El Verdadero Mensaje de Jesucristo

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El Verdadero Mensaje de Jesucristo acorde a las enseñanzas islámicas.

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El Verdadero Mensaje de Jesucristo

Jesucristo representa el vínculo común entre las dos religiones con mayor cantidad de adeptos en el mundo, el Cristianismo y el Islam. El siguiente estudio del mensaje de Jesús y su persona se basa en este vínculo. Es nuestro anhelo que a través de este estudio, tanto musulmanes como cristianos entiendan mejor el significado de Jesús y la importancia de su mensaje.

No obstante, para que podamos identificar con precisión el verdadero mensaje de Jesucristo, hay que mantener un punto de vista objetivo a lo largo de la investigación. No debemos dejar que las emociones opaquen nuestra visión y terminen cegándonos de la verdad. Debemos prestar atención a todos los temas de manera racional y separar la verdad de la falsedad – con ayuda del Todopoderoso.

Cuando vemos la variedad de falsas religiones y creencias desviadas que hay en el mundo y el celo con el que sus seguidores sostienen esas creencias, se hace evidente que esas personas no pueden encontrar la verdad debido a su compromiso ciego con esas creencias. Su tenaz apego normalmente no está basado en un entendimiento intelectual de las enseñanzas, sino en poderosas influencias culturales y emocionales. Dado que fueron criados en una familia o sociedad en particular, se aferran firmemente a las creencias de esa sociedad, creyendo que tienen la verdad.

La única manera en que podemos encontrar la verdad sobre cualquier cosa es encararla de manera lógica y sistemática. Primero, debemos sopesar la evidencia y luego juzgarla mediante la inteligencia que Dios nos ha dado. En el mundo material, la inteligencia es fundamentalmente lo que distingue a humanos de animales, los cuales actúan meramente por instinto. Luego de determinar cuál es la verdad objetiva, debemos comprometernos a ella emocionalmente. Sí, hay lugar para el compromiso emocional, pero el mismo debe llegar después de una comprensión razonada de todos los temas. El compromiso emocional es esencial, dado que es evidencia de un verdadero entendimiento. Cuando uno entiende plena y correctamente la realidad del tema, está preparado mental y espiritualmente para sostener con fuerza esa realidad.

Es desde ese punto de vista intelectual y espiritual que se analizará en las siguientes páginas el tema del mensaje de Jesús y su relevancia para quienes desean seguir a Dios.

Dr. Bilal Philips, Arabia Saudita, 1989


 Capítulo Uno: Las Escrituras

El título ‘El Verdadero Mensaje de Jesucristo’ se compone de dos partes básicas:

1. El Mensaje, y

2. La persona de Jesucristo.

Cada una es inseparable de la otra. Para poder entender el mensaje de Jesús, debemos saber quién fue. No obstante, para entender quien fue, es necesario identificar y comprender su mensaje.

Hay dos caminos posibles a tomar a la hora de analizar la identidad de Jesucristo y el contenido de su mensaje. Uno se basa en los registros históricos compilados por los historiadores modernos a partir de las escrituras y reliquias de ese período mientras que el otro se basa en los contenidos de las Escrituras reveladas.

En realidad, hay muy poca evidencia histórica que nos informe quién fue Jesucristo o que determine cuál fue su mensaje. Los documentos históricos oficiales de esa época prácticamente no contienen registros de Jesús. Un estudioso de La Biblia, R.T. France, escribe lo siguiente:

“Ninguna inscripción del siglo I lo menciona ni tampoco sobrevive ningún objeto o construcción que tenga una relación directa con él”.[1]

Este hecho incluso ha llevado a algunos historiadores occidentales a sostener erróneamente que Jesucristo nunca existió. Por lo tanto, la investigación debe basarse principalmente en las escrituras que tratan de la persona y la misión de Jesucristo. Las escrituras en cuestión son aquellas reconocidas oficialmente por el Cristianismo y el Islam. Sin embargo, para analizar con precisión la información contenida en dichos textos religiosos, es esencial determinar primero su validez. ¿Se trata de fuentes documentales y evidencias confiables, o son mitos e historias humanas fraguadas, o son una mezcla de ambos? ¿Son el Antiguo y Nuevo Testamentos escrituras reveladas divinamente? ¿Cuán auténtico es el Corán?

Para que La Biblia y el Corán sean la palabra divina de Dios, deben estar libres de cualquier contradicción inexplicable, y no debe caber ninguna duda sobre su contenido ni sus autores. Si este es el caso, el material contenido en el Antiguo y el Nuevo Testamento y el Corán puede considerarse fuentes confiables de información sobre el mensaje y la persona de Jesucristo.

 Auténticos Manuscritos

Diversos estudiosos han documentado a partir de varias ramas y sectas del Cristianismo que gran parte del material de La Biblia es de dudosa autenticidad.

En el prefacio de The Myth of God Incarnate, el editor escribió lo siguiente:

 “En el siglo XIX, el Cristianismo occidental hizo dos nuevos e importantes ajustes en respuesta a dos ampliaciones igualmente importantes del conocimiento humano: Aceptó que el hombre es parte de la naturaleza y que ha surgido de la evolución de las formas de vida en esta tierra; y aceptó que los libros de La Biblia fueron escritos por seres humanos en diversas circunstancias, y que no se puede establecer que tienen autoridad verbal divina”.[2]

En la revista internacional de noticias Newsweek[3], que publicó un artículo titulado ‘O Lord, Who Wrote Thy Prayer?’ (Oh Señor, ¿quién escribió tu plegaria?), un grupo de teólogos de las principales sectas protestantes, junto con respetados estudiosos católicos de los Estados Unidos, concluyeron, luego de un análisis detallado de los primeros manuscritos del Nuevo Testamento, que la única palabra del “Padre Nuestro”[4] que pueden atribuirse a Jesucristo es “padre”. Es decir, según los expertos consultados, todas las palabras que vienen después de la frase “Padre Nuestro” fueron agregadas siglos después por los escribas de la iglesia que copiaron los primeros manuscritos de los Evangelios[5]. Por otro lado, el ﷻ‬.S. News & World Report cita palabras del equipo de estudiosos quienes dicen que más del 80 por ciento de las palabras atribuidas a Jesús en los Evangelios podrían ser apócrifas[6]. Eso incluye las palabras de la Eucarístia[7] de Jesús en la Última Cena (“Tomad y comed. Este es mi cuerpo...”) y todas las palabras que se dice fueron pronunciadas por él en la cruz.[8]

El Dr. J.K. Elliott, del Departamento de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad de Leeds, escribió un artículo publicado en The Times, Londres (10 Septiembre, 1987) titulado “Checking the Bible’s Roots” (Verificando las raíces de La Biblia). En el mismo sostiene que:

 “Más de 5000 manuscritos contienen todo o parte del Nuevo Testamento en su idioma original. Estos van del siglo II de nuestra era hasta la invención de la imprenta. Se ha estimado que no hay dos de ellos que coincidan en todos sus puntos. Inevitablemente, todos los documentos manuscritos están sujetos a contener errores accidentales en su copiado. Sin embargo, en las obras teológicas vivas no ha de sorprendernos que se introduzcan cambios deliberados para evitar o alterar palabras que el copista consideró poco firmes. También existió una tendencia de los copistas de agregar glosas explicativas [9]. Es más probable que los cambios deliberados se hayan introducido en las primeras etapas antes de que se estableciera el estatus canónico del Nuevo Testamento”.

El autor prosiguió explicando que:

 “ningún manuscrito contiene el texto original en su totalidad y sin modificar”, y que “uno no puede elegir ninguno de esos manuscritos y confiar exclusivamente en su texto como si fuera el monopolio de las palabras originales de los autores originales”.

Más adelante agregó:

 “Si uno sostiene aún más allá que el texto original ha sobrevivido en algún lugar entre los miles de manuscritos existentes[10], uno se ve obligado a leerlos todos, unir de manera sistemática las diferencias entre ellos, y luego evaluar, variante por variante, cuáles son los manuscritos que tienen el [texto] original y cuáles los secundarios. Tal perspectiva ha amilanado[11] a muchos estudiosos bíblicos que se han conformado con remitirse a los textos impresos de épocas anteriores, en los cuales sólo se utilizó la evidencia de algunos manuscritos favoritos. Aún muchas de las recientes ediciones impresas del Nuevo Testamento Griego, y las traducciones modernas basadas en él, siguen esta práctica de construir el texto sobre la estrecha base de que es poco probable que sea original en su totalidad”.

 Versiones de La Biblia Inglesa

En el prefacio de la versión más utilizada de La Biblia, la Versión Estándar Revisada, los autores escribieron lo siguiente:

 “La Versión Estándar Revisada de La Biblia es una edición autorizada de la Versión Estándar Estadounidense, publicada en 1901, la cual era una revisión de la Versión King James, publicada en 1611...

 “La Versión King James tenía que competir con La Biblia de Ginebra (1560) en el uso popular; pero al final prevaleció, y durante más de dos siglos y medio no se realizó otra traducción autorizada de La Biblia al idioma inglés. La Versión King James se convirtió en la “Versión Autorizada” de los pueblos angloparlantes... Pero la Versión King James tiene graves defectos. Hacia mediados del siglo XIX, el desarrollo de estudios bíblicos y el descubrimiento de muchos manuscritos más antiguos que aquellos en que se basaba la Versión King James, dejó en evidencia que dichos defectos son muchos y muy serios y que ameritaban llamar a revisión la traducción inglesa. La tarea fue llevada a cabo, por autoridad de la Iglesia de Inglaterra, en 1870. La Versión Inglesa Revisada de La Biblia fue publicada en 1881-1885; y la Versión Estándar Estadounidense, su variante que engloba las preferencias de los estudiosos estadounidenses asociados en esa obra, fue publicada en 1901”.[12]

 “La Versión King James del Nuevo Testamento estaba basada en un texto griego plagado de errores y que contenía fallos acumulados de catorce siglos de copias manuscritas. Fue básicamente el texto griego del Nuevo Testamento según fue editado por Beza, 1589, quien siguió de cerca el publicado por Erasmo, 1516-1535, el que se basó en unos pocos manuscritos medievales. El primero y el mejor de los ochos manuscritos que Erasmo consultó era del siglo X, y prácticamente no lo utilizó ya que difería demasiado del texto recibido comúnmente; Beza tuvo acceso a dos manuscritos de gran valor, que datan de los siglos V y VI, pero tampoco los utilizó demasiado ya que diferían del texto publicado por Erasmo”.[13]

 “... La Versión Estándar Estadounidense estaba protegida por derechos de autor, lo cual impedía que se realizaran cambios no autorizados. En 1928 estos derechos fueron adquiridos por el Concejo Internacional de Educación Religiosa, y fueron pasados a las iglesias de los Estados Unidos y Canadá que estaban asociadas en este ente a través de sus juntas de educación y publicación. El Concejo nombró un comité de estudiosos que tendrían a cargo el texto de la Versión Estándar Estadounidense y recogerían las inquietudes sobre si era o no necesaria una nueva revisión... [Después de dos años] se llegó a la decisión de que era necesaria una profunda revisión de la versión de 1901, que permanecería lo más fiel posible a la tradición Tyndale-King James... En 1937, se autorizó la revisión gracias al voto del Concejo”.[14]

“Treinta y dos estudiosos han sido miembros del Comité a cargo de realizar la revisión, y han asegurado la asesoría control de una Junta de cincuenta representantes de las distintas denominaciones conformantes... La Versión Estándar Revisada del Nuevo Testamento fue publicada en 1946”.[15]

 “La Versión Estándar Revisada de La Biblia, que contiene los Antiguo y Nuevo Testamentos, fue publicada el 30 de septiembre de 1952, y ha sido aceptada ampliamente”.[16]

En la Versión Estándar Revisada de La Biblia, se eliminaron del texto principal una serie de versos claves de la Versión King James de ambos Testamentos, los cuales los estudiosos bíblicos concluyeron que fueron agregados en siglos posteriores, y fueron colocados en pies de página. Por ejemplo, el famoso pasaje del Evangelio de Juan 8.7 sobre la mujer adúltera que estaba a punto de ser apedreada. Se supone que Jesús dijo: “El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”. Los pies de página de la Versión Estándar Revisada de La Biblia (1952) dicen “Las autoridades más antiguas omiten 7.53-8.11”.[17] Dado que el manuscrito vaticano n° 1209 y el código manuscrito sinaítico del siglo IV no contienen esos doce versos, los estudiosos bíblicos han concluido que estas palabras no pueden ser atribuidas a Jesús. Otro ejemplo es el pasaje atribuido a Jesús y que se utiliza como evidencia referencial a la Trinidad en las Escrituras. En 1 Juan 5.7, se supone que Jesús dijo:

 “Tres son, pues, los que dan testimonio: [8].el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres coinciden en lo mismo.”[18]

El conocido estudioso de La Biblia, Benjamin Wilson, escribe que este texto que trata del “testigo sagrado” no está contenido en ningún manuscrito griego que haya sido escrito antes del siglo XV. En consecuencia, en la Versión Estándar Revisada, este verso fue eliminado del texto sin siquiera dejarlo como una nota al pie. No obstante, para lograr que el número total de versos en la Versión Estándar Revisada sea igual al de la Versión King James, los revisores dividieron en dos el verso 6.

La Segunda Edición de la traducción del Nuevo Testamento (1971) se benefició de los estudios textuales y lingüísticos publicados desde la primera edición del Nuevo Testamento de la Versión Estándar Revisada en 1946.[19] Por lo tanto, se reinstauraron algunos pasajes que habían sido eliminados, y se eliminaron otros que habían sido aceptados. “Se reinstauraron dos pasajes, el final más largo de Marcos (16.9-20) y el relato de la mujer acusada de adulterio (Juan 7.53-8.11), separados del texto por un espacio en blanco y acompañados de notas informativas... Con el apoyo de nuevos manuscritos, se reinstauraron dos pasajes, Lucas 22.19b-20 y 24.51b, y un pasaje, Lucas 22.43-44 se colocó en las notas al pie, tal como una frase en Lucas 12.39”.[20]

 Autoría

Según los estudiosos bíblicos, aún la autoría de los libros del Antiguo Testamento y los Evangelios mismos está en duda.

 La Torá

Los primeros cinco libros de La Biblia (el Pentateuco)[21] se le atribuyen tradicionalmente al Profeta Moisés[22]; no obstante, existen muchos versos dentro de estos libros que indican que el Profeta Moisés podría no haber escrito todo lo que hay en ellos. Por ejemplo, Deuteronomio 34.5-8 dice:

 “Allí murió Moisés, siervo de Yavé, en la tierra de Moab, conforme Yavé lo había dispuesto. Lo sepultaron en el valle, en el país de Moab frente a Baal Peor, pero nadie hasta hoy ha conocido su tumba. Tenía Moisés ciento veinte años cuando murió. No había perdido su vigor y sus ojos veían aún claramente. Los hijos de Israel hicieron duelo por él en los campos de Moab; durante treinta días estuvieron en duelo.”

Es bastante obvio que no fue el Profeta Moisés quien escribió los versos sobre su propia muerte.

Algunos estudiosos cristianos explican estas discrepancias sugiriendo que Moisés había escrito sus libros, pero que los profetas posteriores, al igual que los escribas inspirados, hicieron los agregados mencionados anteriormente. En consecuencia, según ellos, el texto, en su totalidad, sigue siendo una escritura inspirada de Dios.

Sin embargo, esta explicación no tolera ningún escrutinio, ya que el estilo y las características literarias de los versos interpolados son los mismos que en el resto del texto.

En el siglo XIX, los estudiosos de La Biblia Cristiana comenzaron a debatir el significado de los “dobletes” que aparecían en la Tora. Se trata de relatos que aparecen dos veces, cada una con detalles diferentes. Entre ellos están las dos versiones de la creación del mundo, el acuerdo entre Dios y Abraham, el cambio de nombre de Jacob a Israel por parte de Dios, y de Moisés sacando agua de una roca.[23]

Los defensores de la autoría de Moisés sostenían que los dobletes no eran contradictorios sino instructivos. Su intención era enseñarnos los significados más profundos y sutiles de la Tora. No obstante, esta afirmación quedó relegada por parte de estudiosos más liberales quienes advirtieron que algunos dobletes no solo eran claramente contradictorios, sino también que cuando los dobletes estaban separados en dos relatos distintos, cada uno usaba un nombre distinto para Dios. Uno siempre se refería a Dios como Yahweh / Jehová. Este documento fue llamado “J”. El otro se refería siempre a Dios como Elohim, y fue llamado “E”.[24] Había también diversas características literarias comunes a uno u otro documento. Análisis lingüísticos modernos, según el Profesor Richard Friedman,[25] indica que los cinco libros de Moisés son una mezcla de hebreo de los siglos IX, VIII, VII, y VI A.C. Por lo tanto, Moisés, quien vivía en el siglo XIII A.C, estaba más lejos del hebreo de La Biblia que lo que estaba Shakespeare del inglés que se habla hoy.

Un estudio del Pentateuco descubrió que no estaba compuesto de dos fuentes principales, sino de cuatro. Se descubrió que algunos relatos no eran dobletes sino tripletes. También se identificaron otras características literarias para dichos documentos. La tercera fuente fue llamada “P” (de priestly, en inglés), y la cuarta fue denominada “D” (de Deuteronomio).[26]

Es difícil determinar hasta qué punto se hicieron agregados menos obvios al texto original. En consecuencia, hay un gran manto de duda sobre la autoría de los libros como un todo.

En el apéndice de la Versión Estándar Revisada titulado “Libros de La Biblia”, consta lo siguiente con respecto a la autoría de más de un tercio de los libros restantes del Antiguo Testamento:


Libros

Autores

Jueces

Posiblemente Samuel

Ruth

Tal vez Samuel

Primera de Samuel

Desconocido

Segunda de Samuel

Desconocido

Primera de Reyes

Desconocido

Segunda de Reyes

Desconocido

Primera de Crónicas

Desconocido

Esther

Desconocido

Job

Desconocido

Eclesiastés

Dudoso

Jonás

Desconocido

Malaquias

No se conoce nada

 Apócrifa

Más de la mitad de los cristianos del mundo son católicos romanos. Su versión de La Biblia fue publicada en 1582 a partir del Latin Vulgate de Jerome, y reproducida en Douay en 1609. El Antiguo Testamento de la VCR (Versión Católica Romana) contiene siete libros más que la Versión King James reconocida por el mundo protestante. Los libros extras son conocidos como la ‘apócrifa’ (es decir, de autoridad dudosa) y fueron eliminados de La Biblia en 1611 por los estudiosos bíblicos protestantes.

 Los Evangelios

El arameo era el idioma hablado por los judíos de Palestina. Por lo tanto, se cree que Jesús y sus discípulos hablaban y enseñaban en arameo.[27]

“La más antigua tradición oral de las acciones y dichos de Jesús sin duda alguna circuló en arameo. Sin embargo, los cuatro Evangelios fueron escritos en una lengua totalmente distinta, el griego común, la lengua hablada del mundo mediterráneo civilizado, para llegar a la mayoría de la Iglesia, que se estaba convirtiendo en Helenística (greco parlante) en vez de Palestina. En los Evangelios griegos sobreviven rastros de arameo. Por ejemplo, en Marcos 5:41, “Tomándola de la mano le dijo ‘Tal’itha cu’mi’; que significa ‘Niña, te digo, levántate’” y en Marcos 15:34 “Y en la novena hora, Jesús gritó en voz alta ‘Elohim, Elohim, la’ma sabactani?’ que significa ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”[28]

El Evangelio de Marcos en el Nuevo Testamento, si bien es considerado por los estudiosos de la Iglesia como el más antiguo de los Evangelios, no fue escrito por un discípulo de Jesús. Los estudiosos bíblicos concluyeron, sobre la base de evidencia contenida en el Evangelio, que Marcos no era discípulo de Jesús. Aún más, según ellos, ni siquiera hay certeza sobre quién era Marcos. El autor cristiano antiguo Eusebio (325 C.E.), dio cuenta que otro autor antiguo, Papias (130 C.E.), fue el primero en atribuir el Evangelio a Juan Marcos, un compañero de Pablo.[29] Otros sugirieron que podría haber sido el escriba de Pedro mientras que otros sostienen que pudo haber sido otra persona.

Lo mismo sucede con los otros Evangelios. Si bien Mateo, Lucas y Juan son los nombres de discípulos de Jesús, los autores de los Evangelios que llevan sus nombres no eran discípulos famosos, sino otras personas que usaban los nombres de los discípulos para darle credibilidad a sus relatos. De hecho, todos los Evangelios circulaban originalmente de manera anónima. Los nombres de autor fueron asignados más tarde por figuras desconocidas de la primera iglesia.[30]

Libros

Autores

Evangelio de Mateo

Desconocido[31]

Evangelio de Marcos

Desconocido[32]

Evangelio de Lucas

Desconocido[33]

Evangelio de Juan

Desconocido[34]

Hechos de los apostoles

Autor de Lucas[35]

I, II, III Juan

Autor de Juan[36]

J.B. Phillips, prebendario[37] de la Catedral de Chichester, Iglesia Anglicana de Inglaterra, escribió el siguiente prefacio para su traducción del Evangelio según San Mateo:

“Las antiguas tradiciones le adjudicaban este Evangelio al apóstol Mateo, pero casi todos los estudiosos de hoy en día rechazan esta opinión. El autor, a quien podemos llamar Mateo por conveniencia, se ha basado básicamente en la misteriosa “Q”[38], la cual podría haber sido una recopilación de tradiciones orales. Él ha utilizado libremente el Evangelio de Marcos, aunque ha reordenado los eventos y en distintos momentos ha utilizado palabras diferentes para lo que en realidad es el mismo relato”.[39]

El Cuarto Evangelio (Juan) fue rechazado como hereje por la iglesia de los primeros tiempos, y no conoce ninguna de las historias asociadas con Juan, hijo de Zebedee[40]. Según lo consideran diversos estudiosos, fue probablemente escrito por una “escuela” de discípulos, quizás en Siria en la última década del siglo I.[41]

 Contradicciones

El carácter poco confiable de gran parte del material de La Biblia también puede encontrarse en las muchas contradicciones de los textos de los Antiguo y Nuevo Testamentos. Los siguientes son sólo algunos ejemplos:

El Antiguo Testamento

1. Los autores de Samuel y Crónicas relatan la misma historia sobre el Profeta David realizando un censo a los judíos. Sin embargo, en 2do Samuel, dice que el Profeta David actuó según las instrucciones de Dios, mientras que en 1ro Crónicas, lo hizo según las instrucciones de Satán.

II SAMUEL 24

El Censo

I CRÓNICAS 21

El Censo

Y nuevamente la ira del Señor fue encendida contra Israel, y él avanzó contra ellos y dijo “Ve y censa a Israel y Judea”.

Y Satán se levantó contra Israel y provocó a David para que censara a Israel.

2. Al describir la duración de la plaga profetizada por Gad[42], el autor de II Samuel dijo que fue de siete años, mientras que el autor de I Crónicas lo estableció en tres años.

II SAMUEL 24:13

La Plaga

I CRÓNICAS 21:11

La Plaga

Entonces Gad vino a David y le dijo, “¿Vendrán siete años de hambruna a tu tierra? ¿O huirás tres meses antes de que tus enemigos te persigan?”

Entonces Gad vino a David y le dijo, “Escoge 12 entre tres años de hambruna; o tres meses para ser destruido ante tus enemigos, mientras la espada de tus enemigos cae sobre ti’ 

3. En II Crónicas, consta que Jehoiachin tenía ocho años de edad cuando comenzó a reinar, mientras que en II Reyes, dice que tenía dieciocho años.

II CRÓNICAS 24:13

La Edad

II REYES 24:8

La Edad

Jehoiachin tenía ocho años de edad cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalén: E hizo lo que era malo a los ojos del Señor.

Jehoiachin tenía dieciocho años de edad cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante tres meses. Y el nombre de su madre era Nehushta, hija de Elnathan de Jerusalén.

4. El autor de II Samuel describió como setecientos el número de sirios muertos durante una batalla con el Profeta David, mientras que el autor de I Crónicas eleva esa cifra a siete mil.

II SAMUEL 10:18

Los Muertos

I CRÓNICAS 19:18

Los Muertos

Y los sirios huyeron ante Israel; y David masacró los hombres de setecientas carrozas de los sirios, y cuarenta mil jinetes, y aniquiló a Shobach, el capitán de la tropa, quien murió allí.

Pero los sirios huyeron ante Israel; y David masacró a siete mil hombres de los sirios que peleaban en carrozas, y a cuarenta mil hombres de a pie, y aniquiló a Shophach, el capitán de la tropa.

Si bien algunos pueden decir que omitir un ‘1’ o un ‘0’ es insignificante, ya que se trata de un error de copiado, no es el caso aquí, ya que los judíos escribían los números en letras.

Tales discrepancias no pueden ser aceptadas como parte de un texto revelado divinamente. Además, demuestran la falibilidad de los autores humanos además de ser una prueba de que los textos del Antiguo Testamento no fueron conservados de manera divina.

 El Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento también se pueden encontrar contradicciones similares. Las siguientes son sólo algunas de ellas:

1. Los relatos del Evangelio varían según quién llevó la cruz en la que se suponía que Jesús habría de ser crucificado. En Mateo, Marcos y Lucas, fue Simón de Cirene, y en Juan, fue Jesús.

LUCAS 23:26[43]

La Cruz

JUAN 19:17

La Cruz

Mientras lo llevaban, atraparon a un hombre, Simón de Cirene, quien venía del campo, y pusieron la cruz sobre él y lo obligaron a llevarla.

Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado Calvario (o de la Calavera)...

2.      Después de la “crucifixión” de Jesús, los relatos del Evangelio difieren en lo que respecta a las personas que visitaron su tumba, cuándo sucedió la visita, al igual que el estado de la tumba al ser visitada. Los Evangelios de Mateo, Lucas, y Juan sostienen que la visita tuvo lugar antes del amanecer, mientras que el Evangelio de Marcos afirma que fue después del amanecer. En otros tres Evangelios (Marcos, Lucas y Juan) las mujeres descubrieron que la puerta de piedra de la tumba estaba derrumbada, pero en uno de los Evangelios (Mateo) la tumba estaba cerrada hasta que un ángel descendió ante ellos y la tumbó.

MARCOS, 16:1-2

La Visita

JUAN, 20:1

La Visita

MATEO, 28:1-2

La Visita

Y cuando pasó el Sabbath, María Magdalena, Y María, madre de Jaime y Salomé, compró especias para ir allí y ungirlo.[44]. Y bien temprano el primer día de la semana fueron a la tumba cuando el sol ya había salido.

El primer día de la semana, María Magdalena fue temprano a la tumba, cuando aún estaba oscuro, y vio que la roca había sido quitada de la tumba. 

Después del Sabbath, hacia el alba del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron al sepulcro. Y allí había habido un gran terremoto; pues un ángel del Señor descendió de los Cielos, tumbó la roca y se sentó sobre ella.

3. El Nuevo Testamento relata diversas historias respecto al destino de Judas Iscariote y el dinero que recibió por traicionar a Jesús. Según Mateo, se ahorcó, mientras que en Hechos de los Apóstoles consta que cayó en un campo y allí murió.

MATEO 27:3-6

El Destino de Judas

HECHOS DE LOS APÓSTOLES, 1:18

El Destino de Judas

Cuando Judas, su traidor, vio que Jesús fue condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sacerdotes y ancianos, ...Y arrojando las monedas de plata en el templo, se fue del lugar para luego ahorcarse. 

Este hombre adquirió una parcela con la recompensa de su maldad; cayó allí súbitamente y estalló con sus entrañas saliéndole a borbotones.

4. Cuando se compara en Mateo 1:6-16 la genealogía de Jesús desde David con la de Lucas 3:23-31, existen varias diferencias.

Primero: En Mateo, Jesús tiene 26 parientes entre él y David, pero en Lucas tiene 41.

Segundo: Los nombres en ambas listas varían considerablemente después de David, y sólo dos nombres coinciden: José y Zorobabel. Ambas listas comienzan con José, extrañamente, como padre de Jesús, pero en Mateo, el autor registra que el abuelo paterno de Jesús es Jacobo, mientras que en Lucas es Eli. Si uno aceptara la idea de que una de las listas es en realidad la genealogía de María, no podría haber diferencias en lo que respecta a David, su antepasado en común. Ambas listas vuelven a encontrarse en Abraham y entre David y Abraham la mayoría de los nombres coinciden. Sin embargo, en la lista de Mateo, el nombre del hijo de Hezron es Ram, padre de Ammin’adab, mientras que en la lista de Lucas, el nombre del hijo de Hezron es admin., padre de Ammin’adab.[45] En consecuencia, entre David y Abraham hay 12 antepasados en la lista de Mateo, y 13 en la lista de Lucas.

Estas discrepancias y muchas otras similares en los Evangelios son claros errores que proyectan una sombra de duda sobre su autenticidad como textos divinos revelados. En consecuencia, la mayoría de los estudiosos cristianos de hoy ven a los libros del Antiguo y el Nuevo Testamento como relatos humanos que creen haber sido inspirados por Dios. No obstante, aún la idea de que fueron inspirados por Dios es cuestionable pues implica que Dios inspiró a los autores a escribir errores y contradicciones en Sus escrituras.

Una vez establecido el hecho de que la autenticidad del Nuevo y el Antiguo Testamento es cuestionable, puede decirse con certeza que La Biblia no puede ser empleada como una fuente de referencia auténtica para establecer quién fue Jesús, ni tampoco el contenido de su mensaje.

 El Corán

Por otro lado, el Corán – que según los musulmanes es la palabra de Dios revelada al Profeta Muhammad (ﷺ‬) — fue escrito y memorizado, de principio a fin, durante los años de vida del Profeta.

Durante el primer año después de su muerte, se produjo el primer texto escrito estándar del Corán .[46] Y en los primeros 14 años después de su muerte, las copias autorizadas (el Texto ‘Uzmánico) realizadas a partir del códice estándar[47] fueron enviadas a las capitales del estado musulmán, y se destruyeron las copias no autorizadas.[48]

Desde la muerte del Profeta en 632 de la era cristiana, cada vez más personas memorizaron el texto completo del Corán de principio a fin. Hoy existen decenas de miles de personas en todo el mundo que recitan el texto completo de memoria, durante el mes de Ramadán, todos los años, como también en otras ocasiones.

Uno de los principales orientalistas, Kenneth Cragg, dijo lo siguiente en relación a la memorización y conservación del texto coránico:

“Este fenómeno de recitación coránica significa que el texto ha atravesado los siglos en una secuencia viva e ininterrumpida de devoción. Por lo tanto, no puede ser tomado como algo anticuado, ni tampoco como un documento histórico perteneciente a un pasado distante.”[49]

Otro orientalista, William Graham, escribió lo siguiente:

“Para los millones de musulmanes que han existido en más de catorce siglos de historia islámica, ‘escritura’, al-kitab es un libro aprendido, leído y transmitido a través de la repetición oral y la memorización. El Corán escrito puede ‘arreglar’ visiblemente el texto autoritario de la Palabra Divina de una manera desconocida en la historia, pero el carácter autoritario del libro coránico solo llega a su plenitud y perfección cuando se recita correctamente.”[50]

John Burton, otro estudioso, afirmó:

“El método de transmitir el Corán de generación en generación haciendo que los jóvenes memoricen la tradición oral de sus mayores desde el principio ha mitigado de alguna manera los peores peligros de confiar solamente en los registros escritos... ”[51]

Al final de una voluminosa obra sobre la colección del Corán, Burton sostuvo que el texto del Corán que vemos hoy en día es:

“El texto que nos ha llegado en la forma en que fue organizado y aprobado por el Profeta... Lo que tenemos hoy en nuestras manos es el [52] de Muhammad.”[53]

 Críticas a las Escrituras

Los mismos principios de análisis que fueron aplicados a los manuscritos de La Biblia por los estudiosos de la misma y que sacaron a la luz sus fallas y alteraciones, fueron aplicados a los manuscritos coránicos reunidos de todo el mundo. Fueron comparados los antiguos manuscritos descubiertos en la Biblioteca del Congreso en Washington, el Museo Chester Beatty de Dublín, Irlanda, el Museo de Londres, y Museos en Tashkent, Turquía, y Egipto, todos de distintas períodos de la historia islámica. El resultado de dichos estudios confirma que no hubo ningún cambio en la forma del texto en su escritura original. Por ejemplo, el “Institute fur Koranforschung”, de la Universidad de Munich, Alemania, recogió y cotejó más de 42.000 copias completas o incompletas del Corán. Luego de unos cincuenta años de estudios, reportaron que en lo que respecta a diferencias entre las diversas copias, no existían variantes, salvo errores ocasionales de los copistas, los cuales podían detectarse fácilmente. El instituto fue destruido por bombas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. [54]

 Contradicciones en el Corán

El Corán permanece en su idioma original, el árabe, y el Corán desafía a sus lectores en el capítulo an-Nisaa, 4:82 a encontrar errores en el mismo, si es que no creen que de verdad viene de Dios.

“¿Acaso no reflexionan en el Corán y sus significados? Si no procediera de Allah habrían encontrado en él numerosas contradicciones.”

Las pocas “contradicciones evidentes” que mencionan aquellos que pretenden reducir el Corán a nivel de La Biblia pueden explicarse fácilmente. Por ejemplo, el “primer creyente” de los siguientes versículos:

CAPÍTULO AL AN'AAM

6:14

CAPÍTULO AL A'RAAF

7:143

“Diles: ¿Acaso tomaré como protector a otro en lugar de Allah, [siendo Él] Originador de los cielos y la Tierra, y Quien alimenta sin tener necesidad de ser alimentado? Di: Se me ha ordenado ser el primero en someterse a Allah y no contarme entre quienes Le asocian copartícipes.”

“Pero cuando su Señor se mostró a la montaña, ésta se convirtió en polvo, y Moisés cayó inconsciente. Cuando volvió en sí exclamó: ¡Glorificado seas! Me arrepiento y soy el primero en creer en Ti.”

El primer versículo se refiere al Profeta Muhammad, a quien le pidieron que les informe a los paganos de su época que nunca podría aceptar su idolatría y que él sería el primero en esos tiempos en someterse a Allah. En el segundo versículo, el Profeta Moisés se declara el primero de su época en someterse a Allah al darse cuenta de que era imposible ver a Allah. Cada profeta fue el primero de su era en someterse a Allah.

De igual manera, el “día con Dios” que se menciona en los siguientes versículos:

CAPÍTULO AS SAYDAH

32:5

CAPÍTULO AL MI'RAAY

70:4

“Él es Quien decreta todos los asuntos y hace descender a [los Ángeles con] ellos de los cielos a la Tierra, y luego ascienden a Él en un mismo día recorriendo una distancia equivalente a [transitar] mil años de los vuestros.”

“Ascenderán hacia Él los Ángeles y las almas un día que durará cincuenta mil años [el Día del Juicio].”

Los dos versículos se refieren a dos hechos totalmente distintos. El primero se refiere al destino enviado y reportado y que dice que un día equivale a mil años de vida humana.[55] El segundo se refiere al ascenso de los ángeles desde el mundo a lo más alto de los Cielos, lo cual les lleva a ellos un día equivalente a 50.000 años humanos. [56] Allah no está regido por el tiempo. Él creó el tiempo y lo hizo relativo a las criaturas que gobierna.

En consecuencia, según los cálculos de los científicos modernos, un año en Marte equivale a 687 días terrestres, mientras que un año en Urano equivale a 84 años terrestres.[57]

Podemos destacar que el texto coránico es consistente en su pensamiento y presentación. En el prefacio de una de las mejores traducciones orientalistas del Corán, el traductor, Arthur John Arberry, escribe lo siguiente:

“Existe un repertorio de temas familiares a lo largo de todo el Corán; cada Sura[58] elabora o bosqueja[59] uno o más—a veces muchos—de los mismos. Con el lenguaje de la música, cada Sura es una rapsodia compuesta por leitmotivs enteros o fragmentos de ellos;[60] la analogía se refuerza con el sutil pero variado flujo rítmico del discurso.”[61]

Las referencias científicas en el texto coránico han demostrado ser consistentes y precisas, de manera inexplicable. En una conferencia dictada en la Academia Francesa de Medicina, en 1976, titulada “Datos Fisiológicos y Embriológicos en el Corán”, el Dr. Maurice Bucaille, dijo lo siguiente:

“No existe obra humana que contenga afirmaciones del nivel de conocimiento para sus tiempos como el Corán. Para encontrar opiniones científicas comparables a las del Corán, hemos de referirnos al conocimiento moderno”.[62]

En referencia a la autoridad del Corán, el Profesor Reynold A. Nicholson dijo lo siguiente:

“Tenemos [en el Corán] materiales de autoridad única e indiscutible para remontarnos al origen y primeros pasos del Islam, materiales que no existen en el caso del Budismo o el Cristianismo, ni en ninguna otra religión antigua”.[63]

En consecuencia, solo el Corán representa un medio preciso para determinar quién fue Jesús y cuál fue su mensaje. Además, el Corán también puede utilizarse para determinar hasta qué punto parte de la palabra revelada de Dios existe dentro de La Biblia.

En el Corán, Dios les ordena a los creyentes a aceptar, como parte de su fe, la palabra divina revelada al Profeta Moisés, conocida como la Tora; al Profeta David en los Salmos originales, y a Jesús en el Evangelio original. Los musulmanes están obligados a creer en todas las escrituras reveladas. Sin embargo, tal como consta en el Corán, todas las escrituras reveladas antes del Corán no han permanecido tal como fueron reveladas. La gente fue cambiando partes de ellas para adaptarlas según su conveniencia.

“¡Ya verán los que escriben el Libro con sus manos y luego dicen: Esto proviene de Allah, para venderlo a vil precio! ¡Ya verán las consecuencias de lo que escribieron con sus propias manos! ¡Pobre de ellos por lo que cometieron!”   Corán, 2:79

Aún más, en el Antiguo Testamento, Dios es citado en Jeremías 8:8 con las siguientes palabras:

“¿Cómo pueden ustedes decir: «Somos sabios y poseemos la Ley de Yavé?» Cuando es bien cierto que la han cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribientes.”[64]


 CAPÍTULO DOS: JESÚS, LA PERSONA

Tal como ha quedado demostrado en el capítulo anterior, las escrituras bíblicas, tanto Nuevo como Antiguo Testamento, no son fuentes confiables y, por lo tanto, no pueden ser utilizados como medios para saber la verdad sobre el hombre llamado Jesucristo o sobre su misión y mensaje. Sin embargo, al examinar en detalle dichas escrituras a la luz de los versículos coránicos, se revelan algunas de las verdades sobre Jesús que han sobrevivido en La Biblia.

 Mensajero

A lo largo del Corán, Jesús es identificado fundamentalmente como Mensajero de Dios. En el Capítulo as-Saff 61:6, Dios cita a Jesús de la siguiente manera:

“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Torá…”

Existen muchos versos en el Nuevo Testamento que sostienen que Jesús era un mensajero/profeta. Los siguientes son solo algunos de ellos: En Mateo 21:11, se describe que la gente de esos tiempos se refería a Jesús como profeta:

“Y la muchedumbre respondía: «¡Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea!»

En Marcos, 6:4, se dice que Jesús se consideraba a sí mismo como profeta:

“Jesús les dijo: «Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es en su tierra, entre su parentela y en su propia familia.»

En los siguientes versos, Jesús es considerado un mensajero, en la manera en que fue enviado. En Mateo 10:40, consta que Jesús dijo:

“El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa digna de un profeta.”

En Juan 17:3, Jesús es citado con las siguientes palabras:

“Y ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesus, el Cristo.”[65]

 Hombre

La revelación coránica no solo afirma que Jesús fue profeta, sino que también niega claramente que Jesús fuera divino. En el Capítulo al-Maa’idah, 5:75, Dios señala que Jesús comía alimentos normales, lo cual es un acto humano, obviamente no digno de Dios.

“El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su madre fue una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos [como el resto de la humanidad]. Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo [a pesar de esto] se desvían.”

Existen numerosos relatos en el Nuevo Testamento que también niegan la divinidad de Jesús. Por ejemplo, en Mateo 19:17, Jesús le respondió a alguien que lo llamó “Oh buen maestro”, diciendo: “Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.» Si él rechazaba que lo llamasen “bueno”,[66] y sostenía que solo Dios es realmente bueno, claramente implica que él no es Dios.

En Juan 14:28, Jesús decía: “el Padre es más grande que yo.” Al decir que el “Padre” es más grande que él, Jesús se diferencia de Dios. También en Juan 20:17, Jesús le dijo a María Magdalena que le dijera a sus seguidores: “Subo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.»” La referencia de Jesús a Dios como “mi Padre, que es Padre de ustedes” enfatiza aún más la distinción entre él y Dios. Aún más, al referirse a Dios como “su Dios”, no dejó lugar para que nadie sostuviera que Jesús era Dios.

Incluso en algunas de las escrituras de Pablo, las cuales la Iglesia considera sagradas, se refiere a Jesús como un “hombre”, diferente de Dios. En 1 Timoteo, 2:5, Pablo escribe lo siguiente:

“Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre…”

También hay versículos en el Corán que confirman el carácter humano de Muhammad, para así evitar que sus seguidores lo eleven a un estatus divino o semi-divino, como se hizo con el Profeta Jesús. Por ejemplo, en el Capítulo al-Kahf 18:110, Allah le da instrucciones al Profeta Muhammad (ﷺ‬) de que informe a todos los que escuchan su mensaje:

“Diles: Yo no soy más que un hombre a quien se le ha revelado que sólo debéis adorar a Allah, vuestra única divinidad.”

En el Capítulo al-A‘raaf 7:187, Allah también le dio indicaciones al Profeta Muhammad (ﷺ‬) para que reconozca que el momento del Juicio es algo que solo Dios conoce.

“Te preguntan cuándo llegará la Hora [del Día de la Resurrección] Diles: Sólo mi Señor lo sabe, y nadie salvo Él hará que ésta acontezca en el momento decretado.”

En el Evangelio según Marcos 13:31-32, se da cuenta de que Jesús ha negado conocer cuál será la hora final de este mundo, al decir:

“Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. [32].Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de huerto. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»

Uno de los atributos de Dios es la omnisciencia, el conocimiento de todas las cosas. Por lo tanto, si niega el momento en que ocurrirá el Día del Juicio, claramente está negando su divinidad, pues quien no conoce el momento de su hora final no puede ser Dios.[67]

 Inmaculada Concepción

El Corán confirma el relato bíblico de que Jesús nació de una mujer virgen. Sin embargo, en el relato coránico del nacimiento de Jesús, María era una mujer soltera cuya vida estaba dedicada a la adoración de Dios por su madre. Si bien ella adoraba a Dios en un lugar de reclusión religiosa, los ángeles vinieron y le informaron que estaba embarazada.

“Y cuando los Ángeles dijeron: ¡Oh, María! Allah te albricia con Su Palabra [¡Sé!] Su nombre será el Mesías Jesús, hijo de María. Será distinguido en esta vida y en la otra, y se contará entre los más próximos a Allah.”      Corán, 3:45

“Dijo: ¡Oh, Señor mío! ¿Cómo podré tener un hijo si no me ha tocado ningún hombre? Le respondió: ¡Así será! Allah crea lo que Le place. Cuando decide algo, sólo dice: ¡Sé!, y es.” Corán, 3:47

Sin embargo, el Corán aclara que el nacimiento de Jesús no cambió su carácter de humano. Su creación fue como la creación de Adán, quien no tuvo padre ni madre.

“Por cierto que el ejemplo de Jesús ante Allah es semejante al de Adán, a quien creó de barro y luego le dijo: ¡Sé!, y fue.” Corán, 3:59

 Los milagros

El relato coránico del ministerio de Jesús confirma la mayor parte[68] de sus milagros mencionados en La Biblia e identifica algunos otros que no se mencionan en La Biblia. Por ejemplo, el Corán informa que Jesús fue mensajero de Dios desde su nacimiento, y su primer milagro fue hablar desde que era un niño en la cuna. Luego de que María dio a luz a Jesús, la gente la acusó de fornicación. En lugar de responder a las acusaciones, ella señaló a su hijo recién nacido:

“Ella lo señaló [al niño], y entonces le dijeron: ¿Cómo hemos de hablar con un niño que aún está en la cuna? Entonces [Jesús] habló: Por cierto que soy el siervo de Allah. Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta.” Corán, (19):29-30

Además de los milagros de resucitar a los muertos, sanar a los leprosos, y hacer ver a los ciegos, el Corán da cuenta de otro milagro no mencionado en La Biblia. El Profeta Jesús hacía pájaros de arcilla, soplaba sobre ellos y éstos salían volando, como aves vivas. Pero el punto que se enfatiza a lo largo de todo el Corán es que cuando Jesús hacía un milagro, les informaba a todos que lo hacía con permiso de Dios. Él dejó claro que no hacía los milagros por sí mismo, de la misma manera que lo dejaron en claro los primeros Profetas.

Lamentablemente, los que sostienen que Jesús es divino, suelen poner como evidencia estos milagros. Sin embargo, otros profetas también han hecho los mismos u otros milagros similares, según el Antiguo Testamento.

Jesús dio de comer a 5000 personas con cinco panes y 5 peces.

Eliseo dio de comer a 100 personas con veinte panes de cebada y unas cuantas mazorcas de maíz. (II Reyes, 4:44)

Jesús sanó a los leprosos

Elisha curó a Naaman el leproso (II Reyes 5:14)

Jesús hizo ver a los ciegos

Elisha hizo ver a los ciegos (II Reyes 6:17&20)

Jesús levantó a los muertos

Elijah hizo lo mismo. (I Reyes 17:22). También lo hizo Elisha (II Reyes 4:34). Incluso los huesos de Elisha podían resucitar a los muertos. (II Reyes 13:21)

Jesús caminó sobre el agua

Moisés y su pueblo cruzaron el mar (Éxodo 14:22)

También hay textos en el Nuevo Testamento que confirman que Jesús no actuaba por sí mismo. Jesús es citado en Juan 5:30 con las siguientes palabras: “Yo no puedo hacer nada por mi cuenta” y en Lucas 11:20 con estas palabras: “En cambio, si echo los demonios con el dedo de Dios, comprendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.”

En Hechos de los apostoles 2:22, Pablo escribe:

“Israelitas, escuchen mis palabras: Dios acreditó entre ustedes a Jesús de Nazaret. Hizo que realizara entre ustedes milagros, prodigios y señales que ya conocen...”

 “Evidencia” de la divinidad de Jesús

Existe un número de versos que han sido interpretados por las Iglesias Católica y Protestante como evidencia de la divinidad de Jesucristo. Sin embargo, al examinar detenidamente dichos versos, se pone en evidencia que, o las palabras son ambiguas, dejándolas abiertas a diversas interpretaciones, o son añadiduras que no existían en los manuscritos originales de La Biblia. Los siguientes son algunos de los argumentos más comunes:

 1. Alfa y Omega

En el Libro de Apocalipsis 1, verso 8, se da a entender que Jesús dijo lo siguiente sobre sí mismo:

“Yo soy Alfa y Omega, dice el Señor Dios, Aquel que Es, que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”

Esos son atributos de Dios. En consecuencia, Jesús, según los primeros cristianos, afirma aquí ser una divinidad. No obstante, las palabras mencionadas son tomadas de la versión King James. En la Versión Estándar Revisada, los estudiosos bíblicos corrigieron la traducción y escribieron lo siguiente:

“Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, Aquel que Es, que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”

También se hizo una corrección en la Nueva Biblia Americana producida por los católicos. La traducción de dicho verso fue enmendada para que quedara en el contexto correcto de la siguiente manera:

“Dice el Señor Dios: Yo soy el Alfa y la Omega, Aquel que Es, que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”

Con dichas correcciones, queda en evidencia que fueron palabras de Dios, no del Profeta Jesús.

 2. La preexistencia de Cristo

Otro verso utilizado comúnmente para apoyar la divinidad de Jesús es Juan 8:58:

“Contestó Jesús: «En verdad les digo que antes que Abrahán existiera, Yo soy.»

Este verso es considerado una prueba de que Jesús existió antes de su aparición sobre la tierra. La conclusión que se obtiene de esto es que Jesús debe ser Dios, dado que su existencia es anterior a su nacimiento en la tierra. Sin embargo, el concepto de preexistencia de los profetas, y del hombre en general, existe en el Antiguo Testamento y en el Corán. Jeremías se describe a sí mismo de la siguiente manera en El Libro de Jeremías 1:4-5:

“Me llegó una palabra de Yavé: «Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.»

Se dice que el Profeta Salomón dijo lo siguiente en Proverbios 8:23-27:

“Antes de los siglos fui formada, desde el comienzo, mucho antes que la tierra. Aún no existían los océanos cuando yo nací, no había fuente alguna de donde brotaran los mares.  Las montañas no habían aparecido, ni tampoco había colinas cuando fui dada a luz. Yavé no había hecho ni la tierra ni el campo, ni siquiera el primitivo polvo del mundo. Yo ya estaba allí cuando puso los cielos en su lugar, cuando trazó en el océano el círculo de los continentes”

Según Job 38:4 y 21, Dios se dirige al Profeta Job de esta manera:

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¡Habla, si es que sabes tanto!... Pero lo sabes, pues naciste antes que ellas y grande es el número de tus días.”

En el Corán, Capítulo al-A’raaf, 7:172, Dios informó que el hombre existía en forma espiritual antes de la creación del mundo físico.

“Y tu Señor creó a partir de Adán su descendencia e hizo que todos ellos atestiguaran [diciéndoles]: ¿Acaso no soy Yo vuestro Señor? Respondieron: Sí, lo atestiguamos. Esto es para que el Día de la Resurrección no digáis: No sabíamos [que Allah era nuestro Señor].”

Por lo tanto, las palabras del Profeta Jesús «antes que Abrahán existiera, Yo soy.» no pueden utilizarse como evidencia de su divinidad. Dentro del contexto de Juan 8:54-58, se afirma que Jesús habló sobre el conocimiento que Dios tenía de Sus profetas, el cual es anterior a la creación de este mundo.

 3. El Hijo de Dios

Otra de las evidencias utilizadas para la divinidad de Jesús es la aplicación del título “Hijo de Dios” a Jesús. Sin embargo, existen numerosos pasajes del Antiguo Testamento en el que se le da este mismo título a otros. Dios llamó a Israel (el Profeta Jacob) Su “hijo” cuando le dio instrucciones al Profeta Moisés para que fuera donde el Faraón en Éxodo 4:22-23.

“Tú entonces le dirás: Esto dice Yavé: Israel es mi hijo primogénito. Ya te dije: Deja partir a mi hijo, para que me rinda culto.” [69]

En II Samuel 7:13-14, Dios llama al Profeta Salomón Su hijo:

“El me construirá una casa y yo afirmaré su poder para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo.”

Dios le prometió al Profeta David hacerlo Su hijo en Salmos 89:26-27

“Extenderé su mano sobre el mar, y sobre los ríos, su derecha. El me podrá invocar: "¡Tú eres mi Padre, mi Dios y la roca donde me refugio!"”[70]

Los ángeles son llamados “hijos de Dios” en El Libro de Job 1:6

“Un día, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Yavé, apareció también entre ellos Satán.”[71]

En el Nuevo Testamento, existen muchas referencias a “hijos de Dios” aparte de Jesús. Por ejemplo, cuando el autor del Evangelio según Lucas enumera los ancestros de Jesús remontándose hasta Adán, escribió:

“hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”[72]

Hay quienes afirman que lo distintivo del caso de Jesús es que es el único Hijo de Dios engendrado[73], mientras que los otros son meros “hijos de Dios”. Sin embargo, en Salmos 2:7, Dios le dijo al Profeta David:

“Voy a comunicar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres hijo mío, yo te he engendrado hoy.”

Cabe notar que en ningún punto de los Evangelios Jesús se llama a sí mismo “Hijo de Dios” [74]. Por el contrario, en repetidas ocasiones se llama “Hijo del hombre” (por ejemplo, Lucas 9:22). Y en Lucas 4:41, incluso rechaza que lo llamen “Hijo de Dios”:

“También salieron demonios de varias personas; ellos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él los amenazaba y no les permitía decir que él era el Mesías, porque lo sabían.”

Dado que los hebreos creen que Dios es Único, y que no tenía ni esposa ni hijos en ningún sentido literal, es obvio que la expresión “hijo de Dios” significaba simplemente “Siervo de Dios”; aquel que, debido a su fiel servicio, estaba cerca de Dios, como lo está un padre con su hijo. Los cristianos de ascendencia griega o romana terminaron por hacer un mal uso del vocablo. Según su herencia, “hijo de Dios” significaba una encarnación de un dios o alguien nacido de una unión física entre un dios y una diosa[75]. Cuando la Iglesia se apartó de sus orígenes hebreos, adoptó el concepto pagano de “hijo de Dios”, que era totalmente distinto del uso hebreo. [76]

En consecuencia, el uso del término “hijo de Dios” solo debe entenderse desde un sentido semítico simbólico de “siervo de Dios”, y no en el sentido pagano de vástago literal de Dios. En los cuatro Evangelios, consta que Jesús dice: “Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.”[77]

De igual manera, el uso que Jesús hace del término “abba”, “querido padre”, solo debe entenderse de la misma forma. Hay discrepancias entre los estudiosos del Nuevo Testamento en lo que respecta al significado de la palabra abba en los tiempos de Jesús y también en cuán utilizada era por otras sectas judías de esa era.

James Barr sostuvo hace poco que no tenía el sentido especialmente íntimo que tantas veces se le ha atribuido, sino que simplemente significa “padre” [78]. Pensar en Dios como “nuestro Padre celestial” no es nada nuevo, pues en la oración del Padre Nuestro, él les enseña a sus discípulos a dirigirse a Dios de esa forma familiar.

 4. Unificado con Dios

Los que sostienen que Jesús era Dios afirman que no era un dios aparte, sino el mismo Dios encarnado. Se apoyan en el verso (30) del Evangelio según Juan, capítulo 10, en el cual Jesús supuestamente dice: “Yo y el padre somos uno.” Fuera de contexto, este verso no implica la divinidad de Jesús. Sin embargo, cuando los judíos lo acusaron de declarar ser divino, basado en la frase “Jesús les contestó: ¿No está escrito en la Ley de ustedes: ¿Yo he dicho que son dioses?”[79]-[80] les aclaró con un ejemplo de las escrituras bien conocido por ellos, que estaba utilizando el lenguaje metafórico de los profetas y que no debía ser interpretado como una declaración de divinidad hacia él ni a ningún otro ser humano.

Más evidencias pueden encontrarse en los versos 10 y 11 del Evangelio según Juan, capítulo 14, en los que la gente le pedía a Jesús que les muestre el Padre, y supuestamente él respondió:

“¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Cuando les enseño, esto no viene de mí, sino que el Padre, que permanece en mí, hace sus propias obras. Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanme en esto, o si no, créanlo por las obras mismas.”

Esas frases implicarían la divinidad de Jesús, siempre y cuando ignoremos el resto del mismo Evangelio. Sin embargo, nueve versos más adelante, en Juan 14:20, Jesús les dice a sus discípulos:

“Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y ustedes están en mí y yo en ustedes.”

Por lo tanto, si la frase de Jesús “yo estoy en mi Padre” significa que él es Dios, también lo eran sus discípulos. Esa frase simbólica significa unicidad de propósito y no unicidad de esencia. La interpretación simbólica se enfatiza aún más en Juan 17:20-21, donde Jesús dijo:

“No ruego sólo por éstos, sino también por todos aquellos que creerán en mí por su palabra. Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.”[81]

 5. “Aceptaba que lo adoren”

Se dice a menudo que desde que Jesús aceptó ser adorado por algunos de sus seguidores, debía ser Dios. Sin embargo, si se examinan con mayor detenimiento los textos, sale a la luz un caso de traducción dudosa como también una mala interpretación. El término “adoración” puede encontrarse en inglés en la Versión King James y también en los relatos de los tres reyes magos que vinieron del este, en la Versión Estándar Revisada. En Mateo 2:2 consta que dijeron:

“¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.”[82]

Sin embargo, en La Nueva Biblia Estadounidense (The New American Bible, Catholic Press, 1970), el texto dice:

“¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a homenajearlo.”

En la Versión Estándar Revisada, Juan 9:37-38:

“Jesús le dijo: «Tú lo has visto, y es el que está hablando contigo.» [38].El entonces dijo: «Creo, Señor». Y lo adoró.”[83]

Sin embargo, en la Biblia Estadounidense, los traductores expertos agregaron una nota al pie que decía lo siguiente: 9:38 Este verso, omitido en importantes manuscritos, podría tratarse de un agregado realizado para una liturgia bautismal.

Este verso no aparece en importantes manuscritos antiguos que contenían este Evangelio. Probablemente se trata de una añadidura posterior realizada por escribas de la Iglesia para su uso en servicios bautismales.

Aún más, como respetada autoridad sobre temas bíblicos y su idioma original, George M. Lamsa explicó:

“El vocablo arameo sagad, adoración, también significa inclinarse o arrodillarse. Los orientales se saludaban inclinando la cabeza o el cuerpo.”[84] ‘...y lo adoró’ no implica que adoraba a Jesús como se adora a Dios. Tal acto habría sido considerado como sacrilegio e incumplimiento del Primer Mandamiento ante los ojos de judíos, y el hombre habría sido apedreado. Sino que se arrodilló ante él como muestra de respeto y gratitud”. [85]

La escritura final, el Corán, clarifica el tema de la adoración o no a Jesús, citando una conversación que tendrá lugar entre Jesús y Dios el Día del Juicio. Allah dice en el Capítulo al-Maa’idah, (5):116-7:

“Y cuando dijo Allah: ¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: Tomadnos a mí y a mi madre como divinidades en vez de Allah? Dijo: ¡Glorificado seas! No me corresponde decir algo sobre lo que no tengo derecho. Si lo hubiera dicho Tú lo sabrías. Tú conoces lo que encierra mi alma, mientras que yo ignoro lo que encierra la Tuya. Tú eres Quien conoce lo oculto. No les he dicho sino lo que Tú me has ordenado: Adorad a Allah, mi Señor y el vuestro. Mientras permanecí con ellos velé por ellos, pero después de que me llevaste contigo fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todas las cosas.”

 6. “En los comienzos fue la Palabra”

Quizás la ‘evidencia’ más utilizada para la divinidad de Jesús es Juan 1:1 y 14:

“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios... Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único...”

Sin embargo, estas palabras no fueron pronunciadas por Jesús, ni tampoco le fueron atribuidas por el autor del Evangelio según Juan. En consecuencia, estos versos no constituyen evidencia de la divinidad de Jesús, especialmente considerando las dudas que tienen los estudiosos cristianos sobre el Cuarto Evangelio. Los estudiosos bíblicos autores de The Five Gospels dijeron:

“Los dos cuadros pintados por John y los evangelios sinópticos (es decir los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas) no son históricamente exactos....” [86] Las palabras atribuidas a Jesús en el cuarto Evangelio son en su mayor parte la creación de un evangelizador, y refleja el idioma desarrollado de la comunidad Cristiana de Juan [87]

El término griego utilizado por el autor anónimo del Cuarto Evangelio para “palabra” es logos [88] . Al hacerlo, el autor identifica a Jesús con el logos pagano de la filosofía griega, quien fue la razón divina implícita en el cosmos, ordenándolo y dándole forma y significado. [89]

La idea del logos en griego puede remontarse al menos al filósofo del siglo VI AC, Heráclito, quien propuso que existía un logos en el proceso cósmico análogo al poder razonante del hombre. Más tarde, los estoicos[90] definieron el logos como un principio activo, racional y espiritual que se encontraba en todos los ámbitos de la realidad[91]. El filósofo judío grecoparlante Filón de Alejandría (15 AC – 45 DC), enseñaba que el logos era el intermediario entre Dios y el cosmos, el agente entre dios y el cosmos, y el agente de la creación y a través del cual la mente humana puede comprender a Dios[92]. Los escritos de Filón fueron conservados y atesorados por la Iglesia, y brindaron una inspiración para una sofisticada teología filosófica cristiana. Él partió del pensamiento platónico con respecto al logos (Palabra) y lo llamó “el primogénito de Dios”. [93]

La identificación de Jesús con el logos fue desarrollada posteriormente en los primeros tiempos de la Iglesia como resultado de diversos intentos realizados por los primeros teólogos y apólogos cristianos para expresar la fe cristiana en términos que fueran comprensibles para el mundo helenístico. Aún más, la intención fue impresionar a los oyentes con la idea de que la cristiandad era superior a, o heredera de, todo lo mejor de la filosofía pagana. Así, en sus apologías y polémicas obras, los primeros Padres Cristianos sostuvieron que Cristo era el logos preexistente. [94]

La palabra griega utilizada para decir ‘Dios’ en la frase “y la Palabra estaba con Dios” es la forma definida hotheos, que significa ‘El Dios’. Sin embargo, en la segunda frase “y la Palabra era Dios”, la palabra griega utilizada para decir ‘Dios’ es la forma indefinida tontheos, que significa ‘un dios’[95]. Por lo tanto, Juan 1:1 debería ser traducido más precisamente de la siguiente manera: “En el comienzo era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios”. Por lo tanto, si la Palabra era un ‘dios’ en sentido literal, significaría que había dos Dioses y no uno. Sin embargo, en lenguaje bíblico, el término ‘dios’ se usa metafóricamente para indicar poder. Por ejemplo, Pablo se refirió al demonio como “dios” en II Corintios 4:4:

“Se niegan a creer, porque el dios de este mundo los ha vuelto ciegos de entendimiento y no ven el resplandor del Evangelio glorioso de Cristo, que es imagen de Dios.”

Moisés también es llamado “dios” en Éxodo 7:1:

“Yavé dijo a Moisés: Mira lo que hago: vas a ser como un dios para Faraón, y Aarón, tu hermano, será tu profeta.”[96]

 Pensamientos antiguos

Existía un serio conflicto entre las interpretaciones Paulina y de Jerusalén de Jesús y su mensaje. Este conflicto, después de ir empeorando durante años, terminó por dividirse totalmente, a través del cual se fundó la Iglesia Cristiana Paulina, que en efecto comprendía una nueva religión separada del judaísmo. Por otro lado, los Nazarenos de Jerusalén no cortaron sus vínculos con el judaísmo, pero se consideraban judíos practicantes en esencia, leales a la Torah, que también creían en Jesús, un Mesías humano. [97]

Cuando la insurrección judía fue aplastada por los romanos y destruyeron su Templo en el año 70 DC, los cristianos judíos se esparcieron, y terminó su poder e influencia como la Iglesia Madre y centro del movimiento de Jesús [98] . El movimiento Cristiano Paulino, que hasta el año 66 DC había luchado por sobrevivir frente a la desaprobación de Jerusalén, comenzaba ahora a marcar un camino.

La Iglesia de Jerusalén, bajo el liderazgo de Jaime, conocida originalmente como los Nazarenos,  pasó a ser conocida más tarde con el nombre despectivo de Ebionitas (del hebreo evyonim, “hombres pobres”), que algunos Nazarenos adoptaron con orgullo como un recordatorio de las palabras de Jesús “Bienaventurados los pobres”. Luego del ascenso de la Iglesia Grecorromana, los Nazarenos fueron considerados herejes, debido a su rechazo a las doctrinas de Pablo. [99]

Según el historiador de la Iglesia antigua, Ireneo (185 DC), los Ebionitas creían en un solo Dios, el Creador, enseñaban que Jesús era el Mesías, utilizaban solo el Evangelio según Mateo y rechazaban a Pablo como apóstata de la Ley Judía.[100]

Se sabe que los Ebionitas seguían existiendo en el siglo IV. Algunos abandonaron Palestina y se instalaron en Transjordania y Siria y luego en Asia Menor, Egipto, y Roma. [101]

El Monarcanismo,[102] un movimiento Cristiano Gentil desarrollado durante los siglos II y III siguió representando la opinión monoteísta “extrema” de los Ebionitas. El mismo sostenía que Cristo era un hombre, concebido milagrosamente, pero que solo era ‘Hijo de Dios’ debido a que estaba pleno de sabiduría y poder divino. Este punto de vista fue enseñado en Roma hacia fines del siglo II por Teódoto, quien fue excomulgado por el Papa Víctor, y más tarde por Artemón, quien fue excomulgado por el Papa Ceferino. Hacia el año 260 DC, dicha postura fue enseñada nuevamente por Pablo de Samosata,[103] obispo de Antioquia en Siria, quien predicaba abiertamente que Jesús fue un hombre a través del cual Dios pronunció su Palabra (Logos) y afirmaba fervientemente la unidad absoluta de Dios.

Entre los años 263 y 268 al menos tres concejos eclesiásticos se llevaron a cabo en Antioquia para debatir la ortodoxia de Pablo. El tercero condenó su doctrina y lo destituyó. Sin embargo, Pablo contaba con el apoyo de Zenobia, reina de Palmira, quien controlaba Antioquia, y no fue sino hasta el año 272 que fue realmente destituido, cuando el emperador Aureliano derrotó a Zenobia.[104]

A finales del siglo III y principios del IV, Ario (nacido en Libia 250 AC – fallecido en 336 DC), presbítero de Alejandría, Egipto, también enseñaba la naturaleza finita de Cristo y la unidad absoluta de Dios, lo cual atrajo un gran número de seguidores, hasta que fue declarado hereje por el concejo de Nicea en Mayo de 325 DC. Durante el concejo, se negó a firmar la fórmula de fe sosteniendo que Cristo tenía la misma naturaleza divina que Dios. Sin embargo, la influencia de sus colegas de Asia Menor y Constanza, la hija del emperador Constantino, lograron que Ario regresara del exilio y fuera readmitido en la iglesia [105]. El movimiento que supuestamente él había empezado, pero que en realidad era una extensión de la creencia cristiana nazarena/judía de Jerusalén, comenzó a ser conocido como Arrianismo y constituyó la mayor amenaza interna a la ortodoxia de la creencia paulina cristiana en la divinidad de Jesús.

De 337 a 350 DC, el emperador de Occidente, Constantino, simpatizaba con los ortodoxos cristianos, y Constancio II, que simpatizaba con los arrianos, era el emperador de Oriente. La influencia ariana era tan grande que se llevó a cabo un concejo eclesiástico en Antioquia (341 DC), y se emitió una afirmación de fe que omitía la cláusula que decía que Jesús tenía la “misma naturaleza divina que Dios”. En el año 350 DC, Constancio II, se convirtió en el único gobernante del imperio, y bajo su liderazgo eliminó casi totalmente al partido Niceno (los cristianos ortodoxos). Luego de la muerte de Constancio II en 361 DC, la mayoría cristiana ortodoxa de occidente consolidó su posición. Sin embargo, la defensa del monoteísmo absoluto y la supresión de las creencias trinitarias de los cristianos ortodoxos continuaron en oriente bajo el emperador arriano Valens (364 – 383 DC). El arrianismo no colapsó hasta que el Emperador Teodosio I (379 – 395 DC) tomó la defensa de la ortodoxia. No obstante, las creencias unitarias de Arrio, continuaron entre algunas de las tribus germánicas hasta fines del siglo VII.[106]

 Pensamiento moderno

Hoy día, existen muchos estudiosos modernos sobre el cristianismo que sostienen que Jesucristo no fue Dios. En 1977, un grupo de siete estudiosos bíblicos, entre ellos respetados teólogos anglicanos y otros estudiosos del Nuevo Testamento, publicaron un libro llamado ‘The Myth of God Incarnate’, que tuvo una gran repercusión en el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra. En el prefacio, el editor, John Hick, escribió lo siguiente:

“Los autores de este libro están convencidos de que hace falta otro desarrollo teológico importante para esta última parte del siglo XX. La necesidad surge de un conocimiento cada vez mayor de los orígenes cristianos, e implica un reconocimiento de que Jesús fue (tal como está presentado en Hechos de los Apóstoles 2:21) ‘un hombre aprobado por Dios’ para cumplir un papel especial dentro del propósito divino, y que su posterior concepción como Dios encarnado, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad viviendo una vida humana, es una manera mitológica o poética de expresar su significado para nosotros”.[107]

Existe un amplio acuerdo entre los estudiosos del Nuevo Testamento acerca de que el Jesús histórico no decía ser la deidad que le atribuye el pensamiento cristiano posterior; él no se entendía como Dios, o Hijo de Dios, encarnado.[108] El fallecido arzobispo Michael Ramsey, quien fue estudioso del Nuevo Testamento, escribió que “Jesús no declaraba ser una deidad”.[109]

Su contemporáneo, el estudioso del Nuevo Testamento C.F.D. Moule, dijo lo siguiente:

“Todo caso de ‘alta’ cristología que dependía de la autenticidad de las supuestas declaraciones de Jesús sobre sí mismo, especialmente en el Cuarto Evangelio, sería ciertamente precario”. [110]

En un importante estudio sobre los orígenes de la doctrina de la encarnación, James Dunn, quien afirma la cristología ortodoxa, concluye que “no existía evidencia real en las primeras tradiciones de Jesús de algo que pudiera llamarse una conciencia de divinidad”. [111] Nuevamente, Brian Hebblethwaite, un ferviente defensor de la cristología niceno-calcedonia, reconoce que “ya no es posible defender la divinidad de Jesús en referencia a las declaraciones de Jesús”.[112] Hebblethwaite y Dunn, y otros estudiosos como ellos que siguen creyendo en la divinidad de Jesús, afirman que Jesús no sabía que era Dios encarnado. Eso recién se supo después de su resurrección.

El más famoso de los obispos de la Iglesia de Inglaterra, que dudan de la divinidad de Jesús, es el elocuente Reverendo Profesor David Jenkins, Obispo de Durham, Inglaterra, quien abiertamente declarara que Jesús no era Dios.[113]

El siguiente artículo, publicado en The Daily News hace unos años, indica claramente el grado en el que hay dudas en el clero sobre la divinidad de Jesús.


 Sorprendente encuesta a obispos anglicanos


LONDRES: Más de la mitad de los obispos anglicanos de Inglaterra sostienen que los cristianos no están obligados a creer que Jesucristo fue Dios, según una encuesta publicada hoy.

La consulta realizada a 31 de los 39 obispos de Inglaterra muestra que muchos de ellos piensan que los milagros de Cristo, el nacimiento de una virgen, y la resurrección pueden haber sido hechos no sucedidos tal como se describen en la Biblia.

Solo 11 de los obispos insistieron en que los cristianos deben considerar a Cristo como Dios y hombre, mientras que 19 afirmaron que basta con considerar a Jesús como “el agente supremo de Dios”. Uno de ellos prefirió no dar una opinión definida.

La investigación fue realizada por el programa religioso semanal Credo, de la London Weekend Television.

“DAILY NEWS” 25/6/84



 CAPÍTULO TRES: EL MENSAJE

El segundo tema, ‘El Mensaje de Jesús’, es quizás el punto más importante a tener en cuenta. Pues, si Jesús no era Dios encarnado, sino un profeta de Dios, entonces el mensaje que él trajo de Dios es la esencia de su misión.

 Sometimiento

La base del mensaje de Jesús fue la sumisión a la voluntad de Dios, dado que es la base de la religión que Dios prescribió para el hombre desde el comienzo de los tiempos. Dios dice en el Capítulo Aal ‘Imraan, el tercer capítulo del Corán, verso 19:

“Ciertamente para Allah la religión es el Islam [el sometimiento a Él].”

En árabe, la sumisión a la voluntad de Dios está expresada por la palabra ‘Islam’. En el Evangelio según Mateo 7:22, consta que Jesús dice:

“No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.”

Con esas palabras, Jesús hace énfasis en “la voluntad de mi Padre”, sometimiento de la voluntad humana a la voluntad de Dios. En Juan 5:30, se narra que Jesús también dijo:

“Yo no puedo hacer nada por mi cuenta, sino que juzgo conforme a lo que escucho; así mi juicio es recto, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió.”

 La Ley

La “voluntad de Dios” está contenida en las leyes divinamente reveladas que los profetas les enseñaron a sus seguidores. En consecuencia, la obediencia a la ley divina es la base de la adoración. El Corán afirma la necesidad de la obediencia a las leyes divinamente reveladas en el capítulo al-Maa’idah, verso 44.

“Hemos revelado la Torá. En ella hay guía y luz. De acuerdo a ella, los Profetas que se sometieron a Allah emitían los juicios entre los judíos, [también lo hacían] los rabinos y juristas según lo que se les confió del Libro de Allah y del cual eran testigos. No temáis a los hombres, temedme a Mí; y no cambiéis Mis preceptos por un vil precio. Quienes no juzgan conforme a lo que Allah ha revelado, ésos son los incrédulos.”

En el Evangelio según Mateo 19:16-17, consta que Jesús consideraba la obediencia a las leyes divinas como la llave al paraíso:

“Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para alcanzar la vida eterna?» Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»[114]

También en Mateo 5:19, Jesucristo insistía en una estricta obediencia a los mandamientos al decir:

“Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.”

La ley divina representa una guía para la humanidad en todos los aspectos de la vida. Define lo bueno y lo malo a la vez que brinda un sistema completo que rige todos los asuntos de las personas. Sólo el Creador sabe mejor lo que es beneficioso para Su creación y lo que no. Así, las leyes divinas ordenan y prohíben diversos actos y sustancias para proteger de los peligros al espíritu humano, al cuerpo humano, y a la sociedad humana. Para que los seres humanos alcancen su potencial llevando vidas correctas, tienen que adorar a Dios a través de la obediencia a Sus mandamientos. [115]

Esa era la religión transmitida en el mensaje de Jesús; sometimiento a la voluntad de un solo Dios verdadero obedeciendo Sus mandamientos. Jesús les destacaba a sus seguidores que su misión no cancelaba las leyes recibidas por el Profeta Moisés. Jesús mantenía la ley, tal como lo hicieron los profetas que vinieron después de Moisés. El capítulo al-Maa’idah, versículo 46 del Corán indica que Jesús confirmó las Leyes de la Torah en su mensaje.

“E hicimos que les sucediera [a los Profetas de los Hijos de Israel] Jesús hijo de María, para que confirmase lo que ya había en la Torá. Le revelamos el Evangelio en el que hay guía y luz, como corroboración de lo que ya había en la Torá. Así también, como guía y exhortación para los piadosos.”

En Mateo 5:17-18, Jesús dice lo siguiente:

“No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.”

Sin embargo, Pablo, quien decía ser discípulo de Jesús, canceló sistemáticamente las leyes. En su carta a los romanos, capítulo 7:6, dice lo siguiente:

“Pero ahora hemos muerto a lo que nos tenía aprisionados, y la Ley ya no vale para nosotros. Ya no estamos sirviendo a una ley escrita, cosa propia del pasado, sino al Espíritu: esto es lo nuevo.”

 Unitarianismo

Jesús vino como profeta convocando a su pueblo a adorar solo a Dios, tal como lo hicieron los profetas antes que él. Dios dice en el capítulo an-Nahl (16);36 del Corán:

“Por cierto que enviamos a cada nación un Mensajero [para que les exhortase a] adorar a Allah y a evitar al Seductor.”

En Lucas 3:8, el Demonio le pide a Jesús que lo adore, prometiéndole la autoridad y la gloria de todos los reinos de este mundo, “Produzcan los frutos de una sincera conversión, pues no es el momento de decir: "Nosotros somos hijos de Abraham". Yo les aseguro que Dios puede sacar hijos de Abraham también de estas piedras.” Por lo tanto, la esencia del mensaje de Jesús es que solo Dios merece ser adorado y que la adoración de cualquier otra persona o cosa aparte de Dios o junto con Él es falsa. Jesús no solo llamó a su pueblo a este mensaje sino que también lo demostraba en la práctica inclinándose para adorar solo a Dios. En Marcos 14:32, dice lo siguiente:

“Llegaron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí mientras voy a orar.»

Y en Lucas 5:16: “Pero él buscaba siempre lugares solitarios donde orar.”

Jesús los llamó a adorar al único Dios verdadero, el único que posee Sus cualidades. Dios no tiene los atributos de Su creación, ni tampoco ninguna criatura comparte Sus atributos. En Mateo 19:16-17, cuando el hombre llamó ‘bueno’ al Profeta Jesús diciendo:

“Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para alcanzar la vida eterna?» Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»

Él negó la atribución de ‘bondad infinita’ o ‘bondad perfecta’ que le endilgaban, y afirmaba que dicho atributo pertenece solo a Allah.

La vasta mayoría de los cristianos hoy día le rezan a Jesús, sosteniendo que él es Dios. Los filósofos sostienen que no adoran a Jesús el hombre, sino a Dios manifestado en Jesús el hombre. Es el mismo razonamiento de los paganos que se inclinan para adorar ídolos. Cuando a un filósofo pagano le preguntan por qué adora un ídolo hecho por manos humanas, responde que no adora en realidad al ídolo. Aún más, puede llegar a decir que el ídolo es solo el punto focal de la presencia de Dios, y por lo tanto dicen adorar a Dios manifestado a través de ese ídolo, y no al objeto físico en sí. Casi no hay diferencia entre ese hecho y la respuesta que dan los cristianos para adorar a Jesús. El origen de esta desviación se halla en la falsa creencia de que Dios está presente en Su creación. Tal idea justifica falsamente la adoración de un ser creado por Dios.

El mensaje de Jesús, que urgió a la humanidad a adorar a un solo Dios, se distorsionó después de su partida. Los seguidores posteriores, comenzando por Pablo, convirtieron ese mensaje puro y simple en una complicada filosofía trinitaria que justificó la adoración de Jesús, y luego la de la madre de Jesús, María[116], los ángeles[117] y los santos. Los católicos tienen una larga lista de santos a quienes acuden en momentos de necesidad. Si algo se pierde, le rezan a San Antonio de Tebes para tratar de encontrar el objeto extraviado.[118] San Judas Tadeo es el patrón de lo imposible y se le reza para que interceda ante enfermedades incurables, matrimonios poco probables, y cosas similares[119]. El santo patrono de los viajeros era San Cristóbal, a quien los viajeros le rezaban para que los protegiera hasta 1969, cuando fue borrado oficialmente de la lista de santos por un decreto papal, luego de que se confirmara que era ficticio. [120] Si bien fue eliminado oficialmente de la lista de santos, muchos católicos en todo el mundo siguen rezándole a San Cristóbal.

Adorar ‘santos’ contradice y corrompe la adoración de un Único Dios; es en vano, porque ni los vivos ni los muertos pueden responder las plegarias de los humanos. La adoración de Dios no debe ser compartida de ninguna manera por Su creación. Respecto a esto, Allah dice lo siguiente en el Capítulo al-A’raaf (7):194:

“Por cierto que lo que adoráis en vez de Allah son criaturas igual que vosotros.”

Ese fue el mensaje de Jesucristo y de todos los profetas que lo antecedieron. También fue el mensaje del último profeta, Muhammad – que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre todos ellos.  Por lo tanto, si un musulmán o alguien que dice ser musulmán le reza a un santo, ha salido de las fronteras del Islam. El Islam no es una mera creencia, en la que basta con decir que nadie merece ser adorado excepto Allah y que Muhammad fue el último mensajero para así llegar al paraíso. Esta declaración de fe le permite al que la pronuncia entrar a las puertas del Islam, pero existen muchos actos que pueden contradecir esta declaración y expulsar a la persona del Islam tan rápido como entró. El más serio de dichos actos es rezarle a algo o alguien que no sea Dios.

 Musulmán, no “mahometano”

Dado que la religión de Jesús, y la de todos los profetas anteriores, era la religión del sometimiento a Dios, conocido en árabe como Islam, sus verdaderos seguidores deben ser llamados siervos de Dios, lo que se conoce en árabe como musulmanes. En el Islam, la oración es considerada un acto de adoración. El Profeta Muhammad (ﷺ‬) dijo lo siguiente:

“La súplica es la medulla de la adoración.”[121]

En consecuencia, los musulmanes no aceptan ser llamados mahometanos, tal como los seguidores de Cristo son llamados cristianos y los de Buda, budistas. Los cristianos adoran a Cristo y los budistas a Buda. El término mahometanos implica que los musulmanes adoran a Muhammad (Mahoma), que no es cierto en absoluto. En el Corán, Dios escogió el nombre musulmán para todos los que de verdad siguen a los profetas. El nombre musulmán en árabe significa “el que se somete a la voluntad de Dios”.

“Ésta es la religión monoteísta de vuestro padre Abraham, él os llamó musulmanes anteriormente y también fueron llamados así en esta revelación.” Corán, (22):78

En consecuencia, la esencia del mensaje de Jesús era que el hombre debe adorar sólo a Dios. No debe ser adorado a través de su creación de ninguna manera. Por lo tanto, Su imagen no puede ser pintada, tallada ni dibujada. Él está más allá de la comprensión humana.

 Imágenes

Jesús rechazaba la práctica pagana de confeccionar imágenes de Dios. Él sostenía la prohibición mencionada en la Torah, Éxodo 20 verso 4:

“No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra...”

Por lo tanto, el uso de imágenes religiosas, llamadas íconos, [122] recibió una fuerte oposición por parte de la primera generación de estudiosos cristianos. Sin embargo, con el tiempo, la tradición griega y romana de confeccionar imágenes y mostrar a Dios con forma humana terminó por imponerse. La prohibición existe para evitar el eventual deterioro de la adoración de Dios que terminará por convertirse en la adoración de Su creación. Una vez que un ser humano confecciona una imagen mental de Dios, de hecho esa persona está intentando hacer a Dios como Su creación, porque la mente humana solo puede imaginar las cosas que ha visto, y Dios no puede ser visto en esta vida.

Los cristianos con su tradición de adorar a través de imágenes a menudo cuestionan cómo puede adorarse a Dios sin verlo. Dios debe ser adorado según el conocimiento de Sus atributos los cuales fueron revelados en las auténticas escrituras. Por ejemplo, Allah se describe a sí mismo en el Corán como ‘El Misericordioso’, por lo tanto Sus devotos deben reflexionar sobre la misericordia de Dios y darle gracias por la misma. También deben contemplar la naturaleza de Su misericordia hacia ellos y otros seres humanos. De igual manera, Allah se refiere a sí mismo como ‘El Perdonador’ por lo tanto Sus devotos deben acudir a Él arrepentidos y no perder la esperanza cuando cometen pecados. También deben agradecer el perdón de Dios perdonando a otros seres humanos.

 Profecía

Parte del mensaje del Profeta Jesús fue informar a sus seguidores del profeta que vendría después de él. Así como Juan el Bautista anunció la llegada de Jesucristo, Jesús a su vez anunció la llegada del último de los profetas de Dios, Muhammad. En el Corán, Capítulo as-Saff (61):6, Dios cita la profecía de Jesús sobre Muhammad (ﷺ‬).

“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a un Mensajero que vendrá después de mí llamado Ahmad [Éste era uno de los nombres del Profeta Muhammad].[123]

También hay algunas referencias en los Evangelios que parecen referirse a la llegada del Profeta Muhammad – que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él. En el Evangelio según Juan 14:16, consta que Jesús dice: “y yo rogaré al Padre y les dará otro Protector[124] que permanecerá siempre con ustedes.”

Los expertos cristianos a menudo interpretan la palabra “protector” mencionada en Juan 14:16 como el Espíritu Santo[125]. Sin embargo, la frase “otro protector” implica que será otra persona como Jesús y no el Espíritu Santo [126] especialmente considerando Juan 16:7, donde Jesús dice lo siguiente:

“pero es verdad lo que les digo: les conviene que yo me vaya, porque mientras yo no me vaya, el Protector no vendrá a ustedes. Yo me voy, y es para enviarselo.”

El término “Protector” no puede referirse aquí al Espíritu Santo porque – según los Evangelios – el Espíritu Santo ya estaba presente en el mundo antes del nacimiento de Jesús, [127] como también durante su ministerio.[128] Este verso implica que el “Protector” aún no había llegado.

La declaración de Jesús de que el profeta-protector “permanecera junto a ustedes por siempre”, puede interpretarse como que no habría necesidad de que más profetas sucedieran a este Protector. Él sería el último de los Profetas de Dios, cuyo mensaje se conservaría hasta el final del mundo. [129]

La predicción que hizo Jesús sobre la llegada de Muhammad – que la paz de Dios descienda sobre ambos – confirmó las profecías sobre el Profeta Muhammad (ﷺ‬) en la Torah. En Deuteronomio 18:18 y 19, está escrito que el Señor le dijo a Moisés:

“Yo haré que se levante de en medio de sus hermanos un profeta, lo mismo que hice contigo[130]. Yo pondré mis palabras en su boca[131], y él les dirá todo lo que yo mande. Si alguno no escucha mis palabras, cuando habla el profeta de parte mía[132], yo mismo le pediré cuentas.”

En Isaías 42, se profetiza acerca de un “Siervo del Señor” elegido cuya misión profética será para toda la humanidad, a diferencia de los profetas hebreos cuyas misiones se limitaban a Israel.

“1 He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, al que escogí con gusto. He puesto mi Espíritu sobre él, y hará que la justicia llegue a las naciones... 4 No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que establezca el derecho en la tierra. Las tierras de ultramar esperan su ley.... 11 ¡Que levanten la voz el desierto y sus ciudades, los campos donde vive Cedar!”

Este particular siervo del Señor es el único identificado con Cedar,[133] los árabes.[134]


 CAPÍTULO CUATRO: EL CAMINO

El otro aspecto del mensaje del Profeta Jesús fue su invitación a la gente a seguir su ‘camino’. Los profetas traían leyes divinas o confirmaban las traídas por profetas anteriores, e invitaban a la gente a adorar a Dios obedeciendo las leyes divinamente reveladas. También les demostraban a sus seguidores como se debe vivir la ley. En consecuencia, también invitaban a quienes creían en ellos a seguir su camino como el camino correcto para acercarse a Dios. El principio está atesorado en el Evangelio según Juan 14:6:

“Jesús contestó: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.”

Si bien los que adoran a Jesús suelen citar este verso como parte de la evidencia para su divinidad, Jesús no invitaba a las personas a adorarlo a él en lugar de Dios, ni a adorarlo como Dios. Si estas palabras realmente fueron pronunciadas por Jesús, lo que significan es que uno no puede adorar a Dios excepto de la manera definida por los profetas de Dios. Jesús les recalcaba a sus discípulos que solo podían adorar a Dios en la manera en que él les había enseñado. En el Corán, Capítulo Aal ‘Imraan (3):31, Dios le revela al Profeta Muhammad (ﷺ‬) que le instruya a la humanidad seguirlo si de verdad aman a Dios:

“Di: Si verdaderamente amáis a Allah ¡Seguidme! Y Allah os amará y os perdonará los pecados. Allah es Absolvedor, Misericordioso.”

El camino de los Profetas es el único camino hacia Dios, porque fue prescrito por Dios Mismo y el objetivo de los profetas fue transmitir las instrucciones de Allah para la humanidad. Por lo tanto, todos los profetas les informaban a sus seguidores cómo adorar a Dios. Por otro lado, es incorrecto agregar a la religión algo que no fue enseñado por los profetas.

Todo cambio realizado a la religión después de los profetas representa una desviación inspirada por Satán. En este sentido, el Profeta Muhammad (ﷺ‬) dijo: “Todo aquel que agregue algo nuevo a la religión del Islam, [Dios] se lo rechazará”. [135] Aún más, cualquier persona que adore a Allah yendo en contra de las instrucciones de Jesús, habrá adorado en vano.

 El camino de Jesús

Primero y principal, cabe destacar que Jesucristo, el hijo de María, fue el último en la línea de profetas judíos. Él vivió según la Torah, la ley de Moisés, y les enseñaba a sus seguidores a hacer lo mismo. En Mateo 5:17-18, Jesús dijo lo siguiente:

“No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.”

Lamentablemente, unos cinco años después del fin del ministerio de Jesús, un joven rabino conocido como Saúl de Tarso, quien decía haber visto a Jesús en una visión, comenzó a cambiar el camino de Jesús. Pablo (su nombre romano) tenía un considerable respeto por la filosofía romana y hablaba con orgullo de su ciudadanía romana. Su convicción era que los no judíos que se convirtieran en cristianos no deberían llevar la carga de la Torah en ningún sentido. El autor de Hechos de los Apóstoles 13:39 cita a Pablo diciendo:

“Quien cree en este Jesús es liberado de todo esto [las obligaciones de la ley mosaica].”

Fue principalmente a través de los esfuerzos de Pablo que la Iglesia comenzó a tomar su carácter no judío. Pablo[136] escribió la mayor parte de las cartas del Nuevo Testamento (epístolas), las cuales son aceptadas por la Iglesia como la doctrina oficial y la Escritura inspirada. Estas cartas no conservan el Evangelio de Jesús ni tampoco lo representan; [137] por el contrario, Pablo transformó las enseñanzas de Cristo en una filosofía helénica (grecorromana).

Los siguientes son ejemplos de enseñanzas que el Profeta Jesús seguía y enseñaba, pero que luego fueron abandonadas por la Iglesia. Sin embargo, muchas de estas enseñanzas fueron revividas en el mensaje final del Islam traído por el Profeta Muhammad (ﷺ‬) y permanecen como parte fundamental de las prácticas religiosas musulmanas hasta el día de hoy.

 La circuncisión

Jesús era circuncidado. Según el Antiguo Testamento, esta tradición comenzó con el Profeta Abraham, quien no era judío ni cristiano. En Génesis 17:9-13, está escrito lo siguiente:

“Dijo Dios a Abrahán: «Guarda mi alianza, tú y tus descendientes después de ti, de generación en generación. Esta es mi alianza contigo y con tu raza después de ti, que ustedes deberán guardar: todo varón entre ustedes será circuncidado. Ustedes cortarán el prepucio y ésta será la señal de la alianza entre yo y ustedes. En adelante y para siempre, todo varón entre ustedes deberá ser circuncidado a los ocho días después de su nacimiento, tanto el nacido en tu casa, como  el extranjero que haya sido comprado como esclavo. Sea que hayan nacido en tu casa, o hayan sido comprados como esclavos, deberán ser circuncidados. Esta alianza mía grabada en la carne de ustedes es una alianza perpetua.”

El Evangelio según Lucas 2:21 dice:

“Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes de que su madre quedara embarazada.”

En consecuencia, ser circuncidado era parte del camino de Jesús. Sin embargo, la mayoría de los cristianos de la actualidad no están circuncidados, debido al pensamiento impuesto por Pablo. Él decía que la circuncisión consistía en la circuncisión del corazón. En su carta a los Romanos 2:29 escribió lo siguiente: “Ser judío es una realidad íntima, y la circuncisión debe ser la del corazón, obra espiritual y no cuestión de leyes escritas.” En su carta a los Gálatas 5:2, escribió: “Yo, Pablo, se lo digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo ya no les servirá de nada.”[138] Esa era la interpretación falsa de Pablo. Por otro lado, Jesús no estaba circuncidado en el corazón ni tampoco hablaba de la circuncisión del corazón; él mantenía el “acuerdo eterno” y estaba circuncidado en la carne. Por lo tanto, una parte importante a la hora de seguir el camino de Jesús es la circuncisión.

El Profeta Muhammad (ﷺ‬) dijo lo siguiente:

“Son cinco las prácticas que constituyen el camino profético: [139] la circuncisión, afeitarse el vello púbico y axilar, recortarse las uñas de manos y pies; y recortarse el bigote”. [140]

 Carne de cerdo

Jesús no comía cerdo. Él seguía las leyes de Moisés y no comía cerdo. En Levítico 11:7-8, dice lo siguiente:

“El cerdo, que tiene la pezuña partida, hendida en dos uñas, pero no rumia, será impuro para ustedes. [8].Ustedes no comerán su carne y tampoco tocarán su cadáver: serán impuros para ustedes.”[141]

El único contacto de Jesús con los cerdos era el permiso que les daba a los espíritus contaminados que poseían a un hombre y que entraban a ellos. Cuando entraban a un corral de cerdos, corrían hacia el agua y se ahogaban. No obstante, la mayoría de los que se denominan cristianos de hoy en día no solo comen cerdo, sino que lo adoran de tal manera que lo han hecho objeto de rimas [por ej., este cerdito fue al mercado...] y cuentos infantiles [por ej., los tres cerditos]. Porky es una caricatura muy popular y hace poco se realizó un largometraje sobre un cerdo llamado “Babe”. Por lo tanto, se puede decir que quienes dicen ser seguidores de Cristo en realidad no están siguiendo el camino de Cristo.

En la ley islámica, la prohibición de comer cerdo y sus productos se ha mantenido estricamente desde los tiempos del Profeta Muhammad (ﷺ‬) hasta el día de hoy. En el Corán, Capítulo al-Baqarah (2):173, Dios dice:

“Se os ha prohibido [beneficiaros de] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, la del animal que haya sido sacrificado invocando otro nombre que no sea el de Allah. Pero si alguien se ve forzado [a ingerirlos] por hambre, sin intención de pecar ni excederse, no será un pecado para él. Ciertamente Allah es Absolvedor, Indulgente.”[142]

 La sangre

Jesús tampoco comía nada que contuviera sangre, ni tampoco comía sangre. Dios le instruyó al Profeta Moisés en la Torah, Deuteronomio 12:16: “Cuiden tan sólo de no comer la sangre sino que la derramarán en la tierra como se derrama el agua.” y en Levítico 19:26: “No coman nada de carne que contenga sangre. No practiquen la hechicería ni la astrología.” Esta prohibición se ha conservado hasta hoy en la revelación final en el Capítulo al-An’aam 6:145:

“Di: No encuentro en lo que me ha sido revelado otra cosa que se prohíba comer salvo la carne del animal muerto por causa natural, la sangre derramada, la carne de cerdo porque es una inmundicia vedada, y la carne de todo animal que por desvío haya sido sacrificado invocando otro nombre que no sea el de Allah.”

Por lo tanto, los ritos particulares de sacrificio fueron prescritos por Dios para todos los pueblos a los que se enviaron profetas, para asegurar que se eliminara la mayor cantidad de sangre de los animales sacrificados y recordarles a los seres humanos la generosidad de Dios. El Corán se refiere a estas instrucciones en el Capítulo al-Hayy (22):34 de la siguiente manera:

“Por cierto que hemos prescripto a cada nación sus ritos. Recordad el nombre de Allah al sacrificar las reses que os proveímos.”

Jesús y sus primeros seguidores cumplían con el método correcto de sacrificio mencionando el nombre de Dios y cortando la vena yugular del animal al degollarlo para permitir que el corazón bombeara hacia fuera la sangre. Sin embargo, los cristianos de la actualidad no le dan importancia a los métodos de sacrificio, tal como están prescritos por Dios.

 El alcohol

Jesús se consagró a Dios y por lo tanto se abstenía de consumir bebidas alcohólicas según las instrucciones plasmadas en Números 6:1-4:

“Yavé dijo a Moisés: «Di a los hijos de Israel: Si un hombre o una mujer se consagra a Yavé mediante el voto de nazireato[143] , no beberá ni vino ni bebida alguna que pueda embriagar, ni vinagre hecho de vino o de otra bebida embriagante cualquiera, ni tampoco jugo alguno exprimido de uvas; no comerá uvas frescas ni pasas. Todo el tiempo que sea nazireo, no comerá fruto alguno de la vid, desde los granos hasta el hollejo.”

En el Corán, Capítulo al-Maa’idah 5:90, Allah prohíbe tajantemente los enbriagantes.

“¡Oh, creyentes! El vino, los juegos de azar, los altares [sobre los cuales eran degollados los animales como ofrenda para los ídolos] y consultar la suerte valiéndoos de flechas son una obra inmunda de Satanás. Absteneos de ello y así tendréis éxito.”

En cuanto al ‘milagro de convertir agua en vino’[144], sólo aparece en el Evangelio de Juan, el cual contradice de manera consistente a los otros tres evangelios. Como mencionamos anteriormente, el Evangelio de Juan fue considerado como hereje por la primera Iglesia, [145] mientras que los otros tres Evangelios fueron considerados Evangelios Sinópticos porque sus textos contenían un tratamiento similar de la vida de Jesús. [146] En consecuencia, los estudiosos del Nuevo Testamento han expresado dudas sobre la autenticidad de este incidente.

 Ablución antes de la oración

Antes de realizar la oración formal, Jesús solía lavar sus extremidades según las enseñanzas de la Torah. Moisés y Aarón hacían lo mismo, según Éxodo 40:30-1:

“Puso la pileta entre la Tienda de las Citas y el altar y echó agua en ella para las abluciones;  Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos  y los pies.”

En el Corán, Capítulo al-Maa’idah 5:6, la ablución para la oración se prescribe de la siguiente manera:

“¡Oh, creyentes! Cuando os dispongáis a hacer la oración lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasaos las manos por la cabeza y [lavaos] los pies hasta el tobillo. Si estáis en estado de impureza mayor, purificaos.”

 Postración en la oración

En los Evangelios se describe a Jesús postrado durante la oración. En Mateo 26:39, el autor describe un incidente que tuvo lugar cuando Jesús fue con sus discípulos a Getsemaní:

“Fue un poco más adelante y, postrándose hasta tocar la tierra con su cara, oró así: «Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»

Los cristianos en la actualidad se arrodillan, unen sus manos, en una postura que no se le puede atribuir a Jesús. El método de postración parar orar que utilizaba Jesús no era una invención suya. Era el modo de orar de los profetas que lo antecedían. En el Antiguo Testamento, Génesis 17:3, consta que el Profeta Abraham bajaba su rostro para orar, en Números 16:22 y 20:6, tanto Moisés como Aarón hacían lo mismo para orar; en Josué 5:14 y 7:6, y Josué bajaba su rostro hasta el suelo para adorar; en I Reyes 18:42, Elijah se inclinaba en el suelo y ponía el rostro entre las rodillas. Esa era la manera que tenían los profetas elegidos por Dios para transmitir Su palabra al mundo; y es la única manera mediante la cual los que dicen seguir a Jesús obtendrán la salvación que él predicaba en su Evangelio.

El Capítulo al-Insaan 76:25-6 es uno de los tantos ejemplos coránicos de las instrucciones que Dios les dio a los creyentes acerca de cómo inclinarse y adorarlo.

“Y recuerda a tu Señor por la mañana y por la tarde, y por la noche prostérnate ante Él, y glorifícale gran parte de ella.”

 El velo

Las mujeres que rodeaban a Jesús usaban velo según la práctica de las mujeres que rodeaban a los primeros profetas. Sus prendas eran holgadas y cubrían completamente el cuerpo, y utilizaban pañuelos para cubrirse el cabello. En Génesis 24:64-5 dice lo siguiente:

“También Rebeca divisó a Isaac, y al verlo se bajó del camello. Preguntó al mayordomo: «¿Quién es aquel hombre que viene por el campo a nuestro encuentro?» Le respondió: «Es mi patrón.» Ella entonces tomó su velo y se cubrió el rostro.”

Pablo escribió lo siguiente en su carta a los Corintios:

“En cambio, la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta falta al respeto a su cabeza; sería igual si se cortase el pelo al rape. ¿No quiere cubrirse el pelo? Que se lo corte al rape. ¿Que le da vergüenza andar con el pelo cortado al rape? Pues que se ponga el velo.”

Algunos pueden sostener que usar un velo total era la costumbre general de esos tiempos. Sin embargo, no es así. Tanto en Roma como en Grecia, cuyas culturas dominaban la región, el atuendo popular era bastante corto y dejaba ver los brazos, las piernas y el pecho. Solo las mujeres religiosas de Palestina, que seguían la tradición judía, se cubrían.

Según el rabino Dr. Menachem M. Brayer (Profesor de Literatura Bíblica en la Yeshiva University), era costumbre que las mujeres judías salieran en público con la cabeza cubierta y, en ocasiones, cubriendo todo el rostro y dejando libre solo un ojo. [147] También agregó que:

“durante el período tanaítico, si una mujer judía no se cubría la cabeza, era considerada una afronta a su honor. Cuando la cabeza estaba descubierta, podía recibir una multa de hasta cuatrocientos zuzim por dicha falta”. [148]

 El famoso teólogo cristiano de los primeros tiempos, San Tertuliano (fallecido en 220 DC) escribió lo siguiente en su famoso tratado ‘Sobre el velo de las vírgenes’:

“Mujeres jóvenes, si usan velo en las calles, deben usarlo en la iglesia; si usan velo cuando están con extraños, entonces deben usarlo frente a sus hermanos...”

Una de las leyes canónicas vigentes hasta hoy en la iglesia católica establece que las mujeres deben cubrirse la cabeza en la iglesia. [149] Ciertas facciones cristianas, como los Amish y Menonitas, por ejemplo, exigen a sus mujeres que se cubran.

En el Corán, Capítulo an-Nur 24:31, se les indica a las mujeres creyentes cubrir sus gracias y usar velos en la cabeza y el pecho.

“Y diles a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades, no muestren de sus arreglos y adornos más de lo que está a simple vista [como lo que usan sobre el rostro, las manos y las vestimentas], cubran sus pechos con sus velos...”

En el Capítulo al-Ahzaab (33):59 se da la razón para el uso del velo. Allah dice que el velo hace que las mujeres creyentes sean conocidas en sociedad y las protege de cualquier daño social posible.

 El saludo

Jesús saludaba a sus seguidores diciendo “la paz sea contigo”. En el capítulo 20:21, el autor anónimo del Evangelio según Juan escribió lo siguiente acerca de Jesús después de su supuesta crucifixión: “Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí.’ ” Este saludo iba acorde a los profetas, tal como se menciona en los libros del Antiguo Testamento. Por ejemplo, en I Samuel 25:6, el Profeta David les dio estas instrucciones a los emisarios que envió a Nabal:

“Le dirán: Hermano, la paz sea contigo, con tu casa y todo lo que tienes.”

El Corán indica que todo aquel que entre a un hogar debe dar su saludo de paz; [150] y aquellos que entren al paraíso serán saludados de igual manera por los ángeles.[151] En el Capítulo al-An’aam 6:54, Dios les instruye a los creyentes a que saluden con la paz:

“Cuando se presenten ante ti aquellos que creen en Nuestros signos diles: ¡La paz sea con vosotros!”

Cada vez que un musulmán se encuentra con otro, debe usar ese saludo.

Jesús confirmó la institución de la caridad compulsiva, conocida como “el diezmo (décima parte), el cual era tomado de la cosecha anual para dárselo a Dios en celebración. En Deuteronomio 14:22 dice lo siguiente:

“Cada año separarás el diezmo de todo lo que hayas sembrado y que haya crecido en tus tierras.”

En el 6° capítulo, al-An’aam, versículo 141, Dios les recuerda a los creyentes que paguen la caridad al momento de la cosecha:

“Él es Quien ha creado huertos, unos con plantas rastreras y otros con plantas que crecen hacia lo alto, [y ha creado también] las palmeras, las plantas de diferentes frutos, los olivos, y los granados; [todos de aspecto] parecido pero [de frutos con sabores] diferentes. Comed de sus frutos cuando maduren, pero pagad lo que corresponda por ellos [de Zakât][152] el día de la cosecha; y no derrochéis, porque Allah no ama a los pródigos.” al-A‘raaf, 7:46.

El sistema de caridad obligatoria (zakaah, en árabe) está bien organizado, con unas tasas para dinero en efectivo y metales preciosos y otras para productos agrícolas y ganado. Además, el Corán establece claramente quienes deben recibir esa caridad en el Capítulo at-Tawbah 9:60. La misma se distribuye principalmente en distintas categorías de pobres y no se utiliza para darle una vida cómoda a los sacerdotes.

 El ayuno

Según los Evangelios, Jesús ayunó durante cuarenta días. Mateo 4:2 dice lo siguiente: “y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.[153]” Esto iba según la práctica de los primeros profetas. Moisés también ayunó, según Éxodo 34:28:

“Estuvo allí con Yavé por espacio de cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni tomar agua. Y escribió en las tablas las palabras de la Alianza, los diez mandamientos.”

En el Corán, Capítulo al-Baqarah 2:183, los creyentes son instados a cumplir con un ayuno regular.

“¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad.”

El fin del ayuno está definido claramente como el desarrollo de una conciencia de Dios. Solo Él sabe quién ayuna de verdad y quién no. Por lo tanto, quien ayuna, se abstiene de comer y beber porque tiene conciencia de Dios. El ayuno regular eleva esa conciencia, lo que a su vez lleva a tener una mayor inclinación a ser correctos.

Los creyentes deben ayunar desde el alba hasta el ocaso durante todo el mes de Ramadán (noveno mes del calendario lunar). El Profeta Muhammad (ﷺ‬) también dijo:

“El mejor ayuno [fuera del mes de Ramadán] es el de mi hermano [el Profeta] David quien solía ayunar día por medio”. [154]

 La usura o intereses

Al cumplir con la ley, el Profeta Jesús también se oponía a cobrar o pagar intereses ya que los textos de la Torah así lo prohibían. En Deuteronomio 23:19 dice lo siguiente:

“No prestarás con interés a tus hermanos, ni dinero, ni alimentos[155] , ni cualquier otra cosa por la que se cobran intereses.”[156]

El interés también está estrictamente prohibido en el Capítulo al-Baqarah 2:278 del Corán:

“¡Oh, creyentes! Temed a Allah y renunciad a lo que os adeuden a causa de la usura, si es que sois, en verdad, creyentes.”

Para cumplir con este requisito divino, los musulmanes desarrollaron un sistema bancario alternativo, conocido comúnmente como ‘banca islámica’, la cual está libre de intereses.

 La poligamia

No existen registros que el Profeta Jesús se haya opuesto a la poligamia. Si así fuera, lo que condenaba era la práctica de los profetas que lo antecedieron. Existen varios ejemplos de matrimonios polígamos en los profetas, según la Torah. El Profeta Abraham tenía dos esposas, según Génesis 16:13:

“Abraham llevaba diez años viviendo en Canaán, cuando su esposa Sara tomó a su esclava Agar y se la dio a su esposo Abraham por esposa.”

También el Profeta David, según el primer libro de Samuel 27:3:

“Y permanecieron con Aquís, él y sus hombres, cada cual con su familia; David con sus dos esposas, Ajinoam de Jezrael, y Abigail, esposa de Nabal de Carmelo.”

En I Reyes 11:3, se dice que Salomón “...tuvo 700 mujeres que eran princesas y 300 concubinas.” El hijo de Salomón, Rehobo’am, también tenía varias esposas, según II Crónicas 11:21:

“Roboam amó a Maacá, hija de Absalón, más qua todas sus mujeres y concubinas, pues tuvo dieciocho mujeres y sesenta concubinas; y fue padre de veintiocho hijos y sesenta hijas.”

De hecho, la Torah incluso especificaba las leyes con respecto a la división de herencia en casos de poligamia. En Deuteronomio 21:15-16, la ley dice lo siguiente:

“Cuando un hombre tiene dos mujeres, de las cuales a una quiere y a la otra, no, puede ser que las dos le den hijos y que el primogénito sea hijo de la mujer menos amada. El día que reparta la herencia entre sus hijos, no podrá dar los derechos de primogenitura al hijo de la mujer a la que quiere, en perjuicio del primogénito que le dio la mujer no amada.”

La única restricción a la poligamia era la prohibición de tomar la hermana de una esposa como esposa rival, según Levítico 18:18:

“Teniendo ya mujer, no tomarás a su hermana para ponerla celosa, teniendo relaciones con su hermana mientras viva ella.”

El Talmud aconseja tener un máximo de cuatro esposas, tal como el Profeta Jacob. [157]

El Padre Eugene Hillman dice lo siguiente:

“En ningún lugar del Nuevo Testamento existe un mandamiento explícito que diga que el matrimonio debe ser monógamo ni tampoco uno que prohiba explícitamente la poligamia”. [158]

Agregó además el hecho de que la Iglesia en Roma prohibió la poligamia para ir conforme a la cultura grecorromana que prescribía una sola esposa legal, pero que toleraba el concubinato y la prostitución.[159]

El Islam limita la poligamia a un máximo de cuatro esposas a la vez y estipula el mantenimiento de la justicia como condición básica para la poligamia. En el Capítulo an-Nisaa (4):3, Dios dice:

“Casaos con otras mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si teméis no ser justos, casaos con una sola...”


 CONCLUSIÓN

Existe un solo Dios que creó una sola raza de seres humanos, y les comunicó un solo mensaje: Sometimiento a la voluntad de Dios – conocido en árabe como al-Islam. Ese mensaje fue transmitido a los primeros seres humanos de este mundo, y reafirmado por todos los profetas de Dios que vinieron después, a lo largo de los años. La esencia del mensaje del Islam fue que los humanos deben adorar a un solo Dios obedeciendo Sus mandamientos, y deben evitar adorar la creación de Dios de cualquier modo o forma.

Jesucristo, nacido de la Virgen María, realizó milagros e invitó a los israelitas al mismo mensaje de sometimiento (Islam), tal como lo hicieron todos los profetas que lo precedieron. Él no fue Dios, ni tampoco el ‘Hijo de Dios’, sino que fue el Mesías, un profeta ilustre de Dios. Jesús no invitaba a la gente a adorarlo a él; por el contrario, él los invitaba a adorar a Dios, y él mismo lo hacía. Él confirmó las leyes de la Torah que enseñó el Profeta Moisés; él vivía según esas leyes, e instaba a sus discípulos a seguirlas al pie de la letra. Antes de su partida, les informó a sus seguidores acerca del último profeta, Muhammad de Arabia (ﷺ‬), quien vendría tras él, y los invitó a cumplir sus enseñanzas.

En las generaciones que siguieron a la partida de Jesús, sus enseñanzas fueron distorsionadas y fue elevado a un estatus divino. Seis siglos después, con la llegada del Profeta Muhammad (ﷺ‬), se dijo la verdad sobre Jesucristo y se la conservó eternamente en el libro de la divina revelación, el Corán. Aún más, las leyes de Moisés, las cuales seguía Jesús, fueron revividas en su forma pura y original, e implementadas en la forma de vida prescrita divinamente conocida como Islam.

Por lo tanto, la realidad de los profetas, su mensaje uniforme, y la forma de vida que seguían, solo puede encontrarse en la religión del Islam, la única religión prescrita por Dios para el hombre. Aún más, solo los musulmanes siguen hoy las verdaderas enseñanzas de Jesús. Su forma de vida está mucho más a tono con la forma de vida de Jesús que la que dicen llevar los “cristianos” modernos. El amor y el respeto de Jesucristo es un artículo de fe en el Islam. Allah destacó la importancia de creer en Jesús en numerosos pasajes del Corán. Por ejemplo, en el Capítulo an-Nisaa 4:159, Dios dice:

“Entre la Gente del Libro no habrá nadie que no crea en él [Jesús] antes de su muerte [después de descender otra vez a la Tierra]. El Día de la Resurrección atestiguará contra ellos.”


 El regreso de Jesús

Incluso el esperado regreso de Jesús, el cual los cristianos esperan, es parte de la fe islámica. Sin embargo, él no regresará para juzgar al mundo como creen los cristianos modernos, porque el juicio es algo que solo pertenece a Dios. El Corán enseña que Jesús no fue crucificado, sino que Dios lo elevó vivo a los cielos.

“Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero sino que siguen suposiciones, y ciertamente no lo mataron.”

Otra de las cosas que el Profeta Muhammad dijo acerca del regreso del Profeta Jesús es lo siguiente: “No habrá profeta entre yo y Jesús, y él regresará. Cuando regrese, lo conocerán. Será un hombre de contextura fuerte y piel rojiza y descenderá con un atuendo de dos piezas. Luchará con la gente para establecer el Islam y romperá la cruz, matará al cerdo y cancelará el jizyah[160]. Durante ese tiempo, Allah destruirá todas las religiones excepto el Islam y matará al Falso Cristo. Jesús permanecerá en la tierra durante cuarenta años, y cuando muera, los musulmanes rezarán la oración fúnebre por él”. [161]

El regreso de Jesús será una de las señales de la llegada del Día del Juicio.


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[1] Time, 18 Diciembre 1995, p. 46

[2] The Myth of God Incarnate, p. ix

[3] 31 Octubre 1988, p. 44

[4] Lucas 11:2 y Mateo 6:9-10.

[5] La palabra evangelio deriva del latín evangelium y del griego euangelion, que significa “buenas nuevas” o “buenas noticias”. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 5, p. 379).

[6] Apócrifo: Fabuloso, supuesto o fingido (Oxford Advanced Learner’s Dictionary, p. 45)

[7] La Eucaristía es el pan y el vino tomados en la ceremonia cristiana basada en la última cena de Cristo (Oxford Advanced Learner’s Dictionary, p. 410).

[8] 1 Julio 1991, p. 57.

[9] Una ‘glosa’ es un comentario explicativo añadido a un texto. (Oxford Advanced Learner’s Dictionary, p. 528).

[10] Existentes: En existencia, sobrevivientes.

[11] Amilanar: Desalentar, atemorizar

[12] The Holy Bible: Revised Standard Versión, p. iii

[13] Ibid, p.v.

[14] The Holy Bible: Revised Standard Version, p. iii-iv

[15] Ibid, p. iv.

[16] Ibid, p. vi.

[17] The Holy Bible: Revised Standard Version, p. 96.

[18] Holy Bible: (King James Version)

[19] The Holy Bible: Revised Standard Version, p. vi.

[20] Ibid, p. vii.

[21] Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio.

[22] Los judíos ortodoxos sostienen que la Tora, el nombre judío de los cinco primeros libros, fue creado 974 generaciones antes de la creación del mundo. Según ellos, Dios le dictó la Tora a Moisés durante los 40 días que éste estuvo en el Monte Sinaí, de una manera final e irrevocable que es pecado afirmar que Moisés escribió siquiera una letra él mismo.

[23] Who Wrote the Bible, pp. 54-70.24

[24] El estudioso alemán de fines del siglo XIX, Julius Wellhausen, fue el primero en identificar las diversas fuentes de los cinco libros.

[25] Richard Elliot Friedman es profesor en la Universidad de California en San Diego. Obtuvo su Doctorado en Biblia Hebrea en la Universidad de Harvard, y es autor del controvertido libro Who Wrote the Bible.

[26] The Interpreter’s Dictionary of the Bible, vol. 1, p. 756, y vol. 3, p. 617. Ver también The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, pp. 773-4.

[27] El arameo es una lengua semítica que suplantó gradualmente al arcadio como la lengua común del Cercano Oriente en los siglos VII y VI A.C. Más tarde se convirtió en la lengua oficial del Imperio Persa. El arameo reemplazó al hebreo como la lengua de los judíos; partes de los libros del Antiguo Testamento de Daniel y Ezra están escritos en arameo, al igual que los Talmud de Babilonia y Jerusalén. Su período de mayor influencia se extendió del año 300 A.C. al 650 D.C, luego de lo cual fue suplantado gradualmente por el árabe. (The New Encylopaedia Britannica, vol. 1, p. 516).

[28] Encyclopedia Americana, vol. 3, p. 654. 29.

[29] The Five Gospels, p. 20, y The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, p. 824. Para más referencias a los distintos Marcos del Nuevo Testamento, ver: Actos 12:12, 25; 13:5; 15:36-41; Colosos 4:10; 2 Timoteo 4:11; Filemón 24; y I Pedro 5:13.

[30] The Five Gospels, p. 20. 31 “Si bien hay un Mateo entre las distintas listas de discípulos de Jesús... el escritor de Mateo probablemente es anónimo”. The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, p. 826.

[31] “Si bien hay un Mateo entre las distintas listas de discípulos de Jesús... el escritor de Mateo probablemente es anónimo”. The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, p. 826.  

[32] “Si bien el autor de Marcos probablemente es desconocido...”The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, p. 824.

[33] “El Canon de Muratoria se refiere a Lucas, el médico, el compañero de Pablo; Irenaeus pinta a Lucas como seguidor del evangelio de Pablo. Eusebius considera a Lucas como un médico de Antiochene que estaba con Pablo para dar autoridad apostólica al Evangelio.” The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, p. 827.

[34] “De la evidencia interior se evidencia que este Evangelio fue escrito por un discípulo querido cuyo nombre es desconocido.” The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, p. 828.

[35]The New Encyclopaedia Britannica, vol. 14, p. 830.  

[36] Ibid., vol. 14, p. 844.

[37] Sacerdote que recibe un ingreso de las ganancias de una iglesia, especialmente una catedral. (Oxford Advanced Learner’s Dictionary, p. 973).

[38] Existen alrededor de doscientos versos idénticos tanto en Mateo como Lucas (ej., Mateo 3:7-10 y Lucas 3:7-9; Mateo. 18:10-14 y Lucas 15:3-7), sin equivalentes en Marcos ni Juan. A manera de explicación de este acuerdo tan contundente, un estudioso alemán sostuvo que una vez existió un documento fuente, al cual él llamó “Quelle” (“fuente” en alemán). Luego se adoptó la abreviatura “Q” como su nombre. La existencia de Q fue discutida por algunos estudiosos sobre la base de que un evangelio susodicho no era un evangelio verdadero. Quienes lo disputaban sostenían que no había paralelos antiguos a un evangelio que solo contiene dichos y parábolas y que carece de relatos sobre Jesús, especialmente sobre su juicio y muerte. El descubrimiento del Evangelio de Tomás cambió todo eso. (The Five Gospels, p. 12). Tomás contiene 114 dichos y parábolas atribuidos a Jesús; no tiene un marco narrativo: No se mencionan los exorcismos, sanaciones, juicio, muerte, ni resurrección de Jesús; no hay relatos de su nacimiento ni su niñez; ni tampoco de su ministerio público en Galilea y Judea. La traducción cóptica de este documento (escrito alrededor del 350 D.C), encontrada en 1945 en Nag Hammadi en Egipto, les ha permitido a los expertos identificar tres fragmentos griegos (que datan de aproximadamente el año 200 D.C.) descubiertos antes como piezas de tres copias distintas del mismo evangelio. Tomás tiene 47 paralelos con Marcos, 40 paralelos con Q, 17 con Mateo, 4 con Lucas, y 5 con Juan. Alrededor de 65 dichos o partes de dichos son exclusivas de Tomás. (The Five Gospels, p. 15).

[39] The Gospels in Modern English.

[40] Desde el siglo XVIII, los primeros tres Evangelios han sido llamados los Evangelios Sinópticos, debido a que los textos, puestos uno junto a otro, muestran un tratamiento similar de la vida y la muerte de Jesucristo. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 5, p. 379).

[41] The Five Gospels, p. 20

[42] “Y el Señor le habló a Gad, el adivino de David, diciendo”. I Crónicas, 21:91. Según este texto, Gad era el nombre del adivino personal del Profeta David.

[43]  Ver también, Mateo 27:32 y Marcos15:21.

[44]  Ver también, Lucas 24:1-2

[45] Además, en la lista de Mateo, el nombre del hijo de Nahshon es Salomón, mientras que en la lista de Lucas es Salah.

[46] Shorter Encyclopedia of Islam, p. 278.

[47]  Un manuscrito de textos antiguos.

[48] Shorter Encyclopaedia of Islam, p. 279. Ver también The New Encyclopaedia Britannica, vol. 22, p. 8.

[49] The Mind of the Qur’an, p. 26.

[50] Beyond the Written Word, p. 80.

[51] An Introduction to the Hadith, p. 27.

[52] Término árabe para referirse al texto del Corán.

[53] The Collection of the Qur’an, p. 239-40.

[54] Muhammad Rasullullah, pg. 179

[55] Tafsir al-Qurtubi, vol. 8, pp.5169-70

[56] Fat-hul-Qadir, vol. 4, p. 349.

[57] The New Encyclopedia Britannica, vol. 27, pp. 551 & 571.

[58] Un capítulo del Corán.

[59] Indicar sutilmente.

[60] Características recurrentes.

[61] The Koran Interpreted, p. 28.

[62] The Qur’an and Modern Science, p. 6.

[63] Literary History of the Arabs, p. l43. 34

[64] Revised Standard Version.

[65]  Ver también Juan 4:34, 5:30, 7:16 y 28, 11:42, 13:16, 14:24.

[66] Aquí Jesús rechaza ser llamado ‘perfectamente bueno’, porque la perfección solo le pertenece a Dios. Él fue ‘bueno’, pero, siendo “Hijo del hombre” – como le gustaba que lo llamen – podía cometer errores.

[67]Cabe notar que, a pesar de las advertencias coránicas y otras afirmaciones del Profeta Muhammad mismo, algunos musulmanes lo han elevado a un estatus semi-divino dirigiendo hacia él o a través de él sus oraciones.

[68]  El relato bíblico sobre Jesús convirtiendo agua en vino (Juan 2:1-10) está ausente en el Corán.  

[69] Ver también, Hosea 1:10, de la versión King James.

[70] En la Versión Estándar Revisada, dice: "Y lo haré de mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra". Ver también Jeremías 31:9: "...pues soy un padre para Israel y Efraín es mi primogénito".

[71]  Ver también, Job 2:1 y 38:4-7. También pueden encontrarse otras referencias a los hijos de Dios en Génesis 6:2, Deuteronomio 14:1 y Hosea 1:10.

[72]  Lucas 3:38

[73]  El término "engendrado" (originalmente en inglés antiguo, "begotten") significa 'ser hijo de' y se utilizaba para distinguir a Jesús, que supuestamente era hijo literal de Dios, del uso figurativo de la palabra 'hijo' en "hijos creados" de Dios.”

[74] En el Libro Hechos de los Apóstoles del Nuevo Testamento, existen varios esbozos de discursos de los primeros discípulos de Jesús, discursos que datan del año 33 DC, casi cuarenta años de que fueran escritos los Cuatro Evangelios. En uno de esos discursos, Jesús es llamado andra apo tou theou: "un hombre de Dios". (Actos 2:22). Ni siquiera una vez se utiliza la expresión wios tou theou: "Hijo de Dios", pero sí hablan varias veces de Jesús como siervo y profeta de Dios (Actos 3:13, 22, 23, 26). El significado de dichos discursos es que reflejan con precisión la creencia y la terminología originales de los discípulos, antes de que las mismas fueran desarrolladas bajo la influencia de la religión romana y la filosofía griega. Reflejan una tradición más antigua de la utilizada por los Cuatro Evangelios, en la que Jesús no recibe caracter divino ni de hijo de Dios. (Bible Studies From a Muslim Perspective, p. 12).

[75] Ver Hechos de los Apóstoles 14:11-13. En la ciudad de Lystra (Turquía), Paul y Barnabás predicaban, y los pueblos paganos decían que ellos eran dios encarnado. A Barnabás lo llamaban Zeus, el dios romano, y a Pablo, el dios romano Hermes.

[76] Bible Studies from a Muslim Perspective, p. 15.

[77] Mateo 5:9.

[78] Journal of Theological Studies, vol. 39 and Theology, vol. 91, no. 741.

[79] Jesús cita Salmos 82:6 "Había dicho: "Ustedes serán dioses,  serán todos hijos del Altísimo"."

[80] Juan 10:34.

[81]  Ver también, Juan 17:11

[82]  Ver también, Mateo 2:8.

[83] Ver también Mateo 28:9, “En eso Jesús les salió al encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se acercaron, se abrazaron a sus pies y lo adoraron.”

[84] Gospel Light, (1936 ed.) p. 353, citado en Jesus, p. 21.

[85] Gospel Light, (1936 ed.) p. 353, citado en  Jesus, p. 21.

[86] El Evangelio de Juan difiere tan radicalmente de los otros tres Evangelios (los Evangelios Sinópticos) que la autenticidad es dudosa. Por ejemplo:

Los Evangelios sinópticos

El Evangelio de Juan

El ministerio público de Jesús dura un año

El ministerio público de Jesús dura tres años

Jesús habla en parábolas y frases breves

Jesús habla en largos discursos filosóficos.

Jesús tiene poco que decir sobre sí mismo

Jesús habla largo y tendido sobre su misión y su persona

Echar a los vendedores del templo es la última de sus misiones sobre la tierra.

Echar a los vendedores del templo es el primer incidente de su misión.

Jesús defiende las causas de los pobres y oprimidos.

Jesús tiene poco o nada que decir sobre los pobres y oprimidos.

Jesús es exorcista.

Jesús no realiza exorcismos.

Jesús es crucificado el 15 de Nisan

Jesús es crucificado el 14 de Nisan, el día del sacrificio de la Pascua judía.

[87] The Five Gospels, p. 10.

[88] Su plural es logoi y también significa “razón” o  “plan”.

[89] El concepto definido por el término logos también se encuentra en los sistemas filosóficos y teológicos indio, egipcio y persa. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 7, p. 440).

[90]  Los estoicos eran filósofos que seguían las enseñanzas del pensador Zeno de Citico (siglo IV-III AC).

[91]  Llamaban a logos providencia, naturaleza, dios y alma del universo.

[92]  Según Filón y los Platonistas medios, los filósofos que interpretaban en términos religiosos las enseñanzas del filósofo griego Platón, el logos era inherente en el mundo y al mismo tiempo la mente divina trascendente. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 7, p. 440).

[93]  The New Encyclopaedia Britannica, vol. 9, p. 386. 94 Ibid., vol. 7, p. 440. Christ in Islam, pp.40-1. 55

[94] Ibid, vol. 7, p. 440

[95] Christ in Islam, pp. 40-41

[96] Esto es según la Versión King James y la Versión Autorizada. En la Versión Estándar Revisada, la traducción de este verso dice: "Y el Señor le dijo a Moisés 'Ves, te hago como Dios al Faraón; y Aarón tu hermano será profeta.”

[97]  The Myth-maker, p. 172.

[98]  Setenta años más tarde, se reconstituyó una Iglesia Cristiana en Jerusalén, luego de que la ciudad fuera devastada por los romanos por segunda vez y reconstruida con el nombre de Aelia Capitolina. Esta nueva Iglesia Cristiana no tenía continuidad con la primera 'Iglesia de Jerusalén' liderada por Jaime. Sus miembros eran los gentiles, tal como atestigua Eusebio, y sus doctrinas eran las del cristianismo paulino. (Eusebius, Ecclesiastical History, III. v. 2-3, citado en The Myth-maker, p. 174).

[99]  The Myth-maker, p. 175.

[100]  The New Encyclopaedia Britannica, vol. 4, p. 344.

[101]  Ibid., vol. 4, p. 344.

[102] También conocido como Monarcanismo Dinámico o Adopcionista.

[103]  The New Encyclopaedia Britannica, vol. 8, p. 244.

[104] The New Encyclopaedia Britannica, vol. 9, p. 208.

[105] Ibid., vol. 1, pp. 556-7.

[106]  The New Encyclopaedia Britannica, vol. 1, pp.549-50.

[107] The Myth of God Incarnate, p. ix.

[108] The Metaphor of God Incarnate, pp. 27-8.

[109] Jesus and the Living Past, p. 39.

[110] The Origin of Christology, p. 136.

[111] Christology in the Making, p. 60.

[112] The Incarnation, p. 74.

[113] The Economist, April 1, 1989, vol. 311, no. 7596, p. 19. 61 

[114] Versión King James y Versión Autorizada.

[115] The Purpose of Creation, pp. 42-3

[116]  Llamada Santa María, se convirtió en objeto de veneración en la Iglesia Cristiana desde la era apostólica. Le dieron en el siglo III o IV el título de theotokos, que significa "madre de Dios". La devoción popular a María - en forma de festines, adoración, y el rosario -  tuvo un papel muy importante en las vidas de los católicos romanos y ortodoxos. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 7. pp. 897-8 and vol. 16, pp. 278-9).

[117] Los ángeles, Miguel, Gabriel, y Rafael, fueron convertidos en santos y la celebración religiosa conocida como Michaelmas (llamada "fiesta de San Miguel y todos los Santos" por los anglicanos) les fue dedicada a ellos el 29 de septiembre por las iglesias occidentales, y el 8 de noviembre por la Iglesia Ortodoxa. El culto de San Miguel comenzó en la Iglesia Oriental en el siglo IV DC. Debido a la posición tradicional de San Miguel como líder de los ejércitos celestiales, se incorporó la veneración a todos los ángeles a su culto. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 8, p. 95). Él se convirtió así en el patrono de los soldados.

[118]  The World Book Encyclopedia, vol. 1, p. 509.

[119] The World Book Encyclopedia, vol. 11, p. 146.

[120]  Ibid., vol. 3, p. 417.

[121]  Sunan Abu Dawud, vol. 1, p. 387, no. 1474.

[122] La Controversia Iconoclástica fue una disputa por el uso de imágenes religiosas (iconos) en el Imperio Bizantino durante los siglos VIII y IX. Los iconoclastas (aquellos que rechazaban las imágenes) se oponían a la adoración de íconos por diversas razones, entre ellas la prohibición del Antiguo Testamento sobre las imágenes en los Diez Mandamientos (Ex. 20:4) y la posibilidad  de caer en idolatría. Los defensores de la adoración de íconos insistían en la naturaleza simbólica de las imágenes y la dignidad de la materia creada.

En la primera iglesia, la confección y veneración de retratos de Cristo y los santos fue rechazada constantemente. El uso de íconos, no obstante, siguió ganando popularidad, especialmente en las provincias orientales del Imperio Romano. Hacia el fin del siglo VI DC y principios del VII, los íconos se convirtieron en el objeto de un culto alentado oficialmente, a menudo con implicacions supersticiosas y su animación. La oposición a dichas prácticas se hizo notoria en Asia Menor. En 726, el emperador bizantino Leo III se opuso públicamente a los íconos y en 730 se prohibió oficialmente su uso. Esto llevó a la persecución contra los devotos que alcanzó una amplia repercusión en el reino del sucesor de Leo, Constantino V (741-775 DC). Sin embargo, en 787, la emperatriz Irene convocó el séptimo concejo ecuménico en Nicaea, en el cual se condenó el Iconoclasmo y se restableción el uso de imágenes. Los iconoclastas recuperaron el poder en 814 después de la asunción al trono de Leo V, y se volvió a prohibir el uso de íconos en un concejo (815 DC). El segundo período iconoclasta terminó con la muerte del emperador Teófilo en 842. En 843 su viuda restauró la veneración de íconos, y se celebró un evento en la Iglesia Ortodoxa Oriental conocido como la Fiesta de la Ortodoxia. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 6, p. 237)

[123] “Ahmad” al igual que “Muhammad” deriva de la razís árabe hamd que significa “alabanza, agradecimiento”. El Profeta Muhammad (ﷺ‬) también era conocido por este nombre.

La palabra griega 'parakletos' se traduce como 'comforter' en la Versión King James, y como 'Advocate' o 'Helper' en otras traducciones al inglés. Parakletos significa el que suplica por la causa de otro, o el que aconseja a otro preocupado por el bienestar ajeno. (Beacon Bible Commentary, vol. 7, p. 168).

Ver Juan 14:26, " En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho". Sin embargo, en I Juan 4:1, se utiliza el término "espíritu" para referirse al profeta " Queridos míos, no se fíen de cualquier inspiración. Examinen los espíritus para ver si vienen de Dios, porque andan por el mundo muchos falsos profetas.”

En español, la palabra "otro" puede significar "otro de la misma clase" u "otro de otra clase". El texto griego del Nuevo Testamento utiliza la palabra allon, que es el acusativo masculino de allos: "otro de la misma clase". La palabra griega que significa "otro de otra clase" es heteros, pero el Nuevo Testamento no utiliza esta palabra en Juan 14:16. (Jesús, un profeta del Islam, pp. 15-6).

Juan el Bautista fue llenado con el Espíritu Santo mientras estaba en el vientre de su madre (Lucas 1:15). Isabel fue llenada con el Espíritu Santo (Lucas 1:41); el padre de Juan, Zacarías, también fue llenado con el Espíritu Santo. (Lucas 1:67).

El Espíritu Santo estaba en Simeón (Lucas 2:26) y descendió sobre Jesús en forma de paloma (Lucas 3:22).

Jesús, profeta del Islam, p. 13.

[130] Los hermanos de los judíos - quienes son descendientes de Isaac, el hijo de Abraham - son los árabes, descendientes de Ismael, el hermano de Isaac.

[131] El Corán significa literalmente "la recitación". El Profeta Muhammad enseñaba que el Corán eran las palabras de Dios. Sus explicaciones e instrucciones son conocidas como hadiz.

[132] Cada uno de los 114 capítulos del Corán comienza con la oración: "En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso", excepto uno, el capítulo 9.

[133] Los descendientes de Ismael pasaron a ser conocidos como árabes, término que en hebreo significaba aquellos que habitaban el 'arabah o desierto (Dictionary of the Bible, p. 47). El más conocido de los doce hijos de Ismael es Qaydar (Cedar en hebreo). En algunos versos de la Biblia, Qaydar es sinónimo de árabes en general (Jeremías 2:10; Ezequiel 27:21; Isaías 60:7; Canto de Salomón 1:5).

[134] Jesus, profeta del Islam, p. 11.

[135]  Sahih Al-Bujari, vol. 3, p. 535, no. 861, y Sahih Muslim, vol. 3, p. 931, no. 4266.

[136] Fue decapitado en Roma 34 años después del fin del ministerio de Jesús.

[137] Biblical Studies From a Muslim Perspective, p. 18.

[138]  Ver también Gálatas 6:15.

[139]  El término árabe utilizado es fitrah, que significa 'naturaleza'.

[140] Sahih Al-Bujari, vol. 7, p. 515, no. 777 y Sahih Muslim, vol. 1, p. 159, no. 495.

[141]  Ver también, Deuteronomio 14:8.

[142] Ver también Capítulo al-Maa'idah, 5:3.

[143]  El que es separado o consagrado.

[144] Juan 2:1-11.

[145]  The Five Gospels, p. 20.

[146]  The New Encyclopaedia Britannica, vol. 5, p. 379. 84 

[147]  The Jewish Woman in Rabbinic Literature, p. 239.

[148] Ibid., p. 139.

[149] Clara M. Henning,"Canon Law and the Battle of the Sexes," in Religion and Sexism, p. 272.

[150]  Chapter an-Noor, (24):27.

[151]  Capítulo-Sura al-A'raaf (7): 46.

[152]  Una décima parte si el campo está regado naturalmente y una vigésima parte si el riego es artificial.

[153] Ver también Mateo 6:16 y 17:21

[154]  Sahih Al-Bujari, vol.3, pp.113-4, no.200 and Sahih Muslim, vol.2, p.565, no.2595.

[155] Alimento o provisiones.

[156]  Sin embargo, en el verso que sigue a éste, los judíos permitieron los préstamos con intereses a los no judíos: "Al extranjero podrás prestarle con interés, pero a tu hermano, no." (Deuteronomio 23:20)

[157]  Women in Judaism, p. 148. 159 Polygamy Reconsidered, p. 140. 160 Ibid., p. 17.

[158]  Polygamy Reconsidered, p. 140.

[159]  Ibid., p. 17.

[160] Impuesto que se les cobraba a los cristianos y judíos que vivían bajo gobierno musulmán en lugar del zakaah (caridad obligatoria) y del servicio militar.

[161]  Sunan Abu Dawud, vol. 3, p. 1203, no. 4310 y autenticado en Sahih Sunan Abu Dawud, vol. 3, p. 815-6, no. 3635.

Retroalimantación