsela, y ayudadle [a pagar la manumisión] dándole parte de las riquezas con las que Allah os ha agraciado.…” [al-Nur 24:33], con lo cual redactó el documento para él”.[20]

Al-Nasaa’i reportó de Abu Sa’id al-Judri que se encontraba orando cuando un hijo de Marwan se acercó por delante, él lo miró, y como no retrocedió, lo golpeó. El niño se fue llorando y le contó a Marwan lo sucedido. Marwan le preguntó a Abu Sa’id: “¿Por qué golpeaste a tu sobrino?”. Él dijo: “No lo golpeé a él; golpeé a Satán. Oí decir al Mensajero de Allah ﷺ‬: ‘Si uno de ustedes está orando y alguien quiere pasar por delante, debe intentar detenerlo en la medida de lo posible, y si se niega a hacerlo, debe pelear con él, pues es un demonio’”.[21]

Ahmad (que Allah tenga piedad de él) reportó de Abu’n-Nadr que Abu Sa’id al-Judri sufría un dolor en la pierna, y su hermano vino y lo vio recostado con una pierna cruzada sobre la otra, por lo que lo golpeó en la pierna dolorida, haciendo que le doliese aún más. Él le dijo: “¡Me golpeaste en la pierna! ¿No sabías acaso que está dolorida?”. Le respondió: “Por supuesto que lo sabía”. Abu Sa’id dijo: “¿Por qué lo hiciste?”. “¿No sabías acaso que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah) nos prohibió sentarnos de esa manera?”.[22]

Maalik reportó de Abu’l Zubair al-Makki que un hombre le propuso matrimonio a la hermana de otro hombre, y éste le dijo que ella había cometido adulterio. Esto llegó a oídos de ‘Umar ibn al-Jattaab, que lo golpeó, o casi, y dijo: “¿Por qué le dijiste eso?”.[23]

Muslim reportó en su Sahih de Abu Ishaaq quien dijo: “Estaba con al-Aswad ibn Yazid en la Gran Mezquita, y al-Sha’bi estaba con nosotros. Al-Sha’bi nos contó lo que Fatimah bint Qays había dicho acerca de que el Mensajero de Allah ﷺ‬ no había juzgado a su favor cuando reclamó un techo y un ingreso de dinero. Al-Aswad tomó un manojo de piedras y se las arrojó diciendo: ‘¡Debería darte vergüenza! ¿Cómo puedes decir algo así?’. ‘Umar dijo que no debemos dejar el Libro de Allah o la Sunnah del Profeta ﷺ‬ de lado por las palabras de una mujer que no está segura de si recuerda las cosas correctamente o no. Las mujeres tienen derecho a un techo y un ingreso. Dice Allah en el Corán: “…No las expulséis de sus hogares [durante el período de espera], a menos que hayan cometido una indecencia evidente…” [al-Talaaq 65:1].’”[24]

Abu Dawud reportó que dos hombres entraron por las puertas de Kindah, cuando Abu Mas’ud al-Ansaari estaba sentado en un círculo. Los hombres dijeron: “¿Hay algún hombre que pueda juzgar entre nosotros dos?”. Un hombre del círculo dijo: “Yo lo haré”. Abu Mas’ud tomó un manojo de piedras y se las arrojó diciendo: “¡Cállate! No está bien visto emitir juicios a la ligera”.[25]

También debemos destacar que el Profeta en ocasiones reprochaba a sus Compañeros más cercanos con más dureza que a un beduino o a un extraño. Todo esto tiene que ver con la sabiduría y una evaluación correcta de la situación.

 Hacer la distinción entre el que comete un error por ignorancia y el que lo hace a sabiendas

Uno de los relatos que ilustran esta situación claramente es lo que le sucedió a Mu’aawiyah ibn al-Hakam al-Sulami cuando vino a Medina desde el desierto, sin saber que estaba prohibido hablar durante la oración. Dijo él: “Mientras oraba detrás del Mensajero de Allah ﷺ‬, un hombre estornudó, por lo cual dije ‘iarhamuk Allah (que Allah tenga piedad de ti)’. El hombre me miró fijamente y le dije ‘¡Por el honor de mi madre! ¿Por qué me miras así?’. Comenzaron a golpearse las piernas con las manos, y cuando vi que me pedían que permaneciera callado, dejé de hablar (es decir, quise contestarles, pero me controlé y guardé silencio). Cuando el Mensajero de Allah ﷺ‬ terminó de orar – que mi madre y mi padre se sacrifiquen por él, jamás vi un mejor maestro que él – no me reprendió ni me golpeó ni me avergonzó frente a los demás. Simplemente dijo: ‘Esta oración no debe contener ninguna palabra de los hombres; no es más que glorificaciones, alabanzas y recitación del Corán’”.[26]

El ignorante necesita que se le enseñe; el dubitativo necesita que se le expliquen las cosas; el negligente necesita que se le recuerden los asuntos; y el que persiste voluntariamente en el error necesita ser advertido. No es correcto tratar de igual manera a la hora de corregir un error al que conoce una regla y al que la ignora. Tratar con mucha dureza al que no conoce la regla solo logrará que la persona ignore el consejo, a menos que se le enseñe con sabiduría y bondad, porque la persona ignorante no sabe que está cometiendo un error. Es como si le dijera al que lo reprende: “¿Por qué no me enseñas antes de atacarme?”.

El que comete un error sin darse cuenta de ello puede pensar que tiene razón, por lo cual debemos tener eso en cuenta y tratarlo con cautela. El Imám Ahmad (que Allah tenga piedad de él) reportó en al-Musnad lo siguiente de al-Mughirah ibn Shu’bah: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ comió algo, luego se levantó y oró. Ya había hecho el wudu’ antes de eso, pero le traje un poco de agua para que hiciera wudu’. Me rechazó diciendo: ‘¡Vete!’. Me sentí ofendido, por Allah. Oró, y me quejé con ‘Umar por lo sucedido. Él dijo: ‘Oh Profeta de Allah, al-Mughirah se siente dolido por tu rechazo, y está preocupado de que puedas estar enfadado con él por alguna razón’. El Profeta ﷺ‬ dijo: ‘Solo veo bien en él, pero me trajo agua para hacer wudu’ después de comer algo, y si hubiese hecho wudu’, la gente habría hecho lo mismo [es decir, habrían pensado que debían hacer wudu’ después de comer]’”.[27]

Debemos destacar aquí que cuando el Profeta ﷺ‬ señalaba los errores de estos grandes Sahaabah, no causaba en ellos ningún efecto negativo ni alejamiento; por el contrario, tenía un efecto positivo en ellos, y al ser corregidos de esta forma por el Profeta ﷺ‬, se preocupaban y cuidaban su comportamiento y se aseguraban de que el Mensajero de Allah ﷺ‬ estuviera complacido con ellos.

También podemos destacar de este relato que cuando el Profeta ﷺ‬ le señaló su error a al-Mughirah, no estaba molesto con al-Mughirah; lo hizo por piedad hacia la gente y para explicar ciertas cosas con claridad, para que no se impusieran algo que no era obligatorio y que les provocaría una gran dificultad.

 Hacer distinción entre los errores que surgen de una intención sincera de encontrar lo que es correcto (iytihad) y los errores cometidos deliberadamente, por negligencia o falencias

No caben dudas de que en el primer caso, no es culpa de la persona. De hecho, recibirá una recompensa aún cuando cometa un error, en tanto y en cuanto su intención sea sincera y haya querido llegar a la conclusión correcta, porque el Profeta ﷺ‬ dijo: “Si un juez juzga y se esfuerza por tomar la decisión correcta, y su decisión es correcta, tendrá dos recompensas, pero si su decisión es incorrecta, aún tendrá una recompensa”.[28]

Es distinto el caso de quien comete errores deliberadamente o a causa de falencias. En la primera instancia, a la persona se le debe enseñar y aconsejar; en la segunda, se le debe advertir y reprender.

El iytihaad que puede ser exceptuado de culpa debe ser hecho por alguien calificado, no por alguien que da veredictos sin conocimiento y sin tener en cuenta las circunstancias. Es por eso que el Profeta denunció enérgicamente a quienes cometieron el error en el caso del hombre de la cabeza herida. Abu Dawud narró en su Sunan de Yaabir t que dijo: “Emprendimos un viaje, y uno de los hombres fue golpeado en la cabeza con una piedra y comenzó a sangrar. Luego se durmió y al despertar necesitaba hacer el ghusl (estaba en estado de yanaabah o impureza mayor). Les preguntó a sus compañeros: ‘¿Creen que es suficiente si hago tayammum?’. Le respondieron: ‘Creemos que no tienes ninguna excusa porque hay agua a tu disposición’. Por lo cual hizo el ghusl, y como consecuencia de ello murió. Cuando llegamos ante el Profeta ﷺ‬ y le contaron lo sucedido, dijo: ‘Lo han matado, ¡que Allah los mate! ¿Por qué no preguntaron si no sabían? La cura del que no sabe es preguntar…’”.[29]

El Profeta ﷺ‬ dijo que hay tres tipos de jueces, uno estará en el Paraíso y los otros dos en el Infierno. El que estará en el Paraíso es un hombre que conoce la verdad y juzga de esa forma. Un hombre que conoce la verdad pero que juzga injustamente estará en el Infierno, y un hombre que juzga a las personas sin tener conocimiento adecuado también estará en el Infierno[30]. El tercer tipo se considera que no tiene ninguna excusa.

Otro factor a la hora de medir el grado de la reprimenda es prestar atención al entorno en el que ocurrió el error. Por ejemplo, si se dio en un entorno en el que se cumple con la Sunnah o donde prevalece la innovación (bid’ah), o hasta dónde llega el mal, o si hay personas ignorantes o débiles, cuyas opiniones sean respetadas por los demás, y que emitan fatwas diciendo que tal o cual cosa está permitida.

 Una buena intención por parte del que comete el error no significa que no se le deba reprochar su accionar

‘Amr ibn Yahya dijo: “Mi padre narró algo que su padre dijo: ‘Estábamos a las puertas de ‘Abd-Allah ibn Mas’ud antes de la oración de la madrugada. Cuando salió, caminamos con él a la mezquita. Abu Musa al-Ash’ari se acercó a nosotros y dijo: “¿Ya salió a vuestro encuentro Abu ‘Abd al-Rahman?”. Le respondimos: “No”. Se sentó con nosotros hasta que salió [Abu ‘Abd al-Rahman]. Cuando salió, todos nos pusimos de pie y lo saludamos, y Abu Musa le dijo: “Oh Abu ‘Abd al-Rahman, vi hoy en la mezquita algo que nunca había visto antes, pero parece algo bueno, al-hamdu Lillah”. Dijo él: “¿Qué es lo que viste?”. Dijo: “si vives, lo verás. Vi personas en la mezquita sentadas en círculos esperando la oración. En cada círculo había un hombre, y tenían piedras en sus manos. El hombre decía: ‘Digan Allahu akbar cien veces’, y ellos decían Allahu akbar cien veces; luego él decía: ‘Digan La ilaha ill-Allah cien veces’, y ellos decían La ilaha ill-Allah cien veces; luego él decía: ‘Digan Subhan Allah cien veces’, y ellos decían Subhan Allah cien veces’. Me preguntó: ‘¿Qué les dijiste?’. Él respondió: ‘No les dije nada; esperaba ver cuál era tu opinión y qué me dirías que hiciese’. Él dijo: ‘¿Por qué no les dijiste que contasen sus malas acciones y así garantizar que no desperdicien sus buenas acciones?’. Luego se fue, y partimos con él, hasta que llegó a uno de esos círculos. Se paró junto a ellos y dijo: ‘¿Qué es esto que están haciendo?’. Ellos dijeron: ‘Oh Abu ‘Abd al-Rahman, estas son piedras que usamos para contar nuestros takbir (decir Allahu Akbar), tahlil (decir La ilaha illa Allah) y tasbih (decir Subhanallah)’. Él les dijo: ‘Cuenten sus malas acciones y les garantizo que no desperdiciarán ninguna de sus buenas acciones. ¡Qué vergüenza, Oh seguidores de Muhámmad, con qué rapidez se están autodestruyendo! Los Compañeros de su Profeta siguen vivos, su ropa aún no ha sido usada y sus vasijas aún no se han roto. Por Aquel en Cuya mano está mi alma, o ustedes están siguiendo un camino que es más correcto que el de Muhámmad o han abierto la puerta de la perdición!’. Ellos dijeron: ‘Por Allah, Oh Abu ‘Abd al-Rahman, solo queríamos hacer una buena obra’. Él dijo: ‘¡Cuántos han querido hacer una buena obra y no lo han logrado! El Mensajero de Allah ﷺ‬ nos dijo que la gente recita el Corán y no pasa de sus gargantas. Por Allah, no lo sé, a lo mejor la mayoría de ellos son como ustedes’. Luego se alejó de ellos y partió. ‘Amr ibn Salamah dijo: ‘Vi a la mayoría de los miembros de esos círculos peleando junto a los Jariyitas el día de Nahrawan’”.[31]

 Ser justos e imparciales al momento de corregir a quienes cometen errores

Dice Allah:

“Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque se trate en contra de un pariente, y cumpliréis vuestro compromiso con Allah…” [al-An’aam 6:152]

“Allah os ordena que restituyáis a sus dueños lo que se os haya confiado, y que cuando juzguéis entre los hombres lo hagáis con equidad. ¡Qué bueno es aquello a lo que Allah os exhorta! Allah todo lo oye, todo lo ve…” [al-Nisa’ 4:58]

El hecho de que Usamah ibn Zaid era el preferido del Profeta ﷺ‬ e hijo de su querido Zaid no le impidió al Profeta ﷺ‬ reprocharle duramente cuando intentó interceder respecto a uno de los castigos (hudud) establecidos por Allah para un crimen. ‘A’ishah t reportó que los Quraishies estaban preocupados por una mujer que robaba en tiempos del Profeta ﷺ‬, en la época de la Liberación de La Meca. Ellos dijeron: ‘¿Quién intercederá ante el Mensajero de Allah ﷺ‬ por ella? ¿Quién se atreverá a hacer esto que no sea Usamah ibn Zaid, el preferido del Mensajero de Allah?’. Trajeron a la mujer ante el Mensajero de Allah ﷺ‬, y Usamah ibn Zaid le habló sobre ella. El rostro del Mensajero de Allah cambió de color y dijo: ‘¿Acaso están intercediendo respecto a un castigo establecido por Allah?’. Usamah le dijo: ‘Te ruego me perdones, Oh Mensajero de Allah’. Al caer la noche, el Mensajero de Allah ﷺ‬ se puso de pie y se dirigió a la gente. Alabó a Allah, pues Él merece ser alabado, y luego dijo: ‘Los pueblos que los precedieron fueron destruidos porque si uno de sus nobles robaba, lo dejaban pasar, pero si uno de sus débiles robaba, le aplicaban el castigo. Por Aquel en Cuya mano está mi alma, si Fátima la hija de Muhámmad robara, ordenaría que le cortaran la mano’. Luego ordenó que le cortasen la mano a la mujer que había robado”.[32]

Según un reporte narrado por an-Nasaa’i de ‘A’ishah t: “Una mujer pidió prestadas unas joyas, diciendo que se las quería prestar a otra persona, pero las vendió y se quedó con el dinero. Fue traída ante el Mensajero de Allah ﷺ‬. Su familia fue donde Usamah ibn Zaid, quien le habló sobre ella al Mensajero de Allah ﷺ‬. El rostro del Mensajero de Allah ﷺ‬ cambió de color mientras Usamah hablaba, luego el Mensajero de Allah ﷺ‬ le dijo: ‘¿Acaso estás intercediendo para que no se aplique uno de los castigos establecidos por Allah?’. Usamah dijo: ‘Te ruego me perdones, Oh Mensajero de Allah’. En la noche, el Mensajero de Allah ﷺ‬ se puso de pie, alabó a Allah pues Él merece ser alabado, y luego dijo: ‘Un pueblo que les precedió fue destruido porque si uno de sus nobles robaba, lo dejaban pasar, pero si uno de sus débiles robaba, le aplicaban el castigo. Por Aquel en Cuya mano está mi alma, si Fátima la hija del Mensajero robara, le haría cortar la mano’. Luego ordenó que le cortasen la mano a la mujer”.[33]

La actitud del Profeta hacia Usamah t indica que era justo e imparcial, y que el Islam estaba antes que el amor por sus seres queridos. Una persona puede soportar los defectos personales de quien desee, pero no tiene derecho a ser tolerante o imparcial con aquellos errores que trasgreden los límites establecidos por Dios.

En ocasiones, cuando un pariente o amigo comete un error, la persona no se lo reprocha como lo haría con alguien a quien no conoce, con lo cual se observa un sesgo contrario al islámico o una discriminación en sus actos, y la persona puede hacer una diferencia ante el error de su amigo a la vez que critica duramente a un desconocido.

Un poeta árabe dijo en una ocasión:

“Si eres feliz con una persona, no ves sus errores, pero si estás enfadado con él, los verás todos”.

Esto también se refleja en la manera en que se interpretan las acciones. Una acción por parte de una persona que uno ama será tomada de una forma, pero la misma acción por parte de otra persona será tomada de una forma totalmente distinta.

Todo lo expuesto se aplica solamente cuando las circunstancias son idénticas, de lo contrario podría haber distintas consideraciones como veremos a continuación.

 Ser cuidadosos para evitar que la corrección de un error lleve a cometer un error mayor aún

Es un hecho bien establecido que el Islam permite el mal menor para prevenir un mal mayor. Por lo tanto, un divulgador (da’iah) puede guardar silencio sobre un error si cree que intervenir puede llevar a que se cometa uno más grave aún.

El Profeta ﷺ‬ guardó silencio sobre los hipócritas y no los ejecutó, aún cuando su incredulidad era bien conocida. Toleró sus insultos pacientemente para que la gente no dijera: “Muhámmad ejecuta a sus compañeros”, especialmente porque no todos conocían la verdadera naturaleza de estos hombres. El Profeta ﷺ‬ no destruyó la Ka’bah para reconstruirla sobre los cimientos puestos por el Profeta Ibrahim, en consideración hacia los Quraishies que aún eran nuevos en el Islam y muy cercanos a su reciente época pagana (yahiliiah). El Profeta ﷺ‬ temía que sería mucho para ellos, con lo cual la dejó como estaba, con una parte faltante, y la puerta en lo alto y cerrada a las masas, aún cuando esto contenía un elemento de injusticia.

Allah ordena a los musulmanes no insultar a los dioses de los idólatras porque esto podría llevar a que la gente insultase a Allah, lo cual es el peor de los males.

Un divulgador del Islam (dai’ah) puede guardar silencio sobre una mala acción, o posponer la reprimenda, o cambiar su enfoque, si cree que al hacerlo evitará un error o mal mayor. Esto no se considera negligencia en tanto y en cuanto su intención sea sincera y no tema a nadie excepto a Allah, y su único interés sea el interés del Islam, no la cobardía, lo que le impidió decir algo al respecto.

Podemos destacar aquí que lo que causa un mal mayor al corregir el error de alguien es la minuciosidad que no se verifica o controla.

 Entender la naturaleza humana de la que surgió el error

Existen algunos errores que nunca pueden erradicarse completamente, porque tienen que ver con la manera en que Allah ha creado a las personas. Es posible reducirlos, pero si uno se va a los extremos en su manejo, se genera un desastre. El Profeta ﷺ‬ dijo: “La mujer fue creada de una costilla, y nunca podrá ser enderezada. Si disfrutas su compañía, pues disfrútala a pesar de su carácter torcido. Si intentas enderezarla, la romperás, y romperla, significa el divorcio”.[34]

Según otro reporte: “Sean amables con las mujeres, pues fueron creadas de una costilla, y la parte más torcida de la costilla es la de arriba. Si intentas enderezarla, la romperás, y si la dejas como está, seguirá torcida. Por lo tanto, sean amables con las mujeres”.[35]

Ibn Hayar t dijo: “Las palabras ‘sean amables con las mujeres’ indican que se debe intentar corregirlas amablemente, porque si uno se extralimita al intentar corregirlas, se quebrarán, y si se las deja como están, seguirán torcidas… Lo que aprendemos de esto es que no debemos dejarlas en el error si ese estado va más allá de los defectos comunes, y cometen pecados o ignoran algunas obligaciones. Esto significa que no se debe corregirlas en asuntos permitidos. También aprendemos de este hadiz que una actitud amable se gana los corazones de las personas. También nos dice que debemos tratar a las mujeres con amabilidad y tolerar sus defectos con paciencia. El que insista en corregirlas no se beneficiará de ello, y como el hombre no puede vivir sin una mujer para disfrutar la vida con ella y que lo apoye en la vida, es como si dijese: No se puede disfrutar la compañía de una mujer a menos que la aceptes como es”.[36]

 Hacer la distinción entre errores que trasgreden leyes del Islam y errores que sólo afectan a otras personas

Si queremos el Islam más que a nosotros mismos, debemos defenderlo y protegerlo y enfadarnos en su nombre más que lo que lo haríamos en nuestro nombre y defensa propia. Es señal de no tener sentimientos religiosos si vemos que un hombre se enfada si alguien lo insulta, pero no se enfada por la religión de Allah si alguien la insulta; a lo sumo, vemos que la defiende tímidamente y con vergüenza.

El Profeta ﷺ‬ a menudo solía perdonar a aquellos que cometían errores en su interacción con él, especialmente a los beduinos de toscos modales, con el objetivo de suavizar sus corazones. Al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) reportó en su Sahih que Anas ibn Málik dijo: “Estaba caminando con el Mensajero de Allah ﷺ‬, y él estaba usando una capa proveniente de nayran con cuello rígido. Un beduino lo acosó, lo agarró por la capa de tal manera que dejó una marca en el cuello del Profeta. El beduino dijo “Oh Muhámmad, ¡dame de los bienes de Allah que tú tienes!”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ se volvió hacia él y le sonrió, y luego ordenó que le dieran algo”.[37]

Pero si el error tenía que ver con un asunto de la religión, entonces el Profeta ﷺ‬ se enojaría por la causa de Allah. Daremos algunos ejemplos de esto más adelante.

Hay otros asuntos que deberían tenerse en mente cuando tratemos con el problema de los errores de la gente, tales como:

§ Hacer una distinción entre las faltas menores y las faltas mayores, tal como la legislación hace una distinción entre pecados mayores y menores.

§ Distinguir entre una persona que es conocida por sus buenas obras, lo cual hace que su falta no se distinga entre tanta buena obra, y un pecador y transgresor que hace malas obras habitualmente. A la persona que es conocida por sus buenas obras, se le debe una paciencia especial ante una falta. Esto es lo que le sucedió a Abu Bakr as-Saddíq, como ilustra la siguiente historia. Asmá' bint Abi Bakr dijo:

“Salimos con el Mensajero de Allah ﷺ‬ como peregrinos, y cuando llegamos a al-‘Ary, el Mensajero de Allah ﷺ‬ se detuvo a descansar, y nos detuvimos con él. ‘Aa'ishah t se sentó al lado del Mensajero de Allah ﷺ‬, y yo me senté al lado de mi padre. La montura compartida por Abu Bakr y el Mensajero de Allah ﷺ‬ estaba con un sirviente de Abu Bakr. Abu Bakr se sentó, esperando por él para alcanzarlo, y cuando lo alcanzó, no tenía el camello. Abu Bakr le preguntó “¿Dónde está el camello?”. El sirviente respondió: “Lo perdí ayer”. Abu Bakr le dijo: “¿Perdiste un camello?”, y lo castigó. El Mensajero de Allah ﷺ‬ sonrió y dijo: “Miren a este peregrino lo que está haciendo” (la palabra que utilizó fue “muhrim”, es decir, un peregrino en estado de consagración ritual para realizar la peregrinación o Háyy). Ibn Abi Rizmah dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ no hizo más que decir eso y sonreír”.[38]

§ Distinguir entre quien comete un error repetidamente y quien lo hace por primera vez.

§ Distinguir entre quien peca abierta y desvergonzadamente, y quien intenta cubrirlo.

§ Poner atención a los casos en que el apego de la persona al Islam puede no ser muy fuerte, y su corazón necesita abrirse a la religión, por lo tanto no debemos ser demasiado severos con él.

§ Tomar en cuenta la situación de la persona, en consideración a su estatus y autoridad.

Las consideraciones que he mencionado no contradicen la justicia a la que hice referencia anteriormente.

Reprender al joven cuando comete un error debe hacerse de una manera apropiada de acuerdo a su edad. Al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) reportó que al-Hasan ibn ‘Ali tomó uno de los dátiles que habían sido dados en caridad, y lo puso en su boca. El Profeta ﷺ‬ dijo en persa: “Kaj, kaj, ¿no sabes que nosotros no comemos de lo que fue dado en caridad?”.[39]

At-tabaráni (que Allah tenga misericordia de él) reportó de Záinab bint Abi Salamah que ella fue a ver al Mensajero de Allah ﷺ‬ mientras éste estaba realizando la ablución mayor, y él tomó un poco de agua con su mano y me la arrojó en la cara, diciendo “¡Vete ahora, muchachita!”.[40]

De esto queda claro que el hecho de que un joven de tierna edad cometa un error no significa que no deba ser corregido; por el contrario, corregir sus errores es educarlo correctamente, pues esto quedará impreso en su memoria y lo beneficiará en el futuro. El primer reporte muestra cómo se le enseña a un niño a temer a Dios y a contenerse a sí mismo, y el segundo reporte muestra cómo se le enseñan las buenas maneras, cómo pedir permiso para entrar, y abstenerse de mirar las partes privadas de otra persona.

Otro brillante ejemplo de corrección a los niños es la historia del joven muchacho ‘Umar ibn Abi Salamah. Al-Bujari reportó que él dijo:

“Yo era un muchacho bajo el cuidado del Mensajero de Allah ﷺ‬, y mi mano solía vagar por sobre el plato (cuando comíamos juntos). El Mensajero de Allah ﷺ‬ me dijo: “¡Jovencito! Di: “bismilláh” (en el nombre de Allah), come con tu mano derecha, y come de lo que esta directamente frente a ti”. Y esta fue mi forma de comer en adelante”.[41]

Debemos notar que cuando el Profeta ﷺ‬ aconsejó al joven que dejaba que su mano vagara por todo el plato de comida, sus palabras fueron breves, claras y concisas, lo cuál le ayudó a comprender y recordar; el efecto de esas palabras en el corazón del muchacho perduró por toda su vida, y por eso dijo: “Y esta fue mi forma de comer en adelante”.

Ser prudente al aconsejar a mujeres que no son parientes, de tal manera que no se malinterprete el consejo, y que se pueda evitar la tentación. Ningún hombre joven debería usar la excusa de corregir los errores de una mujer o enseñarle, para hablar con ella. ¡Cuán a menudo esto ha conducido a desastres! Cuando llega el momento de corregir a una mujer, debe darse el espacio a la gente mayor que puede ayudar en estas ocasiones. La persona que busca encomendar lo que está bien y prohibir lo que está mal debe actuar de acuerdo al resultado que intenta lograr con su acción. Si se da cuenta que lo más probable es que logre algo beneficioso, entonces debe hablar, o de otra manera debe abstenerse de hablar a una mujer ignorante que puede hacerle falsas acusaciones, persistiendo en su mala acción. El estado de la sociedad en su conjunto y el estatus de quien busca encomendar el bien y prohibir el mal, juegan un rol fundamental en el éxito de sus esfuerzos por corregir, hacer comprender el mensaje, o establecer una evidencia. La siguiente historia ilustra esto:

El esclavo liberto de Abu Raham, llamado ‘Ubaid, reportó que Abu Hurairah se encontró con una mujer que llevaba perfume, encaminándose a la mezquita. Le dijo: “Oh, servidora de al-Yabbár (uno de los nombres de Allah), ¿a dónde te diriges?”. Ella dijo: “A la mezquita”. Él le dijo: “¿Y te has puesto perfume para eso?”. Ella respondió: “Sí”. Él le dijo: “He oído al Mensajero de Allah ﷺ‬ decir: “Si una mujer se perfuma y luego va a la mezquita, Dios no acepta sus oraciones hasta que se bañe”.[42]

De acuerdo al libro Sahih de Ibn Juzaimah: una mujer pasó junto a Abu Hurairah y su perfume era notorio. Él le dijo: “Oh, servidora de al-Yabbár, ¿a dónde te diriges?”. Ella dijo: “A la mezquita”. Él le dijo: “¿Estás usando perfume?”. Ella respondió: “Sí”. Él le dijo: “Vuelve y báñate, porque he oído al Mensajero de Allah ﷺ‬ decir que Dios no aceptará las oraciones de ninguna mujer que vaya a la mezquita perfumada, hasta que vuelva y se bañe”.[43]

§ No ocuparse corrigiendo los síntomas mientras se descuida la causa del error.

§ No exagerar acerca del error.

§ No irse a los extremos para probar que el error existió ni intentar forzar una admisión de culpabilidad por parte de la persona.

§ Concederle tiempo suficiente para corregir el error, especialmente en el caso de quien se ha acostumbrado a hacerlo por largo tiempo, mientras se le hace un seguimiento y se continúa aconsejándolo.

§ No hacer sentir enemistad a la persona a la cual se corrige, porque el objetivo es ayudar a la gente, no competir ni aparentar.

§ Ahora pasaremos a discutir los métodos usados por el Profeta ﷺ‬ cuando trataba con los errores de la gente, tal como fue registrado en los reportes auténticos narrados por los eruditos.

 Los métodos del Profeta para tratar con los errores de la gente

 1 – Apresurarse a tratar con los errores de la gente, y no postergarlo.

El Profeta ﷺ‬ solía apresurarse a corregir los errores de la gente, porque no era lícito para él demorar el consejo o la corrección de una situación incorrecta. Su tarea era explicar la verdad a la gente, enseñarles a hacer el bien, y prevenirles para que no hagan el mal. Entonces él se apresuraba a corregir a la gente en muchas ocasiones, como hemos visto en la historia del hombre que no estaba realizando la oración apropiadamente, la mujer majzumi que había robado, Ibn al-Latbíyah, Usamah, los tres que querían excederse en el culto religioso, y otros. Estas historias serán relatadas en el curso de este análisis, si Dios quiere.

No corregir los errores de la gente en el momento oportuno va en contra de los intereses del Islam, y acarrea el riesgo de perder la oportunidad más conveniente.

 2 – Corregir los errores explicando las normas de la legislación.

Yarhad t narró que el Profeta ﷺ‬ pasó por donde él estaba cuando vio su muslo descubierto. El Profeta ﷺ‬ le dijo: “Cubre tu muslo, porque es una de tus partes íntimas por las que debes sentir pudor (‘awra).[44]

 3 – Remitir a la gente de vuelta al Islam cuando cometen errores, y señalarles el principio concreto que están vulnerando.

Cuando alguien se consiente los errores y los pecados, no toma en cuenta los principios islámicos. En ese momento, reiterar los principios islámicos y recordarlos en voz alta puede ser una forma efectiva de detener a la persona y sacarlo de su distracción y negligencia, en la que está inmerso. Cuando vemos lo que sucedió entre los musulmanes emigrantes de La Meca y los de Medinah a causa de las intrigas sembradas por los hipócritas, vemos un ejemplo de cómo el Profeta ﷺ‬ usó esta estrategia. Al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) reportó en su Sahih que Yábir t dijo:

“Salimos en una campaña militar con el Mensajero de Allah ﷺ‬, y algunos de los emigrantes iban con él, y eran muchos. Entre los emigrantes había un hombre que era muy bromista. Él empujó a uno de los medinenses (en broma), y el medinense se enojó mucho con él y llamó a otros para que lo apoyen, diciendo: “¡Oh, medinenses!”, y el emigrante mecano dijo “¡Oh, emigrantes!”. El Profeta ﷺ‬ llegó y dijo: “¿Qué es esta llamada del tiempo de la ignorancia preislámica?”. Luego preguntó: “¿Cuál es el problema con él?”, y le dijeron cómo el emigrante había empujado al medinense en el hombro. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Olvídense de eso, porque el tribalismo es malvado”.[45]

De acuerdo a un reporte narrado por Muslim, dijo: “Que un hombre ayude a su hermano tanto si es oprimido como opresor; si es opresor, que lo ayude deteniéndolo, y si es víctima de la opresión, que acuda en su ayuda”.[46]

 4 – Corregir los errores causados por una concepción equivocada.

En la obra Sahih al-Bujari, Humaid ibn Abi Humaid at-Tawil reporta que él oyó a Anas ibn Málik t decir: “Llegaron tres personas a las casas de las esposas del Profeta ﷺ‬, preguntando acerca de cómo el Profeta realizaba sus actos de culto. Cuando se les informó, ellos pensaron que era poco. Dijeron: “¿Quiénes somos nosotros, comparados con el Profeta? Todos sus pecados pasados, presentes y futuros le han sido perdonados” (Ellos pensaron que quien no sabe que sus pecados han sido perdonados necesita hacer más que el Profeta mismo). Uno de ellos dijo: “Yo voy a rezar cada noche a partir de ahora”. Otro dijo: “Yo, voy a ayunar el resto de mi vida y nunca voy a romper mi ayuno”. El tercero dijo: “Yo me apartaré de las mujeres y jamás me casaré”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ llegó luego, fue a donde ellos y les dijo “¿Ustedes han sido quienes dijeron tal y tal cosa? ¡Por Allah! Yo soy quien más teme a Dios entre ustedes, y sin embargo, yo ayuno, y luego rompo mi ayuno; rezo, y luego descanso; y también me caso con mujeres”.

Muslim reportó de Anas que un grupo de los compañeros del Profeta (que Allah esté complacido con todos ellos) le preguntaron a las esposas del Profeta ﷺ‬ sobre lo que él hacía en privado. Uno de sus compañeros dijo: “Yo nunca me casaré”. Otro dijo: “Yo nunca comeré carne”. Otro dijo: “Yo nunca dormiré en una cama”. El Profeta Muhámmad alabó y agradeció a Dios, y dijo: “¿Qué es lo que pasa con alguna gente que dice esto y lo otro? Sobre mí, yo rezo y también duermo; ayuno y también rompo mi ayuno; y también me caso con mujeres. Quien se aparte de esta, mi tradición, no es de los mios”.[47]

Aquí podemos señalar los siguientes puntos:

§ El Profeta ﷺ‬ fue donde ellos y les habló directamente: cuando él quería enseñarle a la gente, no los llamaba por el nombre ni los exponía, simplemente decía “¿Cuál es el problema con la gente que hace tal y tal cosa?”, y de esta forma, él era gentil con ellos y los cubría, mientras al mismo tiempo actuaba por un interés común al enseñarles y corregirlos.

§ El reporte describe una averiguación sobre las buenas acciones de alguien piadoso a quien se desea emular. Investigar tales cosas es un signo de un corazón sano y de que la persona hace esfuerzos por mejorar y auto-superarse.

§ El reporte indica que cuando es necesario aprender sobre los asuntos de la religión es permisible aprender de las mujeres.

§ No hay nada de malo con que una persona hable acerca de sus propios méritos y cualidades, en tanto y en cuanto no haya un componente de presunción y jactancia, y sea para beneficio de otros.

§ También aprendemos que llevar el culto religioso a los extremos puede causar que la persona se torne aburrida e indolente, lo cual puede conducir a abandonar el culto completamente; la mejor de las cosas es la moderación.[48]

§ Los errores generalmente se cometen como resultado de equivocaciones de concepto; si se corrigen las ideas, los errores disminuirán. Queda claro en el reporte que la razón por la cual estos compañeros tomaron esas decisiones extremas fue porque pensaban que debían buscar más allá de las acciones del Profeta ﷺ‬ en el culto religioso para alcanzar la salvación, porque a él se le había dicho que todos sus pecados le habían sido perdonados, y que ellos no tenían esa ventaja. El Profeta ﷺ‬ los corrigió, y les dijo que aún cuando él fuera perdonado, él era quien más temía a Dios en la humanidad, y les ordenó seguir su tradición y ejemplo.

Algo similar ocurrió a otro compañero del Profeta, cuyo nombre era Kahmas al-Hiláli t, quien narró su historia:

“Yo me convertí al Islam y acudí al Profeta ﷺ‬ y le dije que me había convertido al Islam. Estuve fuera por un año, durante el cual me puse muy delgado, y cuando volví, me miró de arriba abajo. Le dije: “¿No me reconoces?”. Él me preguntó: “¿Quién eres?”, y le respondí: “Soy Kahmas al-Hiláli”. Me preguntó: “¿Qué te pasó?”, y le respondí: “Luego de que te ví, no he pasado un día sin ayunar, y no he vuelto a dormir por las noches”. Él me dijo: “¿Quién te dijo que te tortures así? Ayuna el mes de la paciencia (es decir, Ramadán), y un día cada mes además de eso”. Yo le dije: “Déjame hacer más”. Él dijo: “Ayuna el mes de la paciencia, y dos días cada mes además de eso”. Yo le dije: “Déjame hacer más, yo soy capaz de eso”. Y él me respondió: “Ayuna el mes de la paciencia, y tres días cada mes, además de eso”.[49]

$Algunos errores de interpretación pueden estar basados en cómo uno juzga a la gente y los considera. El Profeta ﷺ‬ solía corregir muy a menudo esto en la gente. En Sahih al-Bujari, hay un reporte de Sáhl ibn Sa’d as-Sá’idi, quien dijo: “Un hombre pasó cerca del Mensajero de Allah ﷺ‬, entonces él le preguntó a quien estaba sentado con él: “¿Qué piensas de ese hombre?”. Él dijo: “Es uno de los más nobles entre la gente. Por Allah, si él propone matrimonio, merece ser aceptado, y si él intercede, merece que su intercesión sea aceptada”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ no dijo nada. Entonces otro hombre pasó por donde ellos estaban y el Mensajero de Allah ﷺ‬ le volvió a preguntar: “¿Qué piensas de ese hombre?”. El hombre dijo: “Mensajero de Allah, él es uno de los musulmanes pobres. Si él propone matrimonio no merece que se le acepte, y si intercede, no merece que su intercesión sea aceptada, y si habla no merece ser oído”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Este hombre es mejor que una tierra llena de hombres como el anterior”.[50]

De acuerdo a un reporte narrado por Ibn Máyah: un hombre pasó por donde estaba el Profeta ﷺ‬, y el Profeta le dijo a sus compañeros:

“¿Qué piensan de ese hombre?”. Ellos dijeron “Pensamos que es de los más nobles que hay entre la gente. Si propone matrimonio, merece que se le acepte, y si intercede, merece que su intercesión sea aceptada, y si habla, merece ser oído”. El Profeta ﷺ‬ no dijo nada. Otro hombre pasó y el Profeta ﷺ‬ preguntó: “¿Qué piensan de ese hombre?”. Ellos respondieron: “Por Dios, Mensajero de Allah, él es uno de los musulmanes pobres. Si él propone matrimonio no merece que se le acepte, y si intercede, no merece que su intercesión sea aceptada, y si habla no merece ser oído”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Este hombre es mejor que una tierra llena de hombres como el anterior”.[51]

 5 – Corregir los errores recordándole a la gente abundantemente temer a Dios.

Yundub ibn ‘Abd Allah al-Bajali reportó que el Mensajero de Allah ﷺ‬ envió a un grupo de musulmanes a luchar con algunos idólatras, y se encontraron con ellos en batalla. Uno de los idólatras fue emboscado por los musulmanes, que lo mataron. Uno de los musulmanes quiso atraparlo para matarlo. Yundub dijo: “Solíamos pensar que ese hombre había sido Usama ibn Zaid. Cuando él levantó su espada, el idólatra dijo “La iláha ílla Allah”, pero (Usama) lo mató. Un mensajero llegó al Profeta ﷺ‬ y le reportó lo que había pasado en la batalla. Cuando le contaron lo que había sucedido con el idólatra que dijo “la ilaha ílla Allah”, el Profeta Muhámmad ﷺ‬ le preguntó a Usama: “¿Por qué lo mataste?”. Él respondió: “Oh, Mensajero de Allah, él había causado muchas penas a los musulmanes, mató a tal y tal…” (y nombró a algunas personas). Cuando vio que lo iba a matar, dijo “la ilaha ílla Allah” (para salvarse). El Profeta ﷺ‬ le preguntó: “¿Y entonces lo mataste?”. Usama dijo “Sí”. El Profeta dijo: “¿Qué harás cuando “la ilaha ílla Allah” venga en el Día de la Resurrección?”. Usama dijo: “Oh, Mensajero de Allah, pide perdón por mí”. El Profeta ﷺ‬ simplemente dijo: “¿Qué harás cuando “la ilaha ílla Allah” venga en el Día de la Resurrección?”, y no dijo más que eso.[52]

De acuerdo a un reporte narrado por Usama ibn Zaid, quien dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ nos envió en una campaña militar y llegamos a al-Haraqát cerca de Yuhainah, en la mañana. (Durante la batalla) Acorralé a un contendiente, quien dijo “la ilaha illa Allah”, pero lo maté. Luego, me sentí mal acerca de eso, y se lo mencioné al Profeta ﷺ‬. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “¿Él dijo “la ilaha ílla Allah” y tú lo mataste?”, y yo respondí: “Oh, Mensajero de Allah, él sólo dijo eso para salvarse de la muerte”. Y él me respondió: “¿Cómo puedes estar tan seguro de lo que había dentro de su corazón? ¿Cómo puedes saber si él era sincero o no?”… Él continuó repitiendo esto, hasta que yo deseé no haberme convertido al Islam hasta este día (porque abrazar el Islam borra todos los pecados anteriores)”.[53]

Un punto que puede incluirse bajo el título de Recordatorios, es recordar a la gente el poder de Allah. Un ejemplo de esto es lo siguiente:

Muslim (que Allah tenga misericordia de él) reportó que Abu Mas’ud al-Badri dijo:

“Estaba golpeando un esclavo con un látigo, y oí una voz detrás de mí diciendo “¡Escucha, Abu Mas’ud!”. No puse ninguna atención, porque estaba furioso. Cuando la voz se acercó a mí, me di cuenta que era el Mensajero de Allah ﷺ‬, y él me estaba diciendo “Escucha Abu Mas’ud, ¡Escucha Abu Mas’ud!”. Solté entonces el látigo (según otro reporte: “el látigo cayó de mi mano por respeto a él”). Él me dijo: “Escucha Abu Mas’ud, Dios tiene más poder sobre ti del que tú tienes sobre este esclavo”. Yo dije: “¡No volveré a golpear a un esclavo nunca más!” (De acuerdo a otro reporte habría dicho: “¡Por Dios, que él queda libre por Su causa!”). Él me dijo: “Si no hicieras eso, el Fuego del Infierno habría soplado en tu rostro y te habría alcanzado”.

De acuerdo a otro reporte narrado por Muslim, el Mensajero de Allah ﷺ‬ habría dicho: “Ciertamente Dios tiene más poder sobre ti del que tú tienes sobre él. Por lo tanto, libéralo”.[54]

Abu Mas’ud al-Ansari dijo: “Estaba golpeando un esclavo que tenía, cuando oí una voz detrás de mí diciendo “¡Escucha, Abu Mas’ud! ¡Escucha, Abu Mas’ud!”. Me di vuelta y vi que era el Mensajero de Allah ﷺ‬. Me dijo: “Escucha Abu Mas’ud, Dios tiene más poder sobre ti del que tú tienes sobre él…”, y no volví a golpear a un esclavo después de eso”.[55]

 6 – Mostrar compasión por quien comete un error.

Esto se aplica en el caso de quien merece compasión, quien siente remordimiento y muestra que se ha arrepentido, como sucede algunas veces cuando la gente hace preguntas y averigua, como en la siguiente historia. Ibn ‘Abbás reportó que un hombre que había divorciado a su esposa a través del zihar[56] y luego tuvo relaciones con ella, entonces acudió al Profeta ﷺ‬ y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, yo divorcié a mi esposa por zihar y luego tuve mantuve relaciones sexuales con ella antes de ofrecer una expiación”. Él dijo: “¿Qué te hizo hacer eso, Dios se apiade de ti?”. Él dijo: “Vi sus pulseras bajo la luz de la luna”. Él dijo: “Entonces no te acerques a ella hasta que hayas hecho lo que Dios te ordena”.[57]

Abu Hurairah (que Allah tenga misericordia de él) dijo: “Mientras estábamos sentados con el Profeta ﷺ‬, un hombre vino y le dijo: “Oh, Mensajero de Allah, ¡estoy condenado!”. El Profeta le preguntó: “¿Qué pasa contigo?”. Él respondió: “Mantuve relaciones con mi esposa mientras estaba ayunando”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “¿Eres capaz de liberar un esclavo?”. Él dijo: “No”. Preguntó: “¿Puedes ayunar por dos meses consecutivos?”. Él dijo: “No”. “¿Tienes los recursos para alimentar a sesenta pobres?”. Él dijo: “No”. El Profeta Muhámmad ﷺ‬ no dijo más nada sobre el asunto por unos momentos, y mientras estábamos así sentados, le trajeron una gran canasta de dátiles al Profeta ﷺ‬. Él dijo: “¿Dónde está el que preguntaba?”. El hombre dijo: “Aquí estoy”. El Profeta dijo: “Toma esto y dalo en caridad”. El hombre dijo: “¿Acaso hay alguien más pobre que yo en Medinah, Oh, Mensajero de Allah? Por Allah, que no hay familia más pobre que la mía”. El Profeta ﷺ‬ se rió, hasta que se le vieron las muelas, y entonces dijo: “Alimenta entonces a tu familia con esto”.[58]

Esta persona que había cometido un error y llegó para preguntar, no estaba bromeando ni tomando el asunto a la ligera. Él sintió un gran remordimiento y culpa, como queda claro por su declaración cuando dijo: “¡Estoy condenado!”. Por esta razón, él mereció compasión. El reporte narrado por Áhmad (que Allah tenga misericordia de él) esclarece la afirmación del hombre aún más: “Abu Hurairah reportó que un beduino llegó, golpeó sus mejillas y se tiró del cabello, diciendo: “¡Estoy seguro, estoy condenado!”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ le dijo: “¿Qué hace que estés condenado?”. Él respondió: “Mantuve relaciones con mi esposa mientras estaba ayunando”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “¿Puedes liberar un esclavo?”. Él dijo: “No”. Preguntó: “¿Puedes ayunar por dos meses consecutivos?”. Él dijo: “No”. El Profeta le preguntó: “¿Puedes alimentar a sesenta pobres?”. Él dijo: “No”, y mencionó lo pobre que era. Una gran canasta que contenía quince palmos de dátiles, le fue traído al Profeta ﷺ‬. Él dijo: “¿Dónde está el hombre…?”. El Profeta le dijo: “Toma esto y alimenta a los pobres con ello”. El hombre dijo: “Oh, Mensajero de Allah, no hay familia más pobre que la mía en Medinah”. El Profeta ﷺ‬ se rió, hasta que se le vieron las muelas, y entonces dijo: “Alimenta entonces a tu familia”.[59]

 7 – No apresurarse a decirle a la persona que está haciendo mal.

A ‘Umar ibn al-Jattáb t le sucedió algo de lo que luego él diría: “Oí a Hisham ibn Hákim ibn Hizám recitar Surat al-Furqán durante la vida del Mensajero de Allah ﷺ‬. Yo escuché su recitación, y él estaba recitando diferente de lo que recitaba el Mensajero de Allah ﷺ‬. Casi interrumpo su oración, pero esperé hasta que terminó. Luego lo agarré por su capa y le dije: “¿Quién te enseñó a recitar este capítulo del Corán como lo recitaste?”. Él respondió: “El Mensajero de Allah me enseñó”. Yo le dije: “¡Estás mintiendo! El Mensajero de Allah me enseñó a recitarlo diferente”. Se lo llevé al Mensajero de Allah ﷺ‬ y le dije: “Lo oí recitando Surat al-Furqán en una forma diferente de la que tú me enseñaste a recitarla”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “A ver, vamos a ver. Recítala, Oh Hisham”. Él recito el capítulo como yo se lo había oído recitar. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo “Así es como ha sido revelado”. Luego dijo: “Recita, Oh ‘Umar”. Entonces yo recité como él me lo había enseñado. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Así es como ha sido revelado. El Corán fue revelado con siete formas de recitación, por lo tanto, recítenlo en la forma que les sea más fácil”.[60]

Entre los métodos educativos que aprendimos de esta historia están los siguientes:

§ Pedirle a alguien que recite frente a otro y aprobar su recitación fue más efectivo para confirmar que ambos estaban en lo correcto, y ninguno estaba equivocado.

§ Cuando el Profeta ﷺ‬ le dijo a ‘Umar que dejara ir a Hisham, preparó a ambas partes para escucharse con calma. Esto es una indicación de que ‘Umar t se había apresurado.

§ Una persona que está buscando el conocimiento no debe apresurarse a condenar ninguna opinión que difiera de lo que le es familiar; debe primero asegurarse de lo que la otra persona está diciendo, porque puede ser una opinión válida para muchos eruditos.

Otro punto relevante es que uno no debe apresurarse a castigar a alguien cuando comete un error, como veremos en la siguiente historia:

An-Nasá’i (que Allah tenga misericordia de él) reportó de ‘Abbád ibn Sharhabíl tquien dijo: “Llegué con mi tío paterno a Medina, y entré en uno de los jardines de la ciudad. Tomé unas espigas de trigo, y el propietario del jardín salió, me quitó la capa y me golpeó. Yo acudí al Mensajero de Allah pidiéndole ayuda. Él mandó a buscar al hombre y lo trajeron ante él. Él le dijo: “¿Por qué hiciste eso?”. Él dijo: “Oh, Mensajero de Allah, él entró en mi jardín y tomó algo de mi trigo, y lo robó”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “No le enseñaste, en caso de que fuera ignorante; y no lo alimentaste, en caso de que estuviera hambriento. Devuélvele su capa”. Y el Mensajero de Allah ﷺ‬ ordenó que me dieran una medida o media medida de trigo”.[61]

De esta historia aprendemos que debemos averiguar las circunstancias de quien está cometiendo un error para que sepamos cual es la forma correcta de dirigirnos a él.

También debemos notar que el Profeta ﷺ‬ no castigó al propietario del jardín, porque él tenía derecho, pero había manejado mal el asunto. Le señaló la forma en que debería haber tratado a quien no sabía qué era lo mejor o lo inapropiado en tales circunstancias, entonces le enseñó cómo manejar el asunto apropiadamente, y le dijo que le devolviera la vestimenta que le había quitado al hombre hambriento.

 8 – Permanecer en calma cuando se corrige a la gente, especialmente cuando ser demasiado rudo podría empeorar las cosas y perjudicar más que ayudar.

Podemos aprender esto observando cómo el Profeta ﷺ‬ corrigió el error cometido por el beduino que orinó en la mezquita, como fue reportado por Anas ibn Málik, quien dijo: “Mientras estábamos en la mezquita con el Mensajero de Allah ﷺ‬, un beduino llegó, se paró, y orinó en la mezquita. Los compañeros del Profeta ﷺ‬ le dijeron: “¡Detente, detente!”, pero el Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “No lo interrumpan, déjenlo”. Entonces ellos lo dejaron hasta que terminó de orinar, y entonces el Mensajero de Allah ﷺ‬ lo llamó y le dijo: “En estas mezquitas nadie tiene el derecho de orinar o defecar; son sólo para recordar a Dios, rezar, y recitar el Corán”. Entonces ordenó que trajeran un poco de agua y la arrojaran sobre la orina, y así se hizo”.[62]

El principio que el Profeta ﷺ‬ siguió aquí fue tratar al hombre gentilmente, no ser rudo con él. Al-Bujari reportó de Abu Hurairah t: “Un beduino orinó en la mezquita, y la gente se apresuró a detenerlo. El Mensajero de Allah ﷺ‬ les dijo: “Déjenlo terminar, y arrojen un cántaro de agua sobre eso. Ustedes han sido enviados para facilitar las cosas a la gente, no para dificultárselas”.[63]

Los compañeros del Profeta (que Allah esté complacido con ellos), eran muy afectos a denunciar el mal cuando lo veían y a mantener la mezquita limpia y pura, como indican varios de estos reportes, que los describen gritándole, intentando detenerlo, reprendiéndolo y apresurándose a corregirlo, o diciéndole “¡Detente!”[64]. Pero el Profeta ﷺ‬ pensó en las consecuencias posibles de las dos acciones, detenerlo, o dejarlo. Si ellos intentaban detenerlo, forzando al hombre a dejar de orinar, podían lastimarlo, y si él era incapaz de parar de orinar y lo arrastraban les temía, su orina se habría esparcido por toda el área de la mezquita y por las ropas del hombre. El Profeta ﷺ‬ tenía la capacidad de prever que dejar que el hombre terminase de orinar era el menor de dos males, especialmente porque el hombre ya había comenzado a hacerlo, y era más fácil limpiarlo luego. Por lo tanto le dijo a sus compañeros que lo dejaran, y que no lo interrumpieran. Hizo esto porque era lo mejor, y para evitar un mal peor, escogiendo un mal menor.

También se reportó que el Profeta ﷺ‬ le preguntó al hombre por qué había hecho eso. At-Tabaráni reportó en al-Kabir que Ibn ‘Abbás t dijo: “Un beduino llegó a donde el Profeta ﷺ‬ y le juró fidelidad en la mezquita. Luego fue y comenzó a orinar. La gente quiso detenerlo, pero el Profeta ﷺ‬ dijo “No molesten a un hombre que está orinando”. Luego le preguntó el Profeta: “¿Eres musulmán?”. Él dijo: “Por supuesto”. “¿Por qué orinaste aquí en nuestra mezquita?”. Él dijo: “Por Quien te envió con la verdad, pensé que este era como cualquier otro lugar, entonces oriné en él”. El Profeta ﷺ‬ mandó a traer un cántaro con agua para que lo virtieran y limpiaran el lugar donde orinó”.[65]

Esta sabia manera de tratar con el problema fue muy efectiva para el beduino, como resulta claro por su reacción. Ibn Máyah reportó que Abu Hurairah dijo: “Un beduino ingresó en la mezquita donde el Profeta ﷺ‬ estaba sentado, y dijo: “Oh Allah, perdóname y perdona a Muhámmad, y no perdones a nadie más”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Estás estrechando en algo que es vasto”. Entonces el beduino se fue a una parte alejada de la mezquita, abrió sus piernas y comenzó a orinar. Luego de haber aprendido que eso no se hacía, el beduino dijo “Él se levantó, que mi madre y mi padre sean sacrificados por él, y no me reprendió ni me insultó. Sólo me dijo: “No orinamos en la mezquita; es sólo para rememorar a Dios, y para rezar”. Entonces él mandó a que trajeran un cántaro de agua y lo vertieran sobre la orina”.[66]

Ibn Háyar (que Allah tenga misericordia de él) mencionó en su comentario varias cosas que aprendemos de este reporte acerca del beduino, entre las cuales están las siguientes:

§ Debemos ser gentiles cuando tratamos con alguien ignorante y le enseñamos lo que necesita saber, sin reprenderlo, en tanto y en cuanto no esté actuando por terquedad.

§ El Profeta ﷺ‬ fue amable y lo trató con benevolencia.

§ La idea de tomar precauciones contra las impurezas estaba bien establecida ya en la mente de los compañeros del Profeta, que es la razón por la que se apresuraron a reprenderlo en presencia del Profeta ﷺ‬, sin primero consultarle. La idea de encomendar el bien y prohibir el mal estaba también en sus mentes cuando hicieron esto.

§ Debemos también apresurarnos a evitar cualquier cosa censurable cuando no hay nada que nos detenga, porque cuando el hombre había terminado de orinar, el Profeta ﷺ‬ dio instrucciones de limpiar el lugar con agua.

 9 – Explicar la seriedad del error cometido.

Ibn ‘Umar, Muhámmad ibn Ka’b, Zaid ibn Aslam y Qatádah, reportaron que durante la campaña de Tabuk, un hombre dijo (lo siguiente es una compilación de los reportes): “No hemos visto a nadie que amara más la comida y dijera más mentiras que nuestros recitadores, o alguien más cobarde en el campo de batalla” (Refiriéndose al Mensajero de Allah ﷺ‬ y a sus compañeros). ‘Awf ibn Málik dijo: “¡Eres un mentiroso! Eres un hipócrita, y se lo comunicaré al Mensajero de Allah”. ‘Awf fue con el Mensajero de Allah ﷺ‬ para decírselo, pero encontró que el Corán ya había comenzado a ser revelado acerca del asunto. Ese hombre fue al Profeta ﷺ‬, quien estaba montando en camello, y le dijo: “Oh, Mensajero de Allah, sólo estábamos hablando tonterías y bromeando, sólo para pasar el tiempo”. Ibn ‘Umar dijo: “Es como si pudiera verlo colgando de las riendas del camello del Profeta, con las piedras golpeándole los pies, diciendo “¡Sólo estábamos bromeando!”, mientras el Mensajero de Allah ﷺ‬ estaba recitando:

“Di: ¿Era de Allah, de Sus signos, y de Su Mensajero que se estaban burlando?” (at-Tawbah, 9:65).

…ni más ni menos”.

Ibn Yarír reportó que Ibn ‘Umar t dijo: “Durante la campaña de Tabuk un hombre dijo en una reunión: “No hemos visto a nadie que amara más la comida y dijera más mentiras que nuestros recitadores, ni alguien más cobarde en el campo de batalla” (Refiriéndose al Mensajero de Allah ﷺ‬ y a sus compañeros). ‘Awf ibn Málik dijo: “¡Eres un mentiroso! Eres un hipócrita, y se lo comunicaré al Mensajero de Allah”. ‘Awf fue con el Mensajero de Allah ﷺ‬ para decírselo, y el Corán ya había comenzado a ser revelado. ‘Abdalláh Ibn ‘Umar dijo: “Lo vi colgando de las riendas del camello del Profeta, con las piedras golpeándole los pies, diciendo “¡Sólo estábamos bromeando!”, mientras el Mensajero de Allah ﷺ‬ estaba recitando: “Di: ¿Era de Allah, de Sus signos, y de Su Mensajero que se estaban burlando? (at-Tawbah, 9:65).[67]

 10 – Explicar los efectos dañinos del error.

Abu Za’labah al-Jashani dijo: “Cuando el Mensajero de Allah ﷺ‬ interrumpía su viaje en un lugar, la gente se dispersaba en el valle o la montaña. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Que se dispersen en estos valles y montañas es algo que proviene de Satanás”. Después de eso nunca se detuvo en ningún lugar sin que todos ellos se mantuvieran juntos, tanto que si una capa fuera extendida sobre ellos, los cubriría a todos”.[68]

De acuerdo a otro reporte:

“…hasta que podrías decir que si extendieras una capa sobre ellos, los cubriría a todos”.[69]

Aquí podemos notar el interés del Profeta por sus compañeros, que era el interés de un líder por su tropa. La dispersión del ejército cuando acampaban era un truco de Satanás para hacer que los musulmanes se asusten y conducir al enemigo a atacarlos[70]. Dispersándose de esta manera harían más difícil que una parte del ejército auxilie a la otra.[71]

También podemos notar que los compañeros del Profeta le obedecían en cualquier instrucción que él les diera.

Otro ejemplo de cómo el Profeta ﷺ‬ explicó cuán serio y peligroso puede ser un error, puede verse en el reporte de Nu'mán ibn Bashír, de acuerdo al cual el Profeta ﷺ‬ habría dicho: “Enderecen las filas (para la oración), o Dios hará que se dividan sus corazones”.[72]

Muslim reportó en su Sahih de Sammák ibn Hárb, quien dijo: “Oí a Nu'mán ibn Bashír decir: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ solía enderezar nuestras filas estrictamente, hasta que se había asegurado de que comprendíamos el mensaje. Un día salió y estaba por decir el takbir cuando notó a un hombre cuyo pecho sobresalía. Él dijo: “Oh, Servidores de Allah, enderecen las filas, o Dios hará que se dividan los corazones”.[73]

An-Nasá’i reportó de Anas t que el Profeta de Allah ﷺ‬ dijo: “Hagan las filas rectas y ajustadas, y que vuestros cuellos estén en una línea recta, por Aquél en Cuyas manos está el alma de Muhámmad, que yo veo a los demonios llegando entre sus filas como si fueran pequeñas ovejas negras”.[74]

Explicar los efectos y consecuencias negativas es muy importante cuando llega el momento de convencer a una persona de que están cometiendo un error. Las consecuencias pueden afectar a la persona misma, o pueden alcanzar a otras personas. Un ejemplo de lo primero es el reporte narrado por Abu Dawud en su Sunan, de Ibn ‘Abbás t, en el cual un hombre maldijo el viento. El Profeta ﷺ‬ dijo: “No maldigas el viento, porque sólo hace lo que se le ordena, y si una persona maldice algo que no merece ser maldecido, la maldición recaerá sobre él”.[75]

Un ejemplo de lo segundo fue narrado por al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) en su Sahih, de ‘Abdur-Rahmán ibn Abi Bakrah, de su padre, quien dijo: “Un hombre elogió a otro en presencia del Profeta ﷺ‬”. De acuerdo al reporte narrado por Muslim, el hombre dijo: “Oh, Mensajero de Allah, no hay otro que el Mensajero de Allah, que sea mejor que él en tal y tal cosa”[76]. El Mensajero de Allah ﷺ‬ le dijo: “¡Ay de ti! ¡Has cortado la garganta de tu compañero! ¡Has cortado la garganta de tu compañero!”. Dijo esto varias veces, y luego dijo: “Si uno de ustedes va a elogiar a su hermano, que diga: “Pienso que fulano es tal y tal cosa, y Dios conoce la verdad exacta, yo no confirmo la buena conducta de nadie ante Dios, pero pienso que él es de tal y tal manera”, si sabe que este es el caso”.[77]

De acuerdo a un reporte narrado por al-Bujari en al-‘Adab al-Mufrad, Mihyán al-Aslami t dijo: “… cuando estábamos en la mezquita, el Mensajero de Allah ﷺ‬ vio a un hombre rezando, postrándose e inclinándose. El Mensajero de Allah me dijo: “¿Quién es? Yo comencé a elogiarlo y dije: “Oh, Mensajero de Allah, es fulano del tal, y él es así y asá” (de acuerdo a otro reporte también en al-‘Adab al-Mufrad, dijo: “Este es fulano de tal, y es de las mejores persona de Medinah en la oración”). El Profeta respondió: “Silencio, que no te oiga, o lo destruirás”.[78]

Al-Bujari reportó que Abu Musa t dijo: “El Profeta ﷺ‬ oyó a un hombre elogiando a otro de manera exagerada. Y le dijo: “Lo has destruido” o “Le has roto la espalda a ese hombre”.[79]

El Profeta ﷺ‬ explicó que la exageración al elogiar a alguien es un error que puede tener malas consecuencias. Puede hacer que la persona elogiada sienta orgullo, de tal manera que su corazón se llene de arrogancia y auto admiración, se duerma en los laureles o comience a presumir porque disfruta mucho el elogio. Esto puede conducirlo a su perdición, que es lo que el Profeta ﷺ‬ quiso decir cuando dijo “Lo has destruido” o “Le has cortado el cuello al hombre” o “Le has roto la espalda”.

Más aún, si una persona se excede en elogiar a alguien y dice algo de lo que no está seguro, o afirma algo que él no podría conocer, es posible incluso que diga mentiras para complacer a la persona a la que está elogiando, y esto puede ser negativo, especialmente si la persona elogiada es un opresor o un malhechor.[80]

Hablar en términos generales al elogiar a la gente no está prohibido. El Profeta ﷺ‬ elogió a la gente en su presencia. Una importante explicación de este tópico puede ser hallada en el libro Sahih Muslim, donde hay un capítulo titulado Bab an-Nahi ‘an al-Mad’h idha kana fihi ifrat wa jifa minhu fitnatun ‘ala al-mamduh (Capítulo: Prohibición de elogiar a otros si se está exagerando o si existe el peligro de una discordia o tentación para quien se está elogiando). Kitab az-Zuhd wa ar-Raqá’iq, Sahih Muslim.

La persona que se ve a sí misma incumpliendo no será perjudicada por el elogio, y si es elogiada no se volverá arrogante, porque conoce su verdadera naturaleza. Algunos de los rectos sucesores han dicho: “Si un hombre es elogiado, que diga: “Oh Dios mío, perdóname por lo que no conocen, no me consideres responsable por lo que dicen, y hazme mejor de lo que piensan”.[81] 

 11 – Enseñar con métodos prácticos a quien está cometiendo un error.

En muchos casos las enseñanzas prácticas son más efectivas que las teóricas. Esto es lo que el Profeta ﷺ‬ hacía. Yubair ibn Nufair reportó de su padre que él fue al Mensajero de Allah ﷺ‬, quien pidió agua, y dijo: “Haz la ablución, Oh, Abu Yubair”. Abu Yubair comenzó con su boca, y el Mensajero de Allah ﷺ‬ le dijo: “No comiences con tu boca, Oh Abu Yubair, porque el incrédulo comienza con su boca”. Entonces el Mensajero de Allah ﷺ‬ mandó a traer agua, y lavó sus manos hasta que estuvieron limpias, entonces se enjuagó la boca y la nariz tres veces, lavó su cara tres veces, lavó su brazo derecho hasta el codo tres veces, luego su brazo izquierdo tres veces, pasó la mano húmeda por su cabeza y lavó sus pies”.[82]

Podemos notar aquí que el Profeta ﷺ‬ deliberadamente previno a este compañero suyo de hacer algo incorrecto, diciéndole que el incrédulo comienza lavándose su boca; el significado puede ser que el incrédulo no lava sus manos antes de ponerlas en el recipiente (me ha dicho esto el shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, cuando le pregunté por la interpretación del reporte), y eso no es higiénico. Y Dios sabe mejor.

 12 – Ofrecer una alternativa sensata.

‘Abd Allah ibn Mas’ud dijo: “Cuando rezamos con el Profeta ﷺ‬ solíamos decir “Que la paz de Sus servidores sea con Dios, que la paz…” (De acuerdo a un reporte narrado por al-Nasá'i, dijo “La paz sea sobre Gabriel, la paz sea sobre Mijail”[83]. El Profeta ﷺ‬ dijo: “No digan: “Que la paz sea con Dios”, porque Dios es La Paz (as-Salam). Sino que deben decir: “At-Tahiyátu lilláhi wa as-salawátu wa at-taiybát, as-salamo ‘aleika áiyuha an-nabíyu wa ráhmatulláhi wa baracatuh, as-salamo ‘alaina wa ‘ala ‘ibadilláhi saalihín”. Si dicen esto, incluirá a cada servidor de Allah en los cielos y en la Tierra”. Luego digan: “Atestiguo que no hay más divinidad que Dios, y que Muhámmad es Su Servidor y Mensajero”, y entonces elijan cualquier súplica que ustedes quieran, y recítenla”.[84]

Otro reporte que trata sobre este asunto fue narrado por Anas t, quien dijo que el Profeta ﷺ‬ vio a alguien escupiendo hacia la qiblah (en dirección a La Meca), y esto lo perturbó mucho y su ira podía verse en su rostro. Se paró y lo removió con su mano, y luego dijo: “Cuando uno de ustedes se pare a rezar, está hablando con su Señor. Su Señor está entre él y la qiblah, por lo tanto, ninguno de ustedes debe escupir en dirección a la qiblah; debe escupir a su izquierda o bajo sus pies”. Entonces tomó el borde de su capa, escupió en ella y la restregó contra otra parte, y dijo: “O hagan esto”.[85]

Otro ejemplo fue reportado por Abu Sa’id al-Judri t quien dijo: “Bilal fue al Profeta con algunos dátiles de buena calidad, y el Profeta ﷺ‬ le preguntó: “¿De dónde son?”, Bilal respondió: “Teníamos algunos dátiles de mala calidad, y yo cambié dos medidas de esos por una de estos para poder ofrecérselos al Profeta ﷺ‬”. Cuando el Profeta oyó esto, dijo: “Oh, la esencia de la usura, ¡la esencia de la usura! No hagas eso. Si quieres comprar, vende tus dátiles por algo más, y luego compra”.[86]

De acuerdo a otro reporte, un día un sirviente del Profeta ﷺ‬ le trajo algunos dátiles frescos, pero los dátiles del Profeta estaban secos, entonces el Profeta ﷺ‬ dijo: “¿De dónde sacaste estos dátiles?”. Él dijo, “Compramos una medida de estos dátiles por dos medidas de nuestros dátiles”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “No hagan eso, porque no es correcto. Vende tus dátiles primero, y luego compra los dátiles que quieras”.[87]

Pero en el caso de algunos predicadores y gente que quiere encomendar lo que es bueno y prohibir lo que es malo, notamos que hay un incumplimiento en sus métodos cuando denuncian algunos errores que la gente comete. Sólo señalan los errores y los denuncian como haram (prohibidos), sin ofrecer ninguna alternativa o explicar qué es lo que debe hacerse si uno comete un error. Es sabido que el método del Islam es ofrecer alternativas para retribuir cualquier beneficio que pueda perderse al abandonar un acto prohibido por Dios. Cuando se prohibió el adulterio y la fornicación, se prescribió el matrimonio; cuando se prohibió la usura y el cobro de intereses, se permitió el comercio; cuando se prohibió el cerdo, se permitió la carne de ganado y rebaños apropiadamente sacrificada, etc. Si una persona cae en un error, el Islam muestra el camino de salida, a través del arrepentimiento y de la expiación, como se ha explicado en los textos sobre las expiaciones (kafarát). Entonces aquellos que quieren convocar a los demás al Islam deben seguir la ley islámica y ofrecer alternativas, y encontrar salidas sensatas[88].

Es valioso señalar aquí que ofrecer alternativas es algo que depende de las posibilidades. Algunas veces un error puede ser el caso de algo que debe detenerse, pero que no hay una alternativa realista a eso, ya sea porque la situación general es perjudicial y la persona esta muy alejada de la ley de Allah, o porque quien está buscando encomendar lo que es bueno y prohibir lo que es malo no puede recordar una alternativa para ofrecer, sino que todo lo que quiere hacer es denunciar el error y cambiarlo, aún si no tiene ninguna alternativa para ofrecer. Esto sucede mucho en el caso de los tratos comerciales y los fondos de inversión, que emergen en sociedades incrédulas y fueron trasladadas, con todas sus características anti-islámicas inaceptables, a las sociedades musulmanas; los musulmanes tenemos muchos incumplimientos y debilidades que nos impiden crear alternativas y aplicarlas en distintos casos. Entonces, esos incumplimientos y debilidades permanecen, aún cuando la metodología divina contiene alternativas y caminos de salida que podrían aliviar las dificultades de los musulmanes, y hay quienes las conocen, y hay quienes no.

 13 – Guiar a la gente hacia la prevención de los errores.

Abu Umamah ibn Sáhl ibn Hanif reportó que su padre le dijo que el Mensajero de Allah ﷺ‬ salió, y viajaron con él en dirección a La Meca, hasta que alcanzaron el barranco de al-Jazzár, cerca de al-Yunfah. Sáhl ibn Haníf realizó la ablución mayor (gúsl), y era un hombre blanco, muy apuesto y con una bella piel. “’Aamir ibn Rabi’ah, el hermano de Banu ‘Adí ibn Ka’b, lo miró mientras se estaba bañando y dijo: “Nunca he visto algo como lo que vi aquél día, ¡ni aún la piel de las vírgenes que están ocultas! (refiriéndose a la blancura de su piel). Sáhl cayó al suelo (como si hubiera tenido un ataque epiléptico). El Mensajero de Allah ﷺ‬ llegó y se le informó lo sucedido: “¿Quieres ver a Sáhl? Por Allah, él no puede levantar su cabeza ni levantarse”. Él Profeta preguntó: “¿Quién tuvo la culpa?”. Ellos dijeron: “’Amir ibn Rabi’ah lo estaba mirando”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ llamó a ‘Aamir y lo reprendió con furia, y le dijo: “¿Por qué mataría uno de ustedes a su hermano? Si uno de ustedes ve que su hermano tiene algo que le gusta, que rece para que Dios lo bendiga”. Entonces le dijo: “Báñate para ayudarlo”. Entonces él lavó su cara, sus manos hasta los codos, sus rodillas, sus pies y dentro de sus ropas, en una vasija. Entonces el Profeta ﷺ‬ dijo: “Viertan esa agua sobre él”. Entonces vertieron esa agua sobre su cabeza y espalda desde atrás, inclinando la vasija, y Sáhl se levantó y fue con la gente, y no había nada malo en él”.[89]

De acuerdo a otro reporte narrado por Málik (que Allah tenga misericordia de él), Muhámmad ibn Abi Umámah ibn Sáhl ibn Haníf dijo: “Mi padre realizó la ablución mayor en al-Jarrár y se quitó la vestimenta que llevaba. ‘Aamir ibn Rabi’ah lo estaba mirando, y Sáhl era un hombre blanco con una bella piel. ‘Aamir ibn Rabi’ah le dijo: “Yo nunca había visto algo como lo que vi aquél día, ¡ni aún la piel de las vírgenes!”. Sáhl cayó en el lugar y se puso muy enfermo. El Mensajero de Allah ﷺ‬ llegó le dijeron “Sáhl ha caído enfermo y no puede ir contigo, Mensajero de Allah”. Le dijeron lo que había pasado con ‘Aamir, y el Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “¿Por que razón alguno de ustedes mataría a su hermano? Deberían haber pedido que fuera bendecido. Ciertamente la mirada daña, realicen la ablución mayor para ayudarlo”. Entonces ‘Aamir realizó la ablución, y Sáhl fue con el Mensajero de Allah ﷺ‬, y no había nada malo en él”.[90]

Lo que aprendemos de esta historia es:

§ El maestro (es decir, el Profeta ﷺ‬) se enojó con quien había perjudicado a su hermano musulmán.

§ Él explicó los efectos negativos del error y que ello le podría haber causado la muerte.

§ Él señaló la forma en que se podía evitar que ese daño le afectara a otro musulmán.

 14 – No confrontar a la gente directamente con sus errores y referirse al asunto en términos generales, puede ser suficiente.

Anas ibn Málik dijo: “El Profeta ﷺ‬ dijo: “¿Qué es lo que pasa con cierta gente que eleva su mirada a los cielos mientras está rezando?”. Él habló duramente sobre ellos, y dijo: “Deberían dejar de hacer eso, o es posible que Dios les quite la vista”.[91]

Cuando ‘A'ishah t quiso comprar una esclava (para liberarla) cuyo nombre era Barirah, su propietaria rehusó vendérsela con la condición de que debería quedar relacionada con ellos. Cuando el Profeta ﷺ‬ supo de esto, se paró y se dirigió a la gente, alabó y agradeció a Dios, y luego dijo: “¿Qué es lo que le pasa a quien impone condiciones que no están mencionadas en el Libro de Allah? No hay condición que no esté mencionada en el Libro de Allah, que no sea inválida, aún si hubiera cien condiciones como esas. El decreto de Allah es más verdadero, las condiciones impuestas por Dios son más vinculantes, la lealtad y la fidelidad (de un esclavo) es para quien lo libera de la esclavitud”.[92]

‘A'ishah t dijo: “El Profeta ﷺ‬ hizo algo y lo hizo permisible, pero alguna gente sintió que ellos estaban por encima de eso. Cuando el Profeta supo de ello ﷺ‬, se dirigió a la gente. Alabó y agradeció a Dios, y luego dijo: “¿Cuál es el problema con la gente que piensa que ellos mismos están por encima de las cosas que yo hago? Por Allah, que yo sé más acerca de Allah de lo que ellos saben, y que yo temo a Dios más de lo que ellos temen”.[93]

Abu Hurairah reportó que el Mensajero de Allah ﷺ‬ vio que alguien había escupido en la mezquita en dirección a La Meca, y se volvió hacia la gente y le dijo: “¿Qué le pasa a quien se para frente a su Señor y escupe frente a Él? ¿Puede alguien de ustedes simpatizar con su hermano y escupirle en la cara? Si uno de ustedes quiere escupir, que escupa a su izquierda, o bajo sus pies. Y si no puede hacer eso, que haga esto” y al-Qasim describió que él escupió en su vestimenta y restregó una parte contra la otra”.[94]

An-Nasá'i reportó en su Sunan que el Profeta ﷺ‬ rezó Salat as-Subh y recitó el capítulo ar-Rum (Los Romanos), pero se confundió en su recitación. Cuando había terminado de rezar, dijo: “¿Qué es lo que pasa con la gente que reza con nosotros pero no se purifica apropiadamente? Tal gente es la que nos hace confundir cuando recitamos el Corán”.[95]

Áhmad (que Allah tenga misericordia de él) reportó que Abu Rawh al-Kalá'i dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ nos dirigió en la oración y recitó el capítulo ar-Rum, pero se confundió en una parte de la recitación. Dijo: “Satanás nos hizo confundir en una parte de nuestra recitación porque alguna gente vino a hacer la oración sin la ablución (wudú). Cuando vengan a rezar, hagan apropiadamente la ablución”.

Él también reportó de Shu’bah, de ‘Abd al-Málik ibn ‘Umair, quien dijo: “Oí a Shabíb Abu Rawh narrar de un hombre entre los compañeros del Profeta ﷺ‬ que dijo que el Profeta rezó la oración as-Subh y recitó el capítulo ar-Rum, y se equivocó en la recitación”.[96]

Hay muchos ejemplos, todos los cuales indican que la identidad de la persona que ha cometido el error no debe exponerse en público. Esta forma de evitar una confrontación directa tiene muchos beneficios, entre ellos los siguientes:

1) Se evita una reacción negativa por parte de la persona que ha cometido el error, y evita que sea tentado por Satanás, defendiéndose como si fuera atacado y tratando de tomar venganza.

2) Es más aceptable para la gente, y por lo tanto más efectiva.

3) Oculta los errores de la gente a los ojos de los demás.

4) Incrementa el estatus del educador y lo convierte en un consejero más amado por la gente.

Debe señalarse que este método de usar indirectas para dar a conocer las normas a una persona que ha cometido un error, sin exponerlo ni hacerlo sentir avergonzado, sólo debe ser usado cuando lo que la persona ha hecho no está en el conocimiento de la mayoría de la gente. Si la mayoría de la gente sabe lo que ha hecho, y él sabe que ellos lo saben, entonces este método sería una forma de reprocharlo y regañarlo, y exponerlo de una forma más hiriente. Quien ha cometido un error estaría probablemente mucho mejor si se le confronta directamente que si se lo trata de esta manera. Entre los factores que pueden hacer la diferencia aquí están: quien está dando un consejo, en presencia de la persona a la que está destinada el consejo, ya sea que el consejo sea dado de una forma agresiva y provocativa, o de una forma gentil y amable.

Los métodos indirectos para enseñar a la gente pueden ser beneficiosos para quien ha cometido el error o para los demás, si son sabiamente usados.

 15 – Movilizar a la opinión pública contra quien ha cometido un error.

Este método es sólo para ser usado en un reducido número de circunstancias, cuando se ha pensado mucho en el asunto, para evitar cualquier posible derivación negativa de la situación. Aquí sigue un ejemplo de cómo el Profeta ﷺ‬ usó este método. Abu Hurairah dijo: “Un hombre llegó al Profeta ﷺ‬ y se quejó ante él de su vecino. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Ve y arréglate con él”. El hombre volvió por dos o tres veces, entonces el Profeta ﷺ‬ dijo: “Ve y pon tus pertenencias afuera en la calle”. Entonces él fue y puso sus pertenencias en la calle. La gente comenzó a preguntarle qué estaba pasando, y entonces él les dijo, y la gente comenzó a maldecir al vecino, diciendo “Que Dios le haga tal y tal cosa”. Entonces el vecino salió y le dijo: “Pon tus cosas adentro de vuelta, no volverás a ver nada más que te desagrade de mi parte”.[97]

Este método tiene una contraparte opuesta que es usada en otras circunstancias para proteger a la gente del escarnio público, como explicaré a continuación. 

 16 – Evitar ayudar a Satanás contra quien está cometiendo un error.

‘Umar ibn al-Jattáb reportó que en el tiempo del Profeta ﷺ‬ había un hombre llamado ‘Abd Allah que solía hacer reír al Mensajero de Allah ﷺ‬. El Profeta ﷺ‬ lo ordenó que lo azotaran por beber embriagantes. Uno de los hombres presentes dijo: “Oh Allah, ¡maldícelo! Cuán a menudo ha sido traído aquí (para ser castigado por haber bebido). El Profeta ﷺ‬ dijo: “No lo maldigas. Por Allah, todo lo que yo sé de él es que ama a Dios y a Su Mensajero”.[98]

Abu Hurairah también dijo: “Un hombre que había bebido fue traído ante el Mensajero de Allah ﷺ‬ y dijo: “Azótenlo”. Algunos de nosotros lo golpeamos con nuestras manos, otros, con sandalias o ropas. Cuando se fue, algunas personas dijeron: “¡Que Dios te condene!”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “No digan eso. No ayuden a Satanás contra su hermano”.[99]

De acuerdo a otro reporte: “Entonces el Mensajero de Allah ﷺ‬ le dijo a sus compañeros: “Repréndanlo”. Entonces ellos se volvieron hacia él y dijeron: “No pensaste en Dios, no temiste a Dios, no te sentiste avergonzado ante el Mensajero de Allah”. Entonces lo dejaron ir, y el Profeta ﷺ‬ dijo: “Digan: “Oh Allah, perdónalo; Oh Allah, ten misericordia de él”, y otros expresaron sentimientos similares”.[100]

De acuerdo a otro reporte: “Cuando se fue, algunas personas dijeron: “¡Que Dios te condene!”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “No hablen así, no ayuden a Satanás contra él”.[101]

Lo que aprendemos de todos estos reportes es que si el musulmán cae en un pecado, es básicamente un musulmán, que ama a Dios y a Su Mensajero, y eso no debe ser negado. No está permitido rezar contra él de una forma que ayude a Satanás contra él; más bien, debemos rezar por él y pedirle a Dios que lo guíe, que lo perdone, y que tenga misericordia de él.

 17 – Pedir a la persona que se detenga de hacer una mala acción.

Es muy importante hacer que la persona se detenga de hacer una mala obra de tal manera que no empeore y para que no haya demora en denunciar el mal.

‘Umar reportó que él dijo: “No, por mi padre”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “¡Detente! Quien jura por otro que no sea Dios, es culpable de idolatría”.[102]

Abu Dawud reportó en su Sunan que ‘Abd Allah ibn Busr t dijo: “Un hombre llegó pasando sobre los hombros de las personas (a la mezquita) un viernes, mientras el Profeta ﷺ‬ estaba impartiendo su discurso. El Profeta ﷺ‬ dijo: “¡Siéntate! Estás perturbando a la gente”.

At-Tirmidhi reportó que Ibn ‘Umar dijo: “Un hombre eructó en presencia del Profeta ﷺ‬. El Profeta le dijo: “¡Mantén tus eructos lejos de nosotros! Quienes más llenan sus estómagos en este mundo serán los más hambrientos en el Día de la Resurrección”.[103]

Estos reportes muestran una demanda frontal y directa a la persona que está cometiendo el error, para detenerla.

 18 – Explicar a la persona que está cometiendo el error cómo repararlo.

El Profeta ﷺ‬ hizo esto de diversas maneras, por ejemplo:

 Llamar la atención de un individuo acerca de su error, para que pueda corregirlo por sí mismo.

Un ejemplo de esto es el reporte narrado por Abu Sa’id al-Judri t, quien dijo que estaba con el Mensajero de Allah ﷺ‬, y “El Profeta entró y vio a un hombre sentado en el medio de la mezquita, cruzando los dedos y hablando consigo mismo. El Profeta le hizo un gesto, pero él no lo notó. Entonces se volvió hacia Abu Sa’id y le dijo: “Si uno de ustedes está rezando, no debe cruzar los dedos, porque cruzar los dedos proviene de Satanás, y estás en estado de oración mientras estás en la mezquita, hasta que te vas”.[104]

 Pedirle a una persona que lo haga nuevamente pero de la forma correcta, si es posible.

Abu Hurairah t reportó que un hombre entró a la mezquita mientras el Mensajero de Allah estaba sentado en una esquina alejada. Rezó, y terminó su oración con el “salam”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Y contigo sea la paz. Vuelve y reza, porque no has rezado”. Entonces el hombre volvió y rezó, luego volvió y saludó al Profeta, quien le dijo: “Y contigo sea la paz. Vuelve y reza, porque no has rezado”. En la segunda ocasión, el hombre le dijo: “Enséñame, Oh Mensajero de Allah”. Él dijo: “Cuando vayas a rezar, realiza la ablución apropiadamente, luego oriéntate en dirección a La Meca y di el takbir (Allahu Ákbar). Luego recita lo que te resulte fácil del Corán, e inclínate hasta que te sientas cómodo en la posición de ruku’. Luego yérguete hasta quedar completamente derecho. Luego, póstrate hasta que te sientas cómodo en la posición de suyud, y luego siéntate, y vuelve a postrarte en la posición de suyud, y luego siéntate nuevamente hasta que descanses en esa posición. Haz esto en tus cinco oraciones”.[105]

Debemos señalar que el Profeta ﷺ‬ solía prestar atención al comportamiento de la gente alrededor suyo, para corregirlos. De acuerdo a un reporte narrado por an-Nasá'i: “Un hombre entró a la mezquita y rezó, mientras el Mensajero de Allah estaba mirándolo, y él no se dio cuenta. Cuando terminó, volvió y saludó al Mensajero de Allah, quien le dijo “Vuelve y reza, porque no has rezado”…”.[106]

Entre las cualidades del educador están que debe estar conciente de los actos de quienes están con él.

1 – Es parte de la sabiduría del educador pedirle a quien ha cometido un error, que realice nuevamente la acción, para que pueda notar el error y corregirlo por sí mismo, especialmente cuando es un error obvio que no le beneficia. Puede haberlo hecho por olvido, y esto puede recordárselo.

2 – Si la persona que ha cometido el error no se da cuenta, se le debe señalar el error y explicárselo.

3 – Darle información a la persona que está interesada y que ha preguntado por sí misma es más efectivo, y es más probable que lo recuerde, que tratar con alguien que no ha pedido por sí misma.

Los métodos de enseñanza son muchos, y el educador puede escoger cual fuera que se adapte mejor a las circunstancias.

Otro ejemplo de pedir a una persona que repita una acción correctamente fue dado por Muslim (que Allah tenga misericordia de él) en su Sahih, donde reportó que Yábir dijo: “’Umar ibn al-Jattáb me dijo que un hombre realizó la ablución, pero omitió lavar un área de su pie del tamaño de una uña. El Profeta ﷺ‬ lo vio y le dijo: “Vuelve y haz la ablución apropiadamente”. Entonces él la realizó nuevamente y rezó”.[107]

Un tercer ejemplo fue narrado por at-Tirmidhi (que Allah tenga misericordia de él) en su Sunan, de Kildah ibn Hánbal, quien dijo que Safwán ibn Umáiyah lo envió con algo de leche, yogurt daghabis (una planta comestible) al Profeta ﷺ‬, cuando el Profeta estaba en la parte alta de un valle. Él dijo: “Me acerqué a él, y no lo saludé con el salam ni le pedí permiso, entonces el Profeta me dijo: “Tienes que salir y decir: “As-Salamu ‘aleicum, ¿puedo pasar?”.[108]

 Pedirle a la persona que ha cometido el error que lo repare tanto como pueda.

Al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) reportó de Ibn ‘Abbás que el Profeta ﷺ‬ dijo: “Ningún hombre debe estar a solas con una mujer a menos que sea su pariente consanguíneo (para quien su matrimonio está prohibido). Un hombre se paró y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, mi esposa ha salido para realizar la peregrinación y yo me anoté para una campaña militar”. El Profeta dijo: “Ve y realiza la peregrinación con tu esposa”.[109]

 Corregir las consecuencias del error.

An-Nasá'i (que Allah tenga misericordia de él) reportó en su Sunan, de ‘Abd Allah ibn ‘Amr, que un hombre llegó al Profeta ﷺ‬ y dijo: “He venido a jurarte fidelidad y a emigrar contigo. He dejado a mis padres llorando”. Él respondió: “Vuelve y hazlos sonreír como antes los hiciste llorar”.[110]

 Ofrecer una expiación por el error.

Si algún error no puede ser corregido o revertido, entonces hay otras formas en el Islam para subsanar sus efectos. Una de estas formas es la expiación, de la cual hay diversos tipos, tal como la expiación por una promesa rota (kafarah al-iamín), la expiación por utilizar una fórmula de divorcio típica del tiempo de la ignorancia preislámica conocida como zihar, por matar a alguien accidentalmente, por mantener relaciones maritales durante las horas de ayuno en Ramadán, etc.

 19 – Denunciar sólo el error mientras se acepta el resto.

Puede ser el caso de que no todo lo que una persona hace o dice en un momento determinado esté incorrecto, y por lo tanto es sabio limitar la llamada de atención sólo a lo que está incorrecto, y no generalizar condenando todo lo que se ha hecho o dicho. Esto está señalado en el reporte narrado por al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) en su Sahih, de ar-Rubai bint Mu’áwwadh ibn ‘Afrá', quien dijo: “El Profeta ﷺ‬ llegó y entró, y se sentó en mi cama de la forma que tú lo hiciste. Algunas niñas nuestras comenzaron a tocar el pandero pandereta y a recitar canciones elogiando a nuestros antepasados que habían sido abatidos en la batalla de Bádr. Entonces una de ellas dijo: “Entre nosotros hay un profeta que conoce el futuro”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “No digan eso. Sigan con lo que estaban diciendo antes”[111]. De acuerdo a otro reporte narrado por at-Tirmidhi: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ le dijo: “No digas eso; di lo que estabas diciendo antes”[112]. De acuerdo a otro reporte narrado por Ibn Máyah, dijo: “No digan eso, nadie excepto Dios conoce el futuro”.[113]

No hay duda de que esta clase de trato hace sentir a la persona de que quien le está señalando los errores es justa, y esto hace que haya más probabilidades de que acepte el consejo. Esto contrasta con el comportamiento de algunas personas que denuncian los errores, pero se enfurecen por los errores cometidos y llevan a tal extremo sus actos de denuncia, que condenan todo lo dicho y hecho por quien ha cometido un error, sea bueno o malo. Esto hace que la persona rechace lo que dicen y se rehúse a seguir sus consejos.

En algunos casos, el error no consiste en las palabras en sí mismas, sino en la ocasión o contexto en el cual fueron pronunciadas. Por ejemplo, cuando alguien muere, una persona puede recitar el capítulo coránico al-Fátihah, y cualquier persona presente lo recitará. Ellos creen que no hay nada de malo con esto, porque están recitando el Corán, no palabras de incredulidad. Se les debe explicar que lo que está mal en este caso es pensar que debemos recitar al-Fátihah en tales ocasiones como un acto de culto prescripto por el Islam, para lo cual no hay ninguna evidencia legal, lo cual es la esencia de la innovación (bid’ah). Esto es lo que Ibn ‘Umar t señaló cuando un hombre estornudó y dijo: “Al-hámdu lilláh wa as-salam ‘ala rasul illáh (Alabado sea Dios y que la paz sea con el Mensajero de Allah). Ibn ‘Umar dijo: “Yo diría “Al-hámdu lilláh wa as-salam ‘ala rasul illáh”, pero esto no es lo que nos enseñó el Mensajero de Allah. Él nos enseñó a decir “Al-hámdu lilláh ‘ala kúlli hal (Alabado sea Dios en cualquier circunstancia).[114]

 20 – Restaurar los derechos y preservar el estatus de la gente.

Muslim reportó que ‘Awf ibn Málik dijo: “Un hombre de Humair mató a uno de los enemigos y quiso tomar sus posesiones como botín, pero Jálid ibn Walíd, que estaba a cargo de la campaña, evitó que lo hiciera. Yo fui al Mensajero de Allah y le conté acerca de eso. Él le preguntó a Jálid: “¿Por qué evitaste que cogiera su botín?”, y Jálid dijo: “Pensé que era demasiado, Oh, Mensajero de Allah”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Dáselo”. Entonces Jálid pasó por donde estaba ‘Awf, y ‘Awf le jaló la capa y dijo: “¿No hice lo que te dije que haría sobre del Mensajero de Allah?”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ escuchó esto y se enfureció, y dijo: “¡No se lo des, Oh Jálid! ¡No se lo des, Oh Jálid! ¿Por qué no dejas a mis comandantes en paz? Tú y ellos son como un hombre al que se le pide que cuide camellos u ovejas, entonces cuida de ellas, y cuando llega el momento de beber, las lleva al comedero y comienzan a beber, y beben el agua clara y dejan las heces detrás. Tú bebes el agua clara y dejas las heces para ellos (para los comandantes).[115]

El Imam Áhmad transmitió una versión más completa de este reporte de ‘Awf ibn Málik al-Ashya’i, quien dijo: “Salimos en una campaña militar en el borde de Siria, y Jálid ibn Walíd fue designado como nuestro comandante. Un hombre de los Humair vino y se unió a nosotros, y no tenía nada sino una espada, ninguna otra arma. Uno de los musulmanes sacrificó un camello y este hombre estuvo intentando conseguir algo, hasta que utilizó una pieza de piel para hacerse un escudo. Lo extendió sobre la tierra y lo curó hasta que estuvo seco, entonces le hizo un asa, como un escudo. Nos encontramos con el enemigo, que estaba mezclado con un grupo de romanos y árabes de la tribu de Qudá’ah. Ellos pelearon con fiereza. Entre ellos había un romano sobre un caballo palomino con una silla de montar con adornos dorados y un cinturón enchapado en oro, y una espada de similar material. Comenzó a atacar y desafiar a la gente, y este hombre se mantuvo esquivando al romano alrededor suyo, hasta que se acercó por detrás y lo golpeó en el tendón con su espada. El romano cayó, y el hombre lo siguió con un golpe de su espada que lo mató. Cuando Dios les concedió la victoria, el hombre llegó preguntando sobre el botín, y la gente dio testimonio de que él lo había matado (al romano), entonces Jálid le dio algo del botín y retuvo el resto. Cuando el hombre volvió con el grupo de ‘Awf y le contó a ‘Awf lo sucedido, él le dijo: “Vuelve con él y que te dé el resto”. Entonces él volvió, pero (Jálid) rehusó dárselo. ‘Awf fue a donde Jálid y le dijo: “¿Acaso no sabes lo que el Mensajero de Allah ordenó, que el botín debe ser dado a quien abatió al soldado?”. Él respondió: “Por supuesto”. ‘Awf preguntó: “¿Entonces, por qué no le diste el botín?”. Él respondió: “Pensé que era demasiado para él”. ‘Awf respondió: “Cuando vea al Mensajero de Allah le voy a informar acerca de esto”. Cuando llegó a Medina, ‘Awf envió al hombre y él se quejó ante el Profeta ﷺ‬. El Mensajero de Allah llamó a Jálid, mientras ‘Awf estaba todavía ahí, y le dijo: “Oh, Jálid, ¿por qué no le diste a este hombre su botín?”. Él respondió: “Pensé que era demasiado para él, Oh, Mensajero de Allah”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Dáselo”. Jálid pasó cerca de ‘Awf, y ‘Awf le tiró de su capa y le dijo: “¿No era suficiente para ti que te dijera que le informaría al Mensajero de Allah?”. El Mensajero de Allah lo escuchó y se enfureció, y dijo: “No se lo des, Oh Jálid. ¿Por qué no dejas a mis comandantes en paz? Tú y ellos son como un hombre al que se le pide que cuide camellos u ovejas, entonces cuida de ellas, y cuando llega el momento de beber, las lleva al comedero y comienzan a beber, y beben el agua clara y dejan las heces detrás. Tú bebes el agua clara y dejas las heces para ellos (para los comandantes).

Podemos notar aquí que cuando Jálid cometió un error en su decisión (iytihád) al retener parte del botín de quien lo merecía, el Profeta ﷺ‬ ordenó que el asunto debía ser corregido dándole el botín a su legítimo propietario, pero se enojó cuando oyó que ‘Awf t le hizo insinuaciones a Jálid y se burló de él diciéndole: “¿No hice lo que te dije que haría sobre del Mensajero de Allah?”, y le tiró de la capa a Jálid cuando pasó caminando cerca de él, de tal manera que el Profeta le dijo: “No se la des, Jálid”.

Esto tuvo el objetivo de reforzar la posición de comandante de Jálid, porque preservar la posición de líder ante la gente sirve para un propósito obvio.

Pero sin embargo podría hacerse la siguiente pregunta: Si quien mató al romano tenía derecho al botín, ¿cómo podía él negárselo?

An-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) respondió esta pregunta con dos posibles resultados: Es posible que él le haya dado el botín posteriormente, y lo demorara hasta haber castigado a ‘Awf por decir eso a Jálid t y mostrar poco respeto hacia el comandante que él había designado; o es posible que el hombre que tenía derecho a eso renunciara a ello voluntariamente y lo donara a los musulmanes, y el objetivo era hacer que Jálid t se sintiera mejor, para que mantuviera su posición de líder.[116]

Más evidencia acerca de la restitución de la posición de la persona que ha sido injustamente tratada proviene del reporte narrado en el Musnad del Imam Áhmad, de Abu Tufail ‘Aamir ibn Wasilah, que un hombre pasó cerca de un grupo de gente y los saludó con el salam, pero se había ido, uno de ellos dijo: “Por Allah, odio a ese hombre, por la causa de Allah”. Los demás presentes le respondieron: “¡Qué cosas malas dices! Por Allah, le informaremos de esto. Levántate, fulano de tal (le dijeron a uno de los presentes) e infórmale”. Entonces el mensajero que enviaron alcanzó al hombre y le informó de lo que se había dicho en su ausencia. El hombre fue al Profeta ﷺ‬ y le dijo: “Oh, Mensajero de Allah, pasé cerca de un grupo de musulmanes entre quienes estaba tal y tal. Los saludé con el salam y ellos me devolvieron el saludo, y cuando me había ido, uno de ellos me alcanzó y me dijo que fulano de tal había dicho: “Por Allah, odio a ese hombre, por la causa de Allah”. Convócalo, y pregúntale por qué me odia”. Entonces el Mensajero de Allah ﷺ‬ lo mandó a llamar y le preguntó acerca de lo que había dicho. Él lo admitió diciendo: “Sí, yo dije eso, Oh, Mensajero de Allah”. El Profeta dijo: “¿Por qué lo odias?”. Y él respondió: “Yo soy su vecino y lo conozco bien. Por Allah, nunca lo he visto rezar ninguna oración excepto las oraciones prescriptas que todos, buenos y malos por igual, rezan”. Entonces el hombre dijo: “Pregúntale, Oh Mensajero de Allah, si alguna vez me ha visto demorar una oración o no realizar la ablución apropiadamente, o no hacer las postraciones o las inclinaciones debidamente”. Le preguntaron y él dijo: “No, no lo he visto hacer eso. Por Allah, nunca lo he visto dar algo a un necesitado ni gastar por la causa de Allah excepto la caridad que pagan buenos y malos por igual (el Zakah). El hombre dijo: “Pregúntale, Oh Mensajero de Allah, si alguna vez he retenido alguna parte del zakah o si lo he vuelto a tomar de quien lo recibió de mí”. El Mensajero de Allah le preguntó eso y respondió: “No”. El Mensajero de Allah dijo: “No lo sé, es posible que él sea mejor que tú”.

A continuación de este reporte en el Musnad, dice lo siguiente: “Ia’qub nos dijo: “Mi padre nos dijo de Ibn Shiháb, que se le había informado que un hombre en el tiempo del Mensajero de Allah ﷺ‬ pasó cerca de un grupo de gente (Él no mencionó a Abu at-Tufail). Abu ‘Abd Allah dijo: “Oí que Ibrahím ibn Sa’id relató este reporte de memoria y dijo acerca de Abu at-tufail que su hijo Ia’qub lo narró de su padre, pero que no mencionó a Abu at-Tufail. Yo pienso que está en un error, y que el reporte de Ia’qub es auténtico. Y Dios sabe mejor”.[117]

Es muy importante mantener la posición de la persona después de que se ha arrepentido de su error y corregido el asunto, para que continúe en el camino recto y viva una vida normal entre la gente. Se reportó en la historia la mujer Majzumi que le habían cortado la mano por robar, que fue reportada por ‘A'ishah t, que “ella se arrepintió apropiadamente luego de eso, se casó, y solía recurrir a mí para que yo le dijera al Mensajero de Allah acerca de lo que ella necesitaba”.[118]

 21 – Dirigirse a ambas partes, en el caso de que la culpa sea compartida.

En muchos casos, la culpa es compartida y la persona que comete un error puede haber sido ella misma, tratada injustamente, aunque la parte de culpa no haya sido exactamente igual en ambos. En este caso, ambas partes deben ser exhortadas y aconsejadas. Aquí sigue un ejemplo de eso.

‘Abd Allah ibn Abi Awfá dijo: “’Abdur-Rahmán ibn ‘Awf se quejó acerca de Jálid ibn al-Walíd ante el Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “No perturben a ninguno de quienes estuvieron presentes en la batalla de Bádr, porque aún si fueran a gastar una cantidad de oro igual a la de la montaña de Uhud (por la causa de Allah), no les igualaríais”. Él dijo: “Ellos me insultaron primero, y yo respondí”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “No molestes a Jálid, porque es una de las espadas de Allah enviadas contra los incrédulos”.[119]

 22 – Pedirle a la persona que perdone a quien lo ha ofendido.

Anas ibn Málik t dijo: “Los árabes solían servirse los unos a los otros cuando estaban de viaje, y Abu Bakr y ‘Umar tenían a un hombre con ellos que les servía. Ellos sintieron sueño y luego se despertaron, y él no había preparado nada de comida para ellos. Uno de ellos le dijo al otro “Este hombre duerme demasiado”[120]. Ellos se levantaron y dijeron: “Ve con el Mensajero de Allah ﷺ‬ y dile que Abu Bakr y ‘Umar le envían sus saludos de paz, y que piden algo de comida”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Envíales mis saludos de paz para ellos y diles que ellos ya han comido”. Ellos se preocuparon, entonces fueron con el Profeta ﷺ‬ y le dijeron: “Oh, Mensajero de Allah, te enviamos un mensaje pidiéndote algo de comida, ¿nos has respondido que ya comimos? ¿Que nosotros ya hemos comido?”. Él respondió: “La carne de vuestro hermano. Por Aquél en Cuya mano está mi alma, que puedo ver aún su carne entre vuestros dientes”[121]. Ellos dijeron “Ruega que Dios nos perdone”. Él respondió: “Que Dios los perdone”.[122]

 23 – Recordar a una persona las buenas cualidades de quien ha sido injustamente tratado, de tal manera que lamente lo que ha hecho y se disculpe.

Esto es lo que el Profeta ﷺ‬ hizo en la situación que surgió entre Abu Bakr y ‘Umar. Al-Bujari reportó en su Sahih, Kitab at-Tafsir, que Abu al-Dardá dijo: “Hubo una disputa entre Abu Bakr y ‘Umar. Abu Bakr hizo enfurecer a ‘Umar, entonces se fue enojado, y Abu Bakr lo siguió, pidiéndole que lo perdone, pero él no lo hizo, y le cerró la puerta en la cara. Abu Bakr se volvió y fue con el Mensajero de Allah ﷺ‬, y estuvo sentado con él. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Tu compañero se ha envuelto en una disputa”. Entonces ‘Umar lamentó lo que había hecho, entonces volvió, saludó con el salam, y se sentó con el Profeta ﷺ‬. Le dijo al Profeta lo que había pasado. El Mensajero de Allah ﷺ‬ se enojó, y Abu Bakr comenzó a decir “Por Allah, Oh Mensajero de Allah, yo estuve peor”. El Mensajero de Allah dijo: “¿Vas a dejar de molestar a mi compañero? ¿Vas a dejar de molestar a mi compañero? Yo le he dicho a la gente: “Yo soy el Mensajero de Allah para todos ustedes”, y todos ustedes (los mecanos) me han dicho “Eres un mentiroso”, pero Abu Bakr dijo: “Tú eres sincero”.[123]

Al-Bujari también narró esta historia en Kitab al-Manáqib (el Libro de las Virtudes) en su Sahih, de Abu al-Dardá', quien dijo: “Estaba sentado con el Profeta ﷺ‬ cuando Abu Bakr llegó, sosteniendo el dobladillo de su vestimenta en tal forma que se podían ver sus rodillas. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Tu compañero se ha envuelto en una disputa”. (Abu Bakr) saludó con el salam, y dijo: “Hay algo entre el hijo de Jattáb y yo. Yo lo molesté, y luego lo lamenté, y le pedí que me perdonara, pero él rehusó, entonces vine contigo”. Él dijo “Que Dios te perdone, Abu Bakr”, tres veces. Entonces ‘Umar lamentó (lo que había hecho), y fue a la casa de Abu Bakr preguntando “¿Está Abu Bakr aquí?”, y le dijeron “No”. Entonces fue a lo del Profeta ﷺ‬ y signos enojo eran visibles en el rostro del Profeta ﷺ‬, y Abu Bakr se sintió preocupado. Él se arrodilló y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, por Dios, lo que yo hice fue peor”, dos veces. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Dios me envió a todos ustedes, y todos ustedes dijeron “es un mentiroso”, pero Abu Bakr dijo “Él es sincero”, y me ayudó con su amistad y con sus riquezas. ¿Dejarás de molestar a mi compañero?”. Él ﷺ‬ dijo esto dos veces, y Abu Bakr nunca volvió a ser importunado”.[124]

 24 – Intervenir para calmar a la gente y poner un fin a la discordia entre aquellos que están procediendo erróneamente.

El Profeta ﷺ‬ hizo esto en diversas oportunidades, cuando las disputas estuvieron a punto de romper la unidad de los musulmanes. Entonces intervino, como fue reportado en el incidente de la calumnia (al-ifk) contra ‘Aa'ishah t. Ella dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ se puso de pie ese día y preguntó por alguien que tratara con ‘Abd Allah ibn Ubaiy por él, mientras estaba sobre el minbar. Dijo: “¡Oh, musulmanes! ¿Quién tratará con un hombre que según he oído está atacándome a mí y a mi familia? Por Allah, que yo no sé nada acerca de mi familia sino cosas buenas, y ellos han mencionado a un hombre de quien no sé sino cosas buenas, y él jamás ha visitado a mi familia excepto conmigo”. Sa’d ibn Mu’ádh, el hermano de los Hijos de ‘Abd Al-Ashjal, se paró y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, yo me encargaré de él por ti. Sí él es de los Aws, le cortaré la cabeza, y si es de entre nuestros hermanos de Jazray, dinos qué hacer y lo haremos”. Entonces un hombre de los Jazray se paró; Umm Hassán era su prima del mismo clan, y era Sa’d ibn ‘Ubádah, el líder de los Jazray. Antes de eso él era conocido como un hombre recto, pero en esta ocasión el espíritu tribal se apoderó de él, y le dijo a Sa’d (Ibn Mu’ádh): “¡Estás mintiendo! Por Allah, no lo matarás, no serás capaz de hacerlo. Si fuera uno de los nuestros, ¡no querrías que fuese asesinado!”. Usaid ibn Hudair, el primo de Sa’d, se paró y le dijo a Sa’d ibn ‘Ubádah: “¡Eres un mentiroso! Por Allah, ¡lo mataremos! ¡Eres un hipócrita que defiende a los hipócritas!”. Los dos grupos de Aws y Jazray se enfurecieron y estuvieron cerca de comenzar a luchar mientras el Mensajero de Allah estaba todavía en el minbar. El Mensajero de Allah t se mantuvo suavizando las cosas hasta que la gente se calmó”.[125]

El Profeta ﷺ‬ fue a donde los Hijos de ‘Amr ibn ‘Awf a reconciliarlos, y estuvo allí para eso hasta el momento en que llegó la hora de una de las oraciones comunitarias, como se ha reportado en las dos obras auténticas de Bujari y Muslim (as-Sahihain), y en un reporte narrado por an-Nasá'i. Sáhl ibn Sa’d as-Sá’adi t dijo: “Surgió una disputa entre dos grupos de entre los auxiliares de Medina (Ansar), al punto en que se arrojaban piedras los unos contra los otros. El Profeta ﷺ‬ fue a reconciliarlos, y llegó el momento de la oración, entonces Bilal hizo el llamado a la oración y esperó al Mensajero de Allah ﷺ‬, pero él no llegó. Entonces hizo la iqámah (segunda y última llamada a la oración), y Abu Bákr t, dirigió la oración…”[126]. De acuerdo a otro reporte narrado por Áhmad, Sáhl ibn Sa’d as-Sá’idi dijo: “Alguien vino al Mensajero de Allah ﷺ‬ y le dijo: “Los Hijos de ‘Amr ibn ‘Awf se están peleando y arrojando piedras los unos a los otros”. Entonces el Mensajero de Allah ﷺ‬ fue a reconciliarlos…”.[127]

 25 – Mostrar enojo por el error.

Cuando el Profeta Muhámmad ﷺ‬ vio u oyó acerca de un error, solía enojarse, especialmente si tenía que ver con asuntos de la fe (‘aquidah). Esto incluye consentirse discusiones acerca del decreto divino, y el Corán. En Sunan ibn Máyah, hay un reporte de ‘Amr ibn Shu’aib, de su padre, de su abuelo, quien dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ salió con sus compañeros, quienes estaban disputando acerca del decreto divino, y fue como si una semilla de granada hubiera estallado en su cara, es decir, su rostro estaba rojo de ira. Él dijo: “¿Es esto lo que se les ordenó hacer? ¿Es esto para lo que fueron creados? ¿Están usando algunas partes del Corán para contradecir a otras? ¡Las naciones que les precedieron fueron destruidas por esto!”. ‘Abd Allah ibn ‘Amr dijo: “Nunca me sentí feliz de perderme una reunión con el Mensajero de Allah, pero estaba feliz de no haber estado en esa reunión”.[128]

De acuerdo a Ibn Abi ‘Aasim en Kitab as-Súnnah: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ salió a buscar a sus compañeros, que estaban disputando acerca del decreto, uno citando un versículo del Corán, y otro citando otro versículo del Corán. Fue como si una semilla de granada hubiera sido arrojada en su cara (porque su rostro estaba rojo de ira). Él dijo: “¿Es esto para lo que fueron creados? ¿Es esto lo que se les ordenó hacer? No usen una parte del Libro de Allah para refutar a la otra. Observen lo que se les ha ordenado y háganlo, y lo que se les ha prohibido, evítenlo”.[129]

Otro ejemplo del Profeta ﷺ‬ cuando se enojaba por que alguien negaba uno de los preceptos básicos fue lo que sucedió en el caso de ‘Umar t, con respecto a las fuentes. Áhmad (que Allah tenga misericordia de él) reportó en su Musnad de Yábir ibn ‘Abd Allah, que ‘Umar ibn al-Jattáb fue al Profeta ﷺ‬ con un libro que él había obtenido de alguien entre la Gente de las Escrituras. El Profeta ﷺ‬ se enojó y le dijo: “¿Estás confundido, Oh, hijo de al-Jattáb? Por Aquél en Cuya mano está mi alma, que yo he traído (el Mensaje) claro y puro, por lo tanto no les preguntes acerca de nada, para que ellos no te digan algo verdadero y acabes rechazándolo, o te digan algo falso y termines aceptándolo. Por Aquél en Cuya mano está mi alma, que si Moisés t estuviera aquí, me seguiría”.[130]

El reporte también fue narrado por ad-Daarimi, de Yábir, quien dijo que ‘Umar ibn al-Jattáb fue al Mensajero de Allah ﷺ‬ con una copia de la Toráh, y le dijo “Oh, Mensajero de Allah, esta es una copia de la Toráh”. El Profeta ﷺ‬ no dijo nada. ‘Umar comenzó a leerla, y el rostro del Mensajero de Allah cambió (es decir, se enojó). Abu Bakr dijo “¡Que tu madre te pierda! ¿No ves la expresión del Mensajero de Allah?”. ‘Umar miró el rostro del Mensajero de Allah y dijo: “Busco refugio en Dios de la ira de Allah y de la ira de Su Mensajero. Nosotros estamos complacidos con Dios como nuestro Señor, con el Islam como nuestra religión, y con Muhámmad como nuestro Profeta”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Por Aquél en Cuya mano está el alma de Muhámmad, que si Moisés fuera a aparecer entre ustedes y ustedes lo siguieran y me dejaran, se extraviarían del camino recto. Y si él hubiera vivido hasta el tiempo de mi profecía, me habría seguido”.[131]

Entre los reportes que corroboran este reporte está el de Abu al-Dardá', quien dijo: “Umar trajo algunas páginas de la Toráh al Mensajero de Allah ﷺ‬ y le dijo: “Oh, Mensajero de Allah, aquí tengo unas páginas de la Toráh que tomé prestadas de un hermano mío de los hijos de Zuraiq”. El rostro del Mensajero de Allah ﷺ‬ cambió, y ‘Abd Allah ibn Zaid (a quien se le reveló cómo hacer el Llamado a la Oración en sueños), dijo: “¿Te has vuelto loco? ¿No ves la cara del Mensajero de Allah? ‘Umar dijo: “Estamos complacidos con Dios como nuestro Señor, con el Islam como nuestra religión, con Muhámmad como nuestro Profeta, y con el Corán como nuestra guía”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Por Aquél en Cuya mano está el alma de Muhámmad, que si Moisés estuviera entre nosotros, y tú lo siguieras y me dejaras a mí, te extraviarías. Tú tienes tu parte entre mi nación, y yo tengo mi parte entre los profetas”.[132]

Podemos ver en estos reportes que el Profeta ﷺ‬ como educador, tenía el apoyo de otra gente presente que había notado su expresión, y adoptó su posición según lo que vio. No hay duda de que esta combinación de eventos había tenido un gran impacto en la persona que estaba siendo corregida (‘Umar).

El evento se desarrolló de la siguiente manera:

Primero, la ira evidenciada en el Profeta ﷺ‬, de tal manera que la expresión de su rostro cambió aún antes de que hablara.

Segundo, Abu Bakr as-Saddíq y ‘Abd Allah ibn Zaid notaron esto, y se lo señalaron a ‘Umar.

Tercero, ‘Umar se dio cuenta de su error y se apresuró a corregir las cosas y disculparse por lo que había hecho, buscando refugio en Dios del enojo de Allah y del enojo de Su Mensajero, reafirmando que estaba complacido con Dios, con Su Mensajero y con Su religión.

Cuarto, el Profeta ﷺ‬ se relajó y se calmó cuando ‘Umar se retractó y se dio cuenta de su error.

Quinto, la respuesta del Profeta confirmó y reforzó la obligación básica de seguir el ejemplo del Profeta ﷺ‬, y no confundirse con otras fuentes de guía.

Otro ejemplo del enojo del Profeta cuando vio algo objetable fue reportado en el Sahih al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él), de Anas ibn Málik, quien dijo que el Profeta ﷺ‬ vio que alguien había escupido en la mezquita en dirección a La Meca, y se disgustó tanto que era visible en su rostro. Lo limpió con su mano y dijo: “Cuando uno de ustedes se pone de pie para rezar, está conversando con su Señor, y su Señor está entre él y La Meca, por lo tanto no debe escupir en dirección a ella, sino a su izquierda o bajo sus pies”. Entonces tomó el borde de su vestimenta, escupió en ella y restregó una parte contra otra, diciendo “O sino hagan esto”.[133]

Un ejemplo de la ira del Profeta cuando oía un error que conducía a una injusticia fue también reportado por al-Bujari, de Abu Mas’ud al-Ansari, quien dijo: “Un hombre llegó al Mensajero de Allah ﷺ‬ y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, voy a llegar tarde mañana a la oración porque fulano de tal la hace demasiado larga para nosotros”. Yo nunca vi al Profeta ﷺ‬ más enojado en una reprimenda que ese día, cuando dijo: “¡Oh, Gentes! Algunos de ustedes están empujando afuera a los demás. Cuando cualquiera de ustedes dirija a la gente en la oración, que la abrevie, porque entre ellos hay ancianos, débiles, y aquellos que tienen que atender necesidades”.[134]

Otro ejemplo útil para el erudito es el enojo que mostró el Profeta ﷺ‬ cuando alguien hace preguntas ociosas o ridículas. Zaid ibn Jálid al-Yuhani t dijo: “Un beduino llegó al Profeta ﷺ‬ y le preguntó acerca de la propiedad perdida que él encuentre. Le respondió: “Anúncialo por un año. Recuerda la descripción de su contenido y la cuerda con la cual estaba atado, y si alguien viene y lo reclama y lo describe correctamente, dáselo. De otra manera, utilízalo”. Él dijo: “Oh, Mensajero de Allah, ¿y qué acerca de las ovejas perdidas?”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Es para ti, para tu hermano (es decir, para su propietario), o para los lobos”. Luego preguntó: “¿Y qué sobre el camello perdido?”. El rostro del Profeta ﷺ‬ se puso rojo de ira, y dijo: “Tú no tienes nada que ver con él. Él tiene sus pies, puede buscar agua y comer plantas”.[135]

El educador puede mostrar ira en proporción al error mientras el error es cometido, o cuando lo ve o lo oye, de tal forma que su enojo puede ser visto en su rostro o reconocido por su tono de voz. Esto es un signo de que su corazón está alerta a las injusticias y las malas actitudes y que no guardará silencio acerca de ellas, de tal forma que los presentes se vigilarán ellos mismos para no cometer un error, por temor a hacerlo enojar. Manifestar enojo en esas circunstancias puede tener un impacto mayor (y evitar un mal mayor) que si se no se hace nada al respecto y se espera a que las cosas se hayan calmado, cuando el impacto de tal comentario podría haberse perdido completamente.

Por otro lado, puede ser sabio demorar un comentario sobre un incidente lamentable hasta que todas las personas hayan sido convocadas o hasta que llegue un momento en que se reúnan, a causa de la seriedad del asunto o porque no hay suficientes personas alrededor para comprender lo sucedido y luego informar a los demás. No hay nada de malo en exhortar a un individuo inmediatamente y demorar una discusión general sobre el asunto. De acuerdo al Sahih al-Bujari, Abu Humaid as-Sá’idi reportó que el Mensajero de Allah ﷺ‬ designó a alguien (para recolectar el zakah). Cuando hubo finalizado su trabajo, él vino y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, esto es para ti, y esto es lo que me ha sido dado a mí como regalo”. Él dijo: “¿Por qué no te quedas en la casa de tus padres y te fijas si alguien te lleva un regalo?”. En la noche, el Mensajero de Allah se puso de pie para la oración, pronunció el doble testimonio de fe, alabó a Dios como Él merece ser alabado, y luego dijo: “¿Cuál es el problema con un empleado a quien yo designo, y luego viene y nos dice: “esto es para ti, y esto es lo que me han dado como regalo”? ¿Por qué no se queda en la casa de sus padres y ve si alguien le lleva un regalo? Por Aquél en Cuya mano está el alma de Muhámmad, que ninguno de ustedes retendrá ilegítimamente algo de nosotros, sin que venga en el Día del Juicio cargándolo sobre su cuello: si es un camello, lo traerá bramando, y si es una vaca, la traerá mugiendo, y si es una oveja, la traerá balando. Yo he cumplido en darles el mensaje”. Abu Humaid agregó: “Entonces el Mensajero de Allah ﷺ‬ levantó su brazo tan alto que pudimos ver su axila”.[136]

 26 – Alejarse de quien ha cometido un error, y evitar una disputa con él, con la esperanza de que se de cuenta y se corrija solo.

Al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) reportó que ‘Ali ibn Abi Tálib t dijo que el Mensajero de Allah ﷺ‬ llegó un día a verlo a él y a Fátima t una noche y les dijo: “¿No están rezando?”. ‘Ali dijo: “Oh, Mensajero de Allah, nuestras almas están en las manos de Allah. Si Él quiere traernos de vuelta a la vida (del sueño), ¡Él lo hará!”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ estaba saliendo cuando ‘Ali le dijo eso, y él no le respondió en absoluto, pero ‘Ali lo oyó cuando se estaba yendo, golpeándose un muslo con la palma y diciendo: “…pero, el hombre es más discutidor que ninguna otra cosa” (Corán 18:54)”.[137]

 27 – Reprender a quien ha cometido un error.

Esto es lo que el Profeta ﷺ‬ hizo con Hátib t, cuando oyó que les había enviado un mensaje a los incrédulos de Quraish, informándoles que los musulmanes tenían la intención de ir hacia La Meca para conquistarla. El Profeta ﷺ‬ le preguntó: “¿Por qué hiciste eso, Oh Hátib?”. Él respondió: “Yo creo en Dios y en Su Mensajero y nunca he cambiado, pero quise tener un gesto hacia ellos para que Dios proteja a mi familia y mi riqueza”. El Profeta dijo: “Ha dicho la verdad; por lo tanto, no digan nada malo de él”. ‘Umar ibn al-Jattáb dijo: “¡Pero ha traicionado a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes!”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “¿Cómo sabes? Quizás Dios miró a la gente (que estuvo en la batalla) de Bádr y dijo: “Hagan lo que quieran; porque el Paraíso está garantizado para ustedes”. Las lágrimas cayeron de los ojos de ‘Umar, y dijo: “Dios y Su Mensajero saben más”.[138]

Hay varios puntos educacionales importantes que podemos aprender de esta historia:

1) El Profeta ﷺ‬ reprendió a su compañero que había cometido un serio error, cuando le preguntó: “¿Por qué hiciste eso?”.

2) Inquirir sobre las razones que lo habían motivado a cometer ese error, indudablemente tuvo un efecto en la actitud que tomó.

3) Aquellos que han tenido un comportamiento excelente no son inmunes a cometer pecados graves.

4) El educador debe ser de mente abierta para tratar con los errores de sus compañeros, para que puedan seguir progresando en el camino recto. El objetivo es reformarlos, no anularlos ni enajenarlos.

5) El educador debe apreciar los momentos de debilidad humana que pueden sobrecoger a algunos de los que están con él, y no debe asustarse si alguien que está avanzado en el camino del conocimiento comete un error.

6) Defender a quien merece ser defendido aún cuando haya cometido un error.

7) Si una persona que comete un error tiene un montón de buenas obras a su favor, esto debe ser tomado en cuenta al evaluar el nivel de su error y tratar con él.

 28 – Culpar a la persona que ha cometido un error.

Un error obvio no puede ser ignorado; la culpa debe dirigirse a la persona que cometió el error, y debe ser reprendido desde el principio, de tal forma que pueda darse cuenta que ha cometido un error. Al-Bujari narró en su Sahih que ‘Ali t dijo: “Yo tenía una camella mía del botín de Bádr, y el Profeta me había dado otra camella del quinto del botín correspondiente a Dios y Su Profeta. Cuando quise casarme con Fátima, la hija del Mensajero de Allah, hice una cita con un orfebre de la tribu de los Hijos de Qainuqa’, para ir conmigo a Idhjur. Quise venderle los dos brazaletes de oro y usar el dinero para mi boda. Mientras estaba reuniendo las sillas de montar, los sacos, las cuerdas y otros menesteres, mi camello estaba sentado al lado de una habitación perteneciente a uno de los auxiliares de Medina. Después de recolectar las cosas que tenía que recolectar, volví y encontré a mi camello su espalda abierta, sus costados apuñalados y vísceras removidas. Difícilmente podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Pregunté: “¿Quién hizo esto?”, y ellos dijeron: “Hámzah ibn ‘Abdel Muttálib. Está en esa casa bebiendo con uno de los medinenses”. Fui al Profeta ﷺ‬, y Zaid ibn Hárizah estaba con él. El Profeta ﷺ‬ supo que algo andaba mal por mi expresión, y me preguntó: “¿Qué pasó?”. Le dije: “Oh, Mensajero de Allah, ¡yo nunca he visto algo como lo que he visto hoy!”. Hámzah atacó mis dos camellas, cortó sus espaldas y las apuñaló por sus costados. Está en una casa bebiendo”. El Profeta ﷺ‬ pidió su capa, se la puso, y salió caminando, y Zaid ibn Hárizah lo siguió, hasta que llegaron a la casa donde Hámzah estaba. Pidió permiso para entrar, y se lo dieron. Ellos estaban bebiendo, y el Mensajero de Allah ﷺ‬ comenzó a culpar a Hámzah por lo que había hecho, pero entonces notó que Hámzah estaba borracho y tenía los ojos rojos. Hámzah miró al Mensajero de Allah ﷺ‬. Lo miró de arriba abajo, desde sus rodillas, hasta su ombligo, hasta su rostro, y entonces dijo: “Tú no eres más que un esclavo de mi padre”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ se dio cuenta que estaba borracho, entonces salió de allí, y nos fuimos con él”.[139]

 29 – Huir de quien ha cometido un error.

El Imam Áhmad (que Allah tenga misericordia de él) reportó que Humaid dijo: “Al-Walíd llegó cuando estaba con un amigo y me dijo: “ven conmigo, porque tú eres más joven que yo y conoces mejor los dichos del Profeta ﷺ‬”. Nos llevó con Bishr ibn ‘Aasim. Abu al-‘Aalíyah le dijo: “¿Les dirás a estos dos tu reporte (hadiz)?”. Él dijo: “Uqbah ibn Málik nos dijo, que Abu an-Nádr al-Laizi dijo, de Bahz, quien era uno de su grupo, dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ envió una expedición para atacar a una gente. Un hombre salió corriendo de entre la gente, y uno de los musulmanes lo siguió con su espada desenfundada. El hombre que había salido corriendo dijo: “Yo soy musulmán”, pero el musulmán no le prestó atención, lo golpeó y lo mató. Cuando le informaron de esto al Mensajero de Allah ﷺ‬, habló enfurecido contra eso. Las noticias de esto le llegaron a quien le había dado muerte, y mientras el Mensajero de Allah ﷺ‬ estaba dando un discurso, el que lo había matado dijo: “Oh, Mensajero de Allah, por Allah, que él sólo dijo esto para protegerse”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ le dio la espalda y continuó con su discurso. El hombre dijo de vuelta: “Oh, Mensajero de Allah, por Allah, que él sólo dijo esto para protegerse”, pero el Profeta ﷺ‬ lo ignoró y siguió con su discurso. El hombre no lo dejó ahí, y lo dijo una tercera vez: “Oh, Mensajero de Allah, por Allah, que él sólo dijo esto para protegerse”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ se volvió hacia él, y era claro por la expresión de su rostro lo disgustado que estaba. Y dijo: “Dios desdeña a quien mata a un creyente”, y lo dijo tres veces”.[140]

An-Nasá'i (que Allah tenga misericordia de él) reportó de Abu Sa’íd al-Judri que un hombre vino desde Nayrán a ver al Mensajero de Allah ﷺ‬, portando un anillo de oro. El Mensajero de Allah ﷺ‬ se alejó de él y dijo: “Has venido a mí con un pedazo del Fuego del Infierno en tu mano”.[141]

Áhmad reportó una versión más detallada de esto, de Abu Sa’íd al-Judri: “Un hombre vino de Nayrán a ver al Mensajero de Allah ﷺ‬ portando un anillo de oro. El Mensajero de Allah ﷺ‬ le dio la espalda y no le preguntó nada. El hombre volvió con su esposa y le contó acerca de eso. Ella le dijo: “Debe haber una razón para eso. Vuelve con el Mensajero de Allah”. Entonces el hombre volvió, y arrojó el anillo y la vestimenta que llevaba. Cuando pidió permiso para entrar, le dieron permiso. Saludó al Mensajero de Allah, quien le devolvió el saludo. Le dijo: “Oh, Mensajero de Allah, cuando la última vez que vine me diste la espalda”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ le dijo: “Viniste con una braza del Fuego del Infierno en tu mano”. Él dijo: “Oh, Mensajero de Allah, vine con un montón de ellas”. Él había traído algunas vestimentas de Bahrain. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Lo que has traído no nos ayudará en ninguna forma (en el Más Allá). No es más útil que una roca de al-Hárrah, sino lujos de este mundo”. El hombre dijo: “Oh, Mensajero de Allah, explícales esto a tus compañeros, para que no piensen que tú estabas enojado conmigo por alguna razón”. El Mensajero de Allah se paró ante la gente y explicó esto, y dijo que el problema había sido su anillo de oro”.[142]

De acuerdo a un reporte narrado por Áhmad (que Allah tenga misericordia de él), de ‘Amr ibn Shu’aib, de su padre, de su abuelo, que el Profeta Muhámmad ﷺ‬ vio a uno de sus compañeros portando un anillo de oro, y se alejó de él. El compañero lo arrojó, y se puso un anillo de hierro, y el Profeta ﷺ‬ dijo: “Es algo malvado, es la joya de la Gente del Infierno”, entonces lo arrojó y se puso un anillo de plata, y el Profeta no dijo nada”.[143]

 30 – Boicotear a quien ha cometido un pecado.

Este es uno de los métodos más efectivos usados por el Profeta Muhámmad ﷺ‬, especialmente cuando se ha cometido un pecado muy serio, a causa del gran efecto que el boicot tiene sobre la persona afectada. Un ejemplo de esto es lo que pasó con Ka’b ibn Málik y uno de sus dos compañeros, que no concurrieron a la campaña de Tabuk. Después de que el Profeta ﷺ‬ se hubo asegurado de que ellos no tenían excusa válida, y de que ellos lo admitieron, como Ka’b dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ‬ prohibió a los musulmanes hablar con cualquiera de los tres que no habíamos ido. Entones la gente nos evitaba y sus actitudes hacia nosotros cambiaron tanto que aún la tierra que yo pisaba lucía diferente de lo que yo había conocido. Estuvimos así como por quince días. Sobre mis dos compañeros, ellos se resignaron y se quedaron en sus hogares, llorando, pero yo era el más joven y el más determinado, entonces yo solía salir y asistir a las oraciones con los musulmanes, y andar por los mercados, y nadie me hablaba. Yo fui con el Mensajero de Allah ﷺ‬ mientras él estaba en una reunión después de la oración, y lo saludé con el salam, preguntándome a mí mismo si había movido los labios para responderme o no. Yo rezaba cerca de él, mirándolo de reojo. Cuando me volvía para rezar, él se volvía hacia mí, y cuando yo me volvía hacia él, él me daba la espalda. Cuando el rechazo de la gente había ido demasiado lejos para mí, me fui y trepé sobre el muro del jardín de Abu Qatádah, que era mi primo, y la persona más querida para mí. Lo saludé con el salam, pero por Dios, que él no me respondió. Le dije: “Oh, Abu Qatádah, te pido por Dios, ¿no sabes que yo amo a Dios y a Su Mensajero?”. Él permaneció en silencio, entonces yo repetí lo que había dicho, suplicándole, pero él permaneció en silencio. Lo repetí de vuelta, rogándole, y él dijo: “Dios y Su Mensajero saben más…”. Mis ojos se llenaron de lágrimas, y me fui trepando otra vez el muro…

Cuando habían pasado quince noches desde que el Mensajero de Allah ﷺ‬ le había prohibido a cualquiera que nos hablara, después de que yo había rezado la oración del alba en la mañana del quinceavo día, y estaba en el techo de nuestra casa, mientras estaba sentado como Dios ha descripto, con mi alma compungida y la Tierra me parecía estrecha, vasta como es, estrechándose alrededor mío[144]. Y oí el sonido de alguien gritando desde a montaña de Sal’at, con toda la fuerza de su voz: “¡Oh, Ka’b ibn Málik, alégrate!”.[145]

Podemos aprender muchas grandes lecciones de esta historia, que no debemos ignorar. Podemos leer algunos de los comentarios de los eruditos sobre esta historia, como en Zaad al-Ma’ád y Fáth al-Bari.

Otra indicación de que el Profeta ﷺ‬ solía usar este método fue narrado por at-Tirmidhi de ‘A'ishah, quien dijo: “Ningún comportamiento era más detestable para el Mensajero de Allah que la mentira. Si un hombre decía mentiras en su presencia, él permanecía molesto hasta que la persona se daba cuenta y se arrepentía de ello”.[146]

De acuerdo a un reporte narrado por Áhmad: “…permanecía enojado con él…”.[147]

De acuerdo a otro reporte: “Si sucedía que uno de los miembros de su casa decía una mentira, él se alejaba de esa persona hasta que se había arrepentido”.[148]

Queda claro por los reportes mencionados arriba que alejarse de la persona que comete un pecado, hasta que lo abandone, es un método efectivo, pero para que sea más efectivo, la persona que usa este método debe tener cierto estatus ante quien se use, o de otra forma no tendrá efectos positivos, y podría ser que hasta la persona esquivada se sienta feliz de ello.

 31 – Rezar contra quien persiste neciamente en el error.

Muslim reportó que un hombre comía con su mano izquierda en presencia del Profeta ﷺ‬. Él le dijo: “¡Come con tu mano derecha!”. El hombre respondió: “No puedo”. El Profeta dijo: “¡Que no seas capaz de hacerlo!”. Nada estaba impidiéndoselo excepto su orgullo, y él nunca pudo levantar la mano hacia su boca después de eso”.[149]

De acuerdo a otro reporte narrado por Áhmad: “Iyás ibn Salamah ibn al-Akwa’ reportó que su padre le dijo: “Oí al Mensajero de Allah ﷺ‬ decirle a un hombre llamado Bísr ibn Rá’i al-‘Ir, a quien vio comiendo con su mano izquierda, que comiera con su mano derecha. El hombre respondió: “No puedo”. El Profeta dijo: “¡Que no seas capaz de hacerlo!”. Y su mano derecha nunca le llegó a la boca después de eso”.[150]

An-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) dijo: “Este reporte muestra que es permisible rezar contra quien obra abiertamente contra la ley islámica por una razón que no es valedera. Esto también demuestra que se debe encomendar el bien y prohibir el mal en todos los asuntos, incluso en la comida”.[151]

También podemos notar aquí que las súplicas contra él no fueron por algo que ayudaría a Satanás contra él, sino que fue por algo similar a una reprimenda.

 32 – Pasar por alto algunos errores y conformarse con hacer alguna insinuación acerca de ellos, por respeto a la persona que está cometiendo el error.

“Y (recuerda) cuando el Profeta conversaba un asunto en confianza con una de sus esposas (Hafsah), entonces cuando ella se lo dijo (a otra, es decir, a ‘Aishah), y Dios se lo dejó saber, él informó a una parte y no a la otra. Entonces cuando él le dijo (a Hafsa) acerca de eso, ella dijo: “¿Quién te dijo esto?”. Él respondió: “El Omnisapiente, El Omnioyente (Dios), me lo ha dicho” (Corán 66:3).

Al-Qásimi dijo en Mahásin at-Ta’wíl:

“Y recuerda cuando el Profeta”, se refiere a Muhámmad ﷺ‬. “con una de sus esposas”, se refiere a Hafsa. “Conversaba de un asunto en confianza”, significa que a ella no se le permitía contárselo a nadie más, o que él se lo prohibió a sí mismo aunque Dios lo hubiera permitido. “Cuando ella se lo dijo”, significa que ella le contó el secreto a su compañera (‘A'ishah). “Y Dios se lo dejó saber”, significa que Dios le dijo al Profeta que Hafsah le había revelado el secreto a ‘A'ishah. “Él informó a una parte”, significa él le dijo una parte de lo que ella había divulgado, como reprimenda; “y la otra no”, significa que hubo algo que él no mencionó, por respeto a ella”.

Figura en al-Iklíl: “El versículo indica que no hay nada de malo con hablar en secreto a aquella persona en quien confías, tal como un cónyuge o un amigo, y que la persona está obligada a guardar el secreto. El versículo también indica el buen trato a las esposas, la caballerosidad al dar una reprimenda y abstenerse de hurgar en los detalles de la falta”.[152]

Al-Hásan dijo: “Ninguna persona noble señalará cada pequeña falta”. Sufián dijo: “Hacer caso omiso (de algunos errores) es un acto de la gente noble”.

 33 – Ayudar a un musulmán a corregir un error.

Abu Hurairah t dijo: “Mientras estábamos sentados con el Profeta ﷺ‬, vino un hombre y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, ¡estoy condenado!”. Él preguntó: “¿Qué te sucedió?”. Él respondió: “Tuve relaciones con mi esposa mientras estaba ayunando”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “¿Tienes un esclavo al cual liberar?”. Él respondió “No”. Entonces el Profeta dijo: “¿Puedes ayunar dos meses consecutivos?”. Él respondió “No”. Le dijo: “¿Puedes alimentar a sesenta pobres?”. Él respondió: “No”. El Profeta ﷺ‬ se quedó en silencio por un rato, y mientras estábamos así, alguien le trajo una canasta de dátiles. Él dijo: “¿dónde está quien anduvo preguntando?”. Respondió “Aquí estoy”. El Profeta dijo: “Toma esto y dalo en caridad”. El hombre respondió: “¿A alguien más pobre que yo? Oh, Mensajero de Allah, no hay entre estos dos campos de piedra volcánica (es decir, en Medina) una familia más pobre que la mía”. El Profeta ﷺ‬ sonrió hasta que se le vieron las muelas, y dijo: “Entonces alimenta a tu familia”.[153]

De acuerdo a un reporte narrado por Áhmad, de ‘A'ishah t, mientras el Mensajero de Allah ﷺ‬ estaba sentando en la sombra de un gran árbol, un hombre vino y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, ¡Me quemaré en el Infierno!”. Él preguntó: “¿Qué te sucedió?”. Él respondió: “Tuve relaciones con mi esposa mientras estaba ayunando” (‘A'ishah dijo: “Esto fue en Ramadán”). El Mensajero de Allah ﷺ‬ dijo: “Siéntate”. Entonces él se sentó en el borde de un grupo de gente. Entonces un hombre trajo un burro con una vasija de dátiles, y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, esta es mi caridad”. Él Mensajero de Allah dijo: “¿dónde está el hombre que se quemaría en el Infierno y que estaba justo aquí?”. El hombre respondió “Aquí estoy, Mensajero de Allah”. El Profeta dijo: “Toma esto y dalo en caridad”. El hombre respondió: “¿Acaso hay alguien más pobre que yo? Por Aquél que te envió con la verdad, yo no tengo nada para mí mismo ni para mis hijos”. El Profeta ﷺ‬ dijo: “Entonces alimenta a tu familia con esto”, y él lo tomó.[154]

 34 – Reunirse con la persona que ha cometido un error para conversarlo.

En Sahih al-Bujari se ha reportado que ‘Abd Allah ibn ‘Amr dijo: “Mi padre me casó con una mujer de buena familia. Él solía venir y visitar a su nuera, y preguntarle acerca de su marido. Ella decía “Qué buen hombre que es. Él nunca ha dormido en nuestra cama ni nos ha perturbado desde que nos casamos”. Cuando esto continuó así por un largo tiempo, él se lo mencionó al Profeta ﷺ‬, quien dijo: “Déjenme hablar con él”. Entonces me reuní con él después de eso, y me dijo: “¿Cuán a menudo ayunas?”. Yo respondí: “Todos los días”. Me dijo: “¿Cuán a menudo lees el Corán completo?”. Yo dije: “Todas las noches”. Él dijo: “Ayuna tres días cada mes, y completa el Corán una vez al mes”. Yo dije: “Puedo hacer más que eso”. Él dijo: “Ayuna tres días cada semana”. Yo dije: “Puedo hacer más que eso”. Él dijo: “No ayunes por dos días, entonces ayuna un día”. Yo dije: “Puedo hacer más que eso”. Él dijo: “Observa el mejor de los ayunos, el ayuno de Dawud, ayunar un día sí y un día no, y completa el Corán una vez cada semana”.

Yo desearía haber aceptado la dispensación del Mensajero de Allah ﷺ‬, porque cuando me hice anciano y débil comencé a leer un séptimo del Corán a mi familia durante el día, y lo que fuera que yo leyera durante el día se me hacía más fácil completarlo durante la noche. Si quiero facilitarme las cosas, no ayuno por algunos días, luego cuento el número de Días que no ayuné y ayuno la misma cantidad. No quiero abandonar algo que le prometí al Mensajero de Allah que yo haría antes de que él falleciera”. Abu ‘Abd Allah dijo: “Algunos de ellos dijeron en tres, y en cinco, y la mayoría de ellos dijeron en siete”.[155]

Un reporte narrado por Áhmad describe el asunto más claramente, y contiene importantes lecciones. ‘Abd Allah ibn ‘Amr dijo: “Mi padre me casó con una mujer de Qureish. Cuando ella llegó yo no me acercaba a ella porque estaba muy entusiasmado con la adoración a Dios, ayunando y rezando. ‘Amr ibn al-‘Aas vino a ver a su nuera y le preguntó: “¿Cómo se encuentra tu marido?”. Ella dijo: “Él es el mejor de los hombres”, o “Él es como el mejor marido entre los hombres. Nunca me molesta y nunca ha dormido en nuestra cama”. Entonces él vino y me informó” (Ibn al-Azir dijo: “…de acuerdo a otro reporte, ‘Abd Allah ibn ‘Amir ibn al-‘Aas dijo: “Entonces mi padre vino y me informó”[156]. Él me dijo: “Te casé con una mujer de buena familia de Qureish, tú la estás descuidando, y estás haciendo tal y tal cosa”. Entonces él fue con el Profeta ﷺ‬ y se quejó acerca mío. El Profeta ﷺ‬ me mandó a llamar y yo fui. El me dijo: “¿Ayunas durante el día?”. Le respondí: “Sí”. Me preguntó: “¿Rezas por la noche?”. Yo dije: “Sí”. Él dijo: “Pero yo ayuno y a veces no, rezo (por la noche), y a veces duermo, y convivo con mis esposas. Quien se aparte de mi tradición (Sunnah) no es de los míos”. Él me dijo: “Lee el Corán una vez al mes”. Yo dije: “Puedo hacer más que eso”. Me dijo: “Léelo una vez cada diez días”. Yo respondí: “Puedo hacer más que eso”. Uno de ellos (Husain o Mughira) dijo: “Léelo cada tres días”. Él ﷺ‬ dijo: “Ayuna tres días cada mes”. Yo dije: “Puedo hacer más que eso”. Él siguió incrementando el número hasta que dijo: “Ayuna un día y no ayunes al día siguiente. Este es el mejor de los ayunos, el ayuno de mi hermano Dawud”.

Husain dijo en su narración del suceso: “Entonces el Profeta ﷺ‬ dijo: “Cada adorador tiene un momento en que está motivado y alerta, y después de cada momento como ese viene un momento de relajación, en que o bien sigue mi ejemplo (Sunnah), o sigue una innovación (un invento en la religión). Quien se relaje en mi tradición (Sunnah) está en la buena guía, pero quien tome su descanso en las innovaciones, está condenado”.

Muyáhid dijo: “Cuando ‘Abd Allah ibn ‘Amr envejeció y se hizo más débil, ayunaba por varios días de una vez, y cuando se fortalecía, entonces dejaba de ayunar por un número similar de días. Leía su porción del Corán en una manera similar, a veces leyendo más, a veces menos, de tal manera que leía el Corán completo en siete o tres días. Después de eso, decía: “Ojalá hubiera aceptado la dispensación del Mensajero de Allah, porque hubiera sido mejor para mí que lo que yo escogí, o habría dicho que iba a hacer algo, y detestaría hacer otra cosa”[157]

Entre las cosas que aprendemos de esta historia están:

1 – El Profeta ﷺ‬ comprendió la causa del Problema, el cual era que ‘Abd Allah ibn ‘Amr se estaba agotando a sí mismo con el culto religioso hasta el punto en que no tenía tiempo para cumplir con sus deberes con su esposa, por lo tanto estaba incumpliendo.

2 – El precepto de prestar la atención debida a todo aquél que tiene derechos sobre uno se aplica a cualquiera que se preocupe por los asuntos del culto religioso, tal como un estudiante que está rindiendo exámenes, o un predicador que está tan ocupado con la difusión del Islam, que su esposa se queja de que no pasa tiempo con ella. Esto puede conducir a una pérdida del balance en el cumplimiento de los diferentes actos de culto y dividir nuestro tiempo entre todas aquellas personas que nos reclaman. Por lo tanto, no hay nada de malo en que el maestro reduzca el número de lecciones que da, o que el predicador reduzca sus actividades de tal modo que le permita tener tiempo suficiente para cuidar de su hogar, de su esposa y de sus hijos, y cumplir con sus derechos hacia ellos, como guiarlos, hacerles compañía y educarlos.

 35 – Hablar con severidad a la persona acerca del error que cometió.

Al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) reportó que Abu Dhárr dijo: “Hubo una discusión entre otro hombre y yo. Su madre no era árabe, y yo la insulté. Él mencionó esto al Profeta ﷺ‬, quien me preguntó: “¿Estuviste intercambiando insultos con fulano de tal?”. Yo respondí: “Sí”. Me preguntó: “¿Dijiste algo insultante sobre su madre?”. Yo respondí: “Sí”. Él dijo: “Ciertamente eres un hombre que aún tiene cosas del tiempo de la ignorancia preislámica”. Yo dije: “Dije lo que dije porque me estoy poniendo viejo”. Él dijo: “Sí, pero ellos son tus hermanos. Dios te ha dado poder sobre ellos. A quien se le da poder sobre alguien, que lo alimente como se alimenta a sí mismo, y que no le de más trabajo del que es capaz. Y si le da más trabajo que eso, que le ayude”.[158]

En el Sahih Muslim se ha reportado que Abu Dhárr t dijo: “Yo había tenido una discusión con uno de mis hermanos. Su madre no era árabe, y yo le dije algo insultante acerca de ella. Él se quejó ante el Mensajero de Allah ﷺ‬. Cuando el Profeta se encontró conmigo, me dijo: “Oh, Abu Dhárr, eres un hombre con algunas características de la ignorancia preislámica”. Yo dije: “Oh, Mensajero de Allah, quien insulta a una persona, la gente insultará a su padre y a su madre”. Él dijo: “Abu Dhárr, todavía hay en ti algunas características de la ignorancia preislámica. Ellos son tus hermanos, y Dios te ha dado poder sobre ellos. Por lo tanto, aliméntalos con lo que tú te alimentas, y vístelos con lo que tú te vistes. No les des más trabajo del que pueden realizar, y si lo haces, ayúdales”.[159]

El Profeta ﷺ‬ en esta forma directa y abierta a Abu Dhárr, porque sabía que él lo aceptaría. Esta forma directa puede ser un método útil que ahorra tiempo y energías, y permite aclarar el punto más fácil, pero debe ser usada cuando la situación sea apropiada y teniendo en cuenta a la gente involucrada.

Este método directo puede ser mejor no usarlo si empeorará las cosas o si se pone en riesgo el logro de algo mejor, por ejemplo si la persona que comete un error está en una posición de poder y autoridad y se sabe que no aceptará comentarios con esa franqueza, o si un enfrentamiento directo puede causar demasiada vergüenza a la persona. Tampoco debe usarse si la persona es demasiado sensible o se advierte que probablemente reaccione mal. Indudablemente, un enfrentamiento directo será demasiado para una persona si al hacerlo se hace con un espíritu de confrontación y con el objetivo de avergonzar a la persona y exponerlo ante los demás. De la misma manera, es esencial ser cauteloso al usar indirectas, cuyos efectos contraproducentes pueden ser mayores que con una confrontación directa del problema, porque puede hacer pensar a la persona que uno lo está tratando como a un tonto, que se está burlando de él, o sentirse ofendido porque piensa que estamos dándole un golpe bajo con nuestros comentarios. Esta forma de señalar lo que es correcto puede no ser efectiva, porque lo que se le está tratando de decir puede no resultarle claro a la persona que está recibiendo la observación, y continuar en su error. En términos generales, la gente difiere en su manera de reaccionar ante un consejo, y el enfoque correcto a la hora de ordenar el bien y prohibir el mal varía en cada caso, pero una buena actitud al guiar a la gente y discutir los errores será la clave para lograr la meta deseada.

 36 – Persuadir a la persona que está cometiendo un error.

Involucrarse en una discusión con la persona y convencerlo de que está cometiendo un error puede sacarlo de su ceguera y traerlo de vuelta al camino recto. Un ejemplo de esto es el reporte narrado por at-Tabaráni (que Allah tenga misericordia de él) en al-Mu’yám al-Kabir, de Abu Umámah t, quien dijo que un muchacho recurrió al Mensajero de Allah ﷺ‬ y le dijo: “Oh, Mensajero de Allah, dame permiso para fornicar”. La gente se escandalizó e intentó callarlo, pero el Profeta les dijo: “¡Basta!”. El Mensajero de Allah dijo: “Cálmate. Ven y siéntate aquí”. Él se acercó y se sentó frente al Mensajero de Allah ﷺ‬, quien le dijo: “¿Quisieras eso para tu madre?”. “No”, respondió el muchacho. El Profeta le dijo: “De la misma manera, los demás tampoco quieren esos para sus propias madres. ¿Quisieras eso para tu hija?”. El muchacho respondió: “No”. El Profeta dijo: “De la misma forma, los demás tampoco quieren eso para sus hijas. ¿Querrías eso para tu hermana?”. Él respondió: “No”. El Profeta le dijo: “De la misma forma, los demás no quieren eso para sus hermanas. ¿Querrías eso para tus tías?”. El muchacho respondió: “No”. El Profeta dijo: “De la misma manera, los demás tampoco quieren eso para sus tías”. El Mensajero de Allah ﷺ‬ puso su mano en su pecho y dijo: “Oh Señor, perdona sus faltas, purifica su corazón y hazlo casto”.[160]

 37 – Hacer comprender a la persona que una excusa débil no es aceptable.

Algunas personas que cometen errores intentan justificarse, especialmente cuando son sorprendidos “con las manos en la masa”. Ciertamente, algunos de ellos pueden tartamudear cuando dan excusas tontas, especialmente quienes no se sienten cómodos mintiendo porque tienen buen corazón. ¿Cómo debe el educador actuar cuando se encuentra con una situación como ésta? La siguiente historia demuestra la brillante actitud del Profeta ﷺ‬ cuando trató con uno de sus compañeros en una situación de esta naturaleza. La historia también muestra cómo el educador debe insistir hasta que la persona abandone su mala actitud.

Juwwát ibn Yubair t dijo: “Acampamos con el Mensajero de Allah ﷺ‬ en Mar az-Zahrán (un lugar cercano a La Meca). Yo salí de mi tienda y vi a algunas mujeres hablando entre ellas. Me gustaron, así que volví, dejé la leña y saqué una prenda de vestir (hillah). Me la puse, volví y me senté con ellas. El Mensajero de Allah ﷺ‬ llegó y me dijo: “¡Oh, Abu ‘Abd Allah! (es decir, me estaba regañando por haberme sentado con esas mujeres con quienes no tenía parentesco alguno). Cuando vi al Mensajero de Allah, me asusté y comencé a tartamudear. Dije: “Oh, Mensajero de Allah, mi camello se perdió y estoy buscando una cuerda para atarlo” (es decir, se escudó en una falsa excusa para justificar lo que había hecho). Él se fue, y yo lo seguí. Él me arrojó su capa y se fue entre algunos árboles de arak, y es como si todavía pudiera ver la blancura de su espalda contra el verdor de los árboles. Él hizo sus necesidades fisiológicas, hizo la ablución y volvió a donde yo estaba con el agua goteando de su barba y pecho, y dijo: “Oh, Abu ‘Abd Allah, ¿Qué pasó con tu camello perdido?”. Entonces continuamos nuestro viaje, y cada vez que él me encontraba, me decía: “La paz sea contigo, Abu ‘Abd Allah, ¿qué pasó con tu camello?”. Cuando me di cuenta de esto, me apresuraba en Medina y evitaba la mezquita y las reuniones con el Profeta ﷺ‬. Cuando esto había seguido así por mucho tiempo, intenté ir a la mezquita cuando no había nadie más alrededor. Fui a la mezquita y comencé a rezar, pero el Mensajero de Allah ﷺ‬ salió de uno de sus habitaciones y comenzó a rezar dos rak’as. Yo alargué mi oración, con la esperanza de que se fuera. Él dijo: “Hazla tan larga como quieras, Abu ‘Abd Allah, porque yo no voy a ir a ninguna parte hasta que termines”. Me dije: “Por Allah, debería disculparme con el Mensajero de Allah y complacerlo”. Cuando yo había terminado, él dijo: “Assalamo ‘aleika, Oh, Abu ‘Abd Allah. ¿Qué pasó con tu camello?”. Yo respondí: “Por Aquél que te envió con la verdad, que no se me ha perdido un camello desde que me he convertido al Islam”. Él dijo: “Que Dios tenga misericordia de ti”, y lo repitió tres veces, y luego no lo volvió a mencionar jamás”.[161]

Este es un brillante estudio en el entrenamiento y uso de sabias estrategias para lograr un resultado concreto. También podemos aprender las siguientes cosas de esta historia:

1) Una persona que ha cometido un pecado puede sentir vergüenza de un líder respetado, cuando lo descubre haciendo algo indebido.

2) La reacción del educador y su forma de interrogar a la persona, aún si esto sucede en apenas un segundo, tendrá un gran impacto en la persona.

3) No discutir una falsa excusa al momento de oírla (aún cuando sea claro que la acaba de inventar) y abandonar a la persona, puede ser suficiente para que la persona se de cuenta que su excusa no es aceptable, lo cual lo motivará a arrepentirse. Esto es lo que entendemos de la frase “…se fue y…”.

4) El buen educador es aquél que logra que la persona se sienta avergonzada por haber hecho algo malo, de tal forma que trate de ocultarlo, y al mismo tiempo, sienta la necesidad de reestablecer las cosas. Entonces, lo siguiente tiene precedencia sobre lo anterior.

5) El cambio de actitud hacia quien cometió un error está basado, en este caso, en que el pecador admitió su falta y la abandonó.

Si el educador o líder es tenido en alta estima por sus compañeros, cuando recuse a uno de ellos a causa de algún pecado que haya cometido o le corrija un error, esto tendrá un gran efecto sobre él. El líder debe prestar atención al interés común cuando reprende a uno de sus compañeros, de tal manera que todos se beneficien del ejemplo. En cualquier caso, esto no significa que deba ignorar cualquier efecto negativo en esa persona en particular. Puede tratarse con sus efectos en muchas formas, aún con un tercer grupo, como al-Mughirah hizo cuando le pidió a ‘Umar que sea mediador mientras al mismo tiempo explicaba la situación afirmando cuán altamente los líderes piensan de sus seguidores.

 38 – Prestar atención a las cualidades inherentes a la naturaleza humana.

Un ejemplo de esto son los celos de una mujer, especialmente en el caso de varias co-esposas, algunas de las cuales pueden hacer cosas incorrectas que, si fueran hechas por cualquier otra persona en circunstancias normales, serían tratadas de una forma completamente diferente. El Profeta ﷺ‬ solía poner una atención especial a los celos entre sus esposas y a las actitudes incorrectas que ellas podían mostrar como resultado, y la paciencia y justicia con la cual él trataba el asunto era notable. Como un ejemplo de esto podemos citar el reporte narrado por al-Bujari (que Allah tenga misericordia de él) en su Sahih, de Anas, quien dijo:

“El Profeta ﷺ‬ estaba con una de sus esposas, cuando otra de las madres de los creyentes envió una vasija llena de comida para él. La esposa en cuya casa el Profeta estaba presente golpeó la mano del sirviente, y la vasija se cayó y se rompió en dos. El Profeta ﷺ‬ juntó las piezas y las puso juntas, luego juntó la comida que había en la vasija y dijo: “Vuestra madre es celosa”. Entonces le pidió al sirviente que esperara hasta que se le dio la vasija que pertenecía a la esposa en cuya casa estaba, y él envió la vasija completa a la esposa cuya vasija había sido rota, y dejó la vasija rota en la casa de la esposa que la rompió”.[162]

De acuerdo a un reporte narrado por an-Nasá'i (Kitab ‘Ishrat an-Nisá'), Umm Salamah trajo algo de comida en una vasija suya al Mensajero de Allah ﷺ‬ y sus compañeros, entonces ‘A'ishah t trajo una piedra envuelta en su vestimenta, y la arrojó y quebró la vasija. El Profeta ﷺ‬ puso las dos mitades juntas y dijo dos veces: “Coman, vuestra madre está celosa”, entonces él tomó la vasija de ‘A'ishah y se la envió a Umm Salamah, y le dio a ‘A'ishah la vasija rota de Umm Salamah.

De acuerdo a otro reporte narrado por ad-Darimi[163], de Anas, él dijo: “Una de las esposas del Profeta ﷺ‬ le envió una vasija con algo de zaríd (un plato de pan ensopado, carne y caldo), cuando él estaba en la casa de otra de sus esposas, quien golpeó la vasija y la quebró. El Profeta ﷺ‬ comenzó a juntar la comida y la colocó de vuelta en la vasija, diciendo “Coman, vuestra madre está celosa…”

Los celos femeninos son inherentes a la naturaleza de las mujeres, que pueden llevarlas a hacer cosas malas y evitar que prevean las consecuencias de sus acciones. Se ha dicho que cuando una mujer es celosa, no puede ver el fondo del valle desde su cima.

 Conclusión

Siguiendo esta exploración de la Tradición Profética y los métodos con que el Profeta Muhámmad ﷺ‬ solía tratar con los errores, pecados y actitudes incorrectas de la gente, debemos concluir mencionando los siguientes puntos:

1 – Corregir los errores de la gente es una obligación y es algo muy importante. Es parte de la obligación de ofrecer consejo sincero, de prohibir el mal, pero debe recordarse que el Islam no es sólo prohibición de lo que está mal; también se nos ha ordenado encomendar el bien.

2 – La educación y el entrenamiento no son simplemente un asunto de corregir los errores, también uno debe involucrarse en la enseñanza mostrando los principios básicos de la religión y las normas de la ley islámica, y usar varios métodos para establecer estos conceptos firmemente en la mente y los corazones de la gente, exhortándolos, relatando las historias transmitidas por Sunnah Auténtica, discutiendo el incidente, etc. De esto queda claro que algunos padres y educadores están incumpliendo al confinar sus esfuerzos sólo a criticar los errores sin poner la atención debida a las enseñanzas de lo que es correcto, o tratar con los errores antes de que sucedan inculcando aquellas cosas que protegerán a la gente de cometer errores y pecados en primer lugar, o reducir sus efectos.

3 – Queda claro también por los incidentes mencionados anteriormente que el Profeta ﷺ‬ usaba diferentes métodos al tratar con los diversos tipos de errores. Esto es porque las circunstancias de una persona varían. Quien comprenda esto y quiera seguir lo apropiado debe comparar la situación que está tratando con estos ejemplos, para encontrar la que se asemeja más probablemente a ella, de tal manera que pueda determinar la manera más apropiada de abordar el problema.

Le pedimos a Dios, glorificado y exaltado sea, que nos guíe y nos proteja, haciéndonos receptivos al bien y cerrados al mal, para que guíe a otros a través de nosotros, porque Él es El Omnioyente, El Íntimo, Quien responde todas las plegarias. Él es El Mejor de los auxilios, Él es la guía al camino recto. Que Dios bendiga al Profeta Iletrado, a toda su familia y a sus compañeros. Alabado sea Dios, el Señor del Universo.  



[1] Reportado por at-Tirmidhi; Sunan at-Tirmidhi, Ahmad Shakir, edición n° 2685. Abu ‘Isa dijo: Es un hadiz hasan gharib sahih.

[2] Se refiere a cuando ‘Abdullah Ibn Umm Maktúm, que era ciego, interrumpió su prédica a los nobles de Quraish.

[3] Sunan at-Tirmidhi, n° 2382, edición Shaakir. Abu ‘Isa dijo: Es un hadiz hasan gharib.

[4] Reportado por at-Tirmidhi, n° 2499, y por Ibn Maayah, que narró esta versión – edición as-Sunan de ‘Abd al-Baqi, n° 4251.

[5] La razón para esto es que no tenían pantalones, y usaban el izar atado en la espalda porque cubría más en el ruku’ y el suyud. [Fath al-Baari, edición al-Salafiyyah, 1/467.

[6] Reportado por al-Bujari, al-Fath, n° 352.

[7] Al-Fath, 1/467.

[8] Reportado por al-Bujari, Fath, 1061.

[9] Reportado por at-Tirmidhi, n° 2180. Dijo: Es un hadiz hasan sahih.

[10] Reportado por Ahmad, al-Sunan, 5/218.

[11] Reportado por al-Bujari, Fath, n° 846.

[12] Reportado por Ahmad, al-Musnad, 1/283.

[13] Reportado por al-Bujari, Fath, 6108.

[14] Al-Fath al-Rabbaani, 14/164.

[15] Reportado por al-Bujari en al-Adab al-Mufrad, n° 813. Al-Albaani dijo en Sahih al-Adab al-Mufrad que es sahih, n° 623.

[16] Reportado por Ahmad, al-Fath al-Rabbaani, 14/244-245. Reportado también por al-Tirmidhi, n° 2798, edición Shaakir de Abu Dawud en Kitaab al-Adab en su Sunan, n° 5040, edición al-Da’aas. El hadiz también se encuentra en Sahih al-Yaami’, 2270-2271.

[17] Sunan al-Daarimi, editado por ‘Abd-Allaah Haashim Yamaani, 1/51, n° 146.

[18] Al-Fath, n° 5632.

[19] Al-Musnad, 5/396.

[20]  Al-Fath, 5/184.

[21] Al-Muytaba min Sunan al-Nasaa'i, 8/61; Sahih Sunan an-Nasaa'i, n° 4518.

[22] Al-Musnad, 3/42.

[23] Muwatta’ Maalik, n° 1553, reporte de Abu Mus’ab al-Zuhri, editado por Bashshaar Ma’ruf y Mahmud Jalil. Mu’sasat al-Risaalah.

[24] Sahih Muslim, n° 1480.

[25] Reportado por Abu Dawud, Kitaab al-Aqdiyh, Bab fi talab al-qada’ wa al-tasarru’ ilaihi.

[26] Sahih Muslim, edición de ‘Abd al-Baaqi, n° 537.

[27] Al-Musnad, 4/253.

[28] Reportado por at-Tirmidhi, 1326, edición de Shaakir. Abu ‘Isa at-Tirmidhi dijo que es un hadiz hasan gharib en esta versión.

[29] Sunan Abi Dawud, Kitaab al-Tahaarah, Baab al-mayruh iataiammam; al-Albaani lo clasificó como hasan en Sahih Abi Dawud, 325, e indicó que el material adicional añadido al final del hadiz es da’if.

[30] Sunan Abi Dawud, n° 3573; clasificado como sahih por al-Albaani en al-Irwa’, 2164.

[31] Reportado por al-Darimi, al-Sunan, n° 210, editado por ‘Abd-Allah Hashim al-Yamani. Al-Albaani clasificó su isnad como sahih en al-Silsilat al-Sahihah bajo el hadiz n° 2005. Ver Mayma’ al-Zawaa’id de al-Haizami, 1/181.

[32] Este hadiz fue reportado por al-Bujari y Muslim; esta versión fue narrada por Muslim, n° 1688.

[33] Sunan al-Nasaa’i, al-Muytabaa, edición de Dar al-Fikr, 8/73. Clasificado como sahih por al-Albaani en Sahih Sunan an-Nasaa’i, n° 4548.

[34] Reportado por Muslim de Abu Hurairah, n° 1468.

[35] Reportado por al-Bujari de Abu Hurairah, Al-Fath, n° 5186.

[36] Fath, 9/954.

[37] Al-Fáth, 5809.

[38] Reportado por Abu Dawud en su Sunan, Kitab al-Manásik, Bab al-Muhrim iu’áddib ghulámahu. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Sunan Abu Dawud, no. 1602.

[39] Fáth, 3072.

[40] Al-Mu’yám al-Kabir, 24/281. Al-Haizami dijo: “Su cadena de transmisión es buena”, al-Mayma’, 1/269.

[41] Fáth, No. 5376.

[42] Reportado por Ibn Máyah, No. 4002; ver también Sahih ibn Máyah, 2/367.

[43] Sahih Ibn Juzaimah, No. 1682. En sus notas al pie de página, al-Albani dijo: “Es un reporte bueno”. Ver también al-Musnad, 2/246. Áhmad Shákir lo clasificó como auténtico con esta cadena de transmisión, en sus notas al pie de página en al-Musnad, No. 7350.

[44] Sunan at-Tirmidhi, No. 2796. At-Tirmidhi dijo: “es un reporte bueno y auténtico”.

[45] Fáth, 3518.

[46] Sahih Muslim, No. 2584.

[47] Sahih Muslim, No. 1041.

[48] Ver al-Fáth, 9/104.

[49] Musnad at-Taiálisi. Reportado por at-Tabaráni en al-Kabir, 19/194, No. 435. También en as-Sílsilat as-Sahiha, No. 2623.

[50] Al-Fáth, 6447.

[51] Sunan Ibn Mayah, ‘Abd al-Baqi edn., No. 4120.

[52] Reportado por Muslim, ‘Abd el-Baqi edn., No. 97.

[53] Reportado por Muslim, No. 69.

[54] Sahih Muslim, No. 1659.

[55] Reportado por at-Tirmidhi, No. 1948. Abu ‘Isa dijo: “Es un reporte bueno y auténtico”.

[56] A través de una frase: “Tu eres para mí como la espalda de mi madre”.

[57] Abu ‘Isa dijo: “Es un reporte bueno y auténtico, pero extraño”. Sunan Tirmidhi, No. 1199.

[58] Reportado por al-Bujari, Fáth, 1936.

[59] Al-Musnad, 2/516. Al-Fáth ar-Rabáni, 10/89.

[60] Reportado por al-Bujari, al-Fáth, 4992.

[61] An-Nasá’i, al-Muytabá, Kitab ‘Adáb al-Qudát, Bab al-Isti’da'; Sahih Sunan an-Nasá’i, No. 4999.

[62] Sahih Muslim, No. 285.

[63] Fáth, 6128.

[64] Yami’ al-Usul, 7/83-87.

[65] Reportado por at-Tabaráni en al-Kabir, No. 11552, vol. 11, p. 220. Al-Haizami dijo en al-Maymu’: “Sus narradores son confiables”, 2/10.

[66] Sunan ibn Máyah, ‘Abd el-Baqi edn., 529; Sahih Ibn Máyah, 428.

[67] Tafsir ibn Yarír at-Tabari, 14/33, Dar al-Kútub al-‘Ilmiah, primera edición, 1412. Sus narradores son confiables, excepto Shiháb Ibn Sa’d, de quien Muslim no reportó excepto un reporte corroborado, como en al-Mizán. Fue también reportado por at-Tabari con su cadena de transmisión, y hay otro reporte que lo corrobora con una cadena de transmisión registrada por Ibn Hátim, del reporte de Ka’b ibn Málik. Sahih al-Musnad min Asbab an-Nuzúl, p. 71.

[68] Reportado por Abu Dawud en sus Sunan, 2286; clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Sunan Abi Dawud, No. 2288.

[69] Áhmad, al-Fáth ar-Rabbáni, 14/44.

[70] Ver ‘Awn al-Ma’bud, 7/292.

[71] Ver Dalil al-Falihín, 6/130.

[72] Reportado por al-Bujari en su Sahih, Fáth, No. 717.

[73] Sahih Muslim, No. 436.

[74] Al-Mujtaba, 2/92. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Sunan an-Nasá’i, No. 785.

[75] Abu Dawud, No. 4908; Sahih Abi Dawud, No. 4102.

[76] Sahih Muslim, No. 3000.

[77] 2662, Kitab ash-Shahádat.

[78] Sahih al-‘Adab al-Mufrad, 137; al-Albani dijo: “Es bueno”.

[79] Fáth 2663.

[80] Fáth, 10/478.

[81] Fáth, 10/478.

[82] Reportado por al-Baihaqi en Sunan, 1/46; as-Sílsilat as-Sahihah, No. 2820.

[83] Al-Muytabá: Kitab at-Tarbiq, Bab Haifa at-Tasháhhud al-Áwwal. Ver también Sahih Sunan an-Nasá'i, No. 1119.

[84] Al-Bujari, Fáth, 835.

[85] Reportado por al-Bujari, Fáth, 405.

[86] Reportado por al-Bujari, Fáth, 2312.

[87] Musnad Áhmad, 3/67.

[88] Otro ejemplo de cómo ofrecer una alternativa es citar reportes auténticos que reemplacen a los reportes débiles o fraguados.

[89] Al-Musnad, 3/486. Al-Haizami dijo: “Los narradores de Áhmad son auténticos”. Al-Mayma’, 5/107.

[90] Al-Muwatta', reporte No. 1972.

[91] Reportado por al-Bujari, Fáth, reporte No. 750.

[92] Reportado por al-Bujari en varios lugares en su Sahih. Ver Fáth, 5636.

[93] Fáth, 6101.

[94] Sahih Muslim, No. 550.

[95] Sunan an-Nasá'i, al-Muytaba, 2/156. Sus transmisores son fiables, pero al-Háfid dijo acerca de ‘Abd el-Málik ibn ‘Umair que él era confiable, pero que su capacidad de memoria cambió y que él podría haber transmitido reportes fabricados.

[96] Y narró el mismo reporte. Esto fue reportado por Zá’idah y Sufián, de ‘Abd el-Málik. Al-Musnad, 3/473.

[97] Reportado por Abu Dawud, Kitab al-‘Adab, Bab fi Háqq al-Yiwar, No. 5153; Sahih Abi Dawud, 4292.

[98] Reportado por al-Bujari, Fáth, 6781.

[99] Al-Bujari, Fáth, 6777.

[100] Abu Dawud, Kitab al-Hudud, Bab al-Hádd fil-Jámr, No. 4478, 4/620.

[101] Reportado por Áhmad, 2/300. Áhmad Shákir dijo: “Su cadena de transmisión es auténtica”. Al-Musnad, ed. por Áhmad Shákir, No. 7973.

[102] Reportado por el Imam Áhmad, 1/47. Áhmad Shákir dijo: “Su cadena de transmisión es auténtica”, No. 329.

[103] Abu ‘Isa dijo: “Este es un reporte bueno y extraño, con esta cadena de transmisión”. Sunan at-Tirmidhi, No. 2478; as-Sílsilah as-Sahihah, No. 343.

[104] Reportado por Áhmad en su Musnad, 3/54. Al-Haizami dijo en al-Mayma’ 2/25: “Su cadena de transmisión es buena”.

[105] Reportado por todos; esta versión es la reportada por al-Bujari, Fáth, 6251.

[106]  2/193, Sahih Sunan an-Nasá'i, No. 1008.

[107] Sahih Muslim, 243.

[108] Reportado por at-Tirmidhi, No. 2710. At-Tirmidhi dijo: “Un reporte bueno pero extraño”. El reporte también está en Sahih Sunan at-Tirmidhi, No. 2180.

[109] Fáth, 5233.

[110] Al-Maymu’ 7/143. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Sunan an-Nasá'i, No. 3881.

[111] Fáth, 5147.

[112] Abu ‘Isa dijo: “Es un reporte bueno y auténtico”. Sunan at-Tirmidhi, Shákir edn., 1090.

[113] Sunan ibn Máyah, ‘Abd al-Baqi edn., No. 1879. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Sunan ibn Máyah, No. 1539.

[114] Sunan at-Tirmidhi, No. 2738.

[115] Muslim bi Shárh an-Nawawi, 12/64.

[116] Al-Fáth ar-Rabbáni, 14/84.

[117] Al-Musnad, 5/455. Al-Haizami dijo: “Los narradores de Áhmad son confiables”. Azbat al-Mayma’, 1/291.

[118] Sahih Muslim, No. 1688.

[119] Al-Haizami dijo: “Los narradores de at-Tabaráni son confiables” (Al-Mayma’, 9/349). Ver también al-Mu’yám al-Kabír, por at-Tabaráni, reporte No. 3801.

[120] Esto se encuentra mencionado en el Tafsir de Ibn Kázir, Dar ash-Sha’b edn. De acuerdo a la versión citada por al-Albani en as-Sílsilat as-Sahihah, No. 2608…

[121] Significando “comer la carne de un hermano”, como hablar mal de él a sus espaldas”.

[122] As-Sílsilat as-Sahihah, No. 2608. Fue atribuido a al-Jará’iti en Masáwa' al-Ajláq y a ad-Diya’in al-Mujtarah. Ibn Kázir mencionó en su tafsir de Surat al-Huyurat, 7/363, Dar ash-Sha’b edn.

[123] Fáth 4640.

[124] Fáth, No. 3661.

[125] Consensuado, Fáth, 4141.

[126] Al-Muytabá, Kitab Aadáb al-Qadáh, 8/243.

[127] Al-Musnad, 5/338.

[128] Reportado por Ibn Máyah, No. 85. Él dijo en az-Zawá’id: “Este es un reporte auténtico y sus narradores son confiables”. Dice en Sahih Ibn Máyah: “Un reporte auténtico”. No. 69.

[129] As-Sunnah, por Ibn Abi ‘Aasim, editado por al-Albani, No. 406. Él dijo: “Su cadena de transmisión es buena”.

[130] Musnad Áhmad, 3/387. Clasificado por al-Albani como bueno, a causa de otros reportes que lo corroboran, en al-Irwa’, No. 1589.

[131] Sunan ad-Daarimi, No. 441, al-Muqáddimah, Bab ma iutaqqá min Tafsir Hadiz an-Nabí wa Qawli ghairihi ‘inda Qawlihi. El editor ‘Abd Allah Háshim Iamáni, dijo: “También fue narrado por Áhmad con una cadena de transmisión buena, y por Ibn Hibbán con una cadena de transmisión auténtica.

[132] Al-Haizami dijo en al-Mayma’: “Fue reportado por at-Tabaráni en al-Kabír, e incluye a ‘Abu ‘Aamir al-Qásim Muhámmad al-Asadi, y yo no he visto a nadie de su biografía, pero el resto de los narradores son confiables”. Al-Mayma’, 1/174.

[133] Fáth, 405.

[134] Fáth, 7159.

[135] Reportado por al-Bujari, Fáth, 2436.

[136] Fáth, 6636.

[137] Las palabras de ‘Ali pueden ser entendidas de diferentes formas. Ver al-Fáth, 7347.

[138] Fáth, 6259.

[139] Fáth, No. 3091.

[140] Al-Musnad, 5/289. Ver también as-Sílsilat as-Sahihah, 2/309.

[141] Al-Muytaba, 8/170; Sahih Sunan an-Nasá'i, 4793.

[142] Al-Musnad, 3/14.

[143] Al-Musnad, 163. Editado por Áhmad Shákir, No. 6518. Él dijo: “Su cadena de transmisión es auténtica”.

[144] Parafraseando al Corán at-Tawbah, 9:118.

[145] Fáth, 4418.

[146] Abu ‘Isa dijo: “Es un reporte bueno y auténtico”. Sunan at-Tirmidhi, No. 1973.

[147] Al-Musnad, 6/152.

[148] Reportado por al-Hákim. Sahih al-Yami’, 4675.

[149] No. 2021.

[150] Ahmad 4/54.

[151] Shárh Sahih Muslim, 13/192.

[152] Mahásin at-Ta’wíl, 16/222.

[153] Narrado por al-Bujari, 1936.

[154] Al-Musnad, 6/276.

[155] Fáth, 5052.

[156] An-Niháiah, 3/200.

[157] Al-Musnad, 2/158. Áhmad Shákir dijo: “Su cadena de transmisión es auténtica” Tahqíq al-Musnad, No. 6477.

[158] Fáth, 6050.

[159] Sahih Muslim, No. 1661.

[160] At-Tabarani, al-Mu’yám al-Kabir, 7679 y 7759. Se incluyó material adicional entre corchetes.

[161] Al-Haizami dijo: at-Tabaráni lo reportó con dos cadenas de transmisión. Los transmisores de una de ellas eran todos fiables excepto al-Jarráh ibn Mujállad, que es ziqáh. Al-Mayma’, 9/401. Al remitirnos a al-Mu’yám al-Kabír de at-Tabaráni, 4/203, se hace claro que el reporte de Zaid ibn Aslam está hablando de Juwwát ibn Yubair, quien dijo: “Acampamos…”. En la biografía de Juwwát, en at-Tahdíb, dice: “Zaid ibn Aslam reportó mursal de él. En al-Isábah dice que Juwwát falleció en el 40 ó 42 después de la Hégira, y en as-Siyár dice que Zaid ibn Aslam falleció en el 136 después de la Hégira; en base a esto, hay una ruptura en la cadena de transmisión.

[162] Fáth, 5225.

[163] Kitab al-Buiu’, Bab “man kásara shái'an fa ‘aleihi mizluhu.