VALORES CIVILIZATORIOS EN EL MENSAJE DEL ISLAM ()

 

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 VALORES CIVILIZATORIOS EN EL MENSAJE DEL ISLAM

VALORES CIVILIZATORIOS EN EL MENSAJE DEL ISLAM

Autor: Muhammad Bin Abdal-lah Bin Salih As-Suhaim

  • Profesor del departamento de estudios islámicos, Facultad de Pedagogía, de la Universidad Rey Saud.
  • Miembro de la Sociedad Científica Saudí de Ciencias Teológicas, Religiosas, Sectarismos y Escuelas.
  • Miembro de la Sociedad Saudí de Estudios de Da’wa.

En el nombre de Al-lah, Clemente, Misericordioso.

 PRÓLOGO

Al-lah dijo: {Al-lah ha agraciado a los creyentes enviándoles un Mensajero de entre ellos que les recita Sus preceptos, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría [la Sunna]. Y por cierto que antes se encontraban en un extravío evidente} [Corán 3:164]; y dijo: {Aquellos que siguen al Mensajero y Profeta iletrado [Muhammad], quien se encontraba mencionado en la Torá y el Evangelio, que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [ la Gente del Libro]; y quienes crean en él, lo secunden, lo defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada [el Corán], serán quienes tengan éxito} [Corán 7:157].

Dijo Will Durant en su libro Historia de la Civilización:

“Si se juzga la grandeza de alguien grande por su influencia sobre la gente, debemos decir que Muhammad fue uno de los hombres más grandes de la historia, pues se impuso a sí mismo elevar el nivel espiritual y moral de un pueblo al que el calor y la atracción por el desierto habían lanzado a un estado de salvajismo, y tuvo tal éxito en esta misión como no lo tuvo ningún otro reformador en toda la historia… y levantó sobre el judaísmo, el cristianismo y las religiones de su tierra, una religión simple, clara y poderosa, a la vez que una doctrina moral. En una sola generación logró triunfar en cien batallas; en un siglo logró establecer un Estado grandioso, y hasta hoy ha podido mantenerse como una fuerza de gran influencia en medio mundo”. (Tomo XIII, p. 47)

Alabado sea Al-lah, que llenó los corazones de Sus devotos con Su amor y magnificencia, y quitó de los corazones del resto de la gente su conocimiento y su valoración. Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, venerado en los corazones con amor y glorificación y procurado en los espíritus en una mezcla de atracción y temor. Y doy testimonio que Muhammad es Su siervo, Su Mensajero y el custodio depositario de Su revelación, fue enviado por Al-lah después de los Mensajeros anteriores para salvar a la gente de la adoración de caprichos y pasiones y ponerla en contacto con el Creador de los cielos y la tierra. Fue líder de los que procuran la verdad; su mensaje fue misericordia para toda la humanidad y una albricia para los mundos habitados y salvación para los perseguidos. Que Al-lah lo bendiga y lo exalte mucho.

El investigador interesado en la historia de las civilizaciones, cuando observa el punto de origen geográfico de estas, encuentra como factor común que se originaron en las orillas de un río o el mar, pues las civilizaciones surgen donde hay abundancia de recursos, como el agua; pero cuando se observa la civilización islámica, vemos que surgió en la Meca, que es un valle yermo sin agua ni ríos, sin embargo, tuvo lo que es mejor que el agua: la revelación divina, que es como el espíritu de la vida y de los seres vivos, Al-lah dijo: {Te hemos revelado la esencia [el Corán] por Nuestro designio; tú no conocías los Libros [revelados anteriormente] ni la fe [en los preceptos divinos], pero hicimos que él fuera una luz con la que guiamos a quienes queremos de entre Nuestros siervos, y tú [¡Oh, Muhammad!] en verdad, guías al sendero recto, el sendero de Al-lah, a Quien pertenece cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Acaso no retornan a Al-lah todos los asuntos?} [Corán 42:52,53].

Tal vez por este motivo es que el mensaje definitivo que recibió el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, incluye todas las cosas necesarias para que los seres humanos puedan adorar con una práctica de adoración bien orientada y puedan establecer una civilización completa; hablamos de un credo, leyes, valores, principios y roles ejemplares, conocimientos urbanísticos, y ciencias exactas y humanas.

Fue, pues, este mensaje divino la base y el punto de partida y la guía de la civilización humana definitiva.

Una de las cosas que se le reconoce a la civilización islámica es que no hizo intentos de eliminar a las civilizaciones anteriores a ella, más bien las abrazó y las desarrolló, tomando lo positivo de ellas y haciendo notar sus faltas, por otro lado, ninguna de las filosofías o civilizaciones posteriores a ella la han podido eliminar; ha realizado grandes aportes a la humanidad y ha logrado victorias evidentes, que las han tenido que reconocer hasta sus detractores más feroces. Tenemos el caso de George Bush abuelo (1796 - 1859), docente de lengua hebrea y literatura oriental en la universidad de Nueva York, él dijo:

“Él (Muhammad) sentó las bases de un imperio[1] que pudo, en ochenta años, extender su poder sobre reinos y regiones más numerosas y extensas que lo que logró dominar el imperio romano en 800 años; y nuestro asombro crece si dejamos de lado su éxito político y hablamos del ascenso permanente de su religión, su difusión rápida y su trascendencia profunda. Y la verdad es que los logros del Profeta del Islam, y del Islam mismo, no se pueden explicar sino asumimos que Dios les tuvo especial consideración. El éxito de Muhammad no coincide con sus posibilidades ni se puede explicar con cálculos racionales humanos. No queda otra opción sino decir que obraba bajo una protección y ayuda exclusiva de Dios. No hay otra explicación para tan asombrosos logros de tan sorprendente influencia”[2].

Cuando se estudian las bases fundacionales para construir cualquier civilización trascendente y se observan algunos elementos y bases necesarias para levantar cualquier civilización, tenemos:

1.       Primero: Una fe auténtica que someta al espíritu, traiga rectitud al cuerpo y a la sociedad; que le aporte una senda de vida sana y la oriente hacia los medios correctos y la felicidad mundanal y espiritual.

2.       Segundo: Un conocimiento auténtico que devele las verdades ocultas y la oriente hacia los objetivos correctos, que le informe sobre su verdadera esencia y le proporcione un método científico que le rinda los frutos deseados y la exima de buscar lo imposible; que le reduzca en lo posible el tiempo que toma investigar la vida y hechos de las civilizaciones anteriores, como las que el Corán nos muestra de forma tan concisa, para que pueda dedicarse al verdadero avance científico y no redunde permanentemente en debates inútiles.

3.       Tercero: Una justicia plena que iguale entre el gobernante y los demás ciudadanos, entre el rico y el pobre, entre el noble y el humilde; una justicia plena que alcance al amigo y al enemigo y que juzgue equitativamente entre todos, sin miramientos a consideraciones falsas que cambien según cambian los interesados.

4.       Cuarto: Objetivos claros, sanos y delimitados que le eviten a la mente toda confusión y provoquen simpatía en el alma por lo elevado de los objetivos y lo sano de los medios, que muestren a la persona las consecuencias futuras de sus actos, de modo que el ser humano obre con una guía de su Señor, que conozca su inicio y su final, que conozca su recompensa y su rendición de cuentas, y vuelque sus esfuerzos en conseguir un buen futuro compartido con su comunidad.

5.       Quinto: Un amor sincero alrededor del cual se cohesione la comunidad y los corazones coincidan con el amor sincero y cooperen entre sí como diferentes órganos de un mismo cuerpo, que si se enferma uno de los órganos los demás lo acompañan, compartiendo la vigilia y la fiebre. Que ninguna persona se considere más merecedora de tener fortuna que su hermano y vecino.

El Islam provee y asegura estas bases e invita hacia lo que las genera, a la vez que prohíbe, combate y elimina lo que amenaza la existencia de estos fundamentos, como veremos luego en este mismo trabajo, in sha Al-lah (si Dios quiere).

Cualquier lector imparcial verá que si revisamos las bases fundamentales de la administración o las bases de la civilización y después las comparamos con los textos del Corán y la Sunna del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ambas evidencian una fuerte orientación hacia estos fundamentos y su confirmación.

Por ejemplo, los “diez principios o reglas de la administración”, vemos que el Islam se anticipó en indicarlos y confirmarlos.

Por otro lado, quien observa cualquiera de los capítulos o temas que componen la práctica religiosa del Islam o los componentes de la civilización islámica, pensaría que ese capítulo o tema es el central o principal del Islam y su prédica, por la gran cantidad de textos que tratan y delimitan el asunto. Por este motivo es que no podremos reunir en este trabajo todos los textos relacionados con cada uno de los temas a los que se hace referencia. Nos conformaremos con presentar los textos que lo definan brevemente y los que nos indiquen su lugar en el Islam.

Tampoco hemos querido presentar todos y cada uno de los elementos que conforman la civilización islámica. Nos limitaremos a mencionar los más importantes y representativos, según nuestra opinión, basándonos para ello en el Corán y la Sunna.

Este trabajo está ordenado y dividido de la siguiente manera, con tres capítulos principales:

  • Capítulo primero: los valores científicos; y tiene tres acápites:

a) El conocimiento.

b) La práctica de adoración.

c) La precisión y la técnica.

  • Capítulo segundo: los valores sociales; y tiene siete acápites:

a) La moderación.

b) La preocupación por la mujer.

c) El amor.

d) La misericordia.

e) La paz.

f) Los modales y la moral.

g) La limpieza.

  • Capítulo tercero: los valores administrativos; y tiene seis acápites.

a) La inclusión y generalidad de principios y creencias.

b) Garantía de los derechos.

c) La propiedad privada, su protección y aumento.

d) La justicia.

e) La fuerza.

f) La posibilidad del descenso.

Le pido a Al-lah que haga de este trabajo algo sincero por Su causa, acorde con la Sunna de Su Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; que sea un conocimiento útil y una obra de bien; que sea un medio para la Da’wa (invitación) hacia Su Din (religión); que sea una guía hacia Su senda recta, y defensa de Su libro y Su Profeta.

“Y recurro a Al-lah para preservar esta obra de errores y preservar mi buena intención, y en Él me apoyo antes que en mi fuerza y capacidad, y de Él obtengo la dirección para mis esfuerzos y voluntad, y a Él le pido la protección y el patrocinio de mi obra y el perdón para mis faltas y pecados, pues Él es Graciabilísimo y Generoso”[3].

Y para cerrar este prólogo, agradezco a Al-lah, Quien merece todo agradecimiento por lo que me ha concedido para poder completar este humilde trabajo, Le agradezco por Sus gracias y dádivas permanentes, y Le pido que extienda sobre mí la gracia de perdonar mis faltas y pecados y me dé un buen final. También agradezco a todos los que colaboraron para terminar esta obra.

Alabado sea Al-lah, Señor del universo, que con Su gracia se concretan las buenas obras; y pido la paz y las bendiciones de Al-lah para el Enviado como misericordia para los mundos.

Doctor Muhammad Bin ‘Abdul-lah Bin Salih As-Suhaim.

Universidad Rey Saud, Facultad de Educación, Departamento de Estudios Islámicos,

 Riad, 1428 H.


 CAPÍTULO PRIMERO

 LOS PRINCIPIOS Y VALORES CIENTÍFICOS

Este capítulo tiene tres acápites con un factor común: la prueba y la evidencia; pues la fe, la ciencia y la precisión no se establecen sino sobre pruebas evidentes, claras y definitivas.

La ciencia y el conocimiento son la base fundacional de la práctica de adoración (Din) y deben anteceder toda obra, por ello los antepusimos en primer lugar; luego hablaremos de la práctica de adoración y de la precisión.

Ahora vamos a los detalles más minuciosos.

 1.1. El conocimiento científico

Este Din es una práctica de adoración basada en conocimiento; cualquier observador imparcial podrá responder que la faceta más grande de la práctica religiosa es el conocimiento científico, pues ningún caso escapa al conocimiento científico, que lo sustenta y fundamenta. A través de los siguientes casos podremos evidenciar el lugar que ocupa el conocimiento científico en la fe islámica.

 1.1.1. Primer caso: La preocupación del Islam por el conocimiento

Es prácticamente imposible para un investigador cubrir todas las brillantes expresiones del interés del Islam por el conocimiento. A veces promueve el estudio, a veces expone la virtud de los estudiosos, a veces nos informa que su rango es mayor al de los combatientes por la causa de Al-lah o que el del adorador devoto, y varios otros aspectos de los que mencionamos algunos:

 a) Promover el estudio

Una prueba de ello son las primeras aleyas reveladas a Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: {¡Lee! [¡Oh, Muhammad!], en el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al hombre de un cigoto. ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó [la escritura] con el cálamo y le enseñó al hombre lo que no sabía} [Corán 96:1-5].

Cita Ibn ‘Ashur que uno de los objetivos de esta sura coránica es: “Instruir a Muhammad sobre el Corán y su recitación, pues él no sabía leer ni escribir; y que revelarle el Corán y su recitación no era imposible, pues Al-lah mismo fue Quien enseñó a la humanidad la escritura.

También, es una indicación de que la Nación de Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, conocería la lectura, la escritura y la ciencia. También hay un aliciente para el estudio de la creación y en especial la del ser humano, que se origina sorprendentemente en el semen…”[4].

Otra prueba de esto está en que Al-lah ordenó al Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que obtenga primero el conocimiento y luego que realice la acción. {Sabe [¡Oh, Muhammad!] que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Al-lah, e implora el perdón de tus faltas y las de los creyentes y las creyentes. Al-lah bien conoce lo que hacéis dentro y fuera de vuestros hogares} [Corán 47:19].

Ibn Yarir dijo al explicar esta aleya: “Debes saber, Muhammad, que ninguno merece la adoración ni se puede adorar a nadie excepto a Al-lah, que es el Creador y el Soberano, todo lo extiende fuera de Él debe aceptar Su soberanía; y pídele perdón a tu Señor, y pídele que perdone tus pecados pasados y presentes y los pecados de todos los creyentes, de tu gente, hombres y mujeres”[5].

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró que el camino del conocimiento es un camino hacia el Paraíso, pues dijo: “Quien sigue un camino en busca del conocimiento, Al-lah le facilitará su camino hacia el Paraíso”[6]. At-Tirmidhi tiene una versión más extensa del hadiz que dice: “A quien toma un camino en busca del conocimiento, Al-lah le facilitará uno de los caminos que llevan al Paraíso. Los ángeles acogen complacidos con sus alas a los que procuran el conocimiento. Los que habitan los cielos y la tierra, y hasta los peces en el mar, piden perdón por el que procura el conocimiento. La virtud del erudito sobre el devoto adorador es como la virtud de la luna sobre los demás astros; los eruditos son los herederos de los Profetas. Los Profetas no dejaron en herencia ni oro ni plata, pero sí dejaron el conocimiento; así es que, quien lo adquiere, obtiene algo muy valioso”[7].

También dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Cuando Al-lah le desea el bien a alguien lo hace comprender su práctica de adoración”[8]. Dijo Ibn Hayar al explicar este hadiz: “Aquí vemos una clara prueba de la excelencia de los eruditos sobre el resto de las personas y la excelencia del fiqh (entendimiento racional de la religión) sobre las demás ciencias”[9].

Otra muestra de la excelencia del conocimiento y del estudio es el ejemplo que nos da el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sobre el conocimiento y sobre quien lo adquiere, lo comprende y lo transmite. Abu Musa, que Al-lah esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El caso de mi mensaje y el conocimiento que encierra es como el caso de una lluvia abundante que alcanza la tierra, y parte de esta es pura y la absorbe para luego dar pastos y numerosas plantas; otra parte de la tierra son depósitos que retienen el agua, y Al-lah beneficia con ellos a mucha gente que bebe e irriga. Otra parte es yerma y no retiene agua ni da vegetación. Ese es, pues, el caso de quien comprende la religión de Al-lah y lo beneficia mi mensaje, del cual aprende y enseña, y el caso de quien no levanta cabeza ni acepta la guía divina con la que fui enviado”[10].

 b) Elevar el rango de la ciencia y de los eruditos

Una de las mayores muestras de la elevada posición de la ciencia y su gente es que Al-lah acompañó Su propio testimonio con el de los eruditos respecto a Su unicidad: {Al-lah atestigua, y también los Ángeles y los hombres dotados de conocimiento, que no hay otra divinidad salvo Él, y que Él es equitativo. No hay otra divinidad salvo Él, Poderoso, Sabio. Ciertamente para Al-lah la religión es el Islam [el sometimiento a Él]. Los judíos y cristianos discreparon por soberbia a pesar de haberles llegado la revelación. Quien no crea en los signos de Al-lah, sepa que Al-lah es rápido en ajustar cuentas} [Corán 3:18,19]. Dijo Ibn Kazir: “El testimonio mismo de Al-lah es suficiente, pues Su palabra es la más veraz y Su testimonio es el más fidedigno. Su testimonio es que no hay otra deidad fuera de Él, y luego acompañó Su testimonio con el de los ángeles y el de los eruditos, y esto es una señal de excelencia para los eruditos aquí”[11].

Ibn Al Qaiem aclara la excelencia y elevada posición de los eruditos y menciona varios aspectos, de los cuales citaremos los relacionados con esta aleya; dice:

“Al-lah, Glorificado sea, trae por testigos a los eruditos sobre el más noble testimonio, que es Su unicidad: {Al-lah atestigua, y también los Ángeles y los hombres dotados de conocimiento, que no hay otra divinidad salvo Él, y que Él es equitativo. No hay otra divinidad salvo Él, Poderoso, Sabio. Ciertamente para Al-lah la religión es el Islam [el sometimiento a Él]. Los judíos y cristianos discreparon por soberbia a pesar de haberles llegado la revelación. Quien no crea en los signos de Al-lah, sepa que Al-lah es rápido en ajustar cuentas} [Corán 3:18,19]. Esto nos prueba la excelencia del conocimiento y sus portadores desde varios puntos: a) citar exclusivamente Su testimonio de entre toda la gente; b) acompañar Su testimonio mismo con el de ellos; c) acompañar el testimonio de los eruditos con el de Sus ángeles; d) esto significa certificar su probidad e idoneidad, pues Al-lah no presenta el testimonio sino de las personas probas, tal como se cita que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Los que porten este conocimiento de las generaciones venideras serán su gente proba. Negarán las malinterpretaciones de los extremistas, las argucias de los negadores y las alegorías de los ignorantes…”[12];e) que Al-lah presenta Su propio testimonio, que es el mejor, y luego el de Sus mejores criaturas: Sus ángeles y los eruditos de entre Sus siervos, y esto es bastante honra y excelencia; f) que presentó Su testimonio respecto al asunto más importante que hay (la unicidad divina), y siempre se procura el testimonio de la mejor gente para las cosas importantes; g) Al-lah hizo del testimonio de los eruditos una evidencia contra los que Lo niegan, poniéndolos al nivel de Sus aleyas y otras evidencias de Su unicidad; h) que Al-lah adjuntó el testimonio de los eruditos y los ángeles al Suyo con el mismo verbo, lo que también nos indica la fuerte asociación, y que el testimonio de ellos es una prueba válida y vigente…”[13].

Al-lah aclaró en muchas aleyas que eleva a los grados de los eruditos: {Y sabed que Al-lah elevará en grados a los creyentes y a quienes agracie con el conocimiento, y que Al-lah está bien informado de cuánto hacéis} [Corán 58:11], y que no están al mismo nivel que el resto de la gente: {¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto} [Corán 39:9].

Dijo: Ibn Al Qaiem: “Al-lah negó que se equiparen los eruditos con el resto de la gente, así como negó que se equiparen los habitantes del Paraíso con los del Infierno, pues dijo: {¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben?}; y dijo: {¿Acaso se compara la gente del Infierno con la gente del Paraíso?}… y esto es prueba de su excelencia y honor”[14].

 c) Establecer un método científico

El Islam estableció para los musulmanes un método científico racional para el análisis, la comprobación y la proyección, y expuso lo que se necesita para cada arte y ciencia, las bases y fundamentos de los cuales partir.

En las siguientes líneas citaremos algo de esto:

Primero: El método científico al comprobar una hipótesis con evidencia. Este método se levanta sobre bases sólidas y permanentes, que no ceden ante las tendencias personales ni imitación de lo heredado o apoyo a cierto líder. Estas bases son:

a) Sustentar todo con pruebas y evitar creer en algo que no tenga pruebas que lo sustente; por esto mismo, Al-lah presentó numerosas evidencias racionales para sustentar los pilares de la fe, como cuando dice: {¿Acaso las divinidades que tomaron en la Tierra tienen poder para resucitar a los muertos? Si hubiese habido en los cielos y en la Tierra otras divinidades aparte de Al-lah, éstos se habrían destruido. ¡Glorificado sea Al-lah, Señor del Trono! Él está por encima de lo que Le atribuyen. Él no es interrogado por lo que hace, a diferencia de Sus siervos que sí serán interrogados [pues deberán responder por todas sus obras el Día del Juicio]. Diles [¡Oh, Muhammad!] a aquellos que adoran a otras divinidades en lugar de Al-lah: Presentad fundamentos válidos de lo que hacéis [si los tenéis]. Éste es nuestro Mensaje y el mismo de quienes nos precedieron, pero la mayoría no puede distinguir la Verdad y se apartan de él} [Corán 21:21-24]. Observen cómo presenta la evidencia y exige a su contendor que presente su evidencia, pues dice: {Presentad fundamentos válidos de lo que hacéis [si los tenéis]}. Al-lah también aclaró con una evidencia racional que no puede ser un dios quien necesita alimentarse, y que quien necesita alimentarse necesitara también evacuar. Dijo: {El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su madre fue una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos [como el resto de la humanidad]. Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo [a pesar de esto] se desvían} (Corán 5:75).

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibió a los musulmanes empeñar su lealtad sin pedir ni guiarse con una prueba. En el Sunan de At-Tirmidhi se cita a Hudhaifa, que Al-lah esté complacido con él, citando que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No sean seguidores ciegos que dicen: si la gente se porta bien, lo haremos; y si son injustos, lo seremos. Cuidad vuestras almas, si la gente es recta séanlo también; pero si la gente es pecadora, no sean injustos ustedes”[15].

b) No caer en la imitación ciega ni seguir a padres o ancestros que estuviesen en el desvío. Al-lah dijo: {Y dicen: Nosotros vimos a nuestros padres practicar una religión [en la que adoraban a los ídolos], y seguimos sus pasos [y no creemos en Muhammad]. Toda vez que enviamos a un amonestador a su pueblo, los más ricos y poderosos decían: Nosotros vimos a nuestros padres que practicaban una religión [politeísta], y los imitamos. [Cuando nuestros Mensajeros decían a su pueblo]: ¿Y si os propongo algo mejor que lo que practicaban vuestros padres? Respondían: Nosotros no creemos en vuestro Mensaje} [Corán 43:22-24]. Esta aleya nos muestra que quien no se libera del seguimiento ciego de padres y ancestros, deja de lado la verdad aunque le sea evidente y se aferra a lo que heredó de sus antepasados.

c) Analizar y meditar respecto a las cosas que surgen ante la persona, y que ejercite para ello su uso de razón y su intelecto, para que vea si es verdad y la siga, o es falsedad y la evite. {¿Acaso no reflexionan en el Corán y sus significados? Si no procediera de Al-lah habrían encontrado en él numerosas contradicciones} [Corán 4:82].

Al-lah reveló un Corán que se recitará hasta el Juicio Final, nos invitó a leerlo con detenimiento y nos indicó dónde buscar alguna falla si esta existiese: {¿Acaso no reflexionan en el Corán y sus significados? Si no procediera de Al-lah habrían encontrado en él numerosas contradicciones}; y ya que no hay contradicciones, pues debe ser de Al-lah. Y analicen esta invitación tan honrosa y este valioso recuerdo que dice: {Diles [¡Oh, Muhammad!]: Ciertamente os exhorto a que hagáis una cosa [para que se evidencie la Verdad]: Poneos ante Al-lah de dos en dos, o solos, y reflexionad, pues vuestro compañero [el Profeta Muhammad] no es un loco, sino un amonestador para vosotros, que os advierte de un severo castigo} [Corán 34:46].

Dijo Ibn Yarir: “Se dice sobre su significado: que actúen con sinceridad, por Al-lah, y que dejen los caprichos, para llevar adelante un debate sincero sobre si alguna vez se le conoció algún tipo de locura a Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Luego, que se separen para que cada uno medite y piense por su cuenta: ¿es una locura lo que lo aqueja? Y entonces sabrán que Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es un admonitor para ustedes”[16].

 Y dice Ibn Kazir explicando la misma aleya: “Les pido que lo hagan sinceramente por Al-lah, sin fanatismos ni terquedad, en grupos o solos. Que piensen en éste que les ha traído un mensaje de Al-lah. ¿Está loco o no? Si hacen eso, verán con seguridad de que se trata de un verdadero Mensajero de Al-lah”[17].

d) Sustentar un asunto subjetivo y de lo oculto con evidencias materiales y palpables. Esto sucede al sustentar la unicidad de Al-lah o la profecía de Muhammad: {Al-lah os expone un ejemplo extraído de vuestra propia naturaleza [para que reflexionéis]: ¿Acaso os gustaría que entre vuestros esclavos hubiere quienes compartieran con vosotros parte de las riquezas con la que os agraciamos, de forma que no hubiese diferencia entre vosotros y ellos, y les temieseis como les teméis a vuestros socios? Así es como aclaramos los signos a quienes razonan} [Corán 30:28]. {Entre Sus signos está que puedes observar a la tierra sin vegetación; pero cuando enviamos el agua sobre ella, se remueve e hincha [y luego brotan las plantas]; ciertamente que Aquel que le vuelve a dar vida [a la tierra árida] es Quien resucitará a los muertos, y Él tiene poder sobre todas las cosas} [Corán 41:39].

e) Evitar la influencia de las pasiones y que sea el único objetivo la búsqueda de la verdad, no de lo falso, evitando toda actitud caprichosa: {Si la Verdad estuviera acorde a las pasiones de los incrédulos, los cielos, la Tierra y todo lo que hay en ellos se habrían corrompido. Pero los ennoblecimos con el Corán, y a pesar de ello lo rechazaron} [Corán 23:71]. {Pero si aun así no te responden, sabe que no hacen más que seguir sus pasiones. ¿Acaso existe alguien más extraviado que quien sigue sus pasiones sin ninguna guía proveniente de Al-lah? Al-lah no guía a los inicuos Por cierto que les hemos ido revelando el Corán de acuerdo a las circunstancias para que reflexionen} [Corán 28:50-51].

f) La humildad ante la verdad científica. No aferrarse ciegamente a las posiciones personales y los caprichos. El Corán nos informa que la persona viene a este mundo en ignorancia, sin saber nada: {Al-lah os hizo nacer del vientre de vuestras madres sin saber absolutamente nada. Él os dotó de oído, vista e intelecto, para que seáis agradecidos} [Corán 16:78]; y nos informa que el conocimiento adquirido por la humanidad es poco comparado con el conocimiento que Al-lah les ha revelado: {Y no se os ha permitido acceder sino a una parte del inmenso conocimiento de Al-lah} [Corán 17:85], que compare una persona entre lo que sabía la gente del siglo XIX d.C. con lo que sabe la gente dos siglos después.

Si la persona comprende esta verdad y la tiene siempre presente, será más humilde y sabrá que lo que ignora es más que lo que sabe; esto lo llevará a procurar más conocimiento, siendo este conocimiento un aliciente para adquirir más conocimiento, y así la persona no se engaña pensando que sabe mucho o lo suficiente sobre algún tema y deja de estudiar e investigar. Un hecho irónico es que cuando la persona cree tener suficiente conocimiento llega a rechazar verdades indubitables, y al respecto dijo Al-lah: {Cuando se les presentaron sus Mensajeros con las evidencias, se sintieron satisfechos con los conocimientos que ya poseían [y no les creyeron]; entonces les fue enviado un castigo por haberse burlado} [Corán 40:83].

 1.1.2. Segundo caso: Confirmación científica actual de lo que nos informa el Corán

Mientras que las iglesias cristianas en general han tenido una posición hostil hacia las teorías científicas actuales[18] y se persiguió a todo científico que sostuvo o descubrió algo distinto a lo que sostiene la iglesia, el Corán promueve el conocimiento y el estudio y nos mostró el elevado rango de la ciencia y de los científicos ante Al-lah y ante la gente.

El Corán incluye muchas aleyas que nos informan sobre la base de la creación del primer ser humano y de su descendencia posterior, que nos informan sobre hechos pasados omitidos por los historiadores, además de que nos informan cómo se forman las nubes, cómo circulan los vientos y muchos otros hechos científicos, mismos que la ciencia moderna recién ha descubierto en nuestros días.

Esta es una característica exclusiva del Corán: que los científicos modernos, incluso los no musulmanes, no le han podido encontrar un solo error científico y muchos de ellos han reconocido esto con plena objetividad.

Esto mismo fue lo que llevó al Dr. Maurice Bucaille a islamizarse después de comparar entre el conocimiento científico moderno y la información contenida en el Corán, el Torá y el Evangelio, y encontrar que el Corán coincide con la ciencia, mientras que el Torá y el Evangelio conocidos hoy contradicen a la ciencia en muchos de los casos estudiados por él. Fruto de esta investigación fue el libro que tituló: La Biblia, el Corán y la ciencia, un estudio de los libros sagrados a la luz del conocimiento científico moderno, y que se ha traducido a varios idiomas.

Dice Bucaille, luego de mencionar las conclusiones de su estudio sobre el Torá y el Evangelio:

“Las inconsistencias, las incoherencias y las contradicciones con el conocimiento científico moderno quedan plenamente demostradas con lo mencionado; pero la sorpresa de los cristianos es mayúscula cuando descubren todo esto”; luego dice sobre el Corán: “En cambio el Corán, a diferencia de las revelaciones que le precedieron, no sólo está libre de las contradicciones en su cadena de transmisión, que es la característica principal de los evangelios, sino que evidencia –para todo aquel que lo estudie objetivamente a la luz de la ciencia– una naturaleza peculiar, que consiste en coincidir con la ciencia moderna; y más aún, como hemos demostrado, el lector encuentra en la información científica que es imposible imaginarse una persona de la época de Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, conociéndola y, por otro lado, los conocimientos científicos actuales permiten comprender algunas aleyas que no tuvieron una explicación lógica hasta hoy”[19].

 1.1.3. Anunciar los fundamentos y bases de muchas artes y ciencias

El Islam no sólo es una forma de adoración ritual, sino que es un modo completo de vida que incluye todo lo que necesita el ser humano. Por esto mismo es que incluye las directrices necesarias para todos los aspectos fundamentales de nuestra vida. Nos limitaremos a citar algunos ejemplos.

a) Indicación de los fundamentos del trabajo periodístico

Al-lah nos muestra muchos de los fundamentos prácticos de esta profesión, como cerciorarse de la veracidad de las noticias y procurar evidencias. {¡Oh, creyentes! Si se os presenta alguien corrupto con alguna noticia, corroborad su veracidad, no sea que perjudiquéis a alguien por ignorancia, y luego [de haber comprobado que era una noticia falsa] os arrepintáis por la medida que hubiereis tomado} [Corán 49:6], o evitar decir lo que se ignora o mentir diciendo que se vio o se oyó: {No hagáis ni digáis nada si no tenéis conocimiento. Por cierto que seréis interrogados en qué habéis utilizado el oído, la vista y el corazón} [Corán 17:36]. Dijo Ibn Yarir: “Se dijo que significa: ‘No digas lo que ignoras’ o ‘no digas: vi, si no has visto o así no has oído pues, Al-lah te interrogará por todo eso’”[20].

El ser humano es responsable por su vista, su oído y su corazón. También, se aclara que hablar de Al-lah sin conocimiento es peor que el politeísmo {Diles: Mi Señor ha prohibido las obscenidades, tanto en público como en privado, los pecados, la opresión, la idolatría y decir acerca de Él lo que ignoráis} [Corán 7:33].

También hay una prohibición general de la mentira, y en especial la que daña a la gente. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró el castigo de quien incurre en este tipo de mentiras, ya que dijo: “… En cuanto al hombre que vi que se le desgarraba la mejilla hasta su nuca y sus ojos hasta su nuca, pues él salía de su casa y difundía [tantas] mentiras que cubrían el horizonte”[21].

b) La indicación de que se debe incrementar el poder nacional para que la Umma no sea tomada por sorpresa ante un ataque enemigo

{Y preparad contra los incrédulos cuanto podáis de fuerzas [de combate] y caballería, para que así amedrentéis a los enemigos de Al-lah que también son los vuestros, y a otros enemigos que [os atacarán en el futuro y] no los conocéis, pero Al-lah bien los conoce. Y sabed que por aquello con lo que contribuyáis en la causa de Al-lah seréis retribuidos generosamente, y no seréis tratados injustamente} [Corán 8:60]; esto incluye también desarrollar las ciencias exactas que permitan fabricar armamento de guerra, como tanques, aviones de combate y cañones, pues son necesarios para tener la fuerza citada, y lo que es necesario para cumplir con una obligación se hace también obligación. Al-lah dijo al respecto: {¡Oh, creyentes! Estad precavidos} [Corán 4:71], y en este mandato divino es que se basan los centros de inteligencia y vigilancia lejana.

 c) La indicación de las bases del liderazgo administrativo

Las aleyas y hadices que tocan este tema son incontables, pero mencionaremos algunos ejemplos.

Las aleyas coránicas han confirmado los conceptos de responsabilidad pública y responsabilidad personal, y que todos deben trabajar y ser juzgados por sus resultados. Al-lah dijo sobre la responsabilidad individual: {¡Oh, hombres! Ciertamente compareceréis ante vuestro Señor y veréis el resultado de vuestras obras} [Corán 84:6]; y {Quien haya realizado una obra de bien, por pequeña que fuere, verá su recompensa. Y quien haya realizado una mala obra, por pequeña que fuere, verá su castigo} [Corán 99:7,8].Y dijo sobre la responsabilidad pública: {Diles [¡Oh, Muhammad!, a los hipócritas]: Obrad como queráis, y sabed que Al-lah, Su Mensajero y los creyentes verán vuestras obras; luego compareceréis ante el Conocedor de lo oculto y lo manifiesto, y Él os informará de cuanto hicisteis} [Corán 9:105].

Al-lah también indicó que un obrero debe tener dos características principales: la fuerza y la honestidad. Dijo Al-lah: {Pues qué mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto} [Corán 28:26]. Estas directrices básicas hacen que el musulmán, en el liderazgo o no, sienta la gravedad de la responsabilidad, así que no hará ningún trabajo que dañe a otros, pues sabe que mañana deberá responder por ello.

La diferencia entre la civilización islámica y la occidental se ve en dos preguntas: mientras Occidente se pregunta “¿cómo?”, el musulmán se pregunta “¿por qué?” Y la primera pregunta es devastadora, ya que se interesa por la manera de lograr los objetivos y no por sus resultados. Esta pregunta resultó en la creación de la bomba atómica, pues la pregunta era: ¿Cómo eliminar al enemigo? Mientras que la segunda pregunta es positiva, pues se interroga sobre el objetivo antes de iniciar la acción[22].

 d) La indicación de los fundamentos de los modales y la moral

El Corán nos expuso su esencia: {Por el hombre y Quien lo creó, y le enseñó el camino del bien y del mal, que ciertamente obtendrá el éxito [en esta vida y en la otra vida] quien purifique su alma [apartándose de los pecados], y estará perdido quien la pervierta [siguiendo sus pasiones]} [Corán 91: 7-10]. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró a sus sahaba, que Al-lah esté complacido con ellos, que “las mejores personas son las de mejores modales”[23]. El Corán también aclaró que el trato con buenos modales debe ser con toda la gente: {…hablad cortésmente} [Corán 2:83], y el Profeta enseñó que una de las señales de la plenitud del ser humano es desear para su prójimo lo que se desea para sí mismo cuando dijo: “Ninguno de ustedes es un creyente hasta que desee para su hermano lo que desee para sí”[24].

 e) Indicaciones de los fundamentos económicos

Ninguna civilización surge sin una economía fuerte y dinámica. Por esto es que se prescribió la compraventa y se prohibió la usura: {…Al-lah permitió el comercio y prohibió la usura} [Corán 2:275]; y el Profeta prohibió el monopolio y el engaño, pues ambos minan las bases de la economía, y nos advierte Al-lah contra el gran enemigo de toda economía: el desperdicio. Dijo Al-lah:{Y comed y bebed con mesura, porque Al-lah no ama a los inmoderados} [Corán 7:31].

 f) Indicación de los fundamentos de la salud pública:

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prescribió el uso de medicamentos cuando dijo: “Medíquense, siervos de Al-lah, porque Al-lah no ha puesto ninguna enfermedad sin poner su remedio, excepto la vejez”. También indicó otros de los principios fundamentales de la salud, que es la prevención de las enfermedades antes que se susciten, pues dijo: “A quien come en la mañana siete dátiles, ‘aywa no lo dañará ese día ni veneno ni hechicería”[25], y en la versión de Muslim: “Quien come siete dátiles del terreno de Medina cuando amanece, no le hará daño el veneno hasta cuando anochece”[26], y esta es una clara medida preventiva de salud.

También, el Profeta prohibió entrar en una ciudad afectada por la peste, dijo: “Si la peste llega a una tierra, no entren en ella; y si llega a una tierra en la que ya están ustedes, pues no salgan de ella”[27]; y advirtió sobre el contacto con enfermos y enfermedades contagiosas cuando dijo: “Que ningún enfermo visite a un sano”[28].

También ordenó prevenir las causas de los accidentes y la contaminación: “Apaguen sus lámparas al dormir, cierren sus puertas, vuelquen sus recipientes, y cubran la comida y la bebida”[29], nos aconseja cuidarnos mucho al manejar lámparas, velas o cualquier otro utensilio que use fuego; y cerrar las puertas y cubrir los alimentos son consejos preventivos contra las alimañas, insectos y microbios.

Si quisiéramos cubrir toda ciencia u oficio sería muy extenso este trabajo, así que nos conformaremos con abarcar la salud, la economía, los medios de comunicación, los modales y el poder nacional.

1.2. La práctica de la adoración

Este es el acápite más importante y es, a la vez, uno de los elementos más importantes de la civilización y de la vida misma; por esto, es que no hay ninguna nación que no haya adoptado una práctica religiosa, y esto prueba también que la religiosidad es algo innato, y el Islam vino a satisfacer esta necesidad natural con la religión correcta como veremos.

Aquí trataremos varios temas:

1.2.1.     Primero: definición del término Din (religión)

Esta será en dos partes: a) idiomáticamente b) científicamente.

a) Definición idiomática:

Este es un término árabe que significa principalmente: la religión, la costumbre, la imposición, el dominio, el gobierno, la administración, la soberanía[30].

b) Definición científica:

Dijo Ar-Raghib en sus Mufradat: “El término Din se usa en referencia a la obediencia a algo y la compensación subsecuente, de aquí es que se trasladó al uso de la Shari'a”[31], y agregó Al Fairuzabadi: “Din es el término que se aplica a todo lo que es adoración de Al-lah”[32].

Algunos eruditos musulmanes definen el Din como: “Una prescripción divina que conduce a los que tienen sano juicio por voluntad de ellos hacia la rectitud en esta vida y el éxito en la otra”. Dijo también Draz: “Es una disposición que proviene de Al-lah y que guía hacia la verdad en la creencia y hacia lo bueno en el comportamiento y las relaciones humanas”[33]. Ibn Al Kamal lo definió como: “Una disposición divina que guía a los de sano juicio a aceptar lo que les trae el Mensajero de Al-lah, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él”[34].

Entre los eruditos no musulmanes, en cambio, las definiciones son según sus filosofías, sus creencias o sus bases doctrinarias. La definición de los sociólogos difiere de la de los filósofos, y esta a su vez de la de los intelectuales. Citaremos algunas de estas definiciones para ver sus diferentes posiciones al respecto. El diccionario filosófico lo define como: “Un conjunto de creencias y ritos sacros en los que cree un grupo determinado para satisfacer necesidades individuales y sociales a la vez, su base es la existencia y da lugar a la razón”[35]. En la sociología occidental encontramos el siguiente concepto: “Sistema social basado en la existencia de uno o más seres o fuerzas sobrenaturales, que avala la relación entre el ser humano y estos seres. Bajo cualquier cultura esta idea toma cuerpo para ser un referente o referentes sociales o un orden social. Este tipo de referentes u órdenes sociales se conocen con el nombre de religión (Din)[36].

El Dr. Ahmad ‘Ayiba citó numerosas definiciones del término Din (religión) y las clasificó en tres grupos según diferencias metodológicas. Elegiremos una sola definición de cada grupo, pues el objetivo es exponer y no debatir.

La primera definición es la de las creencias esotéricas: “Es un conjunto de las obligaciones de la criatura hacia su Creador y obligaciones del ser humano para con Al-lah, obligaciones para con la comunidad y obligaciones para consigo mismo”.

La segunda definición se basa en conjeturas: “Es la reacción defensiva de la naturaleza resistiendo contra la actividad racional que pueda anular el potencial individual o la cohesión social”.

La tercera definición es la del método comparativo: “Direccionamiento del comportamiento del ser humano según sus sentimientos de relación entre su espíritu y un espíritu oculto al que le reconoce poder sobre su persona y sobre el resto del mundo, y se complace en sentirse en contacto con él”[37].

Cuando analizas estos conceptos occidentales notas la gran diferencia entre ellos; la razón de esto es la variedad de doctrinas religiosas y culturas de sus autores, que van desde la cultura grecorromana y la cristiana hasta las filosofías contemporáneas, lo cual les impide ponerse de acuerdo. Tal vez es por este mismo motivo que dijo James Fraser: “…y lo más probable es que no haya un tema en el mundo en el que haya tantas opiniones divergentes como lo es la naturaleza de la religión”[38].

El Dr. Muhammad Abdal-lah Draz citó en su obra Ad-Din una serie de conceptualizaciones y analizó los elementos que las conforman, y extrajo de este mismo análisis una definición precisa: “Din (religión) es la creencia en la existencia de un ser o seres sobrenaturales y elevados, con sensibilidad y voluntad propias, que rigen y administran los asuntos que se relacionan con la vida humana, con la creencia de que debe comunicarse con este ser elevado con amor y temor, con humildad y glorificación”[39]. Resumiendo en pocas palabras es “la fe en la existencia de un ser divino que merece obediencia y adoración”; esto es si miramos al Din como si fuese un estado psicológico en el concepto de religiosidad; pero si lo vemos como una realidad externa y objetiva diremos: “Es el conjunto de conocimientos teóricos que definen los atributos de ese ser divino y el conjunto de reglas que definen la forma de adorarlo”[40].

Rauf Shalabi basa la divergencia acerca del concepto de religión (Din) en lo siguiente:

  • La herencia oscura que se relaciona con lo religioso y se heredó de las civilizaciones idólatras de la antigüedad.
  • La falta de textos en sus libros sagrados que les aclaren el concepto de Din (religión).
  • La falta de claridad en las creencias que heredaron.
  • La falta de pautas racionales plenas que se han dispuesto para discutir la religión y la religiosidad.
  • La corrupción de los parámetros científicos que han dispuesto para estudiar la religión[41].

Y podemos agregar:

  • El desconocimiento de la religión correcta, pues vemos que sus conceptos surgen de sus religiones.
  • No diferencian entre una religión revelada, originada en la divinidad, y las religiones de factura humana.

Cuando se compara entre las definiciones vemos que cada uno define lo que conoce. El erudito musulmán define la religión auténtica revelada por Al-lah tal como la conoce y practica. En cambio, el erudito occidental que no conoce la religión auténtica sino que vive a tumbos entre filosofías seculares y religiones distorsionadas, define lo que no comprende y peor aún profesa.

 1.2.2.    Segundo: Atributos de la religión auténtica

Después de presentar definiciones del término Din (religión) es necesario que tratemos los distintos atributos que distinguen a la religión auténtica de las religiones alteradas o fabricadas por el ser humano. Éstos son los parámetros:

1. Que sea una religión revelada por Al-lah a través de uno de Sus ángeles a uno de Sus Profetas para que la comunique a Sus siervos. Así es que toda religión que presente alguien que predica que lo adoren a él, es una religión falsa.

2. Que predique la adoración exclusiva de Al-lah, que prohíba el politeísmo y los medios que conducen a él.

3. Que concuerde con los fundamentos doctrinales que predicaron todos los Profetas y Mensajeros.

4. Debe incluir la guía hacia la legislación divina, debe mostrar al ser humano las grandes verdades relacionadas con Al-lah, con Sus atributos, Sus nombres y Sus acciones; debe aclarar lo que hay en este mundo de cosas ocultas del pasado y el futuro, y desvelar las grandes verdades del alma humana y lo que la beneficia o la perjudica.

5. Que sus partes sean coherentes entre sí.

6. Que la religión garantice a la gente su práctica religiosa, su físico, su honra, su mente y su descendencia a través de sus prescripciones, sus prohibiciones, sus castigos y sus modales.

7. Que la religión sea misericordia para los seres humanos evitándoles ser injustos consigo mismos y con los demás.

8. Que predique las buenas costumbres y buenas acciones.

9. Que posibilite la felicidad para quienes la profesan.

10. Que indique la senda hacia la verdad y advierta contra la falsedad, que muestre el camino del buen juicio y aleje de la perdición[42].

 1.2.3.    Tercero: la necesidad de la religión

Después de exponer las principales características que debe tener la religión auténtica, es justo que aclaremos si el ser humano necesita realmente la religión auténtica o sólo es un inútil ejercicio intelectual.

Para responder a esta pregunta es necesario que tengamos presente la realidad del ser humano, la materia de la que fue creado y el objetivo de su creación.

El ser humano fue creado de espíritu y barro; se conforma de cuerpo y espíritu.

Vive en una sociedad donde colisionan muchos deseos e intereses y se le exigen varios mandamientos divinos por los que deberá ser recompensado o castigado si obedece o desobedece.

El ser humano de todo tiempo y lugar es una criatura religiosa. No se encuentra persona alguna sin religión, y esta es una de las pruebas de la necesidad del ser humano por la religión según muchos estudios.

La necesidad de religión es más que la necesidad de un doctor, la de alimento o bebida, según dice Ibn Al Qaiem[43].

En cuanto a las causas de esta necesidad, pues son muchas; y las respuestas de los investigadores respecto a su número y su variedad son muchas.

Dice el diccionario Larousse Siglo XX: “La necesidad de la religión es compartida por toda la humanidad, hasta por los grupos más primitivos y cercanos a la bestialidad… y la preocupación por el concepto divino y lo sobrenatural es una de las tendencias universales y permanentes de la humanidad”[44].

Y aclara Arnold Toynbee: “La esencia de la religión reside en la esencia misma de la naturaleza humana. Así pues, la religiosidad es un atributo esencial de la naturaleza humana”[45].

Y nos transmite el Dr. Draz el consenso de los historiadores de la religión sobre lo dicho con las siguientes palabras: “La posición que es consenso de los historiadores de la religión es que no hay grupo humano, menos nación importante, que haya surgido, florecido y luego desaparecido sin que haya pensado en el origen del ser humano y su destino; o haya querido explicar los fenómenos cósmicos y sus actores y haya adoptado un punto de vista específico, verdadero o falso, certero o dudoso, con el cual identifica las fuerzas que rigen estos fenómenos desde su origen y el destino que seguirán las criaturas tras su transformación”[46].

Y dice el Dr. Yusuf Al Qardawi: “La necesidad del ser humano hacia la religión en general, y hacia el Islam en especial, no es una necesidad secundaria ni marginal; es una necesidad básica y vital que está en relación con la esencia misma de la vida, con el secreto mismo de la existencia y lo más profundo del ser humano”.

Tratando de resumir lo más posible, mencionaremos los distintos aspectos de la necesidad humana por la religión desde su punto de vista:

Primer aspecto: la necesidad humana de conocer las grandes verdades de la existencia; y se resume en lo siguiente:

1.       La necesidad humana de una creencia religiosa que surge de su necesidad de conocerse a sí misma y a la gran creación que la rodea; es decir, la necesidad de conocer las respuestas a las preguntas que han acosado a las distintas filosofías humanas y estas no han sabido responder satisfactoriamente.

Desde que nace, al ser humano lo acosan varias preguntas: ¿De dónde? ¿Hacia dónde? Y, ¿por qué? Sin importar cuánto esté ocupado en la vida terrena, invariablemente la persona se ocupa alguna vez con tales interrogantes eternas.

a) La personase pregunta a sí misma:

¿De dónde vengo y de dónde proviene este universo inmenso que me rodea?

¿He surgido espontáneamente o existe un Creador que me creó? ¿Quién es? ¿Cuál es mi relación con Él? Lo mismo respecto al universo que le rodea, con sus animales y plantas… la persona se pregunta: ¿Surgió espontáneamente o fue creado por un Creador que lo administra además?

b) Luego se pregunta: ¿Qué hay después de esta vida? ¿Qué después de la muerte? ¿Dónde nos llevará el destino después de este viaje sobre este pequeño planeta llamado tierra? ¿Será que la historia de la vida es solamente “vientres maternos que dan a luz y la tierra que los devora”?

c) Luego: ¿Por qué fue creado el ser humano? ¿Con qué fin existe el ser humano? ¿Por qué se le dio uso de razón y voluntad y se le distinguió del resto de los animales? ¿Por qué se dispuso bajo su dominio los cielos y la tierra? ¿Hay un fin para su existencia? ¿Tiene algún objetivo en su vida? ¿O existe para alimentarse y nada más, como los animales? Y si su existencia tiene algún fin… ¿Cuál es? ¿Cómo lo podrá conocer? Lo que hemos mencionado corresponde a la necesidad racional del ser humano hacia la religión; pero también está la necesidad existencial y sentimental; pues el ser humano no es sólo inteligencia racional, como los cerebros electrónicos, sino que es razón, materia y espíritu; así se moldeó su naturaleza.

Al ser humano por naturaleza no le satisface ciencia ni cultura ni arte o literatura; tampoco llena su vacío el placer o la estética, sino que sigue inquieto, con el espíritu hambriento y su naturaleza sedienta, sintiendo vacío y ausencia hasta que aumenta la fe en Al-lah; sólo entonces se tranquiliza tras la inquietud, se calma tras la inestabilidad, se siente seguro tras el temor y siente que se ha encontrado a sí mismo.

2. Además, hay otra necesidad de religión, una necesidad dictada por la vida del hombre, sus esperanzas y sufrimientos… la necesidad humana de un fundamento firme sobre el cual sostenerse y una base sólida para levantarse. Si lo hacen sufrir las adversidades o lo azotan las desgracias, o pierde algo querido o enfrenta lo que le desagrada, en ese momento surge la fortaleza de la religión que le da fuerzas ante la debilidad, que le da esperanzas ante el desasosiego y el temor, y le da paciencia ante las desgracias.

La fe en Al-lah, con Su justicia y Su misericordia, con Su recompensa en la otra vida, da al ser humano la sanidad mental y la fortaleza espiritual, y el optimismo se apodera de su ser y ve al mundo con mayor amplitud, se le hacen más llevaderas las penas de su vida corta y perecedera, y encuentra una tranquilidad y calma que no puede suplantar ningún conocimiento ni filosofía, ni hijos ni bienes ni poder.

3. Existe aún otra necesidad de religión, la necesidad de contar con inspiración y guía. Inspiración para realizar buenas obras y cumplir con el deber aunque ninguna persona esté supervisando o recompensando; y parámetros de guía que rijan sus relaciones y obliguen a cada uno a detenerse ante un límite, para no violar el derecho ajeno ni despilfarrar las cosas buenas para satisfacer sus caprichos o sus intereses mundanos. Se podrá decir: “Las leyes y avisos son suficientes para garantizar en nuestros parámetros tal inspiración”, pero las leyes no harán que surja una motivación ni bastan como sistema. Por esto mismo se necesitan inspiraciones y tendencias de tipo moral que actúen dentro de la consciencia humana y no afuera solamente. Esta motivación interior es absolutamente necesaria. De esto se trata la consciencia, la existencia y el corazón. Llámenlo como quieran, pero se trata de una fuerza que si está yendo en la dirección correcta hará al ser humano enderezar todas sus obras; pero si cae en la desobediencia se corrompe todo el cuerpo[47].

Además de lo que dijo el Dr. Al Qardawi, complementa sus palabras el Dr. Ahmad Ali ‘Ayiba, quien agregó muchas más expresiones de esta necesidad que se dividen en necesidades individuales de religión y necesidad colectiva de religión. Citamos las siguientes:

  • Que el humano necesita la religión, pues sus instintos se encaminan hacia ella y se fundamenta con las palabras del filósofo August Sabatier en su libro Filosofía de la Religión, quien dice: “¿Porqué soy religioso? Cada vez que me hago la misma pregunta me respondo: soy religioso porque no puede ser de otro modo, porque la religiosidad es una característica fundamental de mi personalidad. Me dicen: ‘Eso es una consecuencia de la herencia, de la educación o del carácter’; y yo respondo: Ya me lo he propuesto a mí mismo, pero no hace sino complicar la cuestión en vez de aclararla; y la urgente necesidad de religiosidad que veo en mi vida personal la veo en la vida social de las personas que no están menos necesitadas que yo hacia la religión”[48]. La expresión que usó este filósofo es lo mismo que expresó la revelación con respecto a la naturaleza humana. Al-lah dijo: {Conságrate [¡Oh, Muhammad!] al monoteísmo, que ello es la inclinación natural con la que Al-lah creó a los hombres. La religión de Al-lah es inalterable y ésta es la forma de adoración verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignoran} [Corán 30:30].
  • El ser humano vive en un conflicto entre sus necesidades vitales y las exigencias del medio ambiente que lo rodea; y no puede reducir este conflicto sino a través de la creencia religiosa que regula y limita esta relación conflictiva.
  • La religión auténtica es fuente de valores, modales y buenos ejemplos, así que el ser humano toma de ella sus valores, sus creencias y sus principios basados en la fe en Al-lah.
  • Una de las pruebas más evidentes de que la religión es necesaria es el hecho histórico de que todos los que han intentado eliminarla han fracasado e incluso han tenido resultados contrarios a sus intenciones. Dice Murad Hoffman, ex embajador de Alemania en Marruecos: “Es molesto que muy poca gente se preocupe de lo que les ha pasado a sus sociedades en Occidente, su existencia ha perdido todo sentido, todo objetivo elevado en la vida. El aumento del vacío interno, la discriminación de la espiritualidad nos amenaza con convertir la existencia individual en una misión estéril desprovista de todo sentido, tal como dijo Brafis Mansour: “El ateísmo está cobrando tributo de cada alma en Occidente”[49].

Luego usó como evidencia el Dr. ‘Ayiba un estudio que realizó Talcot Parsons y que confirmó la necesidad humana de religión en base a algunas características propias de la existencia humana, como ser:

  1. La sensación de preocupación que vive el ser humano por temor al fracaso y la descendencia cuando realiza cualquier acción. La religión le da optimismo ante lo que desea y seguridad en lo que hace.
  2. Impotencia ante lo que desea y las presiones que enfrenta; esta sensación anula su felicidad. La religión auténtica lo comunica con los medios celestiales y se impone sobre la impotencia y el pesimismo.
  3. El carácter único de cada ser humano, pues en esta existencia las oportunidades, los destinos y las suertes no se dan de forma igual para todas las personas; esto hace que vivan en depresión y preocupación por lo que se perdieron y lo que les alcanzó, y soportan tener que someterse a otros para reclamar sus derechos, y nada los reconforta ni les da satisfacción ni complacencia sino la religión auténtica. Esto mismo es lo que revela el Islam sobre la fe en el destino, Dijo Al-lah: {No sucede ninguna desgracia en la Tierra ni os azota a vosotros mismos adversidad alguna sin que esté registrada en un libro [la Tabla Protegida] antes de que acaezca. Ello es fácil para Al-lah. No os desesperéis por lo que no habéis conseguido y no os regocijéis por lo que se os ha concedido. Ciertamente Al-lah no ama a los arrogantes, jactanciosos} [Corán 57:22,23].

Ibn Al Qaiem agrega otro aspecto importante de la necesidad del ser humano por la religión; dice:

“El ser humano posee dos fuerzas: la fuerza cognoscitiva teórica y la fuerza cognoscitiva práctica. Su felicidad depende de que complete ambas fuerzas. La fuerza cognoscitiva consiste en conocer a su Creador y Salvador, conocer Sus nombres y atributos, conocer el camino que lleva a Él y sus peligros, y conocerse así mismo y sus defectos.

Conociendo estos cinco elementos se completa la fuerza cognoscitiva teórica… en cambio, la fuerza cognoscitiva práctica se da cuando se respetan los derechos de Al-lah sobre Sus siervos y se ponen en práctica sinceramente, devotamente y minuciosamente, reconociendo la gracia de Al-lah y la imposibilidad de actuar plenamente en consecuencia… no hay manera de completar ambas fuerzas sino con ayuda de Al-lah y Su guía hacia el sendero recto al que guió a Sus cercanos”[50].

El Dr. Draz y el Dr. Ahmad ‘Ayiba coinciden con Ibn Al Qaiem al respecto[51]. Dice el Dr. Draz:

“La religiosidad es un factor muy importante para que se complete la fuerza de observación teórica en la persona, sólo así el ser humano satisface su necesidad; además es un elemento muy importante para completar la fuerza de vida, pues los sentimientos nobles como el amor, el cariño, el agradecimiento y la humildad encuentran en la religión un espacio y soporte inconmensurables. Finalmente, decimos que es un elemento vital para concretar la fuerza de voluntad, pues la asiste con incentivos y ánimo y la protege con los mejores medios contra el pesimismo y la desesperación”[52]; y dice Draz, después de exponer la necesidad de la razón hacia la religión: “En resumen, decimos que las mentes elevadas evitan las verdades relativas, ambiguas y temporales para llegar a verdades trascendentales y permanentes que no las cubre una ciencia específica, pero que se encaminan hacia ella todas las ciencias. Esta es la verdad que las religiones auténticas santifican… esta procura de lo trascendente e imperecedero, esta búsqueda ansiosa de lo eterno y perfecto nos muestra dos cosas: la primera es evidencia de su objetivo (lo eterno: Al-lah), pues la creación procura a su Creador y es prueba de Su existencia. La segunda es que el ser humano es una criatura noble y celestial, creada para vivir largamente, aunque las mismas personas se olvidan de ello a veces conformándose con esta vida material y mezquina…”[53].

 1.2.4.    La cuarta cuestión: El origen del Din

Hay muchas opiniones distintas en este sentido, pero en general atribuyen dos tipos de origen a la religión:

Primer origen: la revelación divina proveniente de Al-lah, el Creador y Originador de este universo. En este sentido, pues, el motivo de la religión sería algo natural de la creación divina. Esta es la posición de las tres religiones monoteístas mayores: el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Entre los judíos y los cristianos la prueba de esto son sus textos sagrados que, por virtud de la metodología científica, han demostrado estar alterados. Los musulmanes, a su vez, tienen varias pruebas de este origen divino de su religión:

  1. El sagrado Corán, en el que Al-lah ha desafiado a los humanos y los genios a que compongan algo similar a él, aunque sea ayudándose entre todos, o diez suras o hasta una sola sura igual a las del Corán. Este desafío se mantuvo hasta hoy y seguirá hasta el futuro.
  2. Lo que tiene el Corán de creencias profundas imposibles de refutar, además de reglas sociales, psicológicas y valores civilizatorios que no puede conocer sino el Sapientísimo que conoce los secretos del cosmos, los del alma y los de la historia.
  3. La honestidad del portador del mensaje desde antes de la profecía y después de la misma.
  4. No se rompió el lazo entre la revelación coránica y su registro escrito y ordenado, además de su transmisión segura de generación a generación, sin que haya alteración o distorsión, a diferencia de los textos de las demás religiones[54].
  5. Confirmación científica de los datos científicos que contiene el Corán sobre el universo, el alma y la historia[55].
  6. El testimonio de los que se islamizaron de entre los judíos y los cristianos y otros, de que el Islam es la religión auténtica y es la que anunciaron los Profetas anteriores, y coincide con ellos además; también, que el Islam coincide con la naturaleza humana y sus necesidades.

Segundo origen: la mente humana, motivada por sus ideas, sus necesidades y circunstancias propias o de su entorno. Esta opinión la sostienen muchos de los que se aferran a la idea de que todo conocimiento debe proceder del método científico y que este no prueba la existencia de una esfera metafísica o sobrenatural, y lo que no es probado por el método científico, a su parecer, es nulo y falso; por esto procuran encontrar en todas las sociedades otro origen para las religiones que no sea la revelación divina, quedándoles como única fuente alternativa la naturaleza incluyendo el ser humano; por eso difieren entre sí grandemente sobre el origen del ser humano y luego el origen de la religión[56]. A pesar de la multitud de investigaciones efectuadas al respecto, el tema es aún controversial y su posición se mantiene dudosa. Pese a la impotencia no han claudicado y siguen investigando infructuosamente.

La civilización no surge sino a consecuencia de una religión auténtica que haga realidad los objetivos personales y sociales de sus beneficiarios, además de sus objetivos religiosos, políticos, intelectuales, científicos y prácticos… Por esto mismo, dijo un presidente estadounidense, Calvin Coolidge, en uno de sus discursos: “El país necesita la religión más aún. No me imagino un remedio más eficaz y efectivo sobre los problemas y males que azotan a nuestro pueblo.

Todo sistema educativo o de gobierno en el mundo es perecedero. No hay recompensa o castigo de efectos posteriores que no provenga de la rectitud y el sacrificio. La base de la religión es el consejo sincero; no hay motivo para la continuidad de una civilización brillante sino tenemos fe”[57].

La religión auténtica sobre la que puedan levantarse sociedades completas es el Islam; por eso dice Leopold Weiss (Muhammad Asad, el austriaco): “Considera el Islam, por sobre las demás religiones semitas, al espíritu como una faceta más de la personalidad y no un ente independiente. Entonces, el Islam considera que el desarrollo espiritual de la persona está íntimamente ligado a todos los demás aspectos de su naturaleza. Las inclinaciones mundanas son un complemento de la personalidad y no son resultado de ningún “pecado original” –ese concepto ajeno a las enseñanzas islámicas–, sino más bien una fuerza positiva con la que Al-lah dotó al ser humano, quien debe aceptarla y beneficiarse con ella según su inteligencia. Entonces, el problema del ser humano no es cómo aplacar sus necesidades carnales, sino cómo conciliarlas con sus necesidades espirituales de un modo que produzca una vida equilibrada y estable”.

Las raíces de esta confirmación positiva de la vida humana surge del punto de vista islámico, que nos dice que el ser humano fue creado para el bien; a diferencia del punto de vista cristiano, que nos dice que el ser humano nace contaminado por el “pecado original”, o del punto de vista hinduista que dice que el hombre es originalmente bajo e impuro y debe pasar por una larga lista de resurrecciones para llegar a la plenitud. El Corán dice: {Que ciertamente creamos al hombre con la más bella conformación} [Corán 95:4], es decir, que tiene una condición pura que no la pueden anular sino los malos comportamientos: {Pero luego reduciremos a los incrédulos al más bajo de los rangos [castigándolos en el Infierno]. En cambio, a los creyentes que obran rectamente les tenemos reservada una recompensa ininterrumpida} [Corán 95:5,6][58].

 1.3.        Al Itqan: la precisión y la minuciosidad

Aquí hacemos referencia al concepto árabe Itqan, que significa hacer las cosas con habilidad, con precisión y con minuciosidad, buscando la perfección en la ciencia, el arte o la técnica[59].

Dice un poeta:

Sé hijo de quien quieras y adquiere educación;

los elogios por la misma son mejores que el linaje[60].

Cuando los musulmanes se educaron con los modales del Corán, cambiaron sus parámetros y modos de juzgar las cosas y las personas. El árabe que no valoraba sino el linaje o la alcurnia, pasaba a considerar la excelencia, los buenos modales y la minuciosidad como los valores verdaderos de la persona.

Entonces el Itqan es hacer algo a conciencia con habilidad y conocimiento y en este sentido el Itqan es necesario en toda obra o asunto objetivo o subjetivo, en toda acción física o intelectual. Ninguna civilización progresa sino lo tiene como principio de vida y o se ocupan sus instituciones productivas o científicas del Itqan con dedicación.

Por este motivo es que se ha dispuesto características universales que debe tener todo producto, intelectual y o material, a nivel mundial –como los programas de estudio– y estas características se han hecho tan famosas que todas las fuerzas productivas e industriales se esfuerzan para que sus productos alcancen esos estándares y registran en los envases de sus productos los estándares de calidad sobre los que han sido producidos.

Y el Islam, siendo el último mensaje de Al-lah a la humanidad, no descuidó este aspecto universal de gran importancia. Es así que se han revelado varios textos de la Shari’a en este sentido, promoviendo la producción y el trabajo minucioso y preciso, informando que Al-lah creó su obra con precisión y minuciosidad e invitando a los seres humanos a ser minuciosos en su trabajo aclarándoles que es obligatorio ser así. Al-lah dice sobre Sus actos: {Esto es obra de Al-lah, Quien ha hecho todo a la perfección} [Corán 27:88]; y dijo Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido de él, explicando la aleya: “Hizo todo con Su sabiduría y habilidad”. Y dijo Muyahid, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, respecto a la misma aleya: “Hizo todo con precisión y minuciosidad”. Lo mismo casi se ha relatado que dijo Qatada, que Al-lah lo tenga en Su misericordia[61], y dijo Ibn Kazir, que Al-lah lo tenga en Su misericordia: “Toda Su creación fue precisa y minuciosa, y Al-lah dispuso que encierre gran sabiduría”[62].

Dijo Ibn Al Qaiem, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, al exponer la correspondencia entre la creación y la ley de Al-lah, y que así como Al-lah creó Su creación con un máximo de precisión y perfección, pues también Su Ley encierra total pertinencia y sabiduría. Dijo:

“Por cierto que Quien legisló estos castigos y ordenó por sus causas, con su tipología y proporciones, es Quien conoce lo oculto y lo evidente; es el más hábil de los legisladores y el más sabio de los sabios, el que abarca todo con Su sabiduría. Sabe lo que existió, lo que existe y lo que existirá. Su sabiduría abarca todos los beneficios, los sutiles, los evidentes, los ocultos y los aparentes; los que pueden alcanzar a concebir los seres humanos y los que no. Todas estas disposiciones precisas y completas no salen sino de las distintas facetas de la sabiduría y los objetivos nobles y así también son las características y habilidades puestas en Su creación; las unas en Su creación y las otras en Su designio perfecto. Puso la habilidad de ver la luz en el ojo, la habilidad de oler en la nariz y la habilidad de oír en el oído; así dio a cada ser viviente las características pertinentes y convenientes, Su perfecta sabiduría cubrió todo lo que creó tal y como dijo Al-lah: {Esto es obra de Al-lah, Quien ha hecho todo a la perfección} [Corán 27:88]. Una vez que aceptamos que la sabiduría creativa de Al-lah es perfecta y minuciosa, debemos reconocer también que Su mandato lo es del mismo modo”[63].

El Profeta, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, nos invitó a ser precisos y minuciosos en nuestras acciones. ‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella, relató que el Mensajero de Al-lah, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-lah ama que si una persona hace una obra la haga bien y minuciosamente”[64]; y cuando el sol se eclipsó el día que murió Ibrahim, el hijo del Mensajero de Al-lah, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, la gente dijo que había sido por la muerte del niño; entonces el Mensajero de Al-lah, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No se eclipsa por la muerte o por la vida de nadie”; luego vio una pequeña hendidura entre los ladrillos de la tumba y a la vez que ordenaba taparla decía: “Cuando la persona hace algo, Al-lah ama lo que haga con minuciosidad”[65]. Esa hendidura en la tumba no daña ni beneficia al difunto, y aun así el Profeta, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, no aceptó que la dejaran expuesta y ordenó que se le otorgara lo que se merecía de minuciosidad; y cuando los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, le preguntaron si dañaba o beneficiaba al difunto, les dijo las palabras mencionadas.

Al Manawi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo al explicar este hadiz:

“Al-lah ama que los creyentes, cuando realizan un trabajo, lo hagan de la mejor manera posible y con minuciosidad, como nos llegó en la versión de Al Askari. El productor, al que Al-lah lo utiliza para producir cosas, debe trabajar según lo que Al-lah le permitió aprender minuciosamente y con excelencia, con la intención de beneficiar a la gente a la que Al-lah lo puso a servir y no por la paga que recibirá; lo debe hacer con la precisión y habilidad que exige su oficio. Se relata que un artesano hizo un trabajo con negligencia y lo entregó a su cliente; pero esa noche no durmió pensando lo malo que sería que su trabajo evidenciara defectos, así que hizo otro trabajo para reemplazar el primero y en el cuál demostró todas sus habilidades y arte que exigía el oficio, luego se lo llevó a su cliente y se lo entregó y recogió el primero. El cliente se lo agradeció, pero él le dijo: “No lo hice por ti, sino porque detestaría que mi trabajo evidenciara algún defecto. Cuando el obrero trabaja con negligencia por la mala paga, está renegando de lo que Al-lah le enseñó y tal vez Al-lah le retire la habilidad que le dio”[66].

Con este acápite del Itqan hemos terminado este capítulo relacionado con el conocimiento y sus bases. El siguiente capítulo es un complemento del primero en su esencia, aunque difiera en sus detalles.

 CAPÍTULO SEGUNDO  VALORES SOCIALES

El tema de este capítulo es la sociedad, y los valores que se citan aquí son vitales para la misma. También se confirma aquí que la religión final incluye todo lo que necesitan los seres humanos; sin embargo, no podremos mencionar todos los valores que existen, tal como ya lo anunciamos en el prólogo. Este capítulo tiene siete acápites:

 2.1. La moderación

Definición idiomática:

Este término es la traducción del árabe Al Wasitía, que significa mantenerse en el justo medio y ser, por lo tanto, moderado, sin faltar por negligencia ni caer en excesos, extremismos o fanatismos[67].

Vemos, pues, que es absolutamente necesaria para la vida de los individuos y las naciones. Por esto mismo es que esta religión pura ha llegado con la moderación y la justicia, prescribiendo la senda moderada y promoviéndola, pues aclara que la destrucción es consecuencia de ceder ante la negligencia o ante el extremismo.

Al-lah describió a la nación musulmana como moderada cuando dijo: {Hicimos de vosotros una comunidad moderada y justa, a fin de que fuerais testigos ante la humanidad [de la llegada de los Profetas anteriores], y fuera el Mensajero vuestro testigo} [Corán 2:143] Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él, al explicar esta aleya dijo: “Al-lah los describió como moderados por su moderación en la religión, pues no son gente extremista como los cristianos, que se excedieron con el monasticismo y la divinización a Jesús; tampoco son negligentes como los judíos que alteraron la palabra de Al-lah, mataron a sus Profetas, mintieron sobre su Señor y renegaron de Él. Los musulmanes son y deben ser moderados y justos, por eso Al-lah los describió así pues el asunto más querido para Al-lah es la moderación[68].

Esta religión que prescribe la moderación es un sendero recto hacia el objetivo de Al-lah para Su creación y para que los seres humanos alcancen sus objetivos más elevados; dijo Al-lah: {Y éste es mi sendero recto, seguidlo, pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis.} [Corán 6:153]

Los hará llegar a sus objetivos terrenales y les obtiene la salvación en la otra vida; dijo Al-lah: {En cuanto a quienes creyeron y se aferraron a Al-lah, Él tendrá compasión de ellos, los agraciará y los guiará por el sendero recto} [4:175], disfrutarán de Su misericordia en esta vida y disfrutarán de Su misericordia en el Paraíso en la otra vida.

Parte de la moderación prescrita por el Islam consiste en que la persona no debe agregar nuevos ritos de adoración, aparte de los que Al-lah prescribió, para que no haya innovaciones heréticas en la religión y para que la persona no se cargue con más de lo que puede soportar.

Al Bujari, que Al-lah tenga misericordia de él, citó a Anas Ibn Malik, que Al-lah esté complacido de él, diciendo que vinieron tres ascetas a las casas de las esposas del Profeta, que Al-lah esté complacido con ellas, preguntando por la adoración ritual que realizaba el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y cuando se les informó, aparentemente les pareció poco y dijeron: “Nosotros superamos al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y se le han perdonado sus pecados pasados y futuros”. Uno de ellos dijo: “Yo rezo toda la noche siempre”; otro dijo: “Yo ayuno todos los días sin parar”; otro dijo: “Yo evito a las mujeres y no mantengo relaciones con ellas nunca”. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, vino y dijo: “¿Ustedes son los que dijeron tal y tal cosa? Yo, ¡por Al-lah!, soy quien más teme a Al-lah entre ustedes, pero ayuno a veces y a veces no ayuno, a veces rezo y a veces duermo, y tengo esposas; y quien rechaza mi Sunna no es de los míos”[69].

Un día entró el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, a la mezquita y vio una cuerda atada entre dos columnas y dijo: “¿Qué es está cuerda?” le dijeron: “Es para Zainab (cuando reza y) se agota y se cuelga de ella”. Entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No, desátenla; cuando tengan fuerzas recen, cuando estén cansados reposen”[70].

Otra expresión de la moderación en el Islam es que la persona puede unir lo religioso con lo mundano en una armonía equilibrada, sin que se imponga el ascetismo y la ritualidad y que se convierta la persona en una carga para los demás, ni omita los derechos de quien debe mantener, como su pareja, sus padres o sus hijos; pero tampoco se imponga el lado mundano ni que se desarrolle en la persona la adoración materialista sin conocer a su Señor ni pedir perdón por sus pecados.

Al-lah dijo: {Y trata de ganarte el Paraíso con lo que Al-lah te ha concedido, y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Al-lah ha hecho lícito en esta vida. Sé generoso como Al-lah lo es contigo, y no corrompas la Tierra; ciertamente Al-lah no ama a los corruptores} [Corán 28:77]; dijo: Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Dice Al-lah, informando lo que le dijo la gente a Qarun: No seas injusto, Qarun, con tu gente por tu riqueza, y procura los bienes de la otra vida con lo que Al-lah te ha dado de riquezas a través de la obediencia a Al-lah en esta vida”; luego citó las palabras de Al Hasan, que Al-lah tenga misericordia de él, sobre la aleya: {…y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Al-lah ha hecho lícito en esta vida…}: “es lo que Al-lah te ha hecho lícito de este mundo, con esto tienes bastante riqueza”[71].

Y dijo Al-lah: {Al-lah permitió que fuesen erigidas y honradas las mezquitas para que se invoque Su nombre, y en ellas Lo glorifiquen por la mañana y por la tarde. Hombres a los que ni los negocios ni las ventas los distraen del recuerdo de Al-lah, la práctica de la oración prescrita y el pago del Az-Zakat, pues temen el día en que los corazones y las miradas se estremezcan [el Día del Juicio]. A éstos Al-lah les multiplicará la recompensa por el bien que hicieron. Y [sabed que] Al-lah agracia sin medida a quien quiere} [Corán 24:36-38]; a estos no les impide su comercio la práctica del rezo ni de pagar el Az-Zakat. Dijo Qatada, que Al-lah tenga misericordia de él: “La gente compraba y comerciaba, pero si les llegaba uno de los derechos de Al-lah, no los distraía ni el comercio ni las compraventas de la mención de Al-lah, hasta que cumplían con ese derecho”[72]; y dijo Ibn Kazir, que Al-lah tenga misericordia de él: “No los distrae la vida mundana, con todo su ornamento, lujos y el placer de comerciar y ganar, de recordar a su Señor, que los creó a ellos y a su sustento; y saben que lo que Él tiene es mejor que lo que tienen en sus manos, pues lo que poseen es limitado, mientras que lo que Al-lah tiene es ilimitado”[73].

Así como Al-lah ordenó el equilibrio, también permitió gozar de los placeres de la vida terrena, como las ropas bonitas y buenas comidas. Al-lah ordenó vestir las mejores ropas al llegar a las mezquitas; dijo Al-lah: {¡Oh, hijos de Adán! Cubríos [para rezar] y engalanaos cuando acudáis a las mezquitas. Y comed y bebed con mesura, porque Al-lah no ama a los inmoderados. Diles [¡Oh, Muhammad!]: ¿Quién os ha prohibido engalanaros y beneficiaros de todo lo bueno que Al-lah os ha proveído? Esto es para que los creyentes [y también los incrédulos] disfruten [de todo lo bueno] en esta vida, pero sólo será para los creyentes en la otra. Así es como aclaramos nuestros preceptos para quienes los comprenden} [Corán 7:31-32]

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía observar a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, y al que veía contravenir esta armonía lo guiaba hacia lo mejor. Relató Abu Al Anwas que su padre se presentó ante el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con apariencia de pobreza y el Profeta le dijo: “¿Acaso no tienes bienes?”, y el hombre respondió: “De toda clase: caballos, camellos y esclavos”. Así que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Si Al-lah te dio bienes, que se vea en tu apariencia”[74].

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía informar a su Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, que a Al-lah le gusta que se vea el rastro de Su gracia sobre Sus siervos. ‘Amro Ibn Shu’aib relata que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Coman y beban y den limosna, sin excesos ni vergüenza, a Al-lah le gusta ver las huellas de Su gracia sobre Sus siervos”[75]. Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido de él, relata que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No entrará en el Paraíso nadie que tenga en su corazón el peso de un grano de mostaza de arrogancia”; dijo un hombre: “¿Y qué de un hombre que gusta que su ropa y su calzado sean elegantes?” El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Al-lah es Bello y ama la belleza. [Eso no es arrogancia,] la arrogancia es oponerse a la verdad y menospreciar a la gente”[76].

El Islam llegó para conciliar moderadamente entre las exigencias materiales y los valores fundamentales del espíritu. No es una religión espiritual solamente como las religiones orientales paganas, como el zoroastrismo y el confucionismo; no es un camino para la exageración en la procura de los placeres de la carne o los fundamentos del espíritu, como predica el sistema capitalista; más bien, es una doctrina moderada que canalizó las necesidades del ser humano y además hace que el Señor esté complacido con Sus siervos, logrando estos la felicidad en la vida terrena.

 2.2. La preocupación por la mujer

El Islam no sólo se ocupa de la mujer, sino que se ocupa del ser humano en todas sus etapas de la vida, sus estados y circunstancias; y se ocupó de promulgar lo que hoy se llaman los “derechos humanos”. El Islam incluso se ocupa de todas las criaturas, animales, plantas y objetos inanimados.

El Islam concedió a la mujer un rol muy importante, por esto mismo le dedicamos este capítulo a ella, por la importancia de su rol en el Islam, ya sea como madre, esposa, hija, hermana o con el resto de la gente.

                Al-lah comparó el derecho de los padres con Su propio derecho; dijo Al-lah: {Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto} [Corán 17:23]; y aclaró los derechos de ambos esposos, uno con relación al otro: {Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos. Y los hombres tienen un grado superior al de ellas [porque en ellos cae la responsabilidad de mantener el hogar]} [Corán 2:228]. También nos informó Al-lah que el hombre y la mujer son iguales en esta y la otra vida en cuanto a la recompensa de las obras y el disfrute de las cosas buenas; dijo Al-lah: {Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederemos una vida buena y le multiplicaremos la recompensa de sus obras} [Corán 16:97].

El Profeta encomendó a los hombres cuidar de las mujeres y dijo, en el peregrinaje de despedida (Hiyyat ul Wada’) en el día de ‘Arafa, en una memorable ocasión y ante un gran público: “Teman a Al-lah con las mujeres, pues las han tomado con la seguridad de Al-lah y tienen acceso tienen acceso a ellas en la intimidad en el nombre de Al-lah”[77].

Tampoco descuidó Al-lah, el Legislador, guiar a los esposos para cuidar de los sentimientos de sus esposas y ser sensibles con ellas; dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Todo lo que gastes (en manutención de tu familia) se te registra como obra de caridad, hasta un bocado que lleves a la boca de tu esposa”[78].

Como los árabes de la era de la ignorancia solían incomodarse si nacían hijas mujeres –como es el caso de todo ignorante–, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, albrició a todos los que eran agraciados con hijas mujeres con un gran bien de parte de Al-lah: “Quien haya tenido que sufrir algo por tener hijas mujeres y tiene paciencia con ellas, Al-lah hará que ellas sean para él un escudo que lo proteja del fuego”[79].

El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tuvo otra expresión de preocupación por las mujeres. Resulta que a las mujeres no les bastaba lo que decía el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en la mezquita o en el jutba (sermón) a la gente en general, así que le pidieron que les dedicara un día en especial para que las instruya y les aclarara los asuntos que les afectaban a ellas exclusivamente. Así lo relata un hadiz auténtico, donde dice que las mujeres le dijeron al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Los hombres nos han superado en tener tu atención; dispón para nosotras exclusivamente un día”; y él les dispuso un día donde se reunía con ellas para aconsejarlas y prescribirles el bien[80].

Otra muestra de la preocupación del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, por la mujer fue su consideración por la encargada de la limpieza en la mezquita. Ella era una mujer negra de condición humilde, que no destacaba entre la muchedumbre, pero que nos sirve para mostrar el cuidado que ponía el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, porque todos recibieran el justo derecho que les correspondía. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, dijo: “Una mujer negra limpiaba la mezquita –o dijo un joven– y el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, la extrañó de pronto y preguntó por ella –o dijo por él–. Le dijeron que había muerto, y él dijo: “¿Por qué no me avisaron?” Y como que sintieron que era poca cosa para avisarle. Él dijo: “Indíquenme cuál es su tumba”, y le indicaron; así que fue y rezó por ella[81].

Otra muestra es el relato donde el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informa de la elevada recompensa y posición de la mujer que se dedicó a sus hijos en esta vida, y aquí se ve bien el valor que le da el Islam a la mujer; el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Yo y una mujer estaremos así el Día de la Resurrección –y mostró juntos sus dedo índice y su dedo medio–; se trata de una mujer que enviudó, y teniendo buena posición y belleza se dedicó exclusivamente a educar a sus hijos hasta que formaron familia o murieron”[82].

Dijo Ibn Hayar, que Al-lah tenga misericordia de él: “Es posible que se refiera a la cercanía en el momento de entrar al Paraíso, por lo que cita Abu Ia’la de un relato de Abu Huraira atribuido al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que dice: “Yo seré el primero al que se le abrirá la puerta del Paraíso, y entrará conmigo una mujer a la que le diré: ‘¿Quién eres tú?’ Y ella dirá: ‘Soy una mujer que enviudó, que tenía hijos que quedaron huérfanos’”, y sus transmisores son buenos.[83].

En esta religión –como verá cualquier observador objetivo– la mujer tiene un lugar sin igual en otras religiones o culturas, pues es igual que el hombre en esta vida y en la otra en cuanto a la recompensa por las obras y en el goce de sus resultados; el Islam invita a cuidar de ella como madre o como esposa, y aclaró la recompensa por sus actos, desde cuidar de sus hijos hasta cualquiera de los demás asuntos que ya mencionamos.

 2.3. El amor

Este gran sentimiento y bálsamo curador de las enfermedades del corazón, que une las almas y los espíritus y da a la sociedad una consistencia sentimental que hace que sus miembros se eleven por encima de los resentimientos y los odios y se traten como hermanos o mejor aún. De este modo la vida se tiñe de felicidad y se convierte en un vergel. El amor en esta religión tiene varias formas y expresiones; hay un amor que abarca al Creador y a la creación, amor del Creador hacia Sus siervos, los creyentes; amor del ser humano por su Señor, un amor que siembra cariño que se multiplica hasta abarcar al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al padre, a la madre, a la pareja, a los hijos y a los demás creyentes. Luego esto se extiende hasta que el ser humano llega a establecer un lazo de amor con la tierra donde se crió y las cosas que le acompañan en su vida. En los textos de la revelación encontraremos mayor claridad de este concepto.

 Primero: El amor de Al-lah, Glorificado sea, por Sus siervos

Al-lah ama a Sus siervos creyentes; los ama siendo independiente de ellos y sin necesitar de ellos. Más bien, se trata de un amor con gracias y favores de Su parte para ellos. Al-lah dijo: {A quienes amará y ellos Lo amarán} [Corán 5:54], y se complace con sus actos porque van de acuerdo con lo que quiere de ellos; dijo Al-lah: {Al-lah se complace con los primeros que aceptaron el Islam y emigraron [a Medina], con aquellos que les socorrieron, y con todos los que sigan su ejemplo [en la fe y las buenas obras]. Éstos también se complacen con Al-lah, y Él les ha reservado jardines por donde corren los ríos donde morarán eternamente. Éste es el triunfo grandioso} [Corán 9:100].

 Segundo: El amor del ser humano por su Señor

El musulmán ama a su Señor porque Él lo merece. Al-lah dijo: {Hay hombres que toman en lugar de Al-lah a otras divinidades, y las aman igual que a Al-lah; pero los creyentes aman más a Al-lah de lo que éstos aman a sus divinidades. Ya sabrán los inicuos, cuando vean el castigo, que el poder es de Al-lah y que Él es severo en el castigo} [Corán 2:165]. Lo aman por que se caracteriza por tener atributos de belleza, gloria y perfección; lo aman por las gracias que les concede y los dones que les da que son innumerables. Al-lah dijo: {Él os ha dado todo cuanto Le pedisteis. Sabed que si intentarais contar las gracias de Al-lah no podríais enumerarlas; ciertamente el hombre es injusto, desagradecido} [Corán 14:34]. Las criaturas que más aman a Al-lah son los Profetas y Mensajeros.

Dijo Ibn Al Qaiem: “Las criaturas que más lo conocen y lo aman dicen: Tú eres como Te elogiaste a Ti mismo. Si testimoniase en su corazón una sola de las virtudes perfectas que lo caracterizan, el ser humano albergaría el amor total por Al-lah. La única manera en que se ama a Al-lah es a través de Sus perfectos atributos, pues no Lo hemos visto en este mundo sino que nos ha llegado el conocimiento de Sus atributos y actos, y lo que conocemos es prueba de lo que no podemos conocer (lo oculto), pues si Lo viésemos en toda Su gloria, Su belleza y perfección, nuestro amor por Él sería otra cosa. El amor de la gente por Al-lah varía según su conocimiento de Él. Los que más conocen a Al-lah son los que más Lo aman, por esto mismo es que Sus Mensajeros son los que más Lo aman, y los más íntimos de ellos son los que más Lo aman aún; la gente que más Lo conoce es la que más Lo ama.

En toda la creación el único amor real es el amor por Al-lah, pues todo amor por otro será en razón de la permanencia del ser amado; pero Al-lah es el único eterno inmanente y Su amor es eterno. ¿Cómo es que la gente ama a los seres creados y finitos mientras que niega el amor infinito y eterno gracias al cual existe su ser amado? ¿Acaso lo atractivo del ser amado no es resultado de la creación de Al-lah, que hace todo con perfección? Todo aquel que ame algo por alguna perfección o plenitud que haya en ello, debe saber que eso mismo es prueba para el amor a Al-lah, Quien merece más que nadie el amor pleno.

Cuando las almas son pequeñas, sus seres queridos serán en la misma medida pequeños; en cambio, las almas grandes y nobles dedican su amor por lo grande y noble. El punto es que si la persona ve toda la perfección que hay en la creación, verá que es rastro de la creación de Al-lah y es una indicación de la perfección de Quien lo originó todo, así como todo conocimiento que hay en la creación es rastro de Su sabiduría, y todo poder es consecuencia de Su poder.

Atribuir toda la perfección del universo a la perfección de Al-lah es igual que atribuir todo conocimiento, poder y vida de las criaturas a la sabiduría, poder y vida de Al-lah, aunque no haya equiparación entre la perfección del universo y la perfección de Al-lah; tampoco entonces habría comparación entre el amor del siervo a Al-lah y el amor a otros seres creados por Al-lah, por eso dijo Al-lah: {Hay hombres que toman en lugar de Al-lah a otras divinidades, y las aman igual que a Al-lah; pero los creyentes aman más a Al-lah de lo que éstos aman a sus divinidades.} [Corán 2:165]. Los creyentes aman a su Señor al que adoran más de lo que cualquier otro adorador ama a otro adorado, pues Al-lah es el amado, el adorado, al que adoran los corazones con su amor y se someten a Él, le temen y se dirigen a Él ante las dificultades, y le ruegan y se encomiendan a Él en sus asuntos y se sosiegan con Su mención y Su amor”[84].

Los creyentes aman a Al-lah de la máxima manera posible, y saben que el amor a Al-lah es el objeto por el que fueron creados, y de este amor extraen fuerzas para soportar las dificultades, sacrificar sus bienes y vidas, y abandonar su tierra. Por este amor es que hallan felicidad y certeza aunque estén, en la vida más difícil y azarosa. Los cristianos se esfuerzan en su amor por Jesús, hijo de María, la paz sea con él, porque creen que es el hijo de Al-lah que se sacrificó por los pecados de la humanidad y que fue crucificado por eso, a pesar de que su libro sagrado no lo manifiesta claramente y más bien está repleto de contradicciones al respecto. Los budistas se dedican al amor de Budha, los brahmánicos aman a Brahma y los zoroastrianos aman a Zoroastro por la santidad que le atribuyen en sus textos sagrados; así, cada religión y culto exige el amor a un ser humano o a un ser mitológico que sus seguidores aman y adoran esperando que los beneficie y los proteja del mal, siendo que su ser amado no puede ni beneficiarse a sí mismo ni protegerse a sí mismo. Y la pregunta aquí es: ¿Han traído estas creencias felicidad y sosiego a sus seguidores?

El musulmán ama a Al-lah que es merecedor por Sí mismo de todo el amor por Sus atributos de perfección, gloria y belleza, como ya indicamos.

Dijo Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él: “El preferir al ser amado por sobre los demás es el resultado del amor y una de sus consecuencias. Si el amor se establece en el corazón exige del sujeto preferir a su ser amado, y esto se convierte a su vez en señal de su amor y se convierte en un factor para facilitar lo que quiere su amado de él y no para lo que él quiere de su amado… de esto se trata el verdadero y sincero amor”[85].

 Tercero: El amor al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él

El musulmán ama a los Profetas y Mensajeros y no deja de lado a ninguno de ellos, porque son los enviados de Al-lah y presentaron el mejor ejemplo de guía para la humanidad pues la sacaron de la oscuridad a la luz y representaron el mejor liderazgo al prescribir el bien y combatir el mal. Tenían las más altas y puras virtudes, siendo el ejemplo más grande el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que presentó a la humanidad el mensaje final. Superó al resto de la gente con su carácter y moral ejemplares, tanto que su Señor dijo: {Ciertamente eres de una naturaleza y moral grandiosas} [Corán 68:4].

Al respecto de esto dijo Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Dice Al-lah a Su Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: Tú, Muhammad tienes modales grandiosos y estos son los modales del Corán, con el Al-lah lo educó, es el Islam y su legislación”[86].

‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella, la madre de los creyentes, cuando se le preguntó por el comportamiento del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Sus modales son el Corán”[87].

Por eso los creyentes lo aman, por mandato de su Señor y porque les trajo guía y orientación, y por amor a su perfectas virtudes, pues la gente ama a los que poseen virtudes plenas, más aún si el virtuoso es un guía, mensajero y admonitor. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Ninguno de ustedes tiene fe si no le soy más querido que su padre, sus hijos y toda la gente”[88].

Este amor por el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es una señal de la plenitud de la fe y de haber probado su dulzura. Dijo Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Quien tiene las siguientes tres (cualidades) encontrará la dulzura de la fe: que Al-lah y su Mensajero le sean más queridos que todo lo demás, que quiera a alguien sólo por Al-lah y que odie volver a la incredulidad como odiaría ser lanzado al fuego” [89] .

Este amor no debe ser un alegato que se repite de noche y día como hacen los que veneran a sus líderes, ni puede ser una exageración donde se lo exalte más de la cuenta. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibía a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, que lo exalten o le atribuyan características exclusivas de Al-lah, decía: “No me veneren como veneran los cristianos a Jesús, hijo de María; yo soy sólo siervo de Al-lah, así que digan: siervo y Mensajero de Al-lah”[90]. El amor de los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, por el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se expresaba sólo en la obediencia a su mandato, la fe en su palabra, evitar sus prohibiciones y la adoración de Al-lah según lo que le reveló su Señor, tal como dijo Al-lah: {Di: Si verdaderamente amáis a Al-lah, ¡seguidme!, y Al-lah os amará y os perdonará los pecados. Al-lah es Absolvedor, Misericordioso. Di: ¡Obedeced a Al-lah y al Mensajero! Pero si se niegan, sepan que Al-lah no ama a los incrédulos} [Corán 3:31,32].

 Cuarto: El amor del musulmán por todos los creyentes

El amor a Al-lah, que rebosa en el corazón del creyente, implica también amar a todo aquel que comparte con él este amor puro y esta religión grandiosa. Así que ama a todos los Profetas y Mensajeros, como ya explicamos, y ama a todos los creyentes porque comparten con él esta fe y la adoración exclusiva de Al-lah, porque aprende en el Islam que debe querer a sus hermanos como se quiere a sí mismo, quiere para ellos lo que quiere para sí y teme por ellos lo que teme por sí mismo. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Ninguno de ustedes tiene fe plena hasta que quiera para su hermano lo que quiera para sí mismo”[91].

Y el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, los orientó hacia lo que siembra el amor en los corazones y conduce al paraíso, dijo: “No entrarán en el paraíso hasta que tengan, fe y no tendrán fe mientras no se amen mutuamente. ¿Les muestro algo que si lo hacen se amaran mutuamente? Difundan el saludo de paz entre ustedes”[92]; también les advirtió de lo opuesto al amor y de las causas de esto, les dijo: “No se odien ni se envidien ni se den la espalda unos a otros; sean siervos de Al-lah y hermanos. No es permitido que un musulmán evite a su hermano por más de tres días”[93].

Todo esto era con el objetivo de que la sociedad fuera más cohesiva, como un solo cuerpo donde todo individuo se alegrara por la alegría de sus hermanos y se entristeciera por su tristeza. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Los creyentes, en su compasión mutua, en su cariño mutuo y en su amor mutuo, son similares a un cuerpo; si uno de los órganos enferma todo el cuerpo comparte con él la vigilia y la fiebre”[94].

El musulmán quiere el bien para la humanidad; su alma sufre cuando la gente no cree en esta fe monoteísta; por eso dijo Al-lah: {No te apenes [¡Oh, Muhammad! por la incredulidad de quienes te desmienten]} [Corán 35:8].

Eso es por querer su salvación y protección del castigo de Al-lah el día de la resurrección y que compartan su destino en este mundo y en el otro por venir. El musulmán no debe ser egoísta deseando el bien sólo para sí ni debe ser discriminador considerándose superior a la gente de otros pueblos; debe desear que el bien esté alcance a todos.

 Quinto: El amor por la pareja

El Corán habló de esta relación con una expresión que los idiomas no han podido trasladar ni comunicar cabalmente. {Ellas son vuestra protección y vosotros sois la suya} [Corán 2:187].

También, Al-lah mencionó que la creación de las parejas de la misma especie es una de las evidencias de Su poder creador, pues dijo: {Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan} [Corán 30: 21]; y dijo Ibn Kazir, que Al-lah tenga misericordia de él: “No hay mayor lazo entre dos espíritus que el existente entre dos cónyuges”[95]. Al-lah les recomendó a los hombres que traten bien a las mujeres, y cuando ‘Amer Ibn Al ‘As, que Al-lah esté complacido de él, le preguntó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, por la persona más querida para él, respondió “‘Aisha”, que Al-lah esté complacido de ella[96].

Aparte de los puntos mencionados, tenemos varios otros ejemplos del amor cuando hojeamos las páginas de la biografía del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, como cuando abandonó la Meca contra su voluntad y se dirigió a la ciudad con palabras de amor; dijo sobre su montura al salir: “¡Por Al-lah que eres la mejor en la tierra de Al-lah y la tierra más querida para mí! Si no fuese que me obligan a salir, no saldría”[97].

Cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, retornaba a Medina miró hacia el monte Uhud y les dijo a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, sobre lo que guardaba en su corazón por este monte y lo que el monte mudo guardaba de amor por el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y por sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos. Hay un hadiz auténtico de Abu Humaid que dice: “Salimos con el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en la expedición hacia Tabuk…”, luego sigue el relato hasta que dice: “Llegamos a Wadi Al Qura y dijo el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ‘Yo voy con prisa; el que desee, que se apresure conmigo; y el que desee, que se quede”; y salimos hasta tener a Medina a la vista, y él dijo: ‘Esta es Taba y este es Uhud, es un monte que nos quiere y lo queremos’”[98].

Pero… ¿Saben por qué este monte quiere al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y a sus seguidores? La palabra de Al-lah aclaró este hecho, pues resulta que este monte es una criatura de Al-lah y las criaturas de Al-lah quieren a quien quiere su Creador y Originador. Es así, entonces, que todo el universo sostiene lazos de amor compartidos, ama a quien ama Al-lah y odia a quien Al-lah odia.

En el siguiente relato vemos la prueba que confirma lo dicho. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, relato que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuando Al-lah quiere a uno de Sus siervos llama a Yibril y le dice: ‘Yo amo a fulano, amalo tú’, y Yibril lo ama; luego clama en el cielo y les dice a sus habitantes: ‘Al-lah ama a fulano, ámenlo ustedes también’…”[99]. Luego tenemos una aleya que nos dice que el cielo no llora la muerte de los criminales ni los corruptos, y de ahí se deduce que sí llora cuando mueren los piadosos. Al-lah dijo después de citar la muerte del Faraón y su gente ahogados: {Y no lloraron por ellos ni el cielo ni la Tierra [pues no realizaron ninguna obra piadosa], y no se les tuvo consideración [con el castigo]} [Corán 44:29].

                En esta religión divina vemos que el amor es pleno y cubre todos los aspectos de la vida de las criaturas. La persona ama a los Profetas y gente piadosa, y ellos la aman. La persona quiere a la tierra y al cielo, y este llora por ella. Cuando una persona se islamiza siente este amor e invita a los demás hacia lo mismo. Vemos el caso de Maydi Muryan, un sacerdote cristiano islamizado, que luego de descubrir el amor en el Islam escribió el libro Muhammad, Nabi-ul-Hub (Muhammad, el Profeta del amor), y dice allí:

“A tal grado elevó Muhammad el valor y posición del amor, en la vida de la gente después de la muerte, y evidenció la importancia del amor en la vida terrena y la otra por venir, que llegó a considerar el amor como prueba de la fe y condición para entrar al Paraíso. Entonces, la fe no se completa sin el amor; si no hay amor no hay fe. La persona no es creyente si no siente amor; el amor es la esencia de la fe y su base”[100].

 2.4. La misericordia

Definición:

La palabra árabe Rahma (misericordia) hace referencia a la sensibilidad y la empatía. Dijo Ar-Raghib: “La Rahma es una sensibilidad que implica el buen trato para con quien se siente. A veces se aplica a la sensibilidad solamente y a veces se aplica al buen trato solamente, aunque no lo motive la sensibilidad, como cuando se dice “que Al-lah tenga misericordia” tiene el significado doble que abarca a la vez la sensibilidad y el buen trato”[101].

La misericordia en esta religión es mucho más amplia de lo que podamos cubrir con este trabajo, ya que Ar-Rahman (el Misericordioso) y Ar-Rahim (el Misericordiosísimo) son ambos nombres de Al-lah. Y la misericordia es uno de Sus atributos. La misericordia también se encuentra en el mensaje del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y es uno de sus atributos, él es el Profeta de la misericordia como veremos, y fue enviado por Al-lah como misericordia para los mundos. Al-lah dijo: {Y no te enviamos [¡Oh, Muhammad!] sino como misericordia para los mundos} [Corán 21: 107]. Al-lah lo envió como parte de su misericordia con todos los seres humanos, creyentes e incrédulos; por esto mismo dijo el Imam de los exégetas coránicos Ibn Yarir, después de mencionar las diferentes opiniones respecto a esta aleya:

“Y la opinión más segura de ambas es la que se transmite de Ibn ‘Abbas, que dice que Al-lah envió a su Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, como misericordia para todos los seres humanos, los incrédulos y los creyentes. La misericordia con los creyentes consiste en que gracias a la prédica del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, quienes abracen la fe y obren según lo que Al-lah mandó entrarán al Paraíso. En cambio, el incrédulo, con la venida del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se salvó del castigo anticipado que caía sobre las naciones que desmentían a sus Profetas antes”[102].

Luego de ver que el mensaje del Enviado de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue misericordia para los mundos, vamos a ver los matices de la misericordia. Primero mencionaremos las pruebas de que la misericordia es un atributo de Al-lah; luego de que la misericordia es un atributo del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con ejemplos de ello y de cómo guío a su nación para practicar la misericordia en sus distintos aspectos. 

Como primera evidencia de la misericordia de Al-lah[103] vemos que esta es uno de Sus muchos atributos y se encuentra entre Sus nombres también: Ar-Rahman (el Misericordioso) y Ar-Rahim (el Misericordiosísimo). Al-lah dijo: {Tu Señor es Absolvedor, Misericordioso} [Corán 18:58]; también vemos que Él se autoimpuso la misericordia como atributo, Al-lah dijo: {Pregúntales [a los idólatras]: ¿A quién pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra? Di: Pertenece a Al-lah. Él ha decretado que Su misericordia esté por encima de Su ira, y os reunirá el Día indubitable de la Resurrección. Pero quienes están perdidos [en esta vida] no creerán} [Corán 6:12]. Y también nos informó Al-lah que Su misericordia abarca todo: {Pero sabed que Mi misericordia lo abarca todo, y se la concederé a los piadosos que pagan el Zakat y creen en Nuestros signos} [Corán 7:156]; en este sentido el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informa que la misericordia de Al-lah es tanta que Él se autoimpuso que Su misericordia iría a superar a su ira. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, relató que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuando Al-lah creó la creación, escribió en Su Libro, que está en el Trono con Él, y se prescribió a Sí mismo: ‘Mi Misericordia supera a Mi ira’”. [104]

Al-lah ordenó a su Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que les informe a los pecadores que desean arrepentirse que la paz será sobre ellos y que Él se autoimpuso la misericordia, y parte de ella implica que perdonará a todos los que se arrepienten. Dijo Al-lah: {Cuando se presenten ante ti aquellos que creen en Nuestros signos, diles: ¡La paz sea con vosotros! Vuestro Señor ha decretado que Su misericordia esté por encima de Su ira. Quien de vosotros cometa una falta por ignorancia, y luego se arrepienta y enmiende, [sepa] que ciertamente Él es Absolvedor, Misericordioso} [Corán 6:54].

Dijo Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él, después de mencionar las distintas opiniones respecto al significado de la aleya:

“El significado de lo dicho sería, según nos parece: ‘Muhammad, la gente que cree en Nuestra revelación y en Nuestras evidencias, testimoniándolas de palabra y obra. Te consultan sobre sus pecados pasados, ¿pueden arrepentirse de ellos?, pues no les quites la esperanza por ello; diles: La paz sea con ustedes, Al-lah les aseguró que no los castigará por ellos. Vuestro Señor se autoimpuso la misericordia, ha decretado para Sus criaturas la misericordia, quien cometa pecados por ignorancia y luego se arrepienta y enderece sus pecados, pues Al-lah será clemente y perdonador”[105].

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró que Al-lah es más Misericordioso con Sus siervos que una madre con su hijo. Un día que vio a una madre dando de amamantar a su hijo, le dijo a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos: “¿Piensan que esta mujer lanzaría su hijo al fuego?” Le respondieron: “No mientras pueda evitarlo”. Agregó: “Al-lah es más Misericordioso con Sus siervos que esta madre con su hijo”[106].

La misericordia que se da entre las criaturas es la centésima parte de la misericordia de Al-lah. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, relató que oyó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decir: “Cuando Al-lah creó la misericordia, la dividió en cien partes. Retuvo con Él noventa y nueve, y envió a Sus criaturas una misericordia. Si el incrédulo supiese toda la misericordia que tiene Al-lah no perdería las esperanzas de llegar al Paraíso; y si supiese el creyente todo el castigo que tiene Al-lah, no se sentiría a salvo del fuego”[107].

Respecto a la misericordia del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, pues su mensaje mismo es misericordia, como mencionamos, y su Señor citó la misericordia como atributo suyo. Al-lah dijo: {Ciertamente se os ha presentado un Mensajero de entre vosotros que se apena por vuestras adversidades, se preocupa y desea que alcancéis el bien [e ingreséis al Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes} [Corán 9:128]. Fue una de las personas que ha demostrado más misericordia con los demás. Vemos cómo los Quraish trataron de asesinarlo y extremaron recursos para acosarlo, torturaron a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de él, hasta que tuvieron que huir por su religión; con todo esto, él salió de la Meca para que no les cayera el castigo, y cuando se presentó ante él Yibril y el ángel de las montañas, la paz sea con ambos, para castigar a sus detractores, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo sus famosas palabras: “tal vez Al-lah extraiga de sus descendientes quien Lo adore”[108]. Y cuando Al-lah le permitió tomar la Meca volvió a ella pacíficamente y dijo a sus oponentes: “Váyanse que son libres”[109]. Citaremos más de su misericordia con sus oponentes cuando hablemos del derecho a la oposición.

Era muy misericordioso con los niños, los besaba y los ponía en su regazo. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, dijo que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, besó a su nieto Al Hasan Ibn Ali, que Al-lah esté complacido de él, ante Al Aqra’ Ibn Habis At-Tamini, y este le dijo: “Yo tengo diez hijos y jamás besé a ninguno”. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo miró y dijo: “A quien no es misericordioso no se le tendrá misericordia”[110]. Una vez rezó el rezo prescrito dirigiendo a la gente mientras llevaba sobre sus hombros una niña pequeña. Abu Qatada, que Al-lah esté complacido de él, dijo: “Salió a nosotros el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con Umama Bint Al ‘As sobre sus hombros y rezó; cuando se inclinaba, la ponía suavemente en el piso; y cuando se reincorporaba, la volvía a cargar”[111]. Sobre su misericordia para con la mujer, ya destinamos un apartado especial para hablar de ello.

Se relata que Omar Al Faruq, que Al-lah esté complacido de él, designó a un hombre de Bani Asad para un cargo público. Cuando el hombre llegó para prestar juramento, Omar salió con uno de sus hijos y lo besó. El hombre dijo: “¿Besas a este? ¡Yo nunca beso a ningún niño!” Omar dijo: “Entonces tendrás menos misericordia aún por la gente; devuélveme la designación que no trabajarás conmigo jamás”[112].

También el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tenía mucha misericordia por las aves y los animales en general. Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido de él, relató que pasaron por un árbol en una expedición y tomaron a dos polluelos de ave que encontraron allí; el ave llegó ante el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, trinando, y él dijo: “¿Quién separó a esta ave de sus polluelos?” Dijeron: “Nosotros”; y él dijo: “Devuélvanlos”[113].

Ordenaba a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, la misericordia para con los animales, y les reprochaba ser negligentes en eso. Una vez entró a un huerto de uno de los Ansar (musulmanes de Medina), que Al-lah esté complacido de ellos, y allí vio un camello. Cuando el camello vio al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, emitió lastimeros sonidos y sus ojos derramaban lágrimas. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue y le secó las lágrimas y el animal se calmó. Luego dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¿Quién es dueño de este animal? ¿De quién es este camello?”, llegó un joven de Medina y le dijo. “Es mío, Mensajero de Al-lah”. Entonces le dijo: “¿En qué no temes a Al-lah respecto a este animal que Al-lah te dio en propiedad? Se ha quejado ante mí que lo lastimas y lo azotas”[114].

También el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró la recompensa que le espera a quien tiene misericordia con los animales y los trata bien, sean o no de su propiedad. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, relató que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Un hombre de viaje sintió sed y encontró una noria, bajó por ella y bebió. Al salir encontró un perro que por la sed comía la tierra húmeda cerca del pozo. El hombre pensó: ‘Este perro tiene una sed similar a la que yo tenía’; así es que bajó al pozo y llenó un zapato con agua y lo sujetó con su boca, luego subió, salió y le dio de beber al perro. Entonces Al-lah se lo agradeció [recompensándolo y perdonándolo]. Los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, dijeron: “¡Mensajero de Al-lah! ¿Acaso tenemos recompensa si tenemos misericordia por los animales?” Y él dijo: “En todo ser viviente hay recompensa”[115].

 2.5. La paz (As-Salam)

Los diferentes significados de la palabra árabe Salam nos indican: salvación y paz. Dice el Corán: {…y cuando son increpados por los ignorantes les responden salaman} [Corán 25:63], que en árabe usa la palabra salaman y que en este contexto significa: ustedes están a salvo de mí y que yo esté a salvo de ustedes[116].

En cambio, la definición de la Shari’a es: “Procurar estar a salvo de todo lo detestable”, As-Salam es uno de los nombres de Al-lah y su significado es la salvación de todo mal y daño[117].

De este mismo término proviene el saludo musulmán As-Salamu ‘Alaikum y tiene varias posibles interpretaciones[118], la más elocuente es tal vez la de Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él: “Anunciar la seguridad y la salvación como afirmación y como deseo. Le informas a quien saludas que él está a salvo de ti, y ruegas que sea salvo y esté a salvo de todo mal”[119].

Dice Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él:

“Y toda nación tiene un saludo de este tipo o similar, y tiene un saludo especial para sus reyes con gestos especiales, como prosternarse o algo similar, y expresiones especiales para diferenciar el saludo al rey del saludo a la gente común, y todo eso con objetivos terrenales de vivir esta vida, gozarla y que se prolongue. Así que el Soberano, el Santo, el Perfecto, Bendito y Exaltado, legisló para los musulmanes un saludo (Salam ‘Alaikum) que tiene prioridad sobre los demás saludos, de los cuales algunos son cosas imposibles o falsas, como el “¡que vivas mil años!”, otros son algo superficiales como “¡que tengas una buena mañana!”, y otros sólo se los puede dedicar a Al-lah, como la prosternación. Por eso es que es mejor el saludo As-Salam ‘Alaikum, porque implica la paz y la salvación sin las que la vida y el éxito no son posibles.

As-Salam entonces es la base que precede a todo lo demás. El objetivo principal del ser humano en su vida se realiza con dos cosas: estar a salvo del mal y alcanzar el bien, y estar a salvo de todo mal es más importante que alcanzar el bien. Por este mismo motivo el ser humano, y todo ser animado en general, se preocupa primero por estar libre de todo mal y después recién se preocupa por sus logros. Si la persona no se libra del mal no hay duda que le azotará el prejuicio, la debilidad y la escasez. No alcanzar el bien impide alcanzar la salvación plena, por lo que este concepto implica librarse del mal y alcanzar el bien a la vez.

Es así que el saludo Salam ‘Alaikum implica esta base primordial de la vida”[120].

De aquí mismo es que procede el término Islam, pues el musulmán es quien se libra de los males del politeísmo, como el siervo se conserva a salvo para servir a su señor devota y sinceramente, y por eso mismo Al-lah nos dio el ejemplo del musulmán sincero, devoto de su Señor, y del politeísta[121].

Así pues, As-Salam es un fundamento grandioso del Islam, que lo promueve, y muchos de sus textos fuente nos conducen a este fundamento y nos aclaran sus frutos y beneficios. Las personas de estos tiempos entienden más el valor de este fundamento en esta época, que es una de guerras, más que una época de paz.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informó de estos tiempos y los llamó tiempos de matanzas pues dijo: “La hora (del Juicio) llegará cuando se haya retirado la sabiduría de la tierra y hayan muchos terremotos, y haya la sensación de que el tiempo pasa más rápido. Surgirán las tribulaciones y Al Hary, que es la muertes de personas en gran cantidad, hasta que abunde entre ustedes la fortuna y fluya”[122]. Y fue veraz la profecía, pues oímos más el estruendo de las armas y los tambores de guerra que buenas nuevas; más vemos cadáveres en las calles que mezquitas, escuelas y fábricas. Nos llegan más llantos de niños y lamentos de mujeres que cantos y canciones de cuna; la pólvora es un aroma mucho más común que el perfume.

Imagínate caminar de noche por las peligrosas calles de Nueva York, Caracas u otra metrópoli de las pobladas por el terror y el miedo, y de pronto te topas con un hombre extraño del que no sabes sus intenciones y te saluda con el Salam ‘Alaikum. ¿Qué tranquilidad sentirías, verdad? ¡Cuánto han buscado los ojos y los oídos aunque sea una frase que inspire seguridad en las capitales del mundo de hoy! Te dices que desearías volver sano y salvo a casa o a tu hotel sin que te asalten o sin que pises una mina o sufras algún atentado, y la administración de tu residencia te hace plenamente responsable de lo que suceda si abres tu puerta a una persona extraña. En este tipo de circunstancias el saludo de paz y la paz misma son valores de gran importancia para la vida de los pueblos y las naciones, y es un medio para el surgimiento de las civilizaciones, ya que ninguna civilización surge si no hay paz y seguridad entre sus habitantes. Por eso Al-lah les recordó a las personas de la Meca, cuando les mandó un Mensajero, Muhammad, las gracias de la alimentación y la seguridad que les proveía, y les dijo: {¡Por el hábito de Quraish! E hicimos que sus caravanas en invierno [al Yemen] y en verano [a Siria] fueran respetadas. Que adoren, pues, al Señor de esta Casa [la Ka‘ba] y Le agradezcan por haberles proveído el sustento para que pudieran saciar el hambre y haberles dado seguridad} [Corán 106:1-4].

Ese es, entonces, el motivo por el que se confirma y reafirma este importante asunto en este mensaje definitivo, y se lo hace de varias maneras.

Primero. Que As-Salam es uno de los nombres de Al-lah, que es Quien más merece este nombre porque está exento de todo defecto y falta. Él es As-Salam, la paz plena, por Su perfección. Él es puro y completo en Su esencia, en Sus atributos y en Sus acciones; es puro de todo mal, de todo pecado, de toda injusticia e ignorancia. Es Él puro y la Paz plena en todo sentido[123].

Al-lah dijo sobre Sí mismo y Sus nombres: {Él es Al-lah, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo, Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio. ¡Glorificado sea Al-lah!} [Corán 59:23], y aclaró que los musulmanes son los que están a salvo y ponen a otros a salvo de su mano, y que su destino es el Paraíso, Darus-Salam, la Casa de paz y salvación; aquí vemos una relación increíble entre la acción, la paz y la salvación, y su fruto, la Casa de paz.

Al-lah dijo: {Y ellos tendrán una morada donde reinará la paz [el Paraíso] junto a su Señor, Quien es su Protector, como recompensa por sus obras} [Corán 6:127].

Segundo. Al-lah informó a Sus siervos, los creyentes, que en el momento de su encuentro con ellos el saludo será As-Salam. Al-lah dijo: {Él es Quien os bendice, y Sus Ángeles [ruegan el perdón por vosotros] para extraeros de las tinieblas a la luz, y Él es Misericordioso con los creyentes. Su saludo el día que se encuentren con Él [en el Paraíso] será: ¡Paz! Y por cierto que les tiene reservada una recompensa generosa} [Corán 9:43-44]. Dijo Ibn Kazir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Lo evidente es que el significado –y Al-lah sabe más– de la aleya, es que su saludo será, cuando se encuentren, el Día del encuentro, con Al-lah: Salam, como dijo Al-lah: {¡La paz sea con vosotros! Serán las Palabras del Señor Misericordioso [y estarán seguros para siempre en la bienaventuranza]} [Corán 36: 58][124].

En este día temido en el que Al-lah reunirá a los primeros y a los últimos y cada persona sepa que será juzgada por sus pecados, en ese grave momento viene este saludo deseando paz y salvación. ¡Qué gran y buena noticia! ¡Qué reposo y frescura para el corazón!

Tercero. Que la paz y salvación es uno de los objetivos prioritarios de este mensaje. ‘Abdul-lah Ibn Salam, uno de los rabinos que primero se islamizaron, que Al-lah esté complacido de él, dijo: “Cuando llegó el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, (a Medina) la gente salió a recibirlo, y yo me contaba entre ellos. Cuando pude ver su rostro supe que no tenía cara de mentiroso, y lo primero que oí que dijo fue: “Difundan la paz, compartan el alimento, mantengan los lazos familiares, recen por la noche y entrarán al Paraíso”[125].

Cuarto. La paz y la salvación es uno de los mejores principios y fundamentos del Islam. ‘Abdul-lah Ibn ‘Amro, que Al-lah esté complacido de él, relató que un hombre preguntó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuál es el mejor Islam, y él le respondió: “Comparte el alimento y saluda con As-Salam a quien conoces y a quien no conoces”[126]. Mira cómo juntó dos de los grandes valores de la civilización: compartir el alimento y As-Salam. Al-lah los juntó en la sura Quraish, y Al Bujari puso como título en su Sahih donde dice: “Capítulo: ¿Cuál es el mejor Islam?”, y citó allí el hadiz de Abu Musa, que Al-lah esté complacido de él, que dice: “Dijeron: ‘¡Mensajero de Al-lah! ¿Cuál es el mejor Islam?’ Y él dijo: ‘La persona de la cual los musulmanes están a salvo de su mano y de su boca’”[127]; y dijo ‘Ammar, que Al-lah esté complacido de él: “Tres cosas hay, que si uno las posee, tiene la fe completa: ser justo desde el alma, difundir la paz y ser solidario ante la necesidad”[128]. Esto es algo sorprendente del entendimiento de ‘Ammar, que Al-lah esté complacido de él, pues mencionó que quien practica estos tres principios tiene la fe completa: quien es justo desde su interior dará a cada quien su justo derecho; si difunde la paz por el mundo, el mundo estará a salvo de su maldad; luego mencionó un principio más, que es la solidaridad ante la necesidad. ¡Cómo entendían nuestros predecesores y cómo practicaban la fe!

Quinto. Es para el Islam una señal para la cohesión de la sociedad y el amor entre sus miembros. El Islam no es una religión cuyo objetivo se limita a que el ser humano adore a su Señor en la mezquita y se olvide de Él en el resto de su vida, tal como sucede en otras religiones.

Nos dice ‘Abdul Ahad Dawud sobre lo que veía de sus correligionarios en su religión previa a islamizarse, que cuando salía la gente de la iglesia después de celebrar la misa y la eucaristía, se sentían intolerantes y fanatizados al grado que preferían ver un perro a ver un musulmán o un judío, pues estos no creían en la trinidad y la eucaristía, y que él sentía lo mismo en su condición de sacerdote[129].

El Islam es una religión que tiene por objeto la plena adoración del ser humano al Señor de los mundos, en todo lugar y momento. Dijo Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No entrarán al Paraíso hasta que se amen unos a otros y ¿les informo de algo que hará, si lo practican, que se amen los unos a los otros? Difundan As Salam entre ustedes”[130]. Dijo Ibn Al’ Arabi: “Aquí vemos que una de las ventajas de saludarse con As-Salam es que se logra el amor entre los que se saludan por la cohesión que se logra, por la práctica de las prescripciones del Islam, además que As-Salam es una frase que si la oye un corazón despierto genera en él una simpatía y aceptación por quien la pronuncia”[131].

Dijo el Imam An-Nawawi, que Al-lah tenga misericordia de él: “Este saludo reafirma la solidaridad entre los musulmanes y les muestra con sus expresiones propias la espiritualidad práctica, la humildad permanente y el respeto por lo sacro. En estos hadices hay mucha sabiduría: animan a compartir el alimento, a ser generoso y preocuparse por el bien de los musulmanes, evitando lo que los perjudique o lo que signifique despreciarlos. En estos hadices también hay el apelo a la unidad espiritual de los musulmanes, a su solidaridad y amor mutuo y los medios para lograrlo. Dijo Al Qadi: “La solidaridad y el aprecio mutuo son obligaciones religiosas y fundamentos de la Shari’a y el modo de vida islámico. Y en estos relatos encontramos el saludar con As-Salam a los que conocemos y a los que no, y ser sinceros en nuestras obras, sin exhibirnos ni simular. También está la prescripción de la humildad y cuidarse de las disputas y el aislamiento o marginación entre la gente; y que el saludo es por Al-lah y no por gusto y gana, por lo que no se limita a la gente cercana exclusivamente”[132].

Sexto. Cuando se retira el saludo surgen las dudas, y por eso el Islam prohibió cortarlo totalmente por más de tres días, como aclaró el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y aclaró que la mejor persona es quien primero restablece el saludo. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No es permitido que un hombre se aísle de su hermano por más de tres noches, y al encontrarse uno desvía la mirada y el otro también. El mejor de ambos es quien saluda primero”[133].

Por eso, cuando los ángeles llegaron ante Abraham y lo saludaron con As-Salam, él les ofreció comida y ellos no la probaron, entonces tuvo temor, como Al-lah dijo: {Y por cierto que Nuestros [Ángeles] enviados se presentaron ante Abraham para albriciarle [el nacimiento de su hijo Isaac y anunciarle la destrucción del pueblo de Lot]. Dijeron: ¡La paz sea contigo! Respondió [Abraham]: ¡Y con vosotros! Y no tardó en traer un ternero asado. Y cuando observó que sus manos no lo tocaban [al ternero] sospechó de ellos y sintió temor, entonces dijeron: No temas, en verdad nosotros fuimos enviados al pueblo de Lot} [Corán 11: 69-70]; dijo Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él, al realizar la explicación de esta aleya: “Porque el saludo es entre la gente de paz y no entre enemigos. Si se menciona un saludo entre unas personas y otras, y estos otros responden, entonces es señal de la paz entre ambos grupos…”[134]. Esto significa que dejar de saludar a alguien le provoca dudas y preocupaciones.

 2.6. La moral y el carácter (Al Ajlaq)  

Al Ajlaq es una palabra árabe que es el plural de juluq que significa carácter[135].

Dijo Az-Zubaidi en su Tay: “Al Juluq es el carácter con el que fue creada la persona; por eso dijo ‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella: ‘Su carácter era el Corán’, es decir que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se aferraba al Corán, a sus modales, a sus mandatos, sus prohibiciones y lo que incluye de atributos nobles, virtudes y sutileza. Dijo Al A’rabi: ‘Al Juluq es la dignidad y la religión’. En la revelación coránica vemos: {Ciertamente eres de una naturaleza y moral grandiosas} [Corán 68:4], y el plural es Ajlaq; y el hadiz: ‘Nada pesa más en la balanza que el buen carácter’. Se trata verdaderamente de la representación interna de la persona. La persona tiene una imagen interior y otra exterior ambas reúnen atributos buenos y malos y recompensa o castigo, que se relacionan con los atributos de la imagen interna más de lo que se relacionan con la imagen externa. Por esto mismo se repiten los hadices que elogian el buen carácter”, y luego de mencionarlos dijo: “También tenemos hadices que censuran el mal carácter”[136].

Los Ajlaq entonces serían esa imagen interna que le da a nuestra apariencia un halo positivo o negativo.

Y dado que Al Ajlaq es tan importante, pues por eso mismo Al-lah, el Legislador, se ocupó de ellos extensamente, aclaró los fundamentos de Al Ajlaq, los rasgos que son positivos y los que son negativos, aclaró las consecuencias de que la persona evidencie cada uno de estos rasgos del carácter; y ya que son muchos los rasgos positivos o negativos, pues no podremos mencionar cada uno de los textos que tratan de ellos, mencionaremos sólo los textos que indican los rasgos del buen carácter moral y los que advierten contra el mal carácter.

Antes de empezar decimos: los rasgos del comportamiento cambian, son cuestión de fe, de principios, no se acomodan a la amistad o la hostilidad o a la victoria o a la derrota. Muchas civilizaciones moldean su carácter según su conveniencia. Si el individuo o el estado tienen conveniencia en decir la verdad, entonces son sinceros; y si la conveniencia les dicta que deben mentir, pues entonces ese es su proceder, ¡y qué mal proceder! Quien observa la política mundial hoy verá que en muchos casos no son políticas éticas, sino que son políticas de intereses y no de principios.

En el mensaje definitivo a la humanidad encontramos, en cambio, que los valores morales son la base fundamental; por eso el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Fui enviado para perfeccionar la moral noble”[137], y esto no era un simple eslogan, sino que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo predicaba y lo hacía de hecho; Abu Dharr, que Al-lah esté complacido de él, antes de islamizarse, cuando oyó del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo a su hermano: “Ve allí y escucha lo que dice; cuando su hermano volvió, le dijo: ‘Vi que prescribe nobles principios morales”[138].

Uno de los principios morales nobles que predicaba, es que Al-lah dijo: {[¡Oh, Muhammad!] Ante todo, elige perdonar, ordena el bien y apártate de quienes se comportan contigo en forma ignorante. Y si Satanás te susurra, refúgiate en Al-lah; ciertamente Él es Omnioyente, Omnisciente} [Corán 7: 199-200]; y {Quienes hacen caridad, tanto en los momentos de holgura como en la estrechez, controlan su cólera y perdonan a los hombres, sepan que Al-lah ama a los benefactores} [Corán 3:134]; y analiza la profundidad social y moral en las palabras del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “No se envidien ni sobre oferten engañosamente ni se odien ni se den la espalda ni vendan arruinándole la venta a su hermano; sean siervos de Al-lah, hermanos; el musulmán es hermano del musulmán, no lo oprime ni lo traiciona ni lo desprecia, la fe está aquí –y apunto a su pecho tres veces–, suficiente mal para un hombre ya es despreciar a su hermano. Todo musulmán debe tener por sagrados la vida, los bienes y la honra de los demás musulmanes”[139].

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue el primero en poner en práctica la moral que predicaba, por eso Hisham Ibn ‘Amer le preguntó a ‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella, por la moral del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y ella dijo: “Su moral era el Corán mismo”. ¿Acaso no has leído la palabra de Al-lah: “Por cierto que tienes una moral y naturaleza ejemplares”[140]? el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cumplía devotamente los mandamientos, las prohibiciones y demás preceptos, su vida fue la práctica viviente de estos principios morales que predicó.

‘Abdul-lah Ibn ‘Amro Ibn Al ‘As dijo: “El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, no era grosero ni rudo, y solía decir: “Los mejores de ustedes son los que poseen la mejor moral”[141].

La moral que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, predicaba no estaba dirigida sólo a sus íntimos, a sus discípulos, a los que profesen su fe o a sus paisanos árabes. Estos principios morales eran para todos, los piadosos y los corruptos, el creyente y el incrédulo, el cercano y el lejano; por eso, cuando envió a Mu’adh, que Al-lah esté complacido de él, al Yemen, le dio este concejo global: “Teme a Al-lah donde estés, y haz que le siga a una mala obra una buena obra que la borre; explícale al hombre cómo lidiar con el alma que lleva dentro y cómo compensar sus faltas, cómo encaminarse y trata a la gente con buenos modales”[142]. Aquí, el Señor muestra a creyente el método divino para las relaciones humanas, y que estas deben ser dominadas por la moral noble y no por los caprichos o los intereses mundanos.

Al-lah agregó, afirmando esta generalidad en el trato con la gente: {… hablad cortésmente} [Corán 2:83]. Esto implica también generalidad en los valores morales con los que se los tratará. Para saber cuáles son los valores morales nobles, vemos que Nawas Ibn Sam’an Al Ansari, que Al-lah esté complacido de él, preguntó al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sobre la piedad y el pecado, y le dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “La piedad es la moral noble, y el pecado es lo que te incomoda en el pecho y detestarías que la gente lo supiese”[143].

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, interpretó la piedad como la moral excelente; y dijo As-Suddi: “La piedad es un nombre genérico para toda obra de bien[144]. Entonces, quien desea realizar toda clase de obras de bien debe tener una buena moral en todo sentido. El Imam Ash-Shafi’i, que Al-lah tenga misericordia de él, aclaró cuáles son los pilares del pudor (muru’a) con los que se sustentan los valores morales: “Al muru’a consta de cuatro partes: la moral excelente, la generosidad, la humildad y la adoración ritual”[145].

Tal vez no sea posible manifestar una moral noble en todo sentido, por eso Al-lah prometió una gran recompensa por ello, y el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró que la gente de más fe es de la de mejor moral y carácter. Abu Said Al Judri, que Al-lah esté complacido de él, relató que Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Los creyentes de más fe son los de mejor y más completa moral. La gente humilde y accesible, conocen y son conocidos, ¿y quién no ha estado en una de estas posiciones?”[146]

También se les anunció a los de buena moral que este carácter será su obra más valiosa el Día de la Resurrección. Abu Ad-Darda’, que Al-lah esté complacido de él, relató que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Nada en la balanza pesa tanto como el buen carácter; el que tiene buen carácter llega al nivel de quien reza y quien ayuna”[147]. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, valoraba tanto la moral y el buen carácter que dijo a su esposa a Umm Salama, que Al-lah esté complacido de ella: “El buen carácter y buena moral se lleva todo el bien de esta vida y la otra”[148]. ¿Y qué del resto de las buenas obras entonces? Pues toda buena obra que respeta el derecho de Al-lah o el de Sus siervos es basada en la moral.

Y esta no es la única recompensa que recibe quien tiene buenos modales. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró que quien estará sentado más cerca de él en el Día del Juicio será quien tenga buena moral. ‘Abdul-lah Ibn ‘Amro, que Al-lah esté complacido de él, relató que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “‘¿Les digo quién es más querido para mí y el que estará más cerca de mí el Día de la Resurrección?”, lo dijo tres veces y le dijimos: ‘¡Claro que sí, Mensajero de Al-lah!’ Dijo: ‘El de mejor carácter y moral’”[149].

Ningún investigador podrá abarcar toda aleya o hadiz que promueva los buenos valores morales o prevenga contra el mal comportamiento; quien analiza estos textos notará que enfatizan los buenos valores morales, como el pudor, la sinceridad, el valor, la sobriedad, la justicia y la tolerancia; y aclaran los malos modales, como la mentira, la envidia, la soberbia, la hipocresía, el engaño, la calumnia y la injusticia. Este trabajo no puede abarcar las evidencias para cada uno de estos, pero espero haber mencionado lo suficiente para aclarar la importancia de los valores morales y el buen carácter, y la gran recompensa que le espera en el Día del Juicio a quien los tiene.

 Séptimo: La higiene y la limpieza (An-Nadhafa)

An-Nadhafa es un término árabe que según Al Qamus significa “pureza”[150], y dijo Ibn Mandhur: “An-Nadhafa significa pureza”[151].

La limpieza en la religión islámica abarca todos los aspectos, lo material y lo espiritual, de lo dicho y lo hecho, en la comida, la bebida y la ropa, en lo material y lo intelectual; y lo más importante que Al-lah exige de Sus siervos es la pureza de todo politeísmo, Al-lah dijo: {¡Oh, tú [Muhammad] que te envuelves en el manto! Levántate y advierte [a los seres humanos]. Proclama la grandeza de tu Señor, purifica tus vestimentas, apártate de la idolatría} [Corán 74: 1-5].

En estas aleyas, de las primeras en revelarse, hay una orden para el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de que purifique sus vestimentas de toda impureza, que purifique su corazón del politeísmo y de todo lo que lleve a él de causas o medios, y que dedique sus obras a Al-lah exclusivamente. Las opiniones de los exegetas señalan que el significado de la pureza implica tanto la interior como la exterior.

Dijo Ibn Hayar, que Al-lah tenga misericordia de él: “Proclama la grandeza de tu Señor, purifica tus vestimentas, de toda impureza y se dijo que la vestimenta es una referencia al alma; su purificación sería evitar las faltas, y la impureza serían los ídolos”[152].    

Dijo Al Mubarakfuri: “Proclama la grandeza de tu Señor, glorifica a tu Señor de lo que dicen los adoradores de ídolos. Purifica tus vestimentas, de toda impureza e inmundicia, porque los politeístas no se cuidaban de ella, entonces Al-lah le mandó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que cuide sus ropas de la inmundicia, a diferencia de los politeístas. Deja el politeísmo y la idolatría y no te acerques a ellos”[153].

La orden de purificarse de todo politeísmo no es la única; el musulmán debe purificarse de todo pecado; por eso Al-lah prescribió los cinco rezos diarios y la ablución, para lograr la pureza del pecado. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, relata que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuando el musulmán hace el wudu’ y se lava su cara, sale con el agua toda falta que haya cometido mirando con sus ojos; cuando se lava sus manos sale con el agua todo pecado que haya cometido con su mano; cuando lava sus pies sale con el agua todo pecado hacia el que caminó con ellos; así hasta que sale limpio de sus faltas”[154]. Así como se legisló el wudu’ para el rezo, se legisló antes al istinya’ para asearse de todo excremento u orina; Al-lah elogió a quien es cuidadoso en ello: {Una mezquita erigida con piedad desde el primer día [la mezquita de Quba'] es más digna de que ores en ella, pues allí hay hombres que desean purificarse, y Al-lah ama a quienes se purifican} [Corán 9:108]. Dijo Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Se purifican con agua después de defecar”[155].

Al-lah también advirtió que hay que protegerse de la orina y que la mayor parte del castigo en la tumba es por ser negligente en eso. Ibn Abbas, que Al-lah esté complacido de él, dijo que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, paso ante dos tumbas y dijo: “Están siendo castigados y no por un pecado capital; uno no se cubría de la orina y el otro andaba difundiendo calumnias”[156].

Así como prescribió Al-lah el rezo del viernes, prescribió para la limpieza semanal el baño y el perfume antes de este rezo; Salman Al Farisi, que Al-lah esté complacido de él, relató que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien se baña el viernes y se lava como puede, y luego se perfuma; luego va y no se pasa encima de dos personas sentadas, y reza lo que se le ha prescrito, y cuando sale el Imam calla, Al-lah le perdona entre este y el próximo viernes”[157]. A quien se acerque a Al-lah con este gran rito de adoración, Al-lah lo purifica de sus faltas, mientras no cometa un pecado capital de un viernes a otro y tres días más. Dijo el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “A quien hace su wudu’ correctamente y viene al yumu’a y calla y escucha, se le perdonan sus pecados de ese viernes al siguiente y tres días más”[158].

El ayuno de Ramadán se prescribió como una purificación anual. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, relató que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien practica las oraciones voluntarias durante las noches de Ramadán, por fe y deseando sólo la recompensa de Al-lah, tendrá sus pecados pasados perdonados. Quien ayuna en el mes de Ramadán, por fe y deseando sólo la recompensa de Al-lah, tendrá sus pecados pasados perdonados”[159].

También Al-lah prescribió el Hayy y la ‘Umra para que sean una purificación completa para el ser humano de todo pecado y pueda la persona retornar del Hayy y la ‘Umra, bien hechas, tal como lo trajo su madre al mundo, en inocencia. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, dijo que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Una ‘Umra es expiación de los pecados entre ella y la otra. El Hayy Mabrur no tiene otra recompensa que el Paraíso”[160]; y dijo: “Quien hace el Hayy por Al-lah, y no tiene relaciones sexuales con su esposa (durante esos días) ni comete maldades o pecados, volverá a su hogar como su madre lo dio a luz (sin pecado)[161].

Así como Al-lah prescribió ritos para purificar el interior de la persona, también prescribió otros ritos para purificar el cuerpo y así completar la pureza por dentro y por fuera. De estos últimos mencionamos el wudu’ para cada rezo, el baño obligatorio por el hadaz mayor, el baño para el día viernes; y también la preocupación por la apariencia, como cortarse las uñas y otras costumbres higiénicas naturales. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Las costumbres higiénicas naturales son cinco: circuncidarse, recortarse el vello púbico, raparse las axilas, recortarse las uñas y recortarse el bigote”[162].

Dijo Murad Hoffmam, exembajador de Alemania en Marruecos, después de mencionar algunos resultados de la limpieza y la purificación en el Islam: “Y puedo decir honestamente: muchas veces me incomodó mucho el mal olor que despedían las personas que se sentaban a mi lado en la ópera de París y en la del Centro Lincoln de Nueva York o en el teatro nacional de Munich y, sin embargo, no me incomoda ningún mal olor en las mezquitas de los musulmanes: Entonces me asalta la siguiente pregunta: ¿Es posible que los musulmanes sean más limpios?”[163].

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ordenó a los musulmanes que procuraran lo bueno de la palabra, la acción y el alimento: “Purifiquen sus bocas con el Siwak (cepillo de dientes hecho de una rama), pues son la vía de salida del Corán”[164]. Dijo Abu As-Sa’adat Ibn Al Yuzari: “Quiere decir: manténganlas puras de todo exceso, grosería, calumnia, chisme, mentira, etc., y de comer cosas ilícitas e inmundas. También es una invitación a limpiarla de toda impureza”[165].

Pero eso no es todo en lo que respecta a la pureza, sino que también se le prohíbe al musulmán toda expresión que implique impureza respecto a sí mismo. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No digan: mi alma es inmunda; sino digan: mi alma es pesada”[166]. Dijo Ibn Abi Yamra, que Al-lah tenga misericordia de él: “Y se entiende del hadiz la recomendación de evitar los términos y nombres groseros y elegir términos que no lo sean, pues la expresión grosera tiene más significado de lo deseado, como decir que uno se hartó de algo implica estar lleno de ello más de lo soportable; en cambio, si elegimos un equivalente más grosero pues el significado va más allá de nuestro deseo. También, se entiende que la persona debe desear el bien hasta mencionándolo con insistencia, y debe evitar el mal hasta evitándolo al hablar; y debe cortar toda relación entre sí y la gente malévola hasta en los términos que puedan ser comunes con ellos, y se incluye aquí que si alguien enfermo es preguntado por su situación debe decir “estoy débil” y no debe decir “¡Estoy mal!”, para no salir ni verbalmente de entre los buenos y contarse, aunque sea verbalmente, entre los malos”[167].

Además de todo lo mencionado, pasamos del cuidado por la higiene individual al cuidado por la salud e higiene pública, pues el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, incitó a la preocupación por la limpieza del barrio, dijo: “Al-lah es Puro y ama lo puro, es Limpio y ama lo limpio, es Generoso y ama la generosidad, y es Dadivoso y ama la dadivosidad. Así que limpien sus patios y no se asemejen a los judíos”[168].

Dijo At-Taibi, que Al-lah tenga misericordia de él: “Si aceptas esto, pues limpia todo lo que puedas limpiar y purifica todo lo que se pueda purificar, hasta el patio que es el espacio frente a la casa, y esto es el cúmulo de la generosidad y la hospitalidad, pues si el patio de una casa es limpio, entonces dan ganas de invitar gente a la casa y se hacen más frecuentes las visitas”[169].

¿No ves que en esta religión la limpieza se considera de forma integral, ya que se habla de limpieza en el corazón y en el cuerpo, limpieza de espíritu y de materia, limpieza del hogar y la ropa, limpieza de la calle y el barrio, de la vestimenta, la cama y los muebles, limpieza diaria, limpieza semanal? ¡Glorificado sea Al-lah que legisló en esta fe lo que es bueno para el ser humano y los demás seres vivos!

Terminamos de hablar de los valores sociales, pero sentimos que las fuentes aún rebosan de textos al respecto. Sin embargo, nos contentamos con citar las bases y fundamentos de este tema. Así pues, nos dirigimos al siguiente capítulo.   


 CAPÍTULO TERCERO  LOS VALORES ADMINISTRATIVOS

Si los capítulos anteriores trataron el lado científico y el lado social, pues ahora hablaremos de algo que no le puede faltar a ninguna nación, Estado o civilización; se trata de los valores administrativos. El Islam no ha dejado de lado este aspecto sino que le ha puesto especial cuidado y dedicación, y le dispuso bases y fundamentos. El capítulo se divide en seis acápites que son:

 3.1. Primero: La universalidad de principios y creencias

Una característica del Islam es que es amplio y universal; abarca todo, al Creador y a la criatura, a lo terreno y a lo espiritual, a la religión y a lo mundanal, al residente y al viajero, al ser humano, al universo, a los animales y a las plantas. Esta generalidad afecta a sus fundamentos, sus bases, sus principios, sus leyes y sus objetivos.

Esto hace que los jueces, los políticos y los musulmanes en general, que están en necesidad de reglas y leyes, tengan más fácil su búsqueda y no se vean obligados a esperar la opinión del erudito para cada situación, sino sólo en las cuestiones más complejas, y no se vean sorprendidos por cambios en la ley por las transformaciones y el avance del tiempo; todos conocen los fundamentos, las bases y los principios.

Esta religión tiene todo lo que necesita el musulmán; Al-lah dijo: {No hemos omitido nada en el Libro} [Corán 6:38]; y dijo: {Ciertamente Nosotros tenemos poder para resucitar a los muertos, y registramos lo que hubieren realizado y las consecuencias [buenas y malas] de ello; y todo está mencionado en un libro claro [ la Tabla Protegida ]} [Corán 36:12]; y dijo: {Todas las cosas las hemos explicado detalladamente} [Corán 17:12][170].

Dijo Ibn Yarir sobre el significado de la aleya: “Y todo lo aclaramos con una explicación suficiente para ustedes, ¡oh gentes!, Para que agradezcan a Al-lah por lo que los ha agraciado, y le dediquen la adoración a El exclusivamente y no a los dioses e ídolos”.

Lo lícito está aclarado y lo prohibido está aclarado; los fundamentos de la creencia están claros; la legislación es clara y aplicable; la moral es universal; los objetivos son precisos.

Esta amplitud y alcance hizo que los politeístas en la época de la profecía lo hallasen excesivo, pues nunca habían visto tal amplitud de alcance y profundidad, y les decían a los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos: “Su amigo aquí les enseña todo”. Salman, que Al-lah esté complacido de él, relató: “Los idólatras nos dijeron: ‘Vemos que su amigo les enseña todo, hasta cómo defecar’. Y él respondió: ‘¡Claro que sí! Nos prohibió limpiarnos con la mano derecha o encarar la qibla durante la evacuación; nos prohibió limpiarnos con huesos o excremento de animal y nos dijo: ‘Deben limpiarse por lo menos tres veces’”[171].

Abu Dharr, que Al-lah esté complacido de él, nos informó de esta amplitud: “El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos dejó en una situación que ni siquiera el aleteo de un ave quedaba sin explicación. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Se les aclaró todo lo que acerca al Paraíso y todo lo que aleja del fuego”[172]. Y dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Lo lícito está claro y lo prohibido está claro; entre ambos hay asuntos sutiles que no conoce mucha gente. Quien evita las cuestiones sutiles pone a salvo su honra, y quien cae en estos asuntos sutiles cae en lo haram (lo prohibido), como el pastor que pastorea su ganado cerca de los pastos reservados, en cualquier momento su ganado pastará de lo prohibido. Así pues, todo rey tiene pastos reservados, y los pastos reservados de Al-lah son sus prohibiciones. En el cuerpo hay un órgano que si está bien todo el cuerpo está bien; y si se corrompe, se corrompe todo el cuerpo; se trata del corazón”[173].

Al-lah dijo aclarando las cosas que prohibió a Sus siervos: {Diles: Venid que os informaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada y seréis benevolentes con vuestros padres, no mataréis a vuestros hijos por temor a la pobreza, Nosotros Nos encargamos de vuestro sustento y el de ellos, no debéis acercaros al pecado, tanto en público como en privado, y no mataréis a nadie que Al-lah prohibió matar, salvo que sea con justo derecho. Esto es lo que os ha ordenado para que razonéis. No os apropiaréis de los bienes del huérfano si no es para su propio beneficio [del huérfano] hasta que alcance la madurez; mediréis y pesaréis con equidad. No imponemos a nadie una carga mayor de la que puede soportar. Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque se trate en contra de un pariente, y cumpliréis vuestro compromiso con Al-lah. Esto es lo que os ha ordenado para que recapacitéis. Y éste es mi sendero recto, seguidlo pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis} [Corán 6:151-153]; y aclaró en Surat ul Isrá los fundamentos de la legislación que se reveló a los Profetas: {Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto. Trátales con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño… esto es parte de la sabiduría que tu Señor te ha revelado. No atribuyáis copartícipes a Al-lah porque seréis arrojados en el Infierno, condenados y humillados} [Corán 17: 23-39].

El lector puede notar las prescripciones y su amplitud de alcance de forma evidente en este lugar.

Las reglas, principios y disposiciones que exige la constitución de un Estado están disponibles en esta fe. Por esto mismo es que el Estado islámico, desde su nacimiento, no ha enfrentado el problema de lograr consensos sobre las prohibiciones y lo ilícito o sobre los derechos y obligaciones; ni siquiera ha tenido el problema de enfrentar un proceso constituyente, pues poseía una constitución brillante, justa, amplia y libre de lo que afectó a muchas constituciones y procesos constituyentes de conservadurismo, de procesos largos y penosos para comprobar si las leyes incluidas son apropiadas para solucionar los problemas enfrentados que derivan en todo el mundo en procesos de adición y renovación.

Los juristas alfaquíes o jueces del Estado islámico no pueden ni siquiera analizar la posibilidad de legislar el adulterio y permitirlo, ni la usura ni las relaciones homosexuales o el alcoholismo, pues estos vicios son parte de las cosas prohibidas sobre los que no se puede negociar en el Islam, mientras que vemos los Estados que lo permiten y lo legislan. Cuánto sufren los Estados para solucionar problemas generados por la legislación de tales disposiciones, como cuidar de los enfermos de SIDA y la concientización contra este mal, o la prohibición de que los ebrios conduzcan automóviles, etc.

Y que no piense el lector que por el hecho de que el Islam se reveló catorce siglos atrás no está sujeto a renovaciones ni se ocupa del adelanto tecnológico; más bien, el Islam tiene muchos sistemas que incluyen la adaptabilidad, la apertura al cambio y los procesos progresistas.

El Islam tiene predisposición para el cambio, la expansión, el progreso y la cobertura de cada situación nueva sin tener que contradecir sus frutos, principios y leyes. A esto es lo que se refiere en los libros del fiqh como “capítulos del Iytihad, sus cuestiones, sus parámetros y límites”. Alabado sea Al-lah, que perfeccionó Su gracia y aprobó el Islam para nosotros como religión.

3.2. Segundo: El respeto y garantía de los derechos

Esta época que vivimos casi podríamos llamarla la “era de los derechos”, pues este concepto es el tema dominante, donde diariamente vemos gente manifestando y exigiendo derechos humanos, derechos medio ambientales, derechos de los animales, etc. Tal vez el motivo principal de este fenómeno sea la frecuencia con que se violan estos derechos en estos tiempos, por ello se extreman recursos para exigir su respeto y se firman acuerdos para llevarlos a la práctica, declarando como criminales a los países que los transgreden, etc.

Otra causa de la violación sistemática de los derechos es que la humanidad se perdió lejos de la Shari’a divina que garantiza los derechos, imponiéndose intereses personales, raciales, nacionales, sobre la defensa de estos derechos.

Quien estudia las legislaciones divinas sabe que su objetivo desde Adán hasta el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es preservar los derechos y combatir las injusticias. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo aclaró con todo detalle; aclaró la importancia de los derechos y de su respeto, y advirtió contra violarlos.

Así también llegaron las evidencias generales y específicas sobre el cumplimiento de los derechos generales y específicos, detallando cada uno de ellos.

Los principales derechos que garantizan las legislaciones divinas son los de Al-lah, luego los derechos de las criaturas unas sobre otras, hombres o mujeres, menores y mayores, cuerdos o locos, amigos o enemigos, residentes o extranjeros, aves o cuadrúpedos o genios o medio ambiente.

Todos tienen sus derechos garantizados de un modo que no lo pueden garantizar los tratados internacionales.

Citaremos algunos textos relacionados con los derechos y su protección, y no mencionaremos todas las evidencias específicas de cada derecho, pues se extenderían mucho, y aun así no podremos cubrirlas todas.

A continuación, citaremos algunos de los derechos más importantes:

 3.2.1.    Los derechos del Creador:

Sus derechos son: ser obedecido en todo, ser agradecido por todo, ser mencionado constantemente, ser adorado y no negado.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo a Mu’adh, que Al-lah esté complacido de él: “¡Mu’adh! ¿Sabes cuál es el derecho de Al-lah sobre Sus siervos?”, dijo: “No”. Dijo: “El derecho de Al-lah sobre Sus siervos es que Lo adoren y no Le atribuyan ningún copartícipe”. Después de un rato, dijo: “¡Mu’adh! ¿Sabes cuál es el derecho de los siervos sobre Al-lah si hacen eso? Que no los castigue”[174].

Al-lah aclaró que creó a Sus criaturas con este objeto: {Por cierto que He creado a los genios y a los hombres para que Me adoren} [Corán 51:56]; la adoración a Al-lah no se limita a realizar un ritual en un templo una vez al día o a la semana, el concepto de adoración es más amplio. La adoración a Al-lah incluye obedecer Su Shari’a, seguir Su senda, acercarse a Él por medio de todo lo que ama. Uno de Sus mayores derechos es reconocerle únicamente a Él el derecho a la legislación; Al-lah dijo: {¿Acaso [los idólatras] tienen cómplices [en la incredulidad] que les han establecido preceptos religiosos que Al-lah no ha permitido?} [Corán 42:21] Este derecho ha sido usurpado ahora por la sociedad civil, y la legislación es un atributo de soberanía. Al-lah es el que legisla la religión y las prescripciones que rigen los asuntos de la gente.

 3.2.2.    Los derechos de los Profetas:

Los Profetas tienen muchos derechos sobre sus seguidores, entre ellos el de ser acreditados en lo que informan, el de ser obedecidos en lo que prescriben, que no se adore a Al-lah sino como ellos prescribieron o que se evite lo que prohibieron.

El musulmán profesa la fe en todos los Profetas y Mensajeros, los respeta y acredita que su profecía proviene de Al-lah, quien dijo: {El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor. Todos creen en Al-lah, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros. Y dicen: Oímos y obedecemos. Perdónanos, Señor nuestro, pues ciertamente a Ti volveremos} [Corán 2:285], y agrega que la gente debe obedecerles; dijo Al-lah: {No hemos enviado a ningún Mensajero sino para que sea obedecido con el permiso de Al-lah. Si después de haber sido injustos hubieran recurrido a ti y pedido perdón a Al-lah, y también el Mensajero hubiera pedido perdón por ellos, habrían encontrado que Al-lah es Indulgente, Misericordioso} [Corán 4:64].

 3.2.3.    Los derechos de los padres sobre sus hijos:

Nos basta decir que este es un gran derecho, pues Al-lah puso al lado de la obediencia a Él la obediencia a los padres, y acompaña la mención del politeísmo con la obligación de obedecerles y de tratarlos cariñosamente. Al-lah dijo: {Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto. Trátalos con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño} [Corán 17:23,24]; y dijo {Diles: Venid que os informaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada y seréis benevolentes con vuestros padres} [Corán 6:151].

 3.2.4.    Los derechos de los hijos sobre los padres:

Son numerosos; el primer derecho de un bebe surge antes de su nacimiento y es el de elegirle una madre, de vestirlo bien y alimentarlo bien, darle un buen nombre y educación, hacerle su ‘aqiqa, mostrarle el bien y el mal, y no hay bien mayor que la fe correcta con sus evidencias para que no sea un imitador ciego. Otros de sus derechos son mantenerlo adecuadamente, casarlo cuando sea el momento, rogar por él con todo bien, amarlo y tratarlo con cariño… y ya mencionamos que no citaremos las evidencias específicas de cada caso para no extendernos mucho.

 3.2.5.    Los derechos de los esposos uno sobre otro:

Estos derechos son de los más mencionados en la legislación; nos limitaremos a citar tres aleyas del Corán que son elocuentes, amplias y precisas sobre la magnitud de esta gracia de Al-lah que es el lazo entre ambos cónyuges:

1. {Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan} [Corán 30: 21]; el lector debe meditar las expresiones {…esposas de entre vosotros} y {…en ellas sosiego}, que son muy elocuentes.

2. {Ellas son vuestra protección (lit. “vestimenta”) y vosotros la suya} [Corán 2:187], se refirió a cada uno de los cónyuges como una vestimenta para el otro. ¿Y acaso haya algo más cercano al cuerpo que su vestimenta? No lo abandona y está pegada a él.

3. {Tratad bien a vuestras mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas os disgusta, es posible que Al-lah haya decretado, a pesar de esto, un bien para vosotros} [Corán 4: 19], nos indica que la relación entre los esposos debe ser según lo que se reconoce públicamente como bueno.

 3.2.6.    El derecho de una persona sobre otra:

  • Ser recibida con un rostro sonriente. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No desprecien las buenas obras, aunque sea recibir a su hermano con buena cara”[175].
  • Ser saludada.
  • Ser visitada cuando se enferme.
  • Que se responda a sus invitaciones.
  • Que se acompañe su funeral cuando muera.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El derecho del musulmán sobre su hermano es: responder al saludo, visitar al enfermo, seguir los funerales, responder a las invitaciones y decirle iarhamak Al-lah si estornuda”[176].

  • No ser dañada. Cuando los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, preguntaron al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuál es el mejor Islam, él les dijo: “El de aquel musulmán cuyos hermanos están a salvo de su daño físico o verbal”[177].
  • Que se respete su vida, sus bienes, su honra y su fe; por eso el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, anunció estos fundamentos en la mayor reunión a la que asistió en su vida durante el peregrinaje de despedida: “Vuestras vidas y propiedades –uno de los transmisores dice: ‘Creo que dijo: …y vuestra honra’– son sagrados para vosotros; así como este día, esta ciudad y este mes lo es. Vosotros os encontraréis con vuestro Señor y Él os preguntará por vuestras obras. ¡Oíd! ¡No volváis después de mí a la perdición, golpeándoos unos los cuellos de otros!”[178] y dijo: “Para el musulmán, la vida, la propiedad y la honra del musulmán son sagradas”[179].

Hay varios otros derechos, pero no deseamos extendernos más de la cuenta.

 3.2.7.    El derecho del vecino:

Gabriel, la paz sea con él, se lo recomendó tanto que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que pensó que haría heredar al vecino como un familiar más. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Gabriel me recomendó tanto a favor del vecino, que llegué a pensar que lo haría recibir herencia”[180].

El Corán aclaró que hay tres tipos de vecinos: el que tiene derecho por la vecindad, la consanguinidad y el Islam; el que tiene derecho por la vecindad y el Islam; y el que tiene derecho por la vecindad solamente. Al-lah dijo: {Adorad a Al-lah y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres, parientes, con los huérfanos, pobres, vecinos parientes y no parientes} [Corán 4: 36]. Así pues, prohibió dañar a los vecinos y aclaró que este sería uno de los peores pecados; dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¡Por Al-lah que no es creyente! ¡Por Al-lah que no es creyente! ¡Por Al-lah que no es creyente!” Se dijo: “¿Quién, Mensajero de Al-lah?” Él dijo: “Aquel cuyo vecino no está a salvo de su maldad”[181].

Estos son algunos de los derechos que propuso el Islam, aunque mencionamos que hay otros derechos de importancia, tales como el derecho del erudito, el derecho del viandante, el derecho del necesitado, el derecho de viudas y huérfanos, el derecho del necesitado que pide ayuda, el derecho del incapaz y el loco, los derechos de los enemigos, los derechos de animales y genios, y el derecho del medio ambiente.

Quien estudia los textos del Corán y la Sunna sabrá que hay mucho material al respecto, y también en los libros especializados de los derechos humanos en el Islam.

 3.3.        Aumentar la riqueza y conservarla

Los bienes son la base de la buena vida y los conductos de la economía. {No confiéis a los incapaces los bienes cuya administración Al-lah os ha confiado. Alimentadlos y vestidles con ellos; y habladles con cariño} [Corán 4:5]; por eso Al-lah prohibió a Sus siervos dar sus bienes a los incapaces o tontos, pues ellos no saben administrar su dinero ni conservarlo.

Los bienes materiales (la propiedad) son una dádiva que Al-lah nos dio para que la administremos según Su voluntad. Dijo Al-lah: {…dándole parte de las riquezas con las que Al-lah os ha agraciado} [Corán 24:33], como prueba para que mostremos cómo obramos: y dijo Al-lah: {Hicimos que vosotros os sucedierais unos a otros en la Tierra, para observar cómo obrabais} [Corán 10:14].

También, Al-lah nos permitió comprar y vender para aumentar nuestra propiedad: {…pero Al-lah permitió el comercio y prohibió la usura} [Corán 2: 275]; y dijo: {¡Oh, creyentes! Cuando se convoque a la oración del día viernes, acudid al recuerdo de Al-lah y abandonad el comercio, pues ello es lo mejor para vosotros. ¡Si supierais! Y cuando haya culminado la oración dispersaos por la Tierra y procurad el sustento, y recordad mucho a Al-lah que así triunfaréis} [Corán 62: 9-10]. El objetivo del comercio no se limita a la supervivencia; el Islam no prohíbe enriquecerse y procurar la ganancia lícita, por eso el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La riqueza está bien para quien teme a Al-lah”[182].

Sin embargo, el comercio debe ser según dispone la Shari’a, libre de usura, engaño estafa, desconocimiento o perjuicio para el comprador o el vendedor, y que no se comercie con bienes robados. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La propiedad es como un dulce: a quien la adquiere justamente y la dispone justamente le será de gran ayuda; pero quien la adquiere injustamente será como quien come y no queda satisfecho nunca”[183]; y le dijo a ‘Amru Ibn Al ‘As, que Al-lah esté complacido de él: “¡Amru! ¡Qué buena es la fortuna lícita para el hombre justo!”[184], y permitió consumir de ella sin derrochar ni ser tacaño. Al-lah dijo: {¡Oh, hijos de Adán! Cubríos [para rezar] y engalanaos cuando acudáis a las mezquitas. Y comed y bebed con mesura, porque Al-lah no ama a los inmoderados} [Corán 7:31].

Es lícito que la persona agraciada por Al-lah con fortuna exhiba sus muestras. Abu Al Ahwas relata que su padre se presentó ante el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y él lo vio despeinado y lleno de polvo como un beduino y le dijo: “¿No tienes bienes acaso?”, y él le respondió: “Al-lah me ha agraciado con toda clase de bienes”. Entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Cuando Al-lah agracia a uno de Sus siervos con fortuna, le gusta que él exhiba las muestras de ello”[185].

Es obvio que exhibir las muestras de fortuna no debe significar llegar a la vanidad; por esto mismo, cuando el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibió la vanidad algunos de los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, pensaron que eso significaba dejar de tener buena apariencia. Abdul-lah Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido de él, relata que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No entrará en el Paraíso quien tenga una pizca de vanidad en su corazón”. Entonces un hombre dijo: “uno gusta que su ropa sea buena y que su calzado sea bueno”. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-lah es Bello y ama la belleza; la soberbia es negar la verdad y ser injusto con la gente”[186]. Al-lah invitó a la gente a gastar en proyectos lícitos, promoviéndolo de forma explícita y general; Al-lah dijo: {Creed en Al-lah y en Su Mensajero. Haced caridad de los bienes que Él os agració. Quienes de vosotros hayan creído y hecho caridades recibirán una gran recompensa} [Corán 57:7]. Y aclaró que en la fortuna de los ricos hay una parte reservada para quien pide y padece pobreza, Al-lah dijo: {Y parte de sus bienes la daban en caridad al mendigo y al indigente} [Corán 51:19].

Al-lah también hizo obligatorio el pago del Az-Zaka entregado directamente a sus beneficiarios, tal como explican los libros de la Sunna con todo detalle la cantidad y la proporción porcentual. El Corán también aclaró cuáles son los destinatarios únicos de este subsidio para que no haya lugar a caprichos o malas intenciones que impidan a la gente merecedora acceder a su justo derecho.

 3.4.        La justicia (Al ‘Adl)

Al ‘Adl es un término árabe que hace referencia a lo opuesto de la injusticia y la corrupción; es lo que la gente conoce como recto y justo; deriva de Al ’Adala, que es el equilibrio, la rectitud y la inclinación por la verdad y la justicia[187].

Al-lah se autoimpuso este asunto y lo impuso sobre Sus siervos prohibiéndoles la injusticia, mucha o poca. Esto es porque la vida no prospera con injusticia, aunque la gente sobreviva sufriendo, oprimidos y sin esperanzas.

Los Estados y las civilizaciones no pueden surgir sin un régimen de justicia, igualdad de derechos y respeto de los pactos. Mientras la gente no tenga seguridad de que accederá completamente a su justo derecho, mientras no sepa el injusto que tendrá su merecido, pues no surgirá la civilización ni el Estado ni habrá seguridad.

Por esto mismo es que son abundantes los textos del Corán y la Sunna que prescriben la justicia y prohíben la opresión, que aclaran la recompensa del imparcial y advierten contra la corrupción y su fin, describen el castigo de los injustos y el éxito de los equitativos en esta vida y la otra por venir. Parte de lo anterior es el hecho de que Al-lah se prohibió a Sí mismo la injusticia, pues dijo: “¡Siervos míos! Son sus propias obras las que registro detalladamente; así es que quien tenga un buen resultado que alabe a Al-lah, y quien lo tenga de otro modo que no se culpe sino a sí mismo”[188].

 El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aplicó la justicia de la manera más completa, hasta el punto de que en su agonía temió dejar esta vida y encontrarse con su Señor habiendo sido injusto con alguien; así que salió de su casa apoyado en su primo Al Fadl Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido de él, hasta que llegó al minbar de la mezquita. Pero dejemos que sea Al Fadl, que Al-lah esté complacido de él, quien nos relate este hadiz, él dice: “Vino a mí el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, caminando con mucha dificultad, y se había amarrado una venda alrededor de su cabeza. Dijo: ‘Toma mi mano, Fadl’; así que lo sujeté de su mano hasta que subió al minbar… Luego dijo: ‘Si tengo algún bien de alguien, pues aquí están mis bienes, que tome algo de allí’. Un hombre se levantó y dijo: ‘¡Mensajero de Al-lah! Me debes tres dirhams’. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: ‘Yo no desmiento a nadie ni le hago jurar. ¿De qué era lo adeudado?’ Y el hombre dijo: ‘¿No recuerdas que se presentó ante ti alguien pidiendo tal cantidad y me ordenaste que le diera? Dijo: ‘Dale, Fadl’”.[189]

En ese tiempo sucedió un robo y la ladrona era del clan Bani Majzum, un clan de Quraish, la tribu del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Los Bani Majzum era gente de mucha alcurnia; Jalid Ibn Al Walid, que Al-lah esté complacido de él, el gran comandante militar de su tiempo era de este clan. Ante el robo y su desenlace, la gente de Quraish trató de lidiar con el problema según sus costumbres pre-islámicas que favorecían a los nobles y eran estrictas con los humildes. Algunos buscaron a quien pudiera interceder por la ladrona de Majzum y eligieron para tal motivo a Usama Ibn Zaid, que Al-lah esté complacido de él, y le pidieron que intercediera a favor de la mujer noble aunque fuese culpable. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se molestó mucho por la solución errada que plantearon y aclaró que este parcialismo es el sendero de las naciones atrasadas y bárbaras. ‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella, relató: “Una mujer de los Banu Majzum robó algo y la gente dijo: ‘¿Quién habla al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, (intercediendo) por ella?’ Nadie se atrevía a hacerlo y Usama Bin Zaid fue a hablarle. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ‘Los israelíes acostumbraban a dejar libres a los nobles que robaban y acostumbraban a cortar (la mano) al humilde que robaba. ¡Aunque sea Fátima (hija del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) le corto la mano!’”[190]

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les aclaró que la justicia se debe aplicar a todos los individuos por igual, aunque la ladrona fuese su hija Fátima, que Al-lah esté complacido de ella, aunque ella nunca robaría. La justicia es obligatoria en el Islam, ya sea con los cercanos o los lejanos, con el enemigo o el amigo, aunque la persona haya sido injusta eso no es motivo para cometer una injusticia con ella. Al-lah dijo: {Que el rencor que tenéis por aquellos que os impidieron llegar a la Mezquita Sagrada no os lleve a transgredir [la ley]. Ayudaos unos a otros a obrar el bien y apartarse del mal, y no cooperéis en el pecado y la trasgresión. Y temed a Al-lah; por cierto que Al-lah es severo en el castigo} [Corán 5:2].

Y dijo: {¡Oh, creyentes! Sed realmente equitativos cuando deis testimonio por Al-lah, aunque sea en contra de vosotros mismos, de vuestros padres o parientes cercanos, sea [el acusado] rico o pobre; Al-lah está por encima de ellos. No sigáis las pasiones y seáis injustos. Si dais falso testimonio o rechazáis prestar testimonio [ocultando la verdad] sabed que Al-lah está bien informado de cuánto hacéis} [Corán 4:135], recordándonos la obligación de ser justo sin importar la riqueza o el parentesco.

Después de la expansión del Estado islámico, el comandante Qutaiba, que Al-lah esté complacido de él, liberó la ciudad de Samarcanda y asentó en ella algunos musulmanes sin consultar a los habitantes originarios de la misma; estos se incomodaron y enviaron una comisión que reclamó ante el Califa por la decisión del comandante Qutaiba, que Al-lah esté complacido de él, de asentar musulmanes en la ciudad. El Califa Omar, que Al-lah esté complacido de él, dispuso que su representante comisionara un juez que dirimiera la cuestión, y si era lo justo, que ordenara la salida de los musulmanes. El juez designado fue Yami’ Ibn Hadir Al Bayi, quien dictaminó la salida de los musulmanes. Cuando los habitantes de la ciudad vieron que la decisión estaba en sus manos, admitieron a los musulmanes nuevamente en la ciudad[191].

 3.5.        La fuerza

La fuerza es un elemento importante e insustituible para la vida. Es una señal de salud para las personas y las naciones. Con la fuerza se protege el derecho y se combate la injusticia. También, es un medio de disuasión para elementos hostiles. Es un medio para lograr los objetivos y beneficiar a la sociedad. Por esto mismo es que las naciones poderosas cuentan con una buena educación, con un buen sistema de salud y con ejércitos poderosos, además que mantienen constante comunicación con el resto del mundo.

La fuerza es necesaria en el Islam para garantizar los derechos de la Umma y los de los individuos; para desalentar a los ambiciosos y hostiles y expresar plenamente la soberanía de Al-lah sobre la humanidad. Es también un medio para que la sociedad alcance el nivel de vida digno que la impulse hacia el éxito y la proteja de la corrupción.

La fuerza en el Islam es factor de construcción y un elemento de servicio social, un medio de preservar la justicia y evitar que una clase oprima a la otra. Si en la historia del Islam se encuentra otro uso de la fuerza, pues es una anomalía que no es aprobada por el Islam.

La fuerza no es positiva y beneficiosa si no va acompañada de la honestidad y la confianza. El hombre debe ser fuerte y honesto para que la nación sea fuerte y honesta. Al-lah dijo: {…qué mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto} [Corán 28:26].

Otro uso para la fuerza sería generalmente con fines de satisfacer ambiciones de una raza sobre otra o las de un Estado a costa de otro. Por esto mismo se desatan terribles guerras donde los pueblos se desangran. ¡Cuántas guerras de este tipo ha desatado la humanidad, como las dos guerras mundiales o la guerra fría! ¡Cuántos pueblos han sido exterminados por la opresión de los fuertes que no respetan derechos ni ley!

El Islam, que ha dedicado su atención a todos los aspectos de la vida, no ha dejado este aspecto sin la aclaración ni la orientación necesaria. En este sentido vemos que se han dedicado a este tema varios textos de la revelación, y vemos que Al-lah nos manda realizar la preparación necesaria y obtener las fuerzas necesarias para cada situación; Al-lah dijo: {Y preparad contra los incrédulos cuanto podáis de fuerzas [de combate]} [Corán 8:60].

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos indicó las disciplinas más importantes de la guerra en su tiempo y dijo: “¡La fuerza está en los proyectiles! ¡La fuerza está en los proyectiles! ¡La fuerza está en los proyectiles!”. También advirtió que no se debe descuidar el conocimiento de la arquería, pues dijo: “Quien aprende el tiro con arco y flecha y luego lo abandona no es de nosotros –o dijo: ha cometido una falta–”[192].

Estas palabras no dejan de sorprender si observamos la tremenda ventaja que tienen los misiles, los bombardeos y otros tipos de proyectiles que se utiliza en combate. Cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo las palabras mencionadas se daba prioridad a la espada, la lanza y otras armas de corto alcance, y sus palabras fueron proféticas realmente.

Estos mandatos respecto a la adquisición y preparación para el uso de la fuerza se refieren al uso de la misma para preservar los derechos de la gente y combatir la opresión y la violencia, esta fuerza está orientada hacia la paz y la justicia; esto mismo es lo que Al-lah nos dice: {Y si [los incrédulos] se inclinan por la paz, acéptala tú también y encomiéndate Al-lah; ciertamente Él es Omnioyente, Omnisciente} [Corán 8: 61].

                En los textos de la Shari’a vemos que Al-lah ordena a su Profeta Hud, la paz sea con él, que prescriba a su gente la obediencia y el arrepentimiento para que Al-lah les aumente su fuerza; dice el Corán: {¡Oh, pueblo mío! Pedid perdón a vuestro Señor y arrepentíos, así Él os enviará del cielo copiosas lluvias y os aumentará vuestro poderío, y no os apartéis [de vuestro Señor] ensoberbecidos} [Corán 11:52]; y este consejo dirigido a la gente de Hud está también dirigido a toda la humanidad, como es costumbre en el Corán.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dejó claro que el ser humano debe esforzarse en lo que le conviene para esta vida y la otra por venir, pues el creyente fuerte es más querido para Al-lah que el creyente débil; esto mismo indicó el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con las siguientes palabras: “El creyente fuerte es mejor y más querido por Al-lah que el creyente débil, y en ambos hay bien; esfuérzate con lo que te beneficia, pide ayuda a Al-lah y no te quedes impotente; si te afecta algo no digas: ¡si hubiese hecho tal cosa! Sino que debes decir: ¡Al-lah dispone lo que desea y lo realiza!, pues el ‘hubiera’ le abre las puertas a Satán”[193].

Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él, dice en su comentario del hadiz anterior: “La felicidad del hombre está en su dedicación a lo que le beneficia en esta vida y en la otra. Si alguien se dedica a lo que le beneficia, su dedicación es elogiable. La plenitud está en dos cosas: ser dedicado y dedicarse a lo que beneficia. Si alguien se dedica a lo que no le beneficia o hace lo que le beneficia pero sin dedicación, se perderá la plenitud en proporción de lo que le falte en esas dos cosas. El bien está con quien se dedica a lo que le beneficia”.

Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él, agregó al explicar “esfuérzate con lo que te beneficia”: “Porque la dedicación y los actos del ser humano son por la ayuda de Al-lah, Su designio y Su apoyo, se mandó que pida ayuda de Al-lah, Su designio y Su apoyo, se mandó que pida ayuda a Al-lah para cumplir con {Sólo a Ti adoramos y sólo de Ti imploramos ayuda}. Otros opinan que este mandato significa ‘pide la ayuda de Al-lah en todos tus asuntos y no la pidas de otros’. Como dijo Al-lah: {Sólo a Ti adoramos y sólo de Ti imploramos ayuda}… el ser humano no puede hacer nada sin la mano de Al-lah, nadie lo puede ayudar en sus asuntos mundanos o religiosos sino es Al-lah. A quien Al-lah asiste le llega la asistencia, y a quien Al-lah da la espalda queda solo”[194].

En este hadiz, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos advierte sobre no ser presa de los pensamientos negativos y malos augurios que provocan el pesimismo y la desesperación si el designio divino no coincide con nuestros deseos. Aclaró también que pensar en lo que pudo ser y no fue no beneficia, sino que abre la puerta al arrepentimiento inútil y el sufrimiento. Dijo Al Qurtubi en Al Mufhim: “El significado de este hadiz que citó Muslim, es que ante lo dictaminado y hecho realidad hay que someterse al mandato divino, contentarse con Su designio, evitar pensar en lo que pasó, porque si se pone a pensar en lo que sucedió y a decir: ‘Si hubiese hecho tal y tal’, lo alcanzará el susurro de Satán, al que se prohíbe dar lugar con las palabras…”[195].

En resumen, este hadiz encierra cuatro conceptos:

1. Que el creyente fuerte es más querido por Al-lah que el débil.

2. Que al musulmán se le manda procurar lo que le beneficia.

3. Que el ser humano debe pedir la ayuda de Al-lah y no sentirse impotente.

4. Si a la persona le pasa algo que no deseaba no debe lamentarse ni mirar atrás, sino que debe aprender de lo sucedido y esforzarse en procura de lo que desea; al creyente no lo pican dos veces de la misma madriguera.

Así como se le exige al creyente que sea fuerte, los textos de la Shari’a le aclaran cuáles son los medios para ello y le advierten sobre lo que disminuye la fuerza. De lo anterior citamos lo siguiente:

Primero. Debe saber que Al-lah es el Fuerte y el Poderoso y debe recurrir a Él para obtener Su apoyo y ayuda. Se le manda decir en toda circunstancia: la hawla wa la quwata il-la bil-lah (no hay poder ni fuerza sino la de Al-lah), y esto le hace entender que no puede progresar ni tener fuerza sino es con Al-lah.

La mejor prueba de esto es lo que les sucedió a los Profetas, que la paz sea con todos ellos, con los soberbios y prepotentes. Abraham, por ejemplo, debate con Nemrod; Moisés debate con el Faraón, y Muhammad debate con los poderosos de Quraish, y todos los Profetas salieron victoriosos a pesar del poder, fuerza y preparación militar de sus oponentes. Al-lah nos informa que todos los Profetas dijeron a sus pueblos: {Ciertamente nosotros nos encomendamos a Al-lah, pues Él nos ha guiado por Su sendero [recto], y seremos pacientes ante vuestras hostilidades; y es a Al-lah que deben encomendarse quienes en Él confían. Y los incrédulos dijeron a sus Mensajeros: Por cierto que si no volvéis a nuestra religión os expulsaremos de nuestra tierra; pero Su Señor les reveló que exterminaría a los inicuos, y les haría sucesores en sus tierras luego de aniquilarlos. Esta victoria será para quienes teman [el día de] la comparecencia ante Mí y teman Mi amenaza} [Corán 14:12-14].

Segundo: Debe aferrarse a las prescripciones divinas sin titubeos ni vacilaciones; Al-lah le dijo a Moisés: {Y escribimos en las tablas preceptos y los aclaramos detalladamente para que reflexionen. Aférrate a ellos y ordena a tu pueblo que siga todo lo bueno que hay en ellas [las tablas]; ciertamente os mostraré cómo quedaron las moradas de los desviados [para que reflexionéis]} [Corán 7:145]; y de la boca del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recordó a Bani Israil del pacto que estableció con ellos: {Y cuando celebramos un pacto con vosotros y elevamos el monte por encima vuestro [para atemorizaros, y os dijimos:] Aferraos con fuerza a lo que os hemos dado [la Torá] y recordad lo que hay en ella, que así seréis piadosos} [Corán 2:63]; y también nos informó Al-lah que mandó a Juan aferrarse con fuerza a la revelación y obrar por ella: {[Cuando su hijo alcanzó la pubertad, le dijimos:] ¡Oh, Juan! Aférrate al Libro [la Torá] con firmeza. Y le concedimos la sabiduría desde pequeño} [Corán 19:12].

Esta prescripción de apegarse con fuerza a la revelación se aplica al resto de los asuntos de la vida, los cuales debemos asumirlos con fuerza y determinación. La persona debe procurar su bienestar y el de su gente sin demoras ni pereza.

Tercero: Debe procurar los medios naturales para lograr sus objetivos y encomendarse a Al-lah. La confianza en Al-lah no debe impedir la procura de los medios que lleven a lograr los objetivos; y tampoco el conocimiento de los efectos que producirán los medios que se vayan a utilizar debe ocasionar que se deje de lado el encomendarse a Al-lah. Por esto es que, cuando un hombre le dijo al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¿Dejo suelto a mi camello y me encomiendo a Al-lah (que lo cuide)?” El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le respondió: “Átalo y luego lo encomiendas”[196]. En esto hay una clara orden de buscar los medios materiales y encomendarse a Al-lah.

Cuarto: La conformidad con los resultados obtenidos y la conformidad también ante la adversidad, porque el musulmán sabe que lo que le pasó no podía evitarse, y lo que lo evitó no podía alcanzarlo. Por eso mismo las adversidades y los fracasos no deben llevarlo a la indiferencia, el desaliento y la pereza.

Estos dos últimos puntos hacen que el musulmán sea emprendedor y no tema, que sea valiente y no cobarde, calmo en todos sus actos, porque tiene fe profunda de que Al-lah es el que determina todo y es el único apoyo real.

Quinto: la advertencia de no desobedecer a Al-lah, pues cuando la gente desobedece a Al-lah les sobreviene Su castigo. Esta es una ley de Al-lah que no tiene excepciones, aunque el castigo a veces se atrase por algún motivo que sólo Al-lah conoce. Al-lah dijo: {Y los incrédulos dijeron a sus Mensajeros: Por cierto que si no volvéis a nuestra religión os expulsaremos de nuestra tierra; pero Su Señor les reveló que exterminaría a los inicuos, y les haría sucesores en sus tierras luego de aniquilarlos. Esta victoria será para quienes teman [el día de] la comparecencia ante Mí y teman Mi amenaza} [Corán 14:13-14]; y dijo, exhortándonos con el ejemplo de la gente de antes. {¿Acaso no transitan [los incrédulos] por la Tierra y observan cómo terminaron sus antecesores? Al-lah los destruyó; y sabed que todos los incrédulos tienen un destino similar} [Corán 47:10]. Toda la corrupción del mundo es por desobedecer los mandatos de los Mensajeros de Al-lah: {Se puede ver la devastación en la tierra y en el mar como consecuencia de las acciones de los hombres. Esto es para que padezcan [el resultado de] lo que han hecho, y puedan recapacitar} [Corán 30:41].

 Sexto: La advertencia contra las cosas que disminuyen la fuerza o la eliminan. Estas cosas son dos:

a) Las disputas y el desacuerdo. Al-lah dijo: {Y obedeced a Al-lah y a Su Mensajero, y no discrepéis porque os debilitaríais y seríais derrotados. Sed pacientes y perseverantes, pues ciertamente Al-lah está con los pacientes} [Corán 8:46]. La aleya se refiere a la fuerza en el combate, y el desacuerdo elimina la fuerza y provoca debilidad a nivel de sociedad. A nivel individual, Al-lah nos advirtió de no titubear después de haber tomado una decisión: {Y consúltales en las decisiones. Pero cuando hayas tomado una decisión, encomiéndate a Al-lah. Al-lah ama a quienes se encomiendan a Él} [Corán 3:159].

b) Envanecerse por la fuerza y la cantidad, eso lleva a dejar de encomendarse a Al-lah y a menospreciar y subestimar al enemigo. Al-lah dijo: {Por cierto que Al-lah os socorrió en muchos ocasiones, como el día de [la batalla de] Hunain, cuando os vanagloriabais con vuestra superioridad numérica, pero de nada os valió, y os resultó estrecha la Tierra [cuando os atacaron los idólatras] a pesar de su vastedad, y huisteis. Entonces Al-lah hizo descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes} [Corán 9:25-26]. También, Al-lah nos informó sobre el destino de las naciones del pasado que se volvieron soberbias, engañadas por su número y su fuerza que al final no les sirvieron de nada ante Al-lah: {¿Acaso no transitaron por la Tierra y observaron cuál fue el fin de quienes les precedieron? Eran más poderosos que ellos [y aun así fueron castigados], pues nadie puede huir de Al-lah ni en los cielos ni la Tierra. Ciertamente Él es Omnisciente y tiene poder sobre todas las cosas} [Corán 35:44].

 3.6.        El derecho al desacuerdo

Que uno sea tolerante con los cercanos, aguantar su ignorancia, callar ante sus excesos, ante sus faltas, tratarlos bien aunque sean injustos, esto es algo conocido para los seres humanos; pero ser tolerantes y justos con los enemigos, ser pacientes antes sus excesos, perdonarlos, tratarlos bien y con misericordia, esto no se conoce en la historia de la humanidad, sino de parte de la gente que sigue una doctrina divina de vida. El Corán y la Sunna dan una línea clara de acción para ser justos y tolerantes con los enemigos y los oponentes; citaremos algunos ejemplos:

La obligación de ser justo con el enemigo aunque sea injusto y opresor. Al-lah dijo: {Que el rencor que tenéis por aquellos que os impidieron llegar a la Mezquita Sagrada no os lleve a transgredir [la ley]. Ayudaos unos a otros a obrar el bien y apartarse del mal, y no cooperéis en el pecado y la trasgresión. Y temed a Al-lah; por cierto que Al-lah es severo en el castigo} [Corán 4:2]. ¿Saben cuándo fue revelada esta aleya con tan certeros concejos? Fue revelada poco después de que los idólatras impidieron que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, circunvalaran la Casa Santa de la Meca; vean cómo la guía divina fue revelada de forma clara para que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y su Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, no transgredieran los límites en su enojo contra sus enemigos, y recordaran la importancia de temer a Al-lah y que Al-lah es duro en Su castigo. Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él, dijo en su exégesis de esta aleya: “Que el odio por la gente que les impidió llegar a la mezquita sagrada no lleve a los creyentes a transgredir los límites impuestos por Al-lah respecto a ellos. Que mantengan la obediencia a Al-lah en lo que les complace y en lo que les disgusta”[197]. Esta justicia para con el oponente no trae humillación, pues Al-lah prescribió el respeto a los derechos, e instó a perdonar y ser tolerantes, como se explica en el acápite de la justicia (Al ‘Adl) de este capítulo.

Si bien el Islam prescribió la justicia para con los oponentes, también prescribió la obligación de presentar la guía del Islam a otros y compartir con ellos esta inmensa gracia, pues el mensaje del Islam es para toda la humanidad, y no se limita a ningún pueblo o nación. Al-lah le ordenó a Su Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que dijera a toda la gente: {Di: ¡Oh, hombres! Ciertamente soy el Mensajero de Al-lah para todos vosotros} [Corán 7:158].

Comparemos lo anterior con la posición que se le atribuye al Mesías, la paz sea con él en los evangelios respecto a una mujer que no era israelí. “Esta mujer era pagana de nacionalidad sirofenicia, y pidió a Jesús que echara al demonio de su hija. Él le contestó: ‘Espera que se hayan saciado los hijos; no está bien echar el pan de los hijos a los perritos’” (Marcos 7:26-27), y: “No den las cosas sagradas a los perros ni echen sus joyas a los cerdos. Ellos podrían pisotearlas y se lanzarían encima de ustedes para destrozarlos” (Mateo 7:6).

Queda claro que el mensaje del Mesías, la paz sea con él, era exclusivo para el pueblo de Israel y no era para el resto de la gente, tal como se cita en el evangelio de Mateo que puso en claro sus límites: “Estos son los doce que Jesús envió con las instrucciones siguientes: ‘No vayan a tierras extranjeras ni entren en ciudades de los samaritanos, sino que primero vayan en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel’” (Mateo 10:5-6).

Así como se nos prescribió invitar a la gente al Islam, también se nos manda tener paciencia con el oponente si se muestra grosero y ser tolerantes si se muestra ofensivo. Un ejemplo de esto lo tenemos en la anécdota del rabino Zaid Ibn Su’na, quien agredió al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en presencia de sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos. Imaginen que siendo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, Mensajero de Al-lah y jefe de Estado, y estando rodeado por sus Sahaba, este hombre de otro pueblo y de otra fe lo agrede, y sin embargo la paciencia y tolerancia del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo encaminó finalmente por la senda del Islam. Veamos pues este relato registrado en los libros de la Sunna de boca de ‘Abdul-lah Ibn Salam, que Al-lah esté complacido de él:

Cuando Al-lah quiso la guía de Zaid Ibn Su’na, este dijo: “Todas las señas de la profecía las reconocí al mirar el rostro del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, excepto dos que no pude notar[198]: su tolerancia que supere su ira y que el comportamiento grosero no lo haga sino más tolerante; así es que decidí ser amable con él para mantenerme cerca de él y saber si era paciente ante las groserías. Un día salió el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de sus habitaciones acompañado por ‘Ali Ibn Abi Talib, y se presentó ante él un hombre montado que parecía ser beduino, y dijo: ‘¡Mensajero de Al-lah! Busra, cerca del poblado de Bani fulano, se han islamizado. Yo les había dicho que si se islamizaban les llegaría el sustento en abundancia y les ha azotado la sequía y la hambruna; me temo, ¡Mensajero de Al-lah!, que abandonen el Islam por motivos materiales, así como se islamizaron por motivos materiales. Así es que, si ves oportuno, podrías enviarles algo para ayudarlos’. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, miró a un hombre a su lado, creo que era ‘Ali, y él dijo: ‘¡Mensajero de Al-lah! No queda nada de ello’. Yo me acerqué a él y le dije: ‘¡Muhammad! ¿Quieres venderme una cantidad específica de dátiles del huerto de fulano a entregar en tal plazo?’ Él respondió: ‘No, judío; pero sí te vendo dátiles en cantidad específica a entregar en tal y tal plazo’, y no mencionó el huerto de Bani fulano. Dije: ‘Está bien’. Y se hizo la transacción. Yo saqué de mi cinturón ochenta pesos de oro por una cantidad determinada de dátiles a ser entregada en tal y tal plazo. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tomó el oro y se lo entregó al hombre y le dijo: ‘Apresúrate, dirígete a ellos y ayúdalos con esto’. Cuando aún faltaban dos o tres días para que se cumpliera el plazo de entrega de los dáteles, salió el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con Abu Baker, Omar, Ozman y otros Sahaba. Después que rezaron por un difunto, se apegó a una pared para sentarse. Yo lo tome de sus ropas, le mire con fieros ojos y le dije: ‘¿Cuándo me vas a dar lo que es mío, Muhammad? ¡Por Al-lah! ¡No sabía que los Bani ‘Abdul Muttalib eran malos pagadores, pero ahora sí por haber tratado con ustedes!’ Cuando miré el rostro de Omar, vi que sus ojos giraban como astros en órbita. Me lanzó una mirada aguda y me dijo: ‘¡Enemigo de Al-lah! ¿Le dices al Mensajero de Al-lah lo que oigo y le haces lo que veo? ¡Por el que lo envió con Su verdad! ¡Si no temiese incomodarlo, te golpearía la cabeza con mi espada!’ El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, miró a Omar con pasividad y amabilidad, y sonrió. Luego dijo: ‘¡Omar! Él y yo necesitamos más otra cosa: que me recomiendes ser buen pagador, y a él que le recomiendes corresponder bien. Ve con él y dale lo que es suyo; y agrégale veinte sa’ de dátiles por el susto que le pegaste’. Agregó Zaid: ‘Omar fue conmigo y me entregó mis dátiles agregando veinte sa’ de dátiles. Yo dije: ¿Qué es esta adición, Omar?’ Dijo Omar: ‘El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, me ordenó añadir esto por haberte asustado’. Dije: ‘¿Sabes quién soy, Omar? Dijo: ‘No, ¿y qué fue lo que te impulsó a hacer lo que hiciste y decir lo que dijiste?’ Dije: ‘Todas las señas de la profecía las reconocí al mirar el rostro del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, excepto dos que no pude notar: su tolerancia que supere su ira y que el comportamiento grosero no lo haga sino más tolerante, pero ahora las he visto y te pongo por testigo, Omar, que me complace Al-lah por Señor, el Islam por fe y Muhammad como Profeta; y te pongo por testigo, Omar, que la mitad de mis bienes, pues soy uno de los más ricos, serán una limosna para la nación entera de Muhammad’. Omar dijo: ‘Dirás para parte de ellos’. Dije: ‘Para parte de ellos’. Omar y Zaid volvieron ante el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y Zaid dijo: ‘Doy testimonio que no hay dios sino Al-lah, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero… y creyó en él y le juró fidelidad’, y presenció con él muchos combates”[199].

Mediten este sorprendente relato de quien vino a probar al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y acabó islamizándose, y vivió predicando el Islam y murió luchando en la causa de Al-lah.

Ahora tenemos el caso de ‘Abdul-lah Ibn Ubai Ibn Salul, líder de los hipócritas de Medina y cabeza de la hostilidad interna contra el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; el mismo que traicionó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, el día de Uhud y se volvió con un tercio del ejército[200]. Cuando este hombre falleció, el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, rezó por él y pidió perdón por él.

En el Sahih, Omar Ibn Al Jattab, que Al-lah esté complacido de él, relata: “Cuando murió ‘Abdul-lah Ibn Ubai Ibn Salul se le solicitó al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que rezara por él. Cuando el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se levantó para ello, le dije: ‘¿Rezarás por Ibn Ubai siendo que dijo tal y tal cosa?’ Y me puse a mencionarles todas sus palabras ofensivas. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sonrió y dijo: ‘¡Dame respiro Omar!’ Cuando le insistí me dijo: ‘Se me dio a elegir y elegí. Si supiese que pidiendo perdón más de setenta veces por él haría que lo perdone Al-lah, lo haría’. Luego rezó por él y se retiró”[201]. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, asistió al funeral y le dio al hijo de Ibn Ubai su túnica para que fuera amortajado con ella, y tal vez así Al-lah le reduciría algo de su castigo. ¡Miren qué elevado compartimiento olvidando los errores y las ofensas! El hombre ya había muerto y no se esperaba de él ni bien ni mal; pero las almas nobles no conocen sino el comportamiento noble para con la gente, soportando sus ofensas con paciencia. Los libros de la Sunna profética y la biografía profética están llenos de situaciones en que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue ofendido o combatido por líderes o individuos idólatras y, sin embargo, él los trató del modo que prescribe la Shari’a y propone la lógica y la conducta noble.

El Islam no sólo prescribe la paciencia con el oponente, sino que prescribe tenerle misericordia y esforzarse para salvarlo del fuego. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se esforzaba mucho por encaminar a los incrédulos, por eso Al-lah dijo: {Es posible que te mortifiques porque ellos rechazan y no creen en este Corán} [Corán 18:6]; y dijo: {¿Acaso a quien [Satanás] le hizo ver sus malas obras como buenas [es igual a quien Al-lah ha guiado]? Ciertamente Al-lah decreta el desvío para quien Él quiere, y guía a quien Le place. No te apenes [¡Oh, Muhammad! por la incredulidad de quienes te desmienten]. Por cierto que Al-lah bien sabe lo que ellos hacen} [Corán 35:8].

Ahora veremos un relato que nos muestra cómo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se esforzaba por guiar a sus oponentes hasta los últimos momentos. Había un joven judío que servía al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y se enfermó. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue a visitarlo y se sentó junto a su cabeza; luego le dijo: “Islamízate”, y el joven miró a su padre que estaba allí presente y este le dijo: “Obedece a Abul Qasim (al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él). Entonces el muchacho se islamizó y el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, salió diciendo: “Alabado sea Al-lah, Quien lo salvó del fuego”[202].

                Las muestras de este método divino para tratar con los oponentes no terminan aquí ni abarca a todas el presente trabajo. Sólo mencionamos lo que invite al lector a extender su conocimiento de sus creencias, sus leyes, principios y valores. Otro ejemplo sería el hecho de que el Corán prescribe que quien ha recibido una ofensa y puede forzar una indemnización, y el ofensor es alguien que merece ser perdonado, pues debe ser perdonado. Al-lah dijo: {Cuando se cometa un delito pasible de la ley del talión, aplicadla [o aceptad una indemnización en compensación por el daño sufrido]; pero quienes sepan perdonar [la injusticia que se les haya cometido] serán recompensados por Al-lah, y sabed que Él no ama a los injustos} [Corán 42:40]; y dijo: {Si os agreden, responded del mismo modo que se os ha agredido [y no os excedáis]. Pero si sois pacientes [y perdonáis] será lo mejor para vosotros} [Corán 16:126].

Por eso mismo, cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entró victorioso a la Meca y tuvo en sus manos a los que agredían y mataban a sus seguidores y los obligaron a todos a emigrar fuera de la Meca, les dijo sus famosas palabras cuando se reunieron en la mezquita sagrada: “¿Qué piensan que haré con ustedes?” Dijeron: “Tú eres un hermano generoso e hijo de un hermano generoso”; les dijo: “Pueden irse, son libres”[203].

Pero el buen trato para el oponente no para ahí, sino que Al-lah prescribe el buen trato y la amabilidad para con los oponentes que no combaten a los musulmanes ni los expulsan de sus hogares; Al-lah dijo: {Al-lah no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Al-lah ama a los justos} [Corán 60:8]. Dijo Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Y la opinión más probable es que significa: Al-lah no les prohíbe ser justos, tratar bien a quienes sean de cualquier otra religión y no los combaten”[204]. Un ejemplo práctico de este proceder es el de Asma’ Bint Abi Baker, que Al-lah esté complacido de ella, que dijo: “Vino a Medina mi madre siendo aún idolatra en la época del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; así que le consulte al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ‘Mi madre viene y quiere visitarme. ¿Puedo honrar mis lazos con ella?’ Y él dijo: ‘Sí, honra los lazos con tu madre’”[205].

Quien lea la biografía del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, verá algunas situaciones que se dieron con algunos judíos y cristianos de su época, no podemos citarlas todas en este trabajo pero podemos afirmar: el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nunca tuvo expresiones de discriminación racial o social contra los judíos o los cristianos. Un joven judío lo servía en su casa; solía comerciar regularmente con ellos como en el caso de Zaid Ibn Su’na; el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, murió y su peto estaba en prenda con un judío[206], y asistían a su presencia regularmente los judíos y le relataban lo que sabían de la Tora y él les creía[207].

                Tampoco los discriminaba por su denominación religiosa, porque la religión de Moisés y la de Jesús, la paz sea con ambos, es la misma religión de Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en sus fundamentos y bases, ya que todos los Profetas y Mensajeros, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con todos ellos, llegaron con la misma religión del monoteísmo y el seguimiento de los Mensajeros enviados por Al-lah. La mayoría de los judíos y los cristianos en la época del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, habían distorsionado el mensaje de sus Profetas y por eso se les criticaba, se desmentía sus inventos y se refutaba sus alegatos. Al-lah dijo: {Y por haber violado su pacto les maldijimos y endurecimos sus corazones. Ellos tergiversan las palabras [de la Torá] y olvidan parte de lo que les fue mencionado [en ella]. No dejarás de descubrir en la mayoría de ellos todo tipo de traiciones, a excepción de unos pocos; mas discúlpalos y perdónalos. Al-lah ama a los benefactores. Y con quienes decían: Somos cristianos, [también] concertamos el pacto, pero olvidaron parte de lo que les fue mencionado [en el Evangelio]. Y [por tal motivo] sembramos entre ellos la enemistad y el odio hasta el Día de la Resurrección; y [allí] Al-lah les informará lo que hicieron} [Corán 4:13-14]. Mediten las palabras “a excepción de unos pocos”, ya que la aleya no pone a todos en la misma posición, sino que describe y especifica.

En las siguientes aleyas vemos cómo el Corán lamenta la posición negativa de ellos respecto a la verdad y su deseo de impedir a la gente llegar a ella; Al-lah dijo: {Di: ¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué no creéis en los signos de Al-lah? Al-lah es Testigo de lo que hacéis. Di: ¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué intentáis apartar a los creyentes del camino de Al-lah, desviándolos, siendo que sois testigos [de que Al-lah no acepta otra forma de adoración que no sea la que él prescribió]? Al-lah no está desatento de lo que hacéis. ¡Oh, creyentes! Si obedecéis a algunos de la Gente del Libro, lograrán haceros volver a la incredulidad. ¿Cómo podríais dejar de creer cuando se os recitan los preceptos de Al-lah, y Su Mensajero se encuentra entre vosotros? Quien se aferre a Al-lah será guiado por la vía recta} [Corán 3: 98-101].

Aun así, la imparcialidad era la característica del proceder islámico para con los oponentes, tal como dijo Al-lah: {Entre la Gente del Libro hay quienes, si les confías una gran cantidad de dinero, te lo devuelven; y quienes si les confías un solo dinar, sólo te lo devuelven después de pedírselo con insistencia. Eso es porque ellos dicen: No seremos recriminados por no cumplir con quienes no han recibido ninguna revelación. Ellos inventan mentiras acerca de Al-lah a sabiendas} [Corán 3:75]; y agregó: {Ellos no son todos iguales. Entre la Gente del Libro hay quienes son rectos, durante la noche recitan los preceptos de Al-lah y se prosternan. Creen en Al-lah y en el Día del Juicio, ordenan el bien, prohíben el mal y se apresuran a realizar buenas obras. Ésos se contarán entre los virtuosos. El bien que hagáis no será desmerecido. Al-lah conoce bien a los piadosos} [Corán 3:113-115].

Después de haber visto rápidamente los valores y fundamentos del Islam, el lector concordará que es imposible cubrir todo lo que el Islam engloba, pues sabemos que lo que quedó afuera es más de lo que mencionamos. Por eso dijo el Dr. Muhammad ‘Abdul-lah Draz al concluir su libro Ad-Din: “Al investigador objetivo no le queda, al concluir este tipo de investigaciones, sino reconocer que apareció una aleya nueva que muestra que el Corán no es la expresión de una personalidad individual ni la expresión de la cultura de un pueblo ni un registro escrito de una época histórica… es más bien el libro abierto de la humanidad y su fuente accesible. Aunque estén lejos los países y las épocas, aunque varíen las razas, los colores y los idiomas; aunque varíen las tendencias y las influencias, todo buscador de la verdad encontrará un camino fácil hacia Al-lah, con claridad y profundidad”.

Al-lah dijo: {Hemos hecho el Corán fácil de entender y de recordar. ¿Habrá alguien que reflexione?} [Corán 54:17][208].

 CONCLUSIONES

Alabado sea Al-lah al principio y al final, externa e internamente. Alabado sea Al-lah, el que legisló, predestinó y juzgó, y fue cambio, mandó y facilitó, advirtió y albrició. Alabado sea Al-lah por Su gracia para poder completar este trabajo humilde, hecho con la intención de mostrar un aspecto de la grandeza de esta religión grandiosa, y que sea un modo de invitar a los no musulmanes hacia el Islam. Parte del agradecimiento a Al-lah por esta religión es invitar a otros a ella para que la compartan con nosotros, y compartan con nosotros la gracia y la guía de Al-lah.

Concluimos, al final de este trabajo, que el Islam presenta todos los valores necesarios para la vida humana, ya sea en lo científico, lo social o lo administrativo.

Para finalizar, le pido a Al-lah que haga de este trabajo un conocimiento útil. Una obra sincera que pese en la balanza y nos beneficie en ambos mundos; Al-lah puede hacerlo y es Quien lo merece. Y que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con Su Profeta Muhammad, con su familia y con todos los que lo sigan en buena manera hasta el Día del Juicio.   

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[1] El autor no acepta esta denominación de imperio, pues el Islam es práctica religiosa y Estado.

[2]Muhammad, fundador del Islam y del Imperio de los musulmanes, p. 353.

[3]Mashariq Al Anwar, tomo VII, p. 1.

[4] TafsirAt-Tahrir wat Tanwir, tomo XV, p. 434.

[5]Yamni’ ul Baian, 26/53.

[6]Sahih Muslim, hadiz No. 2699, 4/2074.

[7]Sunan Abi Dawud, 3/354. Sunan At-Tirmidhi, 5/48. Sunan Ibn Maya, 1/78. Sunan Ad-Darimi, hadiz No. 342, 1/110.Al Albani lo clasificó como auténtico, ver Sahih Al Yami’ As-Saghir, hadiz No. 6298.

[8]Sahih Al Bujari, hadiz 71, 39/1. Sahih Muslim, hadiz 1037, 2/718.

[9]Fath ul Bari, 1/65.

[10]Sahih Al Bujari, hadiz 1, 79/42, y la versión citada es la suya. Sahih Muslim, hadiz 2282, 4/1787.

[11]Tafsir ul Quran il ‘Adhim, 1/354.

[12]As-Sunan Al Kubra, del Imam Al Baihaqi. El Imam Ahmad lo clasificó como auténtico, como cita Ibn Al Mulaqqin en su Al Badru Al Munir, 1/259; otros lo clasificaron como dudoso.

[13]Miftah Dar us Sa’ada, pp. 63-66.

[14] Idem, p. 65.

[15]Sunan At-Tirmidhi, hadiz 2007, 4/364. Lo clasificó Hasan Garib y Al Albani lo clasificó como dudoso.

[16]Yami’ ul Baian, 22:104-105.

[17]Tafsir ul Quran il ‘Adhim, 2/271.

[18]La posición del Islam y la Iglesia respecto a la ciencia, p. 95 en adelante.

[19]La Biblia, el Corán y la ciencia, un estudio de los libros sagrados a la luz del conocimiento científico moderno, p. 285.

[20]Yami’ ul Baian, 15/85.

[21]Sahih Al Bujari, hadiz 6640, 6/2585.

[22]Wu’ud Al Islam, p. 44.

[23]Sahih Al Bujari, hadiz 5688, 5/2245. Sahih Muslim, hadiz 2321, 4/1810.

[24]Sahih Al Bujari, hadiz 1, 13/14. Sahih Muslim, hadiz 45, 1/67.

[25]Sunan Ibn Maya, 2/1137. Dijo Al Busairi en su Misbah Az-Zuyaya 2/187: “Es auténtico y sus narradores son gente de confianza”. Al Albani lo clasificó como auténtico en sus comentarios a los Sunan y a Sahih Ibn Hibban (13/426), y dijo: “Dijo Sufian: ‘No hay sobre la tierra un isnad mejor que este”; y Al Hakim en el Mustadrak (1/209) dijo: “Es auténtico, y no lo citaron (Al Bujari y Muslim); y Adh-Dhahabi lo clasificó como auténtico en su compendio.

[26]Sahih Al Bujari, hadiz 5139, 5/2075.

[27]Sahih Muslim, hadiz 2047, 3/1618.

[28]Sahih Al Bujari 7/30 y Al Ahadiz Al Mujtara, 3/161 y dijo: “Es auténtico”.

[29]Sahih Al Bujari, hadiz 5437, 5/2177. Sahih Muslim, hadiz 221, 4/1743.

[30] Al Qamus Al Muhit, Din, 1/1546. Mujtar As-Sihah 1/99.

[31] Al Mufradat, p. 175.

[32] Al Qamus Al Muhit, Din, 1/1546.

[33]Ad-Din, p. 33.

[34] Ver: At-Ta’rifat 1/344. Abyad Al ‘Ulum, 2/337 y Hawashi Ash-Sharwani, 1/21.

[35]Al-Mu’yam Al Falsafi, p. 86.

[36]Mu’yam Al ‘Ulum Al Iytima’ia, p. 270.

[37]Dirasat Fil Adian Al Wazania Al Qadima, p. 21-27.

[38]Al Gusn Adh-Dhahabi, p. 217.

[39]Ad-Din, p. 52.

[40] Idem.

[41]Ia Ahlal Kitab, p. 48, citando a Dirasat Fil Adian Al Wazania Al Qadima, p. 31.

[42]Al Islam: Usuluh Wa Mabadiuh, Muhammad Bin Abdal-lah Bin Salih As-Suhaim, pp. 59-75, allí están con más detalle.

[43]MiftahDar Us-Sa’ada, 2/383.

[44]Ad-Din, p. 82.

[45]Dirasat Fil Adian Al Wazania Al Qadima, p. 43.

[46]Ad-Din, p. 38.

[47] Red Islámica Salsabeel, sobre el tema de la necesidad de religión, palabras del Dr. Yusuf Al Qardawi.

[48]Dirasat Fil Adian Al Wazania Al Qadima, p. 66.

[49]Al Islam ‘am 2000, p. 41. Este diplomático alemán se islamizó en 1981, y ya había estado en el servicio exterior de su país en varios países islámicos, incluido Marruecos, lo que le dio una oportunidad de conocer el Corán y el Islam y darse cuenta de que es la verdad que tanto buscaba.

[50]Al Fawaid, pp. 18-19.

[51]Ad-Din, p. 98 y Dirasat Fil Adian Al Wazania Al Qadima, p. 67.

[52]Ad-Din, pp. 97-98, con ligeros arreglos.

[53]Ídem.

[54]Al Insan Fi Dhil Al Adian, pp. 26-27.

[55] Ver el acápite relacionado con el conocimiento en este mismo libro.

[56]Al Insan Fi Dhil Al Adian, p. 27.

[57]Ad-Din Wal ‘Ilm, p. 173, tomado de Dirasat Fil Adian, p.77.

[58]El sendero hacia el Islam, p. 152.

[59]Lisan ul ‘Araba 13/73, Al Qamus Al Muhit 1/1527.

[60]Faid Al Qadir 4/110.

[61] Yami’ ul Baian 20/21.

[62] Tafsir ul Qur’an ul ‘Adhim, 3/379.

[63]I’lam ul Muwaqqi’in 2/120.

[64]Al Mu’yam Al Awsat 1/275, Musnad Abu Ia’la 7/349, Shu’abul Iman 4/334, Mayma’ ul Zawaid 4/98, Kashful Jifa 1/286. Al Albani lo declaró auténtico en su As-Silsila As-Sahiha 3/106.

[65]Al Mu’yam ul Kabir, 24/287.

[66]Faid Al Qadir, 2/286-287.

[67] Lisan ul ‘Arab, Wasat, 7/427,430. Al Qamus, Wasat.

[68] Al Mufradat, p. 522.

[69] Sahih Al Bujari, hadiz 4776, 5/1949. Sahih Muslim, hadiz 1401,2/1020.

[70] Sahih Al Bujari, 1109, 1/386, Sahih Muslim, hadiz 784, 1/541.

[71] Yami’ ul Baian, 20/111,112.

[72] Sahih Al Bujari, 2/726.

[73] Tafsir ul Qur’an il ‘Adhim, 3/296.

[74] Sunan An-Nasai, 8/181, lo declaró auténtico Al Albani en su comentario a las Sunan. Sahih Ibn Hibban, 11/234. Al Mustadrak, 1/76. Lo autentificaron: Al Hakim y Adh-Dhahabi.

[75] Al Musnad 2/311, lo declararon bueno los investigadores de Al Mausu’a al Hadiza. Sunan At-Tirmidhi, 5/123 y lo declaró aceptable. Al Mustadrak 4/150, y dijo Al Hakim: este es un hadiz de isnad auténtico…, y lo declaró auténtico Adh-Dhahabi en su Taljis.

[76] Sahih Muslim, hadiz 91, 1/93.

[77] Sahih Muslim, hadiz 1218, 2/889.

[78] Muttafaq ‘alaih. Sahih Al Bujari, hadiz 2591, 3/1006. Sahih Muslim, hadiz 1628, 3/1251.

[79] Sunan At-Tirmidhi, 4/319 y dijo que es bueno. Sunan Ibn Maya, 2/1210.

[80] Sahih Al Bujari, hadiz 101, 1/50. Sahih Muslim, hadiz 2633, 4/2028.

[81] Sahih Al Bujari, hadiz 448, 1/176. Sahih Muslim, y esta es su versión, hadiz 956, 2/659.

[82] Musnad Al Imam Ahmad, 6/29, y los investigadores de Al Mausu’a Al Hadiza lo declaran bueno por sus concordantes. Sunan Abi Dawud 4/338, Al Albani lo declaró dudoso en su comentario a los Sunan.

[83] Fath ul Bari 10/436. Ver también: Tuhfat ul Ahwadhi 6/39.

[84] Ibn Al Qaiem, Tariq ul Hiyratain, pp. 471-473.

[85] Ídem, p. 444.

[86] Yami’ ul Baian, 29/18.

[87] Ídem. Tafsir ul Qur’an il ‘Adhim, 4/403.

[88] Sahih Muslim, hadiz 1, 44/67.

[89] Sahih Al Bujari, hadiz 16, 1/14.

[90] Sahih Al Bujari, hadiz 3, 3261/1271.

[91] Sahih Al Bujari, hadiz 1, 13/14.

[92] Sahih Muslim, hadiz 53, 1/74.

[93] Sahih Al Bujari, hadiz 5726, 5/2256.

[94] Sahih Al Bujari, hadiz 5665, 5/2238. Sahih Muslim, hadiz 2586, 4/1999, y esta es su versión.

[95] Tafsir ul Qur’an il ‘Adhim, 2/275.

[96] Sahih Al Bujari, hadiz 4, 4100/1584. Sahih Muslim, hadiz 2384, 4/1856, y esta es su versión.

[97] Musnad ul Imam Ahmad, 31/10, los investigadores de Al Mausua’a Al Hadiza lo declararon auténtico. Yami’u ul Tirmidhi 6/207, Al Tirmidhi lo clasificó Hasan Sahih.

[98] Sahih Al Bujari, hadiz 2, 1411/539. Sahih Muslim, hadiz 1392, 2/1011 y esta es su versión

[99]Sahih Al Bujari, hadiz 3, 3037/1175. Sahih Muslim, hadiz 2637, 4/2030 y esta es su versión.

[100] Muhammad, Nabi-ul-Hub, pp.10-11.

[101] Mujtar As-Sihah, 1/100. Al Mufradat, p. 191. Ver también At-Ta’rifat, Al Yuryani, 1/360.

[102] Yami’ul Baian, 17/106.

[103] Esto no necesita en realidad de prueba alguna pues es bastante obvio, pero necesitamos exponer evidencias de ello para poder presentar el resto del capítulo, y porque también tengo la intención de traducir este trabajo a otros idiomas.

[104] Sahih Al Bujari, hadiz 7115, 6/2745.

[105] Yami’ ul Baian, 7/208.

[106] Sahih Al Bujari, hadiz 3059, 3/1180.

[107] Sahih Al Bujari, hadiz 6104, 5/2374.

[108] Sahih Al Bujari, hadiz 6104, 5/2374. Sahih Muslim, hadiz 1795, 3/1420.

[109] As-Sunan Al Kubra, Al Baihaqi, 9/118 y lo declaró bueno Ibn Hayar en Fath ul Bari, 8/18.

[110] Sahih Al Bujari, hadiz 5651, 5/2235.

[111] Sahih Al Bujari, hadiz 5/2235.

[112] As-Sunan Al Kubra, Al Baihaqi, 9/41.

[113] Sunan Abi Dawud, 3/8. Al Albani lo declaró auténtico en su As-Silsila As-Sahiha, 1/33.

[114] Sunan Abi Dawud, 3/23. Al Albani lo declaró auténtico en su As-Silsila As-Sahiha, 1/28.

[115] Sahih Muslim, hadiz 4, 2240/1761.

[116] Lisan ul ‘Arab, S L M, 12/290.

[117] Badae’ al Fawaed, 2/143.

[118] An-Nihaia fi Gharib il Azar, 2/392. Lisan ul ‘Arab, S L M, 12/290.

[119] Badae’ al Fawaed, 2/371.

[120] Badae’ al Fawaed, 2/373.

[121] I’lam ul Muwaqqi’in, 2/362.

[122] Sahih Al Bujari, hadiz 989, 1/350 y es su versión. Sahih Muslim, hadiz 2672, 4/2056.

[123] I’lam ul Muwaqqi’in, 2/363.

[124] Tafsir ul Qur’an il ‘Adhim, 3/497.

[125] Sunan At-Tirmidhi 4/652, y lo catalogó: auténtico. Sunan Ibn Maya, 2/1083, y Al Albani lo declaró auténtico en su As-Silsila As-Sahiha 2/109.

[126] Sahih Al Bujari, hadiz 1, 12/13. Sahih Muslim, hadiz 39, 1/65.

[127]Sahih Al Bujari, hadiz 11, 1/13. Sahih Muslim, hadiz 1, 41/65.

[128] Sahih Al Bujari, 1/19.

[129] Muhammad in the Bible (Muhammad en la Biblia), p. 152. Musulmán de origen católico de la iglesia caldea, en la cual fue sacerdote, ‘Abdul Ahad Dawud, y llegó a destacar en el estudio y la enseñanza universitaria de la teología, alcanzando el grado de profesor. Tiene otro libro titulado: El evangelio y la cruz.

[130] Sahih Muslim, hadiz 54, 1/74.

[131] Fath ul Bari 11/18,19, con ligeros cambios.

[132] Comentario de An-Nawawi sobre Sahih Muslim, 2/10,11, 36.

[133] Sahih Al Bujari, hadiz 5883, 5/2302. Sahih Muslim, hadiz 2560, 4/1984.

[134] Yami’ ul Baian 12/69-71.

[135] As-Sihah fil Logha, J L Q.

[136] Tay ul ‘Arus, JLQ.

[137] Al Musnad, 2/381. Musannaf Ibn Abi Shaiba, 6/324, As-Sunan Al Kubra, 10/191.

[138] Sahih Al Bujari, 5/2244.

[139] Sahih Muslim, hadiz 2564, 4/1986.

[140] Al Musnad, 6/91 y lo declararon auténtico los investigadores de la Al Mausu’a Al Hadizia, su origen está en Sahih Muslim, hadiz 746, 1/512.

[141] Sahih Al Bujari, hadiz 3366, 3/1305. Sahih Muslim, hadiz 2321, 4/1810.

[142] Al Musnad 5/228, Sunan At-Tirmidhi 4/355. At-Tirmidhi lo declaró auténtico. Al Mustadrak ‘ala As-Sahihein, 1/121 y dijo Al Hakim: es un hadiz auténtico, Al Mu’yam Al Kabir de At-Tabarani, 20/144.

[143] Sahih Muslim, hadiz 2553, 4/1980.

[144] Mashariq ul Anwar 1/84.

[145] As-Sunan Al Kubra, Al Baihaqi, 10/195

[146] Al Mu’yam ul Awsat 3/279. Al Albani lo declaró auténtico en su As-Silsila As-Sahiha 2/389.

[147] Sunan Abi Dawud 4/253, Sunan At-Tirmidhi 4/363. Al Albani dijo: “Su cadena de transmisión es buena”, As-Silsila As-Sahiha, 2/563.

[148] Al Mu’yam ul Awsat 3/279.

[149] Musnad ul Imam Ahmad 11/609. Lo declararon auténtico los autores de Al Mausu’a Al Hadizia y dijo Al Haizami en Muyma’ ul Zawaed: su isnad es bueno. Sahih Ibn Hibban 2/235.

[150] Al Qamus Al Muhit, Al Fairuzabadi, N DH F.

[151] Lisan ul ‘Arab, Tomo 9, p. 336.

[152] Fath ul Bari 1/28.

[153] Tuhfat ul Ahwadi 9/172.

[154] Sahih Muslim, hadiz 244, 1/255.

[155] Yami’ul Baian, 11/29.

[156] Sahih Al Bujari, hadiz 215, 1/88. Sahih Muslim, hadiz 1, 292/240.

[157] Sahih Al Bujari, hadiz 1, 868/308. Sahih Muslim, 850, 2/582.

[158] Al Musnad Al Mustajray ‘ala Sahih Muslim, 1/296.

[159] Sahih Al Bujari, hadiz 1802, 2/672. Sahih Muslim, hadiz 760, 2/983.

[160] Sahih Al Bujari, hadiz 1683, 2/629. Sahih Muslim, hadiz 1349, 2/983.

[161] Sahih Al Bujari, hadiz 1449, 2/553.

[162] Sahih Al Bujari, hadiz 5550. Sahih Muslim, hadiz 257, 1/221.

[163] Ar-Rihla ila al Islam, p. 123.

[164] Al Albani lo declaró auténtico, ver: Sahih wa Da’if Al Yami’ As-Saghir, 3939.

[165] An-Nihaia fi Gharib il Azar, 5/76,77.

[166] Sahih Al Bujari, hadiz 5826, 5/2286. Sahih Muslim, hadiz 2250, 4/1765.

[167] Fath ul Bari 10/564.

[168] Sunan At-Tirmidhi 5/111. Al Albani lo declaró bueno.

[169] Tuhfat ul Ahwadi 8/67,68.

[170] Yami’ ul Baian, 15/49.

[171] Sahih Muslim, hadiz No. 262, 1/224.

[172] Al Mu’yam Al Kabir, 2/155. Lo declaró auténtico Al Albani en su As-Silsila As-Sahiha, 4/416.

[173] Sahih Al Bujari, hadiz 52, 1/28. Sahih Muslim, es su versión, hadiz 1599, 3/1219.

[174] Muttafaq ‘alaih de boca de Anas Ibn Malik. Sahih Al Bujari, hadiz 5912, 5/2312. Sahih Muslim, hadiz 30, 1/58.

[175] Ref. anterior, hadiz 2626, 4/2026.

[176] Sahih Al Bujari, hadiz 1183, 1/418. Sahih Muslim, hadiz 2162, 4/1704.

[177] Sahih Al Bujari, hadiz 1, 11/13. Sahih Muslim, hadiz 1, 40/65.

[178] Ídem, hadiz 2564, 4/1986.

[179] Sahih Al Bujari, hadiz 1, 11/13. Sahih Muslim, hadiz 1, 40/65.

[180] Ídem, hadiz 2624, 4/2025.

[181] Sahih Al Bujari, hadiz 5670, 5/2240, es su versión. Sahih Muslim, hadiz 46, 1/68.

[182] Sunan Ibn Maya, 2/724, dijo Al Busairi en Misbah Az-Zuyaya 2/5: “Este tiene un isnad auténtico y sus relatores son confiables”; y dijo Al Albani en sus comentarios al Sunan: “Es auténtico”. Al Mustadrak ‘ala As-Sahihain 2/3; y dijo Al Hakim: “Este es un hadiz de Medina y su isnad es auténtico, aunque Al Bujari y Muslim no lo hayan citado”. Y dijo Adh-Dhahabi en su Taljis: “Auténtico”; y Al Albani lo declaró auténtico en su Sahih.

[183] Sahih Al Bujari, hadiz 6063, 5/2362.

[184] Al Musnad, del Imam Ahmad, 4/197, y agregan los investigadores de la Mausu’a Hadizia: “Es auténtico según los requisitos de Muslim”. Al Mustadrak ‘ala As-Sahihain 2/3; y dijo Al Hakim: “Este es un hadiz auténtico según los requisitos de Muslim, aunque Al Bujari y Muslim no lo hayan citado”. Lo mismo opinó Adh-Dhahabi en su Taljis. Musannaf Ibn Abi Shaiba 4/467 y Al Mu’yam Al Awsat 3/292.

[185] Ya citamos sus fuentes.

[186] Sahih Muslim, hadiz 1, 91/93.

[187] Al Qamus Al Muhit, ‘a-da-la, 1/1331. Lisan ul ‘Arab 11/340. At-Ta’rifat 1/192. Al Hudud Al Aniqa 1/73.

[188] Sahih Muslim, hadiz 2577, 4/1994.

[189] As-Sunan Al Kubra, Al Baihaqi, 6/74. El origen de este hadiz está en el libro de Al Bujari, ver hadiz No. 3816, 6/1486.

[190] Sahih Al Bujari, hadiz 3526, 3/1366.

[191] Al Jaray wa Sina’at ul Kitaba, 1/408-409.

[192] Ambos hadices se encuentran en Sahih Muslim, hadiz 1917 y 1919, 3/1522.

[193] Sahih Muslim, hadiz 2664, 4/2052.

[194] Fath ul Mayid, pp. 394-395.

[195] Fath ul Bari, 13/228.

[196] Sunan At-Tirmidhi 4/668, y dijo At-Tirmidhi: “Dijo Iahia: este es un hadiz rechazado para mí”; y agregó: “Este es un hadiz garib en esta versión, pues del relato de Anas Ibn Malik no se conoce sino esta versión. También se relató esto mismo de boca de ‘Amro Ibn Umaiia Ad-Damri”. Sahih Ibn Hibban 2/510. Dijo Al ‘Iraqi en su Tajriy ul Ihia 2/1113: “Lo citó Ibn Juzaima en At-Tawakkul y At-Tabarani del hadiz de ‘Amro Ibn Umaiia Ad-Damri con un buen isnad, pero con la expresión qaiied-ha”.

[197] Yami’ ul Baian 6/66.

[198] Las señales de la profecía que conocía el rabino Zaid las había leído en la Torá, pues la información sobre el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sigue presente en los libros sagrados anteriores. Muchos judíos y cristianos islamizados han escrito libros al respecto. Ifham ul Iahud de Samuel Al Magrebí, Kitab ud Din wad Dawla de ‘Ali Ben Ruben At-Tabarí, Tuhfat ul Ariab de Anselmo Turmeda, quien se llamó ‘Abdul-lahi At-Taryuman después de islamizarse, Muhammad en la Biblia de ‘Abdulahad Dawud.

[199] Al Ahadiz al Mujtara 9/446-448. Al Mustadrak ‘ala As-Sahihain 3/700, y dijo Al Hakim: “Este hadiz es auténtico aunque no lo haya citado Al Bujari ni Muslim…”. Sahih Ibn Hibban 1/523. As-Sunan Al Kubra de Al Baihaqi 6/52.

[200] Al Musannaf de ‘Abdurrazzaq 5/365. Tafsir ul Quran il ‘Adhim 1/401.

[201] Sahih Al Bujari, hadiz 4394, 4/1715.

[202] Sahih Al Bujari, hadiz 1290, 1/455.

[203] Se citó anteriormente sus fuentes.

[204] Yami’ ul Baian 66/28.

[205] Sahih Al Bujari, hadiz 2477, 2/924. Sahih Muslim, hadiz 1003, 2/696.

[206] Sahih Al Bujari, hadiz 1963, 2/729.

[207] Sahih Muslim, hadiz 2786, 4/2147.

[208] Ad-Din, p. 172.