Provisiones para el más allá, de la guía del mejor de los siervos de Al-lah bnu Qayim al-Yauzíyah

En el Nombre de Al‑lah, el Más Clemente, el Más Misericordioso.

Todas las alabanzas y los agradecimientos son para Al‑lah, por sus bellos Nombres y sublimes Atributos que Le son propios. Lo elogiamos por su generosidad sin límite y por los dones que Él nos ha otorgado, y atestiguamos que nadie es merecedor de adoración excepto Al‑lah, el Altísimo, el Único, sin iguales ni asociados, y también atestiguamos que Mujámmad es Su siervo y Su Mensajero, a quien Él envió con la Ley más completa y la mejor de las guías, Dios lo bendiga y a su familia y sus compañeros, y a quienes siguen su camino y su guía por siempre y para siempre.

En cuanto a esta obra: En verdad, una de las mayores bendiciones que Al‑lah ha otorgado a Sus siervos es que Él envió a este noble Mensajero con la guía y la Religión de la verdad, a fin de que muestre su superioridad sobre todas las demás religiones, y completó a través de él Su favor sobre nosotros, y eligió para su gente el Islam como su Religión, y les garantizó el éxito en la Tierra, así como autoridad para practicar su Religión, y les brindó a cambio seguridad para superar sus temores, y todo ello fue a partir de la bendición otorgada por su afirmación de la Unidad y Unicidad de Dios y por obedecerle a Él y por su estricto apego a la guía de Su Profeta, que es la mejor guía.

Y ya que fue la condición de los seguidores del Profeta que siguieran su camino, los eruditos de la comunidad [islámica] le han dado gran importancia a ello, y han puesto por escrito todo lo que sabían, así como lo que dedujeron de su guía para aquellos que vinieran después de ellos, con respecto a los actos de adoración, tratos y hábitos.

Una de las obras más famosas escritas sobre este tema es el libro Zad al-Maad fi Hadí Jairil Ibad (زاد المعاد في هدي خير العباد), que fue compilado por el erudito e investigador Imam[1] ibnu Qayim al-Yauzíyah[2] (ابن قيم الجوزية), que Dios tenga misericordia de él y le otorgue una residencia bendita. Este libro ha sido impreso muchas veces y ha sido distribuido ampliamente, y muchas personas se han beneficiado de él.

Debido a que mencionó algunos de los temas con mucho detalle, exploró en extenso las diferencias de opinión, y expuso las evidencias de manera exhaustiva, lo que podría abrumar al lector neófito, Al‑lah le ha concedido al Imam Mujámmad ibn Abdul Wahab (محمد بن عبد الوهاب, que Dios tenga misericordia de él), éxito en su labor de abreviar este libro, siendo capaz de capturar su esencia y de resumirlo en un volumen compacto que incluye lo importante y lo que se pretendía por parte del escritor de la obra original.

La Universidad Islámica del Imam Mujámmad ibn Saud en Riad ha asumido la tarea de mantener vivo el patrimonio del Chaij (que Dios tenga misericordia de él) imprimiendo aquellas de sus obras que no hayan sido impresas anteriormente, o renovando las que se han perdido en varios campos del conocimiento. La tarea de esta obra, Zad al-Maad, me ha sido confiada, y se encontraron dos copias manuscritas de ella en la colección de la Biblioteca Saudita en Riad: La primera de ellas estaba bajo el número 48/86, que fue completada por Yusuf ibnu Mujámmad ibnu Abdul Hadí en el año 1241 d. H. y su texto es legible, pero no sin errores, y algunos temas —y posiblemente varias páginas— faltan, y nosotros consideramos que es el original debido a que ha sido conservado y su escritura no ha sido alterada.

En cuanto a la segunda copia, se encuentra bajo el número 49/86 y fue completada en el año 1237 d. H., siendo su autor anónimo. Está más clara y escrita con mejor letra que la primera, y algunos correctores le han hecho comentarios, y le han hecho adiciones y sustracciones, agregando numerosas notas al texto, en especial tomadas del Zad al-Maad original, y su intención para ello era completar el beneficio de esta versión resumida, y aclarar significados. También hay partes faltantes en este manuscrito, pero mucho menos que en el primero.

Hemos llevado a cabo una comparación de los dos manuscritos mencionados, y donde difieren en el texto o en la corrección, nos hemos referido al Zad al-Maad original y confirmado lo que está en él donde la situación lo requiere, cuando no pudimos confirmar que la redacción fue abreviada y que el escritor ha cambiado la redacción del original. En tales casos, hemos confirmado lo que es más apropiado para la redacción, y donde hemos hallado que falta algo en ambas copias, hemos dependido de la segunda copia y del original.

En cuanto a los apéndices y adiciones que se encuentran en los márgenes de la segunda copia, los hemos eliminado en la mayoría de los casos, en especial al final del libro, donde eran muy numerosos, pero los hemos mantenido entre corchetes en algunos casos a fin de dar más claridad.

No hemos visto ningún beneficio en señalar cada diferencia entre los manuscritos en las notas al pie de página, a menos que hubiera alguna necesidad apremiante para ello. Le pedimos a Al‑lah que haga beneficiosa esta obra abreviada, así como hizo beneficiosa la obra original, y que recompense a su autor y a todos aquellos que se han esforzado en producirla y distribuirla, y que evite que quedemos fuera de Sus recompensas, pues en verdad Él está cerca y responde [las súplicas]. Y que la paz y las bendiciones de Al‑lah sean con nuestro líder, el Profeta Mujámmad, y con su familia.

En el Nombre de Al‑lah, el Más Clemente, el Más Misericordioso, en Él confiamos y Él es Quien nos protege

Todos los actos de adoración y agradecimiento se deben únicamente a Al‑lah[3], el Señor todo cuanto existe. Atestiguo que nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al‑lah y solo Él, sin asociados, y atestiguo que Mujámmad[4] es Su siervo y Mensajero.

Respecto a la obra que sigue a continuación, en verdad toda la creación y las decisiones están en las Manos de Al‑lah, el Más Glorificado, el Todopoderoso. Él, Altísimo, dice:

Tu Señor es Quien crea y elige hacer lo que quiere, y la elección que Él hace no se somete a la opinión de nadie. ¡Glorificado sea Dios! Está por encima de lo que Le asocian. (Corán, 28:68)

Lo que aquí quiere decir con «elección» es seleccionar y escoger, y Sus palabras:

La elección que Él hace no se somete a la opinión de nadie,

significan que nadie tiene parte en dicha elección, de modo que, así como Él está Solo en Su creación, Él está Solo en Su elección, pues Él sabe mejor sobre las circunstancias de Su elección, como Él, Altísimo, dice:

Dios sabe bien en quién confiar Su Mensaje (Corán, 6:124),

y como Él, Altísimo, dice:

Y dijeron también [desdeñando al Profeta]: “¿Por qué no le fue revelado este Corán [en lugar de a ti] a un hombre distinguido de alguna de las dos ciudades?” ¿Acaso son ellos los encargados de repartir la misericordia de su Señor? Soy Yo Quien concedo el sustento en la vida mundanal y elevo en grados a algunas personas sobre otras, para que así se sirvan y beneficien unos a otros. (Corán, 43:31-32)

De modo que Él, el Más Glorificado, les ha negado la opción y nos ha informado que es Él quien provee el sustento de ellos y Quien ha elevado a unos sobre otros en rango. Y en Sus palabras:

¡Glorificado sea Dios! Está por encima de lo que Le asocian.

Al-lah se declara a Sí mismo por encima de esta clase de chirk[5], es decir afirmar que otro además de Al-ah tiene la capacidad de elegir esos asuntos. Como esos idólatras no sugieren que otros tengan el atributo de la creación fuera de Al-lah, no es necesario que Él se declarare por encima de ello. Además esta aleya[6] se menciona después de Sus palabras:

Pero quien se haya arrepentido [del politeísmo y los pecados], haya creído [en la Unidad y Unicidad de Dios y en Su Mensajero Mujámmad] y hecho obras de bien [en esta vida mundanal], se contará entre quienes tendrán éxito. (Corán, 28:67)

Y al igual que los creó, Él eligió entre ellos, y tal elección proviene de Su Sabiduría y Su Conocimiento, y para quien lo merece, no por decisión ni sugerencia de esas personas. Y esta elección en este mundo es una de las señales más poderosas de Su Señorío y de las más grandes evidencias de su Unidad y Unicidad, y de Sus Atributos perfectos, así como de la veracidad de Sus mensajeros.

Y esto incluye Su elección de entre los ángeles, como dijo el Profeta e:

¡Oh, Al‑lah, Señor de Gabriel, Miguel y Rafael[7], Creador de los cielos y de la Tierra, conocedor de lo oculto y lo evidente! Tú juzgas entre Tus siervos en los asuntos en los que ellos suelen diferir; guíame con Tu permiso hacia la verdad en aquellos asuntos en los que hay disputa, pues en verdad Tú guías a quien quieras hacia el camino correcto. (Narrado por Múslim en su «Sajij» [770] con respecto a la oración del viajero, en el jadiz[8] de Aicha[9] —que Dios esté complacido con ella– y por Abu Awánah)

Igual es Su elección de los profetas de entre los hijos de Adán, Su elección de los mensajeros de entre ellos, Su elección de Ulul azm[10] —que son los cinco mencionados en las suras[11] al-Ajzab[12] y ach-Chura[13]– y Su elección de al- Jalilain[14] de entre ellos: Abraham y Mujámmad (Dios los bendiga a ambos y a todos los profetas y mensajeros)[15]. E incluida en ella está la selección de los hijos de Ismael de entre las naciones de los hijos de Adán. Luego, Él eligió de entre ellos a Banu Kinana de entre los hijos de Juzaima, y de los hijos de Kinana escogió a los coraichitas, y entre ellos eligió a Banu Hachim[16]. Luego, de entre Banu Hachim, Él escogió al Líder de los hijos de Adán, Mujámmad e, y eligió a su pueblo por encima de todos los pueblos del mundo, como está registrado en el Musnad[17], de Muawiya ibnu Haida t del Profeta[18]: «Ustedes completan setenta naciones. Ustedes son los mejores entre todas ellas, y los más nobles de ellas a los ojos de Al‑lah.»[19]

Y está reportado en Musnad al-Bazar[20], en el jadiz de Abu ad-Dardá t:

Dios Todopoderoso, el Altísimo, le dijo a Jesús, hijo de María: “Enviaré después de ti a un pueblo que, cuando venga a ellos algo que les agrade, alabarán a Dios y Le agradecerán, y si algo que no les guste los aflige, esperarán una recompensa (de Dios) sin cordialidad ni conocimiento.” Él (Jesús) dijo: “¡Oh, Señor! ¿Cómo pueden estar sin cordialidad ni conocimiento?” Dios le dijo: “Les he dado de Mi Cordialidad y Mi Conocimiento.”

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 Al-lah es El Bondadoso

Al‑lah, Glorificado sea, ha escogido para sí mismo lo más sublime de todos los atributos, pues Él, Altísimo, no ama sino lo que es bueno, y no acepta palabras, obras ni caridad sino las que sean buenas.

Así se reconocen las señales de la felicidad o la miseria del siervo, pues la persona buena no acepta sino lo que es bueno, y su corazón no se tranquiliza sino ante lo bueno.

Esta clase de persona habla buenas palabras, que son las únicas palabras que ascienden a Dios, y es la más reacia a las palabras obscenas, las mentiras, la difamación, la calumnia, el chisme, el falso testimonio, y toda clase de discurso malévolo.

Del mismo modo, a esta persona no le agrada otra obra que las mejores —y que son aquellas con las que los instintos naturales más buenos y sanos están de acuerdo, junto con las leyes proféticas, y de las que dan testimonio las mentes racionales, por eso adora a Dios, Solo, sin asociados ni copartícipes, prefiere Su Complacencia a sus propios caprichos y deseos, se acerca a Dios gracias a su esfuerzo, y se comporta con los seres creados de la mejor manera, tratando a todas las criaturas como le gustaría que lo trataran.

Los rasgos de carácter de esta persona son los mejores, como gentileza, dignidad, paciencia, compasión, lealtad, honestidad, un corazón honesto, modestia, y protege su rostro de someterse o humillarse ante cualquiera que no sea Al‑lah.

Del mismo modo, no elige sino las comidas mejores y más puras, que son aquellas que son lícitas y saludables, y que nutren el cuerpo y la mente de la mejor manera sin causar efectos nocivos al cuerpo.

Elige para desposar a la más espiritual y sus amigos son los más religiosos. Tal es la persona de la que Dios dijo:

Cuando los ángeles tomen las almas de los piadosos, les dirán: “¡Que la paz sea sobre ustedes! Ingresen al Paraíso como recompensa por aquello [el bien] que solían hacer [en el mundo]. (Corán, 16:32)

Esa persona estará entre aquellas a quienes los guardianes del Paraíso dirán:

“Con ustedes sea la paz, bienvenidos. Ingresen en él por toda la eternidad”. (Corán, 39, 73)

La redacción de esta aleya indica causalidad, es decir, entren en el Paraíso a causa de sus buenas obras. Dios Todopoderoso dice:

Las palabras perversas son para los perversos [hombres y mujeres]. Los perversos son objeto de palabras perversas. En cambio, las palabras buenas son para los buenos [hombres y mujeres]. Estas buenas personas son inocentes de cuanto los acusan, sus faltas les serán perdonadas y tendrán una recompensa generosa [el Paraíso]. (La Luz, 24:26)

Esta aleya significa que las malas palabras pertenecen a los malvados y las buenas palabras pertenecen a las buenas personas. También significa que las buenas mujeres son para los buenos hombres y viceversa.

Dios ha puesto todo lo bueno en el Paraíso y todo lo malo en el Fuego, de modo que el primero es una morada elegida para el bien, mientras que el segundo es una morada elegida para el mal. Pero existe una morada en la que el bien y el mal se mezclan, y esa es esta morada (es decir, la vida de este mundo). Así que cuando llegue el Día del Juicio Final, Dios distinguirá el bien del mal, y entonces el asunto descansará solo entre dos moradas.

Dios ha dispuesto señales sobre la miseria y la felicidad, por las cuales la gente es reconocida. Y puede haber dos componentes en una persona (es decir, el bien y el mal), de modo que según el que sea predominante en ella, significa que pertenece a ese tipo de personas; y si Dios desea el bien para Su siervo, Él lo purificará antes de su muerte, de modo que no requiera purificación en el Fuego. La Sabiduría de Dios, el Altísimo, rechaza que deba hacer que Su siervo sea acompañado en su morada por sus malas obras, así que lo ingresa en el Fuego a fin de purificarlo de sus pecados. El tiempo que la persona permanecerá en el Fuego depende de la rapidez o lentitud con que sus pecados sean purificados.

Pero debido a que el politeísmo es impuro por naturaleza, el Fuego no puede purificarlo. Mientras que el creyente que está libre de pecados mayores, el Fuego le está prohibido, ya que no hay nada en él que necesite ser purificado ¡glorificado sea Él, Cuya Sabiduría abruma la mente!

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 La obligación de conocer la guía del Mensajero e

Existe una necesidad imperiosa de que los siervos conozcan al Mensajero e y al mensaje que él trajo, porque no hay camino hacia el éxito sino tomados de su mano. No puede distinguirse el bien del mal sino a través de él, así que no importa cuán urgente ni qué tan grande sea la necesidad, es mucho mayor para el siervo su necesidad del Mensajero.

Si la felicidad depende de la guía del Profeta e, entonces le corresponde a cada persona que ame la salvación para sí mismo, conocer su guía y su historia de vida[21], así como todos sus asuntos a fin de evitar el camino de los ignorantes.

La gente difiere en este asunto desde los que tienen poco conocimiento de él a los que tienen mucho conocimiento de él, hasta quienes no saben nada en absoluto del mismo, y la Recompensa está en las manos de Dios, Él la da a quien Él desea, y Al‑lah es el Dueño del Favor inmenso.

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 La guía del Profeta e sobre la ablución[22]

El Profeta e solía realizar la ablución antes de cada oración, la mayoría de las veces, aunque en ocasiones podía hacer las oraciones del día con una sola ablución. En ocasiones, realizaba la ablución con un mud[23] de agua, a veces con dos tercios de mud y a veces con más. Fue la más moderada de las personas en la utilización del agua para la ablución, y advirtió a su gente sobre desperdiciarla. Se ha reportado que realizó la ablución lavando cada extremidad una, dos y tres veces.

A veces se lavaba las extremidades en dos ocasiones, y otras tres veces, se enjuagaba la boca[24] y aspiraba agua por su nariz[25] a veces con un puñado de agua, a veces con dos y a veces con tres, y solía combinar el enjuague de la boca y la inhalación del agua por la nariz (es decir, solía hacer ambas cosas con el mismo puñado de agua), y solía aspirar el agua por la nariz con la mano derecha y expulsarla[26] usando la mano izquierda. A veces humedecía toda su cabeza, y a veces pasaba sus manos hacia atrás y hacia adelante, pero no hay ningún reporte auténtico de que jamás se haya humedecido solo una parte de su cabeza. Sin embargo, si se mojaba la frente, lo completaba pasando las manos húmedas su turbante. Él nunca hacía la ablución sin enjuagarse la boca y aspirar agua por la nariz, y no existe reporte de que haya abandonado estas dos prácticas ni una sola vez. Asimismo, él jamás abandonó la secuencia de acciones y la continuidad en la ablución. Y se lavaba los pies si no tenía puestos calcetines de cuero o calcetines, y lavaba sus orejas por dentro y por fuera junto con la cabeza.

Todo jadiz reportado en relación a los adkar[27] de la ablución es falso, excepto decir «Bismil-lah»[28] al principio de la misma, y las siguientes palabras:

Atestiguo que nadie es merecedor de adoración sino solo Al‑lah, y atestiguo que Mujámmad es Su siervo y Mensajero. ¡Oh, Al‑lah! Hazme de aquellos que acuden [a ti] arrepentidos, y hazme de aquellos que se purifican.

Hay otro jadiz en Sunan an-Nasaí[29]:

Gloria a Ti, ¡Oh, Al‑lah!, y alabanzas y agradecimientos. Atestiguo que nadie es merecedor de adoración sino tolo Tú. Busco Tu perdón y acudo a Ti arrepentido.

El Profeta e nunca dijo al comienzo de la ablución «tengo la intención de…», y ninguno de los compañeros lo hizo tampoco, y jamás repitió el lavado de sus miembros más de tres veces.

Asimismo, no se ha informado de forma auténtica que se haya lavado por encima de los codos ni de los tobillos, ni tampoco era práctica habitual suya secar sus miembros.

Él solía pasarse los dedos húmedos por la barba, pero no era su práctica habitual. También solía lavarse entre los dedos de manos y pies, pero no lo hacía siempre. En cuanto a mover el anillo, se ha informado un jadiz débil al respecto.

Se ha informado que, cuando se hallaba en casa o cuando estaba de viaje, pasaba la mano húmeda por encima de las medias, siendo el tiempo para el residente de un día y una noche, y para el viajero de tres días y tres noches. Él solía pasar la mano húmeda por la parte superior de las medias, su turbante y su frente, contentándose con eso; es posible que esto fuera solo en circunstancias especiales dictadas por la necesidad, y también es posible que fuera algo general —y esto último es lo más probable.

Él no actuó en contradicción con las circunstancias de sus pies, sino que si tenía puestos calcetines de cuero, los humedecía, y si tenía los pies desnudos, los lavaba.

Realizaba la ablución seca[30] golpeando el suelo sobre el que iba a rezar, una vez por sus manos y por su cara[31], sin importar si era polvo, tierra o arena. Y se ha reportado que él dijo:

Siempre que le llegue el momento de la oración a cualquier persona de mi nación, ella tiene [en la tierra] su mezquita y los medios para purificarse.

Cuando viajó con sus compañeros t durante la campaña de Tabuk[32], cruzaron desiertos y el agua comenzó a escasear, y no se informó que él llevara polvo consigo, ni que hubiera pedido a ninguno de sus compañeros que lo hiciera, ni que alguno de ellos lo hubiera hecho, y si alguien reflexiona sobre esto, debe afirmar que él realizó la ablución seca con arena.

No existe reporte auténtico de que el Profeta e haya realizado la ablución seca para cada oración (es decir, que la haya renovado) ni que hubiera ordenado hacerlo; él declaró que era general y afirmó que tomaba el lugar de la ablución.

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 La guía del Profeta e en la oración[33]

Cuando el Profeta e se ponía de pie para orar, decía: «¡Al-lahu ákbar!»[34] No decía nada antes, tampoco pronunciaba la intención, y ninguno de los tabiún[35] ni ninguno de los cuatro imames[36] recomendó hacerlo. Tenía por costumbre decir: «Dios es el más grande» y nada más, a la vez que levantaba sus manos hasta los lóbulos de sus orejas con los dedos extendidos y orientado hacia la quibla[37], y también está registrado: «Por encima de sus hombros.» Luego colocaba su mano derecha sobre el dorso de la mano izquierda (entre la muñeca y el antebrazo).

En ocasiones, él iniciaba la oración con esta súplica:

¡Oh, Al‑lah!, haz la distancia entre mis pecados y yo tan grande como la distancia que has puesto entre el oriente y el occidente. ¡Oh, Al‑lah!, purifícame de mis pecados con agua, con nieve y con granizo. ¡Oh, Al‑lah!, purifícame de mis errores y pecados como una vestidura blanca es purificada de la suciedad.[38]

Y a veces, decía:

He orientado mi rostro con sumisión sincera hacia Aquel Quien creó los cielos y la Tierra, y no soy de aquellos que asocian a otros con Dios[39]. Mis oraciones, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son para Al‑lah, el Señor del universo, Quien no tiene asociados ni copartícipes. Eso es lo que se me ha ordenado, y soy el primero de los que se someten[40].

¡Oh, Al‑lah! Tú eres el Soberano y no hay otro señor fuera de Ti. Tú eres mi Señor y yo soy Tu siervo. He agraviado mi alma y Tú eres consciente de mis faltas, así que Te pido que perdones todos mis pecados. Nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame para que mi carácter sea de los mejores; nadie puede guiar hacia lo mejor sino Tú. Aléjame del mal carácter, pues nadie puede apartarme del mal carácter sino solo Tú. Estoy a Tu entera disposición y todo el bien está en Tus manos, y el mal no es para Ti. Soy por Ti y para Ti, Tú eres el Más Bendito y el Más Exaltado. Busco Tu perdón y me vuelvo hacia Ti arrepentido[41].

Pero está registrado que esto era en la oración nocturna.

Y a veces, decía:

¡Oh, Al‑lah, Señor de Gabriel, Miguel y Rafael![42]

al finalizar la narración antes mencionada.

Y a veces, decía:

¡Oh, Al‑lah! Para Ti son todas las alabanzas y los agradecimientos. Tú eres la Luz de los cielos y de la Tierra, y de todo lo que hay en ellos.[43]

Todas estas formas han sido auténticamente reportadas del Profeta.

Ha sido narrado que el Profeta e solía abrir la oración diciendo:

Glorificado y alabado seas, ¡Oh, Al‑lah!, Tu Nombre es el Más Bendito, y nadie merece ser adorado sino solo Tú.

Esto fue reportado por los compiladores de sunan[44], pero el díker previo está más fuertemente confirmado que ello. Pero se ha reportado que Úmar[45] t solía abrir la oración con ello cuando estaba en lugar del Profeta e, es decir, cuando lideraba a los compañeros en la oración, y lo decía en voz alta para que la gente lo supiera. Ájmad dijo: «Yo actúo de acuerdo a lo que se ha relatado de Úmar, y si una persona abre la oración con algo que ha sido relatado, entonces es bueno.»

Después de eso, solía decir:

Busco en Dios refugio del maldito Satanás.

Luego recitaba el sura al-Fátija[46], a veces recitando la basmala[47] en voz alta, pero la mayoría de las veces lo hacía en voz baja[48]. El Profeta e solía alargar las palabras en su recitación, deteniéndose al final de cada aleya, y prolongando el sonido de su voz[49]. Una vez completaba la recitación de «La Apertura» decía «amén»[50], y si estaba recitando en voz alta, subía la voz cuando lo decía, y quienes estaban detrás de él lo repetían[51].

Él solía hacer dos breves silencios en la oración, uno entre el takbir[52] y la recitación, mientras que respecto al segundo hay diferencias de opinión: Se ha narrado que lo hacía después de súratul Fátija y también se ha narrado que lo hacía antes del rukú[53].

Se ha dicho que, de hecho, hay dos períodos de silencio además del primero, pero parece más probable que sean solo dos en total. En cuanto al tercero, es muy corto, a fin de recuperar la respiración, por lo que quienes no lo mencionan lo omitieron debido a su brevedad.

Después de haber terminado de recitar al-Fátija, recitaba otra sura, que a veces prolongaba y a veces acortaba por viaje o por otras razones. Pero la mayor parte del tiempo, su recitación sería de longitud media.

En la oración del fáyir[54] recitaba entre sesenta y cien aleyas aproximadamente. Rezaba a veces recitando la sura Caf[55] y a veces recitando la sura ar Rum[56]. En otras ocasiones, rezaba recitando la sura at-Takwir[57]. También ocurrió que recitó el sura az Zalzala[58] en ambos rakás[59].

Cuando estaba viajando recitaba al-Muawidatain[60] durante la oración del fáyir. También ocurrió que abrió la oración recitando la sura al-Muminún[61], y cuando llegó a la mención de Moisés y Aarón en el primer raká, tuvo un acceso de tos, así que se inclinó.

Solía rezar los viernes recitando sura as-Sachda[62] y sura ad-Dáhar[63], puesto que ellos contienen recordatorios de la creación, el regreso hacia Dios, la creación de Adán, la entrada al Paraíso y al Infierno, y menciona cosas del pasado y cosas que aún no han ocurrido y que sucederán en un día viernes; y en los días de grandes reuniones, como en las oraciones de Eid[64] y del viernes, solía recitar las suras Caf59, al-Cámar[65], al-Aala[66] y al-Gachiya[67].

En cuanto a la oración del dújur[68], a veces el Profeta e prolongaba su recitación a tal punto, que Abu Said[69] t dijo:

Una vez comenzaba la oración del dújur, una persona podía ir a al-Baquí[70] y encargarse de sus asuntos, regresar a casa de su familia, hacer ablución, volver y encontrar todavía al Profeta e en el primer raká, debido a la extensión de su recitación.[71]

A veces, recitaba algo de la extensión de as-Sachda, y a veces sura al-Aala[72], sura al-Lail[73] y sura al-Buruch[74].

En cuanto a la oración del áser[75], si la oración del dújur fue larga, la del áser tenía la mitad de su duración, y si la del dújur fue corta, la del áser tenía la misma duración.

En cuanto a la oración del mágrib[76], la guía del Profeta contradice la práctica de la gente de hoy día, pues él la rezó una vez recitando sura al-Araf[77] dividida entre los dos rakás, y una vez recitó sura at-Tur[78] y sura al-Mursalat[79]. En lo tocante a la práctica continua de recitar suras cortos de al-Mufasal[80], es una práctica que fue introducida por Marwan ibnul Jakam[81], y debido a ello, Zaid ibnu Zábit[82] t lo reprobó. Ibnu Abdul Barr[83] dijo:

Se ha narrado que el Profeta e recitó en la oración del magrib sura al-Araf dividida entre las dos rakás, sura ad-Duján[84], sura al-Aala, sura at-Tin[85], al-Muawidatain y sura al-Mursalat; esto es bien sabido, y también que solía recitar las suras cortos de al-Mufasal, y todos estos reportes son auténticos y reconocidos.

En cuanto al último icháa [86] (siendo la oración del mágrib conocida como primer icháa), él solía recitar en dicha oración sura at-Tin, y le enseñó a Muad[87] a recitar sura ach-Chams[88], sura al-Aala y sura al-Lail, y otras suras similares, es por ello que lo reprendió por recitar sura al-Bácara[89] en el icháa, y le dijo: «¿Acaso eres de los que pone a prueba a la gente, Muad?»[90] Los necios se han concentrado en esta frase y no ponen atención a lo que vino antes ni a lo que vino después de ella (es decir, al contexto).

Respecto a la oración del viernes, él solía recitar sura al-Yumua[91] y sura al-Munaficún[92], o sura al-Aala y sura al-Gachiya. En cuanto a restringirse a las aleyas finales de las dos suras, él nunca lo hizo.

Respecto a las oraciones de los dos Id, él solía recitar en ellas sura Caf y sura al-Cámar, ambas completas, o a veces, recitaba sura al-Aala y sura al-Gachiya, y mantuvo esta guía hasta que se reunió con Dios Todopoderoso.

Por lo anterior, los Califas[93] actuaron según ello y Abu Báker[94] t recitaba sura al-Bácara en la oración del fáyir hasta hacer el taslim[95] justo antes del amanecer, y después de él, Úmar t recitaba en la oración del fáyir sura Yusuf[96] y sura an-Nájal[97], y también recitaba sura Hud[98], sura Bani Israil[99] y similares. En cuanto al dicho del Profeta e: «Si alguno de ustedes está liderando a la gente en la oración, debe hacerla ligera»[100], debe interpretarse a la luz de la práctica del Profeta e, no según los deseos de aquellos que lideran la oración.



[1] Imam (إمام‎): Normalmente, quien dirige la oración. También se emplea como título honorífico (como en este caso), para designar a un erudito del Islam. [Nota del Traductor]

[2] Conocido como Chams ud-Din (شمس الدين, el Sol de la Religión), vivió y murió en Damasco, Siria (1292-1350). Astrónomo y químico, escribió varias obras sobre comportamiento humano y ética, con base en las ciencias del jadiz (حديث) y el fikh (فقه). Fue discípulo del Chaij Ájmad ibnu Taimíyah (أحمد ابن تيمية) y maestro del Chaij Ismail ibnu Úmar ibnu Kazir (إسماعيل بن عمر بن كثير, que Dios tenga misericordia de ambos). [Nota del Traductor]

[3] Al‑lah (الله): Nombre propio del Creador del universo, el Único Dios Verdadero. Todos los monoteístas de habla árabe (judíos, cristianos y musulmanes) utilizan el nombre Al‑lah para referirse a Dios Todopoderoso, y en las versiones en árabe de la Biblia se encuentra la palabra Al‑lah para nombrar a Dios (Allah según la transcripción al inglés). Aunque en ocasiones se encuentra castellanizado como Alá, en esta traducción se ha preferido utilizar la transcripción al español Al-lah, que es más exacta. Debido a que la palabra Al‑lah solo puede traducirse como Dios, y ambas palabras denotan al Único Dios Verdadero, se utilizan ambas de manera indistinta en esta traducción. [Nota del Traductor]

[4] Aunque el nombre del Último Profeta ha sido castellanizado como Mahoma, esta designación no solo carece de significado, sino que ha sido históricamente utilizada de manera peyorativa. Por ello, en esta traducción se ha preferido mantener la transcripción al español Mujámmad del nombre árabe del Profeta (محمَّد), que significa «el elogiable» (Muhammad o Mohammed según la transcripción al inglés). [Nota del Traductor]

[5] Chirk (شرك): Asociar copartícipes con Dios.

[6] Aia (آية): Cada uno de los versículos en que se dividen las suras del Sagrado Corán. [Nota del Traductor]

[7] Gabriel (Yibril جبريل) el ángel mensajero, Miguel (Mikail ميكائيل) el ángel de la lluvia, y Rafael (Israfil إسرافيل) el ángel que tocará la trompeta el Día de la Resurrección. [Nota del Traductor]

[8] Jadiz (حديث): narración, dicho o tradición. [Nota del Traductor]

[9] Aicha bintu Abu Báker (عائشة بنت أبي بكر): Esposa del Profeta Mujámmad, «Madre de los Creyentes», gran transmisora de jadices y erudita del Islam. [Nota del Traductor]

[10] Los profetas legisladores, es decir, aquellos que fueron enviados con libros revelados que incluían legislación: Noé (Nuj نوح), Abraham (Ibrahim إبراهيم), Moisés (Musa موسى), Jesús (Isa عيسى) y Mujámmad (محمد). [Nota del Traductor]

[11] Sura (سورة): Cada uno de los 114 capítulos en que se divide el Sagrado Corán. [Nota del Traductor]

[12] Al-Ajzab (الأحزاب): «Los aliados», capítulo 33 del Sagrado Corán.

[13] Ach-Chura (الشورى): «La consulta», capítulo 42 del Sagrado Corán.

[14] Al-Jalilain (الخليلين): Los dos más cercanos. [Nota del Traductor]

[15] Una referencia a las palabras de Dios: «Celebré una alianza» (33:7) y «Les he legislado» (42:13).

[16] Banu Kinana (بنو كنانة), tribu árabe del oriente de Arabia Saudita, de los descendientes de Juzaima (خزيمة), de donde se originó la tribu de Curaich (قريش) que controlaba La Meca (مكة المكرمة)  y la Kaaba (الكعبة). A estos curaichitas pertenecía el clan de Banu Hachim (بنو هاشم), en el que nació el Profeta Mujámmad. [Nota del Traductor]

[17] Musnad (مسند) del Imam Ájmad ibnu Jánbal (أحمد بن حنبل), fundador de la escuela de jurisprudencia janbalí (المذهب الحنبلي).

[18] Marfua (مرفوع): Narración o jadiz (حديث) con una cadena de narradores que conecta con el Profeta Mujámmad.

[19] En el Musnad del Imam Ájmad, 5/5, impreso por al-Máktab al-Islamí.

[20] Musnad al-Bazar (مـسـنـد الـبـزار), de Abu Báker al-Bazar (أبو بكر البزار).

[21] Siratur Rasulul-lah (سيرة رسول الله, vida del Mensajero de Dios‎) o as Siratun Nabawía (السيرة النبوية, la vida del Profeta), o simplemente as Sira (السيرة): la biografía de Mujámmad.

[22] Wudú (وضوء): La purificación ritual islámica, conocida como ablución menor. [Nota del Traductor]

[23] Al-mud (المُدّ): Aproximadamente dos tercios de litro.

[24] Madmada (مضمضة).

[25] Istinchak (استنشاق).

[26] Istinzar (استنثار).

[27] Adkar (اذكار, singular díker ذکر): Mencionar el nombre de Al‑lah utilizando cierta fórmula.

[28] Bismil-lah (بسم الله): «En el nombre de Dios».

[29] Sunan an-Nasaí (سنن النسائي), también conocido como as Sunan as Sugra (السنن الصغرى), es uno de los seis principales libros de jadices; fue recopilado por Ájmad an-Nasaí (أحمد النسائي). [Nota del Traductor]

[30] Taiamum (تيمم‎).

[31] Narrado en Sajij al-Bujari (صحيح البخاري) y en Sajij Múslim (صحيح مسلم) de Amar ibnu Iasir (عمار بن یاسر).

[32] Tabuk (تبوك‎): Región al noroccidente de Arabia Saudita, a donde se dirigieron los musulmanes para enfrentar a los bizantinos. [Nota del Traductor]

[33] Salá (صلاة‎).

[34] Al-lahu ákbar (الله أكبر): «¡Dios es el Más Grande!».

[35] At-tabiún (التابعون): La segunda generación de musulmanes.

[36] Los cuatro imames, fundadores de las cuatro escuelas de jurisprudencia islámica: Abu Janifa an-Numán (أبو حنيفة النعمان), Málik ibnu Anas (مالك بن أنس), Mujámmad ibnu Idrís ach-Chafií (محمد بن إدريس الشافعي) y Ájmad ibnu Jánbal (أحمد بن حنبل).

[37] Quibla (قبلة‎‎): La dirección hacia la que se orientan los musulmanes para orar, es decir, hacia la Kaaba en La Meca.

[38] Narrado por al-Bujari, Múslim y otros.

[39] Muchrikún (مشركون): Aquellos que cometen chirk: politeístas e idólatras.

[40] Musulmán (del árabe múslim, مسلم‎): La persona que se somete voluntariamente a Dios para adorarlo solo a Él y obedecer Su ley.

[41] Narrado por Múslim (مسلم), at-Tirmidi (الترمذي), Abu Dawud (أبو داود), Ájmad (أحمد) y otros.

[42] Narrado por Múslim de Aicha.

[43] Narrado por al-Bujari y Múslim.

[44] Sunan (سنن): Libros de tradiciones. En específico, se conocen así las compilaciones de jadices de Abu Dawud (أبو داود), at-Tirmidi (الترمذي), an-Nasaí (النسائي) e Ibnu Máyah (ابن ماجه). [Nota del Traductor]

[45] Úmar ibnul Jatab (عمر بن الخطاب): Segundo de los cuatro califas rectos. [Nota del Traductor]

[46] Al-Fátija (الفاتحة): «El inicio» (o «la apertura»), el primer capítulo del Sagrado Corán. [Nota del Traductor]

[47] Basmala (بسملة‎): Nombre que se le da a la frase que abre todos los capítulos del Corán excepto el noveno, «en el Nombre de Dios, el Más Clemente, el Más Misericordioso» (بسم الله الرحمن الرحيم).

[48] Lo que está confirmado del Profeta e es que solía decir la basmala en voz baja, no en voz alta, pues al-Bujari ha narrado en su descripción de la oración, de Anas t que el Profeta e, Abu Báker y Úmar t solían abrir la oración diciendo: «Todas las alabanzas y los agradecimientos son para Al‑lah, el Señor de los mundos.» Esto también ha sido confirmado por Múslim y at-Tirmidi.

[49] Narrado por al-Bujari, Ájmad y Abu Dawud.

[50] Amín (آمين‎): Palabra común a diversas lenguas semíticas, en el Islam se utiliza para expresar la esperanza de que algo bueno que se desea sea otorgado o cumplido por Dios.

[51] Narrado por Abu Dawud y at-Tirmidi.

[52] Takbir (تكبير): Decir Al-lahu ákbar (الله أكبر), «Dios es el Más Grande».

[53] Rukú (رُكوع‎): La inclinación durante la oración, que se hace después de la recitación y antes de la prosternación. [Nota del Traductor]

[54] Fáyir (فجر): El alba. El tiempo para realizar la oración del fáyir es entre el momento en que aparece la primera luz en el horizonte en la mañana (alba), y el momento en que se ve la primera línea del disco solar emergiendo (amanecer). [Nota del Traductor]

[55] Caf (ق): Capítulo 50 del Sagrado Corán.

[56] Ar-Rum (الروم): «Los bizantinos», capítulo 30 del Sagrado Corán.

[57] At-Takwir (التكوير): «El arrollamiento», capítulo 81 del Sagrado Corán.

[58] Az-Zalzala (الزلزلة): «El terremoto», capítulo 99 del Sagrado Corán.

[59] Raká (ركعة): Una unidad completa de oración. Las oraciones diarias obligatorias se componen de cuatro (al mediodía, a la media tarde y en la noche), tres (al ocaso) o dos rakás (al alba). [Nota del Traductor]

[60] Al-Muawidatain (المعوذتين): Las dos suras del refugio, que comienzan con la frase «busco refugio en el Señor», y son los dos capítulos finales del Sagrado Corán, al-Falak (الفلق) «el amanecer», capítulo 113, y an-Nas (الناس) «los seres humanos», capítulo 114.

[61] Al-Muminún (المؤمنون): «Los creyentes», capítulo 23 del Sagrado Corán.

[62] As-Sachda (السجدة): «La prosternación», capítulo 32 del Sagrado Corán.

[63] Ad-Dáhar (الدهر‎) «la era», también conocida como al-Insán (الإنسان): «El ser humano», capítulo 76 del Sagrado Corán.

[64] Eid (عيد): Literalmente, celebración. Hay dos días festivos islámicos en el año, idul fíter (عيد الفطر), «celebración de la ruptura de ayuno», que se celebra al terminar el ayuno de Ramadán, e idul adja (عيد الأضحى), «celebración del sacrificio», en que se conmemora el día en que el Profeta Abraham iba a sacrificar a su primogénito, el Profeta Ismael, por órdenes de Dios, pero Dios cambió al niño por un cordero. [Nota del Traductor]

[65] Al-Cámar (القمر): «La Luna», capítulo 54 del Sagrado Corán.

[66] Al-Aala (الأعلى): «El Altísimo», capítulo 87 del Sagrado Corán.

[67] Al-Gachiya (الغاشية): «El día que todo lo alcanza», capítulo 88 del Sagrado Corán.

[68] Dújur (ظهر): Mediodía. El tiempo para realizar la oración del dújur es entre el momento en que el Sol pasa su cénit y el momento en que se encuentra a medio camino entre el mediodía y el atardecer. [Nota del Traductor]

[69] Abu Said al-Judrí (أبو سعيد الخدري): Compañero del Profeta, uno de los ansar y reconocido transmisor de jadices. [Nota del Traductor]

[70] Al-Baquí (البقيع‎): Cementerio en Medina al sureste de la Mezquita del Profeta. [Nota del Traductor]

[71] Narrado por Múslim.

[72] Narrado por Ibnu Juzaima (ابن خزيمة) en su «Sajij», de Anas ibnu Málik (أنس بن مالك, que Dios esté complacido con él) y declarado auténtico por Ibnu Jibán (ابن حبان).

[73] Al-Lail (الليل): «La noche», capítulo 92 del Sagrado Corán.

[74] Al-Buruch (البروج): «Las grandes constelaciones», capítulo 85 del Sagrado Corán.

[75] Áser (عصر): La tarde. El tiempo para realizar la oración del áser es entre el momento en que el Sol se encuentra a medio camino entre el mediodía y el atardecer, y el momento en que desaparece el disco solar en el horizonte (ocaso). [Nota del Traductor]

[76] Mágrib (مغرب): Ocaso. El tiempo para realizar la oración del mágrib es entre el momento en que desaparece el disco solar en el horizonte (ocaso) y la llegada de la noche, cuando ya no hay más luz solar en el horizonte. [Nota del Traductor]  

[77] Al-Araf (الأعراف): «Los lugares elevados», capítulo 7 del Sagrado Corán.

[78] At-Tur (الطور): «El monte», capítulo 52 del Sagrado Corán.

[79] Al-Mursalat (المرسلات): «Los que son enviados», capítulo 77 del Sagrado Corán.

[80] Al-Mufasal (المفصل): Los últimos suras del Corán, a partir del 50, Caf (ق), según la escuela janbalí, o a partir del 49, al-Juyurat (الحجرات), según las demás escuelas.

[81] Marwan ibnul Jakam (مروان بن الحكم): Cuarto califa omeya. [Nota del Traductor]

[82] Zaid ibnu Zábit (زيد بن ثابت): Escriba personal del Profeta Mujámmad. Fue el encargado de autenticar y recopilar la revelación coránica oral y textual en un solo volumen. Más tarde, dirigió la edición y copia del texto coránico manuscrito en varias copias que fueron enviadas a las diferentes provincias del mundo musulmán. [Nota del Traductor]

[83] Ibnu Abdul Barr (ابن عبد البر): Gran erudito musulmán, malikí de al-Ándalus. [Nota del Traductor]

[84] Ad-Duján (الدخان): «El humo», capítulo 44 del Sagrado Corán.

[85] At-Tin (التين): «La higuera», capítulo 95 del Sagrado Corán.

[86] Al-Icháa (العشاء): La oración del inicio de la noche. Se realiza cuando ya no hay más luz solar en el horizonte, después del mágrib. [Nota del Traductor]

[87] Muad ibnu Yábal (معاذ بن جبل): Gran erudito musulmán, fue enviado por el Profeta a Yemen a enseñar el Islam. [Nota del Traductor]

[88] Ach-Chams (الشمس): «El Sol», capítulo 91 del Sagrado Corán.

[89] Al-Bácara (البقرة): «La vaca», segundo capítulo y el más extenso del Sagrado Corán.

[90] Narrado por al-Bujari y Múslim.

[91] Al-Yumua (الجمعة): «El viernes», capítulo 62 del Sagrado Corán.

[92] Al-Munaficún (المنافقون): «Los hipócritas», capítulo 63 del Sagrado Corán.

[93] Jalifa (خليفة): Literalmente, «representante». Título de sucesor y delegado del Profeta como gobernador de la comunidad musulmana. [Nota del Traductor]

[94] Abu Báker as-Sidik (أبو بكر الصديق): Primer califa y primero de los cuatro denominados «califas rectos» o «califas bien guiados». [Nota del Traductor]

[95] At-Taslim (التسليم): Los saludos finales con que termina la oración islámica. [Nota del Traductor]

[96] Yusuf (يوسف): «José», capítulo 12 del Sagrado Corán.

[97] An-Nájal (النحل): «Las abejas», capítulo 16 del Sagrado Corán.

[98] Hud (هود): Capítulo 11 del Sagrado Corán.

[99] Bani Israil (بني إسرائيل‎) «el pueblo de Israel», también conocida como al-Isráa (الإسراء): «El viaje nocturno», capítulo 17 del Sagrado Corán.

[100] Narrado por al-Bujari, an-Nasaí, Ájmad y Málik.